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-The Project Gutenberg eBook of Metamorfóseos o Transformaciones (4 de 4),
-by Publio Ovidio Nasón
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
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-using this eBook.
-
-Title: Metamorfóseos o Transformaciones (4 de 4)
-
-Author: Publio Ovidio Nasón
-
-Translator: Francisco Crivell
-
-Illustrator: José Asensio y Torres
-
-Release Date: September 18, 2021 [eBook #66340]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading
- Team at https://www.pgdp.net. (This file was produced from
- images generously made available by Biblioteca Digital
- Hispánica/Biblioteca Nacional de España.)
-
-*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK METAMORFÓSEOS O TRANSFORMACIONES
-(4 DE 4) ***
-
-NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
-
- * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han
- convertido a MAYÚSCULAS.
-
- * Los errores de imprenta han sido corregidos.
-
- * La ortografía del texto original ha sido respetada, con
- normalización de las variantes a la grafía más frecuente y tildado
- de las mayúsculas.
-
- * Las notas a pie de página han sido renumeradas y colocadas al final
- del tomo.
-
- * Se han reubicado muy ligeramente algunas ilustraciones para que no
- interrumpan un párrafo. Asimismo se han dividido algunos párrafos
- para alojar una ilustración.
-
- * Se ha añadido al final un listado de las estampas numeradas que
- ilustran el tomo. El orden de las estampas 138 y 139 también aparece
- invertido en el original impreso.
-
- * Las páginas en blanco han sido eliminadas.
-
-
-
-
- METAMORFÓSEOS
- ó
- TRANSFORMACIONES DE OVIDIO.
-
-
-
-
- METAMORFÓSEOS
-
- ó
-
- TRANSFORMACIONES DE OVIDIO,
-
- TRADUCIDOS AL CASTELLANO
-
- CON ALGUNAS NOTAS PARA SU INTELIGENCIA,
-
- _POR DON FRANCISCO CRIVELL._
-
-
- NUEVA EDICION.
-
-
- TOMO IV.
-
-
- MADRID EN LA IMPRENTA REAL
- AÑO DE 1819.
-
-
-
-
- ÍNDICE
- de las Fábulas contenidas en este tomo.
-
-
-LIBRO DUODÉCIMO.
-
- Pág.
-
- ARGUMENTO. 1
-
- FÁBULA PRIMERA. _Una cierva sacrificada en lugar de Ifigenia._ 3
-
- FÁB. II. _Combate de los Centauros y Lapitas._ 17
-
-
-LIBRO DECIMOTERCIO.
-
- ARGUMENTO. 40
-
- FÁBULA PRIMERA. _Ayax y Ulises se disputan las armas de
- Aquiles._ 42
-
- _Discurso de Ulises._ 51
-
- FÁB. II. _La sombra de Aquiles detiene á los griegos._ 72
-
- FÁB. III. _Eneas y Anquises._ 85
-
- FÁB. IV. _Polifemo._ 92
-
- FÁB. V. _Glauco y Escila._ 103
-
-
-LIBRO DECIMOCUARTO.
-
- ARGUMENTO. 107
-
- FÁBULA PRIMERA. _Circe._ 109
-
- FÁB. II. _Dido recibe á Eneas en su palacio._ 115
-
- FÁB. III. _Eneas y la Sibila._ 117
-
- FÁB. IV. _Eneas llega á Cayeta._ 121
-
- FÁB. V. _Los compañeros de Ulises transformados en puercos._ 128
-
- FÁB. VI. _Pico es amado de Circe._ 133
-
- FÁB. VII. _Los compañeros de Diomedes convertidos en aves._ 142
-
- FÁB. VIII. _Las naves de Eneas convertidas en Ninfas._ 149
-
- FÁB. IX. _Vertumno y Pomona._ 156
-
- FÁB. X. _Ifis y Anaxarete._ 161
-
-
-LIBRO DECIMOQUINTO.
-
- ARGUMENTO. 173
-
- FÁBULA PRIMERA. _Miscilo absuelto por la transformacion de las
- bolas negras en blancas._ 175
-
- FÁB. II. _Esculapio es llevado á Roma._ 216
-
- FÁB. III. _César transformado en astro._ 224
-
- _Peroracion._ 232
-
-
-
-
-[Ilustración: Thestorides, vincemus.]
-
-LIBRO DUODÉCIMO.
-
-_ARGUMENTO._
-
-
-Entonces el padre Príamo, juntamente con sus hijos, hace las exequias
-á Eaco, que tambien lo era, creyéndole muerto; pero alli no se halló
-Páris por haber ido á la Grecia. Perseguido este por los griegos,
-vieron en el puerto Aulide que un dragon se convierte en piedra.
-Despues el invulnerable Cigno, habiendo sido muerto por Aquiles, se
-convierte en cisne; asi como tambien la doncella Cenis se transformó
-en otro tiempo en el jóven llamado Ceneo, y despues en ave. Nestor
-refirió todas estas transformaciones, añadiendo á ellas la de
-Periclimenes.
-
-[Ilustración: (119) Diana se compadece de Ifigenia que iba á ser
-sacrificada, y pone en su lugar una cierva.]
-
-
-
-
-FÁBULA PRIMERA.
-
-_UNA CIERVA SACRIFICADA EN LUGAR DE IFIGENIA._
-
-
-El padre Príamo, ageno de que su hijo Esaco vivia, bien que
-transformado en ave, llorábale amargamente por muerto: asimismo Hector
-y los demas hermanos le habian hecho inútiles exequias en el túmulo,
-que solo contenia su epitafio. No asistió á estas tristes ceremonias
-su hermano Páris, el cual, habiendo despues robado á Elena, fue la
-causa fundamental de una larga y sangrienta guerra, y de que viniesen
-conjuradas contra Troya mil naves, y se formase una poderosa liga
-de toda la Grecia, la cual hubiera tomado pronta venganza, si los
-vientos contrarios no hubiesen impedido la salida del puerto, y la
-imposibilidad de navegar no hubiese detenido la escuadra en Aulide,
-puerto de Beocia, en que se hace mucha pesca. Aqui, segun costumbre de
-la patria, dispuestos los sacrificios á Júpiter, apenas ardian sobre el
-ara los fuegos sagrados, cuando se presenta á la vista de los griegos
-un dragon, que trepaba por un plátano inmediato á las aras donde se
-habian empezado los sacrificios, y en cuya copa habia un nido con ocho
-pajarillos,[1] y la madre que revolteaba en torno de sus hijuelos, á
-quienes juntamente con ella arrebató y engulló en su voraz vientre.
-Todos quedaron atónitos con este agüero; pero Calcas, adivino infalible
-de lo futuro, les dijo: „Alegraos, griegos, que venceremos: Troya
-quedará reducida á cenizas; pero nos costará mucho tiempo y trabajo
-el tomarla;” y para hacer creible su oráculo vaticinó que las nueve
-aves significaban otros tantos años que habia de durar la guerra. La
-serpiente, asi como estaba enroscada en las verdes ramas del plátano,
-se transformó en piedra,[2] que conserva su antigua figura.
-
-El violento Nereo[3] continúa inexorable, sin permitir que la escuadra
-anclada en Aulide pudiese dar la vela por la furia del mar. Algunos
-creian que Neptuno, como que habia trabajado en la obra de los muros
-de Troya, queria por este medio favorecerla, é impedir su total ruina;
-pero Calcas, que lo sabia como adivino, dijo que para que cesase
-el embravecimiento del mar era preciso aplacar la ira de Diana,[4]
-ofreciéndola en sacrificio la doncella Ifigenia, hija de Agamenon.
-Despues que la causa pública pudo mas que el amor paterno, y la
-dignidad Real mas que el ser su padre, los sacerdotes con las lágrimas
-en los ojos pusieron junto al ara á Ifigenia para sacrificarla, con lo
-cual se dió por satisfecha Diana,[5] y ocultándola en una espesa nube;
-se cuenta que mientras se hacian las ceremonias y preces del sacrificio
-sustituyó en su lugar una cierva, que fue por ella inmolada; y con esto
-calmó la indignacion de Diana, y juntamente con ella la del mar; y las
-mil naves, despues de haber padecido tanto, llegaron viento en popa á
-las playas troyanas.
-
-Hay en medio del universo un lugar situado entre la tierra, el mar
-y las regiones celestes,[6] en el cual concurren y se juntan las
-extremidades y confines de aquellas tres partes: desde este lugar se
-divisa lo que pasa en todas ellas, aunque esté muy distante, y desde
-él se oye y penetra la voz á los oidos de todos. La Fama lo habita, y
-tiene su mansion ordinaria en la parte mas elevada del alcázar, en que
-por todas partes se hallan innumerables entradas y salidas hasta en el
-mismo techo; los umbrales no tienen puerta alguna con que cerrarse.
-De dia igualmente que de noche está abierto: toda la casa es de metal
-sonoro, en el que resuenan y se aumentan las voces,[7] volviéndolas
-hácia fuera el eco, el cual redobla y repite lo que se le confia.
-Dentro no hay descanso ni silencio en ninguna parte; pero con todo no
-es formal clamor, sino un rumor de un sonido tenue y sordo, como el que
-hacen las olas del mar oidas desde lejos, ó como los truenos cuando las
-nubes estan muy retiradas. Una multitud de personas sin interrupcion
-ocupa los pórticos del palacio, y el vulgo novelero é inconstante va y
-viene sin cesar, y á cada instante se divulgan mil patrañas confundidas
-con la verdad,[8] que no puede sacarse en limpio por la confusion y
-desórden de las palabras, con las que los unos llenan de noticias á
-los oidos desocupados, y los otros repiten en otra parte lo que han
-oido contar: crece el número de ficciones, y el último á cuyos oidos
-llegan las abulta con alguna cosa nueva que les añade. Alli residen la
-necia credulidad y el temerario error, la vana alegría y el infundado
-sobresalto, la sedicion que cunde y los susurros,[9] cuyo orígen no se
-puede averiguar.
-
-La Fama, á quien nada está oculto de cuanto pasa en el cielo, mar
-y tierra, antes bien averigua lo que sucede en todo el orbe, habia
-divulgado que los griegos iban á atacar á los troyanos con una poderosa
-escuadra y tropas escogidas; con cuya noticia no se hallaban estos
-desprevenidos, sino que tenian fortificadas las playas, puertos y
-avenidas, recibiendo á los griegos con las armas en la mano, de forma
-que Protesilao,[10] que fue el primero que se atrevió á poner el pie
-en tierra, fue muerto á manos de Hector, trabándose una batalla tan
-sangrienta, que costó á estos la muerte de aquel y de otros esforzados
-capitanes, sin haberse conocido hasta entonces el valor de Hector.
-Los troyanos por su parte experimentaron lo que podia y hasta donde
-rayaba el valor de los griegos á costa de no poca sangre, con la que
-estaban ya teñidas las playas sigeas,[11] pues Cigno, hijo de Neptuno,
-habia por su mano quitado la vida á innumerables; y por otra parte
-Aquiles desde su carro[12] con su lanza arrollaba á cuantos se le
-ponian por delante, y buscando furioso por medio de las huestes á Cigno
-ó á Hector, se encontró con aquel, porque á este le reservaban los
-hados hasta el año décimo de aquella guerra, y aguijando á los blancos
-caballos de su carro, lo dirigió contra el primero, y blandiendo su
-lanza con denuedo y valentía, le dice: „Quien quiera que tú seas, ó
-jóven, sírvate de consuelo en tu muerte el saber que vas á fenecer
-á manos de Aquiles.” Esto dijo, y al mismo tiempo le acomete con
-la lanza; pero aunque le acertó con ella, solo le hizo una ligera
-contusion en el pecho. Entonces Cigno responde á Aquiles: „Hijo de
-Tetis (pues ya tiempo há que la fama me dió noticias de tí), ¿por qué
-te maravillas (y es cierto que se admiraba) de no haberme herido?
-Este morrion y este escudo que ocupa mi siniestra mano mas me sirven
-de adorno que de defensa, á la manera que los plumages sirven de
-gala y adorno á las armas de Marte. Vaya sin embargo todo fuera, que
-yo pelearé sin estos auxilios, y no por eso conseguirás herirme. Es
-mucha ventaja el no ser yo hijo de una Nereida,[13] sino de aquel que
-gobierna á Nereo, á sus hijas y á todo el mar.” Dicho esto, enristró
-la lanza contra Aquiles con tan gentil denuedo, que traspasó el bronce
-que debia detener el golpe, y penetró los nueve primeros cueros del
-escudo, quedando detenida en el décimo. Sacóla Aquiles, y arremetió
-á su enemigo con el mismo brio; pero de la misma manera resaltó
-del cuerpo de Cigno sin hacerle herida alguna;[14] ni á la tercera
-embestida pudo tampoco conseguirlo, aunque Cigno se presentaba á cuerpo
-descubierto. Se enfureció no de otro modo que cuando el toro en el
-espacioso circo se ve irritado cuando le da en los ojos el color de las
-vestiduras de púrpura, embiste y se halla burlado. Aquiles registra
-la punta de la lanza para reconocer si se le habia caido el hierro, y
-viendo que estaba fijo en ella, dijo: „¿Con que esto consiste en la
-debilidad de mi brazo, y este ha perdido todo el valor que antes tenia,
-pues ciertamente le tuvo, ya cuando arruiné las murallas de Lirnesa,
-ya cuando inundé á Tebas y Ténedos con la sangre de sus soldados, ya
-cuando hice que el Caico corriese tambien teñido con la sangre que
-vertieron los que moraban en sus orillas, y ya cuando Telefo fue herido
-dos veces con mi lanza? y aun aqui en este mismo lance es valerosa mi
-diestra, y lo ha sido con la muerte de tantos troyanos como se hallan
-y veo amontonados por la playa.” Esto dijo, y poco confiado en sus
-anteriores hazañas, probó á arrojar su lanza contra Menetes, soldado
-plebeyo de Lidia, y traspasándole la malla, le atravesó el pecho, y
-cayendo moribundo sobre la tierra, le sacó la misma lanza de la herida,
-y dijo: „Esta sí que es mi diestra, y esta la lanza vencedora. Me he de
-valer de estas mismas armas contra este enemigo, y quiera Dios tenga
-el mismo éxito.” Dicho esto acomete á Cigno, y sin errar el golpe le
-hiere en el hombro izquierdo; pero lo rechaza como si hubiera dado en
-un duro peñasco. Sin embargo se veia sangre en donde habia recibido
-el golpe: Aquiles se alegró; mas duró poco su alegría. La sangre era
-de Menetes y no de Cigno. Enfurecido y ciego de cólera salta ligero
-de su carro, y acometiendo á su enemigo con su reluciente espada,
-advierte que esta penetraba la parma[15] del escudo y el yelmo, pero
-no su duro cuerpo. No siguió mas con este modo de acometerle, sino que
-volviendo al contrario la espada, descargó muchos golpes con el pomo
-de ella en las sienes y cabeza. Atolondrado Cigno con los golpes se
-retiraba, siguiéndole Aquiles, de modo que unas veces le hacia tropezar
-y otras caer, sin dejarle ni permitirle ningun descanso. Llenóse Cigno
-de pavor; se le anubló la vista, y cuando se retiraba andando hácia
-atras, tropezó en una piedra que habia en medio del campo, y sobre ella
-le derribó Aquiles con grande ímpetu, dejándole tendido boca arriba.
-Entonces oprimiéndole el pecho con sus fuertes rodillas, le aprieta
-á la garganta las ataduras del yelmo, y le ahogó, cortándole á un
-tiempo la respiracion y la vida. Se disponia á despojar al vencido;
-pero ve solo las armas sin el cuerpo, porque el Dios del mar lo habia
-transformado en una blanca ave[16] del mismo nombre que antes tenia.
-
-Á esta primera batalla sucedió una larga tregua, y las dos partes,
-cansadas de la pérdida que habian sufrido, depusieron las armas.
-En tanto que los troyanos guardan sus muros y los griegos sus
-trincheras, llegó el dia festivo en que Aquiles, vencedor de Cigno,
-hizo un sacrificio á Palas con la sangre de una novilla adornada con
-cintas.[17] Luego que puso sobre las aras las entrañas que habia de
-consumir el fuego, y el olor agradable á la Deidad se difundió por el
-aire, se separó una parte de la víctima para los sacerdotes, y otra
-para la mesa de los asistentes.[18] Sentáronse á comer los próceres en
-sus lechos convivales, saciándose de carne asada, y con el suave vino
-olvidaron sus cuidados y apaciguaron su sed. No hubo en este banquete
-cántico que realzase ni la cítara[19] ni la flauta, sino que durante
-el banquete y de sobre mesa se engolfaron en conversacion, siendo
-la materia de ella el valor y los sucesos de las pasadas refriegas,
-complaciéndose en referir cada uno los peligros á que se habia
-arrojado y de que habia salido. ¿De qué otra cosa podia hablar Aquiles,
-ó qué conversacion podia suscitarse mas á propósito delante de él?
-Sobre lo que rodó mas la conversacion fue sobre el último certamen con
-Cigno. Á todos pareció cosa admirable que el cuerpo de este jóven fuese
-impenetrable é invulnerable, é hiciese rebotar el hierro de las lanzas
-y demas armas. El mismo Aquiles se maravillaba de esto, y tambien los
-griegos, cuando Nestor[20] les habló asi: „Es verdad que en vuestro
-tiempo Cigno fue el solo despreciador del acero, á quien no ofendió
-hierro alguno; pero yo mismo ví en otra ocasion á Ceneo, que se le
-parecia en eso de no ser herido. Ceneo Perrebo,[21] repito, que, famoso
-por sus hazañas, habitó en el monte Otris;[22] y lo que mas causaba
-admiracion en él era haber nacido individuo del otro sexo.” Esta nueva
-monstruosidad excitó la curiosidad de los circunstantes á rogarle
-contase este suceso, y entre ellos Aquiles le dijo: „Sabio y elocuente
-anciano, prudencia de nuestro siglo, dí ¿quién fue ese Ceneo (pues
-todos tenemos deseos de saberlo), y cuál la causa para mudar de sexo?
-¿En qué guerra lo conociste, y qué hazañas lo han hecho célebre? En una
-palabra ¿quién fue su vencedor, si es que pudo ser vencido?”
-
-„Aunque el largo tiempo, respondió Nestor, haya borrado de mi memoria
-el recuerdo de muchas cosas que ví en mis primeros años, no obstante
-me acuerdo de otras infinitas; pero de todo cuanto he presenciado en
-paz y en guerra no hay cosa que se me haya quedado mas impresa que la
-historia que me preguntais; y si mi larga edad me hace recomendable en
-la referencia de las muchas cosas que en ella he visto, he vivido ya
-doscientos años, y estoy entrado en el tercer siglo. Cenis, hija de
-Elato, fue la mas bella de las doncellas de Tesalia, cuya hermosura
-avasalló y despreció el corazon de muchísimos pretendientes por
-las ciudades circunvecinas y por las tuyas, porque fue, ó Aquiles,
-tu prima: quizá el mismo Peleo la hubiera tambien pretendido; pero
-ó estaba ya casado con tu madre,[23] ó á lo menos contratado el
-matrimonio con ella. En suma Cenis no quiso casarse; y paseándose
-un dia por la solitaria playa del mar, fue violentada por Neptuno,
-segun asi se decia públicamente, y para recompensar la injuria de
-haberla desflorado le dijo: „Pide lo que te acomode, que todo te será
-concedido.” Asi tambien lo aseguraba la fama. „Esta injuria que me has
-hecho, replicó Cenis, me hace desear una cosa grande y singular, y
-es que me concedas el dejar de hoy en adelante el ser muger para que
-no me vuelva á suceder semejante desgracia en lo sucesivo: este don
-equivaldrá á todos cuantos me puedas conceder.” Articuló estas últimas
-palabras con un sonido mas grave y bronco, y podia su voz equivocarse
-con la de hombre, como que ya efectivamente lo era, pues el Dios del
-mar le habia otorgado su peticion, y sobre esto, que no pudiese ser
-herido ni morir á hierro. Despidióse Ceneo alegre con tales dones, y
-pasaba su vida juvenil en las ocupaciones y egercicios propios del
-hombre, recorriendo las campiñas de Tesalia, donde adquirió mucha
-reputacion.”
-
-[Ilustración: (120) Combate sangriento entre Centauros y Lapitas
-suscitado en las bodas de Piritóo.]
-
-
-
-
-FÁBULA II.
-
-_COMBATE DE LOS CENTAUROS Y LAPITAS._
-
-
-„Habia casado Piritóo,[24] hijo del atrevido Ixion, con la bella
-Hipodamia, y convidó á los fieros Centauros á la boda, la cual se
-celebraba en una cueva cercada de arboledas, y los hizo sentar á las
-mesas que estaban puestas por órden. Asistieron á ella los próceres
-de Tesalia, y yo tambien era uno de los convidados.[25] La confusa
-multitud de ellos hacia en la estancia un alegre ruido: cantóse el
-himeneo, humeando entre tanto las aras con las aromas que se quemaban.
-Presentóse despues la novia mas hermosa que todas, rodeada y acompañada
-de un gran número de casadas y doncellas. Todos dimos la enhorabuena
-á Piritóo, y le felicitamos por su union con muger tan hermosa. Pero
-salieron vanos los anuncios que le hicimos de su felicidad; porque en
-aquel momento Eurito, el mas fiero de los Centauros, enardecido asi
-con el vino que habia bebido como con la vista de la recien casada,
-poseido de la embriaguez mezclada con la lascivia, echó á rodar las
-mesas del convite, y arrebató con violencia á Hipodamia, asiéndola por
-los cabellos. Cada uno de los demas Centauros robó la que se le antojó
-ó la que pudo, de manera que parecia el saqueo de una ciudad tomada
-por asalto, y en la casa no se oia otra cosa que mugeriles lamentos.
-Al punto nos levantamos todos, y Teseo, tomando la palabra el primero,
-dijo: „¿Qué locura, ó Eurito, te enagena para atreverte á maltratar asi
-á Piritóo, estando yo con vida? ¿Ignoras acaso que á un mismo tiempo
-ofendes en una á dos personas?” Para hacerle ver que sus amenazas no
-eran vanas aparta á los que le detenian, recobra y le quita la novia
-que habia robado. El Centauro quedó suspenso y sin poder articular
-palabra, porque á la verdad ningunas tenia, ni menos razon alguna para
-sostener el insulto que habia cometido; pero apelando á los hechos,
-acometió con sus furiosas manos al rostro de Teseo, recuperador de
-Hipodamia, y le descargó un furioso golpe en el pecho. Por casualidad
-habia alli inmediato una gran copa antigua, en cuyo metal estaban
-sobrepuestas de bajo relieve muchas figuras que hermoseaban su
-superficie, y aumentaban su rigidez y aspereza; y tomándola Teseo, la
-tiró con furia al rostro de Eurito, con cuyo golpe empezó á arrojar
-por la herida y por la boca borbotones de sangre y vino y gran parte
-de los sesos, y de este modo cayó en tierra boca arriba. Los demas
-Centauros, enardecidos con la muerte de su hermano, empezaron todos á
-gritar á una voz: „Al arma, al arma,” infundiéndoles mayor aliento el
-vino que habian bebido. Al principio de la pelea volaban los vasos,
-cántaros y calderos que se tiraban los unos á los otros, haciendo
-armas para la guerra de lo que solo era á propósito para los convites.
-Amico, hijo de Orfion, sin respetar al templo cogió un enorme candelero
-de muchos mecheros ardiendo, y levantándolo en alto, como la segur
-del sacrificio que va á herir el blanco cuello de un toro, le deja
-caer sobre la frente del Lapita Celadon, y le quebranta los huesos
-del rostro, de modo que de desfigurado no es conocido; cuyo golpe le
-hizo saltar los ojos, la nariz se introdujo en la boca, y quedó pegada
-al paladar. Belates Peleo le derriba en tierra, quedándole la barba
-pegada al pecho, con un pie que arrancó de una mesa de acebo, y al
-segundo golpe le hizo escupir los dientes mezclados con negra sangre,
-y le envió á las oscuridades del tártaro. Grineo, mirando con rostro
-airado al altar junto al cual estaba de pie, dijo: „¿Por qué no
-echamos tambien mano de estas aras en esta refriega?” Al mismo tiempo
-arrebata el altar que humeaba, y lo arroja al medio del escuadron de
-los Lapitas, y aplana á dos de ellos, á Broteo y á Orion: este era hijo
-de Micale, famosa maga, quien por medio de sus encantos tenia el poder
-de hacer bajar á pesar suyo á la luna de la órbita por donde discurre.
-„No quedarás sin castigo si encuentro alguna arma con que darte,” dijo
-Exadio; y tomando las astas de un ciervo que estaban colgadas por voto
-de una alta viga, acometió á Grineo, y le sacó los ojos con las puntas,
-parte de los cuales venia envuelta en ellas, y parte mezclada con la
-sangre que le corria por la barba.
-
-„Reto, tomando de en medio de las aras el mayor tizon, deshizo á Carax
-toda la sien derecha, cubierta de su rojo cabello, que empezó á arder
-con la llama voraz del modo que arden las secas aristas, y quemándose
-la sangre que le salia de la herida, dió un grande estallido, como el
-que suele dar el hierro encendido, el cual, sacado de la fragua y
-metido en el agua por el herrero con las tenazas, silba y rechina.
-Viéndose herido Carax, sacudió el fuego voraz de sus encrespados
-cabellos, y cargando sobre sus hombros un umbral que arrancó de la
-tierra, y que apenas podria llevarle un carro, no podia tirarle al
-enemigo por su enorme peso, y dejándole caer, lo aplanó á él y á
-Cometes su compañero que estaba á su lado. Reto, que no podia contener
-el gozo que le causaba este suceso, dijo: „¡Plegue á Dios que suceda
-lo mismo á todos los demas de tu partido, y se defiendan con la
-valentía que tú!” Y menudeando golpes con el tizon medio encendido,
-le rompió las vertebras del cuello y parte de la cabeza, y los huesos
-quebrantados nadaban entre los sesos. Ufano con la victoria, se dirigió
-contra Evagro, Corito y Drias; y habiendo muerto á Corito, que aun no
-tenia pelo de barba, le dijo Evagro: „Por cierto que es una grande
-hazaña el haber dado la muerte á un muchacho.” Reto no le dejó hablar
-mas, pues metiéndole el tizon por la boca, se lo introdujo hasta el
-pecho.
-
-„Á tí tambien, ó Drias, te acometió fuertemente con el mismo tizon en
-torno de tu cabeza; pero no fue con el mismo suceso, porque tomando
-otro mayor tizon, que ya no humeaba, rechazaste el ímpetu del que
-estaba orgulloso con tantas muertes, y le fijaste con él un golpe en
-la cerviz, que le hizo dar un gran gemido, y costándole dificultad
-el sacar el tizon, cuyos pedazos se le habian introducido entre los
-huesos, echó á huir bañado en sangre. Tambien huyeron Orneo, Licabas
-y Medon, herido en el hombro derecho, asi como tambien Pisenor, Taumas
-y Mermeros, que aunque en la carrera superaba á todos, le estorbaba el
-correr una herida que habia recibido. Igualmente huyeron Folo, Melaneo,
-Abas, diestro cazador de jabalíes, y el adivino Astilo, que en vano
-pretendia disuadir á los suyos de la refriega. Viendo este que tambien
-huia Neso por temor de ser herido: „No huyas, le dice, ni tengas
-miedo, porque tú estas destinado[26] para ser muerto con las flechas
-de Hércules.” Aunque tambien huian Eurinomo, Lícidas, Areo é Imbreo,
-no por eso dejaron de morir á manos del valeroso Drias: igualmente
-Ceneo recibió una herida de consideracion cuando iba huyendo, porque
-volviendo la cabeza, le dio Drias un fuerte golpe en el entrecejo.
-
-„Tanto alboroto y confusion no basta á despertar al embriagado Afidas,
-el cual tenia en una mano asida débilmente una copa, y estaba tendido
-sobre una piel de oso en profundo sueño. Forbas, viéndole en aquella
-disposicion, le abrió la boca con los dedos, y le dijo: „Conviene que
-mezcles el vino con agua de la laguna Estigia,” y al mismo tiempo sin
-decir otra palabra, arrimándose á él, le lanzó un dardo que le atravesó
-la garganta, dejándole en la postura que yacia. La sangre salpicó sobre
-la piel y la copa que tenia; muere sin sentir su muerte, y sus ojos se
-cerraron para siempre.
-
-„En esta situacion ví á Petreo, que se empeñaba en arrancar una grande
-encina, y cuando estaba abrazado á ella forcejeando á un lado y á
-otro para sacarla, Piritóo le atravesó por las espaldas con su lanza,
-y penetrando el pecho, se quedó clavada en el tronco de la encina.
-Decíase que el valor de Piritóo habia dado muerte á Lico y á Cromis;
-pero se grangeó menos lauro con esto que matando á Helops y Dictis. El
-primero fue muerto de un saetazo, que atravesándole las sienes por el
-lado derecho, vino á parar en la oreja siniestra; Dictis, que corria la
-cuesta abajo huyendo con temblor de Piritóo, cayó de un despeñadero, y
-tronzando con el peso de su cuerpo un gran quejigo, se quedaron en él
-pegadas las tripas. Salió á tomar la venganza Afareo; y cuando iba á
-tirar á Piritóo una gruesa piedra que habia arrancado de la montaña,
-se puso delante Teseo con un pesado palo de encina, y dándole con él
-un terrible golpe, le quebró el brazo, y contento con dejarlo inútil
-para el combate, no cuidó de quitarle la vida por falta de tiempo;
-y saltando con ligereza sobre las espaldas del Centauro Bianor, no
-acostumbrado á llevar mas carga sobre sí que á sí mismo, le aprieta
-las costillas con las rodillas, y sujetándole con la mano izquierda
-la cabellera, le desfiguró á palos el rostro y la boca amenazadora, y
-le quebrantó las sienes. Con el mismo palo de encina echó á tierra á
-Nedimo y á Licotas, diestro en el dardo, á Hipason, cuya barba larga
-le cubria el pecho, y á Rifeo, que habitaba las encumbradas selvas, á
-Tereo, que solia llevar á su casa los osos vivos, cazados en los montes
-Hemonios.
-
-„Demoleon, envidioso de que Teseo pelease con tan buen suceso,
-hizo esfuerzos para arrancar de un espeso bosque un viejo pino, y
-no habiendo podido, tiró contra su enemigo el pedazo que se habia
-quebrado; pero Teseo, inspirado de la Diosa Palas, ó á lo menos asi
-queria hacerlo creer, hurtó el cuerpo y evitó el golpe; pero no dió
-en vago, porque separó el hombro y el brazo izquierdo del cuello de
-Crantor. Este habia sido, generoso Aquiles, escudero de tu padre, y
-Amintor, Rey de los Dolopes, vencido en la guerra, se lo habia dado
-en prenda y seguridad de la paz que habia hecho con él. Viéndole
-este desde lejos despedazado, le dijo: „Recibe, querido Crantor, el
-mas agraciado de todos los jóvenes, esta ofrenda que te hago en vez
-de las exequias;” y enardecido con el mayor furor tiró su lanza con
-toda su fuerza á Demoleon, la cual le rompió y atravesó el costado, y
-quedándose clavada en los huesos, en ellos se veia blandear. Demoleon,
-haciendo mil esfuerzos para sacársela, solo pudo arrancar el asta,
-porque el hierro se habia quedado clavado en el pulmon. El dolor le
-daba fuerzas y acrecentaba el valor, y aunque herido se levanta contra
-su enemigo, y le sacude coces con sus pies de caballo; pero Peleo,
-oponiendo su morrion y escudo, y asiéndolos fuertemente, recibió en
-ellos las patadas, y defendió de ellas su cuerpo; y arremetiendo al
-enemigo, de un solo golpe le atravesó entrambos costados de hombre y
-de caballo. Antes de esto habia dado muerte á saetazos y desde lejos á
-Phlegron y á Hilas, y en combate y lucha trabada á Hifinóo, á Clanis
-y á Dorilas, que llevaba cubierta su cabeza con una piel de lobo,
-armada con unas astas de buey, y teñida en sangre de los muertos que
-habian caido en el combate. Yo,[27] á quien el enemigo aumentaba las
-fuerzas, le dije: „Ahora verás cuan inferiores son tus astas á mi
-lanza,” tirándosela al mismo tiempo con el mayor denuedo: el Centauro
-para evitar el golpe opuso su mano derecha, defendiendo con ella la
-frente; pero traspasándola la lanza, se quedó clavada en ella. Este
-golpe le hizo dar un grande grito; y Peleo, que estaba mas cerca que
-yo, viéndole que temblaba, y que estaba rendido con la cruel herida, le
-metió la espada por medio del vientre. Dió el Centauro un gran salto,
-con el cual se le cayeron las tripas al suelo, y se las pisaba y hacia
-pedazos, y enredándosele entre los pies, le impedian el andar, hasta
-que por último, quedándosele vacío el vientre, cayó en el suelo muerto.
-
-„Tampoco á tí, Cilaro, te aprovechó en la refriega tu extremada
-hermosura, si es que es susceptible de ella la raza de los Centauros.
-Empezaba á apuntarle la barba de color de oro, y el cabello del mismo
-color le ondeaba sobre los hombros: tenia un semblante vigoroso y
-agradable, al cual correspondia el cuello, los hombros, las manos, el
-pecho y todo lo que tenia de hombre, pues todo parecia sacado á torno y
-hecho por manos de artífices; y no era menos proporcionado al rostro de
-hombre lo que tenia de caballo, porque añadiendo á su figura un cuello
-y cabeza de esta última especie, pareceria ser el de Castor.[28] Sus
-ancas eran anchas, el pecho levantado y nervioso, la piel negra como la
-pez, la cola blanca, y del mismo color sus piernas. No habia jóven en
-toda la especie de Centauros que no le amase; pero sola Hilonome, la
-mas bella de todas las Centauras que habitaban las selvas, le conquistó
-para sí, y le atrajo á su cariño con caricias, halagos y declarándole
-su amor, para lo cual se componia con cuanta cultura y ornato puede
-adaptarse á los miembros de una Centaura, como era peinarse el cabello,
-cuidar de rociarlo con agua del mar, ensortijarlo con violetas, rosas
-y azucenas, lavarse la cara dos veces al dia con el agua que corria de
-una fuente que estaba en la cumbre de la selva Pagasea, y bañarse en
-el rio otras dos veces; y no vestia ni adornaba sus hombros y brazo
-izquierdo con otras pieles que las mejores y mas escogidas, y que le
-acrecentasen su hermosura. Cilaro é Hilonome se amaban mutuamente, y
-no podian separarse el uno del otro: juntos vagaban por los montes,
-juntos entraban en las grutas, y juntamente habian ido á las bodas de
-Piritóo, y no se habian alejado el uno del otro durante el choque.
-Un dardo tirado casualmente, no se sabe de quien, vino á dar en el
-pecho de Cilaro á la parte inferior del cuello; penetróle la herida el
-corazon, el cual, despues de sacado el hierro, se le quedó yerto y frio
-con todo el cuerpo. Al punto Hilonome abraza los moribundos miembros
-del Centauro; le aplica su mano sobre la herida para detener la sangre
-que corria, y juntando la boca con la suya, procura inspirarle vida, é
-impedir que exhale su espíritu. Luego que le vió muerto, prorumpiendo
-en expresiones que yo no pude entender á causa del ruido y gritería,
-tomó el mismo dardo que habia causado la muerte al Centauro, y
-echándose sobre él, se le clavó, y murió abrazada á su marido.
-
-„Me parece que estoy viendo á Feocomes, el cual llevaba sobre sus
-hombros seis pieles de leon, cosidas las unas á las otras. Este
-Centauro ocultaba con ellas lo que tenia de hombre y de caballo;
-y habiendo arrojado un enorme tronco que pudieran arrastrar con
-dificultad dos yuntas de bueyes, le abrió de arriba abajo la cabeza al
-hijo de Fonoleno, y le salen los sesos magullados por ojos, narices,
-oidos y boca, asi como suele salir la leche coagulada al pasarla por un
-tamiz de mimbres, ó como otro cualquier licor por la criba de pequeños
-agujeros. Mas yo, mientras el bárbaro se entretenia en despojarle de
-las armas, tu padre, ó Aquiles, testigo fidedigno de lo que digo, sabe
-que le atravesé el vientre con mi espada. Al mismo tiempo cayeron al
-rigor de su filo Chtonio y Teleboas. El primero llevaba una horquilla
-de dos puntas, y el segundo un dardo con que me hirió: aqui están las
-señales, porque las cicatrices se conservan en mí todavía. Entonces
-debia haber ido á la toma de Troya, y á lo menos, si no podia vencer,
-hubiera retardado los progresos que Hector hacia con sus armas. Pero
-en aquel tiempo ó no habia nacido este, ó era muy jóven, y ahora
-mi cansada edad está sin fuerzas. ¿Para qué te he de referir que
-Perifantes venció á Pireto, Centauro de dos formas, y que Ampico en la
-parte posterior del celebro clavó una punta, ó lanza sin hierro, de
-cerezo silvestre al otro Centauro Oeclo cuando iba huyendo, y metiendo
-ruido con todos sus cuatro pies: que Macareo mató al Lapita Erigdupo,
-clavándole de parte á parte una barra de hierro en el pecho, y que Neso
-atravesó de un saetazo la ingle de Cimelo? No creas que Mopso, hijo
-de Ampico, se ocupó solo en pronosticar lo futuro.[29] Dió muerte
-tambien al Centauro Odites, lanzándole una flecha, con la que pegándole
-la lengua á la barba, y esta á la garganta, no pudo proferir ni una
-palabra. Ceneo por su parte habia quitado la vida á cinco de ellos,
-á Estifelo, Bromo, Antimaco, Helimo y Piracmon, que llevaba por arma
-una segur. Aunque no me queda en la memoria de qué manera murieron, no
-obstante me acuerdo de sus nombres y número.
-
-„Latreo, corpulento y fornido de miembros, armado de los despojos de
-Haleso, á quien habia vencido, vuela para oponerse á los progresos de
-Ceneo, cuya edad era entre jóven y viejo, su fuerza juvenil, pero su
-cabeza estaba poblada de canas: este, arrogante con su morrion, espada
-y pica macedonia,[30] poniéndose al frente de uno y otro escuadron,
-empezó á blandear la pica y á correr en círculo, y llenando el aire de
-descompasadas voces y amenazas, dijo á Ceneo estas palabras: „¿Piensas
-acaso, Cenis, porque tú siempre serás para mí Cenis, es decir, una
-muger y no hombre, que he de sufrir tu atrevimiento? ¿Has olvidado
-por ventura tu débil sexo para atreverte á venir á las manos conmigo?
