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+The Project Gutenberg EBook of El Comendador Mendoza, by Juan Valera
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: El Comendador Mendoza
+ Obras Completas Tomo VII
+
+Author: Juan Valera
+
+Release Date: August 18, 2004 [EBook #13210]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ASCII
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL COMENDADOR MENDOZA ***
+
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+
+Produced by Stan Goodman, Mariluz Ochoa de Olza and the Online
+Distributed Proofreading Team
+
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+
+JUAN VALERA
+NOVELAS
+
+El Comendador Mendoza
+
+OBRAS COMPLETAS TOMO VII
+
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+
+
+A LA EXCMA. SENORA *DONA IDA DE BAUER*
+
+Nunca, estimada senora y bondadosa amiga, sone con ser escritor popular.
+No me explico la causa, pero es lo cierto que tengo y tendre siempre
+pocos lectores. Mi aficion a escribir es, sin embargo, tan fuerte, que
+puede mas que la indiferencia del publico y que mis desenganos.
+
+Varias veces me di ya por vencido y hasta por muerto; mas apenas deje de
+ser escritor, cuando revivi como tal bajo diversa forma. Primero fui
+poeta lirico, luego periodista, luego critico, luego aspire a filosofo,
+luego tuve mis intenciones y conatos de dramaturgo zarzuelero, y al cabo
+trate de figurar como novelista en el largo catalogo de nuestros
+autores.
+
+Bajo esta ultima forma es como la gente me ha recibido menos mal; pero
+aun asi, no las tengo todas conmigo.
+
+Mi musa es tan voluntariosa, que hace lo que quiere y no lo que yo le
+mando. De aqui proviene que, si por dicha logro aplausos, es por falta
+de prevision.
+
+Escribi mi primera novela sin caer hasta el fin en que era novela lo que
+escribia.
+
+Acababa yo de leer multitud de libros devotos.
+
+Lo poetico de aquellos libros me tenia hechizado, pero no cautivo. Mi
+fantasia se exalto con tales lecturas, pero mi frio corazon siguio en
+libertad y mi seco espiritu se atuvo a la razon severa.
+
+Quise entonces recoger como en un ramillete todo lo mas precioso, o lo
+que mas precioso me parecia, de aquellas flores misticas y asceticas, e
+invente un personaje que las recogiera con fe y entusiasmo, juzgandome
+yo, por mi mismo, incapaz de tal cosa. Asi broto espontanea una novela,
+cuando yo distaba tanto de querer ser novelista.
+
+Despues me he puesto adrede a componer otras, y dicen que lo he hecho
+peor.
+
+Esto me ha desanimado de tal suerte, que he estado a punto de no volver
+a escribirlas.
+
+Entre las pocas personas que me han dado nuevo aliento descuella V., ora
+por la indulgencia con que celebra mis obrillas, ora por el valor que
+los elogios de V., si prescindimos por un instante de la bondad que los
+inspira, deben tener para cuantos conocen su rara discrecion, su
+delicado gusto y el hondo y exquisito sentir con que percibe todo lo
+bello.
+
+Aunque yo no hubiese seguido de antemano la sentencia de aquel sabio
+alejandrino que afirmaba que solo las personas hermosas entendian de
+hermosura, V. me hubiera movido a seguirla, mostrandose luminoso y vivo
+ejemplo y gentil prueba de su verdad.
+
+No extrane V., pues, que, lleno de agradecimiento, le dedique este
+libro.
+
+Por ir dedicado a V., quisiera yo que fuese mejor que _Pepita Jimenez_,
+a quien V. tanto celebra; pero harto sabido es que las obras literarias,
+y muy en particular las de caracter poetico, solo se dan bien en
+momentos dichosos de inspiracion, que los autores no renuevan a su
+antojo.
+
+En esto como en otras mil cosas, la poesia se parece a la magia.
+Requiere la intervencion del cielo.
+
+Cuentan de Alberto Magno que, yendo en peregrinacion de Roma a Alemania,
+paso una noche a las orillas del Po, en la cabana de un pescador.
+Agasajado alli muy bien, quiso el doctor probar su gratitud al huesped,
+y le hizo y le dio un pez de madera, tan maravilloso que, puesto en la
+red atraia a todos los peces vivos. No hay que ponderar la ventura del
+pescador con su pez magico. Cierto dia, con todo, tuvo un descuido, y el
+pez se le perdio. Entonces se puso en camino, fue a Alemania, busco a
+Alberto, y le rogo que le hiciera otro pez semejante al primero. Alberto
+respondio que lo deseaba (tambien deseo yo hacer otra _Pepita Jimenez;_)
+mas que, para hacer otro pez que tuviese todas las virtudes del antiguo,
+era menester esperar a que el cielo presentase identico aspecto y
+disposicion en constelaciones, signos y planetas, que en la noche en que
+el primer pez se hizo, lo cual no podia acontecer sino dentro de treinta
+y seis mil y pico de anos.
+
+Como yo no puedo esperar tanto tiempo, me resigno a dedicar a V. _El
+Comendador Mendoza_.
+
+Este simpatico personaje, antes de salir en publico, no ya escondido y a
+trozos, sino por completo y por si solo, pasa, con la venia de Lucia, a
+besar humildemente los lindos pies de V. y a ponerse bajo su amparo.
+Remedando a un antiguo companero mio, elige a V. por su madrina. No
+desdene V. al nuevo ahijado que le presento, aunque no valga lo que
+_Pepita_, y creame su afectisimo y respetuoso servidor.
+
+JUAN VALERA.
+
+
+
+
+*El Comendador Mendoza.*
+
+
+
+
+I
+
+A pesar de los quehaceres y cuidados que me retienen en Madrid casi de
+continuo, todavia suelo ir de vez en cuando a Villabermeja y a otros
+lugares de Andalucia, a pasar cortas temporadas de uno a dos meses.
+
+La ultima vez que estuve en Villabermeja ya habian salido a luz _Las
+Ilusiones del Doctor Faustino_.
+
+D. Juan Fresco me mostro en un principio algun enojo de que yo hubiese
+sacado a relucir su vida y las de varios parientes suyos en un libro de
+entretenimiento; pero al cabo, conociendo que yo no lo habia hecho a mal
+hacer, me perdono la falta de sigilo. Es mas: D. Juan aplaudio la idea
+de escribir novelas fundadas en hechos reales, y me animo a que siguiese
+cultivando el genero. Esto nos movio a hablar del Comendador Mendoza.
+
+--?El vulgo --dije yo,-- cree aun que el Comendador anda penando,
+durante la noche, por los desvanes de la casa solariega de los
+Mendozas, con su manto blanco del habito de Santiago?
+
+--Amigo mio --contesto D. Juan,-- el vulgo lee ya _El Citador_ y otros
+libros y periodicos librepensadores. En la incredulidad, ademas, esta
+como impregnado el aire que se respira. No faltan jornaleros escepticos;
+pero las mujeres, por lo comun, siguen creyendo a pie juntillas. Los
+mismos jornaleros escepticos niegan de dia y rodeados de gente, y de
+noche, a solas, tienen mas miedo que antes de lo sobrenatural, por lo
+mismo que lo han negado durante el dia. Resulta, pues, que, a pesar de
+que vivimos ya en la edad de la razon y se supone que la de la fe ha
+pasado, no hay mujer bermejina que se aventure a subir a los desvanes de
+la casa de los Mendozas sin bajar gritando y afirmando a veces que ha
+visto al Comendador, y apenas hay hombre que suba solo a dichos desvanes
+sin hacer un grande esfuerzo de voluntad para vencer o disimular el
+miedo. El Comendador, por lo visto, no ha cumplido aun su tiempo de
+purgatorio, y eso que murio al empezar este siglo. Algunos entienden que
+no esta en el purgatorio, sino en el infierno; pero no parece natural
+que, si esta en el infierno, se le deje salir de alli para que venga a
+mortificar a sus paisanos. Lo mas razonable y verosimil es que este en
+el purgatorio, y esto cree la generalidad de las gentes.
+
+--Lo que se infiere de todo, ora este el Comendador en el infierno, ora
+en el purgatorio, es que sus pecados debieron de ser enormes.
+
+--Pues, mire V. --replico D. Juan Fresco,-- nada cuenta el vulgo de
+terminante y claro con relacion al Comendador. Cuenta, si, mil confusas
+patranas. En Villabermeja se conoce que hirio mas la imaginacion popular
+por su modo de ser y de pensar que por sus hechos. Sus hechos conocidos,
+salvo algun extravio de la mocedad, mas le califican de buena que de
+mala persona.
+
+--De todos modos, ?V. cree que el Comendador era una persona notable?
+
+--Y mucho que lo creo. Yo contare a V. lo que se de el, y V. juzgara.
+
+Don Juan Fresco me conto entonces lo que sabia acerca del Comendador
+Mendoza. Yo no hago mas que ponerlo ahora por escrito.
+
+
+
+
+II
+
+Don Fadrique Lopez de Mendoza, llamado comunmente el Comendador, fue
+hermano de don Jose, el mayorazgo, abuelo de nuestro D. Faustino, a
+quien supongo que conocen mis lectores.
+
+Nacio D. Fadrique en 1744.
+
+Desde nino dicen que manifesto una inclinacion perversa a reirse de todo
+y a no tomar nada por lo serio. Esta cualidad es la que menos facilmente
+se perdona, cuando se entreve que no proviene de ligereza, sino de tener
+un hombre el espiritu tan serio, que apenas halla cosa terrena y humana
+que merezca que el la considere con seriedad; por donde, en fuerza de la
+seriedad misma, nacen el desden y la risa burlona.
+
+Don Fadrique, segun la general tradicion, era un hombre de este genero:
+un hombre jocoso de puro serio.
+
+Claro esta que hay dos clases de hombres jocosos de puro serios. A una
+clase, que es muy numerosa, pertenecen los que andan siempre tan serios,
+que hacen reir a los demas, y sin quererlo son jocosos. A otra clase,
+que siempre cuenta pocos individuos, es a la que pertenecia D. Fadrique.
+Don Fadrique se burlaba de la seriedad vulgar e inmotivada, en virtud de
+una seriedad exquisita y superlativa; por lo cual era jocoso.
+
+Conviene advertir, no obstante, que la jocosidad de D. Fadrique rara vez
+tocaba en la insolencia o en la crueldad, ni se ensanaba en dano del
+projimo. Sus burlas eran benevolas y urbanas, y tenian a menudo cierto
+barniz de dulce melancolia.
+
+El rasgo predominante en el caracter de D. Fadrique no se puede negar
+que implicaba una mala condicion: la falta de respeto. Como veia lo
+ridiculo y lo comico en todo, resultaba que nada o casi nada respetaba,
+sin poderlo remediar. Sus maestros y superiores se lamentaron mucho de
+esto.
+
+Don Fadrique era agil y fuerte, y nada ni nadie le inspiro jamas temor,
+mas que su padre, a quien quiso entranablemente. No por eso dejaba de
+conocer y aun de decir en confianza, cuando recordaba a su padre,
+despues de muerto, que, si bien habia sido un cumplido caballero,
+honrado, pundonoroso, buen marido y lleno de caridad para con los
+pobres, habia sido tambien un _vandalo_.
