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If you are not located in the United States, you -will have to check the laws of the country where you are located before -using this eBook. - -Title: Metamorfóseos o Transformaciones (4 de 4) - -Author: Publio Ovidio Nasón - -Translator: Francisco Crivell - -Illustrator: José Asensio y Torres - -Release Date: September 18, 2021 [eBook #66340] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -Produced by: Ramón Pajares Box and the Online Distributed Proofreading - Team at https://www.pgdp.net. (This file was produced from - images generously made available by Biblioteca Digital - Hispánica/Biblioteca Nacional de España.) - -*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK METAMORFÓSEOS O TRANSFORMACIONES -(4 DE 4) *** - -NOTA DE TRANSCRIPCIÓN - - * Las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas se han - convertido a MAYÚSCULAS. - - * Los errores de imprenta han sido corregidos. - - * La ortografía del texto original ha sido respetada, con - normalización de las variantes a la grafía más frecuente y tildado - de las mayúsculas. - - * Las notas a pie de página han sido renumeradas y colocadas al final - del tomo. - - * Se han reubicado muy ligeramente algunas ilustraciones para que no - interrumpan un párrafo. Asimismo se han dividido algunos párrafos - para alojar una ilustración. - - * Se ha añadido al final un listado de las estampas numeradas que - ilustran el tomo. El orden de las estampas 138 y 139 también aparece - invertido en el original impreso. - - * Las páginas en blanco han sido eliminadas. - - - - - METAMORFÓSEOS - ó - TRANSFORMACIONES DE OVIDIO. - - - - - METAMORFÓSEOS - - ó - - TRANSFORMACIONES DE OVIDIO, - - TRADUCIDOS AL CASTELLANO - - CON ALGUNAS NOTAS PARA SU INTELIGENCIA, - - _POR DON FRANCISCO CRIVELL._ - - - NUEVA EDICION. - - - TOMO IV. - - - MADRID EN LA IMPRENTA REAL - AÑO DE 1819. - - - - - ÍNDICE - de las Fábulas contenidas en este tomo. - - -LIBRO DUODÉCIMO. - - Pág. - - ARGUMENTO. 1 - - FÁBULA PRIMERA. _Una cierva sacrificada en lugar de Ifigenia._ 3 - - FÁB. II. _Combate de los Centauros y Lapitas._ 17 - - -LIBRO DECIMOTERCIO. - - ARGUMENTO. 40 - - FÁBULA PRIMERA. _Ayax y Ulises se disputan las armas de - Aquiles._ 42 - - _Discurso de Ulises._ 51 - - FÁB. II. _La sombra de Aquiles detiene á los griegos._ 72 - - FÁB. III. _Eneas y Anquises._ 85 - - FÁB. IV. _Polifemo._ 92 - - FÁB. V. _Glauco y Escila._ 103 - - -LIBRO DECIMOCUARTO. - - ARGUMENTO. 107 - - FÁBULA PRIMERA. _Circe._ 109 - - FÁB. II. _Dido recibe á Eneas en su palacio._ 115 - - FÁB. III. _Eneas y la Sibila._ 117 - - FÁB. IV. _Eneas llega á Cayeta._ 121 - - FÁB. V. _Los compañeros de Ulises transformados en puercos._ 128 - - FÁB. VI. _Pico es amado de Circe._ 133 - - FÁB. VII. _Los compañeros de Diomedes convertidos en aves._ 142 - - FÁB. VIII. _Las naves de Eneas convertidas en Ninfas._ 149 - - FÁB. IX. _Vertumno y Pomona._ 156 - - FÁB. X. _Ifis y Anaxarete._ 161 - - -LIBRO DECIMOQUINTO. - - ARGUMENTO. 173 - - FÁBULA PRIMERA. _Miscilo absuelto por la transformacion de las - bolas negras en blancas._ 175 - - FÁB. II. _Esculapio es llevado á Roma._ 216 - - FÁB. III. _César transformado en astro._ 224 - - _Peroracion._ 232 - - - - -[Ilustración: Thestorides, vincemus.] - -LIBRO DUODÉCIMO. - -_ARGUMENTO._ - - -Entonces el padre Príamo, juntamente con sus hijos, hace las exequias -á Eaco, que tambien lo era, creyéndole muerto; pero alli no se halló -Páris por haber ido á la Grecia. Perseguido este por los griegos, -vieron en el puerto Aulide que un dragon se convierte en piedra. -Despues el invulnerable Cigno, habiendo sido muerto por Aquiles, se -convierte en cisne; asi como tambien la doncella Cenis se transformó -en otro tiempo en el jóven llamado Ceneo, y despues en ave. Nestor -refirió todas estas transformaciones, añadiendo á ellas la de -Periclimenes. - -[Ilustración: (119) Diana se compadece de Ifigenia que iba á ser -sacrificada, y pone en su lugar una cierva.] - - - - -FÁBULA PRIMERA. - -_UNA CIERVA SACRIFICADA EN LUGAR DE IFIGENIA._ - - -El padre Príamo, ageno de que su hijo Esaco vivia, bien que -transformado en ave, llorábale amargamente por muerto: asimismo Hector -y los demas hermanos le habian hecho inútiles exequias en el túmulo, -que solo contenia su epitafio. No asistió á estas tristes ceremonias -su hermano Páris, el cual, habiendo despues robado á Elena, fue la -causa fundamental de una larga y sangrienta guerra, y de que viniesen -conjuradas contra Troya mil naves, y se formase una poderosa liga -de toda la Grecia, la cual hubiera tomado pronta venganza, si los -vientos contrarios no hubiesen impedido la salida del puerto, y la -imposibilidad de navegar no hubiese detenido la escuadra en Aulide, -puerto de Beocia, en que se hace mucha pesca. Aqui, segun costumbre de -la patria, dispuestos los sacrificios á Júpiter, apenas ardian sobre el -ara los fuegos sagrados, cuando se presenta á la vista de los griegos -un dragon, que trepaba por un plátano inmediato á las aras donde se -habian empezado los sacrificios, y en cuya copa habia un nido con ocho -pajarillos,[1] y la madre que revolteaba en torno de sus hijuelos, á -quienes juntamente con ella arrebató y engulló en su voraz vientre. -Todos quedaron atónitos con este agüero; pero Calcas, adivino infalible -de lo futuro, les dijo: „Alegraos, griegos, que venceremos: Troya -quedará reducida á cenizas; pero nos costará mucho tiempo y trabajo -el tomarla;” y para hacer creible su oráculo vaticinó que las nueve -aves significaban otros tantos años que habia de durar la guerra. La -serpiente, asi como estaba enroscada en las verdes ramas del plátano, -se transformó en piedra,[2] que conserva su antigua figura. - -El violento Nereo[3] continúa inexorable, sin permitir que la escuadra -anclada en Aulide pudiese dar la vela por la furia del mar. Algunos -creian que Neptuno, como que habia trabajado en la obra de los muros -de Troya, queria por este medio favorecerla, é impedir su total ruina; -pero Calcas, que lo sabia como adivino, dijo que para que cesase -el embravecimiento del mar era preciso aplacar la ira de Diana,[4] -ofreciéndola en sacrificio la doncella Ifigenia, hija de Agamenon. -Despues que la causa pública pudo mas que el amor paterno, y la -dignidad Real mas que el ser su padre, los sacerdotes con las lágrimas -en los ojos pusieron junto al ara á Ifigenia para sacrificarla, con lo -cual se dió por satisfecha Diana,[5] y ocultándola en una espesa nube; -se cuenta que mientras se hacian las ceremonias y preces del sacrificio -sustituyó en su lugar una cierva, que fue por ella inmolada; y con esto -calmó la indignacion de Diana, y juntamente con ella la del mar; y las -mil naves, despues de haber padecido tanto, llegaron viento en popa á -las playas troyanas. - -Hay en medio del universo un lugar situado entre la tierra, el mar -y las regiones celestes,[6] en el cual concurren y se juntan las -extremidades y confines de aquellas tres partes: desde este lugar se -divisa lo que pasa en todas ellas, aunque esté muy distante, y desde -él se oye y penetra la voz á los oidos de todos. La Fama lo habita, y -tiene su mansion ordinaria en la parte mas elevada del alcázar, en que -por todas partes se hallan innumerables entradas y salidas hasta en el -mismo techo; los umbrales no tienen puerta alguna con que cerrarse. -De dia igualmente que de noche está abierto: toda la casa es de metal -sonoro, en el que resuenan y se aumentan las voces,[7] volviéndolas -hácia fuera el eco, el cual redobla y repite lo que se le confia. -Dentro no hay descanso ni silencio en ninguna parte; pero con todo no -es formal clamor, sino un rumor de un sonido tenue y sordo, como el que -hacen las olas del mar oidas desde lejos, ó como los truenos cuando las -nubes estan muy retiradas. Una multitud de personas sin interrupcion -ocupa los pórticos del palacio, y el vulgo novelero é inconstante va y -viene sin cesar, y á cada instante se divulgan mil patrañas confundidas -con la verdad,[8] que no puede sacarse en limpio por la confusion y -desórden de las palabras, con las que los unos llenan de noticias á -los oidos desocupados, y los otros repiten en otra parte lo que han -oido contar: crece el número de ficciones, y el último á cuyos oidos -llegan las abulta con alguna cosa nueva que les añade. Alli residen la -necia credulidad y el temerario error, la vana alegría y el infundado -sobresalto, la sedicion que cunde y los susurros,[9] cuyo orígen no se -puede averiguar. - -La Fama, á quien nada está oculto de cuanto pasa en el cielo, mar -y tierra, antes bien averigua lo que sucede en todo el orbe, habia -divulgado que los griegos iban á atacar á los troyanos con una poderosa -escuadra y tropas escogidas; con cuya noticia no se hallaban estos -desprevenidos, sino que tenian fortificadas las playas, puertos y -avenidas, recibiendo á los griegos con las armas en la mano, de forma -que Protesilao,[10] que fue el primero que se atrevió á poner el pie -en tierra, fue muerto á manos de Hector, trabándose una batalla tan -sangrienta, que costó á estos la muerte de aquel y de otros esforzados -capitanes, sin haberse conocido hasta entonces el valor de Hector. -Los troyanos por su parte experimentaron lo que podia y hasta donde -rayaba el valor de los griegos á costa de no poca sangre, con la que -estaban ya teñidas las playas sigeas,[11] pues Cigno, hijo de Neptuno, -habia por su mano quitado la vida á innumerables; y por otra parte -Aquiles desde su carro[12] con su lanza arrollaba á cuantos se le -ponian por delante, y buscando furioso por medio de las huestes á Cigno -ó á Hector, se encontró con aquel, porque á este le reservaban los -hados hasta el año décimo de aquella guerra, y aguijando á los blancos -caballos de su carro, lo dirigió contra el primero, y blandiendo su -lanza con denuedo y valentía, le dice: „Quien quiera que tú seas, ó -jóven, sírvate de consuelo en tu muerte el saber que vas á fenecer -á manos de Aquiles.” Esto dijo, y al mismo tiempo le acomete con -la lanza; pero aunque le acertó con ella, solo le hizo una ligera -contusion en el pecho. Entonces Cigno responde á Aquiles: „Hijo de -Tetis (pues ya tiempo há que la fama me dió noticias de tí), ¿por qué -te maravillas (y es cierto que se admiraba) de no haberme herido? -Este morrion y este escudo que ocupa mi siniestra mano mas me sirven -de adorno que de defensa, á la manera que los plumages sirven de -gala y adorno á las armas de Marte. Vaya sin embargo todo fuera, que -yo pelearé sin estos auxilios, y no por eso conseguirás herirme. Es -mucha ventaja el no ser yo hijo de una Nereida,[13] sino de aquel que -gobierna á Nereo, á sus hijas y á todo el mar.” Dicho esto, enristró -la lanza contra Aquiles con tan gentil denuedo, que traspasó el bronce -que debia detener el golpe, y penetró los nueve primeros cueros del -escudo, quedando detenida en el décimo. Sacóla Aquiles, y arremetió -á su enemigo con el mismo brio; pero de la misma manera resaltó -del cuerpo de Cigno sin hacerle herida alguna;[14] ni á la tercera -embestida pudo tampoco conseguirlo, aunque Cigno se presentaba á cuerpo -descubierto. Se enfureció no de otro modo que cuando el toro en el -espacioso circo se ve irritado cuando le da en los ojos el color de las -vestiduras de púrpura, embiste y se halla burlado. Aquiles registra -la punta de la lanza para reconocer si se le habia caido el hierro, y -viendo que estaba fijo en ella, dijo: „¿Con que esto consiste en la -debilidad de mi brazo, y este ha perdido todo el valor que antes tenia, -pues ciertamente le tuvo, ya cuando arruiné las murallas de Lirnesa, -ya cuando inundé á Tebas y Ténedos con la sangre de sus soldados, ya -cuando hice que el Caico corriese tambien teñido con la sangre que -vertieron los que moraban en sus orillas, y ya cuando Telefo fue herido -dos veces con mi lanza? y aun aqui en este mismo lance es valerosa mi -diestra, y lo ha sido con la muerte de tantos troyanos como se hallan -y veo amontonados por la playa.” Esto dijo, y poco confiado en sus -anteriores hazañas, probó á arrojar su lanza contra Menetes, soldado -plebeyo de Lidia, y traspasándole la malla, le atravesó el pecho, y -cayendo moribundo sobre la tierra, le sacó la misma lanza de la herida, -y dijo: „Esta sí que es mi diestra, y esta la lanza vencedora. Me he de -valer de estas mismas armas contra este enemigo, y quiera Dios tenga -el mismo éxito.” Dicho esto acomete á Cigno, y sin errar el golpe le -hiere en el hombro izquierdo; pero lo rechaza como si hubiera dado en -un duro peñasco. Sin embargo se veia sangre en donde habia recibido -el golpe: Aquiles se alegró; mas duró poco su alegría. La sangre era -de Menetes y no de Cigno. Enfurecido y ciego de cólera salta ligero -de su carro, y acometiendo á su enemigo con su reluciente espada, -advierte que esta penetraba la parma[15] del escudo y el yelmo, pero -no su duro cuerpo. No siguió mas con este modo de acometerle, sino que -volviendo al contrario la espada, descargó muchos golpes con el pomo -de ella en las sienes y cabeza. Atolondrado Cigno con los golpes se -retiraba, siguiéndole Aquiles, de modo que unas veces le hacia tropezar -y otras caer, sin dejarle ni permitirle ningun descanso. Llenóse Cigno -de pavor; se le anubló la vista, y cuando se retiraba andando hácia -atras, tropezó en una piedra que habia en medio del campo, y sobre ella -le derribó Aquiles con grande ímpetu, dejándole tendido boca arriba. -Entonces oprimiéndole el pecho con sus fuertes rodillas, le aprieta -á la garganta las ataduras del yelmo, y le ahogó, cortándole á un -tiempo la respiracion y la vida. Se disponia á despojar al vencido; -pero ve solo las armas sin el cuerpo, porque el Dios del mar lo habia -transformado en una blanca ave[16] del mismo nombre que antes tenia. - -Á esta primera batalla sucedió una larga tregua, y las dos partes, -cansadas de la pérdida que habian sufrido, depusieron las armas. -En tanto que los troyanos guardan sus muros y los griegos sus -trincheras, llegó el dia festivo en que Aquiles, vencedor de Cigno, -hizo un sacrificio á Palas con la sangre de una novilla adornada con -cintas.[17] Luego que puso sobre las aras las entrañas que habia de -consumir el fuego, y el olor agradable á la Deidad se difundió por el -aire, se separó una parte de la víctima para los sacerdotes, y otra -para la mesa de los asistentes.[18] Sentáronse á comer los próceres en -sus lechos convivales, saciándose de carne asada, y con el suave vino -olvidaron sus cuidados y apaciguaron su sed. No hubo en este banquete -cántico que realzase ni la cítara[19] ni la flauta, sino que durante -el banquete y de sobre mesa se engolfaron en conversacion, siendo -la materia de ella el valor y los sucesos de las pasadas refriegas, -complaciéndose en referir cada uno los peligros á que se habia -arrojado y de que habia salido. ¿De qué otra cosa podia hablar Aquiles, -ó qué conversacion podia suscitarse mas á propósito delante de él? -Sobre lo que rodó mas la conversacion fue sobre el último certamen con -Cigno. Á todos pareció cosa admirable que el cuerpo de este jóven fuese -impenetrable é invulnerable, é hiciese rebotar el hierro de las lanzas -y demas armas. El mismo Aquiles se maravillaba de esto, y tambien los -griegos, cuando Nestor[20] les habló asi: „Es verdad que en vuestro -tiempo Cigno fue el solo despreciador del acero, á quien no ofendió -hierro alguno; pero yo mismo ví en otra ocasion á Ceneo, que se le -parecia en eso de no ser herido. Ceneo Perrebo,[21] repito, que, famoso -por sus hazañas, habitó en el monte Otris;[22] y lo que mas causaba -admiracion en él era haber nacido individuo del otro sexo.” Esta nueva -monstruosidad excitó la curiosidad de los circunstantes á rogarle -contase este suceso, y entre ellos Aquiles le dijo: „Sabio y elocuente -anciano, prudencia de nuestro siglo, dí ¿quién fue ese Ceneo (pues -todos tenemos deseos de saberlo), y cuál la causa para mudar de sexo? -¿En qué guerra lo conociste, y qué hazañas lo han hecho célebre? En una -palabra ¿quién fue su vencedor, si es que pudo ser vencido?” - -„Aunque el largo tiempo, respondió Nestor, haya borrado de mi memoria -el recuerdo de muchas cosas que ví en mis primeros años, no obstante -me acuerdo de otras infinitas; pero de todo cuanto he presenciado en -paz y en guerra no hay cosa que se me haya quedado mas impresa que la -historia que me preguntais; y si mi larga edad me hace recomendable en -la referencia de las muchas cosas que en ella he visto, he vivido ya -doscientos años, y estoy entrado en el tercer siglo. Cenis, hija de -Elato, fue la mas bella de las doncellas de Tesalia, cuya hermosura -avasalló y despreció el corazon de muchísimos pretendientes por -las ciudades circunvecinas y por las tuyas, porque fue, ó Aquiles, -tu prima: quizá el mismo Peleo la hubiera tambien pretendido; pero -ó estaba ya casado con tu madre,[23] ó á lo menos contratado el -matrimonio con ella. En suma Cenis no quiso casarse; y paseándose -un dia por la solitaria playa del mar, fue violentada por Neptuno, -segun asi se decia públicamente, y para recompensar la injuria de -haberla desflorado le dijo: „Pide lo que te acomode, que todo te será -concedido.” Asi tambien lo aseguraba la fama. „Esta injuria que me has -hecho, replicó Cenis, me hace desear una cosa grande y singular, y -es que me concedas el dejar de hoy en adelante el ser muger para que -no me vuelva á suceder semejante desgracia en lo sucesivo: este don -equivaldrá á todos cuantos me puedas conceder.” Articuló estas últimas -palabras con un sonido mas grave y bronco, y podia su voz equivocarse -con la de hombre, como que ya efectivamente lo era, pues el Dios del -mar le habia otorgado su peticion, y sobre esto, que no pudiese ser -herido ni morir á hierro. Despidióse Ceneo alegre con tales dones, y -pasaba su vida juvenil en las ocupaciones y egercicios propios del -hombre, recorriendo las campiñas de Tesalia, donde adquirió mucha -reputacion.” - -[Ilustración: (120) Combate sangriento entre Centauros y Lapitas -suscitado en las bodas de Piritóo.] - - - - -FÁBULA II. - -_COMBATE DE LOS CENTAUROS Y LAPITAS._ - - -„Habia casado Piritóo,[24] hijo del atrevido Ixion, con la bella -Hipodamia, y convidó á los fieros Centauros á la boda, la cual se -celebraba en una cueva cercada de arboledas, y los hizo sentar á las -mesas que estaban puestas por órden. Asistieron á ella los próceres -de Tesalia, y yo tambien era uno de los convidados.[25] La confusa -multitud de ellos hacia en la estancia un alegre ruido: cantóse el -himeneo, humeando entre tanto las aras con las aromas que se quemaban. -Presentóse despues la novia mas hermosa que todas, rodeada y acompañada -de un gran número de casadas y doncellas. Todos dimos la enhorabuena -á Piritóo, y le felicitamos por su union con muger tan hermosa. Pero -salieron vanos los anuncios que le hicimos de su felicidad; porque en -aquel momento Eurito, el mas fiero de los Centauros, enardecido asi -con el vino que habia bebido como con la vista de la recien casada, -poseido de la embriaguez mezclada con la lascivia, echó á rodar las -mesas del convite, y arrebató con violencia á Hipodamia, asiéndola por -los cabellos. Cada uno de los demas Centauros robó la que se le antojó -ó la que pudo, de manera que parecia el saqueo de una ciudad tomada -por asalto, y en la casa no se oia otra cosa que mugeriles lamentos. -Al punto nos levantamos todos, y Teseo, tomando la palabra el primero, -dijo: „¿Qué locura, ó Eurito, te enagena para atreverte á maltratar asi -á Piritóo, estando yo con vida? ¿Ignoras acaso que á un mismo tiempo -ofendes en una á dos personas?” Para hacerle ver que sus amenazas no -eran vanas aparta á los que le detenian, recobra y le quita la novia -que habia robado. El Centauro quedó suspenso y sin poder articular -palabra, porque á la verdad ningunas tenia, ni menos razon alguna para -sostener el insulto que habia cometido; pero apelando á los hechos, -acometió con sus furiosas manos al rostro de Teseo, recuperador de -Hipodamia, y le descargó un furioso golpe en el pecho. Por casualidad -habia alli inmediato una gran copa antigua, en cuyo metal estaban -sobrepuestas de bajo relieve muchas figuras que hermoseaban su -superficie, y aumentaban su rigidez y aspereza; y tomándola Teseo, la -tiró con furia al rostro de Eurito, con cuyo golpe empezó á arrojar -por la herida y por la boca borbotones de sangre y vino y gran parte -de los sesos, y de este modo cayó en tierra boca arriba. Los demas -Centauros, enardecidos con la muerte de su hermano, empezaron todos á -gritar á una voz: „Al arma, al arma,” infundiéndoles mayor aliento el -vino que habian bebido. Al principio de la pelea volaban los vasos, -cántaros y calderos que se tiraban los unos á los otros, haciendo -armas para la guerra de lo que solo era á propósito para los convites. -Amico, hijo de Orfion, sin respetar al templo cogió un enorme candelero -de muchos mecheros ardiendo, y levantándolo en alto, como la segur -del sacrificio que va á herir el blanco cuello de un toro, le deja -caer sobre la frente del Lapita Celadon, y le quebranta los huesos -del rostro, de modo que de desfigurado no es conocido; cuyo golpe le -hizo saltar los ojos, la nariz se introdujo en la boca, y quedó pegada -al paladar. Belates Peleo le derriba en tierra, quedándole la barba -pegada al pecho, con un pie que arrancó de una mesa de acebo, y al -segundo golpe le hizo escupir los dientes mezclados con negra sangre, -y le envió á las oscuridades del tártaro. Grineo, mirando con rostro -airado al altar junto al cual estaba de pie, dijo: „¿Por qué no -echamos tambien mano de estas aras en esta refriega?” Al mismo tiempo -arrebata el altar que humeaba, y lo arroja al medio del escuadron de -los Lapitas, y aplana á dos de ellos, á Broteo y á Orion: este era hijo -de Micale, famosa maga, quien por medio de sus encantos tenia el poder -de hacer bajar á pesar suyo á la luna de la órbita por donde discurre. -„No quedarás sin castigo si encuentro alguna arma con que darte,” dijo -Exadio; y tomando las astas de un ciervo que estaban colgadas por voto -de una alta viga, acometió á Grineo, y le sacó los ojos con las puntas, -parte de los cuales venia envuelta en ellas, y parte mezclada con la -sangre que le corria por la barba. - -„Reto, tomando de en medio de las aras el mayor tizon, deshizo á Carax -toda la sien derecha, cubierta de su rojo cabello, que empezó á arder -con la llama voraz del modo que arden las secas aristas, y quemándose -la sangre que le salia de la herida, dió un grande estallido, como el -que suele dar el hierro encendido, el cual, sacado de la fragua y -metido en el agua por el herrero con las tenazas, silba y rechina. -Viéndose herido Carax, sacudió el fuego voraz de sus encrespados -cabellos, y cargando sobre sus hombros un umbral que arrancó de la -tierra, y que apenas podria llevarle un carro, no podia tirarle al -enemigo por su enorme peso, y dejándole caer, lo aplanó á él y á -Cometes su compañero que estaba á su lado. Reto, que no podia contener -el gozo que le causaba este suceso, dijo: „¡Plegue á Dios que suceda -lo mismo á todos los demas de tu partido, y se defiendan con la -valentía que tú!” Y menudeando golpes con el tizon medio encendido, -le rompió las vertebras del cuello y parte de la cabeza, y los huesos -quebrantados nadaban entre los sesos. Ufano con la victoria, se dirigió -contra Evagro, Corito y Drias; y habiendo muerto á Corito, que aun no -tenia pelo de barba, le dijo Evagro: „Por cierto que es una grande -hazaña el haber dado la muerte á un muchacho.” Reto no le dejó hablar -mas, pues metiéndole el tizon por la boca, se lo introdujo hasta el -pecho. - -„Á tí tambien, ó Drias, te acometió fuertemente con el mismo tizon en -torno de tu cabeza; pero no fue con el mismo suceso, porque tomando -otro mayor tizon, que ya no humeaba, rechazaste el ímpetu del que -estaba orgulloso con tantas muertes, y le fijaste con él un golpe en -la cerviz, que le hizo dar un gran gemido, y costándole dificultad -el sacar el tizon, cuyos pedazos se le habian introducido entre los -huesos, echó á huir bañado en sangre. Tambien huyeron Orneo, Licabas -y Medon, herido en el hombro derecho, asi como tambien Pisenor, Taumas -y Mermeros, que aunque en la carrera superaba á todos, le estorbaba el -correr una herida que habia recibido. Igualmente huyeron Folo, Melaneo, -Abas, diestro cazador de jabalíes, y el adivino Astilo, que en vano -pretendia disuadir á los suyos de la refriega. Viendo este que tambien -huia Neso por temor de ser herido: „No huyas, le dice, ni tengas -miedo, porque tú estas destinado[26] para ser muerto con las flechas -de Hércules.” Aunque tambien huian Eurinomo, Lícidas, Areo é Imbreo, -no por eso dejaron de morir á manos del valeroso Drias: igualmente -Ceneo recibió una herida de consideracion cuando iba huyendo, porque -volviendo la cabeza, le dio Drias un fuerte golpe en el entrecejo. - -„Tanto alboroto y confusion no basta á despertar al embriagado Afidas, -el cual tenia en una mano asida débilmente una copa, y estaba tendido -sobre una piel de oso en profundo sueño. Forbas, viéndole en aquella -disposicion, le abrió la boca con los dedos, y le dijo: „Conviene que -mezcles el vino con agua de la laguna Estigia,” y al mismo tiempo sin -decir otra palabra, arrimándose á él, le lanzó un dardo que le atravesó -la garganta, dejándole en la postura que yacia. La sangre salpicó sobre -la piel y la copa que tenia; muere sin sentir su muerte, y sus ojos se -cerraron para siempre. - -„En esta situacion ví á Petreo, que se empeñaba en arrancar una grande -encina, y cuando estaba abrazado á ella forcejeando á un lado y á -otro para sacarla, Piritóo le atravesó por las espaldas con su lanza, -y penetrando el pecho, se quedó clavada en el tronco de la encina. -Decíase que el valor de Piritóo habia dado muerte á Lico y á Cromis; -pero se grangeó menos lauro con esto que matando á Helops y Dictis. El -primero fue muerto de un saetazo, que atravesándole las sienes por el -lado derecho, vino á parar en la oreja siniestra; Dictis, que corria la -cuesta abajo huyendo con temblor de Piritóo, cayó de un despeñadero, y -tronzando con el peso de su cuerpo un gran quejigo, se quedaron en él -pegadas las tripas. Salió á tomar la venganza Afareo; y cuando iba á -tirar á Piritóo una gruesa piedra que habia arrancado de la montaña, -se puso delante Teseo con un pesado palo de encina, y dándole con él -un terrible golpe, le quebró el brazo, y contento con dejarlo inútil -para el combate, no cuidó de quitarle la vida por falta de tiempo; -y saltando con ligereza sobre las espaldas del Centauro Bianor, no -acostumbrado á llevar mas carga sobre sí que á sí mismo, le aprieta -las costillas con las rodillas, y sujetándole con la mano izquierda -la cabellera, le desfiguró á palos el rostro y la boca amenazadora, y -le quebrantó las sienes. Con el mismo palo de encina echó á tierra á -Nedimo y á Licotas, diestro en el dardo, á Hipason, cuya barba larga -le cubria el pecho, y á Rifeo, que habitaba las encumbradas selvas, á -Tereo, que solia llevar á su casa los osos vivos, cazados en los montes -Hemonios. - -„Demoleon, envidioso de que Teseo pelease con tan buen suceso, -hizo esfuerzos para arrancar de un espeso bosque un viejo pino, y -no habiendo podido, tiró contra su enemigo el pedazo que se habia -quebrado; pero Teseo, inspirado de la Diosa Palas, ó á lo menos asi -queria hacerlo creer, hurtó el cuerpo y evitó el golpe; pero no dió -en vago, porque separó el hombro y el brazo izquierdo del cuello de -Crantor. Este habia sido, generoso Aquiles, escudero de tu padre, y -Amintor, Rey de los Dolopes, vencido en la guerra, se lo habia dado -en prenda y seguridad de la paz que habia hecho con él. Viéndole -este desde lejos despedazado, le dijo: „Recibe, querido Crantor, el -mas agraciado de todos los jóvenes, esta ofrenda que te hago en vez -de las exequias;” y enardecido con el mayor furor tiró su lanza con -toda su fuerza á Demoleon, la cual le rompió y atravesó el costado, y -quedándose clavada en los huesos, en ellos se veia blandear. Demoleon, -haciendo mil esfuerzos para sacársela, solo pudo arrancar el asta, -porque el hierro se habia quedado clavado en el pulmon. El dolor le -daba fuerzas y acrecentaba el valor, y aunque herido se levanta contra -su enemigo, y le sacude coces con sus pies de caballo; pero Peleo, -oponiendo su morrion y escudo, y asiéndolos fuertemente, recibió en -ellos las patadas, y defendió de ellas su cuerpo; y arremetiendo al -enemigo, de un solo golpe le atravesó entrambos costados de hombre y -de caballo. Antes de esto habia dado muerte á saetazos y desde lejos á -Phlegron y á Hilas, y en combate y lucha trabada á Hifinóo, á Clanis -y á Dorilas, que llevaba cubierta su cabeza con una piel de lobo, -armada con unas astas de buey, y teñida en sangre de los muertos que -habian caido en el combate. Yo,[27] á quien el enemigo aumentaba las -fuerzas, le dije: „Ahora verás cuan inferiores son tus astas á mi -lanza,” tirándosela al mismo tiempo con el mayor denuedo: el Centauro -para evitar el golpe opuso su mano derecha, defendiendo con ella la -frente; pero traspasándola la lanza, se quedó clavada en ella. Este -golpe le hizo dar un grande grito; y Peleo, que estaba mas cerca que -yo, viéndole que temblaba, y que estaba rendido con la cruel herida, le -metió la espada por medio del vientre. Dió el Centauro un gran salto, -con el cual se le cayeron las tripas al suelo, y se las pisaba y hacia -pedazos, y enredándosele entre los pies, le impedian el andar, hasta -que por último, quedándosele vacío el vientre, cayó en el suelo muerto. - -„Tampoco á tí, Cilaro, te aprovechó en la refriega tu extremada -hermosura, si es que es susceptible de ella la raza de los Centauros. -Empezaba á apuntarle la barba de color de oro, y el cabello del mismo -color le ondeaba sobre los hombros: tenia un semblante vigoroso y -agradable, al cual correspondia el cuello, los hombros, las manos, el -pecho y todo lo que tenia de hombre, pues todo parecia sacado á torno y -hecho por manos de artífices; y no era menos proporcionado al rostro de -hombre lo que tenia de caballo, porque añadiendo á su figura un cuello -y cabeza de esta última especie, pareceria ser el de Castor.[28] Sus -ancas eran anchas, el pecho levantado y nervioso, la piel negra como la -pez, la cola blanca, y del mismo color sus piernas. No habia jóven en -toda la especie de Centauros que no le amase; pero sola Hilonome, la -mas bella de todas las Centauras que habitaban las selvas, le conquistó -para sí, y le atrajo á su cariño con caricias, halagos y declarándole -su amor, para lo cual se componia con cuanta cultura y ornato puede -adaptarse á los miembros de una Centaura, como era peinarse el cabello, -cuidar de rociarlo con agua del mar, ensortijarlo con violetas, rosas -y azucenas, lavarse la cara dos veces al dia con el agua que corria de -una fuente que estaba en la cumbre de la selva Pagasea, y bañarse en -el rio otras dos veces; y no vestia ni adornaba sus hombros y brazo -izquierdo con otras pieles que las mejores y mas escogidas, y que le -acrecentasen su hermosura. Cilaro é Hilonome se amaban mutuamente, y -no podian separarse el uno del otro: juntos vagaban por los montes, -juntos entraban en las grutas, y juntamente habian ido á las bodas de -Piritóo, y no se habian alejado el uno del otro durante el choque. -Un dardo tirado casualmente, no se sabe de quien, vino á dar en el -pecho de Cilaro á la parte inferior del cuello; penetróle la herida el -corazon, el cual, despues de sacado el hierro, se le quedó yerto y frio -con todo el cuerpo. Al punto Hilonome abraza los moribundos miembros -del Centauro; le aplica su mano sobre la herida para detener la sangre -que corria, y juntando la boca con la suya, procura inspirarle vida, é -impedir que exhale su espíritu. Luego que le vió muerto, prorumpiendo -en expresiones que yo no pude entender á causa del ruido y gritería, -tomó el mismo dardo que habia causado la muerte al Centauro, y -echándose sobre él, se le clavó, y murió abrazada á su marido. - -„Me parece que estoy viendo á Feocomes, el cual llevaba sobre sus -hombros seis pieles de leon, cosidas las unas á las otras. Este -Centauro ocultaba con ellas lo que tenia de hombre y de caballo; -y habiendo arrojado un enorme tronco que pudieran arrastrar con -dificultad dos yuntas de bueyes, le abrió de arriba abajo la cabeza al -hijo de Fonoleno, y le salen los sesos magullados por ojos, narices, -oidos y boca, asi como suele salir la leche coagulada al pasarla por un -tamiz de mimbres, ó como otro cualquier licor por la criba de pequeños -agujeros. Mas yo, mientras el bárbaro se entretenia en despojarle de -las armas, tu padre, ó Aquiles, testigo fidedigno de lo que digo, sabe -que le atravesé el vientre con mi espada. Al mismo tiempo cayeron al -rigor de su filo Chtonio y Teleboas. El primero llevaba una horquilla -de dos puntas, y el segundo un dardo con que me hirió: aqui están las -señales, porque las cicatrices se conservan en mí todavía. Entonces -debia haber ido á la toma de Troya, y á lo menos, si no podia vencer, -hubiera retardado los progresos que Hector hacia con sus armas. Pero -en aquel tiempo ó no habia nacido este, ó era muy jóven, y ahora -mi cansada edad está sin fuerzas. ¿Para qué te he de referir que -Perifantes venció á Pireto, Centauro de dos formas, y que Ampico en la -parte posterior del celebro clavó una punta, ó lanza sin hierro, de -cerezo silvestre al otro Centauro Oeclo cuando iba huyendo, y metiendo -ruido con todos sus cuatro pies: que Macareo mató al Lapita Erigdupo, -clavándole de parte á parte una barra de hierro en el pecho, y que Neso -atravesó de un saetazo la ingle de Cimelo? No creas que Mopso, hijo -de Ampico, se ocupó solo en pronosticar lo futuro.