-¿No te acuerdas por qué medio adquiriste la forma engañosa de varon
-y en premio de qué hazaña? Reflexiona que naciste muger, y lo que ha
-pasado por tí; vete á tomar la rueca y la almohadilla de coser; emplea
-tus dedos en hilar estambre, y deja los combates para los hombres
-barbados.” Á estas fanfarronadas Ceneo le tiró un dardo, y se lo clavó
-en el costado por la parte en que se juntaba lo que tenia de hombre y
-de caballo. El Centauro, enfurecido con la herida, dió un golpe con
-su pica al jóven Ceneo en el rostro que llevaba descubierto. Esta
-rebotó como los granizos cuando caen sobre un tejado, ó como cuando se
-tiran piedrecillas sobre un tambor: entonces el Centauro arremete y le
-embiste mas de cerca, empeñándose en esconderle su espada en el duro
-costado; pero este negó la entrada al acero. „No te me escaparás, le
-dijo, pues si se ha embotado la punta, y con ella no puedo herirte, te
-degollaré con el filo de en medio;” y tirándole reveses de lado, le
-tenia asido con su largo brazo. Los golpes sonaban como si diesen en un
-mármol; y la hoja saltó hecha pedazos cuando dió en su cuello. Luego
-que le mostró Ceneo el poco fruto de sus armas en herir sus miembros,
-le dice al atónito Centauro: „Ea pues, veamos ahora si mis armas
-tienen mejor temple que las tuyas para herirte,” y le clavó hasta la
-empuñadura la mortífera espada por la espalda, y moviendo y revolviendo
-las entrañas con la mano introducida en la herida, hízosela mucho mas
-crecida. Los demas Centauros al ver esto arremeten rabiosos, y todos
-disparan contra él sus dardos; pero estos resaltan y se caen sin que
-ninguno pudiese herirle, ni sacarle una gota de sangre con tantos
-golpes.
-
-„Este nuevo prodigio los tenia atónitos, y Monico exclama diciendo:
-„¡Esto es una grande afrenta! Todos nosotros somos vencidos por solo
-uno que apenas es hombre, sin embargo de que él es quien lo es en
-realidad, y nosotros con nuestras cobardes hazañas somos mugeres, como
-él lo fue antes. ¿De qué nos aprovechan los agigantados miembros?
-¿De qué las duplicadas fuerzas que la naturaleza reunió en nosotros
-de caballo y de hombre? Si un enemigo tan poco temible es nuestro
-vencedor, creo no somos hijos de ninguna Diosa ni del temerario Ixion,
-que se atrevió á dirigir sus deseos á la suprema Juno, pues nos vemos
-vencidos de un enemigo que solo es medio hombre. Caigan sobre él
-peñascos, árboles, troncos y montes enteros revueltos y confusos, y
-con todo esto arranquémosle el alma. Carguemos sobre él toda la leña
-de una selva que le impida la respiracion, y el peso hará lo que no
-pueden hacer las heridas.” Dijo esto, y echando mano de un árbol que
-acaso habia arrancado el viento impetuoso, lo vibró contra Ceneo.
-Sus compañeros siguieron su egemplo, y en breve el monte Otris quedó
-despoblado de árboles, y Pelion sin sombras. Agoviado Ceneo con la
-grande mole, hizo algunos esfuerzos por levantarse, forcejeando con
-sus duros hombros contra los troncos que le oprimian; pero creciendo
-el monton enorme de la leña, y tapándole el rostro y cabeza, ya no
-podia respirar. Unas veces se desanimaba, otras se esforzaba por sacar
-la cabeza al aire, y á sacudir de sí la fagina que sobre él habian
-arrojado. Algunas veces con sus esfuerzos la movia, y hacia temblar
-aquella inmensa mole, á la manera que el monte Ida tiembla con los
-terremotos. No se sabia si era muerto ó vivo, y unos opinaban que
-sofocado con el monton de leña habia bajado al abismo; pero Mopso
-nos quitó la duda, diciéndonos haber visto salir volando por el aire
-transparente de entre aquellos acinados árboles una ave con plumas
-rojas, la cual fue la primera y última que he visto de su especie. El
-adivino Mopso luego que la vió discurrir por los reales con sosegado
-vuelo, y que cantaba al rededor en alta voz, siguiéndola con los ojos y
-juntamente con el corazon, dijo: „Salve, Ceneo, honor y gloria de los
-Lapitas, en otro tiempo el sin igual varon, y ahora la sola ave de tu
-especie.” Nadie tuvo dificultad en creerlo por la autoridad de quien lo
-decia. El dolor que nos causó la pérdida de este Lapita aumentó nuestra
-ira, y no pudimos sufrir que uno hubiese sido oprimido por tantos
-enemigos; y no dejamos de las manos las armas que nos hacia manejar
-con furia el dolor, hasta que habiendo muerto á los mas de ellos, los
-restantes huyeron, y los dispersó la noche.”
-
-Tlepolemo, habiendo oido la relacion del combate de los Centauros y
-Lapitas que habia contado Nestor, no sufrió con ánimo tranquilo el
-que no hubiese hecho mencion de Hércules, y se le hubiese pasado en
-silencio, y dijo á Nestor: „Me maravillo mucho de que no te hayas
-acordado de las hazañas de mi padre, el que en su edad avanzada me
-solia contar muchas veces el combate que tuvo con los Centauros,
-cómo los venció y sujetó.” Entonces Nestor, llenándose de tristeza,
-le respondió: „¿Por qué me traes á la memoria tales desgracias, y me
-obligas á renovar el llanto ya enjuto con los años, y á que tenga que
-confesar el odio que tuve á tu padre por las ofensas que me hizo? Él
-egecutó ciertamente hazañas increibles, llenó al mundo de beneficios,
-que quisiera poder ocultar; pero ni tampoco he alabado á Deifobo,
-á Polidamante ni al mismo Hector, porque ¿quién se ha de empeñar en
-alabar á su enemigo? Hércules tu padre arruinó los muros de Mesena en
-otro tiempo, y destruyó las inocentes ciudades de Elis y Piles sin
-motivo, y trajo la guerra á sangre y fuego hasta mi mismo reino; y
-aunque omita decirte otros muchos que mató, no podré dejar al silencio
-que de doce hermanos que éramos, hijos de Neleo, todos jóvenes, no
-quedó ninguno sino es yo, porque á todos quitó la vida: que los demas
-hubiesen sido vencidos por sus superiores fuerzas al cabo es tolerable;
-pero parece increible la victoria que consiguió y la muerte que dió
-á Periclimenes, uno de ellos, á quien Neptuno nuestro abuelo habia
-concedido el tomar y dejar las formas y figuras que se le antojase.
-Este, despues de haber variado y transformádose vanamente en todas las
-formas y figuras, se convierte en el ave[31] que en sus corvas uñas
-lleva los rayos de Júpiter, que tanto la estima; y valiéndose de las
-ventajas que le da esta figura, maltrata á su enemigo con las uñas y
-encorvado pico, hiriéndole la cara. Hércules, mientras Periclimenes
-estaba en alto con las alas tendidas, le dispara una saeta muy segura,
-y le hiere con ella entre el ala y el costado; y aunque la herida no
-era grave, le cortó los nervios, y no pudiendo mover el ala ni volar,
-cayó en tierra, y oprimida con el peso de su cuerpo, la saeta que
-traia presa en el ala le traspasó todo, saliendo la punta por la parte
-contraria inmediata á la garganta. ¿Te parece pues, Tlepolemo, gefe
-de los rodios, que yo debo celebrar las hazañas de tu padre Hércules?
-La venganza que tomaré por la muerte de mis hermanos será omitir sus
-hechos heroicos; y esto no obstante seremos los dos amigos.”
-
-Luego que Nestor acabó de hablar con tanta gracia y elocuencia,
-repitieron los brindis, se levantaron de sus asientos, y lo que restaba
-de la noche lo dieron al sueño. Pero el Dios que con su tridente
-pone en calma los mares alterados y los gobierna, no podia olvidarse
-como padre, ni dejar de sentir la muerte que Aquiles dió á su hijo
-Cigno, ni que este se hubiese transformado en ave, y esta memoria y
-el aborrecimiento del cruel Aquiles, que excedia los límites de lo
-regular, encendia cada dia mas su ira. En fin, despues de casi diez
-años que iban pasados en la guerra de Troya, habló á Apolo, diciéndole
-de este modo: „Ó el mas amado de los hijos de mi hermano, tú que me
-ayudaste á edificar los muros troyanos, ¿cómo es que no te lamentas
-cuando los ves que estan ya á punto de caer? ¿Cómo es que no te causa
-dolor la muerte de tantos millares de soldados que los defienden?
-¿Por qué no se te aparta de la memoria (por no nombrar á todos) la
-imagen de Hector arrastrado al rededor de las murallas, y no tienes
-en consideracion que el feroz Aquiles, mas cruel que la misma guerra,
-destructor de lo que nosotros edificamos, esté todavía vivo? Venga
-él mismo á las manos conmigo, y verá lo que puede mi tridente; pero
-supuesto que no nos es dado pelear cara á cara contra el enemigo,
-muera con tu saeta cuando menos lo piense.” Convino Apolo en ello, y
-dejándose llevar de su propia ira y de la de su tio, encubierto en
-una nube se pone en medio del campo troyano, en el que vió que Páris
-disparaba sus saetas contra los griegos, causando la muerte á muchos de
-la clase comun: llegóse á él, y manifestándose un Dios, le dice: „¿Para
-qué malogras tus saetas tiñéndolas en sangre plebeya? Si tomas interes
-por los tuyos, dispáralas contra Aquiles, y venga en él la muerte que
-ha dado á tus hermanos.”
-
-Dijo esto; y mostrándole á Aquiles, que derribaba en tierra con su
-espada á muchos troyanos, enderezó contra él el arco de Páris, y con
-su propia mano le ayudó á dirigir la mortal saeta. Si el viejo Príamo
-despues de la muerte de su hijo Hector pudiese tener algun gozo, solo
-seria el ver que tú, ó Aquiles, fueses vencido y muerto por el cobarde
-robador de Elena. Pero si habias de morir por una mano afeminada,
-quisieras mas y te fuera mas decoroso haber sido muerto á los golpes de
-la hacha de Pentesilea, Reina de las Amazonas. Ya este guerrero, terror
-de los troyanos, honor y defensa de los griegos, caudillo insuperable
-en la guerra, habia sido quemado en la pira, y le habia consumido el
-mismo Dios que lo habia armado:[32] ya era ceniza, y del grande Aquiles
-solo quedaba un no sé qué, que no era bastante para llenar una pequeña
-urna; pero aun vive su gloria, que llena todo el orbe, el cual solo es
-la correspondiente medida de sus hazañas, y esta es igual al mérito
-de Aquiles, que nunca morirá ni sentirá las regiones tartáreas. Para
-que mejor se conozca su valor basta saber que por su escudo se suscitó
-una contienda entre los griegos, y por obtener sus armas se toman las
-armas. Diomedes no se atreve á pretenderlas, ni Ayax, hijo de Oileo,
-ni Menelao, hijo menor de Atreo, ni tampoco Agamenon ni los demas
-capitanes. Ayax, hijo de Telamon, y Ulises fueron los que disputaron
-esta gloria. Agamenon, por no exponerse al resentimiento de aquel de
-los dos pretendientes que quedase vencido en el certamen, mandó sentar
-en medio de los reales á los capitanes griegos, y deja en manos de
-ellos la decisión de esta contienda.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-LIBRO DECIMOTERCIO.
-
-_ARGUMENTO._
-
-
-Despues de la muerte de Aquiles, ocasionada por Neptuno, Ayax y Ulises
-tienen una contienda sobre sus armas. Habiendo Ayax muerto por esta
-causa, su sangre se convierte en la flor llamada jacinto. Despues de la
-ruina de Troya Hécuba se transforma en perra, cuya desgracia como fuese
-llorada de todos los Dioses, la Aurora lloraba tan solamente á Memnon,
-ya convertido en ave. Eneas, saliendo prófugo de Troya, se presenta
-á Anio, cuyas hijas habian sido transformadas en palomas; desde alli
-penetra á varios lugares célebres por las transformaciones. Luego que
-por remate de sus viages arribó al Lacio, emprende la guerra contra
-Turno.
-
-
-
-
-FÁBULA PRIMERA.
-
-_AYAX Y ULISES SE DISPUTAN LAS ARMAS DE AQUILES._
-
-
-Sentáronse los capitanes griegos, y las tropas, que estaban en pie,
-formaban en círculo, cuando Ayax, señor del siete veces doblado
-escudo,[33] no cabiendo en sí de enojo, se levanta, tiende la vista con
-ceño airado á la playa de Sigeo en que estaba la armada, y alargando
-las manos hácia la escuadra: „¡Ó Júpiter![34] exclama: ¿cómo se permite
-que teniéndose esta controversia á la vista de esas naves, se quiera
-Ulises comparar conmigo? ¿Ese Ulises, que no tuvo valor para oponerse
-al incendio que Hector las puso, y del que yo las liberté y reservé
-de sus voraces llamas? El pelear con voces de elocuencia y vanagloria
-es cosa mas fácil y hacedera que el combatir con las manos armadas de
-valor; ni á mí me será fácil aquel modo, ni él podrá adelantar ni hacer
-cosa alguna por este medio, y cuanto yo le excedo en los combates,
-tanto vale él en su facundia y sus astucias.[35]
-
-[Ilustración: (121) Ayax y Ulises pretenden las armas de Aquiles; se le
-adjudican á Ulises.]
-
-„No juzgo del caso, ó griegos, el recordaros mis hazañas, porque
-todos vosotros las habeis visto. Ulises será quien tenga necesidad de
-contar las suyas, pues las hizo de noche, y sin testigos que pudiesen
-publicarlas.[36] Confieso que es grande el premio que pido; pero deja
-desairado mi honor, y me roba mucha parte de él el atreverse Ulises
-á hacerme competencia en una cosa, que aunque para él es grande, el
-obtenerla yo no aumentará mi gloria. Él ya se ha llevado la recompensa
-de esta contienda; porque cuando fuere vencido se dirá que compitió
-conmigo, y bastante fama adquiere con esto. Mas yo, aun cuando se
-pudiese poner en duda mi valor, siempre seria preferido por mi nobleza
-como hijo de Telamon, que militando bajo las banderas del valeroso
-Hércules, se halló en la toma de Troya, y ademas fue á la expedicion
-de los Argonautas á la isla de Colcos. Mi abuelo es Eaco, uno de los
-tres jueces de aquella triste mansion, en que Sísifo, hijo de Eolo, se
-afana en vano en subir á la cumbre un gran peñasco. Júpiter reconoció
-á Eaco por hijo suyo, y de este modo vengo á ser el tercero despues
-de Júpiter. Pero no quiero, griegos, que esta noble descendencia me
-aproveche ni sirva para mi causa, si al mismo tiempo no estoy enlazado
-con el grande Aquiles. Primo mio era como hijo de un hermano de mi
-padre, y pido sus armas como por un derecho hereditario. ¿Quieres tú,
-Ulises, ingerirte en los derechos y timbres de una agena familia y de
-la gente de Eaco, siendo tú descendiente de Sísifo, y muy parecido á
-él en los fraudes y los hurtos? ¿Acaso el haberme yo alistado primero
-que tú á esta guerra para concurrir á ella sin que fuese necesario
-buscarme y descubrirme,[37] deberá ser motivo para que se me nieguen
-estas armas? ¿Será mas digno de ellas el que tomó las suyas despues que
-yo, y el que rehusó venir á la guerra aparentando una locura, hasta
-que Palamedes, mas astuto que él, aunque sin utilidad suya, antes bien
-en su perjuicio,[38] descubrió la estratagema de su ánimo cobarde,
-y le trajo contra su voluntad? No será seguramente razon que lleve
-y se le den estas honrosas armas al que tanto rehusaba tomar otras,
-ni concurrir á esta guerra, y que yo que vine primero, y me expuse á
-los mayores peligros, padezca el deshonor de verme privado de ellas,
-y de un don que se me debe por derecho de parentesco. ¡Ojalá que la
-locura de Ulises hubiera sido cierta, ó se la hubiese creido por tal,
-y que este consejero de maldades[39] no hubiese venido con nosotros á
-esta guerra contra Troya; porque entonces Filoctetes, hijo de Pean,
-no estuviera detenido en la isla de Lemnos[40] con afrenta y desdoro
-nuestro! Alli, segun se dice, encerrado en las silvestres cuevas, pones
-en movimiento á los mismos peñascos con tus gemidos, y demandas á
-Ulises el castigo que merece, y á la verdad que si hay justicia en las
-deidades, no las demandas en vano. El mismo Filoctetes (¡ay de mí!),
-que juró en nuestra coalicion, y que era uno de los próceres de ella,
-sucesor y poseedor de las flechas de Hércules, tan necesarias para
-la empresa, consumido al presente de enfermedad y hambre, se viste de
-las plumas, y se alimenta de la carne de las aves, en cuya caza emplea
-las flechas que deberian servir, segun los hados, contra Troya, y sin
-las que no puede ser tomada. Pero al fin él vive, y vive porque no
-siguió ni acompañó á Ulises, y fue abandonado por este. El desgraciado
-Palamedes querria tambien haber sido desamparado como Filoctetes, pues
-entonces viviria, ó á lo menos aunque hubiese muerto, hubiera sido con
-mas honra, y sin la mancha y calumnia que le forjó Ulises en venganza
-de haberle descubierto y convencido en su fingida locura, atribuyéndole
-que tenia trazada la traicion de vender y entregar á los troyanos el
-campo griego, cuya calumnia y ficcion persuadió manifestando el oro
-de la venta, que él mismo habia hecho poner y ocultar en la tienda
-de Palamedes. De esto se infiere y deduce que para lo que sirve es
-para privarnos de los mejores soldados, desterrando á unos y quitando
-la vida á otros: ¡asi pelea, y asi es temible Ulises! Aunque sea mas
-elocuente que Nestor, no podrá sincerarse con su elocuencia del delito
-é ignominia de haberle dejado desamparado, y no haberle ayudado en el
-peligro en que se vió; pues aunque fatigado con su vejez, herido su
-caballo y sin poder huir, llamaba á Ulises en su socorro, este huyó
-y le dejó en el peligro. No es esto una cosa que yo haya fingido:
-Diomedes, hijo de Tideo, es buen testigo de ello, el cual, aunque
-le llamaba y reprendia porque asi dejaba abandonado á Nestor, nada
-consiguió, ni pudo detenerlo en su cobarde fuga.
-
-„Los Dioses miran con justicia las cosas humanas. Ulises necesita ahora
-el socorro que antes negó á Nestor; y como él le desamparó, asi debia
-él tambien ser desamparado, y sufrir la ley que él mismo se habia
-impuesto. No obstante llama á sus compañeros; voy á su socorro; lo
-veo amilanado, pálido con el temor, y horrorizado de la muerte que le
-amenazaba; opongo en su defensa la mole de mi escudo, con el que cubrí
-al que estaba tendido en el suelo, y libré de la muerte (poca alabanza
-merezco por esto) á un soldado bien cobarde. Si con esto no desistes
-afrentado de tu temeraria pretension, volvamos otra vez al lugar donde
-fue la pelea: vuélvete á poner á la vista del enemigo que te hirió y
-te causó tanto temor, ampárate de mi escudo, y pelearás defendido con
-él. Despues que le liberté, el que antes no podia tenerse en pie por
-las heridas, no le fueron impedimento estas para huir con la mayor
-velocidad.
-
-„Se presenta Hector, trayendo en su favor todas las deidades. Por donde
-quiera que se arroja no tú solo tiemblas, Ulises, sino tambien los mas
-esforzados. ¡Tan grande es el terror que causa! Salgo al encuentro
-á este enemigo, que venia orgulloso con tanta carnicería como habia
-causado, y le derribé boca arriba, tirándole una gran piedra. Yo solo
-salí á su desafio, al que provocaba á todos los capitanes griegos uno
-á uno: vosotros hicisteis votos porque me tocase á mí la suerte, y
-con efecto me tocó, y se cumplieron vuestros deseos. Si me preguntais
-cual fue el fin del desafio, basta deciros que tengo la gloria de no
-haber sido vencido por él. Cuando los troyanos, auxiliados del mismo
-Júpiter, acometieron á hierro y fuego á la escuadra griega ¿adónde
-estaba entonces el elocuente Ulises? Yo solo la salvé[41] con mi valor
-y denuedo, asegurando vuestra vuelta. ¿Podreis negarme las armas que
-pido en recompensa de las mil naves libertadas? Si me es lícito decir
-verdad, mas cuenta tengo con el honor de las armas que con el propio
-mio; á lo menos la gloria es igual, puesto que Ayax es solicitado para
-las armas, y no las armas para Ayax. Compare ahora Ulises con mis
-hazañas el haber muerto á Reso y al cobarde Dolon, y asimismo haber
-hecho prisionero á Heleno, hijo de Príamo, y haber robado la efigie
-de Palas: todo esto lo hizo de noche y acompañado de Diomedes. Si por
-tan leves hazañas se han de dar estas armas, divididlas, y dad la
-mayor parte á Diomedes; pero á Ulises ¿para qué le sirven, cuando es
-un soldado que no pelea con armas, sino que solo tiene habilidad para
-engañar al incauto enemigo con hurtos y traiciones? El mismo resplandor
-del morrion que brilla con el luciente oro descubrirá y manifestará al
-engañador cuando con él oculte su semblante. La cabeza de Ulises no
-podrá sufrir el gran peso de aquel, y tambien la lanza Pelia[42] será
-pesada y gravosa á sus débiles brazos; ni el escudo en que está grabado
-todo el mundo será conveniente á su siniestra tímida, y acostumbrada
-solo á hurtos y vilezas. ¿Por qué te atreves, obstinado, á pretender un
-premio y unas armas que no puedes manejar, y que te han de debilitar?
-Pero si el pueblo griego, juzgando erradamente, te concediere estas
-armas, servirán en tí para verte despojado de ellas, y no para infundir
-con ellas miedo y terror á los enemigos; y si recurres, cobarde, á la
-fuga, que es en lo que á todos llevas ventaja, te será impedimento para
-emprenderla su pesadez. Añade á esto que tu escudo, como que rara vez
-se ha visto en combates, está entero é intacto, y el mio, acribillado
-á flechazos, necesita ya arrinconarse por inútil, y que se me dé otro
-nuevo. Últimamente ¿para qué nos cansamos en palabras? sean las obras
-las que decidan esta controversia; arrójense esas armas del valeroso
-Aquiles en medio del campo enemigo, y mandad que sea condecorado con
-ellas aquel que consiga arrojarse sobre las mismas y recuperarlas.”
-
-Con esto puso fin Ayax á su discurso, y sus últimas palabras fueron
-acompañadas é interrumpidas con los clamores y gritería de todo el
-vulgo. Entonces levantándose Ulises, y fijando por un pequeño espacio
-y como pensativo sus ojos en la tierra,[43] los alzó despues á los
-jueces; y viendo que estaban esperando que hablase, dijo con mucha
-gracia y elegancia lo siguiente.
-
-
-
-
-_DISCURSO DE ULISES._
-
-
-„Griegos, si mis votos y deseos, y tambien los vuestros, hubiesen sido
-oidos por los Dioses, no habria necesidad de entrar en esta competencia
-sobre dar sucesor á estas armas; y tu, ó invencible Aquiles, gozarias
-de ellas y nosotros de tí; pero pues á mí y á vosotros los adversos
-hados nos negaron estos deseos, y nos privaron de tan esforzado
-guerrero (al decir esto fingió que lloraba, y se enjugaba las lágrimas
-con la mano), ¿quién mejor podrá suceder á Aquiles que aquel por cuyo
-medio vino y fue traido á vuestro campo? Á Ayax no debe servir ni
-aprovecharle que, como ciertamente lo es, haya parecido estúpido en
-su arenga, y tampoco á mí debe perjudicarme, ó griegos, mi ingenio,
-que siempre os fue provechoso, ni mi elocuencia, tal cual ella sea,
-excite envidia y desconcepto porque ahora la emplee en mi defensa,
-cuando tantas veces la he empleado en la vuestra, y no es vituperable
-el que cada uno en alguna ocasion haga alarde de sus propias hazañas,
-porque el linage, la antigua ascendencia, y lo que nosotros no hemos
-hecho, con dificultad podremos llamarlo nuestro.[44] Pero pues Ayax se
-ha jactado, y ha alegado por mérito que es segundo nieto de Júpiter,
-debo decir que el mismo Júpiter es tronco de mi descendencia, y que
-Ayax y yo estamos con él en igual grado, porque yo tuve por padre á
-Laertes, de quien lo fue Arcesio, y este fue hijo de Júpiter, con
-la circunstancia de que en esta mi ascendencia no hubo ninguno que
-fuese condenado y desterrado.[45] Mercurio es tambien otro blason
-que se me añade por parte de madre; de modo que por ambas líneas soy
-descendiente de los Dioses. Pero no solicito estas armas porque mi
-padre no haya incurrido en fratricidio alguno como el de aquel: nada
-de esto quiero me valga, ni que se decida esta causa por otra cosa que
-por los méritos; pero tampoco deberá aprovechar á Ayax el que su padre
-Telamon fuese hermano de Peleo, ni en esta controversia debe servir
-el órden ni derecho de parentesco, sino solo el honor, el valor y el
-mérito personal; porque si estas armas se hubieran de dar por herencia
-ó por deudo, estando vivos Peleo y Pirro, aquel padre, y este hijo del
-magnánimo Aquiles, ¿que entrada puede tener el derecho de herencia
-que reclama Ayax? Por lo mismo estas armas deberian enviarse á Ptian
-ó á la isla de Esciros,[46] donde residen respectivamente aquellos
-dos. Tambien Teucro es primo hermano de Aquiles lo mismo que Ayax, y
-con todo ¿pide acaso estas armas, ni recuerda semejante derecho para
-conseguirlas? La controversia se versa sobre los méritos de cada uno,
-y sobre si las hazañas en que Ayax tiene tanta confianza son mayores
-que las mias. No me será fácil, ni de pronto podré acordarme de los
-servicios y méritos que tengo contraidos por la causa comun de toda la
-Grecia; pero me servirá para referir algunos el órden y la serie con
-que fueron sucediendo.
-
-„Tetis, habiendo sabido por el oráculo que su hijo[47] habia de
-morir en esta guerra, para preservarle de que viniese á ella le
-ocultó, vistiéndole de muger, en la isla de Esciros, con cuya falacia
-habia engañado á todos, y tambien al mismo Ayax; pero no á mí, que
-trasluciendo el artificio, usé el de fingirme mercader; y entrando con
-requisitos y adornos del otro sexo, ocultas entre ellos unas armas,
-al ver que eligió una lanza y un escudo, descubriéndole por este
-medio, le dije: „Hijo de Tetis, á tí reservan los hados el suceso
-de la guerra;[48] sin tí no puede ser tomada Troya; ¿por qué pues
-te ocultas, y rehusas ir á destruirla?” Y asiéndole por la mano, os
-traje al esforzado de quien se esperaban las pasmosas hazañas que su
-valor ha egecutado en esta guerra; de forma que puedo alabarme de que
-cuanto ha hecho Aquiles ha sido egecutado por mí. Yo soy[49] el que
-vencí al valiente Telefo en el combate de la lanza, y el que, movido
-de sus ruegos, le curé y sané despues de vencido. Á mí debe atribuirse
-la conquista y ruina de Tebas, la de Lesbos, la de Ténedos, Crisa y
-Cila,[50] ciudades dedicadas á Apolo, y tambien la de Esciros; y del
-mismo modo y por la misma razon debe atribuírseme la conquista de
-Lirnesa y la entera destruccion de sus muros; y sin recordaros otras
-muchas hazañas, debeis haceros cargo de que yo fuí el que maté á
-Hector, trayendo á vuestro campo quien le venciese y diese la muerte.
-Pido estas armas por aquellas con que descubrí á Aquiles, y con que
-le armé y traje á esta guerra; cuando era vivo se las dí, y debo
-reclamarlas despues de su fallecimiento.
-
-„Todos los griegos, sabido el robo de Elena,[51] tomaron parte en el
-dolor y afrenta de Menelao, y mancomunados todos, armaron una escuadra
-de mil naves, con la que llenaron el puerto de Aulide; pero fueron en
-él detenidas, porque ó no soplaban los vientos, ó los que soplaban les
-eran contrarios; sobre lo que consultado el oráculo, respondió que los
-vientos serian favorables, sacrificando á Diana la inocente hija de
-Agamenon. Resistíase á esto su padre, y se enfurecia contra los mismos
-Dioses, adelantándose en él el cariño y piedad de padre al caracter de
-Rey; pero yo le trastorné, y convencí con mi sagacidad á que pospusiese
-el cariño paternal, y antepusiese á él la utilidad de la causa pública.
-Confiésolo, y perdóneme Agamenon esta confesion, que manejé y obtuve
-una dificil causa ante un juez adverso; pero pude convencerlo á que
-apreciase mas su alabanza que su propia sangre, ponderándole con mis
-persuasiones la utilidad comun, el agravio y afrenta de su hermano,
-y la confianza que en él habia depositado toda la Grecia, dándole el
-mando, y haciéndole caudillo de la comun empresa. Convencido y conforme
-el padre con el sacrificio de su hija, se me encargó que fuese á
-convencer á la madre, para la cual no valian persuasiones, y por lo
-mismo era menester echar mano de las astucias; y si á esta comision
-hubiera ido Ayax, nada hubiera concluido, y aun no nos hubieran venido
-los vientos favorables que necesitaban nuestras velas, y estaríamos
-detenidos en Aulide.
-
-„Encargóseme tambien que fuese de embajador á Troya, y requiriese á
-esta corte sobre la restitucion de Elena: penetré en ella cuando aun
-estaba abundante y llena de esforzados guerreros, y alli perorando
-sin temor y con energía la causa que me habia encargado toda la
-Grecia, acusé á Páris; pedí la restitucion de Elena, y reclamé la
-devolucion del rico equipage que con ella habia sido robado. Con el
-fuego y energía de mi persuasion intimidé al Rey Príamo y á Antenor
-su pariente, y los convencí á que se resolviesen á restituirnos á
-Elena; pero Páris, sus hermanos y los demas que le acompañaron en el
-robo se opusieron, y quisieron acometernos y maltratarnos. Bien te
-acuerdas de esto, Menelao, y por mas señas que aquel dia estuviste
-conmigo en el primer aprieto y peligro. Seria prolija en demasía mi
-narracion si hubiese de referir las muchas cosas que con mis consejos
-y con mis manos hice y obré en utilidad de toda la Grecia en el largo
-tiempo de esta guerra. Despues de los primeros combates se encerraron
-los troyanos en sus murallas, sin querer presentarse en campo abierto
-hasta el décimo año. ¿Qué hacias entre tanto, Ayax, puesto que ninguna
-otra cosa sabes sino pelear? ¿De qué utilidad eras, y para qué cosas
-servias? Pues si á mí me preguntas qué era lo que yo hacia en el tiempo
-que tú eras inútil, yo me empleaba en tramar asechanzas al enemigo; en
-ceñir y fortificar los fosos; consolar á los aliados para que sufriesen
-con tolerancia tan larga guerra; enseñar y proyectar los medios de
-abastecer nuestro campamento, y los de armarnos; y últimamente yo
-acudia á cuanto exigia la necesidad del egército, y á cuanto requeria
-el uso de mi persona.
-
-„Agamenon, fingiéndose avisado por Júpiter en un falso sueño, propuso
-en el congreso de los griegos que se desistiese de la comenzada
-guerra, cuya opinion pudo sostener é hizo prevalecer, haciendo á
-Júpiter autor de ella. Ayax para contradecirla, é insistir en que se
-continuase la guerra hasta la destruccion de Troya, dijo que pelearia,
-que era lo único que podia hacer; pero ¿con esto detendria á los que
-ya empezaban á retirarse? ¿Cómo es que no pudo detenerlos tomando él
-mismo las armas, y exhortándolos á que imitasen su egemplo? No era
-esto mucho pedir á quien solo proferia baladronadas. Pero ¿cómo habia
-de detenerlos y esforzarlos á continuar la guerra, cuando él mismo era
-uno de los que iban huyendo? Yo lo ví, Ayax, y me llené de vergüenza
-al ver que volvias las espaldas, y te disponias á soltar con afrenta
-las velas á tus naves. Entonces sin detenerme esforcé mi voz diciendo:
-„¿Qué es lo que haceis, griegos? ¿Qué locura es la que os incita á
-dejar el cerco de Troya, que ya está para ser tomada? ¿Qué es lo que
-llevais á vuestras casas sino afrenta y deshonra despues de diez años
-de guerra?” Con estas y otras expresiones, en que el dolor me hizo
-prorumpir con energía y elocuencia, conseguí detener y reducir á los
-que ya habian vuelto las espaldas, y puesto las naves en disposicion
-de retirarse. Con esto Agamenon mudó de intento, y empezó á convocar y
-reunir á los aliados que estaban llenos de terror: Tersitas persistia
-prorumpiendo en dicterios contra Agamenon y los demas Reyes, sin que
-Ayax se atreviese á contenerle ni á hablarle una palabra; pero yo le
-hice callar, castigándole su insolencia. Redoblé entonces mi energía;
-y exhortando contra el enemigo á los temerosos soldados, les volví á
-infundir con mi voz el valor que ya tenian desmayado y perdido.
-
-„Desde este momento cuento por mio todo lo que Ayax hizo ó pudo hacer
-con valor y fortaleza, porque yo fuí quien le detuvo en su fuga,
-y á quien por lo mismo deben atribuirse sus hechos posteriores.
-Ninguno de los griegos pidió ni escogió á Ayax para alguna empresa;
-pero á mí Diomedes me eligió para las suyas, y partió conmigo sus
-hazañas, emprendiéndolas con la confianza y seguridad de que llevaba
-por compañero á Ulises. Es cosa muy singular y honrosa el que entre
-tantos millares de griegos yo solo fuese el elegido por Diomedes,
-sin comprometer esta eleccion á la suerte.[52] Salí acompañándole; y
-trepando los dos por los peligros de la noche y del enemigo, maté á
-Dolon, troyano, que con el mismo intento que nosotros habia salido á
-ser espía de nuestro campo; pero no le maté hasta haberle precisado
-á descubrir todos los secretos, y hasta saber de él cuáles eran
-los proyectos de la pérfida Troya. Habiéndolos comprendido, y no
-teniendo mas que saber, podia ya retirarme cubierto de este honor
-y satisfaccion. Pero no contento con ello, penetré hasta la tienda
-de Reso,[53] y le asesiné y á sus compañeros en sus mismos reales;
-con lo que vencedor, y cumplidos mis votos y deseos, me entré en su
-carro, y me volví en él en triunfo. Negadme ahora las armas de aquel
-héroe, cuyos caballos habia pedido Dolon, y le habian ofrecido los
-troyanos por precio y premio en el caso de victoria, y sea enhorabuena
-mas acreedor á ellas Ayax, y mas dignos de atencion sus méritos. ¿Qué
-necesidad hay de haceros á la memoria las huestes de Licio Sarpedon,
-destruidas y desbaratadas con mi espada? Con derramamiento de mucha
-sangre hice caer y dí la muerte á Ceramon, hijo de Ifitis, á Alastor, á
-Cromio, á Alcandro, á Halio, á Noemon, á Pritanis, á Chersidamante, á
-Toon, á Charope y á Ennomon, que habia venido con funesta estrella, y
-por último á otros muchos de menos fama, que murieron á impulsos de mi
-valor bajo las mismas murallas de Troya. Griegos, no quiero persuadiros
-ni sorprenderos con vanas palabras; hablen por mí las heridas que he
-recibido peleando; aqui está mi cuerpo lleno de ellas, y toda la parte
-anterior de él; miradlas (esto dijo desabrochándose el vestido); estas
-son las que ha recibido mi pecho combatiendo en vuestra defensa.
-
-„Pero Ayax en todo el tiempo que ha durado esta guerra no ha derramado
-ni una gota siquiera de su sangre, y por lo tanto tiene el cuerpo sin
-cicatriz alguna. ¿Qué importa que se jacte de que defendió y libertó
-nuestras naves de los troyanos y de Hector, que venia auxiliado del
-mismo Júpiter? No puedo negarle ni dejar de confesar esta hazaña,
-porque no soy tan maligno que vitupere los esforzados hechos; pero
-no es razon que se atribuya á sí solo la gloria y el honor, que debe
-comunicar con alguno de nosotros que concurrieron con él á aquel
-suceso. Patroclo, nieto de Actor, armado con las armas de Aquiles,
-repelió y detuvo el ímpetu de los troyanos y de su defensor Hector,
-é impidió el proyecto de poner fuego á nuestras naves. Tambien se
-jacta Ayax, sin hacer mencion de Agamenon, de Menelao ni de mí, de
-que sorteado entre nueve salió al desafio con Hector, atribuyendo á
-valor y osadía esta accion á que le obligó la suerte. Pero ¿cuál fue,
-esforzadísimo[54] Ayax, el suceso y fin de tu combate? El resultado fue
-el haber salido Hector de él sin que le hubieses hecho herida alguna.
-
-„¡Desdichado de mí! con cuánto dolor me veo precisado á acordarme de
-aquel triste momento en que Aquiles, nuestro muro y defensa, perdió su
-vida á manos de Páris. Ni las lágrimas, ni la afliccion ni el temor me
-fueron impedimento para ir, tomar su cadaver que yacia en la tierra,
-y trasportarlo sobre mis hombros; sí, sobre estos mismos hombros
-traje el cuerpo de Aquiles, y tambien esas armas que ahora pretendo
-se me adjudiquen. Tengo fuerzas suficientes para manejarlas por mas
-pesadas que sean, y tengo ánimo noble para saber agradecer y conservar
-la honra que en ello se me haga. Ciertamente que la cerúlea Tetis
-hubiera empleado bien la solicitud y cuidado que tuvo por su hijo,
-para que ahora sus armas, fabricadas por un Dios, y que son obra tan
-artificiosa, pasasen á un soldado visoño, rudo y sin ingenio. Si él no
-comprende lo que se halla grabado en el escudo; á saber, el Océano,
-las tierras que ciñe, las constelaciones del alto cielo, las Pléyades,
-las Híades, la Osa, que nunca se baña en el mar, muchas y diversas
-ciudades, y Orion con su refulgente espada, ¿para qué pide y pretende
-unas armas cuyos emblemas no entiende? ¿De qué le aprovecha el haberme
-tachado de que rehusé el venir á esta guerra, huyendo con artificio
-y simulacion los peligros de ella, y echarme en rostro y argüirme de
-que me alisté despues que él? ¿No conoce que en esto arguye tambien y
-reprende al mismo Aquiles? Si el fingir fue delito, ambos nos valimos
-de ficciones; si la tardanza fue culpa, yo vine al campo mas pronto que
-Aquiles. Á mi me detuvo y obligó á fingir el cariño de mi esposa, y á
-aquel el de su madre. Primero procuramos desempeñar las obligaciones
-que debíamos á estas, y despues las que debemos á vosotros y á toda la
-Grecia, y con esto no temo ya el no poder defenderme de una falta en
-que tambien incurrió el mismo Aquiles. Este fue hallado y descubierto
-por el ingenio de Ulises; pero Ulises no lo fue por el de Ayax.