+
+En comprobacion de este aserto contaba D. Fadrique varias anecdotas,
+entre las cuales ninguna le gustaba tanto como la del bolero.
+
+D. Fadrique bailaba muy bien este baile cuando era nino, y D. Diego,
+que asi se llamaba su padre, se complacia en que su hijo luciese su
+habilidad cuando le llevaba de visitas o las recibia con el en su casa.
+
+Un dia llevo D. Diego a su hijo D. Fadrique a la pequena ciudad, que
+dista dos leguas de Villabermeja, cuyo nombre no he querido nunca decir,
+y donde he puesto la escena de mi _Pepita Jimenez_. Para la mejor
+inteligencia de todo, y a fin de evitar perifrasis, pido al lector que
+siempre que en adelante hable yo de la ciudad entienda que hablo de la
+pequena ciudad ya mencionada.
+
+Don Diego, como queda dicho, llevo a D. Fadrique a la ciudad. Tenia D.
+Fadrique trece anos, pero estaba muy espigado. Como iba de visitas de
+ceremonia, lucia casaca y chupa de damasco encarnado con botones de
+acero brunido, zapatos de hebilla y medias de seda blanca, de suerte que
+parecia un sol.
+
+La ropa de viaje de D. Fadrique, que estaba muy traida y con algunas
+manchas y desgarrones, se quedo en la posada, donde dejaron los
+caballos. D. Diego quiso que su hijo le acompanase en todo su esplendor.
+El muchacho iba contentisimo de verse tan guapo y con traje tan senoril
+y lujoso. Pero la misma idea de la elegancia aristocratica del traje le
+infundio un sentimiento algo exagerado del decoro y compostura que
+debia tener quien le llevaba puesto.
+
+Por desgracia, en la primera visita que hizo Don Diego a una hidalga
+viuda, que tenia dos hijas doncellas, se hablo del nino Fadrique y de lo
+crecido que estaba, y del talento que tenia para bailar el bolero.
+
+--Ahora --dijo D. Diego,-- baila el chico peor que el ano pasado, porque
+esta en la _edad del pavo_; edad insufrible, entre la palmeta y el
+barbero. Ya Vds. sabran que en esa edad se ponen los chicos muy
+empalagosos, porque empiezan a presumir de hombres y no lo son. Sin
+embargo, ya que Vds. se empenan, el chico lucira su habilidad.
+
+Las senoras, que habian mostrado deseos de ver a D. Fadrique bailar,
+repitieron sus instancias, y una de las doncellas tomo una guitarra y se
+puso a tocar para que D. Fadrique bailase.
+
+--Baila, Fadrique, --dijo D. Diego, no bien empezo la musica.
+
+Repugnancia invencible al baile, en aquella ocasion se apodero de su
+alma. Veia una contrariedad monstruosa, algo de lo que llaman ahora una
+_antinomia_, entre el bolero y la casaca. Es de advertir que en aquel
+dia D. Fadrique llevaba casaca por primera vez: estrenaba la prenda, si
+puede calificarse de estreno el aprovechamiento del arreglo o
+refundicion de un vestido, usado primero por el padre y despues por el
+mayorazgo, a quien se le habia quedado estrecho y corto.
+
+--Baila, Fadrique, --repitio D. Diego, bastante amostazado.
+
+Don Diego, cuyo traje de campo y camino, al uso de la tierra, estaba en
+muy buen estado, no se habia puesto casaca como su hijo. D. Diego iba
+todo de estezado, con botas y espuelas, y en la mano llevaba el latigo
+con que castigaba al caballo y a los podencos de una jauria numerosa que
+tenia para cazar.
+
+--Baila, Fadrique, --exclamo D. Diego por tercera vez, notandose ya en
+su voz cierta alteracion, causada por la colera y la sorpresa.
+
+Era tan elevado el concepto que tenia D. Diego de la autoridad paterna,
+que se maravillaba de aquella rebeldia.
+
+--Dejele V., senor de Mendoza --dijo la hidalga viuda.-- El nino esta
+cansado del camino y no quiere bailar.
+
+--Ha de bailar ahora.
+
+--Dejele V.; otra vez le veremos, --dijo la que tocaba la guitarra.
+
+--Ha de bailar ahora --repitio D. Diego.-- Baila, Fadrique.
+
+--Yo no bailo con casaca, --respondio este al cabo.
+
+Aqui fue Troya. D. Diego prescindio de las senoras y de todo.
+
+--iRebelde! imal hijo! --grito:-- te enviare a los Toribios: baila o te
+desuello; y empezo a latigazos con D. Fadrique.
+
+La senorita de la guitarra paro un instante la musica; pero D. Diego la
+miro de modo tan terrible, que ella tuvo miedo de que la hiciese tocar
+como queria hacer bailar a su hijo, y siguio tocando el bolero.
+
+Don Fadrique, despues de recibir ocho o diez latigazos, bailo lo mejor
+que supo.
+
+Al pronto se le saltaron las lagrimas; pero despues, considerando que
+habia sido su padre quien le habia pegado, y ofreciendose a su fantasia
+de un modo comico toda la escena, y viendose el mismo bailar a latigazos
+y con casaca, se rio, a pesar del dolor fisico, y bailo con inspiracion
+y entusiasmo.
+
+Las senoras aplaudieron a rabiar.
+
+--Bien, bien --dijo D. Diego.-- iPor vida del diablo! ?Te he hecho mal,
+hijo mio?
+
+--No, padre --dijo D. Fadrique.-- Esta visto: yo necesitaba hoy de doble
+acompanamiento para bailar.
+
+--Hombre, disimula. ?Por que eres tonto? ?Que repugnancia podias tener,
+si la casaca te va que ni pintada, y el bolero clasico y de buena
+escuela es un baile muy senor? Estas damas me perdonaran. ?No es verdad?
+Yo soy algo vivo de genio.
+
+Asi termino el lance del bolero.
+
+Aquel dia bailo otras cuatro veces D. Fadrique en otras tantas visitas,
+a la mas leve insinuacion de su padre.
+
+Decia el cura Fernandez, que conocio y trato a D. Fadrique, y de quien
+sabia muchas de estas cosas mi amigo D. Juan Fresco, que D. Fadrique
+referia con amor la anecdota del bolero, y que lloraba de ternura filial
+y reia al mismo tiempo, diciendo _mi padre era un vandalo_, cuando se
+acordaba de el, dandole de latigazos, y retraia a su memoria a las damas
+aterradas, sin dejar una de ellas de tocar la guitarra, y a el mismo
+bailando el bolero mejor que nunca.
+
+Parece que habia en todo esto algo de orgullo de familia. El _mi padre
+era un vandalo_ de D. Fadrique casi sonaba en sus labios como alabanza.
+D. Fadrique, educado en el lugar y del mismo modo que su padre, D.
+Fadrique cerril, hubiera sido mas vandalo aun.
+
+La fama de sus travesuras de nino duro en el lugar muchos anos despues
+de haberse el partido a servir al Rey.
+
+Huerfano de madre a los tres anos de edad, habia sido criado y mimado
+por una tia solterona, que vivia en la casa, y a quien llamaban la
+chacha Victoria.
+
+Tenia ademas otra tia, que si bien no vivia con la familia, sino en casa
+aparte, habia tambien permanecido soltera y competia en mimos y en
+halagos con la chacha Victoria. Llamabase esta otra tia la chacha
+Ramoncica. D. Fadrique era el ojito derecho de ambas senoras, cada una
+de las cuales estaba ya en los cuarenta y pico de anos cuando tenia doce
+nuestro heroe.
+
+Las dos tias o chachas se parecian en algo y se diferenciaban en mucho.
+
+Se parecian en cierto entono amable y benevolo de hidalgas, en la piedad
+catolica y en la profunda ignorancia. Esto ultimo no provenia solo de
+que hubiesen sido educadas en el lugar, sino de una idea de entonces. Yo
+me figuro que nuestros abuelos, hartos de la bachilleria femenil, de las
+cultas latini-parlas y de la desenvoltura pedantesca de las damas que
+retratan Quevedo, Tirso y Calderon en sus obras, habian caido en el
+extremo contrario de empenarse en que las mujeres no aprendiesen nada.
+La ciencia en la mujer hubo de considerarse como un manantial de
+perversion. Asi es que en los lugares, en las familias acomodadas y
+nobles, cuando eran religiosas y morigeradas, se educaban las ninas para
+que fuesen muy hacendosas, muy arregladas y muy senoras de su casa.
+Aprendian a coser, a bordar y a hacer calceta; muchas sabian de cocina;
+no pocas planchaban perfectamente; pero casi siempre se procuraba que no
+aprendiesen a escribir, y apenas si se les ensenaba a leer de corrido
+en _El Ano Cristiano_ o en algun otro libro devoto.
+
+Las chachas Victoria y Ramoncica se habian educado asi. La diversa
+condicion y caracter de cada una establecio despues notables
+diferencias.
+
+La chacha Victoria, alta, rubia, delgada y bien parecida,
+habia sido, y continuo siendo hasta la muerte, naturalmente sentimental
+y curiosa. A fuerza de deletrear, llego a leer casi de corrido cuando
+estaba ya muy granada; y sus lecturas no fueron solo de vidas de santos,
+sino que conocio tambien algunas historias profanas y las obras de
+varios poetas. Sus autores favoritos fueron dona Maria de Zayas y
+Gerardo Lobo.
+
+Se preciaba de experimentada y desenganada. Su conversacion estaba
+siempre como salpicada de estas dos exclamaciones: --iQue mundo este!
+--iLo que ve el que vive!-- La chacha Victoria se sentia como hastiada y
+fatigada de haber visto tanto, y eso que sus viajes no se habian
+extendido mas alla de cinco o seis leguas de distancia de Villabermeja.
+
+Una pasion, que hoy calificariamos de romantica, habia llenado toda la
+vida de la chacha Victoria. Cuando apenas tenia diez y ocho anos,
+conocio y amo en una feria a un caballero cadete de infanteria. El
+cadete amo tambien a la chacha, que no lo era entonces; pero los dos
+amantes, tan hidalgos como pobres, no se podian casar por falta de
+dinero. Formaron, pues, el firme proposito de seguir amandose, se
+juraron constancia eterna y decidieron aguardar para la boda a que
+llegase a capitan el cadete. Por desgracia, entonces se caminaba con
+pies de plomo en las carreras, no habia guerras civiles ni
+pronunciamientos, y el cadete, firme como una roca y fiel como un perro,
+envejecio sin pasar de teniente nunca.
+
+Siempre que el servicio militar lo consentia, el cadete venia a
+Villabermeja; hablaba por la ventana con la chacha Victoria, y se decian
+ambos mil ternuras. En las largas ausencias se escribian cartas amorosas
+cada ocho o diez dias; asiduidad y frecuencia extraordinarias entonces.
+
+Esta necesidad de escribir obligo a la chacha Victoria a hacerse
+letrada. El amor fue su maestro de escuela, y le enseno a trazar unos
+garrapatos anarquicos y misteriosos, que por revelacion de amor leia,
+entendia y descifraba el cadete.