[29] Dió muerte -tambien al Centauro Odites, lanzándole una flecha, con la que pegándole -la lengua á la barba, y esta á la garganta, no pudo proferir ni una -palabra. Ceneo por su parte habia quitado la vida á cinco de ellos, -á Estifelo, Bromo, Antimaco, Helimo y Piracmon, que llevaba por arma -una segur. Aunque no me queda en la memoria de qué manera murieron, no -obstante me acuerdo de sus nombres y número. - -„Latreo, corpulento y fornido de miembros, armado de los despojos de -Haleso, á quien habia vencido, vuela para oponerse á los progresos de -Ceneo, cuya edad era entre jóven y viejo, su fuerza juvenil, pero su -cabeza estaba poblada de canas: este, arrogante con su morrion, espada -y pica macedonia,[30] poniéndose al frente de uno y otro escuadron, -empezó á blandear la pica y á correr en círculo, y llenando el aire de -descompasadas voces y amenazas, dijo á Ceneo estas palabras: „¿Piensas -acaso, Cenis, porque tú siempre serás para mí Cenis, es decir, una -muger y no hombre, que he de sufrir tu atrevimiento? ¿Has olvidado -por ventura tu débil sexo para atreverte á venir á las manos conmigo? -¿No te acuerdas por qué medio adquiriste la forma engañosa de varon -y en premio de qué hazaña? Reflexiona que naciste muger, y lo que ha -pasado por tí; vete á tomar la rueca y la almohadilla de coser; emplea -tus dedos en hilar estambre, y deja los combates para los hombres -barbados.” Á estas fanfarronadas Ceneo le tiró un dardo, y se lo clavó -en el costado por la parte en que se juntaba lo que tenia de hombre y -de caballo. El Centauro, enfurecido con la herida, dió un golpe con -su pica al jóven Ceneo en el rostro que llevaba descubierto. Esta -rebotó como los granizos cuando caen sobre un tejado, ó como cuando se -tiran piedrecillas sobre un tambor: entonces el Centauro arremete y le -embiste mas de cerca, empeñándose en esconderle su espada en el duro -costado; pero este negó la entrada al acero. „No te me escaparás, le -dijo, pues si se ha embotado la punta, y con ella no puedo herirte, te -degollaré con el filo de en medio;” y tirándole reveses de lado, le -tenia asido con su largo brazo. Los golpes sonaban como si diesen en un -mármol; y la hoja saltó hecha pedazos cuando dió en su cuello. Luego -que le mostró Ceneo el poco fruto de sus armas en herir sus miembros, -le dice al atónito Centauro: „Ea pues, veamos ahora si mis armas -tienen mejor temple que las tuyas para herirte,” y le clavó hasta la -empuñadura la mortífera espada por la espalda, y moviendo y revolviendo -las entrañas con la mano introducida en la herida, hízosela mucho mas -crecida. Los demas Centauros al ver esto arremeten rabiosos, y todos -disparan contra él sus dardos; pero estos resaltan y se caen sin que -ninguno pudiese herirle, ni sacarle una gota de sangre con tantos -golpes. - -„Este nuevo prodigio los tenia atónitos, y Monico exclama diciendo: -„¡Esto es una grande afrenta! Todos nosotros somos vencidos por solo -uno que apenas es hombre, sin embargo de que él es quien lo es en -realidad, y nosotros con nuestras cobardes hazañas somos mugeres, como -él lo fue antes. ¿De qué nos aprovechan los agigantados miembros? -¿De qué las duplicadas fuerzas que la naturaleza reunió en nosotros -de caballo y de hombre? Si un enemigo tan poco temible es nuestro -vencedor, creo no somos hijos de ninguna Diosa ni del temerario Ixion, -que se atrevió á dirigir sus deseos á la suprema Juno, pues nos vemos -vencidos de un enemigo que solo es medio hombre. Caigan sobre él -peñascos, árboles, troncos y montes enteros revueltos y confusos, y -con todo esto arranquémosle el alma. Carguemos sobre él toda la leña -de una selva que le impida la respiracion, y el peso hará lo que no -pueden hacer las heridas.” Dijo esto, y echando mano de un árbol que -acaso habia arrancado el viento impetuoso, lo vibró contra Ceneo. -Sus compañeros siguieron su egemplo, y en breve el monte Otris quedó -despoblado de árboles, y Pelion sin sombras. Agoviado Ceneo con la -grande mole, hizo algunos esfuerzos por levantarse, forcejeando con -sus duros hombros contra los troncos que le oprimian; pero creciendo -el monton enorme de la leña, y tapándole el rostro y cabeza, ya no -podia respirar. Unas veces se desanimaba, otras se esforzaba por sacar -la cabeza al aire, y á sacudir de sí la fagina que sobre él habian -arrojado. Algunas veces con sus esfuerzos la movia, y hacia temblar -aquella inmensa mole, á la manera que el monte Ida tiembla con los -terremotos. No se sabia si era muerto ó vivo, y unos opinaban que -sofocado con el monton de leña habia bajado al abismo; pero Mopso -nos quitó la duda, diciéndonos haber visto salir volando por el aire -transparente de entre aquellos acinados árboles una ave con plumas -rojas, la cual fue la primera y última que he visto de su especie. El -adivino Mopso luego que la vió discurrir por los reales con sosegado -vuelo, y que cantaba al rededor en alta voz, siguiéndola con los ojos y -juntamente con el corazon, dijo: „Salve, Ceneo, honor y gloria de los -Lapitas, en otro tiempo el sin igual varon, y ahora la sola ave de tu -especie.” Nadie tuvo dificultad en creerlo por la autoridad de quien lo -decia. El dolor que nos causó la pérdida de este Lapita aumentó nuestra -ira, y no pudimos sufrir que uno hubiese sido oprimido por tantos -enemigos; y no dejamos de las manos las armas que nos hacia manejar -con furia el dolor, hasta que habiendo muerto á los mas de ellos, los -restantes huyeron, y los dispersó la noche.” - -Tlepolemo, habiendo oido la relacion del combate de los Centauros y -Lapitas que habia contado Nestor, no sufrió con ánimo tranquilo el -que no hubiese hecho mencion de Hércules, y se le hubiese pasado en -silencio, y dijo á Nestor: „Me maravillo mucho de que no te hayas -acordado de las hazañas de mi padre, el que en su edad avanzada me -solia contar muchas veces el combate que tuvo con los Centauros, -cómo los venció y sujetó.” Entonces Nestor, llenándose de tristeza, -le respondió: „¿Por qué me traes á la memoria tales desgracias, y me -obligas á renovar el llanto ya enjuto con los años, y á que tenga que -confesar el odio que tuve á tu padre por las ofensas que me hizo? Él -egecutó ciertamente hazañas increibles, llenó al mundo de beneficios, -que quisiera poder ocultar; pero ni tampoco he alabado á Deifobo, -á Polidamante ni al mismo Hector, porque ¿quién se ha de empeñar en -alabar á su enemigo? Hércules tu padre arruinó los muros de Mesena en -otro tiempo, y destruyó las inocentes ciudades de Elis y Piles sin -motivo, y trajo la guerra á sangre y fuego hasta mi mismo reino; y -aunque omita decirte otros muchos que mató, no podré dejar al silencio -que de doce hermanos que éramos, hijos de Neleo, todos jóvenes, no -quedó ninguno sino es yo, porque á todos quitó la vida: que los demas -hubiesen sido vencidos por sus superiores fuerzas al cabo es tolerable; -pero parece increible la victoria que consiguió y la muerte que dió -á Periclimenes, uno de ellos, á quien Neptuno nuestro abuelo habia -concedido el tomar y dejar las formas y figuras que se le antojase. -Este, despues de haber variado y transformádose vanamente en todas las -formas y figuras, se convierte en el ave[31] que en sus corvas uñas -lleva los rayos de Júpiter, que tanto la estima; y valiéndose de las -ventajas que le da esta figura, maltrata á su enemigo con las uñas y -encorvado pico, hiriéndole la cara. Hércules, mientras Periclimenes -estaba en alto con las alas tendidas, le dispara una saeta muy segura, -y le hiere con ella entre el ala y el costado; y aunque la herida no -era grave, le cortó los nervios, y no pudiendo mover el ala ni volar, -cayó en tierra, y oprimida con el peso de su cuerpo, la saeta que -traia presa en el ala le traspasó todo, saliendo la punta por la parte -contraria inmediata á la garganta. ¿Te parece pues, Tlepolemo, gefe -de los rodios, que yo debo celebrar las hazañas de tu padre Hércules? -La venganza que tomaré por la muerte de mis hermanos será omitir sus -hechos heroicos; y esto no obstante seremos los dos amigos.” - -Luego que Nestor acabó de hablar con tanta gracia y elocuencia, -repitieron los brindis, se levantaron de sus asientos, y lo que restaba -de la noche lo dieron al sueño. Pero el Dios que con su tridente -pone en calma los mares alterados y los gobierna, no podia olvidarse -como padre, ni dejar de sentir la muerte que Aquiles dió á su hijo -Cigno, ni que este se hubiese transformado en ave, y esta memoria y -el aborrecimiento del cruel Aquiles, que excedia los límites de lo -regular, encendia cada dia mas su ira. En fin, despues de casi diez -años que iban pasados en la guerra de Troya, habló á Apolo, diciéndole -de este modo: „Ó el mas amado de los hijos de mi hermano, tú que me -ayudaste á edificar los muros troyanos, ¿cómo es que no te lamentas -cuando los ves que estan ya á punto de caer? ¿Cómo es que no te causa -dolor la muerte de tantos millares de soldados que los defienden? -¿Por qué no se te aparta de la memoria (por no nombrar á todos) la -imagen de Hector arrastrado al rededor de las murallas, y no tienes -en consideracion que el feroz Aquiles, mas cruel que la misma guerra, -destructor de lo que nosotros edificamos, esté todavía vivo? Venga -él mismo á las manos conmigo, y verá lo que puede mi tridente; pero -supuesto que no nos es dado pelear cara á cara contra el enemigo, -muera con tu saeta cuando menos lo piense.” Convino Apolo en ello, y -dejándose llevar de su propia ira y de la de su tio, encubierto en -una nube se pone en medio del campo troyano, en el que vió que Páris -disparaba sus saetas contra los griegos, causando la muerte á muchos de -la clase comun: llegóse á él, y manifestándose un Dios, le dice: „¿Para -qué malogras tus saetas tiñéndolas en sangre plebeya? Si tomas interes -por los tuyos, dispáralas contra Aquiles, y venga en él la muerte que -ha dado á tus hermanos.” - -Dijo esto; y mostrándole á Aquiles, que derribaba en tierra con su -espada á muchos troyanos, enderezó contra él el arco de Páris, y con -su propia mano le ayudó á dirigir la mortal saeta. Si el viejo Príamo -despues de la muerte de su hijo Hector pudiese tener algun gozo, solo -seria el ver que tú, ó Aquiles, fueses vencido y muerto por el cobarde -robador de Elena. Pero si habias de morir por una mano afeminada, -quisieras mas y te fuera mas decoroso haber sido muerto á los golpes de -la hacha de Pentesilea, Reina de las Amazonas. Ya este guerrero, terror -de los troyanos, honor y defensa de los griegos, caudillo insuperable -en la guerra, habia sido quemado en la pira, y le habia consumido el -mismo Dios que lo habia armado:[32] ya era ceniza, y del grande Aquiles -solo quedaba un no sé qué, que no era bastante para llenar una pequeña -urna; pero aun vive su gloria, que llena todo el orbe, el cual solo es -la correspondiente medida de sus hazañas, y esta es igual al mérito -de Aquiles, que nunca morirá ni sentirá las regiones tartáreas. Para -que mejor se conozca su valor basta saber que por su escudo se suscitó -una contienda entre los griegos, y por obtener sus armas se toman las -armas. Diomedes no se atreve á pretenderlas, ni Ayax, hijo de Oileo, -ni Menelao, hijo menor de Atreo, ni tampoco Agamenon ni los demas -capitanes. Ayax, hijo de Telamon, y Ulises fueron los que disputaron -esta gloria. Agamenon, por no exponerse al resentimiento de aquel de -los dos pretendientes que quedase vencido en el certamen, mandó sentar -en medio de los reales á los capitanes griegos, y deja en manos de -ellos la decisión de esta contienda. - - - - -[Ilustración] - -LIBRO DECIMOTERCIO. - -_ARGUMENTO._ - - -Despues de la muerte de Aquiles, ocasionada por Neptuno, Ayax y Ulises -tienen una contienda sobre sus armas. Habiendo Ayax muerto por esta -causa, su sangre se convierte en la flor llamada jacinto. Despues de la -ruina de Troya Hécuba se transforma en perra, cuya desgracia como fuese -llorada de todos los Dioses, la Aurora lloraba tan solamente á Memnon, -ya convertido en ave. Eneas, saliendo prófugo de Troya, se presenta -á Anio, cuyas hijas habian sido transformadas en palomas; desde alli -penetra á varios lugares célebres por las transformaciones. Luego que -por remate de sus viages arribó al Lacio, emprende la guerra contra -Turno. - - - - -FÁBULA PRIMERA. - -_AYAX Y ULISES SE DISPUTAN LAS ARMAS DE AQUILES._ - - -Sentáronse los capitanes griegos, y las tropas, que estaban en pie, -formaban en círculo, cuando Ayax, señor del siete veces doblado -escudo,[33] no cabiendo en sí de enojo, se levanta, tiende la vista con -ceño airado á la playa de Sigeo en que estaba la armada, y alargando -las manos hácia la escuadra: „¡Ó Júpiter![34] exclama: ¿cómo se permite -que teniéndose esta controversia á la vista de esas naves, se quiera -Ulises comparar conmigo? ¿Ese Ulises, que no tuvo valor para oponerse -al incendio que Hector las puso, y del que yo las liberté y reservé -de sus voraces llamas? El pelear con voces de elocuencia y vanagloria -es cosa mas fácil y hacedera que el combatir con las manos armadas de -valor; ni á mí me será fácil aquel modo, ni él podrá adelantar ni hacer -cosa alguna por este medio, y cuanto yo le excedo en los combates, -tanto vale él en su facundia y sus astucias.[35] - -[Ilustración: (121) Ayax y Ulises pretenden las armas de Aquiles; se le -adjudican á Ulises.] - -„No juzgo del caso, ó griegos, el recordaros mis hazañas, porque -todos vosotros las habeis visto. Ulises será quien tenga necesidad de -contar las suyas, pues las hizo de noche, y sin testigos que pudiesen -publicarlas.[36] Confieso que es grande el premio que pido; pero deja -desairado mi honor, y me roba mucha parte de él el atreverse Ulises -á hacerme competencia en una cosa, que aunque para él es grande, el -obtenerla yo no aumentará mi gloria. Él ya se ha llevado la recompensa -de esta contienda; porque cuando fuere vencido se dirá que compitió -conmigo, y bastante fama adquiere con esto. Mas yo, aun cuando se -pudiese poner en duda mi valor, siempre seria preferido por mi nobleza -como hijo de Telamon, que militando bajo las banderas del valeroso -Hércules, se halló en la toma de Troya, y ademas fue á la expedicion -de los Argonautas á la isla de Colcos. Mi abuelo es Eaco, uno de los -tres jueces de aquella triste mansion, en que Sísifo, hijo de Eolo, se -afana en vano en subir á la cumbre un gran peñasco. Júpiter reconoció -á Eaco por hijo suyo, y de este modo vengo á ser el tercero despues -de Júpiter. Pero no quiero, griegos, que esta noble descendencia me -aproveche ni sirva para mi causa, si al mismo tiempo no estoy enlazado -con el grande Aquiles. Primo mio era como hijo de un hermano de mi -padre, y pido sus armas como por un derecho hereditario. ¿Quieres tú, -Ulises, ingerirte en los derechos y timbres de una agena familia y de -la gente de Eaco, siendo tú descendiente de Sísifo, y muy parecido á -él en los fraudes y los hurtos? ¿Acaso el haberme yo alistado primero -que tú á esta guerra para concurrir á ella sin que fuese necesario -buscarme y descubrirme,[37] deberá ser motivo para que se me nieguen -estas armas? ¿Será mas digno de ellas el que tomó las suyas despues que -yo, y el que rehusó venir á la guerra aparentando una locura, hasta -que Palamedes, mas astuto que él, aunque sin utilidad suya, antes bien -en su perjuicio,[38] descubrió la estratagema de su ánimo cobarde, -y le trajo contra su voluntad? No será seguramente razon que lleve -y se le den estas honrosas armas al que tanto rehusaba tomar otras, -ni concurrir á esta guerra, y que yo que vine primero, y me expuse á -los mayores peligros, padezca el deshonor de verme privado de ellas, -y de un don que se me debe por derecho de parentesco. ¡Ojalá que la -locura de Ulises hubiera sido cierta, ó se la hubiese creido por tal, -y que este consejero de maldades[39] no hubiese venido con nosotros á -esta guerra contra Troya; porque entonces Filoctetes, hijo de Pean, -no estuviera detenido en la isla de Lemnos[40] con afrenta y desdoro -nuestro! Alli, segun se dice, encerrado en las silvestres cuevas, pones -en movimiento á los mismos peñascos con tus gemidos, y demandas á -Ulises el castigo que merece, y á la verdad que si hay justicia en las -deidades, no las demandas en vano. El mismo Filoctetes (¡ay de mí!), -que juró en nuestra coalicion, y que era uno de los próceres de ella, -sucesor y poseedor de las flechas de Hércules, tan necesarias para -la empresa, consumido al presente de enfermedad y hambre, se viste de -las plumas, y se alimenta de la carne de las aves, en cuya caza emplea -las flechas que deberian servir, segun los hados, contra Troya, y sin -las que no puede ser tomada. Pero al fin él vive, y vive porque no -siguió ni acompañó á Ulises, y fue abandonado por este. El desgraciado -Palamedes querria tambien haber sido desamparado como Filoctetes, pues -entonces viviria, ó á lo menos aunque hubiese muerto, hubiera sido con -mas honra, y sin la mancha y calumnia que le forjó Ulises en venganza -de haberle descubierto y convencido en su fingida locura, atribuyéndole -que tenia trazada la traicion de vender y entregar á los troyanos el -campo griego, cuya calumnia y ficcion persuadió manifestando el oro -de la venta, que él mismo habia hecho poner y ocultar en la tienda -de Palamedes. De esto se infiere y deduce que para lo que sirve es -para privarnos de los mejores soldados, desterrando á unos y quitando -la vida á otros: ¡asi pelea, y asi es temible Ulises! Aunque sea mas -elocuente que Nestor, no podrá sincerarse con su elocuencia del delito -é ignominia de haberle dejado desamparado, y no haberle ayudado en el -peligro en que se vió; pues aunque fatigado con su vejez, herido su -caballo y sin poder huir, llamaba á Ulises en su socorro, este huyó -y le dejó en el peligro. No es esto una cosa que yo haya fingido: -Diomedes, hijo de Tideo, es buen testigo de ello, el cual, aunque -le llamaba y reprendia porque asi dejaba abandonado á Nestor, nada -consiguió, ni pudo detenerlo en su cobarde fuga. - -„Los Dioses miran con justicia las cosas humanas. Ulises necesita ahora -el socorro que antes negó á Nestor; y como él le desamparó, asi debia -él tambien ser desamparado, y sufrir la ley que él mismo se habia -impuesto. No obstante llama á sus compañeros; voy á su socorro; lo -veo amilanado, pálido con el temor, y horrorizado de la muerte que le -amenazaba; opongo en su defensa la mole de mi escudo, con el que cubrí -al que estaba tendido en el suelo, y libré de la muerte (poca alabanza -merezco por esto) á un soldado bien cobarde. Si con esto no desistes -afrentado de tu temeraria pretension, volvamos otra vez al lugar donde -fue la pelea: vuélvete á poner á la vista del enemigo que te hirió y -te causó tanto temor, ampárate de mi escudo, y pelearás defendido con -él. Despues que le liberté, el que antes no podia tenerse en pie por -las heridas, no le fueron impedimento estas para huir con la mayor -velocidad. - -„Se presenta Hector, trayendo en su favor todas las deidades. Por donde -quiera que se arroja no tú solo tiemblas, Ulises, sino tambien los mas -esforzados. ¡Tan grande es el terror que causa! Salgo al encuentro -á este enemigo, que venia orgulloso con tanta carnicería como habia -causado, y le derribé boca arriba, tirándole una gran piedra. Yo solo -salí á su desafio, al que provocaba á todos los capitanes griegos uno -á uno: vosotros hicisteis votos porque me tocase á mí la suerte, y -con efecto me tocó, y se cumplieron vuestros deseos. Si me preguntais -cual fue el fin del desafio, basta deciros que tengo la gloria de no -haber sido vencido por él. Cuando los troyanos, auxiliados del mismo -Júpiter, acometieron á hierro y fuego á la escuadra griega ¿adónde -estaba entonces el elocuente Ulises? Yo solo la salvé[41] con mi valor -y denuedo, asegurando vuestra vuelta. ¿Podreis negarme las armas que -pido en recompensa de las mil naves libertadas? Si me es lícito decir -verdad, mas cuenta tengo con el honor de las armas que con el propio -mio; á lo menos la gloria es igual, puesto que Ayax es solicitado para -las armas, y no las armas para Ayax. Compare ahora Ulises con mis -hazañas el haber muerto á Reso y al cobarde Dolon, y asimismo haber -hecho prisionero á Heleno, hijo de Príamo, y haber robado la efigie -de Palas: todo esto lo hizo de noche y acompañado de Diomedes. Si por -tan leves hazañas se han de dar estas armas, divididlas, y dad la -mayor parte á Diomedes; pero á Ulises ¿para qué le sirven, cuando es -un soldado que no pelea con armas, sino que solo tiene habilidad para -engañar al incauto enemigo con hurtos y traiciones? El mismo resplandor -del morrion que brilla con el luciente oro descubrirá y manifestará al -engañador cuando con él oculte su semblante. La cabeza de Ulises no -podrá sufrir el gran peso de aquel, y tambien la lanza Pelia[42] será -pesada y gravosa á sus débiles brazos; ni el escudo en que está grabado -todo el mundo será conveniente á su siniestra tímida, y acostumbrada -solo á hurtos y vilezas. ¿Por qué te atreves, obstinado, á pretender un -premio y unas armas que no puedes manejar, y que te han de debilitar? -Pero si el pueblo griego, juzgando erradamente, te concediere estas -armas, servirán en tí para verte despojado de ellas, y no para infundir -con ellas miedo y terror á los enemigos; y si recurres, cobarde, á la -fuga, que es en lo que á todos llevas ventaja, te será impedimento para -emprenderla su pesadez. Añade á esto que tu escudo, como que rara vez -se ha visto en combates, está entero é intacto, y el mio, acribillado -á flechazos, necesita ya arrinconarse por inútil, y que se me dé otro -nuevo. Últimamente ¿para qué nos cansamos en palabras? sean las obras -las que decidan esta controversia; arrójense esas armas del valeroso -Aquiles en medio del campo enemigo, y mandad que sea condecorado con -ellas aquel que consiga arrojarse sobre las mismas y recuperarlas.” - -Con esto puso fin Ayax á su discurso, y sus últimas palabras fueron -acompañadas é interrumpidas con los clamores y gritería de todo el -vulgo. Entonces levantándose Ulises, y fijando por un pequeño espacio -y como pensativo sus ojos en la tierra,[43] los alzó despues á los -jueces; y viendo que estaban esperando que hablase, dijo con mucha -gracia y elegancia lo siguiente. - - - - -_DISCURSO DE ULISES._ - - -„Griegos, si mis votos y deseos, y tambien los vuestros, hubiesen sido -oidos por los Dioses, no habria necesidad de entrar en esta competencia -sobre dar sucesor á estas armas; y tu, ó invencible Aquiles, gozarias -de ellas y nosotros de tí; pero pues á mí y á vosotros los adversos -hados nos negaron estos deseos, y nos privaron de tan esforzado -guerrero (al decir esto fingió que lloraba, y se enjugaba las lágrimas -con la mano), ¿quién mejor podrá suceder á Aquiles que aquel por cuyo -medio vino y fue traido á vuestro campo? Á Ayax no debe servir ni -aprovecharle que, como ciertamente lo es, haya parecido estúpido en -su arenga, y tampoco á mí debe perjudicarme, ó griegos, mi ingenio, -que siempre os fue provechoso, ni mi elocuencia, tal cual ella sea, -excite envidia y desconcepto porque ahora la emplee en mi defensa, -cuando tantas veces la he empleado en la vuestra, y no es vituperable -el que cada uno en alguna ocasion haga alarde de sus propias hazañas, -porque el linage, la antigua ascendencia, y lo que nosotros no hemos -hecho, con dificultad podremos llamarlo nuestro.[44] Pero pues Ayax se -ha jactado, y ha alegado por mérito que es segundo nieto de Júpiter, -debo decir que el mismo Júpiter es tronco de mi descendencia, y que -Ayax y yo estamos con él en igual grado, porque yo tuve por padre á -Laertes, de quien lo fue Arcesio, y este fue hijo de Júpiter, con -la circunstancia de que en esta mi ascendencia no hubo ninguno que -fuese condenado y desterrado.[45] Mercurio es tambien otro blason -que se me añade por parte de madre; de modo que por ambas líneas soy -descendiente de los Dioses. Pero no solicito estas armas porque mi -padre no haya incurrido en fratricidio alguno como el de aquel: nada -de esto quiero me valga, ni que se decida esta causa por otra cosa que -por los méritos; pero tampoco deberá aprovechar á Ayax el que su padre -Telamon fuese hermano de Peleo, ni en esta controversia debe servir -el órden ni derecho de parentesco, sino solo el honor, el valor y el -mérito personal; porque si estas armas se hubieran de dar por herencia -ó por deudo, estando vivos Peleo y Pirro, aquel padre, y este hijo del -magnánimo Aquiles, ¿que entrada puede tener el derecho de herencia -que reclama Ayax? Por lo mismo estas armas deberian enviarse á Ptian -ó á la isla de Esciros,[46] donde residen respectivamente aquellos -dos. Tambien Teucro es primo hermano de Aquiles lo mismo que Ayax, y -con todo ¿pide acaso estas armas, ni recuerda semejante derecho para -conseguirlas? La controversia se versa sobre los méritos de cada uno, -y sobre si las hazañas en que Ayax tiene tanta confianza son mayores -que las mias. No me será fácil, ni de pronto podré acordarme de los -servicios y méritos que tengo contraidos por la causa comun de toda la -Grecia; pero me servirá para referir algunos el órden y la serie con -que fueron sucediendo. - -„Tetis, habiendo sabido por el oráculo que su hijo[47] habia de -morir en esta guerra, para preservarle de que viniese á ella le -ocultó, vistiéndole de muger, en la isla de Esciros, con cuya falacia -habia engañado á todos, y tambien al mismo Ayax; pero no á mí, que -trasluciendo el artificio, usé el de fingirme mercader; y entrando con -requisitos y adornos del otro sexo, ocultas entre ellos unas armas, -al ver que eligió una lanza y un escudo, descubriéndole por este -medio, le dije: „Hijo de Tetis, á tí reservan los hados el suceso -de la guerra;[48] sin tí no puede ser tomada Troya; ¿por qué pues -te ocultas, y rehusas ir á destruirla?” Y asiéndole por la mano, os -traje al esforzado de quien se esperaban las pasmosas hazañas que su -valor ha egecutado en esta guerra; de forma que puedo alabarme de que -cuanto ha hecho Aquiles ha sido egecutado por mí. Yo soy[49] el que -vencí al valiente Telefo en el combate de la lanza, y el que, movido -de sus ruegos, le curé y sané despues de vencido. Á mí debe atribuirse -la conquista y ruina de Tebas, la de Lesbos, la de Ténedos, Crisa y -Cila,[50] ciudades dedicadas á Apolo, y tambien la de Esciros; y del -mismo modo y por la misma razon debe atribuírseme la conquista de -Lirnesa y la entera destruccion de sus muros; y sin recordaros otras -muchas hazañas, debeis haceros cargo de que yo fuí el que maté á -Hector, trayendo á vuestro campo quien le venciese y diese la muerte. -Pido estas armas por aquellas con que descubrí á Aquiles, y con que -le armé y traje á esta guerra; cuando era vivo se las dí, y debo -reclamarlas despues de su fallecimiento. - -„Todos los griegos, sabido el robo de Elena,[51] tomaron parte en el -dolor y afrenta de Menelao, y mancomunados todos, armaron una escuadra -de mil naves, con la que llenaron el puerto de Aulide; pero fueron en -él detenidas, porque ó no soplaban los vientos, ó los que soplaban les -eran contrarios; sobre lo que consultado el oráculo, respondió que los -vientos serian favorables, sacrificando á Diana la inocente hija de -Agamenon. Resistíase á esto su padre, y se enfurecia contra los mismos -Dioses, adelantándose en él el cariño y piedad de padre al caracter de -Rey; pero yo le trastorné, y convencí con mi sagacidad á que pospusiese -el cariño paternal, y antepusiese á él la utilidad de la causa pública. -Confiésolo, y perdóneme Agamenon esta confesion, que manejé y obtuve -una dificil causa ante un juez adverso; pero pude convencerlo á que -apreciase mas su alabanza que su propia sangre, ponderándole con mis -persuasiones la utilidad comun, el agravio y afrenta de su hermano, -y la confianza que en él habia depositado toda la Grecia, dándole el -mando, y haciéndole caudillo de la comun empresa. Convencido y conforme -el padre con el sacrificio de su hija, se me encargó que fuese á -convencer á la madre, para la cual no valian persuasiones, y por lo -mismo era menester echar mano de las astucias; y si á esta comision -hubiera ido Ayax, nada hubiera concluido, y aun no nos hubieran venido -los vientos favorables que necesitaban nuestras velas, y estaríamos -detenidos en Aulide. - -„Encargóseme tambien que fuese de embajador á Troya, y requiriese á -esta corte sobre la restitucion de Elena: penetré en ella cuando aun -estaba abundante y llena de esforzados guerreros, y alli perorando -sin temor y con energía la causa que me habia encargado toda la -Grecia, acusé á Páris; pedí la restitucion de Elena, y reclamé la -devolucion del rico equipage que con ella habia sido robado. Con el -fuego y energía de mi persuasion intimidé al Rey Príamo y á Antenor -su pariente, y los convencí á que se resolviesen á restituirnos á -Elena; pero Páris, sus hermanos y los demas que le acompañaron en el -robo se opusieron, y quisieron acometernos y maltratarnos. Bien te -acuerdas de esto, Menelao, y por mas señas que aquel dia estuviste -conmigo en el primer aprieto y peligro. Seria prolija en demasía mi -narracion si hubiese de referir las muchas cosas que con mis consejos -y con mis manos hice y obré en utilidad de toda la Grecia en el largo -tiempo de esta guerra. Despues de los primeros combates se encerraron -los troyanos en sus murallas, sin querer presentarse en campo abierto -hasta el décimo año. ¿Qué hacias entre tanto, Ayax, puesto que ninguna -otra cosa sabes sino pelear? ¿De qué utilidad eras, y para qué cosas -servias? Pues si á mí me preguntas qué era lo que yo hacia en el tiempo -que tú eras inútil, yo me empleaba en tramar asechanzas al enemigo; en -ceñir y fortificar los fosos; consolar á los aliados para que sufriesen -con tolerancia tan larga guerra; enseñar y proyectar los medios de -abastecer nuestro campamento, y los de armarnos; y últimamente yo -acudia á cuanto exigia la necesidad del egército, y á cuanto requeria -el uso de mi persona. - -„Agamenon, fingiéndose avisado por Júpiter en un falso sueño, propuso -en el congreso de los griegos que se desistiese de la comenzada -guerra, cuya opinion pudo sostener é hizo prevalecer, haciendo á -Júpiter autor de ella. Ayax para contradecirla, é insistir en que se -continuase la guerra hasta la destruccion de Troya, dijo que pelearia, -que era lo único que podia hacer; pero ¿con esto detendria á los que -ya empezaban á retirarse? ¿Cómo es que no pudo detenerlos tomando él -mismo las armas, y exhortándolos á que imitasen su egemplo? No era -esto mucho pedir á quien solo proferia baladronadas. Pero ¿cómo habia -de detenerlos y esforzarlos á continuar la guerra, cuando él mismo era -uno de los que iban huyendo? Yo lo ví, Ayax, y me llené de vergüenza -al ver que volvias las espaldas, y te disponias á soltar con afrenta -las velas á tus naves. Entonces sin detenerme esforcé mi voz diciendo: -„¿Qué es lo que haceis, griegos? ¿Qué locura es la que os incita á -dejar el cerco de Troya, que ya está para ser tomada? ¿Qué es lo que -llevais á vuestras casas sino afrenta y deshonra despues de diez años -de guerra?” Con estas y otras expresiones, en que el dolor me hizo -prorumpir con energía y elocuencia, conseguí detener y reducir á los -que ya habian vuelto las espaldas, y puesto las naves en disposicion -de retirarse. Con esto Agamenon mudó de intento, y empezó á convocar y -reunir á los aliados que estaban llenos de terror: Tersitas persistia -prorumpiendo en dicterios contra Agamenon y los demas Reyes, sin que -Ayax se atreviese á contenerle ni á hablarle una palabra; pero yo le -hice callar, castigándole su insolencia. Redoblé entonces mi energía; -y exhortando contra el enemigo á los temerosos soldados, les volví á -infundir con mi voz el valor que ya tenian desmayado y perdido. - -„Desde este momento cuento por mio todo lo que Ayax hizo ó pudo hacer -con valor y fortaleza, porque yo fuí quien le detuvo en su fuga, -y á quien por lo mismo deben atribuirse sus hechos posteriores. -Ninguno de los griegos pidió ni escogió á Ayax para alguna empresa; -pero á mí Diomedes me eligió para las suyas, y partió conmigo sus -hazañas, emprendiéndolas con la confianza y seguridad de que llevaba -por compañero á Ulises. Es cosa muy singular y honrosa el que entre -tantos millares de griegos yo solo fuese el elegido por Diomedes, -sin comprometer esta eleccion á la suerte.