-
-„Nada tiene de extraño ni debemos admirarnos de que su suelta y necia
-lengua se haya atrevido á calumniarme, cuando á vosotros tambien se
-atrevió á imputaros un vergonzoso delito; porque si en mí fue torpe
-el haber acusado falsamente á Palamedes, como él ha querido decirlo,
-á vosotros no os hace mucho honor el haberle condenado por una falsa
-acusacion. Pero hay ademas que ni Palamedes pudo sincerarse de un
-tan grande y tan manifiesto delito, ni vosotros os gobernasteis por
-relaciones y justificaciones, sino que visteis el oro que constituia
-el cuerpo de este delito. Ni tampoco soy culpado en que Filoctetes
-quedase y esté detenido en la isla de Lemnos; este es un delito que
-mas bien recae sobre vosotros, porque lo consentisteis y aprobasteis.
-Yo no negaré que le aconsejé y reduje á que se quedase, y no se
-expusiese á los peligros y trabajos del camino y de la guerra, sino
-que antes bien procurase con el descanso mitigar y curar los fuertes
-dolores que le causaba la herida que se hizo con una de las flechas
-que traia de Hércules; acomodóse á mi consejo, y vive por haberlo
-tomado. Mi consejo no solamente fue fiel, sino que como ha tenido unas
-felices resultas, hace tambien fiel al consejero. Pero pues, segun
-los hados, no puede ser tomada ni destruida Troya sin Filoctetes,[55]
-y es necesario hacerle venir con las flechas de Hércules, no me deis
-á mí esta comision; encargádsela á Ayax, que él con su persuasiva y
-elocuencia tendrá mas habilidad para templar su enojo, y la ira de que
-se halla agitado por las calamidades que padece, y sabrá reducirle con
-alguna astucia á que venga con sus flechas á concluir esta guerra.
-Esta empresa solo es propia para mi sagacidad; y si yo no hago uso de
-mi ingenio y prudencia, que siempre se han desvelado en vuestro favor,
-mas fácil será que el Gimois corra hácia su nacimiento; que el monte
-Ida[56] quede despojado de sus frondosas arboledas, y que la Grecia
-dé socorro á Troya, que el que la necia astucia de Ayax pueda seros
-de algun provecho, y reducir y traer á aquel héroe. Aunque te halles,
-Filoctetes, inexorable y poseido de la mayor dureza; aunque estés
-irritado contra todos los aliados, contra Agamenon y contra mí; aunque
-con infinitas execraciones desees sin término mi muerte; aunque todos
-tus anhelos sean apoderarte de mí, beber mi sangre, y cogerme bajo tu
-jurisdiccion y potestad, como tú estuviste bajo la mia, yo te entraré
-con mis astucias, y con ellas conseguiré reducirte y traerte conmigo;
-y si la fortuna no me fuese desgraciada, conseguiré apoderarme de tus
-flechas, del mismo modo que me apoderé del troyano adivino Heleno, como
-desconcerté los oráculos y hados de Troya, y como conseguí sacar y
-traerme por medio de los enemigos la estatua de Minerva, á cuya hazaña
-no puede compararse ninguna de las que ha hecho Ayax; pues sin este
-robo, y mientras Troya conservase el Paladion, era inconquistable, y
-no permitian los hados fuese destruida. Para esta empresa[57] ¿dónde
-estaban y de qué servian la jactanciosa fortaleza y las fanfarronadas
-de Ayax? ¿Cómo es que este temió el ir allá? Y ¿cómo es que solo Ulises
-se atrevió á penetrar por las centinelas, arriesgarse á los peligros
-de la noche, y por medio de las espadas de los enemigos no solo
-asaltar las murallas de Troya, sino entrarse hasta el mismo palacio y
-templo, sacar de él la estatua de la Diosa, y volver y llegar con ella
-á vuestro campo, trepando por los mismos peligros? Si yo no hubiera
-concluido esta empresa y allanado este inconveniente, de nada serviria
-toda nuestra expedicion, ni que estuviese en ella el hijo de Telamon,
-armado con su escudo forrado de siete cueros. En aquella noche conseguí
-yo la victoria de Troya; entonces la vencí, despojándola del Paladion,
-que era puntualmente en lo que consistia el ser inconquistable.
-
-„No estés, Ayax, dando á entender con acciones y medias palabras
-que Diomedes me acompañó á esta empresa: su parte le toca tambien
-en ella; pero tambien tú debes acordarte de que cuando fuiste á la
-defensa de la escuadra no fuiste solo; á tí te acompañaron muchos, á
-mí solo Diomedes. Si este gran capitan no estuviera bien cerciorado
-de que el sabio es mas útil que el guerrero, y de que la prudencia es
-mayor mérito que el temerario valor, tambien se hubiera manifestado
-pretendiente á estas armas, y lo mismo hubiera hecho Ayax, hijo de
-Oileo, que ha tenido mas moderacion que tú. Tambien las hubiera
-pretendido el feroz Euripilo, Toas, hijo de Andremon, Idomeneo, Merion,
-su paisano, y Menelao.[58] Todos los cuales, aunque esforzados, y que
-no son inferiores ni de menor mérito y valor que el tuyo, cedieron
-reconociendo la ventaja de mi prudencia. Tú tienes esfuerzo para los
-combates; pero te falta el ingenio, y necesita ser dirigido por el
-mio. Tú tienes fuerzas sin prudencia; mas yo con mi sagacidad preveo
-lo futuro. Tú puedes pelear; pero Agamenon acuerda y elige con mi
-consejo el tiempo y la coyuntura en que pueden y deben empeñarse los
-combates. Tú solo eres útil en el cuerpo; pero yo tambien lo soy en
-el ánimo y el ingenio: en suma, tanto te llevo de ventaja, cuanto
-excede el piloto al marinero y el capitan al soldado; porque en mí es
-el ingenio mas esforzado y valiente que el brazo, y en aquel está y
-consiste el principal vigor. Ahora bien, próceres de Grecia, declarad
-este gran premio á quien tanto se ha desvelado por vosotros, y por
-tantos cuidados y fatigas como en el largo tiempo de esta guerra he
-tenido y desempeñado en vuestro favor; añadid á mis méritos este
-título mas, que sea recompensa de ellos. Ya nos falta muy poco para
-concluir esta guerra, pues yo he removido todos los inconvenientes que
-lo impedian por disposicion de los hados, y me glorío que he tomado á
-Troya, haciendo de modo que pueda ser tomada. Por la esperanza pues de
-nuestros aliados; por los muros de Troya, que ya estan para arruinarse;
-por las deidades tutelares de ella, que yo con intrepidez les quité y
-saqué de su seno, y por lo demas que aun pienso hacer y obrar, si es
-que queda alguna cosa que deba hacerse con sabiduría y consejo; y si
-falta algo que arguya audacia, dificultad, y sea el último término del
-hado y ruina de Troya, no os olvideis de mí, ni me negueis este premio;
-y cuando no estimeis que se me deben dar estas armas, concededlas (y
-muestra el simulacro fatal de Minerva) á esta efigie, que es la mas
-acreedora de los que las pretenden.”
-
-En todos los próceres se advirtieron conmociones é indicios de que
-quedaban convencidos y persuadidos en favor de Ulises, á quien
-declararon las armas, y entonces se vió por experiencia el valor y
-poder de la elocuencia, y que el sabio y discreto prefirió al guerrero,
-y se alzó con las armas del fuerte Aquiles. Ayax, que solo y sin
-compañía salió al desafio de Hector, y que tantas veces resistió al
-hierro, al fuego y al mismo Júpiter, no pudo resistir á su propia ira.
-Vencióle el dolor; y tomando su espada, dijo: „Á lo menos esta es mia;
-esta no la pide Ulises; de esta debo usar contra mí mismo, y el acero,
-que tantas veces se manchó con la sangre de los troyanos, ahora debe
-emplearse en derramar la de su señor; porque Ayax no debe ser vencido
-por otro alguno que por sí mismo.” Al decir esto se lo clavó y escondió
-en su pecho, sin poder volver á sacarle de él hasta que le expelió la
-impetuosidad de la sangre que salia de la herida, con la que rociada
-la tierra, brotó de la raiz de un verde césped una flor de color de
-púrpura, idéntica en todo á la que antes habia nacido de la sangre de
-Jacinto,[59] en cuyas hojas estan escritas unas letras que pueden
-apropiarse tanto á la edad pueril como á la viril, con la diferencia de
-que en la de Ayax designan el nombre, y en la de Jacinto su queja.
-
-Vencedor Ulises en la contienda de las armas, se embarcó para Lemnos,
-patria de Ipsifile, hija del Rey Toas, y para aquellas tierras
-que quedaron infames desde la muerte que las mugeres dieron á sus
-maridos,[60] é hizo este viage con el fin y designio de reducir á
-Filoctetes, y traerle, como lo consiguió, á la liga contra Troya con
-las flechas de Hércules, con el auxilio de las cuales se concluyó y
-puso fin á la guerra, quedando destruida Troya, muerto su Rey Príamo, y
-su infeliz muger Hécuba perdió por último la forma humana, y convertida
-en perra, espantó las regiones extrañas con sus nuevos ladridos. Ardia
-el Ilion, alcázar de Troya, situada en el estrecho en el que termina
-el dilatado Helesponto; y antes de apaciguarse el fuego, el anciano
-Príamo habia sido sacrificado á Júpiter, en cuya ara derramó su ya fria
-sangre. Casandra su hija, sacerdotisa de Febo, asida con violencia de
-los cabellos para apartarla de su padre, se resistia levantando en
-vano sus manos al cielo. Los griegos vencedores se apoderan, como de
-una poco honrosa presa, de las mugeres troyanas, que para impedirlo se
-acogian á los encendidos templos, y se abrazaban á las estatuas de los
-Dioses patrios. Astianacte, hijo de Hector, fue despeñado de aquella
-misma torre, desde la cual habia visto y le habia mostrado su madre
-muchas veces á su padre Hector, que peleaba por los suyos, y defendia
-el reino de sus abuelos.[61]
-
-
-
-
-FÁBULA II.
-
-_LA SOMBRA DE AQUILES DETIENE Á LOS GRIEGOS._
-
-
-Ya en fin convidaba el viento á los griegos á hacerse á la vela, y
-soplando favorable hacia resonar las desplegadas velas, y los pilotos
-mandaban é instaban al embarque. Las prisioneras troyanas, besando la
-tierra, se quejaban y clamaban por ser separadas de ella con violencia:
-con gritos y gemidos dieron el último á Dios á Troya; y embarcándose
-por fuerza, abandonaron para siempre la desgraciada ciudad, que aun
-humeaba. La última que se embarcó entre todas fue Hécuba (¡espectáculo
-tan lamentable!), la cual fue hallada y sacada por Ulises de en medio
-de los sepulcros de sus hijos, asida á los túmulos, y besando los
-huesos; pero antes de ser arrebatada desahogó su cariño en las cenizas
-de su hijo Hector, las cuales tomó y guardó en su seno, y al mismo
-tiempo dejó en lugar de ellas en el sepulcro su cano cabello, como
-pobre despojo de la que solo tenia el cabello y las lágrimas que poder
-ofrecerle. Sobre la orilla opuesta á la Frigia, donde estuvo Troya, hay
-una tierra habitada de los tracios.
-
-[Ilustración: (122) La sombra de Aquiles detiene á los Griegos que se
-volvian á su patria.]
-
-Alli estaba el opulento palacio del Rey Polimnestor, á quien Príamo
-habia enviado secretamente á su hijo Polidoro para que le educase, y
-para alejarlo de los peligros á que hubiera estado expuesto durante la
-guerra. Este consejo hubiera sido muy sabio, á no haber enviado con
-su hijo riquezas capaces de provocar á un hombre avaro, é inducirlo
-á los mayores delitos. En efecto, despues que el impío Rey de Tracia
-supo que los griegos se habian apoderado de Troya, violó los derechos
-mas sagrados, degolló al jóven Polidoro; y como si el delito pudiera
-desvanecerse con el cuerpo, lo arrojó al mar.
-
-El hijo de Atreo[62] fondeó con su escuadra en la playa de Tracia
-mientras se tranquilizaba el mar y amainaban los vientos. Aqui de
-repente se apareció Aquiles, saliendo de una abertura que hizo la
-tierra, con la misma corpulencia y ferocidad, y con el mismo semblante
-amenazador que cuando vivia. Acometió con su espada á Agamenon,
-diciéndole: „¿Qué es esto, griegos, asi os retirais sin acordaros de
-mí, y la memoria de mi valor queda de este modo enterrada conmigo?
-No debeis hacerlo ni retiraros, dejando sin honor mi sepulcro, en el
-cual es preciso sacrifiqueis á Polixena[63] á mis manes.” Dicho esto
-desapareció; y obedeciendo todos á la amenazadora sombra de Aquiles,
-arrebataron del regazo de su madre á esta desgraciada doncella, que
-era entonces su único consuelo, y la infeliz con una fortaleza mas
-que mugeril fue conducida al túmulo para ser sacrificada al busto[64]
-de Aquiles: la cual muy sobre sí fue acercada al altar, y al tiempo
-de ir á descargarle el golpe, como viese á Neoptolemo[65] que estaba
-de pie con el cuchillo en la mano, y tenia clavados los ojos en su
-semblante, le dijo: „Descárgale, y derrama con él mi noble sangre; yo
-no te lo impido; esconde ese cuchillo en mi pecho ó en mi garganta:
-aqui los tienes ambos descubiertos; porque siendo yo Polixena, no
-puedo acomodarme á la esclavitud, y prefiero morir, aunque sé muy bien
-que mi sacrificio no servirá para aplacar á ninguna deidad, y por lo
-mismo debes ahorrar inútiles ceremonias. Solo desearia que mi muerte
-pudiera ocultarse á mi madre. Ella me estorba y disminuye la alegría de
-mi sacrificio, aunque no debe llorar tanto mi muerte como los riesgos
-á que queda expuesta su vida. Vosotros, griegos, ahora, pues lo pido
-con razon, apartaos á lo lejos para que mi sombra pueda bajar libre
-á la mansion de Pluton, y abstened vuestras manos de mancillar á una
-doncella que se conservó siempre casta. Mi sangre libre será mas acepta
-á aquel, quien quiera que sea, á quien procurais aplacar con mi muerte.
-Si hay alguno entre vosotros á quien conmuevan estos mis últimos deseos
-y súplicas, la hija del Rey Príamo, no una esclava, es la que os ruega
-que sin exigir precio alguno, y sin que tenga que comprar con oro, sino
-con sus lágrimas, el triste derecho de mi sepulcro,[66] entregueis
-mi cuerpo á mi madre, la cual cuando era rica y podia compraba estas
-gracias á mucho precio.” Al acabar de decir esto, el concurso echó á
-llorar, no pudiendo contener sus lágrimas como ella las contenia. El
-mismo ministro del sacrificio,[67] llorando y como forzado abrió su
-pecho descubierto, escondiendo en él el cuchillo. Herida mortalmente,
-sus fuerzas la abandonan, cae, y mostró á la misma muerte intrépido
-semblante. Aun cuando caia tuvo cuidado de cubrir con su ropa las
-partes que se debian ocultar y conservar el decoro de su casto pudor.
-
-Las troyanas recogieron el cadaver; y repasando en su memoria los
-muchos que de la casa Real habian fallecido, y la mucha sangre que se
-habia derramado de la familia de Príamo, unas veces suspiraban por la
-infeliz Polixena, y otras por tí, Hécuba, Reina madre, en quien ya no
-veian mas que una sombra de la antigua felicidad del Asia, reducida ya
-á un triste despojo, que como mala suerte nadie queria le tocase en el
-repartimiento, y que el vencedor Ulises la hubiera despreciado, á no
-ser porque era madre del guerrero Hector, sin cuya circunstancia con
-dificultad se hubiera hallado quien la hubiese querido por esclava.
-Esta Reina desgraciada, abrazada al yerto cadaver de su esforzada hija,
-derramó sobre él y sobre su herida las lágrimas que tantas veces habia
-derramado por su patria, por sus hijos y por su marido. Besábale, y se
-heria el pecho, tiñendo en la fria sangre sus canas; y despues de
-haberle maltratado, prorumpió en muchas y lastimosas expresiones; pero
-particularmente en las siguientes:
-
-[Ilustración: (123) Las damas Troyanas llevan en hombros á Polixena que
-acaba de espirar.]
-
-„Hija querida (pues ya no me queda otra), último dolor de tu triste
-madre, ya has espirado, y veo que mi pecho se halla penetrado de tus
-propias heridas; has muerto á la violencia de ellas para que no se
-verifique que yo pierda á ninguno de los mios de muerte natural. Yo
-estaba persuadida que por ser hembra estarias segura del cuchillo;
-pero has muerto á la violencia de él. La calamidad de Troya y el furor
-de Aquiles, destruidor de nuestra familia, te ha alcanzado á tí y á
-todos tus hermanos. Cuando murió á manos de Páris y con las flechas
-de Apolo dije entre mí con confianza: „Ahora ya no tenemos que temer
-á Aquiles;” pero veo que me engañé, y que debia de haberle temido aun
-despues de muerto: sus cenizas aun en el sepulcro se enfurecen contra
-nosotros; y en el túmulo mismo sentimos y experimentamos la crueldad
-de este enemigo. Veo que he sido fecunda, y he criado hijos para
-que hayan sido víctimas del furor de Aquiles. La gran Troya ha sido
-destruida hasta los cimientos,[68] y con este triste fin se ha acabado
-la pública calamidad; pero no para mí, para quien aun está y permanece
-Troya en pie, y mi dolor aun no ha terminado su carrera. Yo que poco
-há estaba en la cumbre de mi felicidad con mi marido el Rey Príamo,
-cercada de hijos, yernos y nueras, ahora me hallo desterrada, pobre,
-arrancada y separada de los sepulcros de los mios, y destinada para
-esclava de Penélope, muger de Ulises, la que me enseñará á las matronas
-de Itaca, ocupada en el vil ministerio de hilar, y les dirá: „Esta es
-aquella esclarecida madre de Hector; esta es la que fue Reina y muger
-de Príamo.” Despues, hija mia, de haber perdido á tantos, tú, que eras
-sola la que quedabas para consolar los amargos llantos de tu madre, has
-expiado con tu sangre el sepulcro del enemigo. Para él te parí, y para
-que fueses sacrificada en sus exequias. ¿Para qué quedo yo con vida?
-¿Es posible que soy tan dura é insensible que no la pierdo? ¿Qué es lo
-que para en adelante aguardo? ¿Y para qué me reserva mi cansada vejez?
-¿Para qué otra cosa, crueles Dioses, dilatais mi triste vida sino para
-que vea nuevas desgracias? ¿Quién creeria que Príamo se pudiese llamar
-feliz despues de la destruccion de Troya? Ciertamente lo es en haber
-muerto, y no ser testigo, hija mia, de tu violenta muerte, y haber
-perdido á un tiempo la vida y el reino. Serviríame de consuelo, hija
-mia, hija de Reyes, el ver que se te hacian las debidas exequias, y que
-tu cadaver fuese colocado en el panteon de tus abuelos. Pero esta dicha
-ya se acabó para nuestra casa; y tu madre no tiene otros dones con que
-honrar tu sepulcro que sus lágrimas, y el dolor de dejarte sepultada en
-la extrangera arena. Todo lo he perdido ya; solo me queda Polidoro, el
-mas querido y el mas pequeño de mis hijos varones, que vive en estas
-regiones encomendado á Polimnestor, Rey de ellas, al cual podrá ser de
-utilidad y provecho el que se prolongue algo mi triste vida. Debo pues
-apresurarme, y emplear estos instantes de ella en lavar[69] la cruel
-herida de Polixena y su rostro salpicado con la sangre.”
-
-Dijo esto; y dirigiéndose á la playa con pasos tardos, y arrancándose
-sus pocas canas, iba diciendo la infeliz: „Troyanas, dadme un cántaro
-para sacar y traer un poco de agua.” Estando en esto vió arrojado en
-la playa el cadaver de su hijo Polidoro, cubierto de grandes heridas, y
-muerto violentamente á flechazos por traicion de Polimnestor. Al verle
-empezaron á gritar las troyanas; pero Hécuba enmudeció por la fuerza
-de su dolor, el cual le comprimió la voz y las lágrimas, reprimiendo
-hácia adentro las que sus ojos empezaban á brotar; y semejante á un
-duro peñasco se queda yerta, y unas veces dirige la vista á la parte
-contraria, otras levanta al cielo sus airados ojos, y otras los dirige
-á mirar el rostro y heridas de su hijo; pero mas principalmente á
-estas. Ensáñase y monta en cólera, en la cual enardecida, determinó
-vengarse como si aun fuera Reina, y se quedó absorta, discurriendo la
-especie de venganza que habia de tomar contra Polimnestor. Asi como se
-enfurece la leona á quien han quitado sus cachorrillos, y encontrando
-las huellas del robador, las sigue, y persigue al enemigo antes de
-verle; del mismo modo Hécuba, despues que mezcló la ira con el llanto,
-olvidada de su edad, pero no de su valor, se dirige al palacio del Rey
-Polimnestor, autor de la cruel muerte de Polidoro; pide audiencia, y
-conseguida le dice venia á mostrarle y entregarle una cantidad de oro
-que habia quedado escondida para que se la diera á su hijo. Creyólo
-Polimnestor, y poseido de su anhelo y acostumbrada avaricia, se retiró
-con ella á un lugar secreto, en donde mostrándose halagüeño, la dijo:
-„No te detengas, Hécuba; dame ese oro para tu hijo, pues te juro por
-los Dioses de entregarle fielmente lo que ahora me des y lo que antes
-he recibido.” Ella le miraba con aspecto terrible al tiempo que estaba
-hablando y jurando tales falsedades; y no cabiendo ya en sí de ira,
-arremete á Polimnestor, le ase fuertemente, llamando en su auxilio á
-las matronas cautivas, le mete los dedos en los ojos, se los saca,
-y extrae hasta las mejillas, haciéndola valerosa su propia ira; y
-metiendo despues la mano en los huecos llenos de sangre, le arranca,
-no los ojos porque ya no los tenia, sino el sitio donde aquellos
-estuvieron. La gente de Tracia, irritada y ofendida por el estrago
-hecho en la persona de su Rey, acometió á Hécuba, tirándola flechas y
-piedras; pero esta con un ronco murmullo iba corriendo á morder las
-piedras que la tiraban, y cuando se disponia y preparaba á hablar, en
-lugar de voces prorumpió en ladridos, convertida ya en perra. Todavía
-permanece el lugar donde acaeció esta aventura, y tiene el nombre
-del suceso. La desgraciada Hécuba aun despues de su transformacion
-conservaba la memoria de sus antiguas calamidades, y afligida aullaba
-y ladraba por los campos de Tracia, y su desgracia conmovió y lastimó á
-los troyanos, á los griegos, y hasta á los mismos Dioses; de tal modo
-que la misma Juno, muger y hermana de Júpiter, confesaba y decia que
-Hécuba no merecia ser castigada con tanto rigor.
-
-Aunque la Aurora habia favorecido siempre á los troyanos, no pudo
-emplearse en sentir sus calamidades y las de Hécuba. Angustiábale
-un cuidado mas cercano, y tenia que llorar la pérdida de su hijo
-Memnon,[70] al cual vió perecer en los campos de Troya al ímpetu de
-la lanza de Aquiles. Al verlo se le paró descolorido aquel rubicundo
-color con que se deja ver por el horizonte al amanecer, y la hizo
-esconderse entre las nubes. No pudo sufrir el triste espectáculo de
-que el cadaver de su hijo fuese puesto en la pira, y suelto como tenia
-el cabello se dirigió al gran Júpiter, y arrojándose á sus pies, le
-dijo acompañando con las lágrimas estas palabras: „Aunque soy una
-deidad de inferior órden á todas las que habitan el resplandeciente
-cielo (pues mis templos son pocos y raros en todo el orbe), llego á tus
-pies, no para que me concedas templos, dias festivos y de sacrificios,
-y aras en que se quemen inciensos en mi honor, aunque no dejarias de
-concederme estos dones, si tienes consideracion á que me hacen digna
-de ellos los oficios que por tu órden desempeño, cuando sirvo de que
-con mis crepúsculos no se confunda la noche con el dia ni la luz con
-las tinieblas; pero no es este el cuidado que me trae, ni estoy en
-estado de solicitar unas honras que creo tengo bien merecidas. Vengo
-con la afliccion de haber perdido á mi hijo Memnon, que habiendo
-venido con sus fuertes armas al socorro de Príamo su tio, fue muerto
-en sus primeros años (pues asi lo quisieron los hados) por el valeroso
-Aquiles. Yo te ruego pues, Soberano de los Dioses, le concedas algun
-privilegio que le distinga de los demas mortales para que se consuele
-una madre afligida.”
-
-Júpiter convino en ello, y al momento la alta pira en que estaba el
-cadaver de Memnon, consumida por el fuego, se desplomó, y los remolinos
-del humo oscurecieron el aire, al modo que cuando los rios exhalan
-las nieblas que nacen de ellos, y que los rayos del sol no pueden
-penetrar. La negra pavesa se levanta en el aire, y unida se condensa,
-formando un cuerpo que toma figura, color y movimiento del mismo fuego,
-y que su ninguna pesadez le servia de alas, y le hacia remontarse. Esta
-masa solo era al principio una especie informe de ave; poco despues,
-siendo ave verdadera, hizo ruido con las alas. Al mismo tiempo sonaron
-otras infinitas que salieron de las propias cenizas. Estas aves dan
-tres vueltas volando al rededor de la hoguera, y tres veces el clamor
-concorde sube á los aires, y se baten unas contra otras con tanto furor
-y obstinacion, que caen cerca de la hoguera, como unas víctimas que se
-sacrificaban á las cenizas de que habian sido formadas, demostrando en
-esto que debian su ser á un varon esforzado. El autor le dió el nombre
-á las aves: llamáronse de él Memnónides. Estas aves al cumplirse el año
-vuelven al mismo sitio, y en él renuevan el combate, honrando de este
-modo el sepulcro de este héroe. Cuando todos se afligian de oir ladrar
-á la desgraciada Hécuba, la Aurora solo atendia á su propio dolor y
-llanto, y desde entonces derrama lágrimas, que se convierten en rocío.
-
-[Ilustración: (124) Del incendio de Troya se salva Eneas con su padre
-Anquises y su hijo Ascanio.]
-
-
-
-
-FÁBULA III.
-
-_ENEAS Y ANQUISES._
-
-
-No obstante, el destino no permitió que con la ruina de los muros
-pereciese enteramente la esperanza de la reparacion de Troya. El
-piadoso Eneas sacó sobre sus hombros á los Dioses penates y tutelares,
-y en su padre llevó otra nueva deidad, que era para él una carga
-venerable. Con la precipitacion solo pudo escoger, entre tantas
-riquezas como dejaba, á su anciano padre y á su hijo Ascanio. Habiendo
-salido prófugo del puerto de Antandros, pequeña ciudad de Frigia, con
-su flota, y aprovechándose de un viento favorable, deja á un lado las
-playas abominables de Tracia, y la tierra que aun estaba manchada con
-la sangre de Polidoro, y entra con próspero viento, rodeado de sus
-compañeros, en Delos, ciudad consagrada á Apolo. Anio, sacerdote de
-este Dios, y Rey de la isla, le recibió favorablemente en el templo y
-en su palacio; le enseña la ciudad, los dedicados templos, y los dos
-árboles que en otro tiempo sirvieron de apoyo á Latona, y se asió de
-ellos cuando parió á Apolo y á Diana. Despues de haber hecho un solemne
-sacrificio, en el que quemaron incienso, derramaron vino sobre él,
-y consumieron al fuego, segun solemne rito, las entrañas y fibras de
-los animales sacrificados, se entraron en el Real palacio, y sentados
-á la mesa, ricamente preparada, les sirvieron en ella los abundantes
-dones de Céres y de Baco. En la conversacion de mesa el anciano y
-piadoso Anquises dijo á Anio: „Sacerdote ilustre de Febo, ó yo estoy
-engañado, y no me acuerdo muy bien, ó tenias un hijo y cuatro hijas
-cuando vine la primera vez á esta ciudad.” Á lo que Anio afligido,
-sacudiéndose la cabeza que tenia vendada con el blanco velo sacerdotal,
-respondió: „No te engañas, ó heroico y venerable anciano; verdad es
-que viste padre de cinco hijos á quien ahora (tanta es la inconstancia
-de las cosas humanas) ves casi sin ninguno; porque ¿de qué me sirve
-uno solo que tengo ausente, llamado Andros, en la isla denominada
-de su nombre, en la cual está reinando por mí? Apolo le concedió el
-don de comprender lo futuro, y Baco distinguió á mis hijas con otros
-dones nunca oidos, porque todas las cosas que tocaban se convertian en
-trigo, vino y aceite, y esto les servia para enriquecerse. Luego que
-Agamenon, destruidor de los muros de Troya, supo que mis hijas poseian
-este don (para que entiendas, querido Anquises, que á mí tambien me
-tocó alguna parte en vuestras desgracias), usando de la fuerza de las
-armas, me las tomó y arrebató con violencia de mi propio seno, para que
-con el uso de su don abasteciesen á todo el egército de los griegos.
-Habiendo hallado medio para escaparse cada una por donde pudo, las dos
-aportaron á la isla de Eubea, y las otras dos á la de Andros, donde
-reinaba su hermano. Inmediatamente una tropa de hombres armados entró
-en sus estados, y le amenazaron con su destruccion si no entregaba á
-sus hermanas. El amor que Andros les tenia cedió por último al temor
-que le causaba el egército enemigo, y las entregó á los griegos: un
-temor tan bien fundado puede servirle de disculpa: no tenia á su lado
-para defender sus nuevos estados ni á Eneas ni á Hector, á estos dos
-fuertes guerreros que durante diez años han resistido á todo el poder
-de la Grecia. Ya se preparaban cadenas para aherrojar á mis hijas como
-á unas esclavas, cuando levantando los brazos aun libres al cielo,
-exclamaron: „¡Ó padre Baco, socórrenos, y no nos abandones en el apuro
-en que nos vemos por causa del don que de tí recibimos!” Su súplica
-fue oida; y el Dios que les otorgó el don, que acababan de invocar,
-las socorrió, si se puede llamar socorro el perderlas para siempre de
-un modo maravilloso. Nunca he podido saber de qué modo perdieron la
-figura, ni aun ahora lo puedo decir. Todo lo que yo sé es que tomaron
-plumas, y que fueron transformadas en palomas, aves consagradas á Venus
-tu esposa.”
-
-Anio y sus huéspedes, despues que con estos y otros tales razonamientos
-acabaron la cena, dejaron la mesa, y se fueron á dormir. Levantáronse
-al amanecer del dia siguiente, y fueron á consultar el oráculo de
-Apolo, el cual respondió que buscasen á la antigua madre[71] y los
-reinos que con Troya tenian enlace. El Rey Anio los despidió, dándoles
-algunos dones y regalos; á Anquises un cetro; á Ascanio su nieto una
-clámide y una aljaba, y á Eneas un gran vaso, que el tebano Terses le
-habia enviado de regalo desde las regiones de Beocia en agradecimiento
-de haber sido hospedado por él en su palacio. Este vaso habia sido
-fabricado por Alcon, natural de Milas, el que habia cincelado en él
-una larga serie de cosas, que eran las siguientes: una ciudad con
-siete puertas, las cuales servian de nombre, que demostraba ser la
-de Tebas. En las avenidas de la ciudad estaban delineadas exequias,
-túmulos, hogueras encendidas, mugeres con la cabellera suelta y el
-pecho descubierto, señal de su duelo y afliccion; Ninfas deshechas
-en lágrimas; fuentes secas; árboles lánguidos y desnudos de hojas,
-y ganados que pacian sobre estériles rocas. En medio de Tebas se
-veian esculpidas las generosas hijas de Orion; una entregando su
-pecho varonil y su cuello al cuchillo; otras atravesados sus cuerpos
-con espadas, y todas en accion de ser sacrificadas por la salud de
-su patria, conducidas por la ciudad con pompa y aparato fúnebre, y
-quemadas en la hoguera, que para ello se veia en el sitio y parage
-mas público: tambien se veia esculpido en el mismo vaso cómo de las
-cenizas de estas valerosas mugeres, para que no pereciese el linage
-de ellas, se formaron y salieron dos gallardos jóvenes, á quienes la
-fama da el nombre de Coronas, y estos mismos hacian los honores de la
-pompa fúnebre. En suma, sobre las muchas cosas que estaban grabadas
-en el referido vaso, cerraban su labor unos ramos dorados de verde
-acanto, que le hacian muy vistoso, y de una extremidad desigual y
-resplandeciente. Los troyanos por su parte no dieron menores dones á
-Anio, á quien regalaron una naveta para el incienso, una copa y una
-brillante corona de oro esmaltada de piedras preciosas. Habiéndose
-partido de alli los troyanos, acordándose de que traian su orígen de
-Teucro,[72] dirigieron su rumbo y aportaron á Creta; pero no pudiendo
-sufrir mucho tiempo el aire pestilente del pais, dejándose á un lado
-muchas ciudades, dirigieron su derrota hácia los puertos de Italia.
-Levantóseles una terrible tempestad,[73] que los agitó é hizo arribar
-á un puerto de las islas Estrófades, donde les incomodó y amedrentó la
-Harpía Hello, que habitaba alli con las otras sus hermanas, y tuvieron
-que hacerse á la vela prontamente. Despues de haber pasado á Duliquio,
-Itaca y Samos, islas del mar Jonio, que componian el reino del pérfido
-Ulises, llegaron á la altura de Ambracia, célebre por la disputa que
-en ella tuvieron los Dioses, conocida hoy por estar dedicada á Apolo
-Actiaco. Vieron tambien una piedra llamada Indice, en la que habia sido
-convertido el árbitro de la tal contienda. Asimismo dejaron atras á la
-ciudad y selva Dodona, cuyas encinas estaban dotadas de habla, y daban
-oráculos y respuestas, y pasaron tambien el seno Caonio, donde los
-hijos del Rey Moloso, huyendo de un incendio, fueron transformados en
-aves.
-
-
-
-
-FÁBULA IV.
-
-_POLIFEMO._
-
-
-Siguiendo su navegacion, pasaron por la isla de los Feacienses,[74]
-cuyos campos eran abundantes en toda especie de delicadas frutas.
-Despues aportaron á Epiro y á Butroto, donde reinaba el adivino Heleno,
-hijo de Príamo, y habia edificado esta ciudad á semejanza de Troya.
-Desde aqui, advertidos por Heleno de las cosas que les habian de
-suceder, todas las cuales les pronosticó fiel y exactamente, navegaron
-á Sicilia, cuya isla se avanza en el mar por tres promontorios: el uno
-llamado Pachino á la parte del mediodia; el otro Lilibeo al occidente,
-y el último Peloro al norte. Por este entraron los troyanos, y con el
-auxilio de los remos y favorable marea dieron fondo ya de noche en las
-aguas de Zanclea.[75]
-
-[Ilustración: (125) Despues de haber cantado Polifemo las alabanzas de
-Galatea la ve que se entretenia con Acis.]
-
-Á la derecha de esta costa está el escollo de Escila, y á la izquierda
-el de Caribdis, que son dos remolinos que hacen peligrosa la
-navegacion, porque el de Caribdis arrebata y se traga las naves, y
-á largo trecho las vuelve á vomitar. El de Escila es de figura de una
-doncella, cuyo vientre está ceñido de perros fieros, y (si es que no
-han mentido los poetas) en algun tiempo fue verdadera doncella la tal
-Escila,[76] y tuvo muchos pretendientes; pero despreciándolos á todos
-se iba á las Ninfas del mar, de las cuales era en extremo querida,
-y les contaba las burlas y desprecios que hacia á sus enamorados
-pretendientes. Galatea, una de dichas Ninfas, en ocasion de estar
-entregada á ella para que la peinase y adornase sus cabellos, la dijo
-interpolando suspiros: „Tú á lo menos, hermosa doncella, eres apetecida
-de gallardos y civilizados amantes, y puedes sin riesgo alguno, segun
-que asi lo haces, corresponderles con desprecios y desvíos; pero yo
-soy mas desgraciada, pues siendo Ninfa, hija de Nereo y de la cerúlea
-Doris, y hermana de tantas Nereidas que me acompañan y defienden, no
-pude evadirme del importuno amor del monstruoso Ciclope Polifemo[77]
-sino por medio de las olas.” Al decir esto las lágrimas la impidieron
-el continuar su narracion. Limpióselas Escila con sus blancos dedos,
-y procuró consolarla diciendo: „Cuéntame, querida, tus cuidados; yo te
-soy y te seré fiel; no me ocultes la causa de tu dolor.”
-
-Galatea alentada con esto dijo á Escila lo siguiente: „El jóven Acis,
-hijo de Fauno y de la Ninfa Simetis,[78] era las delicias de su padre
-y de su madre; pero mucho mas bien era el embeleso mio, porque aunque
-hermoso y apetecido de otras muchas, habia puesto solo en mí su cariño:
-era de diez y seis años, y empezaba á apuntar la barba en sus tiernas
-mejillas. Yo sin moderacion alguna correspondia al amor de este jóven,
-y el Ciclope me importunaba á mí sin término con sus amores; y si me
-preguntas cuál fue en mí mayor si el odio del Ciclope ó el amor de
-Acis, te responderé que eran iguales, porque aborrecia tanto al uno
-como amaba al otro. ¡Ó Venus, cuán grande es el poder de tu imperio!