+
+De esta suerte, entre temporadas de pelar la pava en Villabermeja, y
+otras mas largas temporadas de estar ausentes, comunicandose por cartas,
+se pasaron cerca de doce anos. El cadete llego a teniente.
+
+Hubo entonces un momento terrible: una despedida desgarradora. El
+cadete, teniente ya, se fue a la guerra de Italia. Desde alli venian las
+cartas muy de tarde en tarde. Al cabo cesaron del todo. La chacha
+Victoria se lleno de presentimientos melancolicos.
+
+En 1747, firmada ya la paz de Aquisgran, los soldados espanoles
+volvieron de Italia a Espana; pero nuestro cadete, que habia esperado
+volver de capitan, no parecia ni escribia. Solo parecio, con la licencia
+absoluta, su asistente, que era bermejino.
+
+El bueno del asistente, en el mejor lenguaje que pudo, y con los
+preparativos y rodeos que le parecieron del caso para amortiguar el
+golpe, dio a la chacha Victoria la triste noticia de que el cadete,
+cuando iba ya a ver colmados sus deseos, cuando iba a ser ascendido a
+capitan, en visperas de la paz, en la rota de Trebia, habia caido
+atravesado por la lanza de un croata.
+
+No murio en el acto. Vivio aun dos o tres dias con la herida mortal, y
+tuvo tiempo de entregar al asistente, para que trajese a su querida
+Victoria, un rizo rubio que de ella llevaba sobre el pecho en un
+guardapelo, las cartas y un anillo de oro con un bonito diamante.
+
+El pobre soldado cumplio fielmente su comision.
+
+La chacha Victoria recibio y bano en lagrimas las amadas reliquias. El
+resto de su vida le paso recordando al cadete, permaneciendo fiel a su
+memoria y llorandole a veces. Cuanto habia de amor en su alma fue
+consumiendose en devociones y transformandose en carino por el sobrino
+Fadriquito, el cual tenia tres anos cuando supo la chacha Victoria la
+muerte de su perpetuo y unico novio.
+
+La pobre chacha Ramoncica habia sido siempre pequenuela y mal hecha de
+cuerpo, sumamente morena y bastante fea de cara. Cierta dignidad natural
+e instintiva le hizo comprender, desde que tenia quince anos, que no
+habia nacido para el amor. Si algo del amor con que aman las mujeres a
+los hombres habia en germen en su alma, ella acerto a sofocarlo y no
+broto jamas. En cambio tuvo afecto para todos. Su caridad se extendia
+hasta los animales.
+
+Desde la edad de veinticuatro anos, en que la chacha Ramoncica se quedo
+huerfana y vivia en casa propia, sola, le hacian compania media docena
+de gatos, dos o tres perros y un grajo, que poseia varias habilidades.
+Tenia asimismo Ramoncica un palomar lleno de palomos, y un corral
+poblado de pavos, patos, gallinas y conejos.
+
+Una criada llamada Rafaela, que entro a servir a la chacha Ramoncica
+cuando esta vivia aun en casa de sus padres, siguio sirviendola toda la
+vida. Ama y criada eran de la misma edad y llegaron juntas a una extrema
+vejez.
+
+Rafaela era mas fea que la chacha, y, hasta por imitarla, permanecio
+siempre soltera.
+
+En medio de su fealdad, habia algo de noble y distinguido en la chacha
+Ramoncica, que era una senora de muy cortas luces. Rafaela, por el
+contrario, sobre ser fea, tenia el mas innoble aspecto; pero estaba
+dotada de un despejo natural grandisimo.
+
+Por lo demas, ama y criada, guardando siempre cada cual su posicion y
+grado en la jerarquia social, se identificaron por tal arte, que se
+diria que no habia en ellas sino una voluntad, los pensamientos mismos y
+los mismos propositos.
+
+Todo era orden, metodo y arreglo en aquella casa. Apenas se gastaba en
+comer, porque ama y criada comian poquisimo. Un vestido, una saya, una
+basquina, cualquiera otra prenda, duraba anos y anos sobre el cuerpo de
+la chacha Ramoncica o guardada en el armario. Despues, estando aun en
+buen uso, pasaba a ser prenda de Rafaela.
+
+Los muebles eran siempre los mismos y se conservaban, como por encanto,
+con un lustre y una limpieza que daban consuelo.
+
+Con tal modo de vivir, la chacha Ramoncica, si bien no tenia sino muy
+escasas rentas, apenas gastaba de ellas una tercera parte. Iba, pues,
+acumulando y atesorando, y pronto tuvo fama de rica. Sin embargo, jamas
+se sentia con valor de ser despilfarrada sino por empeno de su sobrino
+Fadrique, a quien, segun hemos dicho, mimaba en competencia de la chacha
+Victoria.
+
+Don Diego andaba siempre en el campo, de caza o atendiendo a las
+labores. Sus dos hijos, D. Jose y D. Fadrique, quedaban al cuidado de la
+chacha Victoria y del P. Jacinto, fraile dominico, que pasaba por muy
+docto en el lugar, y que les sirvio de ayo, ensenandoles las primeras
+letras y el latin.
+
+Don Jose era bondadoso y reposado, D. Fadrique un diablo de travieso;
+pero D. Jose no atinaba hacerse querer, y D. Fadrique era amado con
+locura de ambas chachas, del feroz D. Diego y del ya citado P. Jacinto,
+quien apenas tendria treinta y seis anos de edad cuando ensenaba la
+lengua de Ciceron a los dos pimpollos lozanos del glorioso y antiguo
+tronco de los Lopez de Mendoza bermejinos.
+
+Mientras que el apacible D. Jose se quedaba en casa estudiando, o iba al
+convento a ayudar a misa, o empleaba su tiempo en otras tareas
+tranquilas, D. Fadrique solia escaparse y promover mil alborotos en el
+pueblo.
+
+Como segundon de la casa, D. Fadrique estaba condenado a vestirse de lo
+que se quedaba estrecho o corto para su hermano, el cual, a su vez,
+solia vestirse de los desechos de su padre. La chacha Victoria hacia
+estos arreglos y traspasos. Ya hemos hablado de la casaca y de la chupa
+encarnadas, que vinieron a ser memorables por el lance del bolero; pero
+mucho antes habia heredado D. Fadrique una capa, que se hizo mas
+famosa, y que habia servido sucesivamente a D. Diego y a D. Jose. La
+capa era blanca, y cuando cayo en poder de D. Fadrique recibio el nombre
+de la capa-paloma.
+
+La capa-paloma parecia que habia dado alas al chico, quien se hizo mas
+inquieto y diabolico desde que la poseyo. D. Fadrique, cabeza de motin y
+de bando entre los muchachos mas desatinados del pueblo, se diria que
+llevaba la capa-paloma como un estandarte, como un signo que todos
+seguian, como un penacho blanco de Enrique IV.
+
+No era muy numeroso el bando de D. Fadrique, no por falta de simpatias,
+sino porque el elegia a sus parciales y secuaces haciendo pruebas
+analogas a las que hizo Gedeon para elegir o desechar a sus soldados. De
+esta suerte logro D. Fadrique tener unos cincuenta o sesenta que le
+seguian, tan atrevidos y devotos a su persona, que cada uno valia por
+diez.
+
+Se formo un partido contrario, capitaneado por D. Casimirito, hijo del
+hidalgo mas rico del lugar. Este partido era de mas gente; pero, asi por
+las prendas personales del capitan, como por el valor y decision de los
+soldados, quedaba siempre muy inferior a los fadriquenos.
+
+Varias veces llegaron a las manos ambos bandos, ya a punadas y luchando
+a brazo partido, ya en pedreas, de que era teatro un llanete que esta
+por bajo de un sitio llamado el Retamal.
+
+Siempre que habia un lance de estos, D. Fadrique era el primero en
+acudir al lugar del peligro; pero es lo cierto que no bien corria la voz
+de que _la capa-paloma iba por el Retamal abajo_, las calles y las
+plazuelas se despoblaban de los mas belicosos chiquillos, y todos
+acudian en busca del capitan idolatrado.
+
+La victoria, en todas estas pendencias, quedo siempre por el bando de D.
+Fadrique. Los de don Casimiro resistian poco y se ponian en un momento
+en vergonzosa fuga: pero como D. Fadrique se aventuraba siempre mas de
+lo que conviene a la prudencia de un general, resulto que dos veces rego
+los laureles con su sangre, quedando descalabrado.
+
+No solo en batalla campal, sino en otros ejercicios y haciendo
+travesuras de todo genero, don Fadrique se habia roto ademas la cabeza
+otra tercera vez, se habia herido el pecho con unas tijeras, se habia
+quemado una mano y se habia dislocado un brazo: pero de todos estos
+percances salia al cabo sano y salvo, merced a su robustez y a los
+cuidados de la chacha Victoria, que decia, maravillada y santiguandose:
+--iAy, hijo de mi alma, para muy grandes cosas quiere reservarte el
+cielo, cuando vives de milagro y no mueres!
+
+
+
+
+III
+
+Casimiro tenia tres anos mas de edad que don Fadrique, y era tambien mas
+fornido y alto. Irritado de verse vencido siempre como capitan, quiso
+probarse con D. Fadrique en singular combate. Lucharon, pues, a punadas
+y a brazo partido, y el pobre Casimiro salio siempre acogotado y
+pisoteado, a pesar de su superioridad aparente.
+
+Los frailes dominicos del lugar nunca quisieron bien a la familia de los
+Mendozas. A pesar de la piedad suma de las chachas Victoria y Ramoncica,
+y de la devocion humilde de D. Jose, no podian tragar a D. Diego, y se
+mostraban escandalizados de los desafueros e insolencias de D. Fadrique.
+
+Solo el P. Jacinto, que amaba tiernamente a don Fadrique, le defendia de
+las acusaciones y quejas de los otros frailes.
+
+Estos, no obstante, le amenazaban a menudo con cogerle y enviarle a los
+Toribios, o con hacer que el propio hermano Toribio viniese por el y se
+le llevase.
+
+Bien sabian los frailes que el bendito hermano Toribio habia muerto
+hacia mas de veinte anos; pero la institucion creada por el florecia,
+prestando al glorioso fundador una existencia inmortal y mitologica.
+Hasta muy entrado el segundo tercio del siglo presente, el hermano
+Toribio y los Toribios en general han sido el tema constante de todas
+amenazas para infundir saludable terror a los chachos traviesos.
+
+En la mente de D. Fadrique no entraba la idea de la fervorosa caridad
+con que el hermano Toribio, a fin de salvar y purificar las almas de
+cuantos muchachos cogia, les martirizaba el cuerpo, dandoles rudos
+azotes sobre las carnes desnudas. Asi es que se presentaba en su
+imaginacion el bendito hermano Toribio como loco furioso y perverso,
+enemigo de si mismo para llagarse con cadenas cenidas a los rinones, y
+enemigo de todo el genero humano, a quien desollaba y atormentaba en la
+edad de la ninez y de la mas temprana juventud cuando se abren al amor
+las almas y cuando la naturaleza y el cielo debieran sonreir y acariciar
+en vez de dar azotes.