[52] Salí acompañándole; y -trepando los dos por los peligros de la noche y del enemigo, maté á -Dolon, troyano, que con el mismo intento que nosotros habia salido á -ser espía de nuestro campo; pero no le maté hasta haberle precisado -á descubrir todos los secretos, y hasta saber de él cuáles eran -los proyectos de la pérfida Troya. Habiéndolos comprendido, y no -teniendo mas que saber, podia ya retirarme cubierto de este honor -y satisfaccion. Pero no contento con ello, penetré hasta la tienda -de Reso,[53] y le asesiné y á sus compañeros en sus mismos reales; -con lo que vencedor, y cumplidos mis votos y deseos, me entré en su -carro, y me volví en él en triunfo. Negadme ahora las armas de aquel -héroe, cuyos caballos habia pedido Dolon, y le habian ofrecido los -troyanos por precio y premio en el caso de victoria, y sea enhorabuena -mas acreedor á ellas Ayax, y mas dignos de atencion sus méritos. ¿Qué -necesidad hay de haceros á la memoria las huestes de Licio Sarpedon, -destruidas y desbaratadas con mi espada? Con derramamiento de mucha -sangre hice caer y dí la muerte á Ceramon, hijo de Ifitis, á Alastor, á -Cromio, á Alcandro, á Halio, á Noemon, á Pritanis, á Chersidamante, á -Toon, á Charope y á Ennomon, que habia venido con funesta estrella, y -por último á otros muchos de menos fama, que murieron á impulsos de mi -valor bajo las mismas murallas de Troya. Griegos, no quiero persuadiros -ni sorprenderos con vanas palabras; hablen por mí las heridas que he -recibido peleando; aqui está mi cuerpo lleno de ellas, y toda la parte -anterior de él; miradlas (esto dijo desabrochándose el vestido); estas -son las que ha recibido mi pecho combatiendo en vuestra defensa. - -„Pero Ayax en todo el tiempo que ha durado esta guerra no ha derramado -ni una gota siquiera de su sangre, y por lo tanto tiene el cuerpo sin -cicatriz alguna. ¿Qué importa que se jacte de que defendió y libertó -nuestras naves de los troyanos y de Hector, que venia auxiliado del -mismo Júpiter? No puedo negarle ni dejar de confesar esta hazaña, -porque no soy tan maligno que vitupere los esforzados hechos; pero -no es razon que se atribuya á sí solo la gloria y el honor, que debe -comunicar con alguno de nosotros que concurrieron con él á aquel -suceso. Patroclo, nieto de Actor, armado con las armas de Aquiles, -repelió y detuvo el ímpetu de los troyanos y de su defensor Hector, -é impidió el proyecto de poner fuego á nuestras naves. Tambien se -jacta Ayax, sin hacer mencion de Agamenon, de Menelao ni de mí, de -que sorteado entre nueve salió al desafio con Hector, atribuyendo á -valor y osadía esta accion á que le obligó la suerte. Pero ¿cuál fue, -esforzadísimo[54] Ayax, el suceso y fin de tu combate? El resultado fue -el haber salido Hector de él sin que le hubieses hecho herida alguna. - -„¡Desdichado de mí! con cuánto dolor me veo precisado á acordarme de -aquel triste momento en que Aquiles, nuestro muro y defensa, perdió su -vida á manos de Páris. Ni las lágrimas, ni la afliccion ni el temor me -fueron impedimento para ir, tomar su cadaver que yacia en la tierra, -y trasportarlo sobre mis hombros; sí, sobre estos mismos hombros -traje el cuerpo de Aquiles, y tambien esas armas que ahora pretendo -se me adjudiquen. Tengo fuerzas suficientes para manejarlas por mas -pesadas que sean, y tengo ánimo noble para saber agradecer y conservar -la honra que en ello se me haga. Ciertamente que la cerúlea Tetis -hubiera empleado bien la solicitud y cuidado que tuvo por su hijo, -para que ahora sus armas, fabricadas por un Dios, y que son obra tan -artificiosa, pasasen á un soldado visoño, rudo y sin ingenio. Si él no -comprende lo que se halla grabado en el escudo; á saber, el Océano, -las tierras que ciñe, las constelaciones del alto cielo, las Pléyades, -las Híades, la Osa, que nunca se baña en el mar, muchas y diversas -ciudades, y Orion con su refulgente espada, ¿para qué pide y pretende -unas armas cuyos emblemas no entiende? ¿De qué le aprovecha el haberme -tachado de que rehusé el venir á esta guerra, huyendo con artificio -y simulacion los peligros de ella, y echarme en rostro y argüirme de -que me alisté despues que él? ¿No conoce que en esto arguye tambien y -reprende al mismo Aquiles? Si el fingir fue delito, ambos nos valimos -de ficciones; si la tardanza fue culpa, yo vine al campo mas pronto que -Aquiles. Á mi me detuvo y obligó á fingir el cariño de mi esposa, y á -aquel el de su madre. Primero procuramos desempeñar las obligaciones -que debíamos á estas, y despues las que debemos á vosotros y á toda la -Grecia, y con esto no temo ya el no poder defenderme de una falta en -que tambien incurrió el mismo Aquiles. Este fue hallado y descubierto -por el ingenio de Ulises; pero Ulises no lo fue por el de Ayax. - -„Nada tiene de extraño ni debemos admirarnos de que su suelta y necia -lengua se haya atrevido á calumniarme, cuando á vosotros tambien se -atrevió á imputaros un vergonzoso delito; porque si en mí fue torpe -el haber acusado falsamente á Palamedes, como él ha querido decirlo, -á vosotros no os hace mucho honor el haberle condenado por una falsa -acusacion. Pero hay ademas que ni Palamedes pudo sincerarse de un -tan grande y tan manifiesto delito, ni vosotros os gobernasteis por -relaciones y justificaciones, sino que visteis el oro que constituia -el cuerpo de este delito. Ni tampoco soy culpado en que Filoctetes -quedase y esté detenido en la isla de Lemnos; este es un delito que -mas bien recae sobre vosotros, porque lo consentisteis y aprobasteis. -Yo no negaré que le aconsejé y reduje á que se quedase, y no se -expusiese á los peligros y trabajos del camino y de la guerra, sino -que antes bien procurase con el descanso mitigar y curar los fuertes -dolores que le causaba la herida que se hizo con una de las flechas -que traia de Hércules; acomodóse á mi consejo, y vive por haberlo -tomado. Mi consejo no solamente fue fiel, sino que como ha tenido unas -felices resultas, hace tambien fiel al consejero. Pero pues, segun -los hados, no puede ser tomada ni destruida Troya sin Filoctetes,[55] -y es necesario hacerle venir con las flechas de Hércules, no me deis -á mí esta comision; encargádsela á Ayax, que él con su persuasiva y -elocuencia tendrá mas habilidad para templar su enojo, y la ira de que -se halla agitado por las calamidades que padece, y sabrá reducirle con -alguna astucia á que venga con sus flechas á concluir esta guerra. -Esta empresa solo es propia para mi sagacidad; y si yo no hago uso de -mi ingenio y prudencia, que siempre se han desvelado en vuestro favor, -mas fácil será que el Gimois corra hácia su nacimiento; que el monte -Ida[56] quede despojado de sus frondosas arboledas, y que la Grecia -dé socorro á Troya, que el que la necia astucia de Ayax pueda seros -de algun provecho, y reducir y traer á aquel héroe. Aunque te halles, -Filoctetes, inexorable y poseido de la mayor dureza; aunque estés -irritado contra todos los aliados, contra Agamenon y contra mí; aunque -con infinitas execraciones desees sin término mi muerte; aunque todos -tus anhelos sean apoderarte de mí, beber mi sangre, y cogerme bajo tu -jurisdiccion y potestad, como tú estuviste bajo la mia, yo te entraré -con mis astucias, y con ellas conseguiré reducirte y traerte conmigo; -y si la fortuna no me fuese desgraciada, conseguiré apoderarme de tus -flechas, del mismo modo que me apoderé del troyano adivino Heleno, como -desconcerté los oráculos y hados de Troya, y como conseguí sacar y -traerme por medio de los enemigos la estatua de Minerva, á cuya hazaña -no puede compararse ninguna de las que ha hecho Ayax; pues sin este -robo, y mientras Troya conservase el Paladion, era inconquistable, y -no permitian los hados fuese destruida. Para esta empresa[57] ¿dónde -estaban y de qué servian la jactanciosa fortaleza y las fanfarronadas -de Ayax? ¿Cómo es que este temió el ir allá? Y ¿cómo es que solo Ulises -se atrevió á penetrar por las centinelas, arriesgarse á los peligros -de la noche, y por medio de las espadas de los enemigos no solo -asaltar las murallas de Troya, sino entrarse hasta el mismo palacio y -templo, sacar de él la estatua de la Diosa, y volver y llegar con ella -á vuestro campo, trepando por los mismos peligros? Si yo no hubiera -concluido esta empresa y allanado este inconveniente, de nada serviria -toda nuestra expedicion, ni que estuviese en ella el hijo de Telamon, -armado con su escudo forrado de siete cueros. En aquella noche conseguí -yo la victoria de Troya; entonces la vencí, despojándola del Paladion, -que era puntualmente en lo que consistia el ser inconquistable. - -„No estés, Ayax, dando á entender con acciones y medias palabras -que Diomedes me acompañó á esta empresa: su parte le toca tambien -en ella; pero tambien tú debes acordarte de que cuando fuiste á la -defensa de la escuadra no fuiste solo; á tí te acompañaron muchos, á -mí solo Diomedes. Si este gran capitan no estuviera bien cerciorado -de que el sabio es mas útil que el guerrero, y de que la prudencia es -mayor mérito que el temerario valor, tambien se hubiera manifestado -pretendiente á estas armas, y lo mismo hubiera hecho Ayax, hijo de -Oileo, que ha tenido mas moderacion que tú. Tambien las hubiera -pretendido el feroz Euripilo, Toas, hijo de Andremon, Idomeneo, Merion, -su paisano, y Menelao.[58] Todos los cuales, aunque esforzados, y que -no son inferiores ni de menor mérito y valor que el tuyo, cedieron -reconociendo la ventaja de mi prudencia. Tú tienes esfuerzo para los -combates; pero te falta el ingenio, y necesita ser dirigido por el -mio. Tú tienes fuerzas sin prudencia; mas yo con mi sagacidad preveo -lo futuro. Tú puedes pelear; pero Agamenon acuerda y elige con mi -consejo el tiempo y la coyuntura en que pueden y deben empeñarse los -combates. Tú solo eres útil en el cuerpo; pero yo tambien lo soy en -el ánimo y el ingenio: en suma, tanto te llevo de ventaja, cuanto -excede el piloto al marinero y el capitan al soldado; porque en mí es -el ingenio mas esforzado y valiente que el brazo, y en aquel está y -consiste el principal vigor. Ahora bien, próceres de Grecia, declarad -este gran premio á quien tanto se ha desvelado por vosotros, y por -tantos cuidados y fatigas como en el largo tiempo de esta guerra he -tenido y desempeñado en vuestro favor; añadid á mis méritos este -título mas, que sea recompensa de ellos. Ya nos falta muy poco para -concluir esta guerra, pues yo he removido todos los inconvenientes que -lo impedian por disposicion de los hados, y me glorío que he tomado á -Troya, haciendo de modo que pueda ser tomada. Por la esperanza pues de -nuestros aliados; por los muros de Troya, que ya estan para arruinarse; -por las deidades tutelares de ella, que yo con intrepidez les quité y -saqué de su seno, y por lo demas que aun pienso hacer y obrar, si es -que queda alguna cosa que deba hacerse con sabiduría y consejo; y si -falta algo que arguya audacia, dificultad, y sea el último término del -hado y ruina de Troya, no os olvideis de mí, ni me negueis este premio; -y cuando no estimeis que se me deben dar estas armas, concededlas (y -muestra el simulacro fatal de Minerva) á esta efigie, que es la mas -acreedora de los que las pretenden.” - -En todos los próceres se advirtieron conmociones é indicios de que -quedaban convencidos y persuadidos en favor de Ulises, á quien -declararon las armas, y entonces se vió por experiencia el valor y -poder de la elocuencia, y que el sabio y discreto prefirió al guerrero, -y se alzó con las armas del fuerte Aquiles. Ayax, que solo y sin -compañía salió al desafio de Hector, y que tantas veces resistió al -hierro, al fuego y al mismo Júpiter, no pudo resistir á su propia ira. -Vencióle el dolor; y tomando su espada, dijo: „Á lo menos esta es mia; -esta no la pide Ulises; de esta debo usar contra mí mismo, y el acero, -que tantas veces se manchó con la sangre de los troyanos, ahora debe -emplearse en derramar la de su señor; porque Ayax no debe ser vencido -por otro alguno que por sí mismo.” Al decir esto se lo clavó y escondió -en su pecho, sin poder volver á sacarle de él hasta que le expelió la -impetuosidad de la sangre que salia de la herida, con la que rociada -la tierra, brotó de la raiz de un verde césped una flor de color de -púrpura, idéntica en todo á la que antes habia nacido de la sangre de -Jacinto,[59] en cuyas hojas estan escritas unas letras que pueden -apropiarse tanto á la edad pueril como á la viril, con la diferencia de -que en la de Ayax designan el nombre, y en la de Jacinto su queja. - -Vencedor Ulises en la contienda de las armas, se embarcó para Lemnos, -patria de Ipsifile, hija del Rey Toas, y para aquellas tierras -que quedaron infames desde la muerte que las mugeres dieron á sus -maridos,[60] é hizo este viage con el fin y designio de reducir á -Filoctetes, y traerle, como lo consiguió, á la liga contra Troya con -las flechas de Hércules, con el auxilio de las cuales se concluyó y -puso fin á la guerra, quedando destruida Troya, muerto su Rey Príamo, y -su infeliz muger Hécuba perdió por último la forma humana, y convertida -en perra, espantó las regiones extrañas con sus nuevos ladridos. Ardia -el Ilion, alcázar de Troya, situada en el estrecho en el que termina -el dilatado Helesponto; y antes de apaciguarse el fuego, el anciano -Príamo habia sido sacrificado á Júpiter, en cuya ara derramó su ya fria -sangre. Casandra su hija, sacerdotisa de Febo, asida con violencia de -los cabellos para apartarla de su padre, se resistia levantando en -vano sus manos al cielo. Los griegos vencedores se apoderan, como de -una poco honrosa presa, de las mugeres troyanas, que para impedirlo se -acogian á los encendidos templos, y se abrazaban á las estatuas de los -Dioses patrios. Astianacte, hijo de Hector, fue despeñado de aquella -misma torre, desde la cual habia visto y le habia mostrado su madre -muchas veces á su padre Hector, que peleaba por los suyos, y defendia -el reino de sus abuelos.[61] - - - - -FÁBULA II. - -_LA SOMBRA DE AQUILES DETIENE Á LOS GRIEGOS._ - - -Ya en fin convidaba el viento á los griegos á hacerse á la vela, y -soplando favorable hacia resonar las desplegadas velas, y los pilotos -mandaban é instaban al embarque. Las prisioneras troyanas, besando la -tierra, se quejaban y clamaban por ser separadas de ella con violencia: -con gritos y gemidos dieron el último á Dios á Troya; y embarcándose -por fuerza, abandonaron para siempre la desgraciada ciudad, que aun -humeaba. La última que se embarcó entre todas fue Hécuba (¡espectáculo -tan lamentable!), la cual fue hallada y sacada por Ulises de en medio -de los sepulcros de sus hijos, asida á los túmulos, y besando los -huesos; pero antes de ser arrebatada desahogó su cariño en las cenizas -de su hijo Hector, las cuales tomó y guardó en su seno, y al mismo -tiempo dejó en lugar de ellas en el sepulcro su cano cabello, como -pobre despojo de la que solo tenia el cabello y las lágrimas que poder -ofrecerle. Sobre la orilla opuesta á la Frigia, donde estuvo Troya, hay -una tierra habitada de los tracios. - -[Ilustración: (122) La sombra de Aquiles detiene á los Griegos que se -volvian á su patria.] - -Alli estaba el opulento palacio del Rey Polimnestor, á quien Príamo -habia enviado secretamente á su hijo Polidoro para que le educase, y -para alejarlo de los peligros á que hubiera estado expuesto durante la -guerra. Este consejo hubiera sido muy sabio, á no haber enviado con -su hijo riquezas capaces de provocar á un hombre avaro, é inducirlo -á los mayores delitos. En efecto, despues que el impío Rey de Tracia -supo que los griegos se habian apoderado de Troya, violó los derechos -mas sagrados, degolló al jóven Polidoro; y como si el delito pudiera -desvanecerse con el cuerpo, lo arrojó al mar. - -El hijo de Atreo[62] fondeó con su escuadra en la playa de Tracia -mientras se tranquilizaba el mar y amainaban los vientos. Aqui de -repente se apareció Aquiles, saliendo de una abertura que hizo la -tierra, con la misma corpulencia y ferocidad, y con el mismo semblante -amenazador que cuando vivia. Acometió con su espada á Agamenon, -diciéndole: „¿Qué es esto, griegos, asi os retirais sin acordaros de -mí, y la memoria de mi valor queda de este modo enterrada conmigo? -No debeis hacerlo ni retiraros, dejando sin honor mi sepulcro, en el -cual es preciso sacrifiqueis á Polixena[63] á mis manes.” Dicho esto -desapareció; y obedeciendo todos á la amenazadora sombra de Aquiles, -arrebataron del regazo de su madre á esta desgraciada doncella, que -era entonces su único consuelo, y la infeliz con una fortaleza mas -que mugeril fue conducida al túmulo para ser sacrificada al busto[64] -de Aquiles: la cual muy sobre sí fue acercada al altar, y al tiempo -de ir á descargarle el golpe, como viese á Neoptolemo[65] que estaba -de pie con el cuchillo en la mano, y tenia clavados los ojos en su -semblante, le dijo: „Descárgale, y derrama con él mi noble sangre; yo -no te lo impido; esconde ese cuchillo en mi pecho ó en mi garganta: -aqui los tienes ambos descubiertos; porque siendo yo Polixena, no -puedo acomodarme á la esclavitud, y prefiero morir, aunque sé muy bien -que mi sacrificio no servirá para aplacar á ninguna deidad, y por lo -mismo debes ahorrar inútiles ceremonias. Solo desearia que mi muerte -pudiera ocultarse á mi madre. Ella me estorba y disminuye la alegría de -mi sacrificio, aunque no debe llorar tanto mi muerte como los riesgos -á que queda expuesta su vida. Vosotros, griegos, ahora, pues lo pido -con razon, apartaos á lo lejos para que mi sombra pueda bajar libre -á la mansion de Pluton, y abstened vuestras manos de mancillar á una -doncella que se conservó siempre casta. Mi sangre libre será mas acepta -á aquel, quien quiera que sea, á quien procurais aplacar con mi muerte. -Si hay alguno entre vosotros á quien conmuevan estos mis últimos deseos -y súplicas, la hija del Rey Príamo, no una esclava, es la que os ruega -que sin exigir precio alguno, y sin que tenga que comprar con oro, sino -con sus lágrimas, el triste derecho de mi sepulcro,[66] entregueis -mi cuerpo á mi madre, la cual cuando era rica y podia compraba estas -gracias á mucho precio.” Al acabar de decir esto, el concurso echó á -llorar, no pudiendo contener sus lágrimas como ella las contenia. El -mismo ministro del sacrificio,[67] llorando y como forzado abrió su -pecho descubierto, escondiendo en él el cuchillo. Herida mortalmente, -sus fuerzas la abandonan, cae, y mostró á la misma muerte intrépido -semblante. Aun cuando caia tuvo cuidado de cubrir con su ropa las -partes que se debian ocultar y conservar el decoro de su casto pudor. - -Las troyanas recogieron el cadaver; y repasando en su memoria los -muchos que de la casa Real habian fallecido, y la mucha sangre que se -habia derramado de la familia de Príamo, unas veces suspiraban por la -infeliz Polixena, y otras por tí, Hécuba, Reina madre, en quien ya no -veian mas que una sombra de la antigua felicidad del Asia, reducida ya -á un triste despojo, que como mala suerte nadie queria le tocase en el -repartimiento, y que el vencedor Ulises la hubiera despreciado, á no -ser porque era madre del guerrero Hector, sin cuya circunstancia con -dificultad se hubiera hallado quien la hubiese querido por esclava. -Esta Reina desgraciada, abrazada al yerto cadaver de su esforzada hija, -derramó sobre él y sobre su herida las lágrimas que tantas veces habia -derramado por su patria, por sus hijos y por su marido. Besábale, y se -heria el pecho, tiñendo en la fria sangre sus canas; y despues de -haberle maltratado, prorumpió en muchas y lastimosas expresiones; pero -particularmente en las siguientes: - -[Ilustración: (123) Las damas Troyanas llevan en hombros á Polixena que -acaba de espirar.] - -„Hija querida (pues ya no me queda otra), último dolor de tu triste -madre, ya has espirado, y veo que mi pecho se halla penetrado de tus -propias heridas; has muerto á la violencia de ellas para que no se -verifique que yo pierda á ninguno de los mios de muerte natural. Yo -estaba persuadida que por ser hembra estarias segura del cuchillo; -pero has muerto á la violencia de él. La calamidad de Troya y el furor -de Aquiles, destruidor de nuestra familia, te ha alcanzado á tí y á -todos tus hermanos. Cuando murió á manos de Páris y con las flechas -de Apolo dije entre mí con confianza: „Ahora ya no tenemos que temer -á Aquiles;” pero veo que me engañé, y que debia de haberle temido aun -despues de muerto: sus cenizas aun en el sepulcro se enfurecen contra -nosotros; y en el túmulo mismo sentimos y experimentamos la crueldad -de este enemigo. Veo que he sido fecunda, y he criado hijos para -que hayan sido víctimas del furor de Aquiles. La gran Troya ha sido -destruida hasta los cimientos,[68] y con este triste fin se ha acabado -la pública calamidad; pero no para mí, para quien aun está y permanece -Troya en pie, y mi dolor aun no ha terminado su carrera. Yo que poco -há estaba en la cumbre de mi felicidad con mi marido el Rey Príamo, -cercada de hijos, yernos y nueras, ahora me hallo desterrada, pobre, -arrancada y separada de los sepulcros de los mios, y destinada para -esclava de Penélope, muger de Ulises, la que me enseñará á las matronas -de Itaca, ocupada en el vil ministerio de hilar, y les dirá: „Esta es -aquella esclarecida madre de Hector; esta es la que fue Reina y muger -de Príamo.” Despues, hija mia, de haber perdido á tantos, tú, que eras -sola la que quedabas para consolar los amargos llantos de tu madre, has -expiado con tu sangre el sepulcro del enemigo. Para él te parí, y para -que fueses sacrificada en sus exequias. ¿Para qué quedo yo con vida? -¿Es posible que soy tan dura é insensible que no la pierdo? ¿Qué es lo -que para en adelante aguardo? ¿Y para qué me reserva mi cansada vejez? -¿Para qué otra cosa, crueles Dioses, dilatais mi triste vida sino para -que vea nuevas desgracias? ¿Quién creeria que Príamo se pudiese llamar -feliz despues de la destruccion de Troya? Ciertamente lo es en haber -muerto, y no ser testigo, hija mia, de tu violenta muerte, y haber -perdido á un tiempo la vida y el reino. Serviríame de consuelo, hija -mia, hija de Reyes, el ver que se te hacian las debidas exequias, y que -tu cadaver fuese colocado en el panteon de tus abuelos. Pero esta dicha -ya se acabó para nuestra casa; y tu madre no tiene otros dones con que -honrar tu sepulcro que sus lágrimas, y el dolor de dejarte sepultada en -la extrangera arena. Todo lo he perdido ya; solo me queda Polidoro, el -mas querido y el mas pequeño de mis hijos varones, que vive en estas -regiones encomendado á Polimnestor, Rey de ellas, al cual podrá ser de -utilidad y provecho el que se prolongue algo mi triste vida. Debo pues -apresurarme, y emplear estos instantes de ella en lavar[69] la cruel -herida de Polixena y su rostro salpicado con la sangre.” - -Dijo esto; y dirigiéndose á la playa con pasos tardos, y arrancándose -sus pocas canas, iba diciendo la infeliz: „Troyanas, dadme un cántaro -para sacar y traer un poco de agua.” Estando en esto vió arrojado en -la playa el cadaver de su hijo Polidoro, cubierto de grandes heridas, y -muerto violentamente á flechazos por traicion de Polimnestor. Al verle -empezaron á gritar las troyanas; pero Hécuba enmudeció por la fuerza -de su dolor, el cual le comprimió la voz y las lágrimas, reprimiendo -hácia adentro las que sus ojos empezaban á brotar; y semejante á un -duro peñasco se queda yerta, y unas veces dirige la vista á la parte -contraria, otras levanta al cielo sus airados ojos, y otras los dirige -á mirar el rostro y heridas de su hijo; pero mas principalmente á -estas. Ensáñase y monta en cólera, en la cual enardecida, determinó -vengarse como si aun fuera Reina, y se quedó absorta, discurriendo la -especie de venganza que habia de tomar contra Polimnestor. Asi como se -enfurece la leona á quien han quitado sus cachorrillos, y encontrando -las huellas del robador, las sigue, y persigue al enemigo antes de -verle; del mismo modo Hécuba, despues que mezcló la ira con el llanto, -olvidada de su edad, pero no de su valor, se dirige al palacio del Rey -Polimnestor, autor de la cruel muerte de Polidoro; pide audiencia, y -conseguida le dice venia á mostrarle y entregarle una cantidad de oro -que habia quedado escondida para que se la diera á su hijo. Creyólo -Polimnestor, y poseido de su anhelo y acostumbrada avaricia, se retiró -con ella á un lugar secreto, en donde mostrándose halagüeño, la dijo: -„No te detengas, Hécuba; dame ese oro para tu hijo, pues te juro por -los Dioses de entregarle fielmente lo que ahora me des y lo que antes -he recibido.” Ella le miraba con aspecto terrible al tiempo que estaba -hablando y jurando tales falsedades; y no cabiendo ya en sí de ira, -arremete á Polimnestor, le ase fuertemente, llamando en su auxilio á -las matronas cautivas, le mete los dedos en los ojos, se los saca, -y extrae hasta las mejillas, haciéndola valerosa su propia ira; y -metiendo despues la mano en los huecos llenos de sangre, le arranca, -no los ojos porque ya no los tenia, sino el sitio donde aquellos -estuvieron. La gente de Tracia, irritada y ofendida por el estrago -hecho en la persona de su Rey, acometió á Hécuba, tirándola flechas y -piedras; pero esta con un ronco murmullo iba corriendo á morder las -piedras que la tiraban, y cuando se disponia y preparaba á hablar, en -lugar de voces prorumpió en ladridos, convertida ya en perra. Todavía -permanece el lugar donde acaeció esta aventura, y tiene el nombre -del suceso. La desgraciada Hécuba aun despues de su transformacion -conservaba la memoria de sus antiguas calamidades, y afligida aullaba -y ladraba por los campos de Tracia, y su desgracia conmovió y lastimó á -los troyanos, á los griegos, y hasta á los mismos Dioses; de tal modo -que la misma Juno, muger y hermana de Júpiter, confesaba y decia que -Hécuba no merecia ser castigada con tanto rigor. - -Aunque la Aurora habia favorecido siempre á los troyanos, no pudo -emplearse en sentir sus calamidades y las de Hécuba. Angustiábale -un cuidado mas cercano, y tenia que llorar la pérdida de su hijo -Memnon,[70] al cual vió perecer en los campos de Troya al ímpetu de -la lanza de Aquiles. Al verlo se le paró descolorido aquel rubicundo -color con que se deja ver por el horizonte al amanecer, y la hizo -esconderse entre las nubes. No pudo sufrir el triste espectáculo de -que el cadaver de su hijo fuese puesto en la pira, y suelto como tenia -el cabello se dirigió al gran Júpiter, y arrojándose á sus pies, le -dijo acompañando con las lágrimas estas palabras: „Aunque soy una -deidad de inferior órden á todas las que habitan el resplandeciente -cielo (pues mis templos son pocos y raros en todo el orbe), llego á tus -pies, no para que me concedas templos, dias festivos y de sacrificios, -y aras en que se quemen inciensos en mi honor, aunque no dejarias de -concederme estos dones, si tienes consideracion á que me hacen digna -de ellos los oficios que por tu órden desempeño, cuando sirvo de que -con mis crepúsculos no se confunda la noche con el dia ni la luz con -las tinieblas; pero no es este el cuidado que me trae, ni estoy en -estado de solicitar unas honras que creo tengo bien merecidas. Vengo -con la afliccion de haber perdido á mi hijo Memnon, que habiendo -venido con sus fuertes armas al socorro de Príamo su tio, fue muerto -en sus primeros años (pues asi lo quisieron los hados) por el valeroso -Aquiles. Yo te ruego pues, Soberano de los Dioses, le concedas algun -privilegio que le distinga de los demas mortales para que se consuele -una madre afligida.” - -Júpiter convino en ello, y al momento la alta pira en que estaba el -cadaver de Memnon, consumida por el fuego, se desplomó, y los remolinos -del humo oscurecieron el aire, al modo que cuando los rios exhalan -las nieblas que nacen de ellos, y que los rayos del sol no pueden -penetrar. La negra pavesa se levanta en el aire, y unida se condensa, -formando un cuerpo que toma figura, color y movimiento del mismo fuego, -y que su ninguna pesadez le servia de alas, y le hacia remontarse. Esta -masa solo era al principio una especie informe de ave; poco despues, -siendo ave verdadera, hizo ruido con las alas. Al mismo tiempo sonaron -otras infinitas que salieron de las propias cenizas. Estas aves dan -tres vueltas volando al rededor de la hoguera, y tres veces el clamor -concorde sube á los aires, y se baten unas contra otras con tanto furor -y obstinacion, que caen cerca de la hoguera, como unas víctimas que se -sacrificaban á las cenizas de que habian sido formadas, demostrando en -esto que debian su ser á un varon esforzado. El autor le dió el nombre -á las aves: llamáronse de él Memnónides. Estas aves al cumplirse el año -vuelven al mismo sitio, y en él renuevan el combate, honrando de este -modo el sepulcro de este héroe. Cuando todos se afligian de oir ladrar -á la desgraciada Hécuba, la Aurora solo atendia á su propio dolor y -llanto, y desde entonces derrama lágrimas, que se convierten en rocío. - -[Ilustración: (124) Del incendio de Troya se salva Eneas con su padre -Anquises y su hijo Ascanio.] - - - - -FÁBULA III. - -_ENEAS Y ANQUISES._ - - -No obstante, el destino no permitió que con la ruina de los muros -pereciese enteramente la esperanza de la reparacion de Troya. El -piadoso Eneas sacó sobre sus hombros á los Dioses penates y tutelares, -y en su padre llevó otra nueva deidad, que era para él una carga -venerable. Con la precipitacion solo pudo escoger, entre tantas -riquezas como dejaba, á su anciano padre y á su hijo Ascanio. Habiendo -salido prófugo del puerto de Antandros, pequeña ciudad de Frigia, con -su flota, y aprovechándose de un viento favorable, deja á un lado las -playas abominables de Tracia, y la tierra que aun estaba manchada con -la sangre de Polidoro, y entra con próspero viento, rodeado de sus -compañeros, en Delos, ciudad consagrada á Apolo. Anio, sacerdote de -este Dios, y Rey de la isla, le recibió favorablemente en el templo y -en su palacio; le enseña la ciudad, los dedicados templos, y los dos -árboles que en otro tiempo sirvieron de apoyo á Latona, y se asió de -ellos cuando parió á Apolo y á Diana. Despues de haber hecho un solemne -sacrificio, en el que quemaron incienso, derramaron vino sobre él, -y consumieron al fuego, segun solemne rito, las entrañas y fibras de -los animales sacrificados, se entraron en el Real palacio, y sentados -á la mesa, ricamente preparada, les sirvieron en ella los abundantes -dones de Céres y de Baco. En la conversacion de mesa el anciano y -piadoso Anquises dijo á Anio: „Sacerdote ilustre de Febo, ó yo estoy -engañado, y no me acuerdo muy bien, ó tenias un hijo y cuatro hijas -cuando vine la primera vez á esta ciudad.” Á lo que Anio afligido, -sacudiéndose la cabeza que tenia vendada con el blanco velo sacerdotal, -respondió: „No te engañas, ó heroico y venerable anciano; verdad es -que viste padre de cinco hijos á quien ahora (tanta es la inconstancia -de las cosas humanas) ves casi sin ninguno; porque ¿de qué me sirve -uno solo que tengo ausente, llamado Andros, en la isla denominada -de su nombre, en la cual está reinando por mí? Apolo le concedió el -don de comprender lo futuro, y Baco distinguió á mis hijas con otros -dones nunca oidos, porque todas las cosas que tocaban se convertian en -trigo, vino y aceite, y esto les servia para enriquecerse. Luego que -Agamenon, destruidor de los muros de Troya, supo que mis hijas poseian -este don (para que entiendas, querido Anquises, que á mí tambien me -tocó alguna parte en vuestras desgracias), usando de la fuerza de las -armas, me las tomó y arrebató con violencia de mi propio seno, para que -con el uso de su don abasteciesen á todo el egército de los griegos. -Habiendo hallado medio para escaparse cada una por donde pudo, las dos -aportaron á la isla de Eubea, y las otras dos á la de Andros, donde -reinaba su hermano. Inmediatamente una tropa de hombres armados entró -en sus estados, y le amenazaron con su destruccion si no entregaba á -sus hermanas. El amor que Andros les tenia cedió por último al temor -que le causaba el egército enemigo, y las entregó á los griegos: un -temor tan bien fundado puede servirle de disculpa: no tenia á su lado -para defender sus nuevos estados ni á Eneas ni á Hector, á estos dos -fuertes guerreros que durante diez años han resistido á todo el poder -de la Grecia. Ya se preparaban cadenas para aherrojar á mis hijas como -á unas esclavas, cuando levantando los brazos aun libres al cielo, -exclamaron: „¡Ó padre Baco, socórrenos, y no nos abandones en el apuro -en que nos vemos por causa del don que de tí recibimos!” Su súplica -fue oida; y el Dios que les otorgó el don, que acababan de invocar, -las socorrió, si se puede llamar socorro el perderlas para siempre de -un modo maravilloso. Nunca he podido saber de qué modo perdieron la -figura, ni aun ahora lo puedo decir. Todo lo que yo sé es que tomaron -plumas, y que fueron transformadas en palomas, aves consagradas á Venus -tu esposa.” - -Anio y sus huéspedes, despues que con estos y otros tales razonamientos -acabaron la cena, dejaron la mesa, y se fueron á dormir. Levantáronse -al amanecer del dia siguiente, y fueron á consultar el oráculo de -Apolo, el cual respondió que buscasen á la antigua madre[71] y los -reinos que con Troya tenian enlace. El Rey Anio los despidió, dándoles -algunos dones y regalos; á Anquises un cetro; á Ascanio su nieto una -clámide y una aljaba, y á Eneas un gran vaso, que el tebano Terses le -habia enviado de regalo desde las regiones de Beocia en agradecimiento -de haber sido hospedado por él en su palacio. Este vaso habia sido -fabricado por Alcon, natural de Milas, el que habia cincelado en él -una larga serie de cosas, que eran las siguientes: una ciudad con -siete puertas, las cuales servian de nombre, que demostraba ser la -de Tebas. En las avenidas de la ciudad estaban delineadas exequias, -túmulos, hogueras encendidas, mugeres con la cabellera suelta y el -pecho descubierto, señal de su duelo y afliccion; Ninfas deshechas -en lágrimas; fuentes secas; árboles lánguidos y desnudos de hojas, -y ganados que pacian sobre estériles rocas. En medio de Tebas se -veian esculpidas las generosas hijas de Orion; una entregando su -pecho varonil y su cuello al cuchillo; otras atravesados sus cuerpos -con espadas, y todas en accion de ser sacrificadas por la salud de -su patria, conducidas por la ciudad con pompa y aparato fúnebre, y -quemadas en la hoguera, que para ello se veia en el sitio y parage -mas público: tambien se veia esculpido en el mismo vaso cómo de las -cenizas de estas valerosas mugeres, para que no pereciese el linage -de ellas, se formaron y salieron dos gallardos jóvenes, á quienes la -fama da el nombre de Coronas, y estos mismos hacian los honores de la -pompa fúnebre. En suma, sobre las muchas cosas que estaban grabadas -en el referido vaso, cerraban su labor unos ramos dorados de verde -acanto, que le hacian muy vistoso, y de una extremidad desigual y -resplandeciente. Los troyanos por su parte no dieron menores dones á -Anio, á quien regalaron una naveta para el incienso, una copa y una -brillante corona de oro esmaltada de piedras preciosas. Habiéndose -partido de alli los troyanos, acordándose de que traian su orígen de -Teucro,[72] dirigieron su rumbo y aportaron á Creta; pero no pudiendo -sufrir mucho tiempo el aire pestilente del pais, dejándose á un lado -muchas ciudades, dirigieron su derrota hácia los puertos de Italia. -Levantóseles una terrible tempestad,[73] que los agitó é hizo arribar -á un puerto de las islas Estrófades, donde les incomodó y amedrentó la -Harpía Hello, que habitaba alli con las otras sus hermanas, y tuvieron -que hacerse á la vela prontamente. Despues de haber pasado á Duliquio, -Itaca y Samos, islas del mar Jonio, que componian el reino del pérfido -Ulises, llegaron á la altura de Ambracia, célebre por la disputa que -en ella tuvieron los Dioses, conocida hoy por estar dedicada á Apolo -Actiaco. Vieron tambien una piedra llamada Indice, en la que habia sido -convertido el árbitro de la tal contienda. Asimismo dejaron atras á la -ciudad y selva Dodona, cuyas encinas estaban dotadas de habla, y daban -oráculos y respuestas, y pasaron tambien el seno Caonio, donde los -hijos del Rey Moloso, huyendo de un incendio, fueron transformados en -aves. - - - - -FÁBULA IV. - -_POLIFEMO._ - - -Siguiendo su navegacion, pasaron por la isla de los Feacienses,[74] -cuyos campos eran abundantes en toda especie de delicadas frutas. -Despues aportaron á Epiro y á Butroto, donde reinaba el adivino Heleno, -hijo de Príamo, y habia edificado esta ciudad á semejanza de Troya. -Desde aqui, advertidos por Heleno de las cosas que les habian de -suceder, todas las cuales les pronosticó fiel y exactamente, navegaron -á Sicilia, cuya isla se avanza en el mar por tres promontorios: el uno -llamado Pachino á la parte del mediodia; el otro Lilibeo al occidente, -y el último Peloro al norte. Por este entraron los troyanos, y con el -auxilio de los remos y favorable marea dieron fondo ya de noche en las -aguas de Zanclea.