-Este fiero Ciclope, horror de las mismas cuevas y selvas, y de ningun
-peregrino visto sin castigo, y menospreciador del alto Olimpo con sus
-Dioses, siente en sí el amor y sus efectos; y cautivo de mi cariño, se
-abrasa por mí, y olvida sus ganados, y las cuevas donde acostumbraba
-habitar antes. Entonces empezó á tener algun cuidado de su compostura
-y de agradarme. Ya se peina con un rastrillo los ásperos cabellos: ya
-se corta la barba larga con una hoz, y se mira con complacencia en
-la cristalina fuente, haciendo de ella espejo para componer su fiero
-semblante. El amor le hizo ablandar su crueldad, su fiereza y la
-inmensa sed de derramar sangre, y en esta suspension iban y volvian
-las naves con seguridad por lo largo de la costa. En este intermedio
-Telemo,[79] hijo de Eurimo, célebre adivino y diestro en los agüeros,
-y que nunca se engañaba en ellos, vino á las cuevas del monte Etna de
-Sicilia, y encontrando en ellas al terrible Polifemo, le dijo: „Ulises
-será el que te saque el único ojo que tienes en medio de la frente.”
-Rióse de ello Polifemo, y le respondió: „Necio adivino, tú te engañas
-en tu pronóstico, porque ya otra me lo ha robado.” Asi desprecia el
-enamorado Ciclope al que en vano le avisaba su verdadero peligro; y, ó
-andando á paso precipitado huella aquellas playas, ó cansado se vuelve
-á su oscura cueva. Hay un collado que con su larga punta se avanza
-dentro del mar, y por ambos lados está cercado de olas. Subióse á él
-Polifemo, y se sentó en medio, siguiéndole su rebaño, que habia dejado
-atras y sin cuidar de guiarle, y poniendo junto á sus pies el pino que
-tenia por báculo, y que pudiera servir de mástil de un navío, tomó su
-flauta compuesta de cien cañas, y se puso á tocar. El sonido de su
-pastoril instrumento atronó todo aquel monte y las vecinas playas, y
-las hizo estremecer. Yo estaba escondida en el cóncavo de una piedra, y
-sentada en el regazo de mi querido Acis, desde donde oí y conservo en
-mi memoria que cantó al son de su flauta lo siguiente:
-
-„Ó querida Galatea,[80] mas blanca que la nevada flor de la alheña,
-mas florida que los prados, mas elevada que el alto álamo, mas
-resplandeciente que el cristal, mas juguetona que el tierno cabritillo,
-mas lisa que las conchas batidas con las continuas olas del mar,
-mas agradable que el sol en el invierno y la sombra en el estío,
-mas hermosa que la manzana pendiente del árbol, mas vistosa que el
-lozano plátano, mas transparente que el hielo, mas sabrosa que la uva
-madura, mas suave que las plumas del cisne y que la leche cuajada, y
-si no huyes de mí y correspondes á mi amor, mas bella y lozana que el
-regado jardin. Pero si le desprecias, eres mas feroz que un toro por
-domar, mas dura que la vieja encina, mas falaz é inconstante que las
-ondas, mas flexible que las varas del sauce y que los sarmientos de
-las vides, mas insensible que las rocas, mas violenta que la corriente
-de un rio, mas vana que el pavo real, mas activa que el fuego, mas
-áspera que los abrojos, mas terrible que una osa recien parida, mas
-sorda que las olas agitadas, mas cruel que la víbora pisada, y (lo que
-especialmente quisiera quitarle si pudiera) mas ligera, no solo que el
-ciervo amedrentado de los claros ladridos, sino tambien mas que los
-veloces vientos. ¡Ah! Galatea, si bien me conocieses, te arrepentirias
-sin duda de haber huido de mí, desaprobarias tus desvíos y retiro, y
-te empeñarias en atraerme y retenerme contigo; pues yo soy dueño de
-estas cuevas formadas de un vivo peñasco, que es una gran parte de
-este monte, en las cuales no se siente el calor en medio del estío ni
-el frio en los inviernos mas rigurosos. Los árboles que yo poseo estan
-cargados de hermosísimas frutas. Tengo uvas que resplandecen como el
-oro pendientes en parras enramadas; téngolas tambien de color de
-púrpura: unas y otras las reservo para tí: tú misma por tu mano podrás
-coger las delicadas moras, nacidas debajo de la sombra silvestre; las
-cerezas del otoño, y las ciruelas no solo negras, sino tambien finas y
-delicadas, y del color de la reciente cera. Si me admites por esposo,
-tendrás abundancia de castañas y madroños, y todos los árboles tendrán
-su fruta á tu disposicion. Todo este rebaño es mio, sin otras muchas
-ovejas, que unas andan errantes por esos valles, otras estan ocultas
-en las selvas, y otras encerradas en las cuevas. Si me preguntases
-cuántas son, no podria decírtelo, porque el saber el número de sus
-ganados es cosa de pobres. De la lozanía y hermosura de ellas no hay
-necesidad de que me creas, cuando tú por tí misma puedes verlas, y
-que traen unas ubres tan cargadas, que apenas las dejan andar. Tengo
-los abrigados apriscos llenos de corderos; tengo tambien cabritos de
-igual edad en otros corrales. Siempre tengo abundancia de leche; parte
-de ella para beber, y parte para cuajarla y conservarla hecha quesos.
-No pienses que tendrás solo para tus delicias los referidos y otros
-regalos fáciles y vulgares, como son gamos, liebres, cabras, pichones,
-el nido alcanzado del árbol, sino tambien dos cachorrillos de una osa,
-hallados por mí en la cima de estos montes, y tan semejantes entre
-sí, que apenas podrás distinguirlos, y servirán para que juegues y
-te entretengas con ellos: cuando los hallé dije para mí: „Estos los
-guardo para mi querida y para su diversion.” Ea pues, Galatea, hermosa
-Nereida, saca y descubre tu cabeza de entre las aguas del mar, ven, y
-no desprecies mis regalos. No pienses que soy tan desagraciado que no
-pueda ser objeto de tu amor; poco hace que me estuve mirando en una
-clara fuente, y no me pareció mal mi semblante y figura. Mira cuan alto
-soy; no es Júpiter mayor en el cielo que yo con mi agigantado cuerpo,
-pues vosotras soleis decir que reina alli no sé qué cierto Júpiter. Una
-bien poblada cabellera sirve de adorno á mi rostro, y como si fuera un
-bosque me tapa y cubre los hombros. No dejo de ser agraciado, ni debes
-tenerme por horrible porque mi cuerpo esté cubierto de áspero pelo:
-el árbol no está vistoso sin el adorno de las hojas: el caballo está
-feo sin crines: las plumas son el adorno de las aves: la lana lo es de
-las ovejas: la barba y el pelo parecen bien en el hombre. Es verdad
-que solo tengo un ojo en medio de la frente; pero es del tamaño de un
-escudo. ¿Y qué tenemos con eso? El sol siendo uno solo ¿no está viendo
-todas las cosas del mundo desde el dilatado cielo? Reflexiona ademas
-de esto que tengo por padre á Neptuno, señor de los mares, en que tú y
-las demas Nereidas teneis vuestra morada: este será tu suegro. Apiádate
-y oye mi súplica, pues por tí sola estoy rendido. Yo que desprecio
-al cielo, á Júpiter y á sus rayos, te venero á tí, hermosa Nereida,
-y tu ira es mas cruel y temible para mí que el mismo rayo. Me seria
-tolerable el verme despreciado, si á todos despreciases igualmente;
-pero ¿cómo he de sufrir el que con repulsa mia ames á Acis, y prefieras
-sus brazos á los mios? Está bien que él se tenga por gallardo; pero en
-el caso que tal te parezca á tí, cruel Galatea, lo que no me seria de
-gusto, si llego á encontrarme con él, experimentará que mis fuerzas
-corresponden á la mole de mi cuerpo. Le arrancaré vivas las entrañas,
-y esparciré sus destrozados miembros por los campos y por los mares
-en que tú habitas, para que alli puedas unirte con él despedazado.
-Ciertamente que yo me abraso de amor por tí, y el fuego que me consume
-se aumenta con tus desprecios. Me parece que el monte Etna con sus
-fuerzas se ha trasladado á mi pecho, y tú, Galatea, te muestras
-insensible.”
-
-„Despues que Polifemo expresó asi sus quejas, se levantó (porque desde
-el sitio en que yo estaba veia todo lo que hacia), y mas furioso que
-un toro á quien quitan la vaca, sin poder detenerse, echó á correr
-por las selvas y bosques. Como nos viese á Acis y á mí cuando menos
-lo pensábamos, exclamó: „¿Que aqui estais? Bien os veo, y esta será
-la última vez que volvais á estar juntos.” El grito que dió para
-decir esto el airado Ciclope fue tan grande como su ira, y con él
-se estremeció todo el monte Etna. Yo llena de miedo me escondí en
-el mar inmediato, arrojándome á sus aguas. Acis recurrió á la fuga,
-diciendo: „Suplícote, Galatea, me des favor: y vosotros, padres mios,
-dadme auxilio; y ya que voy á perecer, admitidme en las aguas en que
-reinais.” Seguíale el Ciclope, el que le tiró una gran piedra, que
-arrancó de la montaña, y que era una parte de ella; y aunque solo le
-alcanzó con una punta, le cogió todo el cuerpo. Mas no obstante yo hice
-en esta ocasion lo que permitió el destino se hiciese, que fue el que
-Acis recobrase la naturaleza de su abuelo, y se convirtiese en rio.
-De su cuerpo, que estaba debajo del peñasco, empezó á manar un humor
-encarnado, que á poco perdió el color, y tomó el del agua turbia de un
-rio, la que se fue aclarando poco á poco. Ademas de esto el peñasco
-que habia sido arrojado por el Ciclope empezó á henderse, y por las
-aberturas que hizo nacieron y brotaron muchas cañas, que crecieron en
-poco tiempo, y las aguas que brotaban de la concavidad del peñasco
-hacian un delicioso sonido. No paró en esto la maravilla, pues de
-repente se manifestó sobre el agua un gallardo jóven del medio cuerpo
-arriba, cuya cabeza adornaba una corona de cañas entretejidas, el cual
-solo se diferenciaba de Acis en que era mayor, y tenia el rostro mas
-trigueño; pero aun asi era el mismo Acis convertido en un rio, que se
-llamó y llama de su nombre.”
-
-[Ilustración: (126) Enamorado Glauco de Escila, la refiere su
-transformacion en Dios marino.]
-
-
-
-
-FÁBULA V.
-
-_GLAUCO Y ESCILA._
-
-
-Luego que Galatea concluyó su referencia, las Nereidas que la
-acompañaban se volvieron al mar, y Escila que iba con ellas, y no se
-atrevia á exponerse á la merced de las olas, retrocedió y las dejó, y
-unas veces se paseaba desnuda por la arena, y otras cuando se hallaba
-fatigada se retiraba á bañarse á un remanso del mar. Estando empleada
-en esto, he aqui que Glauco, natural de Antedon, nuevo habitador de
-las aguas, transformado poco há en Dios marino, la vió y se enamoró de
-ella. Escila huye á pesar de cuanto la dijo para detenerla; y dándola
-alas el miedo, subió á la altura de una roca escarpada que domina al
-mar, donde creyéndose segura, se puso á mirar con atencion al objeto
-cuya vista le habia espantado, ignorando si era un monstruo ó un Dios
-del mar. Admírala el color, los cabellos que le cubrian los hombros, y
-que de la cintura para abajo remataba en pez. Glauco, que comprendió
-la causa de su sorpresa, apoyándose en un escollo que estaba cerca de
-ella, la dijo: „Bella Ninfa, no soy yo monstruo, no soy bestia feroz;
-soy un Dios de las aguas: ni Proteo, ni Triton[81] ni Palemon[82]
-tienen mayor potestad que yo en los mares. No hace mucho tiempo que
-era mortal; pero inclinado á los mares, me gustaba andar y nadar en
-ellos. Unas veces me entretenia en pescar con redes, y otras con caña.
-Aquellas playas que yo frecuentaba confinaban con una verde pradera,
-cuyos bordes formaban reunidamente las yerbas y las aguas. Las cabras,
-las ovejas ni los demas ganados jamas pacieron en ella, ni aun las
-oficiosas abejas van á coger el rocío de las flores de que está
-esmaltada, ni para hacer coronas ó guirnaldas han cortado ninguna, y
-la hoz siempre las ha perdonado. Yo fuí el primero que me senté sobre
-esta agradable pradera, y en tanto que secaba mis redes, contaba los
-peces que acababa de coger, y los echaba en la yerba, fuí sorprendido
-de un prodigio que te parecerá ficcion (pero ¿qué interes tengo yo en
-fingir?). Apenas estos peces habian tocado la yerba cuando empezaron
-á moverse, y á saltar con la misma viveza como si estuviesen en el
-agua. Mientras me detengo y juntamente me admiro de un portento tan
-extraño, se huyeron todos al mar, dejando á su dueño y á la pradera. Me
-pasmé, y dudoso mucho rato, inquiero cual sea la causa, si algun Dios
-haya hecho este milagro, ó si fue la virtud de la yerba. „¿Es posible,
-dije, que esta yerba tenga una calidad tan extraña?” Inmediatamente
-cogí algunas, las llevé á la boca, y masqué. No bien habia llegado el
-jugo á la garganta cuando al punto sentí que por dentro me temblaban
-las entrañas, y que el pecho se arrebataba con el deseo de mudar de
-naturaleza, que no me fue posible resistir mucho tiempo. „Á Dios,
-exclamé, á Dios tierra, adonde nunca mas he de volver,” y al decir
-estas palabras me zambullí en el mar. Los Dioses que lo habitan,
-movidos á compasion, me recibieron entre ellos, y ruegan al Océano y
-á Tetis que me quiten todo lo que tenia de mortal. Estas dos deidades
-me purifican, quienes me mandan que repita nueve veces unos versos
-misteriosos que me dijeron, y que meta el pecho en cien rios. Apenas
-habia recibido esta órden cuando los rios que corrian de diversas
-partes al mar y las aguas de este se juntaron y corrieron sobre mi
-cabeza. Lo que te acabo de contar hasta aqui es cierto, y me acuerdo
-perfectamente de ello; lo que me sucedió despues no puedo decírtelo;
-turbado, como fuera de mí mismo, no tuve ningun conocimiento de lo
-demas. Lo que yo sé es que al reflujo de las aguas me hallé otro
-diverso del que antes era, tanto en el cuerpo como en el entendimiento.
-Entonces ví por primera vez esta barba verde, esta melena que arrastro
-por los anchurosos mares, estos grandes hombros, estos brazos, que
-son del mismo color que mis cabellos y barba, en fin esta larga cola,
-que tomó el lugar de mis muslos y piernas. Pero ¿de qué me sirve esta
-figura? ¿De qué el ser Dios, si tú no te mueves á mi amor por todo
-esto?” Escila se retira, y deja á Glauco que decia estas cosas, y se
-preparaba para decir otras muchas mas. Él se enfurece, é irritado con
-sus desprecios, se encamina al prodigioso palacio de Circe, hija del
-Sol.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-LIBRO DECIMOCUARTO.
-
-_ARGUMENTO._
-
-
-Eneas envió á Vénulo para pedir auxilio á Diomedes, cuyos compañeros
-se convirtieron en aves: Vénulo no alcanzó el socorro, y vino mal
-despachado, y á su vuelta pasó por el sitio en que en otro tiempo un
-pastor habia sido convertido en acebuche. Las naves de Eneas en un
-combate fueron transformadas en Ninfas, como tambien lo fue Ardea en
-ave despues de la muerte de Turno, y el mismo Eneas fue hecho Dios
-Indígete. Sucediéronle otros Reyes; y en el tiempo de Proca, uno de
-ellos, floreció Pomona, á la cual amaba el Dios Vertumno, que tomando
-la figura de una vieja, y contándola el suceso de Anaxarete, que
-habia sido transformada en peñasco, la persuadió y conquistó, tomando
-despues su propia figura de jóven. Andando el tiempo, en el reinado de
-Numitor las aguas frias se volvieron cálidas, y su sucesor Rómulo fue
-reverenciado con el nombre de Quirino, y su muger Hersilia con el de
-Diosa Ora.
-
-[Ilustración: (127) Circe envenena la cueva en que Escila solia
-dormir.]
-
-
-
-
-FÁBULA PRIMERA.
-
-_CIRCE._
-
-
-Glauco, que, como va dicho, era una de las deidades del mar, habia
-ya dejado atras en su viage al monte Etna, debajo del cual estaban
-oprimidos los gigantes,[83] y asimismo los campos de los Ciclopes, en
-los cuales nunca habia entrado el rastrillo ni el arado, ni habian
-sido beneficiados por las yuntas de los bueyes. Tambien habia dejado
-atras á Zanclea y á Rego, que está enfrente, y habia atravesado el
-peligroso estrecho, que contenido en dos cercanas playas, separa á
-Sicilia de la Italia. Desde él, discurriendo por el mar Tirreno, llegó
-á los collados abundantes de yerbas en que tenia su palacio y morada
-Circe, hija del Sol, y que estaban habitados de una gran multitud de
-fieras. Luego que la alcanzó á ver Glauco, la saludó, y ella á él, y
-desempeñados estos cumplimientos, la dijo: „Diosa, ruégote te apiades
-de otro Dios como tú: tú sola (si es que yo soy digno de ello) puedes
-aliviar los tormentos de mi amor. Ningun Dios, ó excelsa hija del Sol,
-puede conocer mejor que yo cuánta sea la eficacia de las yerbas, pues
-por ellas me veo convertido en Dios y habitador del mar. Y para que no
-ignores mas tiempo la causa de mi viage, yo ví á la bella Escila en la
-ribera que está enfrente de Mesina, y con exceso me enamoré de ella.
-Vergüenza me causa el referirte las súplicas, las promesas y halagos
-que la hice, y el modo con que fuí despreciado. Tú pues, que eres tan
-poderosa en los encantos, pronuncia, te ruego, á mi favor algunas
-palabras encantadoras; ó si te parece mejor y de mayor eficacia el usar
-de la de las yerbas, de que tienes tanto conocimiento, aplica al efecto
-este poderoso medio. No vengo á que me cures y sanes las heridas y
-tormento de mi amor, ni quiero que este se acabe y tenga fin, sino que
-hagas que Escila se abrase igualmente en amor, y participe del ardor
-que padezco.”
-
-Circe pues (que era la mas ingeniosa y versada en los ardores del
-amor, bien fuese por su disposicion natural, ó bien porque Venus
-la diese esta pena en despique de que su padre el Sol la habia
-descubierto cuando estaba entretenida con Marte) le respondió estas
-palabras: „Mejor será que me ames á mí que te quiero, y deseo lo
-mismo que tú, y que estoy poseída de un amor igual al que tú tienes
-á Escila. No me avergüenzo en decirte que tienes mérito, y que no
-debo detenerme en rogarte: y si me dieres alguna esperanza, créeme
-te rogaré y me explicaré mas; y para que no dudes ni desconfies de
-tu mérito y gallarda disposicion, vesme aqui que siendo Diosa, hija
-del resplandeciente Sol, y que tanto puedo con mis encantos y con el
-conocimiento y uso de las yerbas, te prometo ser tu esposa. Olvida
-pues á una ingrata que te desprecia, y corresponde á una Diosa que te
-ama: con este solo hecho quedarás vengado á un mismo tiempo de mí y
-de ella.” Al oir Glauco que Circe procuraba inducirle á su amor con
-tales razones, la respondió: „Primero se desconcertará el órden de la
-naturaleza, y se criarán árboles en el mar y ovas en los montes, que yo
-pueda, viviendo Escila, mudar y poner en otra mi amor.”
-
-Indignóse al oir esto Circe; y como no podia ofender á Glauco por ser
-ya Dios, ni aunque pudiera querria hacerlo por el amor que le tenia,
-convirtió todo su furor contra la que veia preferida á sí misma; y
-ofendida de ver despreciado su amor por causa del de Escila, al
-momento cogió unas yerbas de jugo venenoso, las machacó, y despues dijo
-sobre ellas algunas palabras[84] de las que usaba para sus encantos,
-y vistiéndose de un ropage azul, se salió de su casa por medio de
-una multitud de monstruos y fieras que la acariciaban al pasar; y
-dirigiéndose al lado opuesto á las rocas de Zanclea, llegó á Regio, y
-se entró en el mar agitado por las olas, sobre las que caminaba como
-por la dura playa, corriendo á pie enjuto sobre ellas. Habia un pequeño
-remanso que tenia figura de un arco, sitio frecuentado por Escila, y
-al cual solia retirarse y refugiarse cuando estaba el mar embravecido,
-y cuando el sol era mas ardiente y hacia muy pequeñas las sombras por
-estar en medio de su carrera. Inficionó Circe este sitio, derramando
-en él el venenoso zumo de las yerbas que antes habia machacado,
-pronunciando veinte y siete veces la fórmula solemne del encanto, que
-eran unos oscuros é intrincados versos, compuestos de unas nuevas y
-desconocidas voces, las que pronunció en ademan y tono mágico y como
-entre dientes. Vino despues Escila á bañarse y refrigerarse á este su
-acostumbrado sitio, y apenas habia entrado en el agua inficionada,
-hasta la cintura, cuando se la mira ceñida y rodeada de perros que
-ladraban. Al principio, creyendo que los perros estaban separados de
-su cuerpo, y no eran parte y porcion de él, huia de ellos espantada,
-y procuraba apartarlos de sí; pero vió y se desengañó de que iban
-con ella donde quiera que huia, y entonces tentándose y buscándose
-los muslos, las rodillas y los pies, halló que de medio cuerpo abajo
-estaba toda convertida en perros y monstruos que la horrorizaban con
-su furor, y que transformada del medio cuerpo abajo, apoyaba y estaba
-unida su cintura á los espinazos de aquellos.[85] Este suceso costó á
-Glauco mucho sentimiento y lágrimas; y ofendido de que Circe hubiese
-hecho un tan cruel uso de la eficacia de sus yerbas y de sus encantos,
-se huyó de ella y despreció su casamiento. Escila asi transformada y
-hecha un monstruo se quedó siendo espanto de aquel sitio, en el que se
-le presentó la ocasion de vengarse de Circe en su amante Ulises que
-navegaba por él, acometiéndole y quitándole muchos de los que llevaba
-en su compañía.[86] Tambien este monstruo hubiera echado á pique las
-naves de Eneas, si antes que navegase por tan arriesgado sitio no
-hubiese sido convertido en una roca que aun permanece, y que aunque ya
-de piedra insensible y sin el antiguo furor, es un escollo peligroso,
-y procuran huir de él los navegantes. Despues que las naves de Eneas á
-fuerza de remo pudieron escapar y libertarse de él y del otro escollo
-que está á la parte opuesta llamado Caribdis, estando ya muy cerca de
-la costa de Italia, fueron agitados por una tempestad, que los arrojó á
-la opuesta del África.
-
-[Ilustración: (128) Dido, reina de Cartago, recibe á Eneas en su
-palacio y queda enamorada.]
-
-
-
-
-FÁBULA II.
-
-_DIDO RECIBE Á ENEAS EN SU PALACIO._
-
-
-La Sidonia Dido, Reina de Cartago, acogió benignamente á los troyanos y
-á Eneas en su ciudad, y tambien en su cariño, sin advertir lo que habia
-de costarle el retiro que de pronto y ocultamente hizo de ella el que
-habia elegido para su marido, pues por él, y viéndose abandonada de su
-amante, puesta sobre una alta pira que habia hecho armar y encender con
-pretexto de un sacrificio, se dió muerte á sí misma con un puñal, y la
-que se vió engañada engañó á todos con tal aparato, que todos juzgaban
-era para el pretextado sacrificio. Prosiguiendo pues Eneas su fuga
-de la nueva ciudad de Cartago, regresó otra vez al monte Erix y á la
-region donde reinaba el fiel troyano Acestes, donde celebró juegos y
-sacrificios fúnebres en veneracion del sepulcro de su padre Anquises.
-Despues de lo cual, haciéndose á la vela con las naves, á quienes las
-matronas troyanas, instigadas por Iris, mensagera de Juno, habian
-intentado incendiar, pasó el reino de Eolo y las islas y herrerías de
-Vulcano, que humeaban con el ardiente azufre; y dejándose atras el
-golfo de las Sirenas, antes del cual se habia quedado sin el piloto
-Palinuro, que cayó y se ahogó en el mar, tocó en las dos islas Inarime
-y Procida, y últimamente aportó al fondeadero de la de Pitecusa,
-llamada asi de los nombres de sus habitadores, los que por sus fraudes,
-perjurios y trazas con que intentaron engañarle incurrieron en el odio
-de Júpiter, y los castigó convirtiéndolos en monas, animales feos
-y disformes, que pudiesen parecer en parte semejantes, y en parte
-desemejantes á los hombres. La conversion se hizo volviéndoles mas
-pequeños los miembros, aplastándoles las narices, avejándoles la cara
-con arrugas, y cubriéndoles el cuerpo de un pelo sutil y velloso, y en
-esta forma los envió á habitar á dicha isla, habiéndoles antes quitado
-el uso de la voz y de la lengua tan acostumbrada á fraudes y perjurios,
-y en su lugar les dejó solo el poder quejarse con un ronco chillido.
-
-[Ilustración: (129) Apolo concede á la Sibila tantos años de vida como
-arenas tiene en sus manos.]
-
-
-
-
-FÁBULA III.
-
-_ENEAS Y LA SIBILA._
-
-
-Dejó Eneas á Fiteusas siguiendo su viage; y dejando á su derecha á
-Nápoles,[87] y á su izquierda el sepulcro de Miseno,[88] célebre
-trompetero, é hijo de Eolo, llegó á las playas de Cumas, que eran unos
-sitios pantanosos, y llenos de ovas y otras plantas palustres, en
-donde encontró y entró en la cueva de la Sibila Cumea, que es sola la
-que vive entre todas las demas,[89] y la suplicó que le acompañase y
-le condujese á los infiernos á visitar en ellos á su padre Anquises.
-La Sibila, despues de haber tenido algun tiempo sus ojos fijos en la
-tierra, alzó la vista, y embriagada y enfurecida con la deidad que
-se le habia entrado en su pecho, le dijo: „Mucho es lo que pides,
-héroe esclarecido en hechos, cuyo valor tiene dadas pruebas por la
-espada, y cuya piedad se ha singularizado por el fuego de que sacaste
-á tu anciano padre; pero no tengas recelo, esclarecido troyano, que
-conseguirás lo que pides, y guiándote yo, visitarás los campos Elíseos,
-los últimos reinos del mundo y la amada sombra de tu padre: al valor
-ninguna senda está cerrada.”
-
-Esto dijo; y mostrándole en la selva de Proserpina un resplandeciente
-ramo de oro, le mandó que lo cortase del árbol y lo tomase. Obedeció
-Eneas, y con esta señal pudo entrar y ver las riquezas del formidable
-reino de Pluton, y en él á sus ascendientes y la anciana sombra del
-magnánimo Anquises su padre, quien le instruyó de las prerogativas y
-autoridad á que llegarian la ciudad y reino que habia de fundar, y
-le predijo las nuevas guerras que le esperaban, y los peligros que
-le habian de acontecer en ellas. Despues de esto salieron de aquella
-triste region, caminando por una senda cuesta arriba, en la que guiaba
-la Sibila; y entreteniendo con conversaciones el trabajo del camino
-medroso, y por entre sombras y crepúsculos, dijo Eneas á la Cumea:
-„Bien seas tú Diosa, ó mortal sumamente grata á los Dioses, te tendré
-siempre por deidad, y me confesaré existir por el beneficio que me
-hiciste de facilitarme poder visitar las regiones de la muerte, y salir
-de ellas despues de haberlas penetrado, por cuyo favor, ya que me hallo
-restituido á la luz del mundo de los vivientes, te edificaré templos, y
-te veneraré en ellos con el culto del incienso.”
-
-Volvióse la Sibila á mirar á Eneas, y lanzando grandes suspiros, le
-dijo: „No soy deidad, ni debes venerar con el sagrado incienso á una
-persona humana, y para que en esto no peques de ignorancia has de saber
-que Apolo me ofrecia por mi virginidad una vida perpetua y eterna,
-haciéndome deidad é inmortal. Con la esperanza de inclinarme y vencer
-con dones mi resistencia me dijo: „Hermosa doncella y sacerdotisa de
-Cumas, elige y pide lo que se te antoje, pues todo te será concedido.”
-Yo, enseñándole un monton de arena, le pedí me concediese tantos años
-de vida como átomos en él habia; pero no tuve la advertencia de pedir
-que todos hubiesen de ser en juventud y sin envejecerme; pero él me
-prometia lo uno y lo otro con tal que yo me rindiese á su deseo; mas yo
-no quise, y desprecié sus ofertas, permaneciendo sin casarme, en cuyo
-estado se me ha pasado ya lo florido y lo mejor de mi vida, y viene á
-paso largo la trémula vejez, la cual habré de tolerar el mucho tiempo
-que aun me queda para llenar el número de las arenas, pues ya he vivido
-siete siglos, y aun me restan y tengo que ver trescientas primaveras y
-otros tantos otoños, y llegará el tiempo en que los muchos años apoquen
-y hagan menor mi cuerpo, y reduzcan á muy poco peso mis miembros
-debilitados y consumidos con la vejez, y entonces nadie creerá que en
-mi juventud agradé á Apolo y fuí amada por él; y acaso él mismo ó no
-me querrá conocer, ó negará que estuvo enamorado de mí. Me mudaré y
-trocaré hasta el punto de que nadie me quiera ver, y solo seré conocida
-por mi fama, que será la que quede despues de mi muerte.”
-
-Estas cosas iba refiriendo á Eneas la Sibila; y caminando entrambos
-por una senda cuesta arriba, terminaron su viage desde las oscuras
-regiones, y hallaron salida á la superficie de la tierra junto á la
-ciudad de Cumas, de donde, despues de haber hecho á los Dioses un
-sacrificio segun rito, se partió Eneas á la playa que aun no tenia,
-y despues por una ciudad que en ella edificó tomó el nombre de
-Cayeta,[90] que era el de la nodriza que le habia criado.
-
-[Ilustración: (130) Eneas manifiesta su piedad por los sacrificios que
-ofrece á los Dioses.]
-
-
-
-
-FÁBULA IV.
-
-_ENEAS LLEGA Á CAYETA._
-
-
-En esta region se habia quedado, y despues de los trabajos de la larga
-navegacion habia fijado su asiento el itacense Macareo, que fue uno
-de los compañeros del sagaz y experimentado Ulises. El tal Macareo
-halló improvisamente y conoció á Acheménides,[91] á quien Ulises habia
-tiempo antes dejado abandonado en lo mas escabroso del monte Etna; y
-admirándose aquel de verle vivo, le dijo: „¿Qué Fortuna ó qué deidad
-es, ó Macareo, la que te conserva vivo? ¿Cómo es que una nave troyana
-lleve á su bordo un griego? ¿Á qué tierra se dirige vuestra navegacion?”
-
-Á estas preguntas Acheménides, que ya estaba libre de su antiguo
-peligro, y con un vestido muy diferente del que tenia en el monte Etna,
-destrozado por los abrojos, espinas y asperezas, le respondió de este
-modo: „Véame yo otra vez en el poder de Polifemo, entre sus dientes
-y labios manchados con sangre humana, si no me hallo mejor en esta
-nave que en la isla de Itaca en mi propia casa, y si venero menos á
-Eneas que á mi propio padre; pues aunque le tribute todo cuanto pueda,
-nunca podré serle bastantemente agradecido. Á él debo el estar vivo,
-el tener habla, y el gozar de la vista del cielo, de las estrellas
-y del sol: ¿podré pues olvidarme y ser ingrato á tales beneficios?;
-porque él me libertó de haber sido pasto y vianda del Ciclope, y aunque
-ahora me acometa la muerte, será honrado mi cadaver en el túmulo, y
-no seré sepultado en el vientre de Polifemo. ¿Qué aliento piensas me
-quedaria (si es que el temor y el miedo me dejó alguno y el uso de
-algun sentido) cuando os ví que, quedándome yo abandonado, huiais
-navegando á los altos mares? Entonces quise dar voces; pero me detuvo
-el miedo de que me descubriese el Ciclope: y es indudable que por las
-voces de Ulises estuvo á mucho riesgo de ser sumergida vuestra nave
-por alguno de los peñascos que aquel tiró contra ella, lo cual ví
-desde el sitio en que estaba escondido, y que segunda vez arrojó y
-disparó un pedazo que arrancó de la montaña con la misma violencia que
-si fuera disparada de una máquina; y como si yo estuviera en la nave,
-sin acordarme de que me hallaba fuera de ella, estaba temblando no
-la destrozase el golpe del peñasco, ó la sumergiesen las olas. Luego
-que con la fuga os escapasteis y libertasteis de la mas cruel muerte,
-el Ciclope, dando gemidos por la herida y falta del ojo,[92] empezó á
-dar vueltas por el monte Etna á tientas, registrando con las manos los
-árboles y los peñascos, en los que tropezaba á cada paso por haberse
-quedado sin el único ojo que tenia, y alargando hácia el mar sus brazos
-ensangrentados, maldecia y execraba á los griegos.
-
-„¡Ah! si alguna casualidad volviese á traer á mis manos á Ulises ó á
-alguno de sus compañeros, ¡cómo se cebaria y saciaria en él mi ira!
-¡Cómo le arrancaria las entrañas! ¡Cómo le destrozaria vivo todos sus
-miembros con mis manos! ¡Cómo saciaria mi garganta con su sangre, y
-cómo haria crugir sus huesos con mis dientes! y si esto consiguiera,
-tendria por nada ó por muy poco el daño que me ha hecho en sacarme
-el ojo.” Estas y otras muchas cosas dijo con la mayor ferocidad. Yo
-estaba pálido y lleno de miedo al verle su rostro lleno de sangre, sus
-crueles manos y el vacío cóncavo del ojo, sus disformes miembros y
-su barba pegada con sangre humana. Me consideraba con la muerte á la
-vista, aunque la tenia por el menor de los males; y unas veces recelaba
-que me llegaria á encontrar y coger, y otras que me engulliria, y
-meteria mis entrañas en las suyas: lo que mas me afligia era acordarme
-de cuando ví que despues de haber estrellado contra el suelo muchas
-veces los cuerpos de dos de mis compañeros, se echó sobre ellos como
-erizado leon, y se engullia las entrañas, las carnes, los huesos
-con sus tuétanos y los miembros medio vivos. Me acometió un gran
-temblor y tristeza, y se me quedó helada la sangre al verle cómo
-comia y engullia, y que algunas veces escupia y vomitaba los crudos
-y sangrientos bocados y pedazos de carne envueltos en vino. Esperaba
-y recelaba que conmigo haria lo mismo, y seria pasto de su hambre,
-por lo que tomé el medio de estarme mucho escondido, estremeciéndome
-cualquier ruido que sentia, temiendo siempre la muerte, y siempre
-deseándola como término de mis sobresaltos y trabajos, pues me veia
-abandonado á estar alli en un continuo riesgo, solo, necesitado, lleno
-de continuo temor, sin esperanza alguna, y con el dolor y pena de
-remediar mi hambre con bellotas, yerbas y hojas de árboles. Al cabo de
-mucho tiempo ví que navegaba cerca de la playa una nave, y corriendo
-á ella con mucho silencio, manifesté por señas á los que iban á su
-bordo el apuro y peligro en que me hallaba, y les rogué me libertasen
-acogiéndome en ella: compadeciéronse de mí; y sin embargo de ser griego
-y enemigo suyo, me recogieron, y pude salvarme en una nave troyana.
-Estos son mis sucesos y el maravilloso modo con que pude aportar, y
-me hallaste y conociste en estas playas: ahora cuéntame tú los tuyos,
-insigne Macareo, el mas grato de todos los que acompañábamos á Ulises,
-y refiéreme el rumbo y derrotero de este y de todos los demas que
-conseguisteis embarcaros, y huir por el mar del fiero Ciclope Polifemo.”
-
-Entonces Macareo instruyó á Acheménides de lo que deseaba, refiriéndole
-que Eolo, hijo de Hipota, era señor de aquellas islas y del mar Tusco
-que las rodeaba, el cual tenia comprimidos en una profunda caverna los
-vientos,[93] y los regaló á Ulises encerrados en la piel de un buey
-para que pudiese á su arbitrio contenerlos, y que no le ofendiesen en
-su navegacion, con lo que se partió é hizo á la vela, llevándolos en
-su nave, y con viento favorable navegó nueve dias, y llegó á estar á
-la vista de la isla de Itaca, su patria, que era á la que se dirigia.
-Á la madrugada del dia décimo los compañeros de Ulises, sospechando
-seria oro lo que se encerraba en el cuero, y ansiosos de apoderarse
-de ello, soltaron las ataduras para abrirle y reconocerle, y saliendo
-con ímpetu los vientos, impelieron las naves á otro contrario rumbo,
-y haciéndolas volver atras por el mismo camino que habian venido, las
-llevaron otra vez al mar Tusco, y á la isla y puerto de donde habian
-salido. „Desde alli, continuó Macareo, navegando al arbitrio de los
-contrarios vientos, aportamos á la antigua ciudad que tomó el nombre de
-Lamo Lestrigon, su edificador, en la que reinaba Antifates,[94] al cual
-fuí yo enviado con otros dos compañeros para saludarle pacíficamente;
-pero el uno de ellos y yo pudimos con la fuga volver al seguro de
-nuestras naves, y libertarnos de su crueldad, quedándose el otro en
-poder de Antifates, que le alcanzó é hizo dar muerte á su presencia,
-y su sangre le tiñó la boca. Aun no contento con esta crueldad, se
-empeñó Antifates en ir en nuestro alcance; y como ya estuviésemos
-al seguro de las naves, él y las tropas que habia juntado para ir en
-nuestro seguimiento, formados en escuadron, arremetieron á nuestras
-naves, disparando contra ellas gruesas piedras y maderos, con que
-las destrozaron y sumergieron, y á los que iban á su bordo, y solo
-pudo salir del puerto y escaparse la en que veníamos Ulises y yo, que
-quejándonos de la crueldad y mal hospedage de Antifates, y llenos
-de dolor por la pérdida de nuestros compañeros, llegamos á aquellas
-tierras que se ven cercanas desde aqui; míralas, y verás que son una
-isla que yo ya tengo vista. Y tú, hijo de la Diosa,[95] el mas recto
-y justo de todos los troyanos (pues ya, esclarecido Eneas, estando
-concluida la guerra, no debo llamarte enemigo ni tenerte por tal), huye
-de aquella isla; mira que es en la que habita la famosa encantadora
-Circe.