+
+Como ya habian ocurrido casos de llevarse a los Toribios, contra la
+voluntad de sus padres, a varios muchachos traviesos, y como el hermano
+Toribio, durante su santa vida, habia salido a caza de tales muchachos,
+no solo por toda Sevilla, sino por otras poblaciones de Andalucia,
+desde donde los conducia a su terrible establecimiento, la amenaza de
+los frailes parecio para broma harto pesada a D. Diego, y para veras le
+parecio mas pesada aun. Hizo, pues, decir a los frailes que se
+abstuviesen de embromar a su hijo, y mucho mas de amenazarle, que ya el
+sabria castigar al chico cuando lo mereciese; pero que nadie mas que el
+habia de ser osado a ponerle las manos encima. Anadio D. Diego que el
+chico, aunque pequeno todavia, sabria defenderse y hasta ofender, si le
+atacaban, y que ademas el volaria en su auxilio, en caso necesario, y
+arrancaria las orejas a tirones a todos los Toribios que ha habido y hay
+en el mundo.
+
+Con estas insinuaciones, que bien sabian todos cuan capaz era de hacer
+efectivas D. Diego, los frailes se contuvieron en su malevolencia; pero
+como D. Fadrique (fuerza es confesarlo, si hemos de ser imparciales)
+seguia siendo peor que Pateta, los frailes, no atreviendose ya a
+esgrimir contra el armas terrenas y temporales, acudieron al arsenal de
+las espirituales y eternas, y no cesaron de querer amedrentarle con el
+infierno y el demonio.
+
+De este metodo de intimidacion se ocasiono un mal gravisimo. D.
+Fadrique, a pesar de sus chachas, se hizo impio, antes de pensar y de
+reflexionar, por un sentimiento instintivo. La religion no se ofrecio a
+su mente por el lado del amor y de la ternura infinita, sino por el
+lado del miedo, contra el cual su natural valeroso e independiente se
+rebelaba. D. Fadrique no vio el objeto del amor insaciable del alma, y
+el fin digno de su ultima aspiracion, en los poderes sobrenaturales. D.
+Fadrique no vio en ellos sino tiranos, verdugos o espantajos sin
+consistencia.
+
+Cada siglo tiene su espiritu, que se esparce y como que se diluye en el
+aire que respiramos, infundiendose tal vez en las almas de los hombres,
+sin necesidad de que las ideas y teorias pasen de unos entendimientos a
+otros por medio de la palabra escrita o hablada. El siglo XVIII tal vez
+no fue critico, burlon, sensualista y descreido porque tuvo a Voltaire,
+a Kant y a los enciclopedistas, sino porque fue critico, burlon,
+sensualista y descreido tuvo a dichos pensadores, quienes formularon en
+terminos precisos lo que estaba vago y difuso en el ambiente: el giro
+del pensamiento humano en aquel periodo de su civilizacion progresiva.
+
+Solo asi se comprende que D. Fadrique viniese a ser impio sin leer ni
+oir nada que a ello le llevase.
+
+Esta nueva calidad que aparecio en el era bastante peligrosa en aquellos
+tiempos. D. Diego mismo se espanto de ciertas ideas de su hijo. Por
+dicha, el desenvolvimiento de tan mala inclinacion coincidio casi con la
+ida de D. Fadrique al Colegio de Guardias marinas, y se evito asi todo
+escandalo y disgusto en Villabermeja.
+
+Las chachas Victoria y Ramoncica lloraron mucho la partida de D.
+Fadrique; el P. Jacinto la sintio; D. Diego, que le llevo a la Isla, se
+alegro de ver a su hijo puesto en carrera, casi mas que se afligio al
+separarse de el; y los frailes, y Casimirito sobre todo, tuvieron un dia
+de jubilo el dia en que le perdieron de vista.
+
+D. Fadrique volvio al lugar de alli adelante, pero siempre por brevisimo
+tiempo: una vez cuando salio del Colegio para ir a navegar; otra vez
+siendo ya alferez de navio. Luego pasaron anos y anos sin que viese a D.
+Fadrique ningun bermejino. Se sabia que estaba, ya en el Peru, ya en el
+Asia, en el extremo Oriente.
+
+
+
+
+IV
+
+De las cosas de D. Fadrique, durante tan larga ausencia, se tenia o se
+forjaba en el lugar el concepto mas fantastico y absurdo.
+
+D. Diego y la chacha Victoria, que eran las personas de la familia mas
+instruidas e inteligentes, murieron a poco de hallarse D. Fadrique en el
+Peru. Y lo que es a la candida Ramoncica y al limitado D. Jose, no
+escribia D. Fadrique sino muy de tarde en tarde, y cada carta tan breve
+como una fe de vida.
+
+Al P. Jacinto, aunque D. Fadrique le estimaba y queria de veras, tambien
+le escribia poco, por efecto de la repulsion y desconfianza que en
+general le inspiraban los frailes. Asi es que nada se sabia nunca a
+ciencia cierta en el lugar de las andanzas y aventuras del ilustre
+marino.
+
+Quien mas supo de ello en su tiempo fue el cura Fernandez, que, segun
+queda dicho, trato a don Fadrique y tuvo alguna amistad con el. Por el
+cura Fernandez se entero D. Juan Fresco, en quien influyo mucho el
+relato de las peregrinaciones y lances de fortuna de D. Fadrique para
+que se hiciese piloto y siguiese en todo sus huellas.
+
+Recogiendo y ordenando yo ahora las esparcidas y vagas noticias, las
+apuntare aqui en resumen.
+
+D. Fadrique estuvo poco tiempo en el Colegio, donde mostro grande
+disposicion para el estudio.
+
+Pronto salio a navegar, y fue a la Habana en ocasion tristisima. Espana
+estaba en guerra con los ingleses, y la capital de Cuba fue atacada por
+el almirante Pocok. Echado a pique el navio en que se hallaba nuestro
+bermejino, la gente de la tripulacion, que pudo salvarse, fue destinada
+a la defensa del castillo del Morro, bajo las ordenes del valeroso D.
+Luis Velasco.
+
+Alli estuvo D. Fadrique haciendo estragos en la escuadra inglesa con sus
+certeros tiros de canon. Luego, durante el asalto, peleo como un heroe
+en la brecha, y vio morir a su lado a D. Luis, su jefe. Por ultimo, fue
+de los pocos que lograron salvarse cuando, pasando sobre un monton de
+cadaveres y haciendo prisioneros a los vivos, llego el general ingles,
+Conde de Albemarle, a levantar el pabellon britanico sobre la principal
+fortaleza de la Habana.
+
+D. Fadrique tuvo el disgusto de asistir a la capitulacion de aquella
+plaza importante, y, contado en el numero de los que la guarnecian, fue
+conducido a Espana en cumplimiento de lo capitulado.
+
+Entonces, ya de alferez de navio, vino a Villabermeja, y vio a su padre
+la ultima vez.
+
+La reina de las Antillas, muchos millones de duros y lo mejor de
+nuestros barcos de guerra habian quedado en poder de los ingleses.
+
+D. Fadrique no se descorazono con tan tragico principio. Era hombre poco
+dado a melancolias. Era optimista y no quejumbroso. Ademas, todos los
+bienes de la casa los habia de heredar el mayorazgo, y el ansiaba
+adquirir honra, dinero y posicion.
+
+Pocos dias estuvo en Villabermeja. Se fue antes de que su licencia se
+cumpliese.
+
+El rey Carlos III, despues de la triste paz de Paris, a que le llevo el
+desastroso _Pacto de familia_, trato de mejorar por todas partes la
+administracion de sus vastisimos Estados. En America era donde habia mas
+abusos, escandalos, inmoralidad, tiranias y dilapidaciones. A fin de
+remediar tanto mal, envio el Rey a Galvez de visitador a Mejico, y algo
+mas tarde envio al Peru, con la misma mision, a D. Juan Antonio de
+Areche. En esta expedicion fue a Lima D. Fadrique.
+
+Alli se encontraba cuando tuvo lugar la rebelion de Tupac-Amaru. En la
+mente imparcial y filosofica del bermejino se presentaba como un
+contrasentido espantoso el que su Gobierno tratase de ahogar en sangre
+aquella rebelion, al mismo tiempo que estaba auxiliando la de Washington
+y sus parciales contra los ingleses; pero D. Fadrique, murmurando y
+censurando, sirvio con energia a su Gobierno, y contribuyo bastante a la
+pacificacion del Peru.
+
+Don Fadrique acompano a Areche en su marcha al Cuzco, y desde alli,
+mandando una de las seis columnas en que dividio sus fuerzas el general
+Valle, siguio la campana contra los indios, tomando gloriosa parte en
+muchas refriegas, sufriendo con firmeza las privaciones, las lluvias y
+los frios en escabrosas alturas a la falda de los Andes, y no parando
+hasta que Tupac-Amaru quedo vencido y cayo prisionero.
+
+Don Fadrique, con grande horror y disgusto, fue testigo ocular de los
+tremendos castigos que hizo nuestro Gobierno en los rebeldes. Pensaba el
+que las crueldades e infamias cometidas por los indios no justificaban
+las de un Gobierno culto y europeo. Era bajar al nivel de aquella gente
+semisalvaje. Asi es que casi se arrepintio de haber contribuido al
+triunfo cuando vio en la plaza del Cuzco morir a Tupac-Amaru, despues de
+un brutal martirio, que parecia invencion de fieras y no de seres
+humanos.
+
+Tupac-Amaru tuvo que presenciar la muerte de su mujer, de un hijo suyo
+y de otros deudos y amigos: a otro hijo suyo de diez anos le condenaron
+a ver aquellos barbaros suplicios de su padre y de su madre, y a el
+mismo le cortaron la lengua y le ataron luego por los cuatro remos a
+otros tantos caballos para que, saliendo a escape, le hiciesen pedazos.
+Los caballos, aunque espoleados duramente por los que los montaban, no
+tuvieron fuerza bastante para descuartizar al indio, y a este,
+descoyuntado, despues de tirar de el un rato en distintas direcciones,
+tuvieron que desatarle de los caballos y cortarle la cabeza.
+
+A pesar de su optimismo, de su genio alegre y de su aficion a tomar
+muchos sucesos por el lado comico, D. Fadrique, no pudiendo hallar nada
+comico en aquel suceso, cayo enfermo con fiebre y se desanimo mucho en
+su aficion a la carrera militar.
+
+Desde entonces se declaro mas en el la mania de ser filantropo, especie
+de secularizacion de la caridad, que empezo a estar muy en moda en el
+siglo pasado.
+
+La impiedad precoz de D. Fadrique vino a fundarse en razones y en
+discursos con el andar del tiempo y con la lectura de los malos libros
+que en aquella epoca se publicaban en Francia. El caracter burlon y
+regocijado de D. Fadrique se avenia mal con la misantropia tetrica de
+Rousseau. Voltaire, en cambio, le encantaba. Sus obras mas impias
+parecianle eco de su alma.
+
+La filosofia de D. Fadrique era el sensualismo de Condillac, que el
+consideraba como el _non plus ultra_ de la especulacion humana.
+
+En cuanto a la politica, nuestro D. Fadrique era un liberal anacronico
+en Espana. Por los anos de 1783, cuando vio morir a Tupac-Amaru, era
+casi como un radical de ahora.