[75] - -[Ilustración: (125) Despues de haber cantado Polifemo las alabanzas de -Galatea la ve que se entretenia con Acis.] - -Á la derecha de esta costa está el escollo de Escila, y á la izquierda -el de Caribdis, que son dos remolinos que hacen peligrosa la -navegacion, porque el de Caribdis arrebata y se traga las naves, y -á largo trecho las vuelve á vomitar. El de Escila es de figura de una -doncella, cuyo vientre está ceñido de perros fieros, y (si es que no -han mentido los poetas) en algun tiempo fue verdadera doncella la tal -Escila,[76] y tuvo muchos pretendientes; pero despreciándolos á todos -se iba á las Ninfas del mar, de las cuales era en extremo querida, -y les contaba las burlas y desprecios que hacia á sus enamorados -pretendientes. Galatea, una de dichas Ninfas, en ocasion de estar -entregada á ella para que la peinase y adornase sus cabellos, la dijo -interpolando suspiros: „Tú á lo menos, hermosa doncella, eres apetecida -de gallardos y civilizados amantes, y puedes sin riesgo alguno, segun -que asi lo haces, corresponderles con desprecios y desvíos; pero yo -soy mas desgraciada, pues siendo Ninfa, hija de Nereo y de la cerúlea -Doris, y hermana de tantas Nereidas que me acompañan y defienden, no -pude evadirme del importuno amor del monstruoso Ciclope Polifemo[77] -sino por medio de las olas.” Al decir esto las lágrimas la impidieron -el continuar su narracion. Limpióselas Escila con sus blancos dedos, -y procuró consolarla diciendo: „Cuéntame, querida, tus cuidados; yo te -soy y te seré fiel; no me ocultes la causa de tu dolor.” - -Galatea alentada con esto dijo á Escila lo siguiente: „El jóven Acis, -hijo de Fauno y de la Ninfa Simetis,[78] era las delicias de su padre -y de su madre; pero mucho mas bien era el embeleso mio, porque aunque -hermoso y apetecido de otras muchas, habia puesto solo en mí su cariño: -era de diez y seis años, y empezaba á apuntar la barba en sus tiernas -mejillas. Yo sin moderacion alguna correspondia al amor de este jóven, -y el Ciclope me importunaba á mí sin término con sus amores; y si me -preguntas cuál fue en mí mayor si el odio del Ciclope ó el amor de -Acis, te responderé que eran iguales, porque aborrecia tanto al uno -como amaba al otro. ¡Ó Venus, cuán grande es el poder de tu imperio! -Este fiero Ciclope, horror de las mismas cuevas y selvas, y de ningun -peregrino visto sin castigo, y menospreciador del alto Olimpo con sus -Dioses, siente en sí el amor y sus efectos; y cautivo de mi cariño, se -abrasa por mí, y olvida sus ganados, y las cuevas donde acostumbraba -habitar antes. Entonces empezó á tener algun cuidado de su compostura -y de agradarme. Ya se peina con un rastrillo los ásperos cabellos: ya -se corta la barba larga con una hoz, y se mira con complacencia en -la cristalina fuente, haciendo de ella espejo para componer su fiero -semblante. El amor le hizo ablandar su crueldad, su fiereza y la -inmensa sed de derramar sangre, y en esta suspension iban y volvian -las naves con seguridad por lo largo de la costa. En este intermedio -Telemo,[79] hijo de Eurimo, célebre adivino y diestro en los agüeros, -y que nunca se engañaba en ellos, vino á las cuevas del monte Etna de -Sicilia, y encontrando en ellas al terrible Polifemo, le dijo: „Ulises -será el que te saque el único ojo que tienes en medio de la frente.” -Rióse de ello Polifemo, y le respondió: „Necio adivino, tú te engañas -en tu pronóstico, porque ya otra me lo ha robado.” Asi desprecia el -enamorado Ciclope al que en vano le avisaba su verdadero peligro; y, ó -andando á paso precipitado huella aquellas playas, ó cansado se vuelve -á su oscura cueva. Hay un collado que con su larga punta se avanza -dentro del mar, y por ambos lados está cercado de olas. Subióse á él -Polifemo, y se sentó en medio, siguiéndole su rebaño, que habia dejado -atras y sin cuidar de guiarle, y poniendo junto á sus pies el pino que -tenia por báculo, y que pudiera servir de mástil de un navío, tomó su -flauta compuesta de cien cañas, y se puso á tocar. El sonido de su -pastoril instrumento atronó todo aquel monte y las vecinas playas, y -las hizo estremecer. Yo estaba escondida en el cóncavo de una piedra, y -sentada en el regazo de mi querido Acis, desde donde oí y conservo en -mi memoria que cantó al son de su flauta lo siguiente: - -„Ó querida Galatea,[80] mas blanca que la nevada flor de la alheña, -mas florida que los prados, mas elevada que el alto álamo, mas -resplandeciente que el cristal, mas juguetona que el tierno cabritillo, -mas lisa que las conchas batidas con las continuas olas del mar, -mas agradable que el sol en el invierno y la sombra en el estío, -mas hermosa que la manzana pendiente del árbol, mas vistosa que el -lozano plátano, mas transparente que el hielo, mas sabrosa que la uva -madura, mas suave que las plumas del cisne y que la leche cuajada, y -si no huyes de mí y correspondes á mi amor, mas bella y lozana que el -regado jardin. Pero si le desprecias, eres mas feroz que un toro por -domar, mas dura que la vieja encina, mas falaz é inconstante que las -ondas, mas flexible que las varas del sauce y que los sarmientos de -las vides, mas insensible que las rocas, mas violenta que la corriente -de un rio, mas vana que el pavo real, mas activa que el fuego, mas -áspera que los abrojos, mas terrible que una osa recien parida, mas -sorda que las olas agitadas, mas cruel que la víbora pisada, y (lo que -especialmente quisiera quitarle si pudiera) mas ligera, no solo que el -ciervo amedrentado de los claros ladridos, sino tambien mas que los -veloces vientos. ¡Ah! Galatea, si bien me conocieses, te arrepentirias -sin duda de haber huido de mí, desaprobarias tus desvíos y retiro, y -te empeñarias en atraerme y retenerme contigo; pues yo soy dueño de -estas cuevas formadas de un vivo peñasco, que es una gran parte de -este monte, en las cuales no se siente el calor en medio del estío ni -el frio en los inviernos mas rigurosos. Los árboles que yo poseo estan -cargados de hermosísimas frutas. Tengo uvas que resplandecen como el -oro pendientes en parras enramadas; téngolas tambien de color de -púrpura: unas y otras las reservo para tí: tú misma por tu mano podrás -coger las delicadas moras, nacidas debajo de la sombra silvestre; las -cerezas del otoño, y las ciruelas no solo negras, sino tambien finas y -delicadas, y del color de la reciente cera. Si me admites por esposo, -tendrás abundancia de castañas y madroños, y todos los árboles tendrán -su fruta á tu disposicion. Todo este rebaño es mio, sin otras muchas -ovejas, que unas andan errantes por esos valles, otras estan ocultas -en las selvas, y otras encerradas en las cuevas. Si me preguntases -cuántas son, no podria decírtelo, porque el saber el número de sus -ganados es cosa de pobres. De la lozanía y hermosura de ellas no hay -necesidad de que me creas, cuando tú por tí misma puedes verlas, y -que traen unas ubres tan cargadas, que apenas las dejan andar. Tengo -los abrigados apriscos llenos de corderos; tengo tambien cabritos de -igual edad en otros corrales. Siempre tengo abundancia de leche; parte -de ella para beber, y parte para cuajarla y conservarla hecha quesos. -No pienses que tendrás solo para tus delicias los referidos y otros -regalos fáciles y vulgares, como son gamos, liebres, cabras, pichones, -el nido alcanzado del árbol, sino tambien dos cachorrillos de una osa, -hallados por mí en la cima de estos montes, y tan semejantes entre -sí, que apenas podrás distinguirlos, y servirán para que juegues y -te entretengas con ellos: cuando los hallé dije para mí: „Estos los -guardo para mi querida y para su diversion.” Ea pues, Galatea, hermosa -Nereida, saca y descubre tu cabeza de entre las aguas del mar, ven, y -no desprecies mis regalos. No pienses que soy tan desagraciado que no -pueda ser objeto de tu amor; poco hace que me estuve mirando en una -clara fuente, y no me pareció mal mi semblante y figura. Mira cuan alto -soy; no es Júpiter mayor en el cielo que yo con mi agigantado cuerpo, -pues vosotras soleis decir que reina alli no sé qué cierto Júpiter. Una -bien poblada cabellera sirve de adorno á mi rostro, y como si fuera un -bosque me tapa y cubre los hombros. No dejo de ser agraciado, ni debes -tenerme por horrible porque mi cuerpo esté cubierto de áspero pelo: -el árbol no está vistoso sin el adorno de las hojas: el caballo está -feo sin crines: las plumas son el adorno de las aves: la lana lo es de -las ovejas: la barba y el pelo parecen bien en el hombre. Es verdad -que solo tengo un ojo en medio de la frente; pero es del tamaño de un -escudo. ¿Y qué tenemos con eso? El sol siendo uno solo ¿no está viendo -todas las cosas del mundo desde el dilatado cielo? Reflexiona ademas -de esto que tengo por padre á Neptuno, señor de los mares, en que tú y -las demas Nereidas teneis vuestra morada: este será tu suegro. Apiádate -y oye mi súplica, pues por tí sola estoy rendido. Yo que desprecio -al cielo, á Júpiter y á sus rayos, te venero á tí, hermosa Nereida, -y tu ira es mas cruel y temible para mí que el mismo rayo. Me seria -tolerable el verme despreciado, si á todos despreciases igualmente; -pero ¿cómo he de sufrir el que con repulsa mia ames á Acis, y prefieras -sus brazos á los mios? Está bien que él se tenga por gallardo; pero en -el caso que tal te parezca á tí, cruel Galatea, lo que no me seria de -gusto, si llego á encontrarme con él, experimentará que mis fuerzas -corresponden á la mole de mi cuerpo. Le arrancaré vivas las entrañas, -y esparciré sus destrozados miembros por los campos y por los mares -en que tú habitas, para que alli puedas unirte con él despedazado. -Ciertamente que yo me abraso de amor por tí, y el fuego que me consume -se aumenta con tus desprecios. Me parece que el monte Etna con sus -fuerzas se ha trasladado á mi pecho, y tú, Galatea, te muestras -insensible.” - -„Despues que Polifemo expresó asi sus quejas, se levantó (porque desde -el sitio en que yo estaba veia todo lo que hacia), y mas furioso que -un toro á quien quitan la vaca, sin poder detenerse, echó á correr -por las selvas y bosques. Como nos viese á Acis y á mí cuando menos -lo pensábamos, exclamó: „¿Que aqui estais? Bien os veo, y esta será -la última vez que volvais á estar juntos.” El grito que dió para -decir esto el airado Ciclope fue tan grande como su ira, y con él -se estremeció todo el monte Etna. Yo llena de miedo me escondí en -el mar inmediato, arrojándome á sus aguas. Acis recurrió á la fuga, -diciendo: „Suplícote, Galatea, me des favor: y vosotros, padres mios, -dadme auxilio; y ya que voy á perecer, admitidme en las aguas en que -reinais.” Seguíale el Ciclope, el que le tiró una gran piedra, que -arrancó de la montaña, y que era una parte de ella; y aunque solo le -alcanzó con una punta, le cogió todo el cuerpo. Mas no obstante yo hice -en esta ocasion lo que permitió el destino se hiciese, que fue el que -Acis recobrase la naturaleza de su abuelo, y se convirtiese en rio. -De su cuerpo, que estaba debajo del peñasco, empezó á manar un humor -encarnado, que á poco perdió el color, y tomó el del agua turbia de un -rio, la que se fue aclarando poco á poco. Ademas de esto el peñasco -que habia sido arrojado por el Ciclope empezó á henderse, y por las -aberturas que hizo nacieron y brotaron muchas cañas, que crecieron en -poco tiempo, y las aguas que brotaban de la concavidad del peñasco -hacian un delicioso sonido. No paró en esto la maravilla, pues de -repente se manifestó sobre el agua un gallardo jóven del medio cuerpo -arriba, cuya cabeza adornaba una corona de cañas entretejidas, el cual -solo se diferenciaba de Acis en que era mayor, y tenia el rostro mas -trigueño; pero aun asi era el mismo Acis convertido en un rio, que se -llamó y llama de su nombre.” - -[Ilustración: (126) Enamorado Glauco de Escila, la refiere su -transformacion en Dios marino.] - - - - -FÁBULA V. - -_GLAUCO Y ESCILA._ - - -Luego que Galatea concluyó su referencia, las Nereidas que la -acompañaban se volvieron al mar, y Escila que iba con ellas, y no se -atrevia á exponerse á la merced de las olas, retrocedió y las dejó, y -unas veces se paseaba desnuda por la arena, y otras cuando se hallaba -fatigada se retiraba á bañarse á un remanso del mar. Estando empleada -en esto, he aqui que Glauco, natural de Antedon, nuevo habitador de -las aguas, transformado poco há en Dios marino, la vió y se enamoró de -ella. Escila huye á pesar de cuanto la dijo para detenerla; y dándola -alas el miedo, subió á la altura de una roca escarpada que domina al -mar, donde creyéndose segura, se puso á mirar con atencion al objeto -cuya vista le habia espantado, ignorando si era un monstruo ó un Dios -del mar. Admírala el color, los cabellos que le cubrian los hombros, y -que de la cintura para abajo remataba en pez. Glauco, que comprendió -la causa de su sorpresa, apoyándose en un escollo que estaba cerca de -ella, la dijo: „Bella Ninfa, no soy yo monstruo, no soy bestia feroz; -soy un Dios de las aguas: ni Proteo, ni Triton[81] ni Palemon[82] -tienen mayor potestad que yo en los mares. No hace mucho tiempo que -era mortal; pero inclinado á los mares, me gustaba andar y nadar en -ellos. Unas veces me entretenia en pescar con redes, y otras con caña. -Aquellas playas que yo frecuentaba confinaban con una verde pradera, -cuyos bordes formaban reunidamente las yerbas y las aguas. Las cabras, -las ovejas ni los demas ganados jamas pacieron en ella, ni aun las -oficiosas abejas van á coger el rocío de las flores de que está -esmaltada, ni para hacer coronas ó guirnaldas han cortado ninguna, y -la hoz siempre las ha perdonado. Yo fuí el primero que me senté sobre -esta agradable pradera, y en tanto que secaba mis redes, contaba los -peces que acababa de coger, y los echaba en la yerba, fuí sorprendido -de un prodigio que te parecerá ficcion (pero ¿qué interes tengo yo en -fingir?). Apenas estos peces habian tocado la yerba cuando empezaron -á moverse, y á saltar con la misma viveza como si estuviesen en el -agua. Mientras me detengo y juntamente me admiro de un portento tan -extraño, se huyeron todos al mar, dejando á su dueño y á la pradera. Me -pasmé, y dudoso mucho rato, inquiero cual sea la causa, si algun Dios -haya hecho este milagro, ó si fue la virtud de la yerba. „¿Es posible, -dije, que esta yerba tenga una calidad tan extraña?” Inmediatamente -cogí algunas, las llevé á la boca, y masqué. No bien habia llegado el -jugo á la garganta cuando al punto sentí que por dentro me temblaban -las entrañas, y que el pecho se arrebataba con el deseo de mudar de -naturaleza, que no me fue posible resistir mucho tiempo. „Á Dios, -exclamé, á Dios tierra, adonde nunca mas he de volver,” y al decir -estas palabras me zambullí en el mar. Los Dioses que lo habitan, -movidos á compasion, me recibieron entre ellos, y ruegan al Océano y -á Tetis que me quiten todo lo que tenia de mortal. Estas dos deidades -me purifican, quienes me mandan que repita nueve veces unos versos -misteriosos que me dijeron, y que meta el pecho en cien rios. Apenas -habia recibido esta órden cuando los rios que corrian de diversas -partes al mar y las aguas de este se juntaron y corrieron sobre mi -cabeza. Lo que te acabo de contar hasta aqui es cierto, y me acuerdo -perfectamente de ello; lo que me sucedió despues no puedo decírtelo; -turbado, como fuera de mí mismo, no tuve ningun conocimiento de lo -demas. Lo que yo sé es que al reflujo de las aguas me hallé otro -diverso del que antes era, tanto en el cuerpo como en el entendimiento. -Entonces ví por primera vez esta barba verde, esta melena que arrastro -por los anchurosos mares, estos grandes hombros, estos brazos, que -son del mismo color que mis cabellos y barba, en fin esta larga cola, -que tomó el lugar de mis muslos y piernas. Pero ¿de qué me sirve esta -figura? ¿De qué el ser Dios, si tú no te mueves á mi amor por todo -esto?” Escila se retira, y deja á Glauco que decia estas cosas, y se -preparaba para decir otras muchas mas. Él se enfurece, é irritado con -sus desprecios, se encamina al prodigioso palacio de Circe, hija del -Sol. - - - - -[Ilustración] - -LIBRO DECIMOCUARTO. - -_ARGUMENTO._ - - -Eneas envió á Vénulo para pedir auxilio á Diomedes, cuyos compañeros -se convirtieron en aves: Vénulo no alcanzó el socorro, y vino mal -despachado, y á su vuelta pasó por el sitio en que en otro tiempo un -pastor habia sido convertido en acebuche. Las naves de Eneas en un -combate fueron transformadas en Ninfas, como tambien lo fue Ardea en -ave despues de la muerte de Turno, y el mismo Eneas fue hecho Dios -Indígete. Sucediéronle otros Reyes; y en el tiempo de Proca, uno de -ellos, floreció Pomona, á la cual amaba el Dios Vertumno, que tomando -la figura de una vieja, y contándola el suceso de Anaxarete, que -habia sido transformada en peñasco, la persuadió y conquistó, tomando -despues su propia figura de jóven. Andando el tiempo, en el reinado de -Numitor las aguas frias se volvieron cálidas, y su sucesor Rómulo fue -reverenciado con el nombre de Quirino, y su muger Hersilia con el de -Diosa Ora. - -[Ilustración: (127) Circe envenena la cueva en que Escila solia -dormir.] - - - - -FÁBULA PRIMERA. - -_CIRCE._ - - -Glauco, que, como va dicho, era una de las deidades del mar, habia -ya dejado atras en su viage al monte Etna, debajo del cual estaban -oprimidos los gigantes,[83] y asimismo los campos de los Ciclopes, en -los cuales nunca habia entrado el rastrillo ni el arado, ni habian -sido beneficiados por las yuntas de los bueyes. Tambien habia dejado -atras á Zanclea y á Rego, que está enfrente, y habia atravesado el -peligroso estrecho, que contenido en dos cercanas playas, separa á -Sicilia de la Italia. Desde él, discurriendo por el mar Tirreno, llegó -á los collados abundantes de yerbas en que tenia su palacio y morada -Circe, hija del Sol, y que estaban habitados de una gran multitud de -fieras. Luego que la alcanzó á ver Glauco, la saludó, y ella á él, y -desempeñados estos cumplimientos, la dijo: „Diosa, ruégote te apiades -de otro Dios como tú: tú sola (si es que yo soy digno de ello) puedes -aliviar los tormentos de mi amor. Ningun Dios, ó excelsa hija del Sol, -puede conocer mejor que yo cuánta sea la eficacia de las yerbas, pues -por ellas me veo convertido en Dios y habitador del mar. Y para que no -ignores mas tiempo la causa de mi viage, yo ví á la bella Escila en la -ribera que está enfrente de Mesina, y con exceso me enamoré de ella. -Vergüenza me causa el referirte las súplicas, las promesas y halagos -que la hice, y el modo con que fuí despreciado. Tú pues, que eres tan -poderosa en los encantos, pronuncia, te ruego, á mi favor algunas -palabras encantadoras; ó si te parece mejor y de mayor eficacia el usar -de la de las yerbas, de que tienes tanto conocimiento, aplica al efecto -este poderoso medio. No vengo á que me cures y sanes las heridas y -tormento de mi amor, ni quiero que este se acabe y tenga fin, sino que -hagas que Escila se abrase igualmente en amor, y participe del ardor -que padezco.” - -Circe pues (que era la mas ingeniosa y versada en los ardores del -amor, bien fuese por su disposicion natural, ó bien porque Venus -la diese esta pena en despique de que su padre el Sol la habia -descubierto cuando estaba entretenida con Marte) le respondió estas -palabras: „Mejor será que me ames á mí que te quiero, y deseo lo -mismo que tú, y que estoy poseída de un amor igual al que tú tienes -á Escila. No me avergüenzo en decirte que tienes mérito, y que no -debo detenerme en rogarte: y si me dieres alguna esperanza, créeme -te rogaré y me explicaré mas; y para que no dudes ni desconfies de -tu mérito y gallarda disposicion, vesme aqui que siendo Diosa, hija -del resplandeciente Sol, y que tanto puedo con mis encantos y con el -conocimiento y uso de las yerbas, te prometo ser tu esposa. Olvida -pues á una ingrata que te desprecia, y corresponde á una Diosa que te -ama: con este solo hecho quedarás vengado á un mismo tiempo de mí y -de ella.” Al oir Glauco que Circe procuraba inducirle á su amor con -tales razones, la respondió: „Primero se desconcertará el órden de la -naturaleza, y se criarán árboles en el mar y ovas en los montes, que yo -pueda, viviendo Escila, mudar y poner en otra mi amor.” - -Indignóse al oir esto Circe; y como no podia ofender á Glauco por ser -ya Dios, ni aunque pudiera querria hacerlo por el amor que le tenia, -convirtió todo su furor contra la que veia preferida á sí misma; y -ofendida de ver despreciado su amor por causa del de Escila, al -momento cogió unas yerbas de jugo venenoso, las machacó, y despues dijo -sobre ellas algunas palabras[84] de las que usaba para sus encantos, -y vistiéndose de un ropage azul, se salió de su casa por medio de -una multitud de monstruos y fieras que la acariciaban al pasar; y -dirigiéndose al lado opuesto á las rocas de Zanclea, llegó á Regio, y -se entró en el mar agitado por las olas, sobre las que caminaba como -por la dura playa, corriendo á pie enjuto sobre ellas. Habia un pequeño -remanso que tenia figura de un arco, sitio frecuentado por Escila, y -al cual solia retirarse y refugiarse cuando estaba el mar embravecido, -y cuando el sol era mas ardiente y hacia muy pequeñas las sombras por -estar en medio de su carrera. Inficionó Circe este sitio, derramando -en él el venenoso zumo de las yerbas que antes habia machacado, -pronunciando veinte y siete veces la fórmula solemne del encanto, que -eran unos oscuros é intrincados versos, compuestos de unas nuevas y -desconocidas voces, las que pronunció en ademan y tono mágico y como -entre dientes. Vino despues Escila á bañarse y refrigerarse á este su -acostumbrado sitio, y apenas habia entrado en el agua inficionada, -hasta la cintura, cuando se la mira ceñida y rodeada de perros que -ladraban. Al principio, creyendo que los perros estaban separados de -su cuerpo, y no eran parte y porcion de él, huia de ellos espantada, -y procuraba apartarlos de sí; pero vió y se desengañó de que iban -con ella donde quiera que huia, y entonces tentándose y buscándose -los muslos, las rodillas y los pies, halló que de medio cuerpo abajo -estaba toda convertida en perros y monstruos que la horrorizaban con -su furor, y que transformada del medio cuerpo abajo, apoyaba y estaba -unida su cintura á los espinazos de aquellos.[85] Este suceso costó á -Glauco mucho sentimiento y lágrimas; y ofendido de que Circe hubiese -hecho un tan cruel uso de la eficacia de sus yerbas y de sus encantos, -se huyó de ella y despreció su casamiento. Escila asi transformada y -hecha un monstruo se quedó siendo espanto de aquel sitio, en el que se -le presentó la ocasion de vengarse de Circe en su amante Ulises que -navegaba por él, acometiéndole y quitándole muchos de los que llevaba -en su compañía.[86] Tambien este monstruo hubiera echado á pique las -naves de Eneas, si antes que navegase por tan arriesgado sitio no -hubiese sido convertido en una roca que aun permanece, y que aunque ya -de piedra insensible y sin el antiguo furor, es un escollo peligroso, -y procuran huir de él los navegantes. Despues que las naves de Eneas á -fuerza de remo pudieron escapar y libertarse de él y del otro escollo -que está á la parte opuesta llamado Caribdis, estando ya muy cerca de -la costa de Italia, fueron agitados por una tempestad, que los arrojó á -la opuesta del África. - -[Ilustración: (128) Dido, reina de Cartago, recibe á Eneas en su -palacio y queda enamorada.] - - - - -FÁBULA II. - -_DIDO RECIBE Á ENEAS EN SU PALACIO._ - - -La Sidonia Dido, Reina de Cartago, acogió benignamente á los troyanos y -á Eneas en su ciudad, y tambien en su cariño, sin advertir lo que habia -de costarle el retiro que de pronto y ocultamente hizo de ella el que -habia elegido para su marido, pues por él, y viéndose abandonada de su -amante, puesta sobre una alta pira que habia hecho armar y encender con -pretexto de un sacrificio, se dió muerte á sí misma con un puñal, y la -que se vió engañada engañó á todos con tal aparato, que todos juzgaban -era para el pretextado sacrificio. Prosiguiendo pues Eneas su fuga -de la nueva ciudad de Cartago, regresó otra vez al monte Erix y á la -region donde reinaba el fiel troyano Acestes, donde celebró juegos y -sacrificios fúnebres en veneracion del sepulcro de su padre Anquises. -Despues de lo cual, haciéndose á la vela con las naves, á quienes las -matronas troyanas, instigadas por Iris, mensagera de Juno, habian -intentado incendiar, pasó el reino de Eolo y las islas y herrerías de -Vulcano, que humeaban con el ardiente azufre; y dejándose atras el -golfo de las Sirenas, antes del cual se habia quedado sin el piloto -Palinuro, que cayó y se ahogó en el mar, tocó en las dos islas Inarime -y Procida, y últimamente aportó al fondeadero de la de Pitecusa, -llamada asi de los nombres de sus habitadores, los que por sus fraudes, -perjurios y trazas con que intentaron engañarle incurrieron en el odio -de Júpiter, y los castigó convirtiéndolos en monas, animales feos -y disformes, que pudiesen parecer en parte semejantes, y en parte -desemejantes á los hombres. La conversion se hizo volviéndoles mas -pequeños los miembros, aplastándoles las narices, avejándoles la cara -con arrugas, y cubriéndoles el cuerpo de un pelo sutil y velloso, y en -esta forma los envió á habitar á dicha isla, habiéndoles antes quitado -el uso de la voz y de la lengua tan acostumbrada á fraudes y perjurios, -y en su lugar les dejó solo el poder quejarse con un ronco chillido. - -[Ilustración: (129) Apolo concede á la Sibila tantos años de vida como -arenas tiene en sus manos.] - - - - -FÁBULA III. - -_ENEAS Y LA SIBILA._ - - -Dejó Eneas á Fiteusas siguiendo su viage; y dejando á su derecha á -Nápoles,[87] y á su izquierda el sepulcro de Miseno,[88] célebre -trompetero, é hijo de Eolo, llegó á las playas de Cumas, que eran unos -sitios pantanosos, y llenos de ovas y otras plantas palustres, en -donde encontró y entró en la cueva de la Sibila Cumea, que es sola la -que vive entre todas las demas,[89] y la suplicó que le acompañase y -le condujese á los infiernos á visitar en ellos á su padre Anquises. -La Sibila, despues de haber tenido algun tiempo sus ojos fijos en la -tierra, alzó la vista, y embriagada y enfurecida con la deidad que -se le habia entrado en su pecho, le dijo: „Mucho es lo que pides, -héroe esclarecido en hechos, cuyo valor tiene dadas pruebas por la -espada, y cuya piedad se ha singularizado por el fuego de que sacaste -á tu anciano padre; pero no tengas recelo, esclarecido troyano, que -conseguirás lo que pides, y guiándote yo, visitarás los campos Elíseos, -los últimos reinos del mundo y la amada sombra de tu padre: al valor -ninguna senda está cerrada.” - -Esto dijo; y mostrándole en la selva de Proserpina un resplandeciente -ramo de oro, le mandó que lo cortase del árbol y lo tomase. Obedeció -Eneas, y con esta señal pudo entrar y ver las riquezas del formidable -reino de Pluton, y en él á sus ascendientes y la anciana sombra del -magnánimo Anquises su padre, quien le instruyó de las prerogativas y -autoridad á que llegarian la ciudad y reino que habia de fundar, y -le predijo las nuevas guerras que le esperaban, y los peligros que -le habian de acontecer en ellas. Despues de esto salieron de aquella -triste region, caminando por una senda cuesta arriba, en la que guiaba -la Sibila; y entreteniendo con conversaciones el trabajo del camino -medroso, y por entre sombras y crepúsculos, dijo Eneas á la Cumea: -„Bien seas tú Diosa, ó mortal sumamente grata á los Dioses, te tendré -siempre por deidad, y me confesaré existir por el beneficio que me -hiciste de facilitarme poder visitar las regiones de la muerte, y salir -de ellas despues de haberlas penetrado, por cuyo favor, ya que me hallo -restituido á la luz del mundo de los vivientes, te edificaré templos, y -te veneraré en ellos con el culto del incienso.” - -Volvióse la Sibila á mirar á Eneas, y lanzando grandes suspiros, le -dijo: „No soy deidad, ni debes venerar con el sagrado incienso á una -persona humana, y para que en esto no peques de ignorancia has de saber -que Apolo me ofrecia por mi virginidad una vida perpetua y eterna, -haciéndome deidad é inmortal. Con la esperanza de inclinarme y vencer -con dones mi resistencia me dijo: „Hermosa doncella y sacerdotisa de -Cumas, elige y pide lo que se te antoje, pues todo te será concedido.” -Yo, enseñándole un monton de arena, le pedí me concediese tantos años -de vida como átomos en él habia; pero no tuve la advertencia de pedir -que todos hubiesen de ser en juventud y sin envejecerme; pero él me -prometia lo uno y lo otro con tal que yo me rindiese á su deseo; mas yo -no quise, y desprecié sus ofertas, permaneciendo sin casarme, en cuyo -estado se me ha pasado ya lo florido y lo mejor de mi vida, y viene á -paso largo la trémula vejez, la cual habré de tolerar el mucho tiempo -que aun me queda para llenar el número de las arenas, pues ya he vivido -siete siglos, y aun me restan y tengo que ver trescientas primaveras y -otros tantos otoños, y llegará el tiempo en que los muchos años apoquen -y hagan menor mi cuerpo, y reduzcan á muy poco peso mis miembros -debilitados y consumidos con la vejez, y entonces nadie creerá que en -mi juventud agradé á Apolo y fuí amada por él; y acaso él mismo ó no -me querrá conocer, ó negará que estuvo enamorado de mí. Me mudaré y -trocaré hasta el punto de que nadie me quiera ver, y solo seré conocida -por mi fama, que será la que quede despues de mi muerte.” - -Estas cosas iba refiriendo á Eneas la Sibila; y caminando entrambos -por una senda cuesta arriba, terminaron su viage desde las oscuras -regiones, y hallaron salida á la superficie de la tierra junto á la -ciudad de Cumas, de donde, despues de haber hecho á los Dioses un -sacrificio segun rito, se partió Eneas á la playa que aun no tenia, -y despues por una ciudad que en ella edificó tomó el nombre de -Cayeta,[90] que era el de la nodriza que le habia criado. - -[Ilustración: (130) Eneas manifiesta su piedad por los sacrificios que -ofrece á los Dioses.] - - - - -FÁBULA IV. - -_ENEAS LLEGA Á CAYETA._ - - -En esta region se habia quedado, y despues de los trabajos de la larga -navegacion habia fijado su asiento el itacense Macareo, que fue uno -de los compañeros del sagaz y experimentado Ulises. El tal Macareo -halló improvisamente y conoció á Acheménides,[91] á quien Ulises habia -tiempo antes dejado abandonado en lo mas escabroso del monte Etna; y -admirándose aquel de verle vivo, le dijo: „¿Qué Fortuna ó qué deidad -es, ó Macareo, la que te conserva vivo? ¿Cómo es que una nave troyana -lleve á su bordo un griego? ¿Á qué tierra se dirige vuestra navegacion?” - -Á estas preguntas Acheménides, que ya estaba libre de su antiguo -peligro, y con un vestido muy diferente del que tenia en el monte Etna, -destrozado por los abrojos, espinas y asperezas, le respondió de este -modo: „Véame yo otra vez en el poder de Polifemo, entre sus dientes -y labios manchados con sangre humana, si no me hallo mejor en esta -nave que en la isla de Itaca en mi propia casa, y si venero menos á -Eneas que á mi propio padre; pues aunque le tribute todo cuanto pueda, -nunca podré serle bastantemente agradecido. Á él debo el estar vivo, -el tener habla, y el gozar de la vista del cielo, de las estrellas -y del sol: ¿podré pues olvidarme y ser ingrato á tales beneficios?; -porque él me libertó de haber sido pasto y vianda del Ciclope, y aunque -ahora me acometa la muerte, será honrado mi cadaver en el túmulo, y -no seré sepultado en el vientre de Polifemo. ¿Qué aliento piensas me -quedaria (si es que el temor y el miedo me dejó alguno y el uso de -algun sentido) cuando os ví que, quedándome yo abandonado, huiais -navegando á los altos mares? Entonces quise dar voces; pero me detuvo -el miedo de que me descubriese el Ciclope: y es indudable que por las -voces de Ulises estuvo á mucho riesgo de ser sumergida vuestra nave -por alguno de los peñascos que aquel tiró contra ella, lo cual ví -desde el sitio en que estaba escondido, y que segunda vez arrojó y -disparó un pedazo que arrancó de la montaña con la misma violencia que -si fuera disparada de una máquina; y como si yo estuviera en la nave, -sin acordarme de que me hallaba fuera de ella, estaba temblando no -la destrozase el golpe del peñasco, ó la sumergiesen las olas. Luego -que con la fuga os escapasteis y libertasteis de la mas cruel muerte, -el Ciclope, dando gemidos por la herida y falta del ojo,[92] empezó á -dar vueltas por el monte Etna á tientas, registrando con las manos los -árboles y los peñascos, en los que tropezaba á cada paso por haberse -quedado sin el único ojo que tenia, y alargando hácia el mar sus brazos -ensangrentados, maldecia y execraba á los griegos. - -„¡Ah! si alguna casualidad volviese á traer á mis manos á Ulises ó á -alguno de sus compañeros, ¡cómo se cebaria y saciaria en él mi ira! -¡Cómo le arrancaria las entrañas! ¡Cómo le destrozaria vivo todos sus -miembros con mis manos! ¡Cómo saciaria mi garganta con su sangre, y -cómo haria crugir sus huesos con mis dientes! y si esto consiguiera, -tendria por nada ó por muy poco el daño que me ha hecho en sacarme -el ojo.” Estas y otras muchas cosas dijo con la mayor ferocidad. Yo -estaba pálido y lleno de miedo al verle su rostro lleno de sangre, sus -crueles manos y el vacío cóncavo del ojo, sus disformes miembros y -su barba pegada con sangre humana. Me consideraba con la muerte á la -vista, aunque la tenia por el menor de los males; y unas veces recelaba -que me llegaria á encontrar y coger, y otras que me engulliria, y -meteria mis entrañas en las suyas: lo que mas me afligia era acordarme -de cuando ví que despues de haber estrellado contra el suelo muchas -veces los cuerpos de dos de mis compañeros, se echó sobre ellos como -erizado leon, y se engullia las entrañas, las carnes, los huesos -con sus tuétanos y los miembros medio vivos. Me acometió un gran -temblor y tristeza, y se me quedó helada la sangre al verle cómo -comia y engullia, y que algunas veces escupia y vomitaba los crudos -y sangrientos bocados y pedazos de carne envueltos en vino. Esperaba -y recelaba que conmigo haria lo mismo, y seria pasto de su hambre, -por lo que tomé el medio de estarme mucho escondido, estremeciéndome -cualquier ruido que sentia, temiendo siempre la muerte, y siempre -deseándola como término de mis sobresaltos y trabajos, pues me veia -abandonado á estar alli en un continuo riesgo, solo, necesitado, lleno -de continuo temor, sin esperanza alguna, y con el dolor y pena de -remediar mi hambre con bellotas, yerbas y hojas de árboles. Al cabo de -mucho tiempo ví que navegaba cerca de la playa una nave, y corriendo -á ella con mucho silencio, manifesté por señas á los que iban á su -bordo el apuro y peligro en que me hallaba, y les rogué me libertasen -acogiéndome en ella: compadeciéronse de mí; y sin embargo de ser griego -y enemigo suyo, me recogieron, y pude salvarme en una nave troyana. -Estos son mis sucesos y el maravilloso modo con que pude aportar, y -me hallaste y conociste en estas playas: ahora cuéntame tú los tuyos, -insigne Macareo, el mas grato de todos los que acompañábamos á Ulises, -y refiéreme el rumbo y derrotero de este y de todos los demas que -conseguisteis embarcaros, y huir por el mar del fiero Ciclope Polifemo.” - -Entonces Macareo instruyó á Acheménides de lo que deseaba, refiriéndole -que Eolo, hijo de Hipota, era señor de aquellas islas y del mar Tusco -que las rodeaba, el cual tenia comprimidos en una profunda caverna los -vientos,[93] y los regaló á Ulises encerrados en la piel de un buey -para que pudiese á su arbitrio contenerlos, y que no le ofendiesen en -su navegacion, con lo que se partió é hizo á la vela, llevándolos en -su nave, y con viento favorable navegó nueve dias, y llegó á estar á -la vista de la isla de Itaca, su patria, que era á la que se dirigia. -Á la madrugada del dia décimo los compañeros de Ulises, sospechando -seria oro lo que se encerraba en el cuero, y ansiosos de apoderarse -de ello, soltaron las ataduras para abrirle y reconocerle, y saliendo -con ímpetu los vientos, impelieron las naves á otro contrario rumbo, -y haciéndolas volver atras por el mismo camino que habian venido, las -llevaron otra vez al mar Tusco, y á la isla y puerto de donde habian -salido. „Desde alli, continuó Macareo, navegando al arbitrio de los -contrarios vientos, aportamos á la antigua ciudad que tomó el nombre de -Lamo Lestrigon, su edificador, en la que reinaba Antifates,[94] al cual -fuí yo enviado con otros dos compañeros para saludarle pacíficamente; -pero el uno de ellos y yo pudimos con la fuga volver al seguro de -nuestras naves, y libertarnos de su crueldad, quedándose el otro en -poder de Antifates, que le alcanzó é hizo dar muerte á su presencia, -y su sangre le tiñó la boca. Aun no contento con esta crueldad, se -empeñó Antifates en ir en nuestro alcance; y como ya estuviésemos -al seguro de las naves, él y las tropas que habia juntado para ir en -nuestro seguimiento, formados en escuadron, arremetieron á nuestras -naves, disparando contra ellas gruesas piedras y maderos, con que -las destrozaron y sumergieron, y á los que iban á su bordo, y solo -pudo salir del puerto y escaparse la en que veníamos Ulises y yo, que -quejándonos de la crueldad y mal hospedage de Antifates, y llenos -de dolor por la pérdida de nuestros compañeros, llegamos á aquellas -tierras que se ven cercanas desde aqui; míralas, y verás que son una -isla que yo ya tengo vista. Y tú, hijo de la Diosa,[95] el mas recto -y justo de todos los troyanos (pues ya, esclarecido Eneas, estando -concluida la guerra, no debo llamarte enemigo ni tenerte por tal), huye -de aquella isla; mira que es en la que habita la famosa encantadora -Circe. - - - - -FÁBULA V. - -_LOS COMPAÑEROS DE ULISES TRANSFORMADOS EN PUERCOS._ - - -„Nosotros, habiendo aportado á ella, anclamos en su playa con las -precauciones que nos hizo tomar la memoria de las pérdidas que nos -hicieron Antifates y el fiero Ciclope Polifemo. Todos nos resistíamos -á saltar en tierra, y á penetrar en una isla desconocida, y para ello -hubo que echar suertes, que nos tocaron á mí, Polites, á Euriloco, á -Elpenor, que era gran bebedor de vino, y á otros hasta en número de -diez y ocho, todos los cuales marchamos á la ciudad y palacio en que -habitaba Circe. Apenas llegamos nos paramos un poco á la entrada, y -salieron á recibirnos una multitud de lobos, osos y leones,[96] todos -mezclados entre sí, que nos causaron miedo y espanto; pero ninguna de -estas fieras era de temerse, y ninguna hizo ademan de acometernos ni -herirnos, antes bien nos halagaban y acariciaban con el movimiento -de sus colas, y nos acompañaban y seguian nuestros pasos, hasta que -en lo interior de la casa nos recibieron las criadas, y por salas de -mármol y pórfido nos condujeron á un vistoso gabinete, donde estaba -Circe sentada en su solio, vestida de una blanca palla,[97] y los cabos -y tocado entretejidos de oro. Las doncellas que la acompañaban, y que -tuvimos por Ninfas y Nereidas, no se ocupaban en preparar ni hilar -estambre, ni en otra alguna labor, sino en apartar en canastillos las -yerbas y flores[98] de varios colores, que sin órden estaban esparcidas -en el suelo, y disponerlas en manojos, y ella reconocia y dirigia -lo que todas hacian, porque sabia y conocia la virtud y eficacia de -cada yerba, y la union y mixtura que la una planta tenia con la otra, -separándolas con este conocimiento. Luego que nos vió y la saludamos -nos correspondió con semblante afable y apacible, y nos habló con el -agrado que podíamos apetecer y desear, y sin detencion mandó hacer una -confeccion, compuesta del zumo exprimido de granos de cebada tostada, -majados y disueltos en miel y vino, añadiendo á todo ello la porcion -suficiente de ralladuras de queso. Dispuesta asi la confeccion de los -dulces jugos de todo lo referido, nos la dió á beber, y la tomamos de -su propia mano en unos grandes vasos; pero al punto que la bebimos y -apuramos con la ardiente sed que llevábamos, y al momento que ella, -apurada la confeccion, nos tocó las puntas del cabello con su vara -encantadora (me avergüenzo de ello, pero habré de referirlo), se me -llenó el cuerpo de duras y agudas cerdas: ya no podia hablar, y en -lugar de voz hacia un ronco gruñido, y arrojándome hasta poner la cara -en el suelo, advertí que mi boca se endurecia y convertia en un duro -hocico, que se me entumecian los nervios del cuello, y que me servian -para pisar y andar las manos con que poco antes habia tomado el vaso, y -fuí encerrado en una zahurda con los demas mis compañeros, que habian -sido convertidos en cerdos del mismo modo que yo (tanto es el poder -de los encantos). Solo vimos que Euriloco se libertó de igual suerte, -porque solo él rehusó y resistió beber la confeccion, pues si hubiera -tomado el vaso y bebido de él, seria ahora uno de los de la manada -de cerda, y Ulises no hubiera podido ser informado por él de nuestra -calamidad, ni venir en busca de Circe para vengarnos y recobrarnos; -para cuya empresa Mercurio, nuncio y autor de la paz, le habia dado una -blanca flor, que crece sobre una negra raiz, y que entre las deidades -se llama moly.