-
-
-
-
-FÁBULA V.
-
-_LOS COMPAÑEROS DE ULISES TRANSFORMADOS EN PUERCOS._
-
-
-„Nosotros, habiendo aportado á ella, anclamos en su playa con las
-precauciones que nos hizo tomar la memoria de las pérdidas que nos
-hicieron Antifates y el fiero Ciclope Polifemo. Todos nos resistíamos
-á saltar en tierra, y á penetrar en una isla desconocida, y para ello
-hubo que echar suertes, que nos tocaron á mí, Polites, á Euriloco, á
-Elpenor, que era gran bebedor de vino, y á otros hasta en número de
-diez y ocho, todos los cuales marchamos á la ciudad y palacio en que
-habitaba Circe. Apenas llegamos nos paramos un poco á la entrada, y
-salieron á recibirnos una multitud de lobos, osos y leones,[96] todos
-mezclados entre sí, que nos causaron miedo y espanto; pero ninguna de
-estas fieras era de temerse, y ninguna hizo ademan de acometernos ni
-herirnos, antes bien nos halagaban y acariciaban con el movimiento
-de sus colas, y nos acompañaban y seguian nuestros pasos, hasta que
-en lo interior de la casa nos recibieron las criadas, y por salas de
-mármol y pórfido nos condujeron á un vistoso gabinete, donde estaba
-Circe sentada en su solio, vestida de una blanca palla,[97] y los cabos
-y tocado entretejidos de oro. Las doncellas que la acompañaban, y que
-tuvimos por Ninfas y Nereidas, no se ocupaban en preparar ni hilar
-estambre, ni en otra alguna labor, sino en apartar en canastillos las
-yerbas y flores[98] de varios colores, que sin órden estaban esparcidas
-en el suelo, y disponerlas en manojos, y ella reconocia y dirigia
-lo que todas hacian, porque sabia y conocia la virtud y eficacia de
-cada yerba, y la union y mixtura que la una planta tenia con la otra,
-separándolas con este conocimiento. Luego que nos vió y la saludamos
-nos correspondió con semblante afable y apacible, y nos habló con el
-agrado que podíamos apetecer y desear, y sin detencion mandó hacer una
-confeccion, compuesta del zumo exprimido de granos de cebada tostada,
-majados y disueltos en miel y vino, añadiendo á todo ello la porcion
-suficiente de ralladuras de queso. Dispuesta asi la confeccion de los
-dulces jugos de todo lo referido, nos la dió á beber, y la tomamos de
-su propia mano en unos grandes vasos; pero al punto que la bebimos y
-apuramos con la ardiente sed que llevábamos, y al momento que ella,
-apurada la confeccion, nos tocó las puntas del cabello con su vara
-encantadora (me avergüenzo de ello, pero habré de referirlo), se me
-llenó el cuerpo de duras y agudas cerdas: ya no podia hablar, y en
-lugar de voz hacia un ronco gruñido, y arrojándome hasta poner la cara
-en el suelo, advertí que mi boca se endurecia y convertia en un duro
-hocico, que se me entumecian los nervios del cuello, y que me servian
-para pisar y andar las manos con que poco antes habia tomado el vaso, y
-fuí encerrado en una zahurda con los demas mis compañeros, que habian
-sido convertidos en cerdos del mismo modo que yo (tanto es el poder
-de los encantos). Solo vimos que Euriloco se libertó de igual suerte,
-porque solo él rehusó y resistió beber la confeccion, pues si hubiera
-tomado el vaso y bebido de él, seria ahora uno de los de la manada
-de cerda, y Ulises no hubiera podido ser informado por él de nuestra
-calamidad, ni venir en busca de Circe para vengarnos y recobrarnos;
-para cuya empresa Mercurio, nuncio y autor de la paz, le habia dado una
-blanca flor, que crece sobre una negra raiz, y que entre las deidades
-se llama moly.[99] Prevenido y asegurado con ella, y con los consejos
-y prevenciones que le habia hecho Mercurio, se dirigió al palacio
-de Circe, donde le brindó con un vaso de la insidiosa confeccion;
-pero él resistió tomarle, y la hizo retirar cuando intentaba tocarle
-el cabello con la vara encantadora, y desenvainando su espada, la
-amenazó y atemorizó. Á esto se siguió el darse recíprocamente palabra
-y mano los dos, y admitido Ulises al tálamo nupcial, pidió por dote
-la restitucion de nuestros compañeros á su antigua figura. Circe nos
-roció con unos saludables jugos de inocentes plantas y de virtud contra
-los encantos: nos tocó la cabeza con su vara vuelta[100] al reves, y
-pronunció otros versos y de contrarias voces á los que antes habia
-dicho para encantarnos. Á medida que iba pronunciándolos nos íbamos
-levantando de la tierra y poniéndonos derechos: se nos iban cayendo las
-cerdas; y cerrándose la hendedura de nuestros pies y manos, volvieron
-á su antigua figura, como asimismo los hombros y los brazos. Llorando
-abrazamos á Ulises, que tambien lloraba por la misma causa, y las
-primeras palabras que hablamos fueron darle gracias, y manifestar
-nuestro agradecimiento por su amparo y proteccion. Un año entero se
-detuvo Ulises, y nos detuvimos todos en el palacio de Circe, y en este
-dilatado tiempo presencié, ví y oí muchas y maravillosas cosas. Entre
-ellas oí y oyeron tambien otros de mis compañeros lo que con reserva
-nos contó una de las cuatro criadas que la servian para los encantos.
-Esta, en ocasion que Ulises estaba retirado con Circe, me enseñó una
-estatua de un jóven hecha de mármol blanco, en cuya cabeza, adornada
-con corona, tenia el ave que se llama Pico,[101] y estaba colocada en
-la pieza que servia para los actos de religion. Preguntándola yo, y
-queriendo saber á quien representaba aquella estatua, por qué se le
-daba culto en aquel sitio, y por qué tenia aquella ave, me respondió:
-„Escucha, Macareo: estame atento á lo que voy á referirte, y de ello
-comprenderás cuál y cuánto sea el poder de mi señora.”
-
-[Ilustración: (131) Ulises obliga á Circe dé á sus compañeros su
-primitiva figura.]
-
-
-
-
-FÁBULA VI.
-
-_PICO ES AMADO DE CIRCE._
-
-
-„Reinaba en el Lacio Pico, hijo de Saturno, muy inclinado á los
-caballos y á adiestrarlos para la guerra; su semblante, forma y
-disposicion eran conforme lo ves en esa estatua que te he manifestado,
-por la cual, que es un retrato ó fingida imagen, puedes conocer la
-gallardía del original. Su índole, su discrecion y las demas dotes del
-ánimo correspondian en todo á la belleza de su semblante, y su edad
-aun no llegaba á veinte años, ni habia llegado á ver cuatro veces los
-juegos atléticos, que segun el rito griego se hacen en la palestra
-cada cinco años. Llevábase la vista y atencion de las Dríades que
-habitaban en las montañas del Lacio, y le amaban y apetecian su enlace
-las Náyades de las fuentes, las de los rios Albula, Numico, Teveron,
-Almo, de corto y breve curso, el impetuoso Nero, y el Tarfa, de agua
-denegrida, y hasta las que residian en el bosque y estanque de la
-Diana, que fue traida de Escitia, y frecuentaban los lagos comarcanos;
-pero el gallardo jóven las despreciaba á todas, y solo amaba á una
-Ninfa, que se dice era hija de Jano el de dos caras,[102] y haberla
-dado á luz su muger Venilia, que tuvieron su habitacion en el monte
-y collado Palatino. Esta, luego que llegó á la edad proporcionada y
-á ser núbil, fue dada en casamiento á Pico, que reinaba en la ciudad
-de Laurento, prefiriéndole á todos los demas que la pretendian. Era
-de rara belleza; pero mas rara y singular en la habilidad de cantar,
-por lo cual fue llamada _Canente_, y con su voz conmovia las selvas y
-los peñascos, amansaba las fieras, detenia la corriente de los rios, y
-suspendia el vuelo de las aves. Mientras ella se quedaba entretenida
-en la melodía de su canto, y en egercitar en canciones su delicada
-voz, habia salido un dia Pico á los campos y bosques de la ciudad de
-Laurento en busca de jabalíes en que emplear sus dardos: oprimia la
-espalda de un veloz caballo, llevando en su diestra dos rejoncillos,
-y arregazada y recogida con presillas de oro la clámide que vestia de
-color de púrpura de Tiro. Por casualidad aquel dia Circe, dejando el
-monte que de su nombre se llamaba Circeo, habia venido á las mismas
-selvas de Laurento á buscar y coger yerbas para sus encantos en sus
-fecundos collados, y al punto que descubrió á Pico desde unas matas
-en que estaba escondida, se quedó pasmada de ver su gallardía; se le
-cayeron de las manos las yerbas que habia cogido, y de repente la
-llama del amor discurrió y le penetró todas sus medulas. Recobrada
-algo del enagenamiento que la causó la vehemente pasion del amor, iba
-á descubrírsele y confesársele; mas no pudo acercarse á él por la
-velocidad con que corria el caballo, y por ir en medio de los muchos
-que le rodeaban y acompañaban; pero viendo que no podia conseguirlo,
-dijo: „Si es que estoy engañada en el conocimiento de mí misma y del
-poder de mis encantos; si estos no me fallan, y si las yerbas de que
-me valgo no han perdido su eficacia, no te me huirás ni escaparás,
-aunque seas llevado en alas del mismo viento.” Apenas dijo esto formó
-la figura y cuerpo aereo de un jabalí, al que hizo atravesar corriendo
-el camino que llevaba el Rey, y que fuese á esconderse en lo mas espeso
-é intrincado del bosque, y en una maleza en que no pudiesen penetrar
-los caballos. Al momento Pico, ansioso por la presa que imaginaba
-real y verdadera, é ignoraba que era una sombra y apariencia, saltó
-ligero del caballo, y en seguida de una vana esperanza penetró hasta
-lo mas interior y enmarañado del bosque. Alli le salió al encuentro
-Circe, la que empezó á hacer súplicas y votos á deidades desconocidas,
-adorándolas con unas preces y versos oscuros[103] é intrincados, de que
-solia usar para sus encantos, y con los que hacia oscurecer la luna y
-el sol, enmarañando su luz y sus resplandecientes rayos. Tambien y con
-sus mágicos versos hizo encapotarse el cielo, y que el aire y toda su
-region se oscureciesen con las nieblas espesas que exhalaba la tierra;
-de modo que vagando y tropezando con la oscuridad los que acompañaban
-y seguian al Rey, perdieron el tino, no pudieron encontrarle, y le
-dejaron solo. Entonces aprovechándose Circe de esta ocasion, se
-descubrió, y le habló en la forma siguiente: „Gallardo y hermosísimo
-jóven, por esos tus graciosos ojos, que me han robado y hechizado los
-mios; por tu donaire y hermosura, que me arrastra hasta el extremo de
-que siendo muger y deidad no repare ni me detenga en manifestarte mi
-amor y suplicarte, corresponde, te ruego, al amoroso fuego en que por
-tí me abraso: mira que no soy una muger vulgar, y que no corresponda
-á tu elevada clase, pues casándote conmigo tendrás por suegro al sol,
-que todo lo ve é ilumina: no correspondas duro é insensible á mi amor,
-ni desprecies el que te tiene y manifiesta la Titánida Circe.” Feroz
-y enfurecido Pico al oirlo, la apartó de sí, y repelió sus requiebros
-diciéndola: „Quien quiera que tú seas, entiende que no soy libre, ni
-tuyo, ni puedo serlo, porque otra me tiene ligado, y deseo me tenga
-por todo un largo y dilatado siglo, y que mientras los hados guarden
-y conserven la vida de mi amada Canente, hija de Jano, no la haga yo
-agravio, ni la falte al debido amor y fe enlazándome con otra.[104]”
-Circe sin embargo reiteró sus esfuerzos y súplicas muchas veces; pero
-todas fueron en vano; y viéndose despreciada le dijo: „No pienses que
-tu desprecio ha de quedar sin castigo, pues te aseguro que no has de
-volver á la presencia de esa tu amada Canente, y por propia experiencia
-has de saber lo que es y puede una muger amante y ofendida, y que Circe
-es muger ofendida y amante.” Entonces volviéndose dos veces hácia el
-ocaso, y otras dos hácia el oriente, tocó tres veces al jóven Pico
-con su vara, y repitió otras tres veces los versos y fórmula solemne
-de sus encantos. Él echó á huir; y admirándose de que corria con mayor
-ligereza que lo que acostumbraba, se empezó á mirar á sí mismo, y vió
-tenia alas en su cuerpo, é impaciente por verse de repente convertido
-en una ave nueva, y destinado á habitar en aquellas selvas del Lacio,
-se enfurece contra los árboles, y con su duro pico hiere, traspasa y
-taladra sus troncos y ramos: las alas se vistieron del color purpúreo
-de la clámide que traia puesta: lo que antes habia sido presilla de oro
-para prenderse y recogerse el vestido se volvió plumas, y el cuello
-quedó ceñido con un collar, que hacia el color de oro de las plumas: en
-suma, del que antes era Pico no quedó otra cosa que el solo nombre.
-
-[Ilustración: (132) Pico, por ser fiel á su Esposa, es transformado por
-Circe en Picoverde.]
-
-Los de su comitiva, despues de haberle andado buscando y llamando á
-voces por aquellos montes, repitiendo muchas veces en vano su nombre,
-sin haberle hallado en ninguna parte, llegaron buscándole donde
-estaba Circe (pues ya habia enrarecido las auras, y habia dejado
-que las espesas nieblas y la oscuridad se desvaneciesen y disipasen
-con la fuerza del sol y de los vientos), la arguyen y hacen cargo
-con verdaderas acusaciones sobre que les descubra su Rey y se le
-restituya, llegando el caso hasta el extremo de apelar á la fuerza, y
-prepararse á acometerla con sus fieros dardos. Ella arrojó y esparció
-sobre ellos una porcion de ponzoña y zumo de yerbas venenosas,
-invocando al mismo tiempo á la Noche, á las deidades nocturnas, al
-Erebo y al Caos, y suplicando con mágicos aullidos á la triforme
-Hécate.[105] Las selvas y los valles, cosa portentosa y maravillosa, se
-mudaron y pasaron á otro sitio; bramó la tierra; los árboles cercanos
-perdieron su verdor, y quedaron pálidos y marchitos; las yerbas de los
-prados se humedecieron, y salpicaron con rocío de color de sangre;
-parecia que las piedras y peñascos se rompian y daban unos roncos
-estallidos, que ladraban los perros, que la tierra brotaba por todas
-partes negras y venenosas serpientes, y que andaban volando por el aire
-una multitud de espectros, imágenes y visiones de los muertos. Atónitos
-con tales prodigios los que poco antes querian acometerla, empezaron á
-temblar: ella entonces les tocó los rostros con su vara envenenada y
-encantadora, cuyo contacto los fue despojando de su antigua figura, de
-la que nada quedó á ninguno de ellos, y todos fueron convertidos en
-varias y diferentes fieras.[106]
-
-„Era ya puesto el sol de aquel dia, y Canente, como no volvia su
-esposo, y le esperaba con impaciencia, asomándose á mirar el camino por
-donde habia de venir, entró en una grande inquietud por su tardanza.
-Los criados y todo el pueblo salieron á buscarle llevando antorchas
-encendidas, y registraron en su busca todas las selvas, discurriendo
-por todos los montes y collados, sin haberle hallado en ninguno de
-ellos. Canente, aunque lloraba, se arrancaba los cabellos y daba
-grandes gritos, no se contentaba con esto, sino que salió como loca
-de su casa, y echó á andar y correr en su busca por los dilatados
-campos. Seis dias y seis noches anduvo corriendo por ellos y por los
-collados y valles, sin haber comido ni dormido en todo este tiempo.
-Cansada con el llanto y el camino, llegó á la ribera del Tíber,
-donde se reclinó á descansar en su frescura. Alli, como el cisne que
-estando para morir canta con mayor melodía sus exequias, acompañando
-con lágrimas y gemidos sus suspiros y dolores, llena de afliccion se
-quejaba con un sonido muy débil y desmayado. Por último extenuándosele
-y liquidándosele sus medulas con el llanto, llegó á desfallecer, y
-se desvaneció[107] y resolvió, convirtiéndose en ligeras y sutiles
-auras. La fama de este suceso aun permanece en aquel sitio, al que en
-señal de él los antiguos labradores llamaron Canente del mismo nombre
-de la Ninfa.” Estas y otras muchas cosas semejantes, añadió Macareo,
-me fueron contadas y ví por mis ojos en el largo tiempo de un año que
-nos detuvimos en el palacio de Circe, al cabo del cual, ya flojos y
-perezosos con el mucho descanso, se nos mandó por Ulises volver al mar,
-y hacernos otra vez á la vela. Como Circe habia dicho que teníamos
-que correr aun muchos mares, y muchos peligros que padecer, temí,
-confiésolo; y llegando á estas orillas, me detuve.”
-
-
-
-
-FÁBULA VII.
-
-_LOS COMPAÑEROS DE DIOMEDES CONVERTIDOS EN AVES._
-
-
-Con esto concluyó Macareo la referencia que hacia á Acheménides,
-despues de lo cual este, como ya asociado á los troyanos, asistió con
-ellos á la ceremonia fúnebre de colocar Eneas en una urna de mármol las
-cenizas de Cayeta, su ama de leche, que murió en aquellas regiones, en
-cuyo túmulo puso este breve epitafio: _Aqui la notoria piedad de Eneas,
-mi alumno, me honró á mí, Cayeta, y á mi cadaver con el fuego de la
-pira, despues de haberme sacado del de Troya._ Los troyanos soltaron
-luego los cables, y desenlazando sus naves de la herbosa playa en que
-las habian tenido amarradas, se alejaron de la peligrosa isla y palacio
-de la famosa encantadora Circe, y dirigieron su rumbo á saltar en
-tierra en los bosques en donde el sombrío y niebloso Tíber desemboca en
-el mar su corriente mezclada con roja arena.
-
-[Ilustración: (133) Venus, irritada, transforma á Acmon y á sus
-compañeros en aves aquáticas semejantes á Cisnes.]
-
-Alli, de resultas de una batalla que tuvo que vencer, se apoderó Eneas
-del palacio del Rey Latino, hijo de Fauno, y recibió por esposa á
-su hija.[108] Esto dió causa á una cruel guerra con la nacion feroz de
-los rútulos, por estar aquella prometida por muger á su Rey Turno, que
-poseido del mayor furor intentaba recobrarla, y que se le cumpliese
-lo prometido. En esta guerra tomó parte toda la Toscana, aliándose á
-los latinos y troyanos, y en ella se peleó por largo tiempo con mucho
-empeño y con vario suceso, andando indecisa la victoria. Cada partido
-de los dos beligerantes procuraba reforzarse con alianzas y tropas
-auxiliares, y de los Príncipes y pueblos comarcanos unos seguian á
-los rútulos, y otros defendian á los troyanos; y Eneas no hizo en
-balde su viage á solicitar la alianza de Evandio,[109] de quien la
-consiguió. Vénulo fue enviado por Turno á la gran ciudad que habia
-edificado el prófugo griego Diomedes con la ayuda de Dauno, Rey de la
-Pulla, con cuya hija casó, y recibió en dote parte del reino. Luego
-que llegó Vénulo desempeñó el encargo de Turno, y pidió el auxilio;
-pero Diomedes se excusó diciendo que él no podia empeñar los pueblos
-y vasallos de su suegro en una guerra que no le interesaba, y que de
-sus propias tropas no tenia las suficientes para armar y enviar á
-Turno. „No son estas ficciones ni pretexto de excusa, dijo Diomedes
-á Vénulo, porque aunque la tristeza se renueve en traer á la memoria
-sucesos desagradables, será preciso el referirlos. Despues que la
-ciudad de Troya fue abrasada, y sus muros fueron despojos de las
-llamas de los griegos, y despues que Ayax, hijo de Oileo, cargó sobre
-todos nosotros la pena que él solo merecia por el rapto y estupro de
-Casandra en el templo de Minerva, se vengó esta Diosa en dispersar á
-todas nuestras naves, y arrebatados de una tempestad que envió contra
-nosotros, sufrimos todos los griegos rayos, oscuridad, lluvias, la ira
-del cielo y del mar, y por colmo de todas estas calamidades la de la
-pérdida que tuvimos, estrellándose la mayor parte de nuestras naves en
-las rocas de Cafareo.[110] Para no detenerme refiriendo por su órden
-estos tristes sucesos, basta decir que si Príamo los hubiese visto,
-se hubiera condolido de la Grecia. Á mí y á mi nave nos libertó de
-ser anegados el cuidado y favor de Minerva; pero de nada me sirvió;
-pues me fue imposible desembarcar en mi propio reino, alejándome de
-sus playas Venus en venganza y castigo de la herida que la hice en el
-sitio de Troya cuando defendia de mí á su hijo Eneas;[111] y son tantos
-los trabajos y peligros que padecí y en que me ví, tanto en los mares
-como en batallas terrestres, que muchas veces llamé dichosos y envidié
-la suerte de aquellos á quienes la tempestad y las rocas de Cafareo
-sumergieron en las aguas, y querria haber sido uno de ellos. Mis
-compañeros llegaron á desfallecer despues de haber padecido los últimos
-trabajos por mar y tierra, y me suplicaron que pusiese fin á mi errante
-viage. Pero Acmon, que era de ingenio vehemente, y estaba endurecido
-con las calamidades y trabajos, les dijo: „Esforzados varones, ¿qué es
-lo que ya puede sucedernos peor y mas grave que lo que nos ha acaecido
-hasta aqui, y que vuestra paciencia pueda rehusar el tolerarlo? ¿Le
-queda á Venus (aunque quiera) alguna cosa mas y peor que hacer contra
-nosotros? Cuando se temen cosas peores son del caso los ruegos para
-evitarlas; pero cuando los males han llegado al último estado, ya se
-les pierde el temor, y su misma gravedad influye ánimo y seguridad.
-Aunque la misma Venus nos esté oyendo; aunque, como lo hace, tenga un
-odio cruel á todos los que somos gobernados por Diomedes, debemos todos
-despreciar su odio, y no acobardarnos, sino luchar contra él con todas
-nuestras fuerzas.” Con este razonamiento provocó mas Acmon á Venus, y
-avivó en ella la antigua ira, que ya estaba algo apaciguada. Muchos
-aprobaron su discurso y resolucion; pero otros en mayor número, aunque
-amigos suyos, la desaprobamos, y le reprendimos por ella. Disponíase
-á responder y replicar á los que le reprendian; pero se le adelgazó
-y extenuó la voz, y se le contrajo y estrechó la garganta:[112] sus
-cabellos se convirtieron en plumas, y tambien se llenaron y cubrieron
-de ellas su nuevo y estrecho cuello, su pecho y espaldas. Sus brazos se
-encorvaron y se hicieron alas; una gran parte de los pies se distribuye
-en largos y delgados dedos, y el rostro se endurece en pico y finaliza
-en punta. Mientras Lico, Idas, Retenor, Abas y Nicteo se maravillan de
-una transformacion tan extraña, se convierten en aves semejantes, y la
-mayor parte del escuadron toma vuelo, y se pone á volar al rededor de
-nuestra nave. Si me preguntas ahora cuál sea la forma de estas dudosas
-aves, te diré que aunque no son cisnes, son muy parecidas á estos por
-su blancura. En fin despues de tantas desgracias llegué con mucho
-trabajo y con la mínima parte de los mios á los estados de Dauno, quien
-me recibió favorablemente, y me dio á su hija en casamiento.”
-
-Con esto puso Diomedes fin á su razonamiento, y despidió á Vénulo,
-el cual al retirarse de los estados de aquel, pasando por los campos
-Mesapios y senos Peucesios, que están en la Pulla, vió en ellos unas
-cuevas entre una espesa y una oscura selva, y que en su interior
-destilaban menudas gotas de agua, las cuales eran habitacion del Dios
-Pan, y antes lo habian sido de algunas Ninfas. Un pastor de la Pulla
-las espantó é hizo huir de alli, llenándolas de un súbito terror; pero
-aunque al principio se dejaron poseer de él, despues se recuperaron
-poco á poco, hicieron burla y desprecio del pastor que las seguia,
-dejaron la fuga, y se pusieron á bailar. El pastor, viéndolo, las llenó
-de improperios, y remedándolas agrestemente en el baile, añadió á esto
-groseras injurias y palabras desvergonzadas y obscenas, y no dejó de
-insultarlas hasta que su garganta se endureció y escondió en el tronco
-de un árbol en que se iba transformando, que fue el olivo silvestre
-ó acebuche, cuyo jugo y el de sus amargas aceitunas dan indicio de la
-mordacidad del pastor, y son una nota de su atrevida lengua, porque la
-aspereza de sus palabras se traspasó al fruto del tal árbol.[113]
-
-[Ilustración: (134) Por haber insultado un pastor á unas ninfas que
-danzaban es convertido en olivo.]
-
-[Ilustración: (135) Los navíos de Eneas incendiados por Turno son
-transformados por Cibeles en ninfas marinas.]
-
-
-
-
-FÁBULA VIII.
-
-_LAS NAVES DE ENEAS CONVERTIDAS EN NINFAS._
-
-
-Como Vénulo y los demas que le acompañaron se volvieron refiriendo
-que Diomedes les habia negado el auxilio que habian ido á pedirle,
-los rútulos tuvieron que continuar sin él la comenzada guerra, en
-la que de una y otra parte se derramó mucha sangre. Turno procuró
-incendiar las naves de Eneas, arrojando contra ellas teas encendidas.
-El fuego ya habia prendido en los buques, sirviendo á la llama de
-alimento la brea y demas combustibles, é iba ya subiendo el incendio
-á las velas y mástiles, y humeaban los bancos de los remeros. En
-este estado y conflicto la madre de los Dioses Cibeles, acordándose
-que estas naves se habian construido con madera del monte Ida,[114]
-se dejó ver en medio de los aires subida sobre su carro uncido de
-leones,[115] y despues que se llenó el aire con el sonido de los
-instrumentos de metal que la acompañaban, y que ella misma sonó su
-trompeta, dijo: „En vano, Turno, te aplaudes á la vista de la llama
-que tu mano sacrílega acaba de encender: yo la apagaré, y no permitiré
-que el voraz fuego abrase los trozos y miembros de mis bosques.” La
-Diosa hablaba aun cuando se oyó un fuerte trueno, al cual siguieron
-unos grandes aguaceros mezclados con granizo. Los vientos irritados
-turbaron los aires é hincharon el mar, levantando de repente furiosas
-olas, arremolinándose, y soplando con ferocidad de partes contrarias.
-Valiéndose Cibeles de la violencia de uno solo de ellos, le hizo
-soplar de modo que rompió los cables con que estaban amarradas las
-naves troyanas, y alejándolas con una violencia que las hacia caminar
-inclinadas y de costado, las sumergió en lo mas hondo del mar. Alli
-se ablandó la dureza de la madera; y convirtiéndose esta en flexibles
-cuerpos, las corvas popas tomaron figura de cabezas; los remos se
-volvieron piernas, pies y dedos; lo que antes era costado quedó
-por tal, y la quilla por espinazo; las cuerdas se hicieron suaves
-cabellos, y las antenas brazos, quedando solo el antiguo color; y de
-este modo fueron convertidas en Ninfas del mar que jugaban sobre las
-olas, que antes tanto temian; y las que habian tenido su nacimiento
-en los ásperos montes, ahora se regocijan en medio de los mares, sin
-acordarse de su antiguo orígen, pero sí de los muchos peligros que
-habian sufrido en el mar; y poniendo sus manos por la parte de abajo
-enderezaban las naves inclinadas, y que iban á peligrar, no siendo las
-que llevaban griegos á su bordo. Como las tales Ninfas se acordaban de
-las calamidades y ruina que padeció Troya cuando eran naves, despues de
-su transformacion conservaron el odio á los griegos, y vieron con gozo
-y alegría el naufragio de la nave de Ulises, y que la de Alcinóo cuando
-iba navegando se convirtiese en una roca, y se vistiese de dura piedra
-lo que antes era leño. Era de esperarse que el prodigio de la escuadra
-animada de las Ninfas en que habian sido convertidas las naves troyanas
-pusiese miedo á los rútulos, y les hiciese desistir de la guerra; pero
-en lugar de ello esta se enardeció y siguió, teniendo cada partido sus
-deidades en favor: cada uno de los dos héroes Turno y Eneas, con una
-animosidad como de Dioses, se empeñaban en la guerra, menos ya por
-defender los estados dotales y el reino del Rey Latino, suegro del
-segundo, y por retener por muger á su hija Lavinia, que por solo el
-vivo deseo de la victoria, el cual les habia enardecido hasta el grado
-de que tenian por cosa afrentosa y vergonzosa el darse á partido, y
-desistir sin haber vencido. El suceso que tuvo tan empeñada y porfiada
-guerra fue que Venus tuvo la complacencia de ver vencedor á su hijo
-Eneas, y que Turno fuese vencido y muerto á manos de aquel. La ciudad
-de Ardea, corte y cabeza del reino, y que mientras vivió Turno se tenia
-por inexpugnable, y estaba en el mayor auge de su poder, fue asaltada y
-tomada por las armas troyanas, que la incendiaron y abrasaron, dejando
-todas las casas y edificios reducidos á un gran monton de ardientes y
-humeantes cenizas, del cual se vió salir una ave hasta entonces nunca
-vista, la cual esparcia las cenizas con el movimiento de sus alas. El
-triste canto, la flaqueza y el color de esta ave eran á propósito para
-denotar la calamidad de una ciudad tomada y saqueada. Llamóse Ardea,
-conservando el nombre de la ciudad de cuyas cenizas se formó y salió, y
-ella misma en demostracion de dolor se hiere con sus propias alas.
-
-Con esta victoria, y con las empresas que á tanta costa habia concluido
-el valor de Eneas, suspendió y detuvo la antigua ira de todos los
-Dioses, y hasta de la misma Juno, y les obligó á ponerla fin. Cuando
-ya Eneas, despues de fundado y establecido felizmente el reino para
-su hijo Ascanio, estaba en sazon de ser trasladado al cielo, Venus su
-madre visitó y suplicó por él á todos los Dioses, y asida al cuello
-de su padre Júpiter, despues de muchas caricias le dijo: „Padre mio,
-que nunca te has mostrado duro y negativo á mis súplicas, ruégote que
-ahora seas mas piadoso y condescendiente que nunca á la que te voy á
-hacer, y es que á mi hijo Eneas, que por mí desciende de tí, y eres su
-abuelo, le concedas algun rasgo de divinidad, aunque sea poco, pues me
-contentaré con tal que le concedas algo, y le eleves al número de los
-Dioses menores. Bastante mérito es el que haya una vez bajado á ver
-el desagradable reino de Pluton, y haber una vez atravesado la laguna
-Estigia.” Todos los Dioses manifestaron anuencia, y la misma Juno
-no solo no mostró indiferencia en su semblante, sino que explicó su
-consentimiento con palabras cariñosas, y que denotaban que ya se habia
-aplacado su ira. Entonces Júpiter dijo á Venus: „Tú y tu hijo sois
-dignos del don de la divinidad, y de que se te conceda lo que pides,
-y para quien lo pides. Ten, hija mia, por concedido lo que deseas.”
-Con esta respuesta que le dió Júpiter se llenó Venus de alegría, y dió
-gracias á su padre, y desde alli, conducida por los vientos en su carro
-tirado por palomas, se dirigió á las playas de los Laurentes, donde
-el rio Numico, que corre entre espesos cañaverales, desemboca en el
-vecino mar. Á la deidad de este rio encargó que lavase y purificase á
-su hijo Eneas de todo lo que tenia de mortal, y le entrase en el mar
-con mansa y suave corriente. El rio egecutó el encargo de Venus, y con
-sus aguas purificó y quitó á Eneas lo que tenia de mortal, dejándole
-solo la parte mas noble é inmortal.[116] Venus despues de este rito de
-lustracion ungió el cuerpo de su hijo con una celeste esencia, y le
-lavó el rostro con ambrosía mezclada con el dulce néctar, con lo cual
-le dejó hecho Dios. El pueblo romano le llama y tiene por uno de los
-Dioses Indígetes, y le recibió como tal en sus aras y en sus templos.
-
-Despues de la deificacion de Eneas los dos reinos albano y latino
-quedaron bajo la dominacion de su hijo Ascanio, que tuvo dos nombres,
-siendo el primero Julio, al cual sucedió su hermano Silvio, y Latino,
-hijo de este, renovó el cetro, reino y nombre antiguo de Silvio su
-padre. Despues reinaron Alba y Epito su hijo, al que siguieron por
-su órden Capis y Capeto, del cual fue hijo Tiberino, que habiéndose
-ahogado en el rio Albula, le trocó el nombre en el de Tíber. De
-Tiberino fueron hijos Rémulo y Acrota. El primero, que era el mayor,
-murió á la violencia de un rayo en castigo de haber intentado aterrar
-á los hombres con fingidos y artificiales rayos como si fuera Júpiter.
-Acrota, mas modesto y moderado que su hermano, poseyó el reino, y por
-su muerte le dejó á Aventino, el que habiendo sido enterrado en el
-mismo monte en que habia tenido su palacio, le dió el nombre de monte
-Aventino. Sucedió Proca, que tuvo su aula y habitacion en el monte
-Palatino, y gobernó desde él.
-
-
-
-
-FÁBULA IX.
-
-_VERTUMNO Y POMONA._
-
-
-En tiempo del Rey Proca hubo una famosa muger llamada Pomona, que
-se aventajaba á todas las Hamadríadas latinas en el cultivo de
-los jardines, y ninguna fue mas cuidadosa que ella en la crianza
-y conservacion de las frutas, por lo cual se le dió el nombre de
-Pomona.[117] No frecuentaba las selvas ni los rios; sus delicias eran
-los amenos campos, y los árboles que producen delicadas frutas. Su
-mano derecha no estaba acostumbrada al manejo del dardo, sino al de la
-podadera, con la cual unas veces cortaba á los árboles lo superfluo
-para que sus ramos no se extendiesen mas que lo regular, y otras les
-hendia la corteza, é ingeria en ella el renuevo de otro árbol, y le
-alimentaba y hacia vivir con el jugo ó savia del ingerido: ademas de
-esto tenia cuidado de humedecerles la tierra, y regarles con corrientes
-aguas las fibras de sus chupadoras raices. Estos eran sus cuidados,
-y esto formaba toda su diversion, sin que nunca hubiese conocido
-ni menos apetecido los deleites de Venus; mas con todo recelándose de
-alguna violencia de los rústicos de aquellos campos, habia cercado sus
-jardines para que ninguno pudiese entrar en ellos, y estar defendida
-del trato, que aborrecia, de los hombres. ¿Qué no hicieron para
-solicitarla los Sátiros, juventud inclinada á los bailes? ¿Qué no hizo
-el Dios Pan coronado de pino? ¿Qué no hizo Sileno, cuanto mas viejo mas
-entregado á los juegos juveniles? Y ¿qué no hizo en fin para reducirla
-á su amor aquel otro Dios que espantaba de los jardines á los ladrones
-con su guadaña?[118]
-
-[Ilustración: (136) Vertumno, transformado en vieja, logra el amor de
-Pomona.]
-
-Pero aunque á todos estos excedia en amarla Vertumno,[119] no era mas
-afortunado ni mas bien correspondido que los demas. ¡Cuántas veces en
-trage de segador, y que nadie le tendria por otra cosa, se le presentó
-llevándole una cesta llena de espigas! Otras muchas veces, llevando
-sus sienes coronadas de verde heno, parecia segador de yerbas. Otras
-con la ahijada en la mano parecia labrador que acababa de desuncir
-los cansados bueyes. Cuando llevaba una podadera se juzgaria que
-era podador de viñas. Si llevaba á cuestas la escala, se diria que
-iba á coger manzanas. Con una espada parecia que era un soldado, y
-con la caña en la mano un pescador. Por medio de tantos disfraces
-muchas veces tuvo el gusto de presentarse ante Pomona, y recrearse
-mirando su hermosura. Por último tomó la figura de una vieja; llenó
-de arrugas su rostro y su cabeza de canas, adornada con una pintada
-mitra,[120] y sosteniéndose en un báculo: en esta forma entró en el
-jardin de Pomona, y en tono de admiracion al ver las frutas, la dijo:
-„Ciertamente que eres de fino gusto y delicada y diestra en el cultivo
-de los árboles;” y al mismo tiempo que la alababa la dió algunos
-ósculos, que parecian de mas viveza que los de una vieja: despues se
-sentó sobre unos terrones, mirando que los árboles tenian sus ramos
-encorvados y agoviados con el peso de las frutas ya sazonadas. Habia
-en frente de ella un bien copado olmo, que estaba lleno de racimos de
-uvas; y despues de haber alabado la industria de enlazar al olmo una
-parra, de la que pendian los racimos, dijo: „Si este árbol estuviese
-solo, y sin los sarmientos que tiene entretejidos, nada mas tendria
-que hojas, ni habria en él cosa que fuese apetecida; y si la vid ó
-parra que apoya sobre el olmo no estuviese enlazada con él, estaria
-tendida y arrastrando sobre la tierra. El egemplo de ese árbol deberia
-hacerte deponer la aversion á casarte, y persuadirte é inclinarte
-al consorcio. ¡Oh! si te dejases inclinar á él y le apetecieses,
-tendrias mas pretendientes que la hermosa Elena, mas que la gallarda
-Hipodamia, que fue causa de la sangrienta batalla entre los Lapitas y
-Centauros, y mas que la casta Penélope, muger del tímido y al mismo
-tiempo audaz é intrépido Ulises. Aun ahora, sin embargo de tu aversion
-y natural desdeñoso, te solicitan y galantean mil pretendientes, tanto
-semi-Dioses como Dioses de los agrestes que residen en las montañas
-Albanas. Tú, si eres cuerda, si apeteces colocarte bien, y si quieres
-admitir los consejos de esta experimentada anciana, que te ama mas
-que ninguno de tantos pretendientes, y mas que lo que tú puedes creer
-y comprender, no hagas caso de los vulgares y ordinarios, sino elige
-para tu union al Dios Vertumno, por cuyo amor y fidelidad salgo yo por
-fiadora, pues no se conoce él tan bien á sí mismo como yo le conozco,
-ni es una deidad que ande vagando por todo el orbe, sino que tiene su
-asiento y residencia fija en estas selvas y bosques: mira que no es de
-la clase de los que apetecen y aman la última que vieron. Tú eres para
-él el primero y el último objeto de su ardiente amor, y solo á tí se
-reserva y dedica la flor de sus años: añade á esto que es un gallardo
-jóven, que reune en sí las gracias de la edad y de la naturaleza, y
-que tiene la habilidad de transformarse con aptitud y elegancia en
-todas las figuras que se le antojan, y hará cuanto tú quieras, aunque
-le mandes lo mas dificil; y á mas de esto es de tu mismo gusto é
-inclinacion, y procura llevarte la ventaja en el cuidado y esmero de
-las frutas: hace mucho alarde y aprecio de las que son de tus jardines;
-pero lo que principalmente ama y desea es á tí, y no á otra cosa
-alguna, á quien pospone las sabrosas frutas y las yerbas y plantas de
-delicado jugo que se crian en los huertos. Compadécete de su amor, y
-cree que es él mismo el que te está requebrando y hablando por mi boca.