+
+Todo esto se encadenaba y se fundaba en una teodicea algo confusa y
+somera, pero comun entonces. D. Fadrique creia en Dios y se imaginaba
+que tenia ciencia de Dios, representandosele como inteligencia suprema y
+libre, que hizo el mundo porque quiso, y luego le ordeno y arreglo segun
+los mas profundos principios de la mecanica y de la fisica. A pesar del
+_Candido_, novela que le hacia llorar de risa, D. Fadrique era casi tan
+optimista como el Dr. Pangloss, y tenia por cierto que todo estaba
+divinamente bien y que nada podia estar mejor de lo que estaba. El mal
+le parecia un accidente, por mas que a menudo se pasmase de que
+ocurriera con tanta frecuencia y de que fuera tan grande, y el bien le
+parecia lo substancial, positivo e importante que habia en todo.
+
+Sobre el espiritu y la materia, sobre la vida ultra-mundana y sobre la
+justificacion de la Providencia, basada en compensaciones de eterna
+duracion, D. Fadrique estaba muy dudoso; pero su optimismo era tal, que
+veia demostrada y hasta patente la bondad del cielo, sin salir de este
+mundo sublunar y de la vida que vivimos. Verdad es que para ello habia
+adoptado una teoria, novisima entonces. Y decimos que la habia adoptado,
+y no que la habia inventado, porque no nos consta, aunque bien pudo ser
+que la inventase; ya que cuando llega el momento y suena la hora de que
+nazca una idea y de que se formule un sistema, la idea nace y el sistema
+se formula en mil cabezas a la vez, si bien la gloria de la invencion se
+la lleva aquel que por escrito o de palabra le expone con mas claridad,
+precision o elegancia.
+
+La idea, o mejor dicho, la teoria novisima, tal como estaba en la mente
+de D. Fadrique, era en compendio la siguiente:
+
+Entendia el filosofo de Villabermeja que habia una ley providencial y
+eterna para la historia, tan indefectible como las leyes matematicas,
+segun las cuales giran en sus orbitas los astros. En virtud de esta ley,
+la humanidad iba adelantando siempre por un camino de perfectibilidad
+indefinida; su ascension hacia la luz, el bien, la verdad y la belleza,
+no tenia pausa ni termino. En esto, el humano linaje, en su conjunto,
+seguia un impulso necesario. Toda la gloria del exito era para el Ser
+Supremo, que habia dado aquel impulso; pero, dentro del providencial
+movimiento que de el nacia, en toda accion, en toda idea, en todo
+proposito, cada individuo era libre y responsable. El maravilloso
+trabajo de la Providencia, el misterio mas bello de su sabiduria
+infinita, consistia en concertar con atinada armonia todos aquellos
+resultados de la libertad humana a fin de que concurriesen al
+cumplimiento de la ley eterna del progreso, o en tenerlos previstos con
+tan divina prevision y acierto, que no perturbasen lo que estaba
+prescrito y ordenado; asi como, aunque sea baja comparacion, cuenta el
+inventor y constructor perito de una maquina con los rozamientos y con
+el medio ambiente.
+
+Tal manera de considerar los sucesos se avenia bien con el caracter de
+D. Fadrique, corroborando su desden hacia las menudencias, y su prurito
+de calificar de menudencias lo que para los mas de los hombres es
+importante en grado sumo, y transformando su propension a la alegria y a
+la risa en serenidad olimpica, digna de los inmortales.
+
+En su moral no dejaba de ser severo. No habia borrado de sus tablas de
+la ley ni un tilde ni una coma de los mandamientos divinos. Lo unico que
+hacia era dar mas vigor, si cabe, a toda prohibicion de actos que
+produzcan dolor, y relajar no poco las prohibiciones de todo aquello que
+a el se le antojaba que solo traia deleite o bienestar consigo.
+
+En aquella edad, pensar asi en Espana y en sus dominios ya hemos dicho
+que era expuesto; pero D. Fadrique tenia el don de la mesura y del tino,
+y sin hipocresia lograba no chocar ni lastimar opiniones o creencias.
+
+Concurria a esto la buena gracia con que se ganaba las voluntades, no
+con inspirar trivial afecto a todo el mundo, sino inspirandole muy vivo
+a los pocos que el queria, los cuales valian siempre por muchos para
+defenderle y encomiarle.
+
+En la primera mocedad, dotado D. Fadrique de tales prendas, y siendo
+ademas bello y agraciado de rostro, de buen talle, atrevido y sigiloso,
+consiguio que lloviesen sobre el las aventuras galantes, y tuvo alta
+fama de afortunado en amores.
+
+Despues de terminada la rebelion de Tupac-Amaru ascendio a capitan de
+fragata, y su reputacion de buen soldado y de sabio y habil marino llego
+a su colmo.
+
+Casi cuando acababan de espirar en el Cuzco los ultimos indios parciales
+de la independencia de su patria, siendo atenaceados algunos con tenazas
+candentes antes de ahorcarlos, llego la nueva a Lima de que habiamos
+hecho la paz con Inglaterra, logrando la independencia de su colonia, en
+pro de la cual combatimos.
+
+Don Fadrique pudo entonces obtener licencia para navegar a las ordenes
+de la Compania de Filipinas, y salio para Calcuta mandando un navio
+cargado de preciosas mercaderias. Tres viajes hizo de Lima a Calcuta y
+de Calcuta a Lima; y como llevaba muy buena pacotilla y un sueldo
+crecido, y alcanzo ventas muy ventajosas, se hallo en poco tiempo
+poseedor de algunos millones de reales.
+
+En las largas temporadas que D. Fadrique paso en la India se aficiono
+mucho a la dulzura de los indigenas de aquel pais y tomo en mayor
+aborrecimiento el fervor religioso y guerrero de otras naciones. Tippoo,
+sultan de Misor, se habia empenado en convertir al islamismo a todos los
+indostanies y en dilatar su imperio hasta el Cabo Comorin, a donde nunca
+habian penetrado las huestes de otros conquistadores musulmanes. La
+horrible devastacion del floreciente reino de Travancor, en las barbas
+de los ingleses, fue la consecuencia de la ambicion y del celo muslimico
+del sultan mencionado. El Gobernador general de la India se resolvio al
+cabo a vengar y a remediar lo que hubiera debido impedir, y partio de
+Calcuta a Madras con muchos soldados europeos y cipayos, y grandes
+aprestos de guerra. En aquella ocasion D. Fadrique tuvo el gusto de
+ganar bastantes rupias, sirviendo una buena causa y conduciendo a Madras
+en su navio, con la autorizacion debida, tropas, viveres y municiones.
+
+Parece que poco tiempo despues de este suceso, y aun antes de que el
+rajah de Travancor fuese restablecido en su trono, y el sultan Tippoo
+vencido y obligado a hacer la paz, D. Fadrique, cansado ya de
+peregrinaciones y trabajos, con la ambicion apagada y con el deseo de
+fortuna mas que satisfecho, logro, de vuelta a Lima, obtener su retiro,
+y se vino a Europa, anhelante de presenciar la gran revolucion que en
+Francia se estaba realizando, cuyos principios se hallaban tan en
+concordancia con los suyos, y cuya fama llenaba el mundo de asombro.
+
+Don Fadrique, sin embargo, solo estuvo en Paris algunos meses: desde
+fines de 1791 hasta Septiembre de 1792. Este tiempo le basto para
+cansarse y hartarse de la gran revolucion, desenganarse un poco de su
+liberalismo y dudar de sus teorias de constante progreso.
+
+En Madrid vivio, por ultimo, dos anos, y tambien se desengano de
+muchisimas cosas.
+
+Entrado ya en los cincuenta de su edad, aunque sano y bueno, y
+apareciendo en el semblante, en la robustez y gallardia del cuerpo, y en
+la serenidad y viveza del espiritu mucho mas joven, le entro la
+nostalgia de que padecen casi todos los bermejinos, y tomo la
+irrevocable resolucion de retirarse a Villabermeja para acabar alli
+tranquilamente su vida.
+
+Las cartas que escribio a su hermano D. Jose y a la chacha Ramoncica,
+que vivian aun, anunciandoles su vuelta definitiva y para siempre,
+fueron breves, aunque muy carinosas. En cambio, escribio al P. Jacinto
+una extensa carta, que se conserva aun y que debe ser trasladada a este
+sitio. La carta es como sigue:
+
+
+
+
+V
+
+Mi querido P. Jacinto: Ya sabra V. por mi hermano y por la chacha
+Ramoncica que estoy decidido a irme a ese lugar a acabar mi vida donde
+pase los mejores anos y los mas inocentes de ella (ibuena inocencia era
+la mia!), jugando al hoyuelo, a las chapas, al salto de la comba y
+algunas veces al cane, y andando a pedradas y a mojicones con mis
+coetaneos y compatricios.
+
+Entonces estaba yo cerril; pero ya V. se hara cargo de que me he pulido
+bastante peregrinando por esos mundos, y de que ahora son otras mis
+aficiones y muy diversos mis cuidados. Los frailes companeros de V. no
+tendran ya necesidad de amenazarme con los Toribios.
+
+Mi estancia en el lugar no traera perturbacion alguna; antes, por el
+contrario, yo me lisonjeo de que reporte algunas ventajas. He hecho
+dinero y empleare ahi mucha parte en fomentar la agricultura. El vino que
+ahi se produce es abominable y puede ser excelente. Trabajando se
+lograra hacerle potable y bueno.
+
+Sonando estoy con las agradables veladas que vamos a pasar en el
+invierno, jugando a la malilla y al tute, disputando sobre nuestras no
+muy concordes teologias, y refiriendo yo a V. mis aventuras en el Peru,
+en la India y en otras apartadas regiones.
+
+Se que V., a pesar de los anos, esta firme como un roble, por lo cual me
+prometo que ha de dar conmigo largos paseos a caballo y a pie, y ha de
+acompanarme a cazar perdices. Tengo dos magnificas escopetas inglesas,
+que compre en Calcuta, y con las cuales he cazado tigres, tan grandes
+algunos de ellos como borricos. Ya vera V. que bien le va tirando con
+cualquiera de estas escopetas a las pacificas y enamoradas perdices que
+acuden al reclamo en la estacion del celo.
+
+A pesar de nuestra edad, hemos de emplearnos todavia, si V. no se opone,
+en algunas cosas harto infantiles. Hemos de volver al Pozo de la Solana,
+como hace cuarenta anos, a cazar colorines y otros pajarillos, ya con la
+red, ya con liga y esparto. Tengame V. preparado un buen par de
+cimbeles.
+
+Todas las cosas de por ahi se me ofrecen a la memoria con el encanto de
+los primeros anos. Entiendo que voy a remozarme al verlas y gozarlas.
+Tengo gana de volver a comer pinonate, salmorejo, hojuelas, gajorros,
+pestinos, cordero en caldereta, cabrito en cochifrito, empanadas de
+boquerones con chocolate, torta-maimon, gazpacho, longanizas y los demas
+primores de cocina y reposteria con que suelen regalarse los sibaritas
+bermejinos. No por eso rompere con la costumbre contraida en otras
+tierras, sino que pienso llevar en mi compania a un gabacho que he
+traido de Paris, el cual condimenta unos manjares que doy por cierto que
+han de gustar a V., aunque tienen nombres imposibles casi de pronunciar
+por una boca de Villabermeja; pero ya V. se convencera de que, sin
+pronunciarlos, los mastica, los saborea, se los traga y le saben a
+gloria.