[99] Prevenido y asegurado con ella, y con los consejos -y prevenciones que le habia hecho Mercurio, se dirigió al palacio -de Circe, donde le brindó con un vaso de la insidiosa confeccion; -pero él resistió tomarle, y la hizo retirar cuando intentaba tocarle -el cabello con la vara encantadora, y desenvainando su espada, la -amenazó y atemorizó. Á esto se siguió el darse recíprocamente palabra -y mano los dos, y admitido Ulises al tálamo nupcial, pidió por dote -la restitucion de nuestros compañeros á su antigua figura. Circe nos -roció con unos saludables jugos de inocentes plantas y de virtud contra -los encantos: nos tocó la cabeza con su vara vuelta[100] al reves, y -pronunció otros versos y de contrarias voces á los que antes habia -dicho para encantarnos. Á medida que iba pronunciándolos nos íbamos -levantando de la tierra y poniéndonos derechos: se nos iban cayendo las -cerdas; y cerrándose la hendedura de nuestros pies y manos, volvieron -á su antigua figura, como asimismo los hombros y los brazos. Llorando -abrazamos á Ulises, que tambien lloraba por la misma causa, y las -primeras palabras que hablamos fueron darle gracias, y manifestar -nuestro agradecimiento por su amparo y proteccion. Un año entero se -detuvo Ulises, y nos detuvimos todos en el palacio de Circe, y en este -dilatado tiempo presencié, ví y oí muchas y maravillosas cosas. Entre -ellas oí y oyeron tambien otros de mis compañeros lo que con reserva -nos contó una de las cuatro criadas que la servian para los encantos. -Esta, en ocasion que Ulises estaba retirado con Circe, me enseñó una -estatua de un jóven hecha de mármol blanco, en cuya cabeza, adornada -con corona, tenia el ave que se llama Pico,[101] y estaba colocada en -la pieza que servia para los actos de religion. Preguntándola yo, y -queriendo saber á quien representaba aquella estatua, por qué se le -daba culto en aquel sitio, y por qué tenia aquella ave, me respondió: -„Escucha, Macareo: estame atento á lo que voy á referirte, y de ello -comprenderás cuál y cuánto sea el poder de mi señora.” - -[Ilustración: (131) Ulises obliga á Circe dé á sus compañeros su -primitiva figura.] - - - - -FÁBULA VI. - -_PICO ES AMADO DE CIRCE._ - - -„Reinaba en el Lacio Pico, hijo de Saturno, muy inclinado á los -caballos y á adiestrarlos para la guerra; su semblante, forma y -disposicion eran conforme lo ves en esa estatua que te he manifestado, -por la cual, que es un retrato ó fingida imagen, puedes conocer la -gallardía del original. Su índole, su discrecion y las demas dotes del -ánimo correspondian en todo á la belleza de su semblante, y su edad -aun no llegaba á veinte años, ni habia llegado á ver cuatro veces los -juegos atléticos, que segun el rito griego se hacen en la palestra -cada cinco años. Llevábase la vista y atencion de las Dríades que -habitaban en las montañas del Lacio, y le amaban y apetecian su enlace -las Náyades de las fuentes, las de los rios Albula, Numico, Teveron, -Almo, de corto y breve curso, el impetuoso Nero, y el Tarfa, de agua -denegrida, y hasta las que residian en el bosque y estanque de la -Diana, que fue traida de Escitia, y frecuentaban los lagos comarcanos; -pero el gallardo jóven las despreciaba á todas, y solo amaba á una -Ninfa, que se dice era hija de Jano el de dos caras,[102] y haberla -dado á luz su muger Venilia, que tuvieron su habitacion en el monte -y collado Palatino. Esta, luego que llegó á la edad proporcionada y -á ser núbil, fue dada en casamiento á Pico, que reinaba en la ciudad -de Laurento, prefiriéndole á todos los demas que la pretendian. Era -de rara belleza; pero mas rara y singular en la habilidad de cantar, -por lo cual fue llamada _Canente_, y con su voz conmovia las selvas y -los peñascos, amansaba las fieras, detenia la corriente de los rios, y -suspendia el vuelo de las aves. Mientras ella se quedaba entretenida -en la melodía de su canto, y en egercitar en canciones su delicada -voz, habia salido un dia Pico á los campos y bosques de la ciudad de -Laurento en busca de jabalíes en que emplear sus dardos: oprimia la -espalda de un veloz caballo, llevando en su diestra dos rejoncillos, -y arregazada y recogida con presillas de oro la clámide que vestia de -color de púrpura de Tiro. Por casualidad aquel dia Circe, dejando el -monte que de su nombre se llamaba Circeo, habia venido á las mismas -selvas de Laurento á buscar y coger yerbas para sus encantos en sus -fecundos collados, y al punto que descubrió á Pico desde unas matas -en que estaba escondida, se quedó pasmada de ver su gallardía; se le -cayeron de las manos las yerbas que habia cogido, y de repente la -llama del amor discurrió y le penetró todas sus medulas. Recobrada -algo del enagenamiento que la causó la vehemente pasion del amor, iba -á descubrírsele y confesársele; mas no pudo acercarse á él por la -velocidad con que corria el caballo, y por ir en medio de los muchos -que le rodeaban y acompañaban; pero viendo que no podia conseguirlo, -dijo: „Si es que estoy engañada en el conocimiento de mí misma y del -poder de mis encantos; si estos no me fallan, y si las yerbas de que -me valgo no han perdido su eficacia, no te me huirás ni escaparás, -aunque seas llevado en alas del mismo viento.” Apenas dijo esto formó -la figura y cuerpo aereo de un jabalí, al que hizo atravesar corriendo -el camino que llevaba el Rey, y que fuese á esconderse en lo mas espeso -é intrincado del bosque, y en una maleza en que no pudiesen penetrar -los caballos. Al momento Pico, ansioso por la presa que imaginaba -real y verdadera, é ignoraba que era una sombra y apariencia, saltó -ligero del caballo, y en seguida de una vana esperanza penetró hasta -lo mas interior y enmarañado del bosque. Alli le salió al encuentro -Circe, la que empezó á hacer súplicas y votos á deidades desconocidas, -adorándolas con unas preces y versos oscuros[103] é intrincados, de que -solia usar para sus encantos, y con los que hacia oscurecer la luna y -el sol, enmarañando su luz y sus resplandecientes rayos. Tambien y con -sus mágicos versos hizo encapotarse el cielo, y que el aire y toda su -region se oscureciesen con las nieblas espesas que exhalaba la tierra; -de modo que vagando y tropezando con la oscuridad los que acompañaban -y seguian al Rey, perdieron el tino, no pudieron encontrarle, y le -dejaron solo. Entonces aprovechándose Circe de esta ocasion, se -descubrió, y le habló en la forma siguiente: „Gallardo y hermosísimo -jóven, por esos tus graciosos ojos, que me han robado y hechizado los -mios; por tu donaire y hermosura, que me arrastra hasta el extremo de -que siendo muger y deidad no repare ni me detenga en manifestarte mi -amor y suplicarte, corresponde, te ruego, al amoroso fuego en que por -tí me abraso: mira que no soy una muger vulgar, y que no corresponda -á tu elevada clase, pues casándote conmigo tendrás por suegro al sol, -que todo lo ve é ilumina: no correspondas duro é insensible á mi amor, -ni desprecies el que te tiene y manifiesta la Titánida Circe.” Feroz -y enfurecido Pico al oirlo, la apartó de sí, y repelió sus requiebros -diciéndola: „Quien quiera que tú seas, entiende que no soy libre, ni -tuyo, ni puedo serlo, porque otra me tiene ligado, y deseo me tenga -por todo un largo y dilatado siglo, y que mientras los hados guarden -y conserven la vida de mi amada Canente, hija de Jano, no la haga yo -agravio, ni la falte al debido amor y fe enlazándome con otra.[104]” -Circe sin embargo reiteró sus esfuerzos y súplicas muchas veces; pero -todas fueron en vano; y viéndose despreciada le dijo: „No pienses que -tu desprecio ha de quedar sin castigo, pues te aseguro que no has de -volver á la presencia de esa tu amada Canente, y por propia experiencia -has de saber lo que es y puede una muger amante y ofendida, y que Circe -es muger ofendida y amante.” Entonces volviéndose dos veces hácia el -ocaso, y otras dos hácia el oriente, tocó tres veces al jóven Pico -con su vara, y repitió otras tres veces los versos y fórmula solemne -de sus encantos. Él echó á huir; y admirándose de que corria con mayor -ligereza que lo que acostumbraba, se empezó á mirar á sí mismo, y vió -tenia alas en su cuerpo, é impaciente por verse de repente convertido -en una ave nueva, y destinado á habitar en aquellas selvas del Lacio, -se enfurece contra los árboles, y con su duro pico hiere, traspasa y -taladra sus troncos y ramos: las alas se vistieron del color purpúreo -de la clámide que traia puesta: lo que antes habia sido presilla de oro -para prenderse y recogerse el vestido se volvió plumas, y el cuello -quedó ceñido con un collar, que hacia el color de oro de las plumas: en -suma, del que antes era Pico no quedó otra cosa que el solo nombre. - -[Ilustración: (132) Pico, por ser fiel á su Esposa, es transformado por -Circe en Picoverde.] - -Los de su comitiva, despues de haberle andado buscando y llamando á -voces por aquellos montes, repitiendo muchas veces en vano su nombre, -sin haberle hallado en ninguna parte, llegaron buscándole donde -estaba Circe (pues ya habia enrarecido las auras, y habia dejado -que las espesas nieblas y la oscuridad se desvaneciesen y disipasen -con la fuerza del sol y de los vientos), la arguyen y hacen cargo -con verdaderas acusaciones sobre que les descubra su Rey y se le -restituya, llegando el caso hasta el extremo de apelar á la fuerza, y -prepararse á acometerla con sus fieros dardos. Ella arrojó y esparció -sobre ellos una porcion de ponzoña y zumo de yerbas venenosas, -invocando al mismo tiempo á la Noche, á las deidades nocturnas, al -Erebo y al Caos, y suplicando con mágicos aullidos á la triforme -Hécate.[105] Las selvas y los valles, cosa portentosa y maravillosa, se -mudaron y pasaron á otro sitio; bramó la tierra; los árboles cercanos -perdieron su verdor, y quedaron pálidos y marchitos; las yerbas de los -prados se humedecieron, y salpicaron con rocío de color de sangre; -parecia que las piedras y peñascos se rompian y daban unos roncos -estallidos, que ladraban los perros, que la tierra brotaba por todas -partes negras y venenosas serpientes, y que andaban volando por el aire -una multitud de espectros, imágenes y visiones de los muertos. Atónitos -con tales prodigios los que poco antes querian acometerla, empezaron á -temblar: ella entonces les tocó los rostros con su vara envenenada y -encantadora, cuyo contacto los fue despojando de su antigua figura, de -la que nada quedó á ninguno de ellos, y todos fueron convertidos en -varias y diferentes fieras.[106] - -„Era ya puesto el sol de aquel dia, y Canente, como no volvia su -esposo, y le esperaba con impaciencia, asomándose á mirar el camino por -donde habia de venir, entró en una grande inquietud por su tardanza. -Los criados y todo el pueblo salieron á buscarle llevando antorchas -encendidas, y registraron en su busca todas las selvas, discurriendo -por todos los montes y collados, sin haberle hallado en ninguno de -ellos. Canente, aunque lloraba, se arrancaba los cabellos y daba -grandes gritos, no se contentaba con esto, sino que salió como loca -de su casa, y echó á andar y correr en su busca por los dilatados -campos. Seis dias y seis noches anduvo corriendo por ellos y por los -collados y valles, sin haber comido ni dormido en todo este tiempo. -Cansada con el llanto y el camino, llegó á la ribera del Tíber, -donde se reclinó á descansar en su frescura. Alli, como el cisne que -estando para morir canta con mayor melodía sus exequias, acompañando -con lágrimas y gemidos sus suspiros y dolores, llena de afliccion se -quejaba con un sonido muy débil y desmayado. Por último extenuándosele -y liquidándosele sus medulas con el llanto, llegó á desfallecer, y -se desvaneció[107] y resolvió, convirtiéndose en ligeras y sutiles -auras. La fama de este suceso aun permanece en aquel sitio, al que en -señal de él los antiguos labradores llamaron Canente del mismo nombre -de la Ninfa.” Estas y otras muchas cosas semejantes, añadió Macareo, -me fueron contadas y ví por mis ojos en el largo tiempo de un año que -nos detuvimos en el palacio de Circe, al cabo del cual, ya flojos y -perezosos con el mucho descanso, se nos mandó por Ulises volver al mar, -y hacernos otra vez á la vela. Como Circe habia dicho que teníamos -que correr aun muchos mares, y muchos peligros que padecer, temí, -confiésolo; y llegando á estas orillas, me detuve.” - - - - -FÁBULA VII. - -_LOS COMPAÑEROS DE DIOMEDES CONVERTIDOS EN AVES._ - - -Con esto concluyó Macareo la referencia que hacia á Acheménides, -despues de lo cual este, como ya asociado á los troyanos, asistió con -ellos á la ceremonia fúnebre de colocar Eneas en una urna de mármol las -cenizas de Cayeta, su ama de leche, que murió en aquellas regiones, en -cuyo túmulo puso este breve epitafio: _Aqui la notoria piedad de Eneas, -mi alumno, me honró á mí, Cayeta, y á mi cadaver con el fuego de la -pira, despues de haberme sacado del de Troya._ Los troyanos soltaron -luego los cables, y desenlazando sus naves de la herbosa playa en que -las habian tenido amarradas, se alejaron de la peligrosa isla y palacio -de la famosa encantadora Circe, y dirigieron su rumbo á saltar en -tierra en los bosques en donde el sombrío y niebloso Tíber desemboca en -el mar su corriente mezclada con roja arena. - -[Ilustración: (133) Venus, irritada, transforma á Acmon y á sus -compañeros en aves aquáticas semejantes á Cisnes.] - -Alli, de resultas de una batalla que tuvo que vencer, se apoderó Eneas -del palacio del Rey Latino, hijo de Fauno, y recibió por esposa á -su hija.[108] Esto dió causa á una cruel guerra con la nacion feroz de -los rútulos, por estar aquella prometida por muger á su Rey Turno, que -poseido del mayor furor intentaba recobrarla, y que se le cumpliese -lo prometido. En esta guerra tomó parte toda la Toscana, aliándose á -los latinos y troyanos, y en ella se peleó por largo tiempo con mucho -empeño y con vario suceso, andando indecisa la victoria. Cada partido -de los dos beligerantes procuraba reforzarse con alianzas y tropas -auxiliares, y de los Príncipes y pueblos comarcanos unos seguian á -los rútulos, y otros defendian á los troyanos; y Eneas no hizo en -balde su viage á solicitar la alianza de Evandio,[109] de quien la -consiguió. Vénulo fue enviado por Turno á la gran ciudad que habia -edificado el prófugo griego Diomedes con la ayuda de Dauno, Rey de la -Pulla, con cuya hija casó, y recibió en dote parte del reino. Luego -que llegó Vénulo desempeñó el encargo de Turno, y pidió el auxilio; -pero Diomedes se excusó diciendo que él no podia empeñar los pueblos -y vasallos de su suegro en una guerra que no le interesaba, y que de -sus propias tropas no tenia las suficientes para armar y enviar á -Turno. „No son estas ficciones ni pretexto de excusa, dijo Diomedes -á Vénulo, porque aunque la tristeza se renueve en traer á la memoria -sucesos desagradables, será preciso el referirlos. Despues que la -ciudad de Troya fue abrasada, y sus muros fueron despojos de las -llamas de los griegos, y despues que Ayax, hijo de Oileo, cargó sobre -todos nosotros la pena que él solo merecia por el rapto y estupro de -Casandra en el templo de Minerva, se vengó esta Diosa en dispersar á -todas nuestras naves, y arrebatados de una tempestad que envió contra -nosotros, sufrimos todos los griegos rayos, oscuridad, lluvias, la ira -del cielo y del mar, y por colmo de todas estas calamidades la de la -pérdida que tuvimos, estrellándose la mayor parte de nuestras naves en -las rocas de Cafareo.[110] Para no detenerme refiriendo por su órden -estos tristes sucesos, basta decir que si Príamo los hubiese visto, -se hubiera condolido de la Grecia. Á mí y á mi nave nos libertó de -ser anegados el cuidado y favor de Minerva; pero de nada me sirvió; -pues me fue imposible desembarcar en mi propio reino, alejándome de -sus playas Venus en venganza y castigo de la herida que la hice en el -sitio de Troya cuando defendia de mí á su hijo Eneas;[111] y son tantos -los trabajos y peligros que padecí y en que me ví, tanto en los mares -como en batallas terrestres, que muchas veces llamé dichosos y envidié -la suerte de aquellos á quienes la tempestad y las rocas de Cafareo -sumergieron en las aguas, y querria haber sido uno de ellos. Mis -compañeros llegaron á desfallecer despues de haber padecido los últimos -trabajos por mar y tierra, y me suplicaron que pusiese fin á mi errante -viage. Pero Acmon, que era de ingenio vehemente, y estaba endurecido -con las calamidades y trabajos, les dijo: „Esforzados varones, ¿qué es -lo que ya puede sucedernos peor y mas grave que lo que nos ha acaecido -hasta aqui, y que vuestra paciencia pueda rehusar el tolerarlo? ¿Le -queda á Venus (aunque quiera) alguna cosa mas y peor que hacer contra -nosotros? Cuando se temen cosas peores son del caso los ruegos para -evitarlas; pero cuando los males han llegado al último estado, ya se -les pierde el temor, y su misma gravedad influye ánimo y seguridad. -Aunque la misma Venus nos esté oyendo; aunque, como lo hace, tenga un -odio cruel á todos los que somos gobernados por Diomedes, debemos todos -despreciar su odio, y no acobardarnos, sino luchar contra él con todas -nuestras fuerzas.” Con este razonamiento provocó mas Acmon á Venus, y -avivó en ella la antigua ira, que ya estaba algo apaciguada. Muchos -aprobaron su discurso y resolucion; pero otros en mayor número, aunque -amigos suyos, la desaprobamos, y le reprendimos por ella. Disponíase -á responder y replicar á los que le reprendian; pero se le adelgazó -y extenuó la voz, y se le contrajo y estrechó la garganta:[112] sus -cabellos se convirtieron en plumas, y tambien se llenaron y cubrieron -de ellas su nuevo y estrecho cuello, su pecho y espaldas. Sus brazos se -encorvaron y se hicieron alas; una gran parte de los pies se distribuye -en largos y delgados dedos, y el rostro se endurece en pico y finaliza -en punta. Mientras Lico, Idas, Retenor, Abas y Nicteo se maravillan de -una transformacion tan extraña, se convierten en aves semejantes, y la -mayor parte del escuadron toma vuelo, y se pone á volar al rededor de -nuestra nave. Si me preguntas ahora cuál sea la forma de estas dudosas -aves, te diré que aunque no son cisnes, son muy parecidas á estos por -su blancura. En fin despues de tantas desgracias llegué con mucho -trabajo y con la mínima parte de los mios á los estados de Dauno, quien -me recibió favorablemente, y me dio á su hija en casamiento.” - -Con esto puso Diomedes fin á su razonamiento, y despidió á Vénulo, -el cual al retirarse de los estados de aquel, pasando por los campos -Mesapios y senos Peucesios, que están en la Pulla, vió en ellos unas -cuevas entre una espesa y una oscura selva, y que en su interior -destilaban menudas gotas de agua, las cuales eran habitacion del Dios -Pan, y antes lo habian sido de algunas Ninfas. Un pastor de la Pulla -las espantó é hizo huir de alli, llenándolas de un súbito terror; pero -aunque al principio se dejaron poseer de él, despues se recuperaron -poco á poco, hicieron burla y desprecio del pastor que las seguia, -dejaron la fuga, y se pusieron á bailar. El pastor, viéndolo, las llenó -de improperios, y remedándolas agrestemente en el baile, añadió á esto -groseras injurias y palabras desvergonzadas y obscenas, y no dejó de -insultarlas hasta que su garganta se endureció y escondió en el tronco -de un árbol en que se iba transformando, que fue el olivo silvestre -ó acebuche, cuyo jugo y el de sus amargas aceitunas dan indicio de la -mordacidad del pastor, y son una nota de su atrevida lengua, porque la -aspereza de sus palabras se traspasó al fruto del tal árbol.[113] - -[Ilustración: (134) Por haber insultado un pastor á unas ninfas que -danzaban es convertido en olivo.] - -[Ilustración: (135) Los navíos de Eneas incendiados por Turno son -transformados por Cibeles en ninfas marinas.] - - - - -FÁBULA VIII. - -_LAS NAVES DE ENEAS CONVERTIDAS EN NINFAS._ - - -Como Vénulo y los demas que le acompañaron se volvieron refiriendo -que Diomedes les habia negado el auxilio que habian ido á pedirle, -los rútulos tuvieron que continuar sin él la comenzada guerra, en -la que de una y otra parte se derramó mucha sangre. Turno procuró -incendiar las naves de Eneas, arrojando contra ellas teas encendidas. -El fuego ya habia prendido en los buques, sirviendo á la llama de -alimento la brea y demas combustibles, é iba ya subiendo el incendio -á las velas y mástiles, y humeaban los bancos de los remeros. En -este estado y conflicto la madre de los Dioses Cibeles, acordándose -que estas naves se habian construido con madera del monte Ida,[114] -se dejó ver en medio de los aires subida sobre su carro uncido de -leones,[115] y despues que se llenó el aire con el sonido de los -instrumentos de metal que la acompañaban, y que ella misma sonó su -trompeta, dijo: „En vano, Turno, te aplaudes á la vista de la llama -que tu mano sacrílega acaba de encender: yo la apagaré, y no permitiré -que el voraz fuego abrase los trozos y miembros de mis bosques.” La -Diosa hablaba aun cuando se oyó un fuerte trueno, al cual siguieron -unos grandes aguaceros mezclados con granizo. Los vientos irritados -turbaron los aires é hincharon el mar, levantando de repente furiosas -olas, arremolinándose, y soplando con ferocidad de partes contrarias. -Valiéndose Cibeles de la violencia de uno solo de ellos, le hizo -soplar de modo que rompió los cables con que estaban amarradas las -naves troyanas, y alejándolas con una violencia que las hacia caminar -inclinadas y de costado, las sumergió en lo mas hondo del mar. Alli -se ablandó la dureza de la madera; y convirtiéndose esta en flexibles -cuerpos, las corvas popas tomaron figura de cabezas; los remos se -volvieron piernas, pies y dedos; lo que antes era costado quedó -por tal, y la quilla por espinazo; las cuerdas se hicieron suaves -cabellos, y las antenas brazos, quedando solo el antiguo color; y de -este modo fueron convertidas en Ninfas del mar que jugaban sobre las -olas, que antes tanto temian; y las que habian tenido su nacimiento -en los ásperos montes, ahora se regocijan en medio de los mares, sin -acordarse de su antiguo orígen, pero sí de los muchos peligros que -habian sufrido en el mar; y poniendo sus manos por la parte de abajo -enderezaban las naves inclinadas, y que iban á peligrar, no siendo las -que llevaban griegos á su bordo. Como las tales Ninfas se acordaban de -las calamidades y ruina que padeció Troya cuando eran naves, despues de -su transformacion conservaron el odio á los griegos, y vieron con gozo -y alegría el naufragio de la nave de Ulises, y que la de Alcinóo cuando -iba navegando se convirtiese en una roca, y se vistiese de dura piedra -lo que antes era leño. Era de esperarse que el prodigio de la escuadra -animada de las Ninfas en que habian sido convertidas las naves troyanas -pusiese miedo á los rútulos, y les hiciese desistir de la guerra; pero -en lugar de ello esta se enardeció y siguió, teniendo cada partido sus -deidades en favor: cada uno de los dos héroes Turno y Eneas, con una -animosidad como de Dioses, se empeñaban en la guerra, menos ya por -defender los estados dotales y el reino del Rey Latino, suegro del -segundo, y por retener por muger á su hija Lavinia, que por solo el -vivo deseo de la victoria, el cual les habia enardecido hasta el grado -de que tenian por cosa afrentosa y vergonzosa el darse á partido, y -desistir sin haber vencido. El suceso que tuvo tan empeñada y porfiada -guerra fue que Venus tuvo la complacencia de ver vencedor á su hijo -Eneas, y que Turno fuese vencido y muerto á manos de aquel. La ciudad -de Ardea, corte y cabeza del reino, y que mientras vivió Turno se tenia -por inexpugnable, y estaba en el mayor auge de su poder, fue asaltada y -tomada por las armas troyanas, que la incendiaron y abrasaron, dejando -todas las casas y edificios reducidos á un gran monton de ardientes y -humeantes cenizas, del cual se vió salir una ave hasta entonces nunca -vista, la cual esparcia las cenizas con el movimiento de sus alas. El -triste canto, la flaqueza y el color de esta ave eran á propósito para -denotar la calamidad de una ciudad tomada y saqueada. Llamóse Ardea, -conservando el nombre de la ciudad de cuyas cenizas se formó y salió, y -ella misma en demostracion de dolor se hiere con sus propias alas. - -Con esta victoria, y con las empresas que á tanta costa habia concluido -el valor de Eneas, suspendió y detuvo la antigua ira de todos los -Dioses, y hasta de la misma Juno, y les obligó á ponerla fin. Cuando -ya Eneas, despues de fundado y establecido felizmente el reino para -su hijo Ascanio, estaba en sazon de ser trasladado al cielo, Venus su -madre visitó y suplicó por él á todos los Dioses, y asida al cuello -de su padre Júpiter, despues de muchas caricias le dijo: „Padre mio, -que nunca te has mostrado duro y negativo á mis súplicas, ruégote que -ahora seas mas piadoso y condescendiente que nunca á la que te voy á -hacer, y es que á mi hijo Eneas, que por mí desciende de tí, y eres su -abuelo, le concedas algun rasgo de divinidad, aunque sea poco, pues me -contentaré con tal que le concedas algo, y le eleves al número de los -Dioses menores. Bastante mérito es el que haya una vez bajado á ver -el desagradable reino de Pluton, y haber una vez atravesado la laguna -Estigia.” Todos los Dioses manifestaron anuencia, y la misma Juno -no solo no mostró indiferencia en su semblante, sino que explicó su -consentimiento con palabras cariñosas, y que denotaban que ya se habia -aplacado su ira. Entonces Júpiter dijo á Venus: „Tú y tu hijo sois -dignos del don de la divinidad, y de que se te conceda lo que pides, -y para quien lo pides. Ten, hija mia, por concedido lo que deseas.” -Con esta respuesta que le dió Júpiter se llenó Venus de alegría, y dió -gracias á su padre, y desde alli, conducida por los vientos en su carro -tirado por palomas, se dirigió á las playas de los Laurentes, donde -el rio Numico, que corre entre espesos cañaverales, desemboca en el -vecino mar. Á la deidad de este rio encargó que lavase y purificase á -su hijo Eneas de todo lo que tenia de mortal, y le entrase en el mar -con mansa y suave corriente. El rio egecutó el encargo de Venus, y con -sus aguas purificó y quitó á Eneas lo que tenia de mortal, dejándole -solo la parte mas noble é inmortal.[116] Venus despues de este rito de -lustracion ungió el cuerpo de su hijo con una celeste esencia, y le -lavó el rostro con ambrosía mezclada con el dulce néctar, con lo cual -le dejó hecho Dios. El pueblo romano le llama y tiene por uno de los -Dioses Indígetes, y le recibió como tal en sus aras y en sus templos. - -Despues de la deificacion de Eneas los dos reinos albano y latino -quedaron bajo la dominacion de su hijo Ascanio, que tuvo dos nombres, -siendo el primero Julio, al cual sucedió su hermano Silvio, y Latino, -hijo de este, renovó el cetro, reino y nombre antiguo de Silvio su -padre. Despues reinaron Alba y Epito su hijo, al que siguieron por -su órden Capis y Capeto, del cual fue hijo Tiberino, que habiéndose -ahogado en el rio Albula, le trocó el nombre en el de Tíber. De -Tiberino fueron hijos Rémulo y Acrota. El primero, que era el mayor, -murió á la violencia de un rayo en castigo de haber intentado aterrar -á los hombres con fingidos y artificiales rayos como si fuera Júpiter. -Acrota, mas modesto y moderado que su hermano, poseyó el reino, y por -su muerte le dejó á Aventino, el que habiendo sido enterrado en el -mismo monte en que habia tenido su palacio, le dió el nombre de monte -Aventino. Sucedió Proca, que tuvo su aula y habitacion en el monte -Palatino, y gobernó desde él. - - - - -FÁBULA IX. - -_VERTUMNO Y POMONA._ - - -En tiempo del Rey Proca hubo una famosa muger llamada Pomona, que -se aventajaba á todas las Hamadríadas latinas en el cultivo de -los jardines, y ninguna fue mas cuidadosa que ella en la crianza -y conservacion de las frutas, por lo cual se le dió el nombre de -Pomona.[117] No frecuentaba las selvas ni los rios; sus delicias eran -los amenos campos, y los árboles que producen delicadas frutas. Su -mano derecha no estaba acostumbrada al manejo del dardo, sino al de la -podadera, con la cual unas veces cortaba á los árboles lo superfluo -para que sus ramos no se extendiesen mas que lo regular, y otras les -hendia la corteza, é ingeria en ella el renuevo de otro árbol, y le -alimentaba y hacia vivir con el jugo ó savia del ingerido: ademas de -esto tenia cuidado de humedecerles la tierra, y regarles con corrientes -aguas las fibras de sus chupadoras raices. Estos eran sus cuidados, -y esto formaba toda su diversion, sin que nunca hubiese conocido -ni menos apetecido los deleites de Venus; mas con todo recelándose de -alguna violencia de los rústicos de aquellos campos, habia cercado sus -jardines para que ninguno pudiese entrar en ellos, y estar defendida -del trato, que aborrecia, de los hombres. ¿Qué no hicieron para -solicitarla los Sátiros, juventud inclinada á los bailes? ¿Qué no hizo -el Dios Pan coronado de pino? ¿Qué no hizo Sileno, cuanto mas viejo mas -entregado á los juegos juveniles? Y ¿qué no hizo en fin para reducirla -á su amor aquel otro Dios que espantaba de los jardines á los ladrones -con su guadaña?