-Teme la venganza que toman los Dioses contra los insensibles; teme á
-la Idalia Venus, que aborrece los corazones duros y que se resisten al
-amor, y teme por último la ira de la cruel Nemesis, que nunca se olvida
-ni se desentiende del merecido castigo.
-
-
-
-
-FÁBULA X.
-
-_IFIS Y ANAXARETE._
-
-
-„Para que temas con mas razon (pues por mi mucha edad sé y he conocido
-muchas cosas) te contaré un suceso muy notorio y sabido en toda la isla
-de Chipre, y su referencia podrá suavizar la resistencia y dureza de tu
-inclinacion, y hacerte mas fácil á los ruegos y al amor. Ifis, continuó
-la fingida vieja, nacido en dicha isla de padres humildes y plebeyos,
-vió á la noble y hermosa Anaxarete, que traia su antigua é ilustre
-descendencia de Teucro, hijo de Telamon. Su vista encendió en él un
-activo fuego de amor, que le penetró hasta los huesos y medulas. Sin
-atreverse á descubrirle le resistió bastante tiempo, hasta que llegó al
-extremo de que ya no bastaba la razon para reprimir y tener oculta la
-vehemencia de su pasion, la cual le dirigió y condujo hasta el atrio
-y primera entrada de su querida en busca de ocasion de suplicarla y
-manifestarle su amor. Alli unas veces viendo al ama ó camarera de
-Anaxarete, y manifestándole el extremo de su amor, la rogaba por la
-salud de su alumna le fuese para con ella buena intercesora, y la
-ablandase á su cariño. Otras veces se valia de los criados, á los
-que hablaba en un tono cariñoso y lisonjero, y les rogaba con mucho
-ahinco le proporcionasen algun favor de su señora: muchas veces les
-daba billetes para que se los entregasen, manifestándola en ellos lo
-fino y excesivo de su amor: otras veces se explicaba poniendo á las
-puertas y ventanas guirnaldas y ramos de flores humedecidas y regadas
-con el rocío de sus lágrimas: siempre estaba en el portal, reclinando
-su delicado cuerpo y cabeza en el duro umbral, y alli se quejaba y
-maldecia aquellas puertas, que para él siempre estaban cerradas. La
-esquiva Anaxarete se desentendia á todas estas demostraciones, y
-mas sorda que el mar cuando se embravece, y mas dura que el hierro
-Nórico[121] y que el peñasco vivo y aun no cortado y arrancado de
-la cantera, despreciaba las ansias de Ifis, y se burlaba de ellas
-con hechos de desprecios y burlas pesadas, y llegó hasta despedirle
-con palabras orgullosas, desesperanzando enteramente á su amante.
-No pudo Ifis sufrir con paciencia el tormento de tan durables y tan
-constantes desprecios, y la respondió y exclamó diciendo: „Has vencido,
-Anaxarete; tu dureza se ha resistido á mi amor; ya desengañado no
-volveré á importunarte ni á causarte mas molestia; prepara alegres y
-solemnes triunfos, entona himnos y cánticos triunfales, aclama á Apolo
-con el epíteto de Pean,[122] y ciñe tus sienes con laurel, pues me
-has vencido, y tu esquivez ha despreciado mi amor; yo muero de buena
-gana como víctima de tu desprecio. Ea, cruel y de empedernido corazon,
-gózate y recréate con la victoria; pero entiende que tendrás que
-alabarme en algo, y que aunque mas me desprecies, habrá en mí alguna
-cosa que te sea grata, y por ella tendrás que reconocer y confesar mi
-mérito; y entiende tambien que mi amor no cede por tus desprecios, y
-que no se acabará en mí antes que la vida; pues á un mismo tiempo habré
-de carecer de ella y del amor que te tengo. No pienses que la fama y
-la voz popular serán las que te hagan sabedora de mi muerte; yo mismo
-me presentaré á tí, y te daré noticia de ella, y deleitarás tu vista
-empleándola en mi cadaver, y en mirar un triste despojo de tu esquivez.
-Pero ¡ó Dioses! si es que teneis algun cuidado de los sucesos de los
-mortales, no os olvideis de los mios (ya no puede mi lengua proseguir
-suplicándoos); disponed de modo que llegue á los mas remotos siglos la
-fama y noticia de la dureza de Anaxarete y de la constancia de mi amor,
-y dad á la fama de entrambos la larga duracion que negasteis á la vida
-de sus cuerpos.” Esto dijo; y dirigiendo primero su vista, y en seguida
-sus desmayados brazos á los postes de la puerta, que tantas veces habia
-adornado con guirnaldas y festones de flores, ató y puso en ella unos
-lazos y cordeles, diciendo: „¿Es posible, cruel é impía Anaxarete,
-que son estos los ramos y guirnaldas que te agradan y deleitan?” y al
-acabar de decir esto metió la cabeza y cuello en el lazo; se arrojó al
-aire, pero siempre con la cara hácia la estancia de Anaxarete, y quedó
-colgado y hecho un desdichado cadaver á la violencia de la dislocacion
-de las vertebras del cuello. La puerta, impelida del movimiento de
-los pies, hizo un ruido que parecia gemido, y abriéndose de pronto,
-descubrió é hizo manifiesto el fracaso de la muerte de Ifis: acudieron
-los criados de Anaxarete dando gritos. Descolgaron el cadaver, al que
-sin efecto aplicaron algunos auxilios; y como no diese esperanza alguna
-de vida, le llevaron á la casa de su madre (porque su padre ya habia
-muerto). Esta le tomó en su regazo, y abrazando tiernamente los yertos
-miembros de su hijo, despues que desempeñó aquellos sentimientos y
-sollozos que suelen hacer las desdichadas madres, dispuso el entierro,
-al que ella misma asistió llorando por medio de la ciudad, acompañando
-al féretro que llevaba á arder en la pira el amoratado cadaver. Por
-casualidad estaba la casa de Anaxarete en la carrera que llevaba el
-entierro, cuyos clamores y triste ruido llegaron á los oidos de la
-cruel Anaxarete, la cual ya empezaba á agitarse por la conciencia de su
-dureza y por el temor de la deidad que castiga,[123] y aunque movida
-de curiosidad, dijo: „Vamos á ver el entierro de este desdichado,” y
-se subió al último cuarto de su casa para verlo desde las ventanas,
-que hizo abrir. Apenas vió desde alli á Ifis en el ataud cuando se le
-endurecieron los ojos, su sangre se heló, cubriéndose todo su cuerpo
-de amarillez. Intentó quitarse de la ventana; pero quedó fija en ella.
-Quiso apartar el semblante, y tampoco pudo. En fin la dureza de su
-corazon se comunicó á todas las partes del cuerpo, que fue convertido
-en piedra. No creas que lo que te cuento es una ficcion. Salamina
-conserva aun la estatua por imagen de su señora, y edificaron en esta
-ciudad un templo en honor de Venus, que favorece al que se inclina al
-amor.
-
-„Haz reflexion sobre esta aventura, hermosa Ninfa; no seas ya tan
-orgullosa, y rinde las armas al amor. ¡Ojalá que seas siempre feliz!
-¡Ojalá que de las heladas de la primavera se libren las flores de tus
-árboles, y que los vientos del otoño derriben sus frutos!” Luego que
-Vertumno acabó esta historia, que no movió á Pomona, deja los atavíos
-de vieja, se transforma en un gracioso jóven, y se presenta á los ojos
-de Pomona tan hermoso como cuando sale el sol de una nube que habia
-oscurecido su resplandor. Él se apercibia á la violencia; pero ya la
-fuerza no era necesaria, porque la Ninfa se habia cautivado de la
-hermosura del Dios, y se dejó penetrar de un mutuo y recíproco amor.
-
-Despues de la muerte de Proca, el usurpador Amulio se apoderó á fuerza
-de armas del unido reino de los albanos y latinos, despojando de él á
-su mayor hermano Numitor, el que siendo ya anciano, fue restituido,
-y lanzado el usurpador por el valor de sus dos nietos Rómulo y Remo:
-sucedió aquel á su abuelo, y en el dia de las fiestas Palilias[124]
-demarcó y señaló los muros para la fundacion de Roma, en la que
-estableció su reino. Por el robo de los sabinos se movió guerra por
-estos y por Tacio su Rey contra los romanos; y como en esta guerra
-hubiese sido abierta y entregada á los sabinos, por traicion de
-Tarpeya, la avenida y el puesto fortificado que estaba al cargo de
-Tarpeyo su padre, se la dió el merecido castigo de quitarla la vida
-los mismos sabinos, que la pagaron, segun lo ofrecido, la traicion,
-tirando todos contra ella los escudos que llevaban en sus manos
-siniestras, y la dejaron oprimida y sepultada debajo de un gran monton
-de ellos. Despues los sabinos con mucho silencio y reprimiendo la
-voz, como lobos que acometen de callada, despues de haberse apoderado
-de las centinelas, á quienes habia rendido el sueño, dirigieron el
-ataque contra las puertas que Rómulo tenia cerradas y aseguradas con
-gruesos cerrojos y cerraduras. Juno, aun adversa y contraria á la
-descendencia de Eneas, abrió y franqueó una de dichas puertas, y la
-tenia de par en par para que por ella entrasen los sabinos, sin haber
-hecho ruido alguno al tiempo de volverla sobre su quicio. Sola Venus,
-que era protectora de Rómulo y del reino fundado por Eneas, advirtió
-la traicion, y sintió la caida de las aldabas, y la abertura de los
-cerrojos y de la puerta. Hubiera acudido al momento á cerrarla; pero
-no podia hacerlo, porque no era lícito ni permitido á ningun Dios el
-deshacer ni rescindir lo que hubiese hecho otro Dios. No obstante
-para socorrer á Rómulo é impedir la entrada de los sabinos fue á ver
-á las Ninfas de la fuente que está cerca del templo de Juno, y las
-pidió socorriesen á los romanos. Las Ninfas no se detuvieron en lo
-que pedia Venus, ni la hicieron esperar el cumplimiento de sus justos
-preceptos, y al punto abrieron y soltaron las venas y manantiales de
-la fuente. Antes de esta erupcion estaba fácil la entrada al templo
-abierto de Juno, al que las aguas no habian cerrado el camino. Pusieron
-pues las Ninfas azufre en los íntimos conductos de la fuente, y con
-el humo de los betunes encendieron toda la cóncava cañería, y con
-estos y otros medios hicieron que el vapor y el calor penetrasen hasta
-lo mas íntimo y profundo de los manantiales, y las aguas, que antes
-vencian en frialdad á la nieve de los Alpes, empezaron á salir tan
-ardientes como el fuego. Los dos postes humeaban, y se ennegrecieron
-con el vapor encendido, y la puerta, que inútilmente se habia abierto
-á los desaforados sabinos, quedó intransitable por las aguas, que
-detuvieron á los sabinos hasta que acudieron á impedirles y disputarles
-la entrada las tropas romanas que les opuso Rómulo; y despues que en
-aquella empeñada accion quedó el suelo cubierto de cadáveres sabinos,
-y algunos que tambien murieron de los romanos al furor de las espadas,
-que derramaron mucha sangre de una y otra parte, tanto de los de Rómulo
-como de los de Tacio su suegro, se acordó poner fin á la guerra, y
-no llevarla hasta lo último, haciendo reunion de los dos reinos, y
-admitiendo á Tacio á la parte del mando de entrambos juntamente con
-Rómulo. Despues de la muerte de Tacio quedó en Rómulo el gobierno,
-que antes era comun, y él solo daba y promulgaba leyes á entrambos
-reinos, consolidados en uno solo. En este estado de cosas el guerrero
-Dios Marte, depuesto su morrion y descubierta su cabeza, se presentó
-al padre de los Dioses y de los hombres Júpiter, y le habló en la
-forma siguiente: „Pues ha llegado el tiempo, padre mio, de que ya esté
-consolidado y afirmado el recien fundado imperio de Roma, el que ya
-está reunido en solo Rómulo, ha llegado tambien el de que me des y
-concedas á mí y á tu digno nieto Rómulo el premio que me prometiste
-de elevarle de la tierra, y colocarle en el cielo y en el número de
-las deidades. Tú en algun tiempo y en el concilio de todos los Dioses
-(bien me acuerdo, noté y tengo muy presentes tus cariñosas palabras) me
-dijiste que yo por mi arbitrio podria elevar al cielo y á la clase de
-inmortal á uno de mis hijos: ruégote que sea firme y se me cumpla tu
-promesa.” Condescendió Júpiter oscureciendo el aire con negras nubes,
-y aterrando al mundo con truenos y relámpagos, con los que manifestó
-su aprobacion y consentimiento; y comprendiendo Marte estas señales
-de anuencia á la elevacion de su hijo, y á quitarle de la tierra, se
-afirmó en su lanza, y saltó á su carro tirado de caballos uncidos al
-yugo, salpicado con la sangre de las batallas, y agitándolos con el
-látigo, atravesó en un instante la vasta extension de los aires, y
-paró en la cima del monte Palatino,[125] donde encontrando á Rómulo
-que hacia justicia á su pueblo, lo arrebató en su carro. El cuerpo de
-este Príncipe al subir al cielo se purificó, y todo lo que tenia de
-mortal se disipó como la bala de plomo que es arrojada con una honda.
-Su rostro se le trocó en muy hermoso, y con la magestad de deidad, y
-vestido con la trábea[126] en la forma en que se le ve en su estatua
-de Quirino. Hersilia su muger lo lloraba como perdido, cuando la Reina
-Juno manda á Iris que baje á la tierra á consolarla, hablándola asi de
-su parte: „Ó matrona singular, honor y decoro de los romanos y sabinos,
-dignísima de haber sido antes muger del gran Rómulo, y de serlo ahora
-de Quirino, deja ya de afligirte, enjuga tus lágrimas, y si tienes
-deseos de ver á tu marido, ven conmigo al bosque sagrado que está sobre
-el monte Quirinal,[127] y que hace sombra al templo del Rey de los
-romanos.[128]” Iris obedece; y habiendo bajado á la tierra en su arco
-pintado con mil colores, llamó á Hersilia, y la dijo lo que Juno la
-habia mandado. Ella llena de respeto, y sin osar levantar la vista, la
-dijo: „Guíame, ó Diosa, donde dices (porque bien conozco que lo eres,
-aunque de pronto no pueda decir cual seas), y muéstrame á mi marido,
-pues si los hados me conceden el verle, confesaré que veo al cielo.”
-Al momento, guiando Iris, subieron al monte Quirinal, donde vieron que
-una estrella caia á la tierra por los aires, la cual encendiendo con
-su resplandor el cabello de Hersilia, la arrebató y subió al cielo,
-donde recibiéndola en sus brazos Rómulo el fundador de Roma, la mudó el
-cuerpo y el nombre, llamándola la Diosa Ora, que junta con su marido se
-veneró por los romanos en el templo de Quirino.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-LIBRO DECIMOQUINTO.
-
-_ARGUMENTO._
-
-
-Siguióse Numa; el cual hizo viage á la ciudad de Crotona para inquirir
-su orígen y antiguo rito, donde supo que las piedras negras se habian
-convertido en blancas; y alli mismo oyó á Pitágoras, que disputaba de
-las perpetuas transformaciones de las cosas. Despues Egeria, llorando
-la muerte de Numa, sin admitir consuelo de Hipólito que le contaba sus
-transformaciones, se convierte en fuente. Esto no es menos admirable
-que el haberse transformado la lanza de Rómulo en árbol, y que á Cipo
-le naciesen cuernos. Julio César finalmente fue convertido en una
-estrella despues de su muerte.
-
-[Ilustración: (137) Miscilo, absuelto por un singular prodigio, va á
-Italia y funda la Ciudad de Crotona.]
-
-
-
-
-FÁBULA PRIMERA.
-
-_MISCILO ABSUELTO POR LA TRANSFORMACION DE LAS BOLAS NEGRAS EN BLANCAS._
-
-
-En tanto se busca quien pueda sostener el peso de tanta magnitud,
-y que sea digno de suceder á tan gran Rey como á Rómulo, la fama,
-pronosticadora de la verdad, destina á Numa[129] para el gobierno
-de la ciudad de Roma. Este hombre grande no se contenta con conocer
-bastantemente los ritos de los sabinos, sino que concibe cosas mayores
-en su capaz ánimo, é inquiere cuál sea la naturaleza de las cosas. Este
-anhelo y cuidado le habian hecho dejar á Cures su patria, y caminar
-hasta á aquella célebre ciudad que tomó su nombre de Croton, aquel que
-recibió á Hércules en hospedage. Alli preguntando y queriendo averiguar
-quién fuese el que fundó en Italia aquella colonia ó ciudad griega, le
-satisfizo su deseo y curiosidad un viejo instruido de las antigüedades
-de su patria, diciéndole lo siguiente:
-
-„Hércules, enriquecido con la presa de los bueyes de España que habia
-tomado á su Rey Gerion, se cuenta que navegando desde el Océano
-Atlántico, aportó felizmente á las playas y al promontorio de Lacinia,
-donde saltó en tierra, y dejando los ganados que traia que anduviesen
-errantes y apacentándose en la tierna yerba, fue admitido en hospedage
-por Croton, que alli egercia la hospitalidad, en cuya casa descansó
-de las fatigas de su largo viage; y al despedirse de él le dijo que
-en el futuro tiempo de sus nietos y descendientes en el mismo sitio
-en que estaba la casa en que le habia hospedado seria edificada una
-célebre ciudad, como asi lo comprobó despues el siguiente suceso: „Hubo
-un tal griego llamado Miscilo, el cual fue hijo de Alemon, y era el
-mas acepto á los Dioses entre todos los de su tiempo. Á este apareció
-Hércules en lo mas profundo de un sueño, y le dijo: „Despierta, deja
-tu casa y tu patria, y marcha al punto á establecerte y fijar tu
-mansion junto á la corriente pedregosa del remoto rio llamado Esar.”
-Esto le dijo, y le amenazó con muchas y muy temibles desgracias si asi
-no lo egecutaba. En esto recordó Miscilo, desapareciendo á un tiempo
-Hércules y el sueño; se levantó, y reflexionando entre sí lo que habia
-soñado, estuvo mucho tiempo indeciso y vacilante y sin resolverse
-á obedecer, pues aunque la deidad se lo mandaba, habia una ley que
-lo prohibia, y que imponia pena de muerte al que intentase emigrar y
-dejar la patria. Despues de algun tiempo tuvo una noche otro igual
-sueño, en el que le pareció que veia al mismo Hércules que le volvia
-á mandar lo mismo, y le amenazaba con muchas mas y mayores desgracias
-si no obedecia. Con este segundo sueño se llenó de temor, y empezó á
-prepararse y á dar las disposiciones de abandonar su patria y emigrar
-á otra region, transfiriendo y llevando consigo los Dioses Penates, y
-lo mas precioso que tenia en lo interior de su casa. No fue esto tan
-oculto que no llegasen á penetrarse sus designios, y á hablarse de
-ellos en la ciudad. En su consecuencia fue acusado de transgresor de
-la ley: se sustanció su causa, y sin necesidad de testigos ni otras
-pruebas se hizo patente su delito por su propia confesion. Él en el
-asqueroso trage y estado de reo,[130] alzando su rostro y manos hácia
-el cielo, dijo: „Divino Hércules, á quien doce célebres trabajos
-elevaron á deidad, ruégote que me des socorro, pues tú eres la causa
-y el autor de mi delito.” Era antigua costumbre en Argos cuando iban
-á juzgar á un delincuente echar en una urna bolas blancas si pensaban
-absolverlo, y bolas negras para condenarlo. Segun este rito se dió
-contra Miscilo la sentencia condenatoria, echando todos los jueces
-bolas negras en la urna; pero al vaciarla para contar los votos se
-halló que todas habian mudado el color de negro en blanco, y que la
-sentencia dada contra Miscilo se convirtió en favorable por favor y
-beneficio de Hércules. Dió á este gracias por ello, y luego que el
-viento se presentó favorable, se hizo á la vela, atravesó el mar Jonio;
-y despues de haber pasado la ciudad de Tarento, que debia su orígen
-á los lacedemonios, á Sibaris, el rio Neeto, de los salentinos, el
-golfo de Turios, á Temese, los campos de Calabria, y recorrido con
-mucha dificultad y peligro todas estas costas, llegó por último á la
-embocadura del rio Esar, donde el destino le habia señalado su asiento.
-Habiendo hallado cerca de alli el sepulcro del célebre Croton, edificó
-una ciudad, conforme á la órden que habia recibido de Hércules, y le
-puso el nombre del sepultado.[131]” Tal era la tradicion del pais sobre
-esta famosa ciudad, que los griegos habian venido á edificar á las
-costas de Italia.
-
-„En ella habitaba, continuó el anciano, un hombre de la isla de
-Samos,[132] que se habia desterrado voluntariamente de su patria por
-el odio que tenia á los tiranos que habian usurpado su dominacion. El
-cual, aunque en el mundo y distante del cielo, se remontaba á él con
-la contemplacion de las cosas divinas, y vió con el ingenio lo que
-no podia con los ojos del cuerpo, enseñando todo aquello que habia
-alcanzado por medio de sus meditaciones y vigilantes especulaciones:
-él explicaba á sus discípulos, que hasta cierto tiempo guardaban
-silencio, y no hacian otra cosa que oir con admiracion su doctrina,
-los principios y creacion del mundo, las causas de las cosas, qué cosa
-era la naturaleza, qué era Dios, de dónde provenian y se formaban las
-nieves, cuál el orígen de los rayos, si era Júpiter ó la nube que se
-rasgaba la que formaba y causaba los truenos, qué lo que conmovia las
-tierras y causaba los terremotos, cómo y por qué leyes hacian sus giros
-y círculos los planetas y los astros;[133] en suma él enseñaba cuanto
-antes habia estado oculto é ignorado. Él fue el primero que reprendió
-como abuso la costumbre de comer carne de los animales, y argüia
-contra ella con estas doctas, pero no creidas razones:
-
-„Absteneos y guardaos, mortales, decia el samio Pitágoras, de ensuciar
-vuestros cuerpos con manjares abominables: teneis y deben bastar para
-vuestro alimento las semillas que contienen y producen harina, las
-sabrosas manzanas, que con su peso agovian las ramas de los árboles,
-y en las vides las uvas llenas é hinchadas de su gustoso zumo: hay
-yerbas y plantas que pueden comerse crudas: hay otras que se hacen
-sabrosas cociéndolas al fuego: no se os prohiben la leche, el queso
-y la miel, que huele á la flor del tomillo. La próvida naturaleza os
-contribuye sus riquezas, y la tierra os provee de delicados alimentos,
-y os proporciona abundantes comidas, sin que tengais que encrueleceros
-en la matanza y derramamiento de la sangre de los animales. Las fieras
-y los brutos son los que sacian su hambre con carne, aunque no todos,
-porque los caballos, las ovejas, los bueyes y vacas se alimentan
-paciendo yerba: solo los animales fieros y crueles, como son los
-armenios tigres, los furiosos leones, los lobos y los osos se ceban
-en manjares mezclados con sangre. Ciertamente es una cosa delincuente
-y horrorosa que unas entrañas se sepulten en otras, y que un cuerpo
-hambriento sacie su hambre y engorde con otro cuerpo, y que un animal
-viva y se mantenga á costa de la muerte de otro animal. Ciertamente
-entre tantos dones como cria la mejor madre la tierra ¿es posible que
-no hay otros que os agraden que los horrorosos, y que para comerlos
-es menester ensangrentar los crueles dientes en las heridas, é imitar
-la crueldad de los Ciclopes? ¿Es posible que no halleis otro medio
-de saciar vuestra hambre, y llenar vuestro voraz vientre, habituado
-á la hartura, de otro modo que á costa de perder y destruir á otro
-animal? Bien veis que aquella antigua edad que se llamó de oro fue
-feliz, manteniendo á los hombres con las frutas de los árboles y con
-las plantas que producia la tierra, y no manchaban su boca con sangre
-de los animales. Entonces las aves volaban seguras por los aires; la
-liebre corria sin temor por medio de los campos, ni la credulidad habia
-expuesto al pez á ser cogido con el anzuelo: el universo tranquilo no
-conocia las asechanzas ni engaños: todo estaba en paz; pero despues
-que aquel perverso y dañoso autor (cualquiera que fuese), ansiando por
-otros alimentos, inventó llenar el hambriento vientre con manjares de
-carne, abrió con esto el camino á la maldad: yo creo que lo primero en
-que se ensangrentó el hierro fue en la muerte de las fieras: en esto
-no creo hubo delito, y soy de opinion que sin ofensa de la piedad
-podian matarse las fieras que traian expuesta nuestra vida; pero
-aunque para asegurarla se mataban, no por eso se comian. Desde aqui
-dió otro paso mas adelante la maldad, y empezó á matarse y á ofrecerse
-en sacrificio el cerdo, porque arrancaba las semillas y mieses con su
-corvo hocico, y desvanecia y quitaba la esperanza de las cosechas.[134]
-El cabron, porque pacia los tiernos retallos de las vides, fue llevado
-por víctima á las aras de Baco. Su culpa acarreó este justo castigo
-á entrambos; pero ¿en qué habeis pecado vosotras, inocentes ovejas,
-ganado útil y apacible, que sirve para defender á los hombres de las
-inclemencias del tiempo, y que proveyéndonos del néctar de vuestra
-leche, y de vuestras lanas para vestirnos, nos sois en vida mas útiles
-que despues de muertas? ¿En qué han pecado los bueyes, animales
-sencillos, en quienes no se halla dolo ni fraude, que ningun daño
-hacen, y sirven para el continuo trabajo? Es un ingrato é indigno del
-don y fruto de las mieses el que se atreve á matar un buey, quitándole
-del yugo y del arado, y recompensándole asi el trabajo y beneficio
-de haberle labrado sus campos; y lo es tambien el que se atreve á
-descargar la destructora segur sobre la cerviz maltratada con el yugo,
-y con la que tantas veces habia cultivado y renovado los campos, y
-habia proporcionado tantas cosechas. Y el caso es que no para en esto
-la malicia y gravedad de la atrocidad, sino que quieren los hombres
-disculparla, atribuyéndola á las mismas deidades, las que suponen y
-creen se huelgan y complacen con la muerte y sacrificio de un laborioso
-novillo, y en esta creencia eligen el mejor y mas elegante, sin vicio
-ni defecto (que esto es lo que le perjudica), y adornándole con oro y
-cintas victimales,[135] le conducen y ponen ante las aras, donde sin
-entenderlas oye las deprecaciones del sacrificante, y ve que le rocían
-las astas y la frente con la salsa mola,[136] compuesta de las mismas
-semillas que sembró y cultivó, y que al darle el mortal golpe salta
-su sangre y tiñe el cuchillo, que como si fuese en un espejo acaso
-habria visto poco antes en el agua preparada para el sacrificio. Aun
-sin acabar de morir le abren y miran con cuidado sus entrañas y fibras
-para rastrear y adivinar por ellas la voluntad de los Dioses. ¿De dónde
-ha venido á los hombres tanta y tan insaciable hambre de manjares
-prohibidos? ¿Cómo teneis, mortales, valor y atrevimiento para saciarla
-con ellos? Yo os requiero no lo hagais, y que fijando vuestra atencion
-en mis advertencias al tiempo que vayais á satisfacer vuestra hambre
-con los miembros de los animales que para ello matais, reflexioneis y
-conozcais que os comeis los cuerpos de vuestros colonos, y dais esta
-recompensa á los que han trabajado para vosotros; y pues se mueve mi
-boca por superior inspiracion, seguiré al Délfico Dios que me la mueve,
-os abriré el mismo cielo, y os manifestaré los celestiales oráculos.
-Grandes y hasta aqui ocultas é ignoradas cosas os tengo que explicar,
-que nunca penetraron los ingenios de nuestros antepasados, y para
-ello quiero tener el deleite de remontar mi discurso hasta los altos
-astros, y elevado como por una nube, dejando la tierra y su habitacion,
-sobreponerme á los hombros del robusto Atlante, y desde alli miraré con
-desprecio la tierra y los hombres, que descaminados y destituidos de
-la antorcha de la razon vagan sobre ella, animaré con mis exhortaciones
-á los que tiemblan y temen la muerte, desenvolviéndoles y explicándoles
-la serie y órden de su destino.
-
-„Débiles mortales, les diré, atónitos con el miedo de la muerte, ¿por
-qué temeis la Estigia y el reino tenebroso, vanos nombres, suplicios
-imaginarios,[137] inventados por los poetas? Sea que la llama reduzca
-los cuerpos á ceniza, ó sea que la podredumbre los consuma, se acabarán
-con ellos los males, y no tendrán que padecer otros algunos. Solo las
-almas son inmortales, y cuando dejan su primer asiento van á habitar y
-vivir en otros cuerpos. Yo,[138] que os hablo, me acuerdo que en tiempo
-de la guerra de Troya fuí aquel Euforbo á quien Menelao atravesó el
-pecho con una lanza; y há poco tiempo que conocí en Argos en el templo
-de Juno el escudo que yo llevaba entonces. Todas las cosas se mudan;
-nada perece, y el espíritu anda vagante de allá acá y de acá allá
-animando diversos cuerpos: desde los de las fieras pasa á los humanos,
-y desde estos á los de las fieras, sin perecer en ningun tiempo.[139]
-Y asi como la blanda cera, aunque siempre sea una misma, recibe varias
-figuras, y se la transmuta de unas en otras, deshaciendo la anterior y
-dándola otra nueva, del mismo modo y por este egemplo os hago entender
-que el espíritu siempre es uno mismo; pero va emigrando de unas figuras
-en otras. En este supuesto (mirad que os desengaño) lo que conviene
-es que no atropelleis la piedad por la gula y apetito de saciar el
-vientre: absteneos de hacer que con una muerte nefanda salgan y emigren
-de sus antiguos cuerpos los espíritus con quienes acaso tengais algun
-parentesco,[140] y no alimenteis vuestra sangre con otra sangre.
-
-„Ya que me he engolfado en este gran mar de tan secretos misterios,
-y navego en él á toda vela, sabed que nada hay en todo el mundo que
-permanezca en un estado fijo: todas las cosas caminan á su destruccion,
-y todas las figuras varían y vagan de unas en otras. Las mismas
-estaciones del tiempo corren lentamente, no de otro modo que las
-aguas de un rio; y asi como estas no pueden estar paradas ni un solo
-momento, porque una ola impele á la otra, y es impelida de la que
-viene detras, del mismo modo huyen y corren los tiempos, y se suceden
-unos á otros, renovándose siempre,[141] pues lo que fue antes ya pasó,
-viene lo que no habia sido, y los instantes y momentos siempre se van
-renovando. Bien veis como la noche se alarga y va caminando hasta el
-punto del amanecer, en el que la resplandeciente luz del dia sucede
-á la oscuridad, y que el cielo va mudando su aspecto y color, pues
-es diferente el que nos presenta á media noche cuando todo está en
-silencio, y los vivientes entregados al sueño, del que tiene cuando
-el lucero de la mañana sale en su carro tirado de caballos blancos, y
-despues vuelve á mudar el color cuando la Aurora, hija de Palante,
-precursora de la luz, baña al mundo con su resplandor, y le prepara
-para la venida del sol. El orbe y cuerpo de este está rubicundo
-cuando por la mañana, montando el horizonte, se va elevando de la
-tierra, y cuando al ponerse se esconde debajo de ella, y cándido y
-resplandeciente cuando está en medio de su carrera, porque alli está
-mas puro el aire, y menos cargado de los vapores de la tierra. La luna,
-presidenta de la noche, tampoco conserva y tiene una misma figura,
-pues si está en creciente, es hoy menor que será mañana, y mayor hoy
-que mañana si está en menguante. Ademas de esto ¿no observais cómo
-el año va variando sus cuatro estaciones, que sucediéndose unas á
-otras, imitan las cuatro edades de nuestra vida?[142] En la primavera,
-semejante á la niñez, es el año tierno y como lactante: entonces las
-yerbas y plantas hermosas con su verdor, aunque debilitadas y sin
-vigor, crecen y alientan la esperanza de los labradores. Entonces
-todo florece, y el campo se rie, y nos presenta un aspecto agradable
-con la variedad de los colores de las flores, aunque todavía no
-tengan vigor y firmeza las hojas. Pasa el año con mas robustez de la
-primavera al estío, en el que ya imita á un esforzado jóven y á la
-edad de la juventud, que es la mas robusta, y en la que mas abundan y
-se enardecen los humores y las pasiones. Al estío sigue el maduro y
-sazonado otoño, semejante á aquella edad apacible entre jóven y viejo,
-en la que apaciguado el ardor de la juventud, está el hombre en un
-temperamento medio, y empiezan á encanecérsele las sienes. Últimamente
-sigue el invierno, semejante á la vejez erizada y de trémulo paso, la
-que ó despoja al hombre de sus cabellos, ó se los encanece. Nuestros
-cuerpos tambien se van del mismo modo trocando y mudando sin cesar
-ni parar en ellos un momento el lento estrago,[143] y asi no seremos
-mañana lo que fuimos ayer ni lo que somos hoy. Hubo un cierto dia en
-que habitamos y existimos en el vientre de nuestras madres, no hombres
-aun, sino un embrion inanimado, y una primera esperanza de llegar á ser
-hombres. La naturaleza aplicó á nosotros sus diestras y formadoras
-manos, y despues que nos tuvo ya formados y animados, y en sazon de
-nacer, no quiso estuviésemos mas tiempo comprimidos y encarcelados
-en el vientre de nuestras madres, que ya no podia dilatarse mas, y
-de aquella estrecha cárcel nos sacó á respirar el aire libre.[144]
-Despues de nacer, sin tener fuerzas para sostenernos, pasamos el
-tiempo de la lactancia echados en la cuna ó en el regazo de nuestras
-madres. Cuando ya tenemos algun mas vigor empezamos á movernos, y á
-andar con pies y manos como los animales de cuatro pies, á lo que se
-sigue el esforzarnos á ponernos y estar en pie, temblando con débiles
-piernas, y empezar á echar los pasos, sostenidos y apoyados en algun
-arrimo. Adquiriendo poco á poco agilidad y fuerzas, llegamos á la
-juventud, cuya robusta edad se nos pasa con ligereza,[145] y con la
-misma corre tambien el tiempo de la edad media, y como cuesta abajo
-nos resbalamos y precipitamos á la vejez caduca y consumidora, que nos
-quita y debilita las fuerzas de todo el tiempo anterior, y nos conduce
-á la muerte. Milon ya viejo[146] lloraba al mirar flojos y débiles sus
-brazos, en otro tiempo tan robustos y nerviosos como los de Hércules.
-Elena tambien lloraba en su vejez al mirar en el espejo su rostro lleno
-de arrugas, y se admiraba entre sí misma de ver en lo que habia parado
-su singular hermosura, por la que habia sido dos veces robada.[147] El
-tiempo consumidor de todas las cosas, y tú tambien, odiosa vejez, todo
-lo destruis y arruinais, y desmoronando y corrompiendo todas las cosas
-con los estragos y dentelladas del tiempo,[148] las haceis perecer con
-una lenta y pausada muerte. Aun aquellas cosas que llamamos elementos
-no estan exentas de vicisitudes, ni permanecen en un ser: escuchadme
-con atencion, y os explicaré y manifestaré las mutaciones que suceden
-en ellos.
-
-„El mundo desde su orígen contiene cuatro primeros cuerpos, que son
-el principio de que proceden todos los seres. Los dos mas pesados,
-la tierra y el agua, son llevados á lo inferior con su propio peso:
-el aire y el fuego, mas puro que el aire por carecer de gravedad,
-ocupan la region mas elevada, los cuales, aunque distantes uno del
-otro por su situacion, no obstante entran en la composicion de todos
-los cuerpos, y estos se resuelven y convierten últimamente en ellos.
-La tierra se resuelve y convierte en agua; el agua al disiparse se
-vuelve aire; el aire, habiéndose descargado de lo mas grosero que
-tenia, se sutiliza y toma la naturaleza del fuego, y por medio de
-una revolucion enteramente contraria el fuego que se condensa se
-convierte en aire; este aire vuelve otra vez á ser agua, y el agua que
-se espesa vuelve á tomar la consistencia y la solidez de la tierra.
-En el mundo ninguna cosa conserva su primera forma; y la naturaleza,
-novadora de todas las cosas, repara unas formas con la destruccion
-de otras. En todo el universo (creedme) ninguna cosa perece ni se
-aniquila, sino que solo varía, muda y renueva su antigua figura:
-llamamos nacer el empezar á ser otra cosa que lo que era antes, y
-morir el dejar de ser lo que antes, y tomar otra nueva forma: aunque
-haya estas variaciones, y las cosas de acá se truequen en las de
-allá, y al contrario, lo que es los seres permanecen constantes, y
-nunca perecen. Vivo en la cierta creencia de que no hay cosa alguna
-que permanezca mucho tiempo sin mudar de forma ni perder su antigua
-figura. Debe bastaros para persuadiros de esto el observar que por las
-continuas vicisitudes desde el dichoso siglo de oro habeis venido á
-parar poco á poco é insensiblemente en el de hierro, y que tantas veces
-habeis visto mudarse y trocarse la faz de la tierra y unos sitios en
-otros. Yo he visto reducidas á mares y ocupadas por las aguas las que
-antes fueron tierras sólidas y firmes, y por el contrario reducido
-á tierras lo que antes fue mar, y que asi lo demuestran las conchas
-marinas, y las viejas áncoras que suelen hallarse en lo empinado de
-los montes. Vemos tambien que lo que antes fue un llano campo hoy
-está reducido á un valle por el ímpetu y corriente de las aguas, y
-que desmoronadas las montañas con las avenidas, se convirtieron en
-amenas y apacibles llanuras, y las tierras que antes fueron pantanosas
-estan ahora áridas con las secas arenas, y las que antes fueron de
-secano abundan ahora en humedades, y estan hechas estanques de agua.