+
+Por mas extrano que a V. le parezca, llevo tambien vino a esa tierra del
+vino. Yo recuerdo que V. era un excelente catador; que V. tenia un
+paladar muy fino y una nariz delicadisima. Espero, pues, que ha de
+comprender y estimar el merito de los vinos de _extranjis_ que yo lleve,
+y que no caeran en su estomago como si cayesen en el sumidero.
+
+Estoy muy contento de que me viva aun la chacha Ramoncica. Me han dicho
+que en su casa sigue todo como antes. Los mismos muebles, la misma
+criada Rafaela, y hasta el grajo, bien sea el mismo tambien, que por
+milagro de nuestro Santo Patrono vive aun, o bien sea otro que le
+reemplazo a tiempo, y parece el fenix renacido de sus cenizas.
+
+Mucha gana tengo de dar un abrazo a la chacha Ramoncica, aunque, dicho
+sea entre nosotros, yo queria mas a la pobre chacha Victoria. iQue noble
+mujer aquella! Aseguro a V. que no he hallado igual mujer en el mundo.
+Si la hubiera hallado, no seria yo solteron.
+
+En este punto he sido poco feliz. No he hallado mas que mujeres ligeras,
+casquivanas, frivolas y sin alma. Una sola, alla en Lima, me quiso de
+veras con amor fervoroso, pero criminal. Yo tambien la quise, por mi
+desgracia, porque tenia un genio de todos los diablos, y queriendonos
+mucho, la historia de nuestros amores se compuso de una serie de
+peloteras diarias. Aquellos amores fueron pesadilla, y no deleite. Ella
+era muy devota, habia sido una santa y seguia en opinion de tal, porque
+procedimos siempre con cautela y recato. Sin embargo, en el fondo de su
+atribulada conciencia, en lo profundo de su mente, orgullosa y fanatica
+a la vez, sentia vergueenza de haber humillado ante mi su soberbia y de
+haberse rendido a mi voluntad, y tenia miedo y horror de haber dejado
+por mi el buen camino, ofendiendo a Dios y faltando a sus deberes. Todo
+esto, sin darse ella mucha cuenta de lo que hacia, me lo queria hacer
+pagar, considerandome en extremo culpado. Lo que yo tuve que aguantar
+no tiene nombre. Creame V., P. Jacinto, en el pecado lleve la
+penitencia. Asi es que me harte de amores serios para anos, y me dedique
+desde entonces a los ligeros. ?Para que atormentarse en un asunto que
+debe ser todo de amenidad, regocijo y alegria?
+
+Quizas por esta razon, y no porque apenas se de _in rerum natura_, no
+alcance nunca el amor de una chacha Victoria joven. Si le hubiera
+alcanzado, poco tierno soy de corazon, pero no lo dude V., hubiera
+muerto bendiciendola, como murio el cadete, o hubiera conquistado por
+ella y para ella, no el grado de capitan, sino el mundo.
+
+En fin, ya paso la mocedad, y no hay que pensar en novelerias.
+
+Yo estoy desenganado y aburrido, si bien con desengano apacible y suave
+aburrimiento.
+
+Se me acabo la ambicion; no siento apetito de gloria; no aspiro a ser
+del vano dedo senalado; tengo mas bienes de fortuna de los que necesito;
+estoy sediento de reposo, de obscuridad y de calma, y por todo esto me
+retiro a Villabermeja; pero no para hacer penitencia, sino para darme
+una vida regalada, tranquila, llena de orden y bienestar, cuidandome
+mucho y viendo lo que dura un Comendador Mendoza bien conservado. Hasta
+ahora lo estoy. No parece que tengo cincuenta anos, sino menos de
+cuarenta. Ni una cana. Ni una arruga. Todavia me llaman senorito, y no
+senor, y no faltan hembras de garbo que me califiquen de real mozo,
+ofendiendo mi modestia.
+
+Mi mayor desengano ha sido en mis ideas y doctrinas, si bien no ha sido
+bastante para hacerme variar.
+
+Dios me perdone si me equivoco a fuerza de creerle bueno. Yo, creyendo
+en el y figurandomele como persona, tengo que figurarmele todo lo bueno
+que concibo que una persona puede ser. Por consiguiente, no completando
+mi concepto de su bondad la gloria de la otra vida por inmensa que sea,
+supongo en esta vida que vivimos, por mas que sirva para ganar la otra,
+un fin y un proposito en si, y no solo el ultramundano. Este fin, este
+proposito es ir caminando hacia la perfeccion, y sin alcanzarla aqui
+nunca, acercarse cada vez mas a ella. Creo, pues, en el progreso; esto
+es, en la mejora gradual y constante de la sociedad y del individuo, asi
+en lo material como en lo moral, y asi en la ciencia especulativa como
+en la que nace de la observacion y la experiencia, y da ser a las artes
+y a la industria.
+
+El mejor medio de este progreso, y al mismo tiempo su mejor resultado en
+nuestros dias, es, a mi ver, la libertad. La condicion mas esencial de
+esta libertad es que todos seamos igualmente libres.
+
+Figurese V. cuanto me encantaria la revolucion francesa y su Asamblea
+Constituyente, que propendia a realizar estos principios mios; que
+proclamaba los derechos del hombre.
+
+Pedi mi retiro, deje mi carrera, y vine, lleno de impaciencia, desde el
+otro hemisferio a banarme en la luz inmortal de la gran revolucion y a
+encender mi entusiasmo en el sagrado fuego que ardia en Paris, donde
+imagine que estaban el corazon y la mente del mundo.
+
+Pronto se desvanecieron mis ilusiones. Los apostoles de la nueva ley me
+parecieron, en su mayor parte, bribones infames o freneticos furiosos,
+llenos de envidia y sedientos de sangre. Vi al talento, a la virtud, a
+la belleza, al saber, a la elegancia, a todo lo que por algo sobresale
+en la tierra, ser victima de aquellos fanaticos o de aquellos
+envidiosos. Las hazanas de los soldados de la revolucion contra los
+reyes de Europa coligados no podian admirarme. No me parecian la defensa
+serena del que confia en su valor y en su derecho, sino el brio febril
+de la locura, excitada por la embriaguez de la sangre y por medio de
+asesinatos horribles. Paris se me antojaba el infierno, y no atino ahora
+a comprender como permaneci tanto tiempo en el. Todo estaba trocado: la
+brutalidad se llamaba energia; sencillez el desalino indecente;
+franqueza la groseria, y virtud el no tener entranas para la compasion.
+Recordaba yo las epocas de mayor tirania, y no hallaba epoca alguna
+peor, sobre todo si se considera que estabamos en el centro de Europa y
+que llevabamos tantos siglos de civilizacion y cultura. El tirano no era
+uno, eran varios, y todos soeces y sucios de alma y de cuerpo.
+
+Hui de Paris y vine a Madrid. Otra desilusion. Si por alla crei
+presenciar una abominable y barbara trajedia, aqui me encontre en un
+grotesco, asqueroso y lascivo sainete. Por alla sangre; por aca
+inmundicia.
+
+No por eso apostate de mi optimismo ni eche a un lado mi doctrina de
+indefinido progreso. Lo que hice fue reconocer mi error en calculos de
+cronologia, para los cuales no habia contado yo con la feroz y
+desgrenada revolucion de Francia.
+
+En vista de esta revolucion, el bien relativo, el estado de libertad y
+de adelantamiento para las sociedades, que yo fantaseaba como inmediato,
+se hundio hacia adentro, en los abismos del porvenir, lo menos dos o
+tres siglos.
+
+Como para entonces no vivire yo, y como en el estado presente del mundo
+estoy ya harto de la vida practica, he resuelto refugiarme en la
+contemplacion; y a fin de gozar del espectaculo de las cosas humanas,
+mezclandome en ellas lo menos posible, voy a tomar asiento, como
+espectador desapasionado, en la propia Villabermeja.
+
+Mi hermano, que tiene ya una hija casadera, a quien naturalmente desea
+que salte un buen novio, se va a vivir a la vecina ciudad, donde ya
+tiene casa tomada, y a mi me deja a mis anchas y solo en la casa
+solariega de los Mendoza, donde le dare albergue siempre que venga al
+lugar para sus negocios.
+
+Yo me atengo al refran que dice _o corte o cortijo_; y ya que me fugo de
+Paris y de Madrid, no quiero ciudad de provincia, sino aldea.
+
+En la gran casa de los Mendoza bermejinos voy a estar como garbanzo en
+olla; pero se llenaran algunos cuartos con la multitud de libros que voy
+a llevar.
+
+Vamos a tener una vida envidiable; y digo _vamos_, porque supongo y
+espero que V. me hara compania a menudo.
+
+Mi determinacion es irrevocable, y me voy ahi, para no salir de ahi,
+salvo cuando vaya como de paseo a caballo, a visitar a mi hermano y a su
+familia, en la ciudad cercana, la cual, a pesar de su pomposo titulo de
+ciudad, tiene tambien mucho de pueblo pequeno y rural, con perdon y en
+paz sea dicho.
+
+Adios, beatisimo padre. Encomiendeme V. a Dios, con cuyo favor cuento
+para escapar de esta confusion ridicula de la corte, y poder pronto
+darle, en esa encantadora Villabermeja, un apretado abrazo.
+
+
+
+
+VI
+
+Veinte dias despues de recibida esta carta por el P. Jacinto, se realizo
+la entrada solemne en Villabermeja del ilustre Comendador Mendoza.
+
+Desde Madrid a la capital de la provincia, que entonces se llamaba
+reino, nuestro heroe vino en coche de colleras y empleo nueve dias. En
+la capital de la provincia se encontro con su hermano D. Jose, con el P.
+Jacinto y con otros amigos de la infancia, que le estaban aguardando.
+Entre ellos sobresalia el tio Gorico, maestro pellejero, habil
+fabricador de corambres y notabilisimo en el dificil arte de echar
+botanas a los pellejos rotos. Este habia sido el muchacho mas diabolico
+del lugar despues de D. Fadrique, y su teniente cuando las pendencias,
+pedreas y demas hazanas contra el bando de D. Casimiro.
+
+El tio Gorico no tenia mas defecto que el de haberse entregado con
+sobrado carino a la bebida blanca. El aguardiente anisado le encantaba.
+Y como al asomar la aurora por el estrecho horizonte de Villabermeja el
+tio Gorico, segun su expresion, mataba el gusanillo, resultaba que casi
+todo el dia estaba calamocano, porque aquel fuego que encendia en su ser
+con el primer fulgor matutino, se iba alimentando, durante el dia,
+merced a frecuentes libaciones.
+
+Por lo demas, el tio Gorico no perdia nunca la razon; lo que lograba era
+envolver aquella luz del cielo en una gasa tenue, en un fanal primoroso,
+que le hacia ver las cosas del mundo exterior y todo lo interno de su
+alma y los tesoros de su memoria como al traves de un vidrio magico.