[118] - -[Ilustración: (136) Vertumno, transformado en vieja, logra el amor de -Pomona.] - -Pero aunque á todos estos excedia en amarla Vertumno,[119] no era mas -afortunado ni mas bien correspondido que los demas. ¡Cuántas veces en -trage de segador, y que nadie le tendria por otra cosa, se le presentó -llevándole una cesta llena de espigas! Otras muchas veces, llevando -sus sienes coronadas de verde heno, parecia segador de yerbas. Otras -con la ahijada en la mano parecia labrador que acababa de desuncir -los cansados bueyes. Cuando llevaba una podadera se juzgaria que -era podador de viñas. Si llevaba á cuestas la escala, se diria que -iba á coger manzanas. Con una espada parecia que era un soldado, y -con la caña en la mano un pescador. Por medio de tantos disfraces -muchas veces tuvo el gusto de presentarse ante Pomona, y recrearse -mirando su hermosura. Por último tomó la figura de una vieja; llenó -de arrugas su rostro y su cabeza de canas, adornada con una pintada -mitra,[120] y sosteniéndose en un báculo: en esta forma entró en el -jardin de Pomona, y en tono de admiracion al ver las frutas, la dijo: -„Ciertamente que eres de fino gusto y delicada y diestra en el cultivo -de los árboles;” y al mismo tiempo que la alababa la dió algunos -ósculos, que parecian de mas viveza que los de una vieja: despues se -sentó sobre unos terrones, mirando que los árboles tenian sus ramos -encorvados y agoviados con el peso de las frutas ya sazonadas. Habia -en frente de ella un bien copado olmo, que estaba lleno de racimos de -uvas; y despues de haber alabado la industria de enlazar al olmo una -parra, de la que pendian los racimos, dijo: „Si este árbol estuviese -solo, y sin los sarmientos que tiene entretejidos, nada mas tendria -que hojas, ni habria en él cosa que fuese apetecida; y si la vid ó -parra que apoya sobre el olmo no estuviese enlazada con él, estaria -tendida y arrastrando sobre la tierra. El egemplo de ese árbol deberia -hacerte deponer la aversion á casarte, y persuadirte é inclinarte -al consorcio. ¡Oh! si te dejases inclinar á él y le apetecieses, -tendrias mas pretendientes que la hermosa Elena, mas que la gallarda -Hipodamia, que fue causa de la sangrienta batalla entre los Lapitas y -Centauros, y mas que la casta Penélope, muger del tímido y al mismo -tiempo audaz é intrépido Ulises. Aun ahora, sin embargo de tu aversion -y natural desdeñoso, te solicitan y galantean mil pretendientes, tanto -semi-Dioses como Dioses de los agrestes que residen en las montañas -Albanas. Tú, si eres cuerda, si apeteces colocarte bien, y si quieres -admitir los consejos de esta experimentada anciana, que te ama mas -que ninguno de tantos pretendientes, y mas que lo que tú puedes creer -y comprender, no hagas caso de los vulgares y ordinarios, sino elige -para tu union al Dios Vertumno, por cuyo amor y fidelidad salgo yo por -fiadora, pues no se conoce él tan bien á sí mismo como yo le conozco, -ni es una deidad que ande vagando por todo el orbe, sino que tiene su -asiento y residencia fija en estas selvas y bosques: mira que no es de -la clase de los que apetecen y aman la última que vieron. Tú eres para -él el primero y el último objeto de su ardiente amor, y solo á tí se -reserva y dedica la flor de sus años: añade á esto que es un gallardo -jóven, que reune en sí las gracias de la edad y de la naturaleza, y -que tiene la habilidad de transformarse con aptitud y elegancia en -todas las figuras que se le antojan, y hará cuanto tú quieras, aunque -le mandes lo mas dificil; y á mas de esto es de tu mismo gusto é -inclinacion, y procura llevarte la ventaja en el cuidado y esmero de -las frutas: hace mucho alarde y aprecio de las que son de tus jardines; -pero lo que principalmente ama y desea es á tí, y no á otra cosa -alguna, á quien pospone las sabrosas frutas y las yerbas y plantas de -delicado jugo que se crian en los huertos. Compadécete de su amor, y -cree que es él mismo el que te está requebrando y hablando por mi boca. -Teme la venganza que toman los Dioses contra los insensibles; teme á -la Idalia Venus, que aborrece los corazones duros y que se resisten al -amor, y teme por último la ira de la cruel Nemesis, que nunca se olvida -ni se desentiende del merecido castigo. - - - - -FÁBULA X. - -_IFIS Y ANAXARETE._ - - -„Para que temas con mas razon (pues por mi mucha edad sé y he conocido -muchas cosas) te contaré un suceso muy notorio y sabido en toda la isla -de Chipre, y su referencia podrá suavizar la resistencia y dureza de tu -inclinacion, y hacerte mas fácil á los ruegos y al amor. Ifis, continuó -la fingida vieja, nacido en dicha isla de padres humildes y plebeyos, -vió á la noble y hermosa Anaxarete, que traia su antigua é ilustre -descendencia de Teucro, hijo de Telamon. Su vista encendió en él un -activo fuego de amor, que le penetró hasta los huesos y medulas. Sin -atreverse á descubrirle le resistió bastante tiempo, hasta que llegó al -extremo de que ya no bastaba la razon para reprimir y tener oculta la -vehemencia de su pasion, la cual le dirigió y condujo hasta el atrio -y primera entrada de su querida en busca de ocasion de suplicarla y -manifestarle su amor. Alli unas veces viendo al ama ó camarera de -Anaxarete, y manifestándole el extremo de su amor, la rogaba por la -salud de su alumna le fuese para con ella buena intercesora, y la -ablandase á su cariño. Otras veces se valia de los criados, á los -que hablaba en un tono cariñoso y lisonjero, y les rogaba con mucho -ahinco le proporcionasen algun favor de su señora: muchas veces les -daba billetes para que se los entregasen, manifestándola en ellos lo -fino y excesivo de su amor: otras veces se explicaba poniendo á las -puertas y ventanas guirnaldas y ramos de flores humedecidas y regadas -con el rocío de sus lágrimas: siempre estaba en el portal, reclinando -su delicado cuerpo y cabeza en el duro umbral, y alli se quejaba y -maldecia aquellas puertas, que para él siempre estaban cerradas. La -esquiva Anaxarete se desentendia á todas estas demostraciones, y -mas sorda que el mar cuando se embravece, y mas dura que el hierro -Nórico[121] y que el peñasco vivo y aun no cortado y arrancado de -la cantera, despreciaba las ansias de Ifis, y se burlaba de ellas -con hechos de desprecios y burlas pesadas, y llegó hasta despedirle -con palabras orgullosas, desesperanzando enteramente á su amante. -No pudo Ifis sufrir con paciencia el tormento de tan durables y tan -constantes desprecios, y la respondió y exclamó diciendo: „Has vencido, -Anaxarete; tu dureza se ha resistido á mi amor; ya desengañado no -volveré á importunarte ni á causarte mas molestia; prepara alegres y -solemnes triunfos, entona himnos y cánticos triunfales, aclama á Apolo -con el epíteto de Pean,[122] y ciñe tus sienes con laurel, pues me -has vencido, y tu esquivez ha despreciado mi amor; yo muero de buena -gana como víctima de tu desprecio. Ea, cruel y de empedernido corazon, -gózate y recréate con la victoria; pero entiende que tendrás que -alabarme en algo, y que aunque mas me desprecies, habrá en mí alguna -cosa que te sea grata, y por ella tendrás que reconocer y confesar mi -mérito; y entiende tambien que mi amor no cede por tus desprecios, y -que no se acabará en mí antes que la vida; pues á un mismo tiempo habré -de carecer de ella y del amor que te tengo. No pienses que la fama y -la voz popular serán las que te hagan sabedora de mi muerte; yo mismo -me presentaré á tí, y te daré noticia de ella, y deleitarás tu vista -empleándola en mi cadaver, y en mirar un triste despojo de tu esquivez. -Pero ¡ó Dioses! si es que teneis algun cuidado de los sucesos de los -mortales, no os olvideis de los mios (ya no puede mi lengua proseguir -suplicándoos); disponed de modo que llegue á los mas remotos siglos la -fama y noticia de la dureza de Anaxarete y de la constancia de mi amor, -y dad á la fama de entrambos la larga duracion que negasteis á la vida -de sus cuerpos.” Esto dijo; y dirigiendo primero su vista, y en seguida -sus desmayados brazos á los postes de la puerta, que tantas veces habia -adornado con guirnaldas y festones de flores, ató y puso en ella unos -lazos y cordeles, diciendo: „¿Es posible, cruel é impía Anaxarete, -que son estos los ramos y guirnaldas que te agradan y deleitan?” y al -acabar de decir esto metió la cabeza y cuello en el lazo; se arrojó al -aire, pero siempre con la cara hácia la estancia de Anaxarete, y quedó -colgado y hecho un desdichado cadaver á la violencia de la dislocacion -de las vertebras del cuello. La puerta, impelida del movimiento de -los pies, hizo un ruido que parecia gemido, y abriéndose de pronto, -descubrió é hizo manifiesto el fracaso de la muerte de Ifis: acudieron -los criados de Anaxarete dando gritos. Descolgaron el cadaver, al que -sin efecto aplicaron algunos auxilios; y como no diese esperanza alguna -de vida, le llevaron á la casa de su madre (porque su padre ya habia -muerto). Esta le tomó en su regazo, y abrazando tiernamente los yertos -miembros de su hijo, despues que desempeñó aquellos sentimientos y -sollozos que suelen hacer las desdichadas madres, dispuso el entierro, -al que ella misma asistió llorando por medio de la ciudad, acompañando -al féretro que llevaba á arder en la pira el amoratado cadaver. Por -casualidad estaba la casa de Anaxarete en la carrera que llevaba el -entierro, cuyos clamores y triste ruido llegaron á los oidos de la -cruel Anaxarete, la cual ya empezaba á agitarse por la conciencia de su -dureza y por el temor de la deidad que castiga,[123] y aunque movida -de curiosidad, dijo: „Vamos á ver el entierro de este desdichado,” y -se subió al último cuarto de su casa para verlo desde las ventanas, -que hizo abrir. Apenas vió desde alli á Ifis en el ataud cuando se le -endurecieron los ojos, su sangre se heló, cubriéndose todo su cuerpo -de amarillez. Intentó quitarse de la ventana; pero quedó fija en ella. -Quiso apartar el semblante, y tampoco pudo. En fin la dureza de su -corazon se comunicó á todas las partes del cuerpo, que fue convertido -en piedra. No creas que lo que te cuento es una ficcion. Salamina -conserva aun la estatua por imagen de su señora, y edificaron en esta -ciudad un templo en honor de Venus, que favorece al que se inclina al -amor. - -„Haz reflexion sobre esta aventura, hermosa Ninfa; no seas ya tan -orgullosa, y rinde las armas al amor. ¡Ojalá que seas siempre feliz! -¡Ojalá que de las heladas de la primavera se libren las flores de tus -árboles, y que los vientos del otoño derriben sus frutos!” Luego que -Vertumno acabó esta historia, que no movió á Pomona, deja los atavíos -de vieja, se transforma en un gracioso jóven, y se presenta á los ojos -de Pomona tan hermoso como cuando sale el sol de una nube que habia -oscurecido su resplandor. Él se apercibia á la violencia; pero ya la -fuerza no era necesaria, porque la Ninfa se habia cautivado de la -hermosura del Dios, y se dejó penetrar de un mutuo y recíproco amor. - -Despues de la muerte de Proca, el usurpador Amulio se apoderó á fuerza -de armas del unido reino de los albanos y latinos, despojando de él á -su mayor hermano Numitor, el que siendo ya anciano, fue restituido, -y lanzado el usurpador por el valor de sus dos nietos Rómulo y Remo: -sucedió aquel á su abuelo, y en el dia de las fiestas Palilias[124] -demarcó y señaló los muros para la fundacion de Roma, en la que -estableció su reino. Por el robo de los sabinos se movió guerra por -estos y por Tacio su Rey contra los romanos; y como en esta guerra -hubiese sido abierta y entregada á los sabinos, por traicion de -Tarpeya, la avenida y el puesto fortificado que estaba al cargo de -Tarpeyo su padre, se la dió el merecido castigo de quitarla la vida -los mismos sabinos, que la pagaron, segun lo ofrecido, la traicion, -tirando todos contra ella los escudos que llevaban en sus manos -siniestras, y la dejaron oprimida y sepultada debajo de un gran monton -de ellos. Despues los sabinos con mucho silencio y reprimiendo la -voz, como lobos que acometen de callada, despues de haberse apoderado -de las centinelas, á quienes habia rendido el sueño, dirigieron el -ataque contra las puertas que Rómulo tenia cerradas y aseguradas con -gruesos cerrojos y cerraduras. Juno, aun adversa y contraria á la -descendencia de Eneas, abrió y franqueó una de dichas puertas, y la -tenia de par en par para que por ella entrasen los sabinos, sin haber -hecho ruido alguno al tiempo de volverla sobre su quicio. Sola Venus, -que era protectora de Rómulo y del reino fundado por Eneas, advirtió -la traicion, y sintió la caida de las aldabas, y la abertura de los -cerrojos y de la puerta. Hubiera acudido al momento á cerrarla; pero -no podia hacerlo, porque no era lícito ni permitido á ningun Dios el -deshacer ni rescindir lo que hubiese hecho otro Dios. No obstante -para socorrer á Rómulo é impedir la entrada de los sabinos fue á ver -á las Ninfas de la fuente que está cerca del templo de Juno, y las -pidió socorriesen á los romanos. Las Ninfas no se detuvieron en lo -que pedia Venus, ni la hicieron esperar el cumplimiento de sus justos -preceptos, y al punto abrieron y soltaron las venas y manantiales de -la fuente. Antes de esta erupcion estaba fácil la entrada al templo -abierto de Juno, al que las aguas no habian cerrado el camino. Pusieron -pues las Ninfas azufre en los íntimos conductos de la fuente, y con -el humo de los betunes encendieron toda la cóncava cañería, y con -estos y otros medios hicieron que el vapor y el calor penetrasen hasta -lo mas íntimo y profundo de los manantiales, y las aguas, que antes -vencian en frialdad á la nieve de los Alpes, empezaron á salir tan -ardientes como el fuego. Los dos postes humeaban, y se ennegrecieron -con el vapor encendido, y la puerta, que inútilmente se habia abierto -á los desaforados sabinos, quedó intransitable por las aguas, que -detuvieron á los sabinos hasta que acudieron á impedirles y disputarles -la entrada las tropas romanas que les opuso Rómulo; y despues que en -aquella empeñada accion quedó el suelo cubierto de cadáveres sabinos, -y algunos que tambien murieron de los romanos al furor de las espadas, -que derramaron mucha sangre de una y otra parte, tanto de los de Rómulo -como de los de Tacio su suegro, se acordó poner fin á la guerra, y -no llevarla hasta lo último, haciendo reunion de los dos reinos, y -admitiendo á Tacio á la parte del mando de entrambos juntamente con -Rómulo. Despues de la muerte de Tacio quedó en Rómulo el gobierno, -que antes era comun, y él solo daba y promulgaba leyes á entrambos -reinos, consolidados en uno solo. En este estado de cosas el guerrero -Dios Marte, depuesto su morrion y descubierta su cabeza, se presentó -al padre de los Dioses y de los hombres Júpiter, y le habló en la -forma siguiente: „Pues ha llegado el tiempo, padre mio, de que ya esté -consolidado y afirmado el recien fundado imperio de Roma, el que ya -está reunido en solo Rómulo, ha llegado tambien el de que me des y -concedas á mí y á tu digno nieto Rómulo el premio que me prometiste -de elevarle de la tierra, y colocarle en el cielo y en el número de -las deidades. Tú en algun tiempo y en el concilio de todos los Dioses -(bien me acuerdo, noté y tengo muy presentes tus cariñosas palabras) me -dijiste que yo por mi arbitrio podria elevar al cielo y á la clase de -inmortal á uno de mis hijos: ruégote que sea firme y se me cumpla tu -promesa.” Condescendió Júpiter oscureciendo el aire con negras nubes, -y aterrando al mundo con truenos y relámpagos, con los que manifestó -su aprobacion y consentimiento; y comprendiendo Marte estas señales -de anuencia á la elevacion de su hijo, y á quitarle de la tierra, se -afirmó en su lanza, y saltó á su carro tirado de caballos uncidos al -yugo, salpicado con la sangre de las batallas, y agitándolos con el -látigo, atravesó en un instante la vasta extension de los aires, y -paró en la cima del monte Palatino,[125] donde encontrando á Rómulo -que hacia justicia á su pueblo, lo arrebató en su carro. El cuerpo de -este Príncipe al subir al cielo se purificó, y todo lo que tenia de -mortal se disipó como la bala de plomo que es arrojada con una honda. -Su rostro se le trocó en muy hermoso, y con la magestad de deidad, y -vestido con la trábea[126] en la forma en que se le ve en su estatua -de Quirino. Hersilia su muger lo lloraba como perdido, cuando la Reina -Juno manda á Iris que baje á la tierra á consolarla, hablándola asi de -su parte: „Ó matrona singular, honor y decoro de los romanos y sabinos, -dignísima de haber sido antes muger del gran Rómulo, y de serlo ahora -de Quirino, deja ya de afligirte, enjuga tus lágrimas, y si tienes -deseos de ver á tu marido, ven conmigo al bosque sagrado que está sobre -el monte Quirinal,[127] y que hace sombra al templo del Rey de los -romanos.[128]” Iris obedece; y habiendo bajado á la tierra en su arco -pintado con mil colores, llamó á Hersilia, y la dijo lo que Juno la -habia mandado. Ella llena de respeto, y sin osar levantar la vista, la -dijo: „Guíame, ó Diosa, donde dices (porque bien conozco que lo eres, -aunque de pronto no pueda decir cual seas), y muéstrame á mi marido, -pues si los hados me conceden el verle, confesaré que veo al cielo.” -Al momento, guiando Iris, subieron al monte Quirinal, donde vieron que -una estrella caia á la tierra por los aires, la cual encendiendo con -su resplandor el cabello de Hersilia, la arrebató y subió al cielo, -donde recibiéndola en sus brazos Rómulo el fundador de Roma, la mudó el -cuerpo y el nombre, llamándola la Diosa Ora, que junta con su marido se -veneró por los romanos en el templo de Quirino. - - - - -[Ilustración] - -LIBRO DECIMOQUINTO. - -_ARGUMENTO._ - - -Siguióse Numa; el cual hizo viage á la ciudad de Crotona para inquirir -su orígen y antiguo rito, donde supo que las piedras negras se habian -convertido en blancas; y alli mismo oyó á Pitágoras, que disputaba de -las perpetuas transformaciones de las cosas. Despues Egeria, llorando -la muerte de Numa, sin admitir consuelo de Hipólito que le contaba sus -transformaciones, se convierte en fuente. Esto no es menos admirable -que el haberse transformado la lanza de Rómulo en árbol, y que á Cipo -le naciesen cuernos. Julio César finalmente fue convertido en una -estrella despues de su muerte. - -[Ilustración: (137) Miscilo, absuelto por un singular prodigio, va á -Italia y funda la Ciudad de Crotona.] - - - - -FÁBULA PRIMERA. - -_MISCILO ABSUELTO POR LA TRANSFORMACION DE LAS BOLAS NEGRAS EN BLANCAS._ - - -En tanto se busca quien pueda sostener el peso de tanta magnitud, -y que sea digno de suceder á tan gran Rey como á Rómulo, la fama, -pronosticadora de la verdad, destina á Numa[129] para el gobierno -de la ciudad de Roma. Este hombre grande no se contenta con conocer -bastantemente los ritos de los sabinos, sino que concibe cosas mayores -en su capaz ánimo, é inquiere cuál sea la naturaleza de las cosas. Este -anhelo y cuidado le habian hecho dejar á Cures su patria, y caminar -hasta á aquella célebre ciudad que tomó su nombre de Croton, aquel que -recibió á Hércules en hospedage. Alli preguntando y queriendo averiguar -quién fuese el que fundó en Italia aquella colonia ó ciudad griega, le -satisfizo su deseo y curiosidad un viejo instruido de las antigüedades -de su patria, diciéndole lo siguiente: - -„Hércules, enriquecido con la presa de los bueyes de España que habia -tomado á su Rey Gerion, se cuenta que navegando desde el Océano -Atlántico, aportó felizmente á las playas y al promontorio de Lacinia, -donde saltó en tierra, y dejando los ganados que traia que anduviesen -errantes y apacentándose en la tierna yerba, fue admitido en hospedage -por Croton, que alli egercia la hospitalidad, en cuya casa descansó -de las fatigas de su largo viage; y al despedirse de él le dijo que -en el futuro tiempo de sus nietos y descendientes en el mismo sitio -en que estaba la casa en que le habia hospedado seria edificada una -célebre ciudad, como asi lo comprobó despues el siguiente suceso: „Hubo -un tal griego llamado Miscilo, el cual fue hijo de Alemon, y era el -mas acepto á los Dioses entre todos los de su tiempo. Á este apareció -Hércules en lo mas profundo de un sueño, y le dijo: „Despierta, deja -tu casa y tu patria, y marcha al punto á establecerte y fijar tu -mansion junto á la corriente pedregosa del remoto rio llamado Esar.” -Esto le dijo, y le amenazó con muchas y muy temibles desgracias si asi -no lo egecutaba. En esto recordó Miscilo, desapareciendo á un tiempo -Hércules y el sueño; se levantó, y reflexionando entre sí lo que habia -soñado, estuvo mucho tiempo indeciso y vacilante y sin resolverse -á obedecer, pues aunque la deidad se lo mandaba, habia una ley que -lo prohibia, y que imponia pena de muerte al que intentase emigrar y -dejar la patria. Despues de algun tiempo tuvo una noche otro igual -sueño, en el que le pareció que veia al mismo Hércules que le volvia -á mandar lo mismo, y le amenazaba con muchas mas y mayores desgracias -si no obedecia. Con este segundo sueño se llenó de temor, y empezó á -prepararse y á dar las disposiciones de abandonar su patria y emigrar -á otra region, transfiriendo y llevando consigo los Dioses Penates, y -lo mas precioso que tenia en lo interior de su casa. No fue esto tan -oculto que no llegasen á penetrarse sus designios, y á hablarse de -ellos en la ciudad. En su consecuencia fue acusado de transgresor de -la ley: se sustanció su causa, y sin necesidad de testigos ni otras -pruebas se hizo patente su delito por su propia confesion. Él en el -asqueroso trage y estado de reo,[130] alzando su rostro y manos hácia -el cielo, dijo: „Divino Hércules, á quien doce célebres trabajos -elevaron á deidad, ruégote que me des socorro, pues tú eres la causa -y el autor de mi delito.” Era antigua costumbre en Argos cuando iban -á juzgar á un delincuente echar en una urna bolas blancas si pensaban -absolverlo, y bolas negras para condenarlo. Segun este rito se dió -contra Miscilo la sentencia condenatoria, echando todos los jueces -bolas negras en la urna; pero al vaciarla para contar los votos se -halló que todas habian mudado el color de negro en blanco, y que la -sentencia dada contra Miscilo se convirtió en favorable por favor y -beneficio de Hércules. Dió á este gracias por ello, y luego que el -viento se presentó favorable, se hizo á la vela, atravesó el mar Jonio; -y despues de haber pasado la ciudad de Tarento, que debia su orígen -á los lacedemonios, á Sibaris, el rio Neeto, de los salentinos, el -golfo de Turios, á Temese, los campos de Calabria, y recorrido con -mucha dificultad y peligro todas estas costas, llegó por último á la -embocadura del rio Esar, donde el destino le habia señalado su asiento. -Habiendo hallado cerca de alli el sepulcro del célebre Croton, edificó -una ciudad, conforme á la órden que habia recibido de Hércules, y le -puso el nombre del sepultado.[131]” Tal era la tradicion del pais sobre -esta famosa ciudad, que los griegos habian venido á edificar á las -costas de Italia. - -„En ella habitaba, continuó el anciano, un hombre de la isla de -Samos,[132] que se habia desterrado voluntariamente de su patria por -el odio que tenia á los tiranos que habian usurpado su dominacion. El -cual, aunque en el mundo y distante del cielo, se remontaba á él con -la contemplacion de las cosas divinas, y vió con el ingenio lo que -no podia con los ojos del cuerpo, enseñando todo aquello que habia -alcanzado por medio de sus meditaciones y vigilantes especulaciones: -él explicaba á sus discípulos, que hasta cierto tiempo guardaban -silencio, y no hacian otra cosa que oir con admiracion su doctrina, -los principios y creacion del mundo, las causas de las cosas, qué cosa -era la naturaleza, qué era Dios, de dónde provenian y se formaban las -nieves, cuál el orígen de los rayos, si era Júpiter ó la nube que se -rasgaba la que formaba y causaba los truenos, qué lo que conmovia las -tierras y causaba los terremotos, cómo y por qué leyes hacian sus giros -y círculos los planetas y los astros;[133] en suma él enseñaba cuanto -antes habia estado oculto é ignorado. Él fue el primero que reprendió -como abuso la costumbre de comer carne de los animales, y argüia -contra ella con estas doctas, pero no creidas razones: - -„Absteneos y guardaos, mortales, decia el samio Pitágoras, de ensuciar -vuestros cuerpos con manjares abominables: teneis y deben bastar para -vuestro alimento las semillas que contienen y producen harina, las -sabrosas manzanas, que con su peso agovian las ramas de los árboles, -y en las vides las uvas llenas é hinchadas de su gustoso zumo: hay -yerbas y plantas que pueden comerse crudas: hay otras que se hacen -sabrosas cociéndolas al fuego: no se os prohiben la leche, el queso -y la miel, que huele á la flor del tomillo. La próvida naturaleza os -contribuye sus riquezas, y la tierra os provee de delicados alimentos, -y os proporciona abundantes comidas, sin que tengais que encrueleceros -en la matanza y derramamiento de la sangre de los animales. Las fieras -y los brutos son los que sacian su hambre con carne, aunque no todos, -porque los caballos, las ovejas, los bueyes y vacas se alimentan -paciendo yerba: solo los animales fieros y crueles, como son los -armenios tigres, los furiosos leones, los lobos y los osos se ceban -en manjares mezclados con sangre. Ciertamente es una cosa delincuente -y horrorosa que unas entrañas se sepulten en otras, y que un cuerpo -hambriento sacie su hambre y engorde con otro cuerpo, y que un animal -viva y se mantenga á costa de la muerte de otro animal. Ciertamente -entre tantos dones como cria la mejor madre la tierra ¿es posible que -no hay otros que os agraden que los horrorosos, y que para comerlos -es menester ensangrentar los crueles dientes en las heridas, é imitar -la crueldad de los Ciclopes? ¿Es posible que no halleis otro medio -de saciar vuestra hambre, y llenar vuestro voraz vientre, habituado -á la hartura, de otro modo que á costa de perder y destruir á otro -animal? Bien veis que aquella antigua edad que se llamó de oro fue -feliz, manteniendo á los hombres con las frutas de los árboles y con -las plantas que producia la tierra, y no manchaban su boca con sangre -de los animales. Entonces las aves volaban seguras por los aires; la -liebre corria sin temor por medio de los campos, ni la credulidad habia -expuesto al pez á ser cogido con el anzuelo: el universo tranquilo no -conocia las asechanzas ni engaños: todo estaba en paz; pero despues -que aquel perverso y dañoso autor (cualquiera que fuese), ansiando por -otros alimentos, inventó llenar el hambriento vientre con manjares de -carne, abrió con esto el camino á la maldad: yo creo que lo primero en -que se ensangrentó el hierro fue en la muerte de las fieras: en esto -no creo hubo delito, y soy de opinion que sin ofensa de la piedad -podian matarse las fieras que traian expuesta nuestra vida; pero -aunque para asegurarla se mataban, no por eso se comian. Desde aqui -dió otro paso mas adelante la maldad, y empezó á matarse y á ofrecerse -en sacrificio el cerdo, porque arrancaba las semillas y mieses con su -corvo hocico, y desvanecia y quitaba la esperanza de las cosechas.[134] -El cabron, porque pacia los tiernos retallos de las vides, fue llevado -por víctima á las aras de Baco. Su culpa acarreó este justo castigo -á entrambos; pero ¿en qué habeis pecado vosotras, inocentes ovejas, -ganado útil y apacible, que sirve para defender á los hombres de las -inclemencias del tiempo, y que proveyéndonos del néctar de vuestra -leche, y de vuestras lanas para vestirnos, nos sois en vida mas útiles -que despues de muertas? ¿En qué han pecado los bueyes, animales -sencillos, en quienes no se halla dolo ni fraude, que ningun daño -hacen, y sirven para el continuo trabajo? Es un ingrato é indigno del -don y fruto de las mieses el que se atreve á matar un buey, quitándole -del yugo y del arado, y recompensándole asi el trabajo y beneficio -de haberle labrado sus campos; y lo es tambien el que se atreve á -descargar la destructora segur sobre la cerviz maltratada con el yugo, -y con la que tantas veces habia cultivado y renovado los campos, y -habia proporcionado tantas cosechas. Y el caso es que no para en esto -la malicia y gravedad de la atrocidad, sino que quieren los hombres -disculparla, atribuyéndola á las mismas deidades, las que suponen y -creen se huelgan y complacen con la muerte y sacrificio de un laborioso -novillo, y en esta creencia eligen el mejor y mas elegante, sin vicio -ni defecto (que esto es lo que le perjudica), y adornándole con oro y -cintas victimales,[135] le conducen y ponen ante las aras, donde sin -entenderlas oye las deprecaciones del sacrificante, y ve que le rocían -las astas y la frente con la salsa mola,[136] compuesta de las mismas -semillas que sembró y cultivó, y que al darle el mortal golpe salta -su sangre y tiñe el cuchillo, que como si fuese en un espejo acaso -habria visto poco antes en el agua preparada para el sacrificio. Aun -sin acabar de morir le abren y miran con cuidado sus entrañas y fibras -para rastrear y adivinar por ellas la voluntad de los Dioses. ¿De dónde -ha venido á los hombres tanta y tan insaciable hambre de manjares -prohibidos? ¿Cómo teneis, mortales, valor y atrevimiento para saciarla -con ellos? Yo os requiero no lo hagais, y que fijando vuestra atencion -en mis advertencias al tiempo que vayais á satisfacer vuestra hambre -con los miembros de los animales que para ello matais, reflexioneis y -conozcais que os comeis los cuerpos de vuestros colonos, y dais esta -recompensa á los que han trabajado para vosotros; y pues se mueve mi -boca por superior inspiracion, seguiré al Délfico Dios que me la mueve, -os abriré el mismo cielo, y os manifestaré los celestiales oráculos. -Grandes y hasta aqui ocultas é ignoradas cosas os tengo que explicar, -que nunca penetraron los ingenios de nuestros antepasados, y para -ello quiero tener el deleite de remontar mi discurso hasta los altos -astros, y elevado como por una nube, dejando la tierra y su habitacion, -sobreponerme á los hombros del robusto Atlante, y desde alli miraré con -desprecio la tierra y los hombres, que descaminados y destituidos de -la antorcha de la razon vagan sobre ella, animaré con mis exhortaciones -á los que tiemblan y temen la muerte, desenvolviéndoles y explicándoles -la serie y órden de su destino. - -„Débiles mortales, les diré, atónitos con el miedo de la muerte, ¿por -qué temeis la Estigia y el reino tenebroso, vanos nombres, suplicios -imaginarios,[137] inventados por los poetas? Sea que la llama reduzca -los cuerpos á ceniza, ó sea que la podredumbre los consuma, se acabarán -con ellos los males, y no tendrán que padecer otros algunos. Solo las -almas son inmortales, y cuando dejan su primer asiento van á habitar y -vivir en otros cuerpos. Yo,[138] que os hablo, me acuerdo que en tiempo -de la guerra de Troya fuí aquel Euforbo á quien Menelao atravesó el -pecho con una lanza; y há poco tiempo que conocí en Argos en el templo -de Juno el escudo que yo llevaba entonces. Todas las cosas se mudan; -nada perece, y el espíritu anda vagante de allá acá y de acá allá -animando diversos cuerpos: desde los de las fieras pasa á los humanos, -y desde estos á los de las fieras, sin perecer en ningun tiempo.[139] -Y asi como la blanda cera, aunque siempre sea una misma, recibe varias -figuras, y se la transmuta de unas en otras, deshaciendo la anterior y -dándola otra nueva, del mismo modo y por este egemplo os hago entender -que el espíritu siempre es uno mismo; pero va emigrando de unas figuras -en otras. En este supuesto (mirad que os desengaño) lo que conviene -es que no atropelleis la piedad por la gula y apetito de saciar el -vientre: absteneos de hacer que con una muerte nefanda salgan y emigren -de sus antiguos cuerpos los espíritus con quienes acaso tengais algun -parentesco,[140] y no alimenteis vuestra sangre con otra sangre. - -„Ya que me he engolfado en este gran mar de tan secretos misterios, -y navego en él á toda vela, sabed que nada hay en todo el mundo que -permanezca en un estado fijo: todas las cosas caminan á su destruccion, -y todas las figuras varían y vagan de unas en otras. Las mismas -estaciones del tiempo corren lentamente, no de otro modo que las -aguas de un rio; y asi como estas no pueden estar paradas ni un solo -momento, porque una ola impele á la otra, y es impelida de la que -viene detras, del mismo modo huyen y corren los tiempos, y se suceden -unos á otros, renovándose siempre,[141] pues lo que fue antes ya pasó, -viene lo que no habia sido, y los instantes y momentos siempre se van -renovando. Bien veis como la noche se alarga y va caminando hasta el -punto del amanecer, en el que la resplandeciente luz del dia sucede -á la oscuridad, y que el cielo va mudando su aspecto y color, pues -es diferente el que nos presenta á media noche cuando todo está en -silencio, y los vivientes entregados al sueño, del que tiene cuando -el lucero de la mañana sale en su carro tirado de caballos blancos, y -despues vuelve á mudar el color cuando la Aurora, hija de Palante, -precursora de la luz, baña al mundo con su resplandor, y le prepara -para la venida del sol. El orbe y cuerpo de este está rubicundo -cuando por la mañana, montando el horizonte, se va elevando de la -tierra, y cuando al ponerse se esconde debajo de ella, y cándido y -resplandeciente cuando está en medio de su carrera, porque alli está -mas puro el aire, y menos cargado de los vapores de la tierra. La luna, -presidenta de la noche, tampoco conserva y tiene una misma figura, -pues si está en creciente, es hoy menor que será mañana, y mayor hoy -que mañana si está en menguante. Ademas de esto ¿no observais cómo -el año va variando sus cuatro estaciones, que sucediéndose unas á -otras, imitan las cuatro edades de nuestra vida?[142] En la primavera, -semejante á la niñez, es el año tierno y como lactante: entonces las -yerbas y plantas hermosas con su verdor, aunque debilitadas y sin -vigor, crecen y alientan la esperanza de los labradores. Entonces -todo florece, y el campo se rie, y nos presenta un aspecto agradable -con la variedad de los colores de las flores, aunque todavía no -tengan vigor y firmeza las hojas. Pasa el año con mas robustez de la -primavera al estío, en el que ya imita á un esforzado jóven y á la -edad de la juventud, que es la mas robusta, y en la que mas abundan y -se enardecen los humores y las pasiones. Al estío sigue el maduro y -sazonado otoño, semejante á aquella edad apacible entre jóven y viejo, -en la que apaciguado el ardor de la juventud, está el hombre en un -temperamento medio, y empiezan á encanecérsele las sienes. Últimamente -sigue el invierno, semejante á la vejez erizada y de trémulo paso, la -que ó despoja al hombre de sus cabellos, ó se los encanece. Nuestros -cuerpos tambien se van del mismo modo trocando y mudando sin cesar -ni parar en ellos un momento el lento estrago,[143] y asi no seremos -mañana lo que fuimos ayer ni lo que somos hoy. Hubo un cierto dia en -que habitamos y existimos en el vientre de nuestras madres, no hombres -aun, sino un embrion inanimado, y una primera esperanza de llegar á ser -hombres. La naturaleza aplicó á nosotros sus diestras y formadoras -manos, y despues que nos tuvo ya formados y animados, y en sazon de -nacer, no quiso estuviésemos mas tiempo comprimidos y encarcelados -en el vientre de nuestras madres, que ya no podia dilatarse mas, y -de aquella estrecha cárcel nos sacó á respirar el aire libre.[144] -Despues de nacer, sin tener fuerzas para sostenernos, pasamos el -tiempo de la lactancia echados en la cuna ó en el regazo de nuestras -madres. Cuando ya tenemos algun mas vigor empezamos á movernos, y á -andar con pies y manos como los animales de cuatro pies, á lo que se -sigue el esforzarnos á ponernos y estar en pie, temblando con débiles -piernas, y empezar á echar los pasos, sostenidos y apoyados en algun -arrimo. Adquiriendo poco á poco agilidad y fuerzas, llegamos á la -juventud, cuya robusta edad se nos pasa con ligereza,[145] y con la -misma corre tambien el tiempo de la edad media, y como cuesta abajo -nos resbalamos y precipitamos á la vejez caduca y consumidora, que nos -quita y debilita las fuerzas de todo el tiempo anterior, y nos conduce -á la muerte. Milon ya viejo[146] lloraba al mirar flojos y débiles sus -brazos, en otro tiempo tan robustos y nerviosos como los de Hércules. -Elena tambien lloraba en su vejez al mirar en el espejo su rostro lleno -de arrugas, y se admiraba entre sí misma de ver en lo que habia parado -su singular hermosura, por la que habia sido dos veces robada.[147] El -tiempo consumidor de todas las cosas, y tú tambien, odiosa vejez, todo -lo destruis y arruinais, y desmoronando y corrompiendo todas las cosas -con los estragos y dentelladas del tiempo,[148] las haceis perecer con -una lenta y pausada muerte. Aun aquellas cosas que llamamos elementos -no estan exentas de vicisitudes, ni permanecen en un ser: escuchadme -con atencion, y os explicaré y manifestaré las mutaciones que suceden -en ellos. - -„El mundo desde su orígen contiene cuatro primeros cuerpos, que son -el principio de que proceden todos los seres. Los dos mas pesados, -la tierra y el agua, son llevados á lo inferior con su propio peso: -el aire y el fuego, mas puro que el aire por carecer de gravedad, -ocupan la region mas elevada, los cuales, aunque distantes uno del -otro por su situacion, no obstante entran en la composicion de todos -los cuerpos, y estos se resuelven y convierten últimamente en ellos. -La tierra se resuelve y convierte en agua; el agua al disiparse se -vuelve aire; el aire, habiéndose descargado de lo mas grosero que -tenia, se sutiliza y toma la naturaleza del fuego, y por medio de -una revolucion enteramente contraria el fuego que se condensa se -convierte en aire; este aire vuelve otra vez á ser agua, y el agua que -se espesa vuelve á tomar la consistencia y la solidez de la tierra. -En el mundo ninguna cosa conserva su primera forma; y la naturaleza, -novadora de todas las cosas, repara unas formas con la destruccion -de otras. En todo el universo (creedme) ninguna cosa perece ni se -aniquila, sino que solo varía, muda y renueva su antigua figura: -llamamos nacer el empezar á ser otra cosa que lo que era antes, y -morir el dejar de ser lo que antes, y tomar otra nueva forma: aunque -haya estas variaciones, y las cosas de acá se truequen en las de -allá, y al contrario, lo que es los seres permanecen constantes, y -nunca perecen. Vivo en la cierta creencia de que no hay cosa alguna -que permanezca mucho tiempo sin mudar de forma ni perder su antigua -figura. Debe bastaros para persuadiros de esto el observar que por las -continuas vicisitudes desde el dichoso siglo de oro habeis venido á -parar poco á poco é insensiblemente en el de hierro, y que tantas veces -habeis visto mudarse y trocarse la faz de la tierra y unos sitios en -otros. Yo he visto reducidas á mares y ocupadas por las aguas las que -antes fueron tierras sólidas y firmes, y por el contrario reducido -á tierras lo que antes fue mar, y que asi lo demuestran las conchas -marinas, y las viejas áncoras que suelen hallarse en lo empinado de -los montes. Vemos tambien que lo que antes fue un llano campo hoy -está reducido á un valle por el ímpetu y corriente de las aguas, y -que desmoronadas las montañas con las avenidas, se convirtieron en -amenas y apacibles llanuras, y las tierras que antes fueron pantanosas -estan ahora áridas con las secas arenas, y las que antes fueron de -secano abundan ahora en humedades, y estan hechas estanques de agua. -En unas partes la naturaleza ha brotado nuevas fuentes, y en otras -se han secado y cerrado los antiguos manantiales; en unas partes -al ímpetu de los terremotos nacen y salen nuevos rios, y en otras -al mismo ímpetu suspende su corriente, y se cierran y secan los que -antes habia. Asi ha sucedido con el rio Lico,[149] á quien se sorbió -una grande abertura que hizo un terremoto, y le transmutó y mudó su -nacimiento y corriente á otro sitio muy distante. El Erasino[150] unas -veces corre sobre la tierra, y otras escondiéndose debajo de ella, va -por último á renacer y salir en los campos de Argos. Del Caico, rio de -Misia, se cuenta tambien que mudado su nacimiento y antigua corriente, -corre ahora por otra muy diversa. Tambien el Amaseno, rio de Sicilia, -algunas veces corre con arenosas aguas, y otras se queda en seco por -cerrársele sus manantiales. El agua del rio Anigro,[151] era antes -buena para beber; pero hoy es peligroso hasta el tocarla, despues que -(si no es que los poetas han mentido) los Centauros la inficionaron y -envenenaron, lavándose en ella las heridas que les habian hecho las -flechas de Hércules. La del rio Hipanis,[152] que baja de las montañas -de la Escitia, habiendo sido antes dulce, está hoy corrompida con una -amargura salobre. Antissa, Paros y Tiro en otro tiempo fueron islas; -hoy estan unidas á la tierra firme: al contrario Léucada,[153] que -estaba unida al continente, se ha separado despues, y se ha hecho -una isla. Tambien se dice que Zanclea[154] estuvo unida á la Italia -hasta que el mar la cercó y separó de la tierra. Si preguntas qué se -han hecho Helice y Buris, ciudades de Acaya, las hallareis sumergidas -en las aguas; y todavía los marineros suelen mostrar los pueblos que -fueron sumergidos con sus murallas. Cerca de Trecene, patria de Piteo, -hay un monte algo empinado y sin árboles algunos, el cual habiendo sido -antes una llana campiña, ahora es una montaña, porque (causa horror -el referirlo) el ímpetu de los vientos encerrados en las cavernosas -entrañas de la tierra, luchando en ellas y buscando salida, como no -la encontrase, ni hubiese abertura alguna por donde salir el aire -libre, extendió é hinchó la tierra[155] del modo que el soplo de la -boca suele hinchar una vejiga ó una piel de cabron. El sitio permaneció -y permanece aun en forma de un elevado collado, que se endureció y -petrificó con el transcurso del tiempo. - -„Entre las muchas cosas que me ocurren, y que vosotros habreis -conocido ú oido decir, os añadiré y referiré algunas pocas. Hasta las -aguas padecen vicisitudes, y mudan sus cualidades y figuras. La que -mana en la fuente que está junto al templo de Júpiter Ammon al medio -dia está fria, y caliente al salir y ponerse el sol. En los pueblos -Atamanes[156] se cuenta haber una fuente, la cual cuando la luna está -en su menor luz enciende y hace arder los maderos que arrojan en ella. -Los Cicones[157] tienen un rio, cuya agua petrifica las entrañas del -que la bebe, y convierte en piedra lo que con ella se rocía ó toca. -El rio Crati y el Sibari,[158] que no está muy distante de estas -playas, tienen la virtud de volver los cabellos color de oro ó ámbar. -Pero lo que es aun mas de admirar es que hay aguas que no solo mudan -los cuerpos, sino tambien los ánimos. ¿Quién no ha oido hablar de la -fuente Salmacis,[159] que vuelve afeminados á todos los que se bañan en -ella? Tambien hay un lago en Etiopia, en el cual si alguno bebe, ó se -enfurece, ó padece un sueño de maravillosa pesadez. Cualquiera que bebe -el agua de la fuente de Clitorio[160] aborrece el vino, solo le gusta -abstenerse de él, y beber agua pura; lo que procede ó de que hay en -dicha fuente alguna virtud contraria al calor del vino,[161] ó de que, -segun lo cuentan los naturales de aquel pais, el hijo de Amitaon,[162] -despues que por virtud de los encantos y las yerbas curó y libertó de -la locura y furor á las hijas de Preto, arrojó en aquellas aguas los -humores de que las purgó el celebro, con lo que contrajeron la virtud y -eficacia de aborrecer el vino. Las aguas del rio Lincesto[163] corren -con una virtud contraria á las de la fuente Clitorio, pues el que bebe -con abundancia de ellas se emborracha como si hubiera bebido vino puro. -En Arcadia hay un lago, que los antiguos llamaban el lago de Feneo, -cuyas aguas son perniciosas bebidas de noche, y de dia no hacen daño. Á -este modo los lagos y los rios tienen diversas y opuestas virtudes. En -lo antiguo la isla llamada Ortigia[164] andaba flotando sobre las aguas -como una nave, y ahora está inmóvil y fija. El navío Argo temió en otro -tiempo á las Simplegades, esparcidas con el concurso de las quebradas -olas, las cuales ahora son islas firmes, y capaces de resistir á toda -la impetuosidad de los vientos. El Etna, que arde y arroja erupciones -de azufre encendido, no arderá siempre, porque no siempre hubo en él -fuego ni estuvo encendido. Porque bien sea que conceptuemos á la tierra -un grande animal que vive y respira llamas por algunos sitios, puede -trocar cada vez que se conmueve las bocas y caminos de su respiracion, -cerrar las antiguas cavernas, y abrir en otras partes otras nuevas. -Bien sea que opinemos que los vientos encerrados en las mas profundas -cavernas de la tierra agitan las piedras unas con otras y las materias -inflamables, y con estas agitaciones las encienden, luego que llegue el -tiempo de que dichos vientos se aplaquen y apacigüen, cesará el fuego, -y las cavernas subterráneas se quedarán frias: y por último bien sea -que opinemos que los fuegos subterráneos se ceban y nutren por los -betunes y azufres que hay en la tierra, luego que estos se consuman -con el largo tiempo, y falte la materia y alimento á las llamas -consumidoras, faltará el fuego, y se apagará él mismo por falta de -materia en que cebar su hambre devoradora. Se dice que los que habitan -en el monte Palene, que está en la region de los Hiperboreos,[165] si -se bañan nueve veces en el lago Triton, se les puebla de plumas todo -el cuerpo. No tengo por creible lo que acabo de referir, ni tampoco lo -que se cuenta de las mugeres de Escitia, que untándose con el zumo de -ciertas yerbas venenosas sus cuerpos, les nacen plumas, y se convierten -tambien en aves. Pero no por esto se ha de dejar de dar crédito á las -cosas que califica la experiencia, la cual nos está manifestando que -al paso que los cadáveres de los animales se van corrompiendo con -el tiempo y por su cálido humor, se convierten en gusanos y otros -insectos. Haced la experiencia en un novillo (cosa es que está bien -conocida por repetidos egemplares); matadle, y despues tenedle guardado -y encerrado hasta que se corrompa, y de él nacerán y saldrán laboriosas -abejas,[166] que siguiendo la inclinacion del padre de quien nacieron, -frecuentan los campos, recogen el rocío de las flores, y se apresuran -á la conclusion de su obra, trabajando con la esperanza de su alimento -y de la multiplicacion de su especie. Los tábanos tambien nacen del -cadaver del guerrero caballo, si se le sepulta y esconde en la tierra. -Si quitais los brazos á un cangrejo, y cubris de tierra el resto del -cuerpo, saldrá un escorpion con aquella cola tan temible. Es cosa -conocida entre los labradores que los gusanos de seda se convierten -en mariposas. El cieno de las lagunas contiene en sí semillas que -producen las verdes ranas, y las engendra truncadas de pies, los que -despues les van saliendo acomodados para nadar, y los posteriores son -mas largos que los brazos para que puedan saltar con mas facilidad. -El oso recien nacido solo es una masa de carne; la madre lo forma en -miembros[167] lamiéndolo, y le da la forma que le vemos. Es cosa -sabida que las abejas que nacen en aquellas celditas hexágonas[168] que -hacen en los panales, no están al principio bien formadas, y que los -pies y las alas les vienen algun tiempo despues. ¿Quién creeria á no -verlo que de la yema que esta en medio del huevo pudiesen formarse y -nacer la ave dedicada á Juno, cuya cola está sembrada de estrellas, el -águila de Júpiter, las palomas de Venus, y en una palabra todo género -de aves? Hay quien cree que corrompida la medula del espinazo de un -cadaver humano encerrado en el sepulcro, se convierte en una culebra. -Todas las referidas transformaciones traen su principio de otros seres; -pero hay una ave, que los asirios llaman el Fénix, que se repara y -renueva á sí misma: esta ave no se mantiene de yerbas ni granos, sino -de las lágrimas del incienso y del jugo del amomo. Luego que cumple los -quinientos años de su vida fabrica con su duro pico y sus uñas un nido -en las ramas de una encina ó en la copa de una palma, y poniendo en -él aristas de canela, de nardo, de cinamomo con mirra, se echa sobre -todo, y concluye su vida en medio de olores aromáticos. Aseguran que -de él renace otro pequeño Fénix para vivir otros tantos años. Luego -que este tiene bastantes fuerzas para llevar peso, carga con el nido -que le sirvió de cuna y de sepulcro á su padre, y despues de haberlo -llevado hasta la ciudad del sol,[169] deja este precioso depósito á la -puerta del templo de este Dios. Si en el número de estas maravillosas -novedades debe entrar y contarse la de la alternacion de sexos, tambien -debemos maravillarnos de lo que se cuenta de la hiena, que unas veces -es hembra y otras macho. El camaleon, que se mantiene del aire, va -mudando su color, segun el que tienen las cosas que toca. Baco trajo -los linces de la conquistada India, cuya orina, segun se dice, se -convierte en piedra luego que sale de la vejiga, y se congela al punto -que toca el aire. Se concluiria el dia, y el sol llegaria al término -de su carrera antes que yo acabase de referir rodas las cosas que se -han transformado en nuevas especies. Vemos que con el tiempo todo se -va trocando, y que unas naciones se robustecen y fortalecen, y otras -se destruyen. La gran ciudad de Troya, que en algun tiempo fue famosa -y abundante en poblacion y riquezas, y que á costa de mucha sangre -pudo defenderse por el tiempo de diez años, ahora destruida y arrasada -solo presenta en lugar de sus riquezas algunas ruinas y restos de su -antigüedad y los sepulcros de sus antepasados. Esparta antigüamente fue -una ciudad célebre; Micenas, Atenas y Tebas florecieron igualmente, y -en el dia Esparta está reducida á un campo despreciable; Micenas se -halla destruida; Tebas, corte de Edipo, ¿qué otra cosa es hoy que una -fábula? y de Atenas ¿qué ha llegado hasta nosotros sino el nombre? -Ahora dicen que empieza á elevarse la troyana Roma, que edificada -junto á la corriente del Tíber, pone su gran mole por cimiento para -fundar un grande imperio. Esta pues aumentándose cada dia, va mudando -su forma, y llegará tiempo en que sea la capital de todo el orbe. Asi -se cuenta que lo predijeron los agoreros y los oráculos; y segun hago -memoria, Heleno, hijo de Príamo, cuando Troya fue destruida consoló á -Eneas que lloraba y desconfiaba del remedio, diciéndole: „Hijo de la -Diosa, si tienes alguna confianza en el arte de leer en lo por venir -que yo poseo, puedo predecirte que Troya no será enteramente destruida -en tanto que tú vivas. El hierro y el fuego te abrirán camino, y -llevarás contigo las tristes ruinas de Ilion, hasta que halles en una -tierra extrangera un establecimiento, donde serás mas dichoso que en -tu patria. Ya estoy viendo una gran ciudad que deben edificar tus -descendientes, tal que no hay ni habrá, ni se ha conocido otra igual -en los pasados siglos. Sus próceres y principales la harán poderosa -por mucho tiempo; pero un descendiente tuyo y de tu hijo Ascanio[170] -la elevará á señora y cabeza del mundo. Despues que haya acabado su -carrera, los Dioses se lo llevarán de la tierra para colocarlo en el -cielo, que le está destinado.[171]” Esta fue la prediccion que hizo -Heleno á Eneas. Hoy que empieza á cumplirse estoy contento de los -progresos de una ciudad que está aliada con Crotona, y veo con gusto -que ha sido útil á los troyanos el haber sido vencidos por los griegos. - -„Pero volviendo á mi asunto, y al fin y término que me he propuesto, -y del que me he apartado algo, habeis de saber que el cielo y cuanto -se contiene debajo de él, y asimismo la tierra y lo que se encierra -dentro de ella, va mudando cada dia su forma. Nosotros, que somos una -parte del mundo (porque no somos solamente cuerpos, sino tambien almas -espirituosas, que pueden transmigrar á las fieras y á los ganados), -dejemos que vivan seguros y tranquilos aquellos seres en quienes pueden -residir los espíritus de nuestros padres, hermanos y parientes, ó en -fin, de los hombres cualesquiera que sean: no metamos en nuestros -estómagos manjares y cenas como la de Tiestes. El que degüella á los -inocentes novillos, y oye insensible sus tristes bramidos, ¡qué mala -costumbre adquiere, y cómo se habitúa á derramar con impiedad la sangre -humana! Lo mismo sucede al que se atreve á degollar á un cabritillo, -que da gritos semejantes á los de un niño, y á comerse una ave que -él mismo ha cebado. En todas estas cosas ¿qué es lo que falta para -una completa maldad? Y ¿adónde se pasará y hará tránsito desde la -impiedad de matar á los animales? El buey sírvanos para arar hasta que -envejecido se muera. La oveja suminístrenos el defensivo contra el -frio; y las cabras nos sirvan solo para ordeñarlas y sacarlas su leche. -Dad de mano á las redes y lazos; no egerciteis las artes engañadoras; -no useis de la liga para engañar los pajarillos, ni de las flechas -para los ciervos y demas animales de los montes, ni tampoco de los -anzuelos escondidos bajo del cebo para los incautos peces. Perseguid -y destruid á los animales que son dañosos; pero no hagais mas que -matarlos, y no os sirvais de ellos para comer, sino contentaos con los -alimentos proporcionados y conducentes.” - -Instruido Numa con estos y otros semejantes documentos, se cuenta que -volvió á su patria, y que habiendo sido rogado y solicitado, sucedió -á Rómulo, y tomó el gobierno del pueblo y reino latino. Este Rey, por -los sabios consejos de Egeria su muger y de las Musas que consultaba, -tuvo la felicidad de inspirar á un pueblo feroz, y que solo respiraba -guerra, sentimientos de paz, afabilidad y equidad, y de instruirlo en -las ceremonias de la religion. Reinó hasta una extrema vejez, y su -muerte causó y costó lágrimas á las matronas romanas, al pueblo y á -los senadores. Su muger, habiendo dejado á Roma, se retiró á la selva -de Aricia, donde interrumpió muchas veces con sus gemidos y quejas los -sacrificios que se ofrecian á aquella Diana que Orestes habia llevado -alli. ¡Ah! ¡cuántas veces las Ninfas de los bosques y de los lagos la -persuadieron que no llorase, procurando consolarla con sus palabras -consolatorias! ¡Cuántas veces Hipólito, viéndola bañada en lágrimas, -le dijo: „¡Pon fin á tu llanto! No pienses que tu suerte es sola digna -de llorarse; reflexiona las desgracias que acaecen á otros, y sufrirás -con mas paciencia las tuyas! Mis calamidades bastarán á consolarte, y -¡ojalá que no tuviese yo en mí mismo egemplares que proponerte para -templar tu dolor! Pues puedo referirte los sucesos de aquel Hipólito -que algunas veces habrá llegado á tus oidos, y que fue víctima de la -credulidad de su padre, y de la calumnia y engaño de su madrastra. Te -causará admiracion, y con dificultad podré inclinarte á la creencia; -pero tengo de ello tales pruebas, como que soy el mismo Hipólito á -quien la hija de Pasifae,[172] en despique de que desprecié sus ruegos -é instancias amorosas, me acusó á mi padre, fingiendo y suponiendo que -yo me habia atrevido contra su honor, y atribuyéndome lo que ella habia -intentado y querido, recriminando contra mí su propio delito, ó por -recelo de que yo no lo descubriese é hiciese creer á mi padre, ó lo que -es mas regular, ofendida y resentida de mi resistencia y desprecio. -Aunque yo estaba inocente, mi padre, creyendo con ligereza la calumnia, -me desterró de Atenas, y al tiempo de mi partida profirió contra mí -las mas horrorosas imprecaciones. Caminaba yo á mi destierro sobre mi -carro, dirigiéndome á Trecene á refugiarme de mi abuelo Piteo, que -reinaba en ella. Ya llegaba á las playas de Corinto cuando se alborotó -el mar, y las aguas formaron una excrescencia que parecia una montaña -que por momentos se iba elevando, hasta que precediendo espantosos -bramidos, se rompió en lo mas alto aquel cúmulo de aguas, del que salió -un terrible becerro marino armado con sus cuernos, y levantado del -medio cuerpo arriba sobre las aguas, arrojaba gran porcion de ellas por -las narices y boca. Llenáronse de pavor los que me acompañaban; mas yo, -á quien solo afligian el cuidado y pena de mi destierro, me mantuve en -mi presencia de ánimo. En esto espantándose los feroces caballos que -tiraban el carro, volvieron la cabeza y cuello hácia el mar al oir el -ruido, y empinadas las orejas, y espantados á la vista del monstruo, -dejaron el camino, y echaron á correr, y á arrastrar el carro por -asperezas y peñascos. Yo me esforzaba en vano á detenerlos, tirando -de las riendas salpicadas de las blancas espumas que arrojaban, y me -inclinaba hácia atras para tirar con mas fuerza. Estas diligencias no -me hubieran sido inútiles, y yo hubiera conseguido detener el ímpetu -y furor de los caballos; pero tuve la desgracia de que una de las -ruedas que sostienen el ege se quebró y deshizo por haber tropezado -en el tronco de un árbol. Esta casualidad me hizo caer del carro, y -como estaba asido á las riendas y enredado en ellas, si lo hubieras -presenciado hubieras visto cómo fueron arrastradas mis vivas entrañas, -cómo mis nervios y miembros se iban quedando á pedazos prendidos en -los troncos y puntas de los peñascos, cómo sonaban mis huesos al -tiempo que se rompian y quebraban, y cómo por último exhalé el alma -ya debilitada,[173] y en fin hubieras visto que no quedó de todo mi -cuerpo miembro alguno que pudieras conocer, porque todos quedaron -destrozados, y todo yo era una herida. ¿Puedes ahora, Egeria, ó te -atreves á comparar tu desgracia con la mia? Añade tambien que bajé -al reino tenebroso; que lavé mis heridas en las aguas inflamadas del -Flegeton,[174] y que jamas hubiera vuelto á ver la luz del dia, si el -hijo de Apolo[175] por la virtud poderosa de su arte no me hubiese -vuelto la vida.[176] Como Pluton estaba indignado del beneficio que -acababa de recibir, y que mi presencia pudiera inspirar envidia á -las sombras, Diana, al conducirme fuera de los infiernos, me cubrió -de densas nubes; y para que estuviese seguro, y pudiera sin daño ser -visto, mudó esta Diosa todas mis facciones, me aumentó la edad, y me -dejó enteramente desconocido. Estuvo algun tiempo perpleja sobre si me -dejaria en la isla de Creta ó en la de Delos. Y por último dejando la -una y la otra, y pasando adelante, me trasportó á este pais,[177] y me -mudó el nombre para que el de Hipólito no recordase mis desgracias. „Tú -te llamas Hipólito, me dijo; en lo sucesivo te llamarás Virbio.[178]” -Desde entonces habito en este bosque, y como uno de los Dioses menores -vivo aqui oculto bajo la proteccion de Diana, y estoy dedicado y -adscrito á su deidad.” - -Con todo, las desgracias de Hipólito no fueron bastantes para consolar -el llanto de Egeria, la cual, dejándose caer en lo mas bajo de la -falda de la montaña, se deshacia en lágrimas; y conmovida Diana de la -piedad y cariño conyugal que la tenian en tanta afliccion, hizo de su -cuerpo una fuente, y adelgazando sus miembros los redujo á un continuo -manantial. - -La novedad de esta transformacion admiró á todas las Ninfas de aquel -bosque, y el hijo de la Amazona[179] se quedó tan pasmado como aquel -labrador de Toscana cuando vió en el campo que araba un terron que -primero por sí mismo y sin impulso de otro se movia, y despues dejando -la forma de tierra, tomó la de hombre, y empezó á predecir lo por -venir. Los naturales del pais le llamaron Tages, y fue el primero que -enseñó á los etruscos el arte de adivinar. Tambien se puede comparar -la admiracion de Hipólito á la de Rómulo, cuando habiendo arrojado su -lanza al monte Palatino, la vió al momento echar raices, y que ya no -era lanza, sino árbol, cuya sombra admiró á los que la veian, y nunca -esperaron pudiera producirla una lanza. - -En fin, la admiracion de Hipólito fue tan grande como la de Cipo,[180] -cuando mirándose en las aguas del Tíber, vió que tenia cuernos en -su cabeza. Esta maravilla la tuvo al principio por una ilusion; pero -habiendo llevado muchas veces las manos á la frente, tocó con ellas -lo que acababa de ver. Esta aventura, que le sucedió cuando volvia á -Roma despues de haber vencido los enemigos de la patria, le obligó á -detenerse; y levantando los ojos y manos al cielo, hizo esta súplica: -„¡Ó Dioses! si este prodigio es un feliz presagio, consiento que lo sea -para el pueblo romano; si es de mal agüero, que no sea funesto sino -á mí solo.” Despues erigió un altar de césped, sobre el cual quemó -incienso, derramó vino, y despues que sacrificó dos ovejas, especuló -en sus entrañas lo que los Dioses le anunciaban por este extraño caso. -El adivino Tirreno,[181] que las examinó al mismo tiempo, percibió que -prometian, aunque de un modo oscuro, grandes destinos á Cipo; pero -luego que quitó la vista de las fibras de la víctima para levantarla á -los cuernos de Cipo: „Salve, le dijo; yo te saludo en calidad de Rey. -Lo que te acaba de suceder me anuncia que Roma y cuanto está sujeto á -su poder te reconocerán por Soberano. Apresúrate á entrar en la ciudad -que te abre sus puertas: asi lo mandan los hados. Luego que llegues á -la ciudad serás coronado, y tu reinado será largo y tranquilo.” Á estas -palabras Cipo retrocedió, y apartando su desagradable rostro de los -muros de la ciudad, dijo: „¡Ah! ¡qué funesto presagio! ¡Arrojen los -Dioses lejos tal agüero! Mas bien querré pasar en destierro el resto de -mi vida, que entrar en el Capitolio con el nombre de Rey.” Dijo esto, y -al punto convoca al senado y al pueblo; y habiendo tenido la precaucion -de cubrirse la cabeza con una corona de laurel, se puso sobre una -altura hecha por los soldados.[182] Alli, despues de haber rogado á -los Dioses segun costumbre antigua, habló en estos términos: „Aqui hay -un hombre que será vuestro Rey si no le echais de la ciudad. Quién sea -este lo mostraré por una señal, no por el nombre. Cuernos tiene en la -frente, y los adivinos le han pronosticado que si entra en Roma será -Rey, y os dará leyes. Pudiera haber entrado con ímpetu por las puertas -abiertas; pero yo se lo he estorbado, aunque ninguno está mas unido -á él que yo. Á vosotros, ó romanos, pertenece ahora estorbarle la -entrada, y si lo teneis por causa suficiente para ello, aprisionadle -con pesadas cadenas, ó mas bien aseguraos de tal miedo con la muerte -del tirano.” Á este discurso siguió un confuso rumor de todo el pueblo, -como el que hace un torbellino cuando sopla en los elevados pinares, ó -como el de las olas del mar cuando se oyen desde lejos; pero entre lo -mucho que confusamente articulaba el pueblo se percibia bien que todos -á una voz decian: „¿Quién es ese hombre?” En esto empezaron á buscarle, -mirándose y reconociéndose las frentes y cabezas unos á otros, buscando -al que tenia la señal de los cuernos, y entonces Cipo, quitándose la -guirnalda que los cubria, y enseñando los dos que tenia en sus sienes, -les dijo: „Yo soy; miradme: aqui teneis al que buscais.” Todos bajaron -la vista, y empezaron á suspirar, no atreviéndose á mirar (¡quién lo -creyera!) la cabeza de aquel que tan benemérito era á la patria; y no -permitiendo que estuviese mas tiempo desairado con aquella insignia tan -indecorosa, se la cubrieron volviéndole á poner la guirnalda. - -[Ilustración: (139) Cipo predice al pueblo Romano tendria un Rey, y -quitándose la corona, dice, vedle aqui.] - -Los senadores, no pudiendo permitir la entrada en la ciudad á un -hombre á quien el agüero pronosticaba y destinaba la dignidad real, le -concedieron y decretaron fuera de ella otra tanta tierra cuanta pudiese -rayar y señalar con el sulco que uncidos al arado hiciesen dos -bueyes desde salir el sol hasta ponerse; y para la perpetua memoria de -este suceso hicieron esculpir en los postes de bronce de la puerta por -donde debia haber entrado Cipo una estupenda figura de un hombre con -cuernos. - - - - -FÁBULA II. - -_ESCULAPIO ES LLEVADO Á ROMA._ - - -Musas, deidades propicias á los poetas (pues lo sabeis, y no se os -olvidan las cosas por el transcurso de mucho tiempo), recordadme, -para que yo pueda referirlo, de donde fue traido Esculapio á la isla -que está rodeada por el Tíber, y admitido entre las deidades romanas. -Una cruel peste infestó en otro tiempo todo el aire y la atmósfera de -Italia, la cual causaba muchos estragos, y los cuerpos de los enfermos -se corrompian, y en lugar de sangre destilaban materia. Afligidos y -oprimidos los hombres con tantas muertes, despues de haber intentado -en vano los medios humanos, y viendo que nada aprovechaban el arte ni -los remedios, recurrieron á implorar el auxilio del cielo, y enviaron -á consultar el oráculo de Apolo que estaba en Delfos, suplicándole -se dignase socorrer la calamidad, dando una saludable y favorable -respuesta, y poniendo fin á los males que afligian á la ciudad. Apenas -se habia acabado la súplica de los diputados, cuando á un tiempo -temblaron el templo, los laureles y las aljabas que él tiene, y se oyó -salir del fondo de la sagrada trípode[183] esta voz, que llenó de -admiracion á todos: „Romanos, lo que venis á buscar aqui lo podiais -haber hallado en lugar mas cercano que este. No teneis necesidad de mi -auxilio, sino del de mi hijo.[184] Id con buen auspicio, y llevad á -Roma al hijo de Apolo.” - -[Ilustración: (138) Roma, afligida de la peste, envia á Delfos á -consultar el Oráculo de Apolo.] - -Despues que el prudente senado recibió la celestial respuesta se -informó con cuidado del nombre de la ciudad en que existia Esculapio, -y cuando lo supo envió comisionados que navegasen á Epidauro para -traerle. Luego que la nave llegó, los romanos se presentaron á los -principales de la ciudad, que se habian juntado para recibirlos, y les -rogaron que les diesen á Esculapio para que su presencia finalizase -los crueles males que la Italia padecia, añadiendo que asi lo mandaba -el oráculo de Apolo. Hubo sobre este punto muchos y varios pareceres, -porque algunos fueron de opinion de que debia concedérseles el socorro -que pedian, y otros muchos lo resistieron, fundándose en que no -debian desprenderse ni entregar á unos extrangeros una deidad que era -suya propia y el apoyo de su salud. Sin haberse resuelto cosa alguna -se concluyó el dia, y llegó la temerosa noche, en la cual el Dios -Esculapio apareció en sueño al principal de los legados romanos en -la misma forma y figura que se le suele ver y venerar en su templo, -teniendo un báculo en la mano izquierda, y componiendo su larga barba -con la derecha, le dijo con semblante halagüeño: „Deja el temor: iré -contigo; pero será bajo otra figura. Mira ahora esta serpiente que se -enrosca al rededor de mi báculo: nótala bien con la vista para que -puedas conocerla. Me transformaré en ella, aunque seré algo mayor, y -pareceré tan grande como deben ser las deidades cuando se transforman.” -Con esto desapareció el Dios, y con él el sueño; despertó el embajador, -y llegó el dia. - -Luego que la Aurora disipó las tinieblas, los próceres se juntaron en -el magnífico templo de Esculapio, y le ruegan que muestre con señales -en qué lugar quiere ser reverenciado. Apenas habian acabado su súplica -cuando este Dios en figura de una reluciente serpiente con empinada -cresta anunció su venida con espantosos silbidos. Al llegar y dejarse -ver en dicha forma conmovió é hizo temblar la estatua, las aras, las -puertas, el pavimento, el techo y todo el templo. En medio de este y en -lo mas elevado de un altar se constituyó la serpiente, y erigiéndose -del medio cuerpo arriba, empezó á volver á todos lados sus ojos, que -centelleaban como fuego. Los circunstantes se llenaron de pavor, y el -sacerdote que asistia, adornada su blanca cabeza y cabellera con la -venda sacerdotal, conociendo que la deidad se ocultaba bajo la figura -de serpiente, gritó diciendo: „Este es el Dios; este es Esculapio: -todos los que os hallais presentes alabadle y veneradle, diciendo -conmigo: Sea en pública utilidad, ó deidad placidísima, el que te hayas -dejado ver en esta figura, y resulte de ello el que socorras á los -pueblos que te veneran y celebran tus fiestas.” Todos los que estaban -presentes, obedeciendo al sacerdote, veneraron á Esculapio, repitiendo -la deprecacion que acababa de hacer aquel, y los romanos hicieron -piadosos y religiosos votos y promesas con el ánimo y con la voz.[185] -Mostró la deidad que las aceptaba con los ademanes de mover la cresta, -y repetir tres silbidos como prendas y señales de su anuencia. Al -momento empezó á deslizarse é irse bajando por los vistosos escalones -del altar; y volviendo la vista hácia atras, miraba las antiguas aras -como despidiéndose de su domicilio y del templo en que habia habitado. -Desde alli siguió deslizándose y arrastrando por el suelo, que estaba -sembrado de ramos y flores; y atravesando con su movimiento espiral por -medio de la ciudad, se dirigió al puerto, donde paró, y con halagüeños -ademanes daba á entender que despedia al acompañamiento, y á los que -hasta alli le habian seguido, y entró en la nave de los romanos, que -se halló sobrecargada con el nuevo peso de la deidad. Los legados se -llenaron de gozo; y habiendo sacrificado un toro en la playa, soltaron -las amarras de la nave, que tenian adornada con coronas y guirnaldas de -flores, y se hicieron á la vela. - -El buque navegaba con un suave y próspero viento; y el Dios, que iba -en figura de serpiente, subiéndose á la popa, y erigiendo su cerviz, -miraba desde alli las cerúleas aguas. Á beneficio del viento atravesó -la nave el mar Jonio en seis dias, y llegó á las costas de Italia, por -las que continuó su rumbo, dejándose atras el promontorio de Lacinia, -famoso por el templo de Juno, el golfo de Esciglo, el de Calabria, y -á fuerza de remos se apartó de los peñascos de Anfisa, y caminando á -la derecha, pasó á la Ceraunia, el Romechio, Caulona y Naricia.[186] Y -venciendo todos los peligros de estos mares, se entró en el estrecho -de Peloro, que está en Sicilia, y atravesando las islas Eolias, el -Temese, abundante de metales, la Leucosia, el templado Pesto, siempre -floreciente por su abundancia de rosales. De alli pasó á la vista de -Capri, del promontorio de Minerva y de las colinas de Surrento,[187] -tan nombradas por sus buenos vinos; de la ciudad de Hércules, de -Stavia y de Nápoles, ciudad deliciosa, que es la mansion de los juegos -y placeres; del templo dedicado á la Sibila de Cumas; de las fuentes -calientes de Bayas; de Linterno, que lleva muchos lentiscos; del -Vulturno, que trae mucha arena debajo de su corriente; de la ciudad -de Sinuesa, poblada de palomas blancas; de Minturna, donde el aire es -grueso y nocivo; de Cayeta, donde Eneas enterró á su ama de leche; -de Formium, donde reinó el cruel Antifates; de Terracina, ciudad -rodeada con una laguna; del promontorio de Circe, y de Ancio, que -tenia una firme playa, donde los romanos, viendo que el mar empezaba á -embravecerse, se vieron obligados á entrar. Luego que tomaron tierra, -Esculapio salió de la nave, y caminando con tortuosos arcos y vueltas -espirales, llega al templo de Apolo su padre, que estaba en esta -playa. Despues que el mar se apaciguó sale de alli, vuelve á la nave, -y deslizándose por lo largo del timon, subió á la popa, y se colocó -en ella mientras navegaban hácia Castro, de donde pasaron cerca de la -ciudad de Lavinio, y de alli entraron en la embocadura del Tíber. Aqui -salieron á recibirle todo el pueblo precipitadamente, las matronas, los -senadores, y hasta las Vestales, que guardan el fuego de Vesta traido -de Troya,[188] saludando todos á la recien venida deidad con una alegre -vocería, y acompañando por las riberas á la nave que caminaba por el -rio, quemaban incienso en las aras que á trechos y al efecto tenian -prevenidas y erigidas. Á una y otra orilla habia voces y aclamaciones, -y se ofrecian inciensos y víctimas, y de este modo llegó la nave á la -ciudad, que era ya cabeza del orbe. En fin, luego que llegaron á Roma, -Esculapio se subió á lo alto del mástil del navío, y busca al rededor -lugar aparente para habitar. Dividiéndose el Tíber en dos brazos, -forma en este sitio una isla, que dista á igual distancia de sus dos -orillas. Aqui se fue el hijo de Apolo despues de haberse revestido de -la magestad que le convenia. Puso fin á los llantos, y trajo la salud á -la ciudad. - - - - -FÁBULA III. - -_CÉSAR TRANSFORMADO EN ASTRO._ - - -Esculapio vino de otras regiones á ser venerado en nuestros -templos; pero César es deidad propia de Roma su ciudad. Este hombre -incomparable, grande en la guerra, grande en la paz, no mereció tanto -ocupar un lugar en el cielo y formar en él un nuevo astro por haber -triunfado de los enemigos de Roma, por haber arreglado los negocios de -la república, y por haberse adquirido una gloria inmortal, como por -las virtudes de su sucesor.[189] En efecto, el mayor mérito de César, -su mas brillante título es ser padre de Augusto. El haber sujetado -á la Gran Bretaña, el haber visto sus naves victoriosas entrar en -el Nilo, el haber domado á los rebeldes numidas y vencido á su Rey -Juba, el haber reducido bajo el poder de los romanos los pueblos del -Ponto, soberbios con las victorias y nombre del gran Mitridates; en -una palabra, el haber triunfado algunas veces, y el haber merecido -tambien muchas veces los honores del triunfo, son unas acciones menos -gloriosas para él, que el haber adoptado á un hombre tan grande. -¡Dioses! haciendo á Augusto el dueño del mundo, habeis atendido -bastantemente á nuestra felicidad. - -[Ilustración: (140) Asesinado Julio César en el Senado Venus le -transforma en cometa.] - -Convino pues colocar á César en el número de los Dioses para que -Augusto no procediese de sangre mortal. Venus, que conocia la necesidad -que habia de hacerlo, y que veia al mismo tiempo las conspiraciones que -tramaban contra la vida del Soberano Pontífice,[190] estaba inquieta, -y daba parte de sus inquietudes á todos los Dioses que encontraba. -„Mirad, les decia, los funestos preparativos que hacen contra mí; mirad -con qué furor y con qué crueldad acometen á los dias de un Príncipe, -el único que me queda de la sangre de Julio.[191] ¿Por ventura he de -ser yo sola siempre egercitada de justos cuidados? Yo no pude en otro -tiempo preservarme de los golpes de Diomedes, cuyas flechas fueron -teñidas en mi sangre. Yo no pude salvar á Troya, á pesar de los -esfuerzos que hice para defenderla. Testigo de los peligros infinitos -que corrió Eneas mi hijo, yo le he visto expuesto á las olas, errar -de mares en mares, bajar despues á la mansion de las sombras, en fin -sostener una larga y peligrosa guerra contra Turno, ó si he de confesar -la verdad, con Juno mas bien. ¿Para qué me acuerdo de los daños de -mi generacion? La desgracia de hoy no me deja acordar de las cosas -primeras: veis que los malvados cuchillos se aguzan contra mí, los -cuales os ruego que eviteis; estorbad una gran maldad, y no permitais -que el fuego sagrado de Vesta se apague con la muerte del Pontífice.” - -Tales eran las quejas con que Venus congojosa en vano hacia resonar -el Olimpo para hacer sensibles á los Dioses de sus males. Aunque no -les sea permitido mudar los decretos eternos de las Parcas, pueden -sin embargo anunciar por medio de algunas señales las desgracias con -que nos amenazan. Cuentan en efecto que las armas, que hacian un -horroroso ruido en medio de los aires, y las terribles trompetas y -tambores que se oian en el cielo[192] prenunciaron la maldad. Tambien -el sol, pálido y macilento, daba una triste y lúgubre luz: muchas -veces se vieron arder hachas entre los otros astros, y caer gotas -de sangre mezcladas con la lluvia. El lucero no daba sino una triste -luz, y el carro de la luna estaba ensangrentado. El funesto buho dió -agüeros tristes en mil lugares; en mil lugares se vieron estatuas de -mármol cubiertas de sudor, y se oyeron cantos y voces que amenazaban -en los bosques sagrados. Las víctimas ofrecian funestos presagios, y -anunciaban tumultos y sediciones. Aun en las entrañas de una de estas -víctimas se vió que el cuchillo habia cortado la parte superior del -hígado. Los nocturnos perros aullaban en las plazas públicas al rededor -de los templos y de las casas: cuentan tambien que se vieron vagar -las sombras de los muertos, y que se llenó de temblores la ciudad. No -obstante los presagios de los Dioses no pudieron vencer las asechanzas -y hados futuros. Llevaron al Capitolio los puñales y espadas, porque -no hallaron en toda la ciudad lugar mas propio para el parricidio que -el senado. Venus, testigo de estos funestos preparativos, despues de -haber dado señales de su dolor hiriéndose el pecho, queria ocultar -á César bajo de la misma nube con que en otro tiempo habia ocultado -á Páris del furor de Menelao, y cubierto á Eneas contra los tiros -de Diomedes, cuando Júpiter le habló de esta manera: „¿Pretendes, -hija mia, oponerte á la sentencia irrevocable del destino? Entra -en el palacio de las Parcas, y verás alli los destinos de todos los -hombres tan profundamente grabados en el bronce y metal, que ni el -choque de los cielos, ni la violencia del rayo, ni la ruina entera -de la naturaleza son capaces de borrarlos. Hallarás alli los de tus -descendientes esculpidos en perpetuo diamante: yo mismo los he leido; -y como los tengo en la memoria, voy á decírtelos para que no ignores -mas tiempo lo que debe sucederles. El que causa hoy tus inquietudes -ha cumplido sus destinos: los dias que debia vivir en la tierra han -fenecido: tú y su hijo adoptivo, que heredero del nombre de su padre -sucederá en el imperio, dispondreis que como elevado al cielo se le -edifiquen templos y sea venerado en ellos, y me tendrá de su partido -para que con fortaleza concluya las guerras hasta dejar vengada la -muerte de su padre. En su reinado, cercada y sitiada la ciudad de -Modena,[193] será reducida á pedir la paz. Los llanos de Farsalia,[194] -regados otra vez con sangre de Macedonia, experimentarán su castigo, -y el gran Pompeyo será vencido en los mares de Sicilia.[195] Tambien -será vencida Cleopatra, muger del general romano Marco Antonio, sin -que le aproveche este matrimonio, y quedarán vanas y frustradas sus -amenazas de hacer tributario á Egipto el Capitolio romano. ¿Para qué -te numeraré los pueblos bárbaros que estan de la una y otra parte del -Océano, puesto que la tierra y el mar estarán sujetas á este gran -Príncipe?[196] Despues que haya dado la paz al universo, le dará leyes -justas y saludables, y se aplicará únicamente á hacerlas florecer. Su -virtud y prudencia serán el egemplo y las reglas de las costumbres y -probidad. Llevando sus miras y prevencion á la edad de los futuros -siglos, escogerá para sucesor al hijo de una esposa virtuosa,[197] -al que dejará su nombre y el imperio. En fin, no será recibido en -el cielo, que le pertenece, hasta que sus años igualen al número de -sus heroicas acciones. En este supuesto, hija mia, encárgate entre -tanto de recibir el alma de César cuando salga de su cuerpo muerto á -puñaladas, y transfórmala en una estrella[198] para que tu descendiente -Julio César mire siempre desde los astros el Capitolio y Foro romano.” - -Apenas Júpiter habia acabado de hablar, cuando Venus descendió al -senado sin ser vista de nadie; y recibiendo el alma de su César antes -que se desvaneciese en los aires, la llevó á los cielos; y mientras -la llevaba vió que arrojaba un gran resplandor, y la dejó tomar su -vuelo. Entonces se elevó ella misma mas allá de la luna; y dejando -sobre su camino una huella luminosa[199] y una especie de cabellera -inflamada, fue al cielo á formar un nuevo astro; y viendo de alli las -heroicas hazañas de su hijo, confiesa con placer que son mayores que -las suyas, y se alegra de serle inferior. Aunque la modestia de Augusto -no permite que sus hechos se prefieran á los de su padre, no obstante -la fama, libre y no sujeta á mandatos algunos, lo prefiere, aunque él -lo rehusa; y en esto solo no está de acuerdo con él. Asi Atreo cede á -los títulos de Agamenon: asi Teseo vence á Egeo su padre: asi Peleo es -inferior á su hijo Aquiles.[200] En fin, para usar de egemplos iguales -á ellos, asi Saturno es menor que Júpiter. Júpiter reina en los cielos, -Augusto es el dueño de la tierra: uno y otro son rectores y padres. -Ruégoos, ó Dioses compañeros de Eneas, que abristeis camino por medio -de los fuegos y aceros, Dioses Indígetes, Quirino, fundador del imperio -romano; Marte, padre del invicto Rómulo; Vesta, y tú Apolo, que ambos -estais en el número de los Dioses Penates del Emperador; Júpiter, que -de lo alto del Olimpo echas miradas favorables sobre el Capitolio; -vosotras en fin, divinidades benéficas, cuyo auxilio es lícito á un -poeta implorar, ruégoos que se aleje mas allá de nuestra vida aquel dia -en que este gran Emperador debe dejar la tierra, de la que es dueño, -para ocupar su lugar en el cielo: cuando esté entre vosotros haced que -favorezca á los que le ruegan. - - - - -_PERORACION._ - -He concluido ya esta mi obra, contra la cual ninguna jurisdiccion -tendrán ni podrán borrarla ni la ira de Júpiter, ni el fuego, ni el -hierro, ni el tiempo consumidor. Cuando llegue aquel dia, que no -teniendo derecho sobre otra cosa que sobre mi cuerpo, acabe el espacio -de mi incierta vida, la mejor parte de mí será eterna y ensalzada sobre -los astros, y mi nombre será indeleble. Seré leido por todo el pueblo -en toda la extension de las tierras que estan sujetas á la romana -potencia; y si algo tienen de verdad los presagios de los poetas, -vivirá mi fama por todos los siglos. - - - - -NOTAS - - -[1] Este dragon que devoró á los nueve polluelos y á la madre dió -asunto y cuerpo al célebre emblema de Alciato, á quien puso por lema: -_Ex arduis perpetuum nomen_, el que puede verse, y el comento de -nuestro humanista el Brocense. - -[2] Esta transformacion significa la perpetua memoria que quedaria de -la guerra de Troya. - -[3] Aqui se pone Nereo por el mar, ó mas bien y con mas propiedad por -la agitacion en que se hallaba, y que impedia navegar. - -[4] El enojo de esta Diosa contra los griegos procedia de que Agamenon, -sin saberlo, habia herido á una cierva que la estaba dedicada. - -[5] Este sacrificio de Ifigenia es una fábula que se pudo forjar sobre -la confusa noticia que tuviesen los griegos del de Isac, y segun su -genio lo aplicaron á Ifigenia. - -[6] Ingeniosamente y con mucha propiedad coloca el poeta el palacio de -la Fama en un sitio medio entre la region celeste, el mar y la tierra, -para que á él puedan de todas partes llegar las noticias. - -[7] La Fama aumenta las noticias, y van estas creciendo conforme van -comunicándose de unos en otros. - -[8] Elegante descripcion de la Fama por sus atributos, propiedades y -efectos. - -[9] Estos y los demas que anteceden los indica como compañeros de la -Fama, y pueden ser asunto á los pinceles y buriles para expresar con -propiedad la imagen ó estatua de aquella. - -[10] Fue hijo de Ificlo, Rey de Epiro, casado con Laodamia. -Pronosticóle el oráculo que moriria en la guerra de Troya, porque -estaba escrito en los hados que moriria el primer griego que -desembarcase en las playas troyanas; con todo, y con desprecio del -oráculo, saltó el primero á ellas, y fue muerto por Hector, segun lo -recelaba su muger en aquellas palabras con que se explica en la carta -que le dirigió, que es una de las Heroidas de Ovidio, diciendo: _Sors -quoque nescio quem fato designat &c._ - -[11] Se llamaron asi por el promontorio Sigeo que estaba en tierra de -Troya. - -[12] Era una máquina bélica que se llamaba _carro falcato_, desde el -cual peleaban los mas esforzados capitanes. - -[13] Arrogancia con que Cigno moteja á Aquiles de hijo de Tetis, -gloriándose de que él lo era de Neptuno. - -[14] Cigno era invulnerable. - -[15] Era la parma el diámetro del escudo, cuyo centro prominente se -llamaba _umbo_, de donde vino la voz _umbilicus_. En la parma se -pintaban las hazañas del soldado, y el que aun no habia hecho algunas -la llevaba blanca, como se colige de aquella expresion y emistiquio de -Virgilio: _Parmaque inglorius alba_. - -[16] Fue convertido en cisne. - -[17] Era rito ó ceremonia litúrgica el adornar con cintas las astas de -las víctimas que habian de sacrificarse, y tambien dorarlas, como lo -hizo aquel sacerdote Étnico, que queria hacer sacrificio á S. Pablo y á -S. Bernabé, teniendo á este por Júpiter, y á aquel por Mercurio. - -[18] Tambien era ceremonia litúrgica el dividir la víctima, separando -parte de ella para los que la ofrecian; pero parece que los étnicos -no usaron el holocausto, el que, segun la ley de Moises, consistia en -abrasar toda la ofrenda sobre el altar, sin separar parte alguna de -ella. - -[19] Era costumbre y uso en las antiguas cenas y una de sus ceremonias -el que durante ellas se cantaba alguna pieza poética, se bailaba ó -representaba algun drama. Para el canto servia la cítara, y para -la representacion las flautas, las cuales, segun la modulacion que -requeria el drama, eran pares ó impares, diestras ó siniestras, ó -sarranas. - -[20] Fue Rey de Pilos, uno de los que concurrieron á la guerra de -Troya, y de los mas distinguidos por su elocuencia, prudencia y larga -vida, pues se cuenta de él que vivió mas de trescientos años. - -[21] Nombre gentilicio de algunos pueblos de Tesalia. - -[22] Monte de Tesalia. - -[23] Tetis. - -[24] Fue amigo íntimo de Teseo. - -[25] Sigue hablando Nestor, y refiere en esta fábula la guerra entre -los Centauros y Lapitas, en la que se halló, y conoció en ella á Ceneo. - -[26] El Centauro Neso, como se dirá en adelante, fue el que intentó -robar á Deyanira, y por eso fue muerto por Hércules de un flechazo. - -[27] Nestor. - -[28] Hermano de Polux, hijos de Júpiter y Leda, como queda dicho. - -[29] Dice esto por el pronóstico que poco antes habia hecho al Centauro -Neso de que moriria por las flechas de Hércules. - -[30] Las lanzas de los macedonios se llamaban y las llama aqui Ovidio -_sarissas_, asi como las de los romanos se llamaban pilas, y los -soldados que combatian con ellas pilanos. - -[31] Es el águila. - -[32] Vulcano, que á ruegos de Tetis fabricó las armas de Aquiles, y es -tenido por el fuego. - -[33] El escudo de Ayax tenia forrada su parma siete veces con cuero de -buey. - -[34] Exordio _ex abrupto_, arrogante y propio de un soldado. - -[35] Para inclinar al odio y desprecio de Ulises confiesa que le excede -en astucias otro tanto como él á Ulises en valor. - -[36] Modo ingenioso de persuadir que todas fueron inciertas. - -[37] Echa en cara á Ulises el que se ocultó y fingió loco para no -concurrir á la guerra de Troya, y hubiera estado oculto si Palamedes no -le hubiese descubierto con un ardid. - -[38] Porque murió por una calumnia de Ulises. - -[39] Epíteto terrible con que Ayax intenta abatir y deslucir el mérito -de Ulises. - -[40] Las flechas de Hércules eran uno de los requisitos sin los cuales -no podia ser tomada Troya. Fue enviado Ulises á traer á Filoctetes, á -quien Hércules las habia dado al tiempo de su muerte, y se vino sin él, -dejándole abandonado en la isla de Lemnos. - -[41] La libertó Ayax del fuego que contra ella arrojaban los troyanos. - -[42] Asi se llamaba la lanza de Aquiles. - -[43] Acciones todas muy significativas, y que sirven para conciliar la -atencion y benevolencia de los oyentes. - -[44] Nuestra solo es la propia virtud. Las hazañas y heroicos hechos -de nuestros antepasados no podemos llamarlos nuestros. Un quilate de -nobleza adquirida es preferible á toda la heredada. - -[45] Echa en cara á Ayax el destierro de su padre Telamon. - -[46] En la una estaba Peleo y en la otra Pirro. - -[47] Aquiles. - -[48] Una de las cosas que, segun el hado, se requerian para la guerra y -toma de Troya era que Aquiles concurriese á ella. - -[49] Se aplica todas las hazañas de Aquiles por haber sido quien le -trajo á la guerra. - -[50] Todas estas conquistas, que eran estorbo para la de Troya, fueron -hechas por Aquiles. - -[51] Propónese aqui la causa de la guerra de Troya. - -[52] Moteja en esto á Ayax, quien, si salió al desafio con Hector, no -fue voluntariamente, sino porque le tocó por suerte. - -[53] Era un aliado de los troyanos, y que vino en socorro de ellos. - -[54] Ironía muy viva y punzante. - -[55] Quiere decir sin las flechas de Hércules que estaban en poder de -este. - -[56] Un monte de Troya. - -[57] Ulises, acompañado de Diomedes, entró en Troya á robar el Paladion -ó estatua de Minerva. - -[58] Todos estos eran próceres y capitanes del egército griego. - -[59] Esta conversion de la sangre de Jacinto en flor queda ya referida -y anotada en su lugar. - -[60] Las mugeres de Lemnos, en venganza de verse despreciadas de sus -maridos, trataron de matar á los hombres, y sola Ipsifile reservó á su -padre el Rey Toas. - -[61] El modo artificioso con que Ulises descubrió al niño Astianacte, á -quien su madre Andrómaca tenia oculto, se refiere por Séneca, y es un -paso el mas tierno é interesante de su tragedia de las Troyanas. - -[62] Agamenon. - -[63] Fue hija del Rey Príamo, de la cual se prendó Aquiles, y despues -de muerto quiso se le sacrificase la que habia amado cuando vivia. - -[64] Busto era la estatua de medio cuerpo que ponian sobre las urnas en -que se guardaban las cenizas de los que habian sido sepultados por el -rito que se llamaba ambustion, de modo que busto viene á ser lo mismo -que _bene usto_. - -[65] Epíteto de Pirro, hijo de Aquiles, que fue el que sacrificó á -Polixena á los manes de su padre, cuyo epíteto significa _juvenis -novus_. - -[66] La creencia en que estaban de que á los que no se les hacia el -honor de la sepultura no podian entrar hasta cien años en la barca de -Aqueronte, ni pasar la Estigia, les hacia solícitos y cuidadosos del -sepulcro. - -[67] Pirro. - -[68] Parece que los griegos allanaron hasta las ruinas, y la dejaron -reducida á un campo, como se colige de la expresion de Virgilio: _Et -campos ubi Troia fuit_. - -[69] Uno de los ritos de la humacion era lavar los cadáveres, y -ungirlos con preciosos ungüentos y aroma. - -[70] Fue Rey de Abidos; vino en socorro de los troyanos, y fue muerto -por Aquiles. De su cadaver puesto en la hoguera salieron unas aves que -se llamaron Memnónides, las que dicen concurrian todos los años al -sitio del sepulcro, é hiriéndose unas á otras, hacian con su sangre la -aparentacion ó exequias de su padre. - -[71] Respuesta oscura y enfática del oráculo, cuyo verdadero sentido -era que buscasen á Italia, de donde fue natural y salió Dárdano, que -fue uno de los Reyes de Troya, y con esto confronta Virgilio en aquel -verso: _Dardanidae duri &c._ - -[72] Entendiendo mal el oráculo creyeron que la antigua madre que les -mandaba buscar era la tierra de Creta, de donde habia sido natural su -Rey Teucro. - -[73] Es la que describe Virgilio en el libro 1.º de la Eneida. - -[74] Es la que hoy se llama Corfú. - -[75] Se cree ser hoy Mesina. - -[76] De Caribdis tambien fingieron haber sido una ramera rapacísima, -que hurtó algunos bueyes á Hércules, y este en castigo la arrojó al -mar, donde quedó convertida en escollo. - -[77] Este fue uno de los Ciclopes, gigante en estatura, que tenia un -solo ojo en medio de la frente, el cual le sacó Ulises quemándoselo -con un tizon; y Virgilio describe la monstruosidad de este gigante en -aquellos versos: - - _Monstruum horrendum, informe, ingens, cui lumen ademptum_ - _Trunca manus pinum egis et vestigia forma._ - - -[78] Era hija de un rio de este nombre que corre en Sicilia cerca de la -ciudad de Catanea. - -[79] Era uno de los gigantes Ciclopes que habitaban en el monte Etna. - -[80] Cantinela de Polifemo al son de la flauta. - -[81] Los Tritones eran de la comitiva de Neptuno, cuya venida -anunciaban con el toque del caracol. - -[82] Los latinos le llaman _Portumno_. Fue deidad marina, hijo de -Atamante y de Ino, y su transformacion queda referida en el libro 4.º - -[83] Indícase aqui la fábula de la guerra de los gigantes, que -pretendieron escalar el cielo, y vencidos por Júpiter, fueron -encarcelados en las cavernas del monte Etna; y sobre esta ficcion -se forjó la otra de que los terremotos procedian de los impulsos y -movimientos violentos de los gigantes encerrados y oprimidos en la -tierra. - -[84] La fuerza de los encantos la atribuian á la eficacia de las -yerbas, y de las voces y cláusulas que creian mágicas y encantadoras. - -[85] Dió ocasion á esta fábula el ser Escila un escollo que tiene -figura de una muger rodeada de perros; y como las olas que le baten -hacen un ruido como el ladrido de perros, se forjó sobre esto la fábula -de la transformacion de Escila en este escollo. - -[86] Algunos de los compañeros de Ulises naufragaron á la vista del -escollo llamado Escila. - -[87] En tiempo de Ovidio y Virgilio se llamaba Parténope por la Sirena -de este nombre, que se decia haber sido sepultada en ella. - -[88] Fue hijo de Eolo, célebre trompetero, de quien dice Virgilio: - - _Quo non praestantior alter_ - _Aere ciere viros, Martemque accendere cantu._ - - -[89] Dice esto por la opinion que corria de que los libros sibilinos se -perdieron, y solo llegaron al tiempo de Ovidio los de la Sibila Cumea. - -[90] Hoy es Gaeta, ciudad y promontorio del reino de Nápoles, en la -tierra que se llama de Labrador. - -[91] Otro de los compañeros de Ulises, que por lo que poco despues se -refiere no pudo seguirle, y se quedó en Sicilia. - -[92] Ya queda anotado el modo con que se lo sacó Ulises y le dejó ciego. - -[93] La fábula de que Eolo era Rey de los vientos, y los tenia á su -arbitrio, tomó su fundamento del estudio y conocimiento que tenia de -ellos, y de que anunciaba los que habian de reinar. - -[94] Fue un tirano cruelísimo, descendiente de Lamo. - -[95] Aqui empieza á hablar á Eneas, en cuya compañía halló á -Acheménides, y le aconseja huya de la isla de Circe, que despues se -unió al continente, y se llamó el promontorio Circeo. - -[96] Eran los muchos hombres que la encantadora Circe habia convertido -en fieras. - -[97] Era un ropage talar propio de los griegos. - -[98] Eran las que servian para los encantos. - -[99] Era una planta descubierta por Mercurio, que tenia virtud contra -los encantos, de la cual hace mencion Plinio, lib. 25, cap. 4. - -[100] Quiere decir con la punta ó extremo contrario. - -[101] Es ave conocida, que taladra los troncos de los árboles para -hacer su nido en lo interior de ellos. - -[102] Jano fue Rey de Italia, hombre prudentísimo, á quien figuraron -con dos caras para significar que veia lo pasado, y previa lo futuro, -que son dos dotes de la prudencia. Veneráronle por Dios; edificáronle -los romanos un templo, que solo se cerraba en tiempo de paz, y de su -nombre se llamó Janículo uno de los siete montes sobre que estaba -fundada Roma. - -[103] La clase de tales versos se puede rastrear y comprender por los -que Séneca en el principio de la tragedia Medea pone en boca de esta -famosa encantadora. - -[104] Repulsa digna de ser imitada, y egemplo de la fidelidad conyugal. - -[105] Invocacion casi igual á la que hizo Medea en la fábula de la -rejuvenescencia de Eson, padre de Jason, y á la de Séneca en la citada -tragedia de Medea. - -[106] Las pasiones cuando llegan á exaltarse y á un grado desmedido -convierten á los hombres en fieras, como la ira en leon, la lascivia en -cerdo &c.; y como las rameras, de quien es símbolo Circe, desentonan en -los hombres las pasiones, de aqui provino la fábula de que Circe los -convertia en fieras. - -[107] Por esta Ninfa Canente estan significados la melodía y el sonido -de la voz; y se desvaneció como aquel se va poco á poco desvaneciendo, -y cesando el zumbido luego que el aire deja de ser herido. - -[108] Lavinia. - -[109] Fue Rey de Arcadia, que despojado de su reino vino á Italia, y se -estableció en el pais de los Aborígenes. - -[110] Fue un promontorio de la region Eubea, en el que Nauplio, padre -de Palamedes, por un engaño y ardid hizo zozobrar á algunas naves de -Ulises en venganza de la calumnia con que este acusó á su hijo, y fue -causa de su muerte. - -[111] Habla Diomedes del combate que tuvo con Eneas, en el que hirió á -Venus, que concurrió á defender á aquel. - -[112] Hasta los gentiles conocieron la gravedad de la blasfemia, y -comentaron para ella extraordinarias penas, que aterrorizasen á los -blasfemos. - -[113] Esta transformacion indica lo dificil que es el desprenderse de -la índole y propiedades que ya han llegado á ser hábito robusto, pues -se conservan en el hombre, aunque mude de estado y fortuna. - -[114] Este monte, que era uno de los de la Frigia, estaba dedicado á -Cibeles. - -[115] Ya queda anotado que Cibeles se apropió los leones para su carro -desde que fueron convertidos en ellos Hipomenes y Atalanta. - -[116] Los materialistas y novadores de estos tiempos deben confundirse -al ver que hasta los étnicos conocian y confesaban la inmortalidad del -alma. - -[117] Viene de _pomus_, voz latina, que en castellano significa la -manzana. - -[118] Era el obsceno Dios Príapo, de quien hace burla Horacio en una de -sus sátiras. - -[119] Este era un Dios que mudaba formas y figuras cuando se le -antojaba, como Proteo &c. - -[120] En la remota antigüedad llamaban mitra á uno de los adornos -que servian para la cabeza, entre los cuales se contaban tambien el -cidaris, el galero, los títulos, las diademas, y otros semejantes. - -[121] Nombre gentilicio que tenia la region que hoy se llama Baviera, -en la cual parece hubo abundancia de hierro. - -[122] Esta voz era triunfal. Significaba los himnos que se cantaban á -Apolo en los triunfos, y asi dijo el mismo Ovidio: _Dicite io Paean, io -Paean, dicite Paean._ - -[123] Esta era Nemesis. - -[124] Eran unas fiestas que se hacian á Pales, Diosa de los pastores, y -en el dia de estas fiestas se principió la fundacion de Roma; de modo -que eran un aniversario de dicha fundacion. - -[125] Era uno de los siete montes sobre que estaba fundada Roma. - -[126] Era una vestidura, de la cual habia tres especies; una propia -de los Dioses, otra de los Reyes y magistrados, la cual en tiempo de -la República se llamaba trábea consular, y solo usaban de ella los -cónsules, y otra que era propia de los augures. - -[127] Otro monte de los siete de Roma. - -[128] Rómulo con el nombre ya de Quirino. - -[129] Rómulo estableció con el poder y la fuerza armada el reino de -los romanos, y Numa pacífico se dedicó á consolidarle con los ritos y -ceremonias, conociendo que la religion es la columna de los Estados. - -[130] Habia una toga que se llamaba _sordida_, la cual ponian á los -reos cuando los sacaban á ajusticiar. - -[131] Crotona, que hoy se cree ser Cortona. - -[132] Isla del mar Icario. - -[133] Todo esto es un breve compendio de la filosofia de Pitágoras. - -[134] Por estas razones y las demas que siguen se sacrificaban el cerdo -á Céres y el macho cabrío á Baco. - -[135] Era rito el dorar las astas y frente de las víctimas, y -adornarlas con cintas y guirnaldas; y á esto aludió Virgilio en aquel -verso: - - _Et statuam ante aras aurata fronte juvencum._ - - -[136] Era una composicion líquida y fluida que se hacia con harina -y agua, con la cual rociaban la víctima, y á este acto llamaban -inmolacion, nombre que vino despues á significar todo el sacrificio. - -[137] Para establecer Pitágoras su desconcertado dogma de la -transmigracion sienta primero la frugalidad de aquella primera edad que -se llamó de oro, en que los hombres se mantenian con frutas y semillas, -queriendo reducir las cosas á estos primitivos alimentos, y proscribir -el uso de las carnes, apoyándose para ello en su errado dogma de la -transmigracion, bien opuesto á la razon y á la creencia que hasta -él tuvieron todos los gentiles de que las almas no pasaban á animar -á otros cuerpos, sino que eran inmortales, y segun sus méritos eran -destinadas á tormentos ó á delicias eternas en el desagradable reino de -Pluton. - -[138] Es Pitágoras, en cuya persona va hablando el poeta. - -[139] Este es el principal fondo del error de la transmigracion. - -[140] En la hipótesis de su error quiere decir que el espíritu del -animal que se mata puede haber sido el que antes animó á alguno de los -abuelos ó ascendientes del que quita la vida al animal. - -[141] Horacio describió bien esta sucesion y vicisitud de las -estaciones del año en aquella célebre oda que empieza: _Diffugere -nives_. - -[142] Nuestro poeta hace cuatro las edades del hombre, comparándolas á -las cuatro estaciones del año; pero otros las hacen siete con respecto -al número de los planetas, y las cuentan de este modo: infancia, -adolescencia, juventud, edad viril, decadente, senectud y decrepitud. - -[143] Á semejanza de esto dijo Horacio: _Singula de nobis anni -praedantur euntes_; con lo que describió el lento estrago que van -causando los años cuando empiezan á declinar, que eso significa la voz -_euntes_. - -[144] Esto comprueba la opinion de que el feto no respira en el útero -materno, ni hasta que nace y sale al aire exterior. - -[145] Todo esto conforma bien con lo que leemos en el libro de Job -acerca de la vida del hombre: _Fugi velut umbra, et numquam in eodem -statu permanet._ - -[146] Fue en su juventud un célebre atleta de la ciudad de Crotona -de tan grandes fuerzas, que de una puñada mataba á un novillo, y -cogiéndole sobre sus hombros, le llevaba por el espacio de un estadio, -que son doscientas y cincuenta varas castellanas. - -[147] La primera por Teseo, y la segunda por el troyano Páris. - -[148] El tiempo es significado por el planeta Saturno, cuya pintura -mitológica es la de un hombre membrudo, descarnado y decrépito, con -alas en los pies, un relox de arena con alas sobre la cabeza, signos -todos de su velocidad, y una guadaña en la mano con que todo lo -destruye. - -[149] Tito Livio le llama Marsio, y es un rio que corre en la Lidia, -cerca de la antigua ciudad de Laodicea. - -[150] Rio de la Arcadia, que nace de una laguna llamada Estinfale, de -la cual se llama Estinfalo hasta que se oculta debajo de la tierra, y -cuando vuelve á salir se llama Erasino. - -[151] Rio del Peloponeso, en la Elide; y se advierte que todos estos -nombres son segun la geografia antigua. - -[152] Rio de la antigua Salmacia, que desemboca en el Ponto-Euxino, -llamado hoy el mar Negro. - -[153] Isla del mar Jonio, llamada hoy de S. Mauro. - -[154] De esta ya queda antes anotado ser Mesina, en Sicilia. - -[155] La misma opinion sigue Séneca sobre las causas que producen los -terremotos. - -[156] Eran unos pueblos de la region de Epiro. - -[157] Pueblos de la Tracia. - -[158] Rios de la Calabria. - -[159] De esta fuente ya se habló en el lib. 4.º en la fábula de -Hermafrodito y la Ninfa Salmacis. - -[160] Estaba en el Peloponeso, no lejos del istmo de Corinto. - -[161] No es punto decidido si el vino es ó no cálido ó frio; y Macrobio -en el lib. 7.º de los Saturnales sostiene con eficaces fundamentos que -el vino es frio. - -[162] Fue un médico llamado Melampo. - -[163] Era un rio de Macedonia. - -[164] Era la isla de Delos, en la que Latona parió á Apolo y á Diana. - -[165] Era la region que se llamaba Escitia, tierra muy fria, y que por -soplar alli á la continua el viento Boreas fue llamada Hiperborea. - -[166] Lo mismo afirma Virgilio en el lib. 4.º de los Geórgicos. - -[167] Este es un símil, por el cual se explican bien los efectos de la -educacion. Nacen los hombres estúpidos y desarreglados en sus pasiones, -y los padres con la buena educacion les van formando para la moralidad, -y para la vida social y virtudes morales. - -[168] De seis ángulos. - -[169] Es probable fuese la que se llamó Heliópolis. - -[170] Dice esto por Julio César, de quien debe entenderse. - -[171] Aqui se indica la apoteosis ó deificacion de Julio César, despues -de cuya muerte apareció un cometa, que, segun en su vida lo refiere -Suetonio, se creyó era el alma del dictador, que habia sido recibida en -el cielo, y colocada en el número de los Dioses. - -[172] Fedra, muger de Teseo, y madrastra de Hipólito. - -[173] Este funesto suceso se describe bien por Séneca en la tragedia -que intituló _Hipólito_. - -[174] Era un rio de los del infierno, cuya corriente fingieron era de -fuego. - -[175] Esculapio, á quien hacian Dios de la medicina. - -[176] En esto no conviene Horacio, quien en la oda _Diffugere nives_ -manifiesta la contraria opinion de que Hipólito quedó en el infierno, -y Diana no pudo conseguir de Pluton y Proserpina le restituyesen á la -vida. - -[177] El valle de Aricia, donde estaba retirada Egeria. - -[178] La etimología de esta voz es _bis vir_, esto es, dos veces -hombre, porque despues de destrozado volvió á recuperar su antiguo ser, -segun la opinion que aqui manifiesta el poeta. - -[179] Hipólito. - -[180] Fue un ciudadano romano célebre, porque se resistió á la ambicion -de reinar. - -[181] Etrusco ó de Toscana, pues ya queda dicho que los de esta nacion -fueron los primeros que inventaron las artes adivinatorias. - -[182] Cuando el Emperador ó Capitan habia de perorar al egército lo -hacia sobre un poste de céspedes, que formaban los mismos soldados. - -[183] Era una mesa de tres pies que habia en el templo de Apolo de -Delfos, desde la cual daba la sacerdotisa los oráculos. - -[184] Esculapio, hijo de Apolo. - -[185] Las súplicas y oraciones de la sola voz valen muy poco si no van -acompañadas del ánimo y de la intencion, y por eso se dijo aquel sabido -verso: _Si mens non orat, in vanuum lingua laborat._ - -[186] De todos estos pueblos no ha quedado vestigio alguno, ni ha -llegado noticia á nuestros tiempos, ni la pudieron adquirir los -comentadores de Ovidio. - -[187] Todas eran poblaciones de la costa de Italia. - -[188] Entre las cosas que Eneas sacó de Troya fue el fuego, en el cual -veneraban á la Diosa Vesta, y para cuyo cuidado y conservacion se fundó -el colegio de las vírgenes Vestales. - -[189] Octaviano César. - -[190] Como César para apoderarse de la república reunió en sí todas las -supremas dignidades, no olvidó ni despreció la de Pontífice máximo, con -la cual arrogó á sí, y reunió en sí lo religioso y profano. - -[191] Julio Ascanio, hijo de Eneas, de quien la adulacion hizo -descendiente á César. - -[192] Señales que refiere Suetonio precedieron á la muerte de César. - -[193] En la cual se habia hecho fuerte, y se resistia Marco Antonio -contra Augusto. - -[194] Se debe entender los de la ciudad de Filipo de Macedonia, llamada -tambien Hematia, donde fue la célebre batalla Filipense, una de las -civiles mas famosas, en las que fueron destrozados Bruto y Casio. - -[195] Indica la batalla naval que hubo en ellos contra uno de los -hijos de Pompeyo, cuya armada de trescientos y cincuenta navíos quedó -reducida al corto número de seis ó siete, con los cuales pudo huir. - -[196] Octaviano. - -[197] Habla de Tiberio, hijo adoptivo de Octaviano, y natural de Libia. - -[198] Por esta transformacion que creyeron de Julio César en estrella -le pintaban y esculpian con una estrella en la cabeza, y este -distintivo tenian todas sus estatuas. - -[199] Era el cometa de que antes hemos hablado, y que creyeron ser el -alma de César. - -[200] Congerie de egemplos de hijos que fueron mas famosos que sus -padres. - - - - -LISTA DE ESTAMPAS NUMERADAS - - -Estampa 119: Diana se compadece de Ifigenia que iba á ser sacrificada, -y pone en su lugar una cierva. - -Estampa 120: Combate sangriento entre Centauros y Lapitas suscitado en -las bodas de Piritóo. - -Estampa 121: Ayax y Ulises pretenden las armas de Aquiles; se le -adjudican á Ulises. - -Estampa 122: La sombra de Aquiles detiene á los Griegos que se volvian -á su patria. - -Estampa 123: Las damas Troyanas llevan en hombros á Polixena que acaba -de espirar. - -Estampa 124: Del incendio de Troya se salva Eneas con su padre Anquises -y su hijo Ascanio. - -Estampa 125: Despues de haber cantado Polifemo las alabanzas de Galatea -la ve que se entretenia con Acis. - -Estampa 126: Enamorado Glauco de Escila, la refiere su transformacion -en Dios marino. - -Estampa 127: Circe envenena la cueva en que Escila solia dormir. - -Estampa 128: Dido, reina de Cartago, recibe á Eneas en su palacio y -queda enamorada. - -Estampa 129: Apolo concede á la Sibila tantos años de vida como arenas -tiene en sus manos. - -Estampa 130: Eneas manifiesta su piedad por los sacrificios que ofrece -á los Dioses. - -Estampa 131: Ulises obliga á Circe dé á sus compañeros su primitiva -figura. - -Estampa 132: Pico, por ser fiel á su Esposa, es transformado por Circe -en Picoverde. - -Estampa 133: Venus, irritada, transforma á Acmon y á sus compañeros en -aves aquáticas semejantes á Cisnes. - -Estampa 134: Por haber insultado un pastor á unas ninfas que danzaban -es convertido en olivo. - -Estampa 135: Los navíos de Eneas incendiados por Turno son -transformados por Cibeles en ninfas marinas. - -Estampa 136: Vertumno, transformado en vieja, logra el amor de Pomona. - -Estampa 137: Miscilo, absuelto por un singular prodigio, va á Italia y -funda la Ciudad de Crotona. - -Estampa 139: Cipo predice al pueblo Romano tendria un Rey, y quitándose -la corona, dice, vedle aqui. - -Estampa 138: Roma, afligida de la peste, envia á Delfos á consultar el -Oráculo de Apolo. - -Estampa 140: Asesinado Julio César en el Senado Venus le transforma en -cometa. - -*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK METAMORFÓSEOS O TRANSFORMACIONES (4 -DE 4) *** - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the -United States without permission and without paying copyright -royalties. 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