-En unas partes la naturaleza ha brotado nuevas fuentes, y en otras
-se han secado y cerrado los antiguos manantiales; en unas partes
-al ímpetu de los terremotos nacen y salen nuevos rios, y en otras
-al mismo ímpetu suspende su corriente, y se cierran y secan los que
-antes habia. Asi ha sucedido con el rio Lico,[149] á quien se sorbió
-una grande abertura que hizo un terremoto, y le transmutó y mudó su
-nacimiento y corriente á otro sitio muy distante. El Erasino[150] unas
-veces corre sobre la tierra, y otras escondiéndose debajo de ella, va
-por último á renacer y salir en los campos de Argos. Del Caico, rio de
-Misia, se cuenta tambien que mudado su nacimiento y antigua corriente,
-corre ahora por otra muy diversa. Tambien el Amaseno, rio de Sicilia,
-algunas veces corre con arenosas aguas, y otras se queda en seco por
-cerrársele sus manantiales. El agua del rio Anigro,[151] era antes
-buena para beber; pero hoy es peligroso hasta el tocarla, despues que
-(si no es que los poetas han mentido) los Centauros la inficionaron y
-envenenaron, lavándose en ella las heridas que les habian hecho las
-flechas de Hércules. La del rio Hipanis,[152] que baja de las montañas
-de la Escitia, habiendo sido antes dulce, está hoy corrompida con una
-amargura salobre. Antissa, Paros y Tiro en otro tiempo fueron islas;
-hoy estan unidas á la tierra firme: al contrario Léucada,[153] que
-estaba unida al continente, se ha separado despues, y se ha hecho
-una isla. Tambien se dice que Zanclea[154] estuvo unida á la Italia
-hasta que el mar la cercó y separó de la tierra. Si preguntas qué se
-han hecho Helice y Buris, ciudades de Acaya, las hallareis sumergidas
-en las aguas; y todavía los marineros suelen mostrar los pueblos que
-fueron sumergidos con sus murallas. Cerca de Trecene, patria de Piteo,
-hay un monte algo empinado y sin árboles algunos, el cual habiendo sido
-antes una llana campiña, ahora es una montaña, porque (causa horror
-el referirlo) el ímpetu de los vientos encerrados en las cavernosas
-entrañas de la tierra, luchando en ellas y buscando salida, como no
-la encontrase, ni hubiese abertura alguna por donde salir el aire
-libre, extendió é hinchó la tierra[155] del modo que el soplo de la
-boca suele hinchar una vejiga ó una piel de cabron. El sitio permaneció
-y permanece aun en forma de un elevado collado, que se endureció y
-petrificó con el transcurso del tiempo.
-
-„Entre las muchas cosas que me ocurren, y que vosotros habreis
-conocido ú oido decir, os añadiré y referiré algunas pocas. Hasta las
-aguas padecen vicisitudes, y mudan sus cualidades y figuras. La que
-mana en la fuente que está junto al templo de Júpiter Ammon al medio
-dia está fria, y caliente al salir y ponerse el sol. En los pueblos
-Atamanes[156] se cuenta haber una fuente, la cual cuando la luna está
-en su menor luz enciende y hace arder los maderos que arrojan en ella.
-Los Cicones[157] tienen un rio, cuya agua petrifica las entrañas del
-que la bebe, y convierte en piedra lo que con ella se rocía ó toca.
-El rio Crati y el Sibari,[158] que no está muy distante de estas
-playas, tienen la virtud de volver los cabellos color de oro ó ámbar.
-Pero lo que es aun mas de admirar es que hay aguas que no solo mudan
-los cuerpos, sino tambien los ánimos. ¿Quién no ha oido hablar de la
-fuente Salmacis,[159] que vuelve afeminados á todos los que se bañan en
-ella? Tambien hay un lago en Etiopia, en el cual si alguno bebe, ó se
-enfurece, ó padece un sueño de maravillosa pesadez. Cualquiera que bebe
-el agua de la fuente de Clitorio[160] aborrece el vino, solo le gusta
-abstenerse de él, y beber agua pura; lo que procede ó de que hay en
-dicha fuente alguna virtud contraria al calor del vino,[161] ó de que,
-segun lo cuentan los naturales de aquel pais, el hijo de Amitaon,[162]
-despues que por virtud de los encantos y las yerbas curó y libertó de
-la locura y furor á las hijas de Preto, arrojó en aquellas aguas los
-humores de que las purgó el celebro, con lo que contrajeron la virtud y
-eficacia de aborrecer el vino. Las aguas del rio Lincesto[163] corren
-con una virtud contraria á las de la fuente Clitorio, pues el que bebe
-con abundancia de ellas se emborracha como si hubiera bebido vino puro.
-En Arcadia hay un lago, que los antiguos llamaban el lago de Feneo,
-cuyas aguas son perniciosas bebidas de noche, y de dia no hacen daño. Á
-este modo los lagos y los rios tienen diversas y opuestas virtudes. En
-lo antiguo la isla llamada Ortigia[164] andaba flotando sobre las aguas
-como una nave, y ahora está inmóvil y fija. El navío Argo temió en otro
-tiempo á las Simplegades, esparcidas con el concurso de las quebradas
-olas, las cuales ahora son islas firmes, y capaces de resistir á toda
-la impetuosidad de los vientos. El Etna, que arde y arroja erupciones
-de azufre encendido, no arderá siempre, porque no siempre hubo en él
-fuego ni estuvo encendido. Porque bien sea que conceptuemos á la tierra
-un grande animal que vive y respira llamas por algunos sitios, puede
-trocar cada vez que se conmueve las bocas y caminos de su respiracion,
-cerrar las antiguas cavernas, y abrir en otras partes otras nuevas.
-Bien sea que opinemos que los vientos encerrados en las mas profundas
-cavernas de la tierra agitan las piedras unas con otras y las materias
-inflamables, y con estas agitaciones las encienden, luego que llegue el
-tiempo de que dichos vientos se aplaquen y apacigüen, cesará el fuego,
-y las cavernas subterráneas se quedarán frias: y por último bien sea
-que opinemos que los fuegos subterráneos se ceban y nutren por los
-betunes y azufres que hay en la tierra, luego que estos se consuman
-con el largo tiempo, y falte la materia y alimento á las llamas
-consumidoras, faltará el fuego, y se apagará él mismo por falta de
-materia en que cebar su hambre devoradora. Se dice que los que habitan
-en el monte Palene, que está en la region de los Hiperboreos,[165] si
-se bañan nueve veces en el lago Triton, se les puebla de plumas todo
-el cuerpo. No tengo por creible lo que acabo de referir, ni tampoco lo
-que se cuenta de las mugeres de Escitia, que untándose con el zumo de
-ciertas yerbas venenosas sus cuerpos, les nacen plumas, y se convierten
-tambien en aves. Pero no por esto se ha de dejar de dar crédito á las
-cosas que califica la experiencia, la cual nos está manifestando que
-al paso que los cadáveres de los animales se van corrompiendo con
-el tiempo y por su cálido humor, se convierten en gusanos y otros
-insectos. Haced la experiencia en un novillo (cosa es que está bien
-conocida por repetidos egemplares); matadle, y despues tenedle guardado
-y encerrado hasta que se corrompa, y de él nacerán y saldrán laboriosas
-abejas,[166] que siguiendo la inclinacion del padre de quien nacieron,
-frecuentan los campos, recogen el rocío de las flores, y se apresuran
-á la conclusion de su obra, trabajando con la esperanza de su alimento
-y de la multiplicacion de su especie. Los tábanos tambien nacen del
-cadaver del guerrero caballo, si se le sepulta y esconde en la tierra.
-Si quitais los brazos á un cangrejo, y cubris de tierra el resto del
-cuerpo, saldrá un escorpion con aquella cola tan temible. Es cosa
-conocida entre los labradores que los gusanos de seda se convierten
-en mariposas. El cieno de las lagunas contiene en sí semillas que
-producen las verdes ranas, y las engendra truncadas de pies, los que
-despues les van saliendo acomodados para nadar, y los posteriores son
-mas largos que los brazos para que puedan saltar con mas facilidad.
-El oso recien nacido solo es una masa de carne; la madre lo forma en
-miembros[167] lamiéndolo, y le da la forma que le vemos. Es cosa
-sabida que las abejas que nacen en aquellas celditas hexágonas[168] que
-hacen en los panales, no están al principio bien formadas, y que los
-pies y las alas les vienen algun tiempo despues. ¿Quién creeria á no
-verlo que de la yema que esta en medio del huevo pudiesen formarse y
-nacer la ave dedicada á Juno, cuya cola está sembrada de estrellas, el
-águila de Júpiter, las palomas de Venus, y en una palabra todo género
-de aves? Hay quien cree que corrompida la medula del espinazo de un
-cadaver humano encerrado en el sepulcro, se convierte en una culebra.
-Todas las referidas transformaciones traen su principio de otros seres;
-pero hay una ave, que los asirios llaman el Fénix, que se repara y
-renueva á sí misma: esta ave no se mantiene de yerbas ni granos, sino
-de las lágrimas del incienso y del jugo del amomo. Luego que cumple los
-quinientos años de su vida fabrica con su duro pico y sus uñas un nido
-en las ramas de una encina ó en la copa de una palma, y poniendo en
-él aristas de canela, de nardo, de cinamomo con mirra, se echa sobre
-todo, y concluye su vida en medio de olores aromáticos. Aseguran que
-de él renace otro pequeño Fénix para vivir otros tantos años. Luego
-que este tiene bastantes fuerzas para llevar peso, carga con el nido
-que le sirvió de cuna y de sepulcro á su padre, y despues de haberlo
-llevado hasta la ciudad del sol,[169] deja este precioso depósito á la
-puerta del templo de este Dios. Si en el número de estas maravillosas
-novedades debe entrar y contarse la de la alternacion de sexos, tambien
-debemos maravillarnos de lo que se cuenta de la hiena, que unas veces
-es hembra y otras macho. El camaleon, que se mantiene del aire, va
-mudando su color, segun el que tienen las cosas que toca. Baco trajo
-los linces de la conquistada India, cuya orina, segun se dice, se
-convierte en piedra luego que sale de la vejiga, y se congela al punto
-que toca el aire. Se concluiria el dia, y el sol llegaria al término
-de su carrera antes que yo acabase de referir rodas las cosas que se
-han transformado en nuevas especies. Vemos que con el tiempo todo se
-va trocando, y que unas naciones se robustecen y fortalecen, y otras
-se destruyen. La gran ciudad de Troya, que en algun tiempo fue famosa
-y abundante en poblacion y riquezas, y que á costa de mucha sangre
-pudo defenderse por el tiempo de diez años, ahora destruida y arrasada
-solo presenta en lugar de sus riquezas algunas ruinas y restos de su
-antigüedad y los sepulcros de sus antepasados. Esparta antigüamente fue
-una ciudad célebre; Micenas, Atenas y Tebas florecieron igualmente, y
-en el dia Esparta está reducida á un campo despreciable; Micenas se
-halla destruida; Tebas, corte de Edipo, ¿qué otra cosa es hoy que una
-fábula? y de Atenas ¿qué ha llegado hasta nosotros sino el nombre?
-Ahora dicen que empieza á elevarse la troyana Roma, que edificada
-junto á la corriente del Tíber, pone su gran mole por cimiento para
-fundar un grande imperio. Esta pues aumentándose cada dia, va mudando
-su forma, y llegará tiempo en que sea la capital de todo el orbe. Asi
-se cuenta que lo predijeron los agoreros y los oráculos; y segun hago
-memoria, Heleno, hijo de Príamo, cuando Troya fue destruida consoló á
-Eneas que lloraba y desconfiaba del remedio, diciéndole: „Hijo de la
-Diosa, si tienes alguna confianza en el arte de leer en lo por venir
-que yo poseo, puedo predecirte que Troya no será enteramente destruida
-en tanto que tú vivas. El hierro y el fuego te abrirán camino, y
-llevarás contigo las tristes ruinas de Ilion, hasta que halles en una
-tierra extrangera un establecimiento, donde serás mas dichoso que en
-tu patria. Ya estoy viendo una gran ciudad que deben edificar tus
-descendientes, tal que no hay ni habrá, ni se ha conocido otra igual
-en los pasados siglos. Sus próceres y principales la harán poderosa
-por mucho tiempo; pero un descendiente tuyo y de tu hijo Ascanio[170]
-la elevará á señora y cabeza del mundo. Despues que haya acabado su
-carrera, los Dioses se lo llevarán de la tierra para colocarlo en el
-cielo, que le está destinado.[171]” Esta fue la prediccion que hizo
-Heleno á Eneas. Hoy que empieza á cumplirse estoy contento de los
-progresos de una ciudad que está aliada con Crotona, y veo con gusto
-que ha sido útil á los troyanos el haber sido vencidos por los griegos.
-
-„Pero volviendo á mi asunto, y al fin y término que me he propuesto,
-y del que me he apartado algo, habeis de saber que el cielo y cuanto
-se contiene debajo de él, y asimismo la tierra y lo que se encierra
-dentro de ella, va mudando cada dia su forma. Nosotros, que somos una
-parte del mundo (porque no somos solamente cuerpos, sino tambien almas
-espirituosas, que pueden transmigrar á las fieras y á los ganados),
-dejemos que vivan seguros y tranquilos aquellos seres en quienes pueden
-residir los espíritus de nuestros padres, hermanos y parientes, ó en
-fin, de los hombres cualesquiera que sean: no metamos en nuestros
-estómagos manjares y cenas como la de Tiestes. El que degüella á los
-inocentes novillos, y oye insensible sus tristes bramidos, ¡qué mala
-costumbre adquiere, y cómo se habitúa á derramar con impiedad la sangre
-humana! Lo mismo sucede al que se atreve á degollar á un cabritillo,
-que da gritos semejantes á los de un niño, y á comerse una ave que
-él mismo ha cebado. En todas estas cosas ¿qué es lo que falta para
-una completa maldad? Y ¿adónde se pasará y hará tránsito desde la
-impiedad de matar á los animales? El buey sírvanos para arar hasta que
-envejecido se muera. La oveja suminístrenos el defensivo contra el
-frio; y las cabras nos sirvan solo para ordeñarlas y sacarlas su leche.
-Dad de mano á las redes y lazos; no egerciteis las artes engañadoras;
-no useis de la liga para engañar los pajarillos, ni de las flechas
-para los ciervos y demas animales de los montes, ni tampoco de los
-anzuelos escondidos bajo del cebo para los incautos peces. Perseguid
-y destruid á los animales que son dañosos; pero no hagais mas que
-matarlos, y no os sirvais de ellos para comer, sino contentaos con los
-alimentos proporcionados y conducentes.”
-
-Instruido Numa con estos y otros semejantes documentos, se cuenta que
-volvió á su patria, y que habiendo sido rogado y solicitado, sucedió
-á Rómulo, y tomó el gobierno del pueblo y reino latino. Este Rey, por
-los sabios consejos de Egeria su muger y de las Musas que consultaba,
-tuvo la felicidad de inspirar á un pueblo feroz, y que solo respiraba
-guerra, sentimientos de paz, afabilidad y equidad, y de instruirlo en
-las ceremonias de la religion. Reinó hasta una extrema vejez, y su
-muerte causó y costó lágrimas á las matronas romanas, al pueblo y á
-los senadores. Su muger, habiendo dejado á Roma, se retiró á la selva
-de Aricia, donde interrumpió muchas veces con sus gemidos y quejas los
-sacrificios que se ofrecian á aquella Diana que Orestes habia llevado
-alli. ¡Ah! ¡cuántas veces las Ninfas de los bosques y de los lagos la
-persuadieron que no llorase, procurando consolarla con sus palabras
-consolatorias! ¡Cuántas veces Hipólito, viéndola bañada en lágrimas,
-le dijo: „¡Pon fin á tu llanto! No pienses que tu suerte es sola digna
-de llorarse; reflexiona las desgracias que acaecen á otros, y sufrirás
-con mas paciencia las tuyas! Mis calamidades bastarán á consolarte, y
-¡ojalá que no tuviese yo en mí mismo egemplares que proponerte para
-templar tu dolor! Pues puedo referirte los sucesos de aquel Hipólito
-que algunas veces habrá llegado á tus oidos, y que fue víctima de la
-credulidad de su padre, y de la calumnia y engaño de su madrastra. Te
-causará admiracion, y con dificultad podré inclinarte á la creencia;
-pero tengo de ello tales pruebas, como que soy el mismo Hipólito á
-quien la hija de Pasifae,[172] en despique de que desprecié sus ruegos
-é instancias amorosas, me acusó á mi padre, fingiendo y suponiendo que
-yo me habia atrevido contra su honor, y atribuyéndome lo que ella habia
-intentado y querido, recriminando contra mí su propio delito, ó por
-recelo de que yo no lo descubriese é hiciese creer á mi padre, ó lo que
-es mas regular, ofendida y resentida de mi resistencia y desprecio.
-Aunque yo estaba inocente, mi padre, creyendo con ligereza la calumnia,
-me desterró de Atenas, y al tiempo de mi partida profirió contra mí
-las mas horrorosas imprecaciones. Caminaba yo á mi destierro sobre mi
-carro, dirigiéndome á Trecene á refugiarme de mi abuelo Piteo, que
-reinaba en ella. Ya llegaba á las playas de Corinto cuando se alborotó
-el mar, y las aguas formaron una excrescencia que parecia una montaña
-que por momentos se iba elevando, hasta que precediendo espantosos
-bramidos, se rompió en lo mas alto aquel cúmulo de aguas, del que salió
-un terrible becerro marino armado con sus cuernos, y levantado del
-medio cuerpo arriba sobre las aguas, arrojaba gran porcion de ellas por
-las narices y boca. Llenáronse de pavor los que me acompañaban; mas yo,
-á quien solo afligian el cuidado y pena de mi destierro, me mantuve en
-mi presencia de ánimo. En esto espantándose los feroces caballos que
-tiraban el carro, volvieron la cabeza y cuello hácia el mar al oir el
-ruido, y empinadas las orejas, y espantados á la vista del monstruo,
-dejaron el camino, y echaron á correr, y á arrastrar el carro por
-asperezas y peñascos. Yo me esforzaba en vano á detenerlos, tirando
-de las riendas salpicadas de las blancas espumas que arrojaban, y me
-inclinaba hácia atras para tirar con mas fuerza. Estas diligencias no
-me hubieran sido inútiles, y yo hubiera conseguido detener el ímpetu
-y furor de los caballos; pero tuve la desgracia de que una de las
-ruedas que sostienen el ege se quebró y deshizo por haber tropezado
-en el tronco de un árbol. Esta casualidad me hizo caer del carro, y
-como estaba asido á las riendas y enredado en ellas, si lo hubieras
-presenciado hubieras visto cómo fueron arrastradas mis vivas entrañas,
-cómo mis nervios y miembros se iban quedando á pedazos prendidos en
-los troncos y puntas de los peñascos, cómo sonaban mis huesos al
-tiempo que se rompian y quebraban, y cómo por último exhalé el alma
-ya debilitada,[173] y en fin hubieras visto que no quedó de todo mi
-cuerpo miembro alguno que pudieras conocer, porque todos quedaron
-destrozados, y todo yo era una herida. ¿Puedes ahora, Egeria, ó te
-atreves á comparar tu desgracia con la mia? Añade tambien que bajé
-al reino tenebroso; que lavé mis heridas en las aguas inflamadas del
-Flegeton,[174] y que jamas hubiera vuelto á ver la luz del dia, si el
-hijo de Apolo[175] por la virtud poderosa de su arte no me hubiese
-vuelto la vida.[176] Como Pluton estaba indignado del beneficio que
-acababa de recibir, y que mi presencia pudiera inspirar envidia á
-las sombras, Diana, al conducirme fuera de los infiernos, me cubrió
-de densas nubes; y para que estuviese seguro, y pudiera sin daño ser
-visto, mudó esta Diosa todas mis facciones, me aumentó la edad, y me
-dejó enteramente desconocido. Estuvo algun tiempo perpleja sobre si me
-dejaria en la isla de Creta ó en la de Delos. Y por último dejando la
-una y la otra, y pasando adelante, me trasportó á este pais,[177] y me
-mudó el nombre para que el de Hipólito no recordase mis desgracias. „Tú
-te llamas Hipólito, me dijo; en lo sucesivo te llamarás Virbio.[178]”
-Desde entonces habito en este bosque, y como uno de los Dioses menores
-vivo aqui oculto bajo la proteccion de Diana, y estoy dedicado y
-adscrito á su deidad.”
-
-Con todo, las desgracias de Hipólito no fueron bastantes para consolar
-el llanto de Egeria, la cual, dejándose caer en lo mas bajo de la
-falda de la montaña, se deshacia en lágrimas; y conmovida Diana de la
-piedad y cariño conyugal que la tenian en tanta afliccion, hizo de su
-cuerpo una fuente, y adelgazando sus miembros los redujo á un continuo
-manantial.
-
-La novedad de esta transformacion admiró á todas las Ninfas de aquel
-bosque, y el hijo de la Amazona[179] se quedó tan pasmado como aquel
-labrador de Toscana cuando vió en el campo que araba un terron que
-primero por sí mismo y sin impulso de otro se movia, y despues dejando
-la forma de tierra, tomó la de hombre, y empezó á predecir lo por
-venir. Los naturales del pais le llamaron Tages, y fue el primero que
-enseñó á los etruscos el arte de adivinar. Tambien se puede comparar
-la admiracion de Hipólito á la de Rómulo, cuando habiendo arrojado su
-lanza al monte Palatino, la vió al momento echar raices, y que ya no
-era lanza, sino árbol, cuya sombra admiró á los que la veian, y nunca
-esperaron pudiera producirla una lanza.
-
-En fin, la admiracion de Hipólito fue tan grande como la de Cipo,[180]
-cuando mirándose en las aguas del Tíber, vió que tenia cuernos en
-su cabeza. Esta maravilla la tuvo al principio por una ilusion; pero
-habiendo llevado muchas veces las manos á la frente, tocó con ellas
-lo que acababa de ver. Esta aventura, que le sucedió cuando volvia á
-Roma despues de haber vencido los enemigos de la patria, le obligó á
-detenerse; y levantando los ojos y manos al cielo, hizo esta súplica:
-„¡Ó Dioses! si este prodigio es un feliz presagio, consiento que lo sea
-para el pueblo romano; si es de mal agüero, que no sea funesto sino
-á mí solo.” Despues erigió un altar de césped, sobre el cual quemó
-incienso, derramó vino, y despues que sacrificó dos ovejas, especuló
-en sus entrañas lo que los Dioses le anunciaban por este extraño caso.
-El adivino Tirreno,[181] que las examinó al mismo tiempo, percibió que
-prometian, aunque de un modo oscuro, grandes destinos á Cipo; pero
-luego que quitó la vista de las fibras de la víctima para levantarla á
-los cuernos de Cipo: „Salve, le dijo; yo te saludo en calidad de Rey.
-Lo que te acaba de suceder me anuncia que Roma y cuanto está sujeto á
-su poder te reconocerán por Soberano. Apresúrate á entrar en la ciudad
-que te abre sus puertas: asi lo mandan los hados. Luego que llegues á
-la ciudad serás coronado, y tu reinado será largo y tranquilo.” Á estas
-palabras Cipo retrocedió, y apartando su desagradable rostro de los
-muros de la ciudad, dijo: „¡Ah! ¡qué funesto presagio! ¡Arrojen los
-Dioses lejos tal agüero! Mas bien querré pasar en destierro el resto de
-mi vida, que entrar en el Capitolio con el nombre de Rey.” Dijo esto, y
-al punto convoca al senado y al pueblo; y habiendo tenido la precaucion
-de cubrirse la cabeza con una corona de laurel, se puso sobre una
-altura hecha por los soldados.[182] Alli, despues de haber rogado á
-los Dioses segun costumbre antigua, habló en estos términos: „Aqui hay
-un hombre que será vuestro Rey si no le echais de la ciudad. Quién sea
-este lo mostraré por una señal, no por el nombre. Cuernos tiene en la
-frente, y los adivinos le han pronosticado que si entra en Roma será
-Rey, y os dará leyes. Pudiera haber entrado con ímpetu por las puertas
-abiertas; pero yo se lo he estorbado, aunque ninguno está mas unido
-á él que yo. Á vosotros, ó romanos, pertenece ahora estorbarle la
-entrada, y si lo teneis por causa suficiente para ello, aprisionadle
-con pesadas cadenas, ó mas bien aseguraos de tal miedo con la muerte
-del tirano.” Á este discurso siguió un confuso rumor de todo el pueblo,
-como el que hace un torbellino cuando sopla en los elevados pinares, ó
-como el de las olas del mar cuando se oyen desde lejos; pero entre lo
-mucho que confusamente articulaba el pueblo se percibia bien que todos
-á una voz decian: „¿Quién es ese hombre?” En esto empezaron á buscarle,
-mirándose y reconociéndose las frentes y cabezas unos á otros, buscando
-al que tenia la señal de los cuernos, y entonces Cipo, quitándose la
-guirnalda que los cubria, y enseñando los dos que tenia en sus sienes,
-les dijo: „Yo soy; miradme: aqui teneis al que buscais.” Todos bajaron
-la vista, y empezaron á suspirar, no atreviéndose á mirar (¡quién lo
-creyera!) la cabeza de aquel que tan benemérito era á la patria; y no
-permitiendo que estuviese mas tiempo desairado con aquella insignia tan
-indecorosa, se la cubrieron volviéndole á poner la guirnalda.
-
-[Ilustración: (139) Cipo predice al pueblo Romano tendria un Rey, y
-quitándose la corona, dice, vedle aqui.]
-
-Los senadores, no pudiendo permitir la entrada en la ciudad á un
-hombre á quien el agüero pronosticaba y destinaba la dignidad real, le
-concedieron y decretaron fuera de ella otra tanta tierra cuanta pudiese
-rayar y señalar con el sulco que uncidos al arado hiciesen dos
-bueyes desde salir el sol hasta ponerse; y para la perpetua memoria de
-este suceso hicieron esculpir en los postes de bronce de la puerta por
-donde debia haber entrado Cipo una estupenda figura de un hombre con
-cuernos.
-
-
-
-
-FÁBULA II.
-
-_ESCULAPIO ES LLEVADO Á ROMA._
-
-
-Musas, deidades propicias á los poetas (pues lo sabeis, y no se os
-olvidan las cosas por el transcurso de mucho tiempo), recordadme,
-para que yo pueda referirlo, de donde fue traido Esculapio á la isla
-que está rodeada por el Tíber, y admitido entre las deidades romanas.
-Una cruel peste infestó en otro tiempo todo el aire y la atmósfera de
-Italia, la cual causaba muchos estragos, y los cuerpos de los enfermos
-se corrompian, y en lugar de sangre destilaban materia. Afligidos y
-oprimidos los hombres con tantas muertes, despues de haber intentado
-en vano los medios humanos, y viendo que nada aprovechaban el arte ni
-los remedios, recurrieron á implorar el auxilio del cielo, y enviaron
-á consultar el oráculo de Apolo que estaba en Delfos, suplicándole
-se dignase socorrer la calamidad, dando una saludable y favorable
-respuesta, y poniendo fin á los males que afligian á la ciudad. Apenas
-se habia acabado la súplica de los diputados, cuando á un tiempo
-temblaron el templo, los laureles y las aljabas que él tiene, y se oyó
-salir del fondo de la sagrada trípode[183] esta voz, que llenó de
-admiracion á todos: „Romanos, lo que venis á buscar aqui lo podiais
-haber hallado en lugar mas cercano que este. No teneis necesidad de mi
-auxilio, sino del de mi hijo.[184] Id con buen auspicio, y llevad á
-Roma al hijo de Apolo.”
-
-[Ilustración: (138) Roma, afligida de la peste, envia á Delfos á
-consultar el Oráculo de Apolo.]
-
-Despues que el prudente senado recibió la celestial respuesta se
-informó con cuidado del nombre de la ciudad en que existia Esculapio,
-y cuando lo supo envió comisionados que navegasen á Epidauro para
-traerle. Luego que la nave llegó, los romanos se presentaron á los
-principales de la ciudad, que se habian juntado para recibirlos, y les
-rogaron que les diesen á Esculapio para que su presencia finalizase
-los crueles males que la Italia padecia, añadiendo que asi lo mandaba
-el oráculo de Apolo. Hubo sobre este punto muchos y varios pareceres,
-porque algunos fueron de opinion de que debia concedérseles el socorro
-que pedian, y otros muchos lo resistieron, fundándose en que no
-debian desprenderse ni entregar á unos extrangeros una deidad que era
-suya propia y el apoyo de su salud. Sin haberse resuelto cosa alguna
-se concluyó el dia, y llegó la temerosa noche, en la cual el Dios
-Esculapio apareció en sueño al principal de los legados romanos en
-la misma forma y figura que se le suele ver y venerar en su templo,
-teniendo un báculo en la mano izquierda, y componiendo su larga barba
-con la derecha, le dijo con semblante halagüeño: „Deja el temor: iré
-contigo; pero será bajo otra figura. Mira ahora esta serpiente que se
-enrosca al rededor de mi báculo: nótala bien con la vista para que
-puedas conocerla. Me transformaré en ella, aunque seré algo mayor, y
-pareceré tan grande como deben ser las deidades cuando se transforman.”
-Con esto desapareció el Dios, y con él el sueño; despertó el embajador,
-y llegó el dia.
-
-Luego que la Aurora disipó las tinieblas, los próceres se juntaron en
-el magnífico templo de Esculapio, y le ruegan que muestre con señales
-en qué lugar quiere ser reverenciado. Apenas habian acabado su súplica
-cuando este Dios en figura de una reluciente serpiente con empinada
-cresta anunció su venida con espantosos silbidos. Al llegar y dejarse
-ver en dicha forma conmovió é hizo temblar la estatua, las aras, las
-puertas, el pavimento, el techo y todo el templo. En medio de este y en
-lo mas elevado de un altar se constituyó la serpiente, y erigiéndose
-del medio cuerpo arriba, empezó á volver á todos lados sus ojos, que
-centelleaban como fuego. Los circunstantes se llenaron de pavor, y el
-sacerdote que asistia, adornada su blanca cabeza y cabellera con la
-venda sacerdotal, conociendo que la deidad se ocultaba bajo la figura
-de serpiente, gritó diciendo: „Este es el Dios; este es Esculapio:
-todos los que os hallais presentes alabadle y veneradle, diciendo
-conmigo: Sea en pública utilidad, ó deidad placidísima, el que te hayas
-dejado ver en esta figura, y resulte de ello el que socorras á los
-pueblos que te veneran y celebran tus fiestas.” Todos los que estaban
-presentes, obedeciendo al sacerdote, veneraron á Esculapio, repitiendo
-la deprecacion que acababa de hacer aquel, y los romanos hicieron
-piadosos y religiosos votos y promesas con el ánimo y con la voz.[185]
-Mostró la deidad que las aceptaba con los ademanes de mover la cresta,
-y repetir tres silbidos como prendas y señales de su anuencia. Al
-momento empezó á deslizarse é irse bajando por los vistosos escalones
-del altar; y volviendo la vista hácia atras, miraba las antiguas aras
-como despidiéndose de su domicilio y del templo en que habia habitado.
-Desde alli siguió deslizándose y arrastrando por el suelo, que estaba
-sembrado de ramos y flores; y atravesando con su movimiento espiral por
-medio de la ciudad, se dirigió al puerto, donde paró, y con halagüeños
-ademanes daba á entender que despedia al acompañamiento, y á los que
-hasta alli le habian seguido, y entró en la nave de los romanos, que
-se halló sobrecargada con el nuevo peso de la deidad. Los legados se
-llenaron de gozo; y habiendo sacrificado un toro en la playa, soltaron
-las amarras de la nave, que tenian adornada con coronas y guirnaldas de
-flores, y se hicieron á la vela.
-
-El buque navegaba con un suave y próspero viento; y el Dios, que iba
-en figura de serpiente, subiéndose á la popa, y erigiendo su cerviz,
-miraba desde alli las cerúleas aguas. Á beneficio del viento atravesó
-la nave el mar Jonio en seis dias, y llegó á las costas de Italia, por
-las que continuó su rumbo, dejándose atras el promontorio de Lacinia,
-famoso por el templo de Juno, el golfo de Esciglo, el de Calabria, y
-á fuerza de remos se apartó de los peñascos de Anfisa, y caminando á
-la derecha, pasó á la Ceraunia, el Romechio, Caulona y Naricia.[186] Y
-venciendo todos los peligros de estos mares, se entró en el estrecho
-de Peloro, que está en Sicilia, y atravesando las islas Eolias, el
-Temese, abundante de metales, la Leucosia, el templado Pesto, siempre
-floreciente por su abundancia de rosales. De alli pasó á la vista de
-Capri, del promontorio de Minerva y de las colinas de Surrento,[187]
-tan nombradas por sus buenos vinos; de la ciudad de Hércules, de
-Stavia y de Nápoles, ciudad deliciosa, que es la mansion de los juegos
-y placeres; del templo dedicado á la Sibila de Cumas; de las fuentes
-calientes de Bayas; de Linterno, que lleva muchos lentiscos; del
-Vulturno, que trae mucha arena debajo de su corriente; de la ciudad
-de Sinuesa, poblada de palomas blancas; de Minturna, donde el aire es
-grueso y nocivo; de Cayeta, donde Eneas enterró á su ama de leche;
-de Formium, donde reinó el cruel Antifates; de Terracina, ciudad
-rodeada con una laguna; del promontorio de Circe, y de Ancio, que
-tenia una firme playa, donde los romanos, viendo que el mar empezaba á
-embravecerse, se vieron obligados á entrar. Luego que tomaron tierra,
-Esculapio salió de la nave, y caminando con tortuosos arcos y vueltas
-espirales, llega al templo de Apolo su padre, que estaba en esta
-playa. Despues que el mar se apaciguó sale de alli, vuelve á la nave,
-y deslizándose por lo largo del timon, subió á la popa, y se colocó
-en ella mientras navegaban hácia Castro, de donde pasaron cerca de la
-ciudad de Lavinio, y de alli entraron en la embocadura del Tíber. Aqui
-salieron á recibirle todo el pueblo precipitadamente, las matronas, los
-senadores, y hasta las Vestales, que guardan el fuego de Vesta traido
-de Troya,[188] saludando todos á la recien venida deidad con una alegre
-vocería, y acompañando por las riberas á la nave que caminaba por el
-rio, quemaban incienso en las aras que á trechos y al efecto tenian
-prevenidas y erigidas. Á una y otra orilla habia voces y aclamaciones,
-y se ofrecian inciensos y víctimas, y de este modo llegó la nave á la
-ciudad, que era ya cabeza del orbe. En fin, luego que llegaron á Roma,
-Esculapio se subió á lo alto del mástil del navío, y busca al rededor
-lugar aparente para habitar. Dividiéndose el Tíber en dos brazos,
-forma en este sitio una isla, que dista á igual distancia de sus dos
-orillas. Aqui se fue el hijo de Apolo despues de haberse revestido de
-la magestad que le convenia. Puso fin á los llantos, y trajo la salud á
-la ciudad.
-
-
-
-
-FÁBULA III.
-
-_CÉSAR TRANSFORMADO EN ASTRO._
-
-
-Esculapio vino de otras regiones á ser venerado en nuestros
-templos; pero César es deidad propia de Roma su ciudad. Este hombre
-incomparable, grande en la guerra, grande en la paz, no mereció tanto
-ocupar un lugar en el cielo y formar en él un nuevo astro por haber
-triunfado de los enemigos de Roma, por haber arreglado los negocios de
-la república, y por haberse adquirido una gloria inmortal, como por
-las virtudes de su sucesor.[189] En efecto, el mayor mérito de César,
-su mas brillante título es ser padre de Augusto. El haber sujetado
-á la Gran Bretaña, el haber visto sus naves victoriosas entrar en
-el Nilo, el haber domado á los rebeldes numidas y vencido á su Rey
-Juba, el haber reducido bajo el poder de los romanos los pueblos del
-Ponto, soberbios con las victorias y nombre del gran Mitridates; en
-una palabra, el haber triunfado algunas veces, y el haber merecido
-tambien muchas veces los honores del triunfo, son unas acciones menos
-gloriosas para él, que el haber adoptado á un hombre tan grande.
-¡Dioses! haciendo á Augusto el dueño del mundo, habeis atendido
-bastantemente á nuestra felicidad.
-
-[Ilustración: (140) Asesinado Julio César en el Senado Venus le
-transforma en cometa.]
-
-Convino pues colocar á César en el número de los Dioses para que
-Augusto no procediese de sangre mortal. Venus, que conocia la necesidad
-que habia de hacerlo, y que veia al mismo tiempo las conspiraciones que
-tramaban contra la vida del Soberano Pontífice,[190] estaba inquieta,
-y daba parte de sus inquietudes á todos los Dioses que encontraba.
-„Mirad, les decia, los funestos preparativos que hacen contra mí; mirad
-con qué furor y con qué crueldad acometen á los dias de un Príncipe,
-el único que me queda de la sangre de Julio.[191] ¿Por ventura he de
-ser yo sola siempre egercitada de justos cuidados? Yo no pude en otro
-tiempo preservarme de los golpes de Diomedes, cuyas flechas fueron
-teñidas en mi sangre. Yo no pude salvar á Troya, á pesar de los
-esfuerzos que hice para defenderla. Testigo de los peligros infinitos
-que corrió Eneas mi hijo, yo le he visto expuesto á las olas, errar
-de mares en mares, bajar despues á la mansion de las sombras, en fin
-sostener una larga y peligrosa guerra contra Turno, ó si he de confesar
-la verdad, con Juno mas bien. ¿Para qué me acuerdo de los daños de
-mi generacion? La desgracia de hoy no me deja acordar de las cosas
-primeras: veis que los malvados cuchillos se aguzan contra mí, los
-cuales os ruego que eviteis; estorbad una gran maldad, y no permitais
-que el fuego sagrado de Vesta se apague con la muerte del Pontífice.”
-
-Tales eran las quejas con que Venus congojosa en vano hacia resonar
-el Olimpo para hacer sensibles á los Dioses de sus males. Aunque no
-les sea permitido mudar los decretos eternos de las Parcas, pueden
-sin embargo anunciar por medio de algunas señales las desgracias con
-que nos amenazan. Cuentan en efecto que las armas, que hacian un
-horroroso ruido en medio de los aires, y las terribles trompetas y
-tambores que se oian en el cielo[192] prenunciaron la maldad. Tambien
-el sol, pálido y macilento, daba una triste y lúgubre luz: muchas
-veces se vieron arder hachas entre los otros astros, y caer gotas
-de sangre mezcladas con la lluvia. El lucero no daba sino una triste
-luz, y el carro de la luna estaba ensangrentado. El funesto buho dió
-agüeros tristes en mil lugares; en mil lugares se vieron estatuas de
-mármol cubiertas de sudor, y se oyeron cantos y voces que amenazaban
-en los bosques sagrados. Las víctimas ofrecian funestos presagios, y
-anunciaban tumultos y sediciones. Aun en las entrañas de una de estas
-víctimas se vió que el cuchillo habia cortado la parte superior del
-hígado. Los nocturnos perros aullaban en las plazas públicas al rededor
-de los templos y de las casas: cuentan tambien que se vieron vagar
-las sombras de los muertos, y que se llenó de temblores la ciudad. No
-obstante los presagios de los Dioses no pudieron vencer las asechanzas
-y hados futuros. Llevaron al Capitolio los puñales y espadas, porque
-no hallaron en toda la ciudad lugar mas propio para el parricidio que
-el senado. Venus, testigo de estos funestos preparativos, despues de
-haber dado señales de su dolor hiriéndose el pecho, queria ocultar
-á César bajo de la misma nube con que en otro tiempo habia ocultado
-á Páris del furor de Menelao, y cubierto á Eneas contra los tiros
-de Diomedes, cuando Júpiter le habló de esta manera: „¿Pretendes,
-hija mia, oponerte á la sentencia irrevocable del destino? Entra
-en el palacio de las Parcas, y verás alli los destinos de todos los
-hombres tan profundamente grabados en el bronce y metal, que ni el
-choque de los cielos, ni la violencia del rayo, ni la ruina entera
-de la naturaleza son capaces de borrarlos. Hallarás alli los de tus
-descendientes esculpidos en perpetuo diamante: yo mismo los he leido;
-y como los tengo en la memoria, voy á decírtelos para que no ignores
-mas tiempo lo que debe sucederles. El que causa hoy tus inquietudes
-ha cumplido sus destinos: los dias que debia vivir en la tierra han
-fenecido: tú y su hijo adoptivo, que heredero del nombre de su padre
-sucederá en el imperio, dispondreis que como elevado al cielo se le
-edifiquen templos y sea venerado en ellos, y me tendrá de su partido
-para que con fortaleza concluya las guerras hasta dejar vengada la
-muerte de su padre. En su reinado, cercada y sitiada la ciudad de
-Modena,[193] será reducida á pedir la paz. Los llanos de Farsalia,[194]
-regados otra vez con sangre de Macedonia, experimentarán su castigo,
-y el gran Pompeyo será vencido en los mares de Sicilia.[195] Tambien
-será vencida Cleopatra, muger del general romano Marco Antonio, sin
-que le aproveche este matrimonio, y quedarán vanas y frustradas sus
-amenazas de hacer tributario á Egipto el Capitolio romano. ¿Para qué
-te numeraré los pueblos bárbaros que estan de la una y otra parte del
-Océano, puesto que la tierra y el mar estarán sujetas á este gran
-Príncipe?[196] Despues que haya dado la paz al universo, le dará leyes
-justas y saludables, y se aplicará únicamente á hacerlas florecer. Su
-virtud y prudencia serán el egemplo y las reglas de las costumbres y
-probidad. Llevando sus miras y prevencion á la edad de los futuros
-siglos, escogerá para sucesor al hijo de una esposa virtuosa,[197]
-al que dejará su nombre y el imperio. En fin, no será recibido en
-el cielo, que le pertenece, hasta que sus años igualen al número de
-sus heroicas acciones. En este supuesto, hija mia, encárgate entre
-tanto de recibir el alma de César cuando salga de su cuerpo muerto á
-puñaladas, y transfórmala en una estrella[198] para que tu descendiente
-Julio César mire siempre desde los astros el Capitolio y Foro romano.”
-
-Apenas Júpiter habia acabado de hablar, cuando Venus descendió al
-senado sin ser vista de nadie; y recibiendo el alma de su César antes
-que se desvaneciese en los aires, la llevó á los cielos; y mientras
-la llevaba vió que arrojaba un gran resplandor, y la dejó tomar su
-vuelo. Entonces se elevó ella misma mas allá de la luna; y dejando
-sobre su camino una huella luminosa[199] y una especie de cabellera
-inflamada, fue al cielo á formar un nuevo astro; y viendo de alli las
-heroicas hazañas de su hijo, confiesa con placer que son mayores que
-las suyas, y se alegra de serle inferior. Aunque la modestia de Augusto
-no permite que sus hechos se prefieran á los de su padre, no obstante
-la fama, libre y no sujeta á mandatos algunos, lo prefiere, aunque él
-lo rehusa; y en esto solo no está de acuerdo con él. Asi Atreo cede á
-los títulos de Agamenon: asi Teseo vence á Egeo su padre: asi Peleo es
-inferior á su hijo Aquiles.[200] En fin, para usar de egemplos iguales
-á ellos, asi Saturno es menor que Júpiter. Júpiter reina en los cielos,
-Augusto es el dueño de la tierra: uno y otro son rectores y padres.
-Ruégoos, ó Dioses compañeros de Eneas, que abristeis camino por medio
-de los fuegos y aceros, Dioses Indígetes, Quirino, fundador del imperio
-romano; Marte, padre del invicto Rómulo; Vesta, y tú Apolo, que ambos
-estais en el número de los Dioses Penates del Emperador; Júpiter, que
-de lo alto del Olimpo echas miradas favorables sobre el Capitolio;
-vosotras en fin, divinidades benéficas, cuyo auxilio es lícito á un
-poeta implorar, ruégoos que se aleje mas allá de nuestra vida aquel dia
-en que este gran Emperador debe dejar la tierra, de la que es dueño,
-para ocupar su lugar en el cielo: cuando esté entre vosotros haced que
-favorezca á los que le ruegan.
-
-
-
-
-_PERORACION._
-
-He concluido ya esta mi obra, contra la cual ninguna jurisdiccion
-tendrán ni podrán borrarla ni la ira de Júpiter, ni el fuego, ni el
-hierro, ni el tiempo consumidor. Cuando llegue aquel dia, que no
-teniendo derecho sobre otra cosa que sobre mi cuerpo, acabe el espacio
-de mi incierta vida, la mejor parte de mí será eterna y ensalzada sobre
-los astros, y mi nombre será indeleble. Seré leido por todo el pueblo
-en toda la extension de las tierras que estan sujetas á la romana
-potencia; y si algo tienen de verdad los presagios de los poetas,
-vivirá mi fama por todos los siglos.
-
-
-
-
-NOTAS
-
-
-[1] Este dragon que devoró á los nueve polluelos y á la madre dió
-asunto y cuerpo al célebre emblema de Alciato, á quien puso por lema:
-_Ex arduis perpetuum nomen_, el que puede verse, y el comento de
-nuestro humanista el Brocense.
-
-[2] Esta transformacion significa la perpetua memoria que quedaria de
-la guerra de Troya.
-
-[3] Aqui se pone Nereo por el mar, ó mas bien y con mas propiedad por
-la agitacion en que se hallaba, y que impedia navegar.
-
-[4] El enojo de esta Diosa contra los griegos procedia de que Agamenon,
-sin saberlo, habia herido á una cierva que la estaba dedicada.
-
-[5] Este sacrificio de Ifigenia es una fábula que se pudo forjar sobre
-la confusa noticia que tuviesen los griegos del de Isac, y segun su
-genio lo aplicaron á Ifigenia.
-
-[6] Ingeniosamente y con mucha propiedad coloca el poeta el palacio de
-la Fama en un sitio medio entre la region celeste, el mar y la tierra,
-para que á él puedan de todas partes llegar las noticias.
-
-[7] La Fama aumenta las noticias, y van estas creciendo conforme van
-comunicándose de unos en otros.
-
-[8] Elegante descripcion de la Fama por sus atributos, propiedades y
-efectos.
-
-[9] Estos y los demas que anteceden los indica como compañeros de la
-Fama, y pueden ser asunto á los pinceles y buriles para expresar con
-propiedad la imagen ó estatua de aquella.
-
-[10] Fue hijo de Ificlo, Rey de Epiro, casado con Laodamia.
-Pronosticóle el oráculo que moriria en la guerra de Troya, porque
-estaba escrito en los hados que moriria el primer griego que
-desembarcase en las playas troyanas; con todo, y con desprecio del
-oráculo, saltó el primero á ellas, y fue muerto por Hector, segun lo
-recelaba su muger en aquellas palabras con que se explica en la carta
-que le dirigió, que es una de las Heroidas de Ovidio, diciendo: _Sors
-quoque nescio quem fato designat &c._
-
-[11] Se llamaron asi por el promontorio Sigeo que estaba en tierra de
-Troya.
-
-[12] Era una máquina bélica que se llamaba _carro falcato_, desde el
-cual peleaban los mas esforzados capitanes.
-
-[13] Arrogancia con que Cigno moteja á Aquiles de hijo de Tetis,
-gloriándose de que él lo era de Neptuno.
-
-[14] Cigno era invulnerable.
-
-[15] Era la parma el diámetro del escudo, cuyo centro prominente se
-llamaba _umbo_, de donde vino la voz _umbilicus_. En la parma se
-pintaban las hazañas del soldado, y el que aun no habia hecho algunas
-la llevaba blanca, como se colige de aquella expresion y emistiquio de
-Virgilio: _Parmaque inglorius alba_.
-
-[16] Fue convertido en cisne.
-
-[17] Era rito ó ceremonia litúrgica el adornar con cintas las astas de
-las víctimas que habian de sacrificarse, y tambien dorarlas, como lo
-hizo aquel sacerdote Étnico, que queria hacer sacrificio á S. Pablo y á
-S. Bernabé, teniendo á este por Júpiter, y á aquel por Mercurio.
-
-[18] Tambien era ceremonia litúrgica el dividir la víctima, separando
-parte de ella para los que la ofrecian; pero parece que los étnicos
-no usaron el holocausto, el que, segun la ley de Moises, consistia en
-abrasar toda la ofrenda sobre el altar, sin separar parte alguna de
-ella.
-
-[19] Era costumbre y uso en las antiguas cenas y una de sus ceremonias
-el que durante ellas se cantaba alguna pieza poética, se bailaba ó
-representaba algun drama. Para el canto servia la cítara, y para
-la representacion las flautas, las cuales, segun la modulacion que
-requeria el drama, eran pares ó impares, diestras ó siniestras, ó
-sarranas.
-
-[20] Fue Rey de Pilos, uno de los que concurrieron á la guerra de
-Troya, y de los mas distinguidos por su elocuencia, prudencia y larga
-vida, pues se cuenta de él que vivió mas de trescientos años.
-
-[21] Nombre gentilicio de algunos pueblos de Tesalia.
-
-[22] Monte de Tesalia.
-
-[23] Tetis.
-
-[24] Fue amigo íntimo de Teseo.
-
-[25] Sigue hablando Nestor, y refiere en esta fábula la guerra entre
-los Centauros y Lapitas, en la que se halló, y conoció en ella á Ceneo.
-
-[26] El Centauro Neso, como se dirá en adelante, fue el que intentó
-robar á Deyanira, y por eso fue muerto por Hércules de un flechazo.
-
-[27] Nestor.
-
-[28] Hermano de Polux, hijos de Júpiter y Leda, como queda dicho.
-
-[29] Dice esto por el pronóstico que poco antes habia hecho al Centauro
-Neso de que moriria por las flechas de Hércules.
-
-[30] Las lanzas de los macedonios se llamaban y las llama aqui Ovidio
-_sarissas_, asi como las de los romanos se llamaban pilas, y los
-soldados que combatian con ellas pilanos.
-
-[31] Es el águila.
-
-[32] Vulcano, que á ruegos de Tetis fabricó las armas de Aquiles, y es
-tenido por el fuego.
-
-[33] El escudo de Ayax tenia forrada su parma siete veces con cuero de
-buey.
-
-[34] Exordio _ex abrupto_, arrogante y propio de un soldado.
-
-[35] Para inclinar al odio y desprecio de Ulises confiesa que le excede
-en astucias otro tanto como él á Ulises en valor.
-
-[36] Modo ingenioso de persuadir que todas fueron inciertas.
-
-[37] Echa en cara á Ulises el que se ocultó y fingió loco para no
-concurrir á la guerra de Troya, y hubiera estado oculto si Palamedes no
-le hubiese descubierto con un ardid.
-
-[38] Porque murió por una calumnia de Ulises.
-
-[39] Epíteto terrible con que Ayax intenta abatir y deslucir el mérito
-de Ulises.
-
-[40] Las flechas de Hércules eran uno de los requisitos sin los cuales
-no podia ser tomada Troya. Fue enviado Ulises á traer á Filoctetes, á
-quien Hércules las habia dado al tiempo de su muerte, y se vino sin él,
-dejándole abandonado en la isla de Lemnos.
-
-[41] La libertó Ayax del fuego que contra ella arrojaban los troyanos.
-
-[42] Asi se llamaba la lanza de Aquiles.
-
-[43] Acciones todas muy significativas, y que sirven para conciliar la
-atencion y benevolencia de los oyentes.
-
-[44] Nuestra solo es la propia virtud. Las hazañas y heroicos hechos
-de nuestros antepasados no podemos llamarlos nuestros. Un quilate de
-nobleza adquirida es preferible á toda la heredada.
-
-[45] Echa en cara á Ayax el destierro de su padre Telamon.
-
-[46] En la una estaba Peleo y en la otra Pirro.
-
-[47] Aquiles.
-
-[48] Una de las cosas que, segun el hado, se requerian para la guerra y
-toma de Troya era que Aquiles concurriese á ella.
-
-[49] Se aplica todas las hazañas de Aquiles por haber sido quien le
-trajo á la guerra.
-
-[50] Todas estas conquistas, que eran estorbo para la de Troya, fueron
-hechas por Aquiles.
-
-[51] Propónese aqui la causa de la guerra de Troya.
-
-[52] Moteja en esto á Ayax, quien, si salió al desafio con Hector, no
-fue voluntariamente, sino porque le tocó por suerte.
-
-[53] Era un aliado de los troyanos, y que vino en socorro de ellos.
-
-[54] Ironía muy viva y punzante.
-
-[55] Quiere decir sin las flechas de Hércules que estaban en poder de
-este.
-
-[56] Un monte de Troya.
-
-[57] Ulises, acompañado de Diomedes, entró en Troya á robar el Paladion
-ó estatua de Minerva.
-
-[58] Todos estos eran próceres y capitanes del egército griego.
-
-[59] Esta conversion de la sangre de Jacinto en flor queda ya referida
-y anotada en su lugar.
-
-[60] Las mugeres de Lemnos, en venganza de verse despreciadas de sus
-maridos, trataron de matar á los hombres, y sola Ipsifile reservó á su
-padre el Rey Toas.
-
-[61] El modo artificioso con que Ulises descubrió al niño Astianacte, á
-quien su madre Andrómaca tenia oculto, se refiere por Séneca, y es un
-paso el mas tierno é interesante de su tragedia de las Troyanas.
-
-[62] Agamenon.
-
-[63] Fue hija del Rey Príamo, de la cual se prendó Aquiles, y despues
-de muerto quiso se le sacrificase la que habia amado cuando vivia.
-
-[64] Busto era la estatua de medio cuerpo que ponian sobre las urnas en
-que se guardaban las cenizas de los que habian sido sepultados por el
-rito que se llamaba ambustion, de modo que busto viene á ser lo mismo
-que _bene usto_.
-
-[65] Epíteto de Pirro, hijo de Aquiles, que fue el que sacrificó á
-Polixena á los manes de su padre, cuyo epíteto significa _juvenis
-novus_.
-
-[66] La creencia en que estaban de que á los que no se les hacia el
-honor de la sepultura no podian entrar hasta cien años en la barca de
-Aqueronte, ni pasar la Estigia, les hacia solícitos y cuidadosos del
-sepulcro.
-
-[67] Pirro.
-
-[68] Parece que los griegos allanaron hasta las ruinas, y la dejaron
-reducida á un campo, como se colige de la expresion de Virgilio: _Et
-campos ubi Troia fuit_.
-
-[69] Uno de los ritos de la humacion era lavar los cadáveres, y
-ungirlos con preciosos ungüentos y aroma.
-
-[70] Fue Rey de Abidos; vino en socorro de los troyanos, y fue muerto
-por Aquiles. De su cadaver puesto en la hoguera salieron unas aves que
-se llamaron Memnónides, las que dicen concurrian todos los años al
-sitio del sepulcro, é hiriéndose unas á otras, hacian con su sangre la
-aparentacion ó exequias de su padre.
-
-[71] Respuesta oscura y enfática del oráculo, cuyo verdadero sentido
-era que buscasen á Italia, de donde fue natural y salió Dárdano, que
-fue uno de los Reyes de Troya, y con esto confronta Virgilio en aquel
-verso: _Dardanidae duri &c._
-
-[72] Entendiendo mal el oráculo creyeron que la antigua madre que les
-mandaba buscar era la tierra de Creta, de donde habia sido natural su
-Rey Teucro.
-
-[73] Es la que describe Virgilio en el libro 1.º de la Eneida.
-
-[74] Es la que hoy se llama Corfú.
-
-[75] Se cree ser hoy Mesina.
-
-[76] De Caribdis tambien fingieron haber sido una ramera rapacísima,
-que hurtó algunos bueyes á Hércules, y este en castigo la arrojó al
-mar, donde quedó convertida en escollo.
-
-[77] Este fue uno de los Ciclopes, gigante en estatura, que tenia un
-solo ojo en medio de la frente, el cual le sacó Ulises quemándoselo
-con un tizon; y Virgilio describe la monstruosidad de este gigante en
-aquellos versos:
-
- _Monstruum horrendum, informe, ingens, cui lumen ademptum_
- _Trunca manus pinum egis et vestigia forma._
-
-
-[78] Era hija de un rio de este nombre que corre en Sicilia cerca de la
-ciudad de Catanea.
-
-[79] Era uno de los gigantes Ciclopes que habitaban en el monte Etna.
-
-[80] Cantinela de Polifemo al son de la flauta.
-
-[81] Los Tritones eran de la comitiva de Neptuno, cuya venida
-anunciaban con el toque del caracol.
-
-[82] Los latinos le llaman _Portumno_. Fue deidad marina, hijo de
-Atamante y de Ino, y su transformacion queda referida en el libro 4.º
-
-[83] Indícase aqui la fábula de la guerra de los gigantes, que
-pretendieron escalar el cielo, y vencidos por Júpiter, fueron
-encarcelados en las cavernas del monte Etna; y sobre esta ficcion
-se forjó la otra de que los terremotos procedian de los impulsos y
-movimientos violentos de los gigantes encerrados y oprimidos en la
-tierra.
-
-[84] La fuerza de los encantos la atribuian á la eficacia de las
-yerbas, y de las voces y cláusulas que creian mágicas y encantadoras.
-
-[85] Dió ocasion á esta fábula el ser Escila un escollo que tiene
-figura de una muger rodeada de perros; y como las olas que le baten
-hacen un ruido como el ladrido de perros, se forjó sobre esto la fábula
-de la transformacion de Escila en este escollo.
-
-[86] Algunos de los compañeros de Ulises naufragaron á la vista del
-escollo llamado Escila.
-
-[87] En tiempo de Ovidio y Virgilio se llamaba Parténope por la Sirena
-de este nombre, que se decia haber sido sepultada en ella.
-
-[88] Fue hijo de Eolo, célebre trompetero, de quien dice Virgilio:
-
- _Quo non praestantior alter_
- _Aere ciere viros, Martemque accendere cantu._
-
-
-[89] Dice esto por la opinion que corria de que los libros sibilinos se
-perdieron, y solo llegaron al tiempo de Ovidio los de la Sibila Cumea.
-
-[90] Hoy es Gaeta, ciudad y promontorio del reino de Nápoles, en la
-tierra que se llama de Labrador.
-
-[91] Otro de los compañeros de Ulises, que por lo que poco despues se
-refiere no pudo seguirle, y se quedó en Sicilia.
-
-[92] Ya queda anotado el modo con que se lo sacó Ulises y le dejó ciego.
-
-[93] La fábula de que Eolo era Rey de los vientos, y los tenia á su
-arbitrio, tomó su fundamento del estudio y conocimiento que tenia de
-ellos, y de que anunciaba los que habian de reinar.
-
-[94] Fue un tirano cruelísimo, descendiente de Lamo.
-
-[95] Aqui empieza á hablar á Eneas, en cuya compañía halló á
-Acheménides, y le aconseja huya de la isla de Circe, que despues se
-unió al continente, y se llamó el promontorio Circeo.
-
-[96] Eran los muchos hombres que la encantadora Circe habia convertido
-en fieras.
-
-[97] Era un ropage talar propio de los griegos.
-
-[98] Eran las que servian para los encantos.
-
-[99] Era una planta descubierta por Mercurio, que tenia virtud contra
-los encantos, de la cual hace mencion Plinio, lib. 25, cap. 4.
-
-[100] Quiere decir con la punta ó extremo contrario.
-
-[101] Es ave conocida, que taladra los troncos de los árboles para
-hacer su nido en lo interior de ellos.
-
-[102] Jano fue Rey de Italia, hombre prudentísimo, á quien figuraron
-con dos caras para significar que veia lo pasado, y previa lo futuro,
-que son dos dotes de la prudencia. Veneráronle por Dios; edificáronle
-los romanos un templo, que solo se cerraba en tiempo de paz, y de su
-nombre se llamó Janículo uno de los siete montes sobre que estaba
-fundada Roma.
-
-[103] La clase de tales versos se puede rastrear y comprender por los
-que Séneca en el principio de la tragedia Medea pone en boca de esta
-famosa encantadora.
-
-[104] Repulsa digna de ser imitada, y egemplo de la fidelidad conyugal.
-
-[105] Invocacion casi igual á la que hizo Medea en la fábula de la
-rejuvenescencia de Eson, padre de Jason, y á la de Séneca en la citada
-tragedia de Medea.
-
-[106] Las pasiones cuando llegan á exaltarse y á un grado desmedido
-convierten á los hombres en fieras, como la ira en leon, la lascivia en
-cerdo &c.; y como las rameras, de quien es símbolo Circe, desentonan en
-los hombres las pasiones, de aqui provino la fábula de que Circe los
-convertia en fieras.
-
-[107] Por esta Ninfa Canente estan significados la melodía y el sonido
-de la voz; y se desvaneció como aquel se va poco á poco desvaneciendo,
-y cesando el zumbido luego que el aire deja de ser herido.
-
-[108] Lavinia.
-
-[109] Fue Rey de Arcadia, que despojado de su reino vino á Italia, y se
-estableció en el pais de los Aborígenes.
-
-[110] Fue un promontorio de la region Eubea, en el que Nauplio, padre
-de Palamedes, por un engaño y ardid hizo zozobrar á algunas naves de
-Ulises en venganza de la calumnia con que este acusó á su hijo, y fue
-causa de su muerte.
-
-[111] Habla Diomedes del combate que tuvo con Eneas, en el que hirió á
-Venus, que concurrió á defender á aquel.
-
-[112] Hasta los gentiles conocieron la gravedad de la blasfemia, y
-comentaron para ella extraordinarias penas, que aterrorizasen á los
-blasfemos.
-
-[113] Esta transformacion indica lo dificil que es el desprenderse de
-la índole y propiedades que ya han llegado á ser hábito robusto, pues
-se conservan en el hombre, aunque mude de estado y fortuna.
-
-[114] Este monte, que era uno de los de la Frigia, estaba dedicado á
-Cibeles.
-
-[115] Ya queda anotado que Cibeles se apropió los leones para su carro
-desde que fueron convertidos en ellos Hipomenes y Atalanta.
-
-[116] Los materialistas y novadores de estos tiempos deben confundirse
-al ver que hasta los étnicos conocian y confesaban la inmortalidad del
-alma.
-
-[117] Viene de _pomus_, voz latina, que en castellano significa la
-manzana.
-
-[118] Era el obsceno Dios Príapo, de quien hace burla Horacio en una de
-sus sátiras.
-
-[119] Este era un Dios que mudaba formas y figuras cuando se le
-antojaba, como Proteo &c.
-
-[120] En la remota antigüedad llamaban mitra á uno de los adornos
-que servian para la cabeza, entre los cuales se contaban tambien el
-cidaris, el galero, los títulos, las diademas, y otros semejantes.
-
-[121] Nombre gentilicio que tenia la region que hoy se llama Baviera,
-en la cual parece hubo abundancia de hierro.
-
-[122] Esta voz era triunfal. Significaba los himnos que se cantaban á
-Apolo en los triunfos, y asi dijo el mismo Ovidio: _Dicite io Paean, io
-Paean, dicite Paean._
-
-[123] Esta era Nemesis.
-
-[124] Eran unas fiestas que se hacian á Pales, Diosa de los pastores, y
-en el dia de estas fiestas se principió la fundacion de Roma; de modo
-que eran un aniversario de dicha fundacion.
-
-[125] Era uno de los siete montes sobre que estaba fundada Roma.
-
-[126] Era una vestidura, de la cual habia tres especies; una propia
-de los Dioses, otra de los Reyes y magistrados, la cual en tiempo de
-la República se llamaba trábea consular, y solo usaban de ella los
-cónsules, y otra que era propia de los augures.
-
-[127] Otro monte de los siete de Roma.
-
-[128] Rómulo con el nombre ya de Quirino.
-
-[129] Rómulo estableció con el poder y la fuerza armada el reino de
-los romanos, y Numa pacífico se dedicó á consolidarle con los ritos y
-ceremonias, conociendo que la religion es la columna de los Estados.
-
-[130] Habia una toga que se llamaba _sordida_, la cual ponian á los
-reos cuando los sacaban á ajusticiar.
-
-[131] Crotona, que hoy se cree ser Cortona.
-
-[132] Isla del mar Icario.
-
-[133] Todo esto es un breve compendio de la filosofia de Pitágoras.
-
-[134] Por estas razones y las demas que siguen se sacrificaban el cerdo
-á Céres y el macho cabrío á Baco.
-
-[135] Era rito el dorar las astas y frente de las víctimas, y
-adornarlas con cintas y guirnaldas; y á esto aludió Virgilio en aquel
-verso:
-
- _Et statuam ante aras aurata fronte juvencum._
-
-
-[136] Era una composicion líquida y fluida que se hacia con harina
-y agua, con la cual rociaban la víctima, y á este acto llamaban
-inmolacion, nombre que vino despues á significar todo el sacrificio.
-
-[137] Para establecer Pitágoras su desconcertado dogma de la
-transmigracion sienta primero la frugalidad de aquella primera edad que
-se llamó de oro, en que los hombres se mantenian con frutas y semillas,
-queriendo reducir las cosas á estos primitivos alimentos, y proscribir
-el uso de las carnes, apoyándose para ello en su errado dogma de la
-transmigracion, bien opuesto á la razon y á la creencia que hasta
-él tuvieron todos los gentiles de que las almas no pasaban á animar
-á otros cuerpos, sino que eran inmortales, y segun sus méritos eran
-destinadas á tormentos ó á delicias eternas en el desagradable reino de
-Pluton.
-
-[138] Es Pitágoras, en cuya persona va hablando el poeta.
-
-[139] Este es el principal fondo del error de la transmigracion.
-
-[140] En la hipótesis de su error quiere decir que el espíritu del
-animal que se mata puede haber sido el que antes animó á alguno de los
-abuelos ó ascendientes del que quita la vida al animal.
-
-[141] Horacio describió bien esta sucesion y vicisitud de las
-estaciones del año en aquella célebre oda que empieza: _Diffugere
-nives_.
-
-[142] Nuestro poeta hace cuatro las edades del hombre, comparándolas á
-las cuatro estaciones del año; pero otros las hacen siete con respecto
-al número de los planetas, y las cuentan de este modo: infancia,
-adolescencia, juventud, edad viril, decadente, senectud y decrepitud.
-
-[143] Á semejanza de esto dijo Horacio: _Singula de nobis anni
-praedantur euntes_; con lo que describió el lento estrago que van
-causando los años cuando empiezan á declinar, que eso significa la voz
-_euntes_.
-
-[144] Esto comprueba la opinion de que el feto no respira en el útero
-materno, ni hasta que nace y sale al aire exterior.
-
-[145] Todo esto conforma bien con lo que leemos en el libro de Job
-acerca de la vida del hombre: _Fugi velut umbra, et numquam in eodem
-statu permanet._
-
-[146] Fue en su juventud un célebre atleta de la ciudad de Crotona
-de tan grandes fuerzas, que de una puñada mataba á un novillo, y
-cogiéndole sobre sus hombros, le llevaba por el espacio de un estadio,
-que son doscientas y cincuenta varas castellanas.
-
-[147] La primera por Teseo, y la segunda por el troyano Páris.
-
-[148] El tiempo es significado por el planeta Saturno, cuya pintura
-mitológica es la de un hombre membrudo, descarnado y decrépito, con
-alas en los pies, un relox de arena con alas sobre la cabeza, signos
-todos de su velocidad, y una guadaña en la mano con que todo lo
-destruye.
-
-[149] Tito Livio le llama Marsio, y es un rio que corre en la Lidia,
-cerca de la antigua ciudad de Laodicea.
-
-[150] Rio de la Arcadia, que nace de una laguna llamada Estinfale, de
-la cual se llama Estinfalo hasta que se oculta debajo de la tierra, y
-cuando vuelve á salir se llama Erasino.
-
-[151] Rio del Peloponeso, en la Elide; y se advierte que todos estos
-nombres son segun la geografia antigua.
-
-[152] Rio de la antigua Salmacia, que desemboca en el Ponto-Euxino,
-llamado hoy el mar Negro.
-
-[153] Isla del mar Jonio, llamada hoy de S. Mauro.
-
-[154] De esta ya queda antes anotado ser Mesina, en Sicilia.
-
-[155] La misma opinion sigue Séneca sobre las causas que producen los
-terremotos.
-
-[156] Eran unos pueblos de la region de Epiro.
-
-[157] Pueblos de la Tracia.
-
-[158] Rios de la Calabria.
-
-[159] De esta fuente ya se habló en el lib. 4.º en la fábula de
-Hermafrodito y la Ninfa Salmacis.
-
-[160] Estaba en el Peloponeso, no lejos del istmo de Corinto.
-
-[161] No es punto decidido si el vino es ó no cálido ó frio; y Macrobio
-en el lib. 7.º de los Saturnales sostiene con eficaces fundamentos que
-el vino es frio.
-
-[162] Fue un médico llamado Melampo.
-
-[163] Era un rio de Macedonia.
-
-[164] Era la isla de Delos, en la que Latona parió á Apolo y á Diana.
-
-[165] Era la region que se llamaba Escitia, tierra muy fria, y que por
-soplar alli á la continua el viento Boreas fue llamada Hiperborea.
-
-[166] Lo mismo afirma Virgilio en el lib. 4.º de los Geórgicos.
-
-[167] Este es un símil, por el cual se explican bien los efectos de la
-educacion. Nacen los hombres estúpidos y desarreglados en sus pasiones,
-y los padres con la buena educacion les van formando para la moralidad,
-y para la vida social y virtudes morales.
-
-[168] De seis ángulos.
-
-[169] Es probable fuese la que se llamó Heliópolis.
-
-[170] Dice esto por Julio César, de quien debe entenderse.
-
-[171] Aqui se indica la apoteosis ó deificacion de Julio César, despues
-de cuya muerte apareció un cometa, que, segun en su vida lo refiere
-Suetonio, se creyó era el alma del dictador, que habia sido recibida en
-el cielo, y colocada en el número de los Dioses.
-
-[172] Fedra, muger de Teseo, y madrastra de Hipólito.
-
-[173] Este funesto suceso se describe bien por Séneca en la tragedia
-que intituló _Hipólito_.
-
-[174] Era un rio de los del infierno, cuya corriente fingieron era de
-fuego.
-
-[175] Esculapio, á quien hacian Dios de la medicina.
-
-[176] En esto no conviene Horacio, quien en la oda _Diffugere nives_
-manifiesta la contraria opinion de que Hipólito quedó en el infierno,
-y Diana no pudo conseguir de Pluton y Proserpina le restituyesen á la
-vida.
-
-[177] El valle de Aricia, donde estaba retirada Egeria.
-
-[178] La etimología de esta voz es _bis vir_, esto es, dos veces
-hombre, porque despues de destrozado volvió á recuperar su antiguo ser,
-segun la opinion que aqui manifiesta el poeta.
-
-[179] Hipólito.
-
-[180] Fue un ciudadano romano célebre, porque se resistió á la ambicion
-de reinar.
-
-[181] Etrusco ó de Toscana, pues ya queda dicho que los de esta nacion
-fueron los primeros que inventaron las artes adivinatorias.
-
-[182] Cuando el Emperador ó Capitan habia de perorar al egército lo
-hacia sobre un poste de céspedes, que formaban los mismos soldados.
-
-[183] Era una mesa de tres pies que habia en el templo de Apolo de
-Delfos, desde la cual daba la sacerdotisa los oráculos.
-
-[184] Esculapio, hijo de Apolo.
-
-[185] Las súplicas y oraciones de la sola voz valen muy poco si no van
-acompañadas del ánimo y de la intencion, y por eso se dijo aquel sabido
-verso: _Si mens non orat, in vanuum lingua laborat._
-
-[186] De todos estos pueblos no ha quedado vestigio alguno, ni ha
-llegado noticia á nuestros tiempos, ni la pudieron adquirir los
-comentadores de Ovidio.
-
-[187] Todas eran poblaciones de la costa de Italia.
-
-[188] Entre las cosas que Eneas sacó de Troya fue el fuego, en el cual
-veneraban á la Diosa Vesta, y para cuyo cuidado y conservacion se fundó
-el colegio de las vírgenes Vestales.
-
-[189] Octaviano César.
-
-[190] Como César para apoderarse de la república reunió en sí todas las
-supremas dignidades, no olvidó ni despreció la de Pontífice máximo, con
-la cual arrogó á sí, y reunió en sí lo religioso y profano.
-
-[191] Julio Ascanio, hijo de Eneas, de quien la adulacion hizo
-descendiente á César.
-
-[192] Señales que refiere Suetonio precedieron á la muerte de César.
-
-[193] En la cual se habia hecho fuerte, y se resistia Marco Antonio
-contra Augusto.
-
-[194] Se debe entender los de la ciudad de Filipo de Macedonia, llamada
-tambien Hematia, donde fue la célebre batalla Filipense, una de las
-civiles mas famosas, en las que fueron destrozados Bruto y Casio.
-
-[195] Indica la batalla naval que hubo en ellos contra uno de los
-hijos de Pompeyo, cuya armada de trescientos y cincuenta navíos quedó
-reducida al corto número de seis ó siete, con los cuales pudo huir.
-
-[196] Octaviano.
-
-[197] Habla de Tiberio, hijo adoptivo de Octaviano, y natural de Libia.
-
-[198] Por esta transformacion que creyeron de Julio César en estrella
-le pintaban y esculpian con una estrella en la cabeza, y este
-distintivo tenian todas sus estatuas.
-
-[199] Era el cometa de que antes hemos hablado, y que creyeron ser el
-alma de César.
-
-[200] Congerie de egemplos de hijos que fueron mas famosos que sus
-padres.
-
-
-
-
-LISTA DE ESTAMPAS NUMERADAS
-
-
-Estampa 119: Diana se compadece de Ifigenia que iba á ser sacrificada,
-y pone en su lugar una cierva.
-
-Estampa 120: Combate sangriento entre Centauros y Lapitas suscitado en
-las bodas de Piritóo.
-
-Estampa 121: Ayax y Ulises pretenden las armas de Aquiles; se le
-adjudican á Ulises.
-
-Estampa 122: La sombra de Aquiles detiene á los Griegos que se volvian
-á su patria.
-
-Estampa 123: Las damas Troyanas llevan en hombros á Polixena que acaba
-de espirar.
-
-Estampa 124: Del incendio de Troya se salva Eneas con su padre Anquises
-y su hijo Ascanio.
-
-Estampa 125: Despues de haber cantado Polifemo las alabanzas de Galatea
-la ve que se entretenia con Acis.
-
-Estampa 126: Enamorado Glauco de Escila, la refiere su transformacion
-en Dios marino.
-
-Estampa 127: Circe envenena la cueva en que Escila solia dormir.
-
-Estampa 128: Dido, reina de Cartago, recibe á Eneas en su palacio y
-queda enamorada.
-
-Estampa 129: Apolo concede á la Sibila tantos años de vida como arenas
-tiene en sus manos.
-
-Estampa 130: Eneas manifiesta su piedad por los sacrificios que ofrece
-á los Dioses.
-
-Estampa 131: Ulises obliga á Circe dé á sus compañeros su primitiva
-figura.
-
-Estampa 132: Pico, por ser fiel á su Esposa, es transformado por Circe
-en Picoverde.
-
-Estampa 133: Venus, irritada, transforma á Acmon y á sus compañeros en
-aves aquáticas semejantes á Cisnes.
-
-Estampa 134: Por haber insultado un pastor á unas ninfas que danzaban
-es convertido en olivo.
-
-Estampa 135: Los navíos de Eneas incendiados por Turno son
-transformados por Cibeles en ninfas marinas.
-
-Estampa 136: Vertumno, transformado en vieja, logra el amor de Pomona.
-
-Estampa 137: Miscilo, absuelto por un singular prodigio, va á Italia y
-funda la Ciudad de Crotona.
-
-Estampa 139: Cipo predice al pueblo Romano tendria un Rey, y quitándose
-la corona, dice, vedle aqui.
-
-Estampa 138: Roma, afligida de la peste, envia á Delfos á consultar el
-Oráculo de Apolo.
-
-Estampa 140: Asesinado Julio César en el Senado Venus le transforma en
-cometa.
-
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