+Jamas llegaba a la embriaguez completa; y una vez sola, decia el habia
+tenido en toda su vida alferecia en las piernas. Era, pues, hombre de
+chispa en diversos sentidos, y nadie tenia mejores ocurrencias, ni
+contaba mas picantes chascarrillos, ni se mostraba mas util y agradable
+companero en una partida de caza.
+
+En el lugar gozaba de celebridad envidiable por mil motivos, y entre
+otros, porque hacia el papel de Abraham en el paso de Jueves Santo por
+la manana, tan admirablemente bien, que nadie se le igualaba en muchas
+leguas a la redonda. Con un vestido de mujer por tunica, una colcha de
+cama por manto, su turbante y sus barbas de lino, tomaba un aspecto
+venerable. Y cuando subia al monte Moria, que era un establo cubierto de
+verdura, que se elevaba en medio de la plaza, adquiria la majestad
+patetica de un buen actor. Pero en lo que mas se lucia, arrancando
+gritos de entusiasmo, era cuando ofrecia a Isaac al Todopoderoso antes
+de sacrificarle. Isaac era un chiquillo de diez anos lo menos. Con la
+mano derecha el tio Gorico le levantaba hacia el cielo, y asi, extendido
+el brazo, como si no fuera de hueso y carne, sino de acero firmisimo,
+permanecia catorce o quince minutos. Luego venia el momento de las mas
+vivas emociones; el terror tragico en toda su fuerza. Abraham ataba al
+chiquillo al ara, y sacaba un truculento chafarote que llevaba al cinto.
+Tres o cuatro veces descargaba cuchilladas con una violencia increible.
+Las mujeres se tapaban los ojos y daban espantosos chillidos, creyendo
+ya segada la garganta del muchacho que prefiguraba a Cristo; pero el tio
+Gorico paraba el golpe antes de herir, como no atreviendose a consumar
+el sacrificio. Al fin aparecia un angel, con alas de papel dorado, en el
+balcon de las Casas Consistoriales, y cantaba el romance que empieza:
+
+ "Detente, detente, Abraham;
+ No mates a tu hijo Isaac,
+ Que ya esta mi Dios contento
+ Con tu buena voluntad."
+
+El sacrificio del cordero en vez del hijo, con lo demas del paso, lo
+ejecutaba el tio Gorico con no menor maestria.
+
+En mas de una ocasion trataron de ganarle, ofreciendole mucho dinero
+para que fuese a hacer de Abraham a otras poblaciones; pero el no quiso
+jamas ser infiel a su patria y privarla de aquella gloria.
+
+Don Jose, el P. Jacinto, el tio Gorico y los demas amigos, muy contentos
+de haber abrazado a D. Fadrique, contentisimo tambien de verse entre los
+companeros de su infancia, emprendieron a caballo el viaje a
+Villabermeja, que, con madrugar y picar mucho, pudo hacerse en diez
+horas, llegando todos al lugar al anochecer de un hermoso dia de
+primavera, en el ano de 1794.
+
+Dona Antonia, mujer de D. Jose, y sus dos hijos, D. Francisco, de edad
+de catorce anos, y dona Lucia, que tenia ya diez y ocho, acompanados de
+la chacha Ramoncica, recibieron con jubilo, con abrazos y otras mil
+muestras de carino al Comendador, quien ya tenia por suya la casa
+solariega. D. Jose y su familia se habian establecido en la ciudad, y
+solo por dos dias habian venido al pueblo para recibir al querido
+pariente.
+
+Este, como era de suyo muy modesto, se maravillo y complacio en ver que
+alcanzaba en Villabermeja mas popularidad de lo que creia. Vinieron a
+verle todos los frailes, desde los mas encopetados hasta los legos, el
+medico, el boticario, el maestro de escuela, el alcalde, el escribano y
+mucha gente menuda.
+
+Al dia siguiente de la llegada la chacha Ramoncica quiso lucirse, y se
+lucio, dando un magnifico _pipiripao_. D. Fadrique, cuando oyo esta
+palabra, tuvo que preguntar que significaba, y le dijeron que algo a
+modo de festin. En cambio, se cuentan aun en Villabermeja los grandes
+apuros en que estuvo aquella noche la chacha Ramoncica cuando volvio a
+su casa, cavilando que seria lo que su sobrino le habia pedido para el
+festin, y que ella ansiaba que le sirviesen, a fin de darle gusto en
+todo. El vocablo, para ella inaudito, con que su sobrino habia
+significado la cosa que deseaba, casi se le habia borrado de la mente.
+Por ultimo, consultando el caso con Rafaela, y haciendo un esfuerzo de
+memoria, vino a recomponer el vocablo y a declarar que lo que su sobrino
+habia pedido era _economia_.
+
+--?Que es eso, Rafaela? --pregunto a su fiel criada.
+
+Y Rafaela contesto:
+
+--Senora, ?que ha de ser? i_Ajorro_!
+
+No le hubo, sin embargo. La chacha Ramoncica echo aquel dia el bodegon
+por la ventana.
+
+Al siguiente le toco lucirse al Comendador, y a pesar de toda su
+filosofia gozo en el alma de que sus deudos y paisanos viesen
+maravillados su vajilla de porcelana, su plata y los demas objetos raros
+o bellos que de sus viajes habia traido, y que habia mandado por delante
+de el con su criado de mas confianza. Hasta la extrana fisonomia de
+este, que era un indio, pasmo a los bermejinos, con deleite y
+satisfaccion de D. Fadrique. Tuvo ademas un placer indescriptible en
+contar sus aventuras y en hacer descripciones de paises remotos, de
+costumbres peregrinas y de casos singulares que habia visto o en los que
+habia tomado parte.
+
+Nada de esto debe movernos a rebajar el concepto que del Comendador
+tenemos. Por mas que parezca pueril, tal vanidad es mas comun de lo que
+se cree. ?A quien no le agrada, cuando vuelve al lugar de su nacimiento,
+darse cierto tono, sin ofender a nadie, manifestando cuan importante
+papel ha hecho en el mundo?
+
+Gente hay que no espera para esto a ir a su lugar. Nacido en uno muy
+pequeno de Andalucia tuve yo cierto amigo que, como llegase a ser
+personaje de gran suposicion y de muchas campanillas, cifraba su mayor
+deleite en mandar a su pueblo todos los anos un ejemplar de la _Guia de
+forasteros_, con registro en las varias paginas en que estaba estampado
+su nombre. Un ano fue la _Guia_ con ocho registros, y el pasmo de los
+lugarenos, participado por carta a mi amigo, le dio un contento que
+casi rayaba en beatitud o bienaventuranza.
+
+No es menor el gusto que se tiene en contar lances y sucesos y en
+describir prodigios. De aqui sin duda el refran: _de luengas vias,
+luengas mentiras_. Baste, pues, decir, en elogio de D. Fadrique, que el
+refran no rezo con el nunca, porque era la veracidad en persona. Lo que
+no aseguraremos es que fuese siempre creido en cuanto refirio. Los
+lugarenos son maliciosos y desconfiados; suelen tener un criterio alla a
+su manera, y a menudo las cosas mas ciertas les parecen falsas o
+inverosimiles, y las mentiras, por el contrario, muy conformes con la
+verdad. Recuerdo que un mayordomo andaluz de cierto inolvidable y
+discreto Duque, que estuvo de embajador en Napoles, fue a su pueblo con
+licencia. Cuando volvio le embromabamos suponiendo que habria contado
+muchos embustes. El nos confeso que si, y aun anadio, jactandose de
+ello, que todo se lo habian creido, menos una cosa.
+
+--?Que cosa era esa? --le preguntamos.
+
+-Que cerca de Napoles --respondio,-- hay un monte que echa chispas por
+la punta.
+
+De esta suerte pudo muy bien nuestro D. Fadrique, sin apartarse un apice
+de la verdad, dejar de ser creido en algo, sin que sus paisanos se
+atreviesen a decirle, como decian al mayordomo del Duque cuando hablaba
+del Vesubio: "iEsa es grilla!"
+
+Al dia tercero despues de la llegada de D. Fadrique, su hermano D. Jose
+y su familia se volvieron a la ciudad; y entonces, con mas reposo, pudo
+entregarse el Comendador a otro placer no menos grato: el de visitar y
+recordar los sitios mas queridos y frecuentados de su ninez, y aquellos
+en que le habia ocurrido algo memorable. Estuvo en el Retamal y en el
+Llanete, que esta junto, donde le descalabraron dos veces; fue a la
+fuente de Genazahar y al Pilar de Abajo; subio al Laderon y a la Nava, y
+extendio sus excursiones hasta el cerro de Jilena y el monte de
+Horquera, poblado entonces de corpulentas y seculares encinas.
+
+Tomo, por ultimo, D. Fadrique verdadera posesion de su vivienda,
+arrellanandose en ella, por decirlo asi, poniendo en orden los muebles
+que habia traido, colocando los libros y colgando los cuadros.
+
+En estas faenas, dirigidas por el, casi siempre estaba presente el P.
+Jacinto; y al cabo D. Fadrique quedo instalado, forjandose un retiro,
+rustico a par que elegante, y una soledad amenisima en el lugar donde
+habia nacido.
+
+
+
+
+VII
+
+Encantado estaba D. Fadrique con su modo de vivir. Ya leyendo, ya de
+tertulia o de paseo con el P. Jacinto, ya de expediciones campestres y
+venatorias con el mismo padre y con el iluminado y ameno tio Gorico, el
+tiempo se deslizaba del modo mas grato. Ningun deseo sentia D. Fadrique
+de ir a otro pueblo, abandonando a Villabermeja; pero D. Jose tenia
+cuarto preparado para recibirle en su casa de la ciudad, y sus
+instancias fueron tales, que no hubo mas que ceder a ellas.
+
+El Comendador fue a la ciudad a pasar todo el mes de Mayo. Llego en la
+tarde del ultimo dia de Abril, y como el viaje es un paseo, aquella
+noche estuvo de tertulia hasta cerca de las once, que en 1794 era ya
+mucho velar. Dos o tres hidalgos; otras tantas senoras machuchas; dos
+jovenes amiguitas de Lucia, sobrina de D. Fadrique; un respetable senor
+cura y un caballerito forastero y muy elegante componian la reunion de
+casa de D. Jose, que empezo antes de que anocheciera.
+
+Nadie llamo la atencion de D. Fadrique, que era harto distraido.
+Necesitaba que las personas le gustasen o le disgustasen para fijarse en
+ellas, y con gran dificultad acertaba la gente a gustarle, y mucho menos
+a disgustarle. Asi es que, mostrandose muy urbano con todos, apenas
+reparo en ninguno.
+
+Al toque de oraciones sirvieron el refresco.
+
+Primero pasaron dos criadas repartiendo platos, servilletas y
+cucharillas de plata; luego entraron otras dos criadas, que traian
+sendas bandejas llenas de tacillas de cristal con almibares diferentes.
+Cada tertuliano fue tomando en su asiento una tacilla del almibar que
+mas le gustaba. Las criadas de las bandejas pasaron de nuevo recogiendo
+las tacillas vacias, y rogando a los senores que tomasen otra de otro
+almibar, como en efecto la tomaron muchos.
+
+La historia, prolija en este punto, cuenta que los almibares eran de
+nueces verdes, de cabellos de angel, de tomate y de hoja de azahar. Hubo
+tambien arrope de melocoton.
+
+Las ninfas fregonas, muy compuestas y con muchas flores en el mono,
+sirvieron luego copitas de rosoli, del que solo bebieron los caballeros;
+y por ultimo trajeron el chocolate con torta de bizcocho, polvorones,
+pan de aceite y hojaldres. Termino todo con el agua, que en vasos de
+cristal y en bucaros olorosos repartieron asimismo las criadas.
+
+Duro esto hasta que dieron las animas.
+
+El refresco se tomo con toda ceremonia y con pocas palabras. Las sillas
+pegadas a la pared, y todos sentados sin echar una pierna sobre otra, ni
+inclinarse de ningun lado, ni recostarse mucho.
+
+Despues de tomado el refresco, hubo alguna mas libertad y expansion, y
+Lucia se atrevio a rogar al caballerito que recitase unos versos.
+
+--Si, si --dijeron en coro casi todos los tertulianos;--que recite.
+
+--Recitare algo de Melendez, --dijo el joven.
+
+--No, de V. --replico Lucia.-- Sepa V., tio, --anadio dirigiendose al
+Comendador,-- que este senor es muy poeta y gran estudiante. Ya vera
+usted que lindos versos compone.
+
+--V. es muy amable, Srta. Dona Lucia. La amistad que me tiene la engana.
+Su senor tio de V. va a salir chasqueado cuando me oiga.
+
+--Yo confio tanto en el fino gusto de mi sobrina --dijo el Comendador,--
+que dudo de que se equivoque, por ferviente que sea la amistad que V. le
+inspire. Casi estoy convencido de que los versos seran buenos.
+
+--Vamos, recitelos V., D. Carlos.
+
+--No se cuales recitar que cansen menos, y que a V. que me fia, y a mi
+que soy el autor, nos dejen airosos.
+
+--Recite V. --contesto Lucia,-- los ultimos que ha compuesto a Clori.
+
+--Son largos.
+
+--No importa.
+
+Don Carlos no se hizo mas de rogar, y con entonacion mesurada y cierta
+timidez que le hubiera hecho simpatico, aunque ya por si no lo fuese,
+recito lo que sigue:
+
+ El placido arroyuelo
+ Rompe el lazo de hielo,
+ Y desatado en onda cristalina
+ Fecunda la pradera.
+ Flora presta sus galas a Chiprina;
+ Reluce Febo en la celeste esfera,
+ Y en la noche callada
+ La casta diosa a su pastor dormido,
+ Con tremulo fulgor, besa extasiada.
+ Del techo antiguo a suspender su nido
+ Ha vuelto ya la golondrina errante;
+ Dulces trinos difunde Filomena;
+ El mar se calma, el cielo se serena;
+ Solo Cefiro amante,
+ Oreando la hierba en los alcores.
+ Y acariciando las tempranas flores,
+ Con musica y aroma el aire agita.
+ En la rica estacion de los amores
+ Amor en todo corazon palpita;
+ Pero en el alma del zagal Mirtilo
+ Halla perpetuo asilo.
+ Alli ingenioso el dios labra un dechado
+ De gracia encantadora,
+ Donde con fiel esmero ha retratado
+ A Clori bella, a la gentil pastora.
+ Por quien Mirtilo muere.
+ Clori, en tanto, amistosa y compasiva,
+ Quiere que el zagal viva,
+ Mas amarle no quiere;
+ Antes, dicen que piensa dar su mano
+ A un rabadan anciano.
+ Con celos el zagal su pena aumenta,
+ Y asi en la selva oculto se lamenta:
+
+ --iTu no sabes de amor, encanto mio!
+ iAh! Tu ignorancia virginal te engana.
+ Sere merecedor de tu desvio,
+ Mas no comprendo la ilusion extrana
+ Que a dar tanta beldad te precipita,
+ Inutil don, tesoro inmaculado,
+ A la vejez marchita.
+ La amapola del prado
+ No despliega la pompa de sus hojas,
+ De pudico amor rojas,
+ Hasta que el sol derrama
+ En su velado seno estiva llama;
+ Ni la rosa se atreve
+ A abrir el caliz entre escarcha y nieve.
+ No censurara yo que Galatea
+ Al ciclope adorase: la hermosura
+ Bien en la fuerza y el valor se emplea;
+ Bien con estrecho, carinoso nudo,
+ La hiedra cine firme tronco rudo.
+ Mas nunca a quien apenas
+ Sostener puede el peso de la vida
+ A llevar sus cadenas,
+ Si dulces, graves, el amor convida.
+ Huyen del mustio viejo las Camenas;
+ Si la flauta de Pan su labio toca,
+ Alli perece el desmayado aliento,
+ Sin convertirse en melodioso viento,
+ Y la risa del satiro provoca.
+ Con vacilante pie mal en el coro
+ De ninfas entra; y el alegre giro
+ Y canto de las Menades sonoro,
+ O con flebil suspiro,
+ O con dolientes ayes turba acaso;
+ Que, en el misterio de la santa orgia,
+ Ni el hierofante el tirso le confia,
+ Ni el llega hasta la cumbre del Parnaso.
+ iAy Clori! ?Que demencia te extravia?
+ Ya que por ti se pierde
+ Mi tierno amor, mi juventud lozana,
+ De frescas rosas y de mirto verde
+ No cinas ora una cabeza cana.
+ Trepa la vid al alamo frondoso,
+ Y a la punzante ortiga
+ Deja que adorne el murallon ruinoso.
+ ?Que riesgo, que fatiga
+ No aceptara mi amor por agradarte?
+ Por ti en el bosque vencere las fieras;
+ Por ti el furor arrostrare de Marte;
+ Y el rey de las praderas,
+ Cuya bronceada frente
+ Arma ostenta terrible, que figura
+ De nueva luna el disco refulgente,
+ De mi garrocha dura
+ Sentira en la cerviz la picadura.
+ El rabadan, por la vejez postrado,
+ Tu solicito afan reclamaria,
+ iOh, Clori! mientras yo, por tu mandado,
+ Al abismo del mar descenderia,
+ Sus perlas para ver en tu garganta,
+ Y acosaria al lobo carnicero,
+ Su hirsuta piel con plomo o con acero
+ Ganando para alfombra de tu planta.
+ Alucinada ninfa candorosa,
+ Desecha ese delirio que te lleva
+ A ser del viejo rabadan esposa.
+ Pues ique! ?te he dado en balde tanta prueba
+ De amor? Ya ves que por seguirte dejo
+ El templo de Minerva y los verjeles
+ Por do Betis copioso se dilata.
+ De mis padres me alejo,
+ Y huyo tambien de mis amigos fieles
+ Para sufrir crueldades de una ingrata.
+ No estriba tu desden en mi pobreza,
+ Que no oculta tan bajo sentimiento
+ Tu noble corazon, y ni en riqueza
+ Me vence el rabadan, ni en nacimiento.
+ Solo un funesto error, una locura,
+ iOh, Clori! iOh, rosa del pensil divino!
+ Le hara exhalar tu aroma y tu frescura
+ Entre las secas ramas del espino;
+ Te hara romper el broche delicado,
+ No para abril, para diciembre helado.
+ No asi me hieras, si matarme quieres;
+ Mira que asi te matas cuando hieres.
+
+No bien terminaron los versos, fueron estrepitosamente aplaudidos por el
+benevolo auditorio; pero, si hemos de decir la verdad, ni D. Jose ni
+dona Antonia prestaron atencion durante la lectura; las senoras mayores
+se adormecieron con el sonsonete; el senor cura hallo la composicion
+sobrado materialista y mitologica y un poco pesada, y las amiguitas de
+Lucia mas se entusiasmaron con la buena presencia del poeta que con el
+merito literario de su obra.
+
+Don Carlos, en efecto, era un morenito muy salado de veintidos a
+veintitres anos. Sus vivos y grandes ojos resplandecian con el fuego de
+la inspiracion. Su cabellera negra, ya sin polvos, lucia y daba reflejos
+azulados como las alas del cuervo. Los movimientos de su boca al hablar
+eran graciosos. Los dientes que dejaba ver, blancos e iguales; la nariz,
+recta, y la frente, despejada y serena.
+
+Iba D. Carlos vestido con suma elegancia, a la ultima moda de Paris. Era
+todo un petimetre. Parecia el principe de la juventud dorada,
+transportado por arte magica desde las orillas del Sena al rinon de
+Andalucia. El cuello de su camisa y el lienzo con que formaba lazo en
+torno de el, estaban bastante bajos para descubrir la garganta y la
+cerviz robusta sobre que posaba airosamente la cabeza. La estatura, mas
+bien alta que mediana, y el talle, esbelto. El calzon ajustado de
+casimir, la media de seda blanca y el zapato de hebilla de plata, daban
+lugar a que mostrase el galan la bien formada pierna y un pie pequeno,
+largo y levantado por el tarso.
+
+Sin duda las ninas contemplaron mas todas estas cosas, y se deleitaron
+mas con la dulzura de la voz del senorito que con el que nos atreveremos
+a calificar de idilio, la mitad de cuyas palabras estaba en griego para
+ellas.
+
+Don Fadrique habia reparado en todo. Como la mayor parte de los
+distraidos, era muy observador, y prestaba atencion intensa cuando se
+dignaba prestarla.
+
+Los versos le parecieron regulares, no inferiores a los de Melendez,
+aunque, ni con mucho, tan buenos como los de Andres Chenier, que habia
+oido en Paris. Lo que es el chico le parecio muy guapo.
+
+Advirtio tambien, con cierto gusto mezclado de zozobra, que Lucia, su
+sobrina, habia escuchado con ademan y gesto propios de quien entiende la
+poesia, y con cierta aficion, que no atinaba el a deslindar si era
+meramente literaria, o reconocia otra causa mas personal y mas honda.
+
+Por lo pronto, en consecuencia de tales observaciones, califico a su
+sobrina, de quien hasta entonces apenas habia hecho caso, de bonita y de
+discreta. Se puede decir que la miro concienzudamente por primera vez, y
+vio que era rubia, blanca, con ojos azules, airosa de cuerpo y muy
+distinguida. De todos estos descubrimientos no pudo menos de alegrarse,
+como buen tio que era; pero hizo, o creyo haber hecho, otros
+descubrimientos, que le mortificaban algo. "Tal vez seran cavilaciones",
+decia para si.
+
+En punto de las diez se acabo la tertulia.
+
+Sola ya la familia, Dona Antonia convoco a los criados, y en compania de
+todos, y en alta voz, se rezo el rosario.
+
+Por ultimo, no bastando el chocolate y el refresco, que pudiera pasar
+por merienda, para gente que comia entonces poco despues de mediodia, se
+sirvio la indispensable cena.
+
+Durante este tiempo D. Fadrique busco y encontro ocasion de tener un
+aparte con su sobrina, y le hablo de este modo:
+
+--Nina, veo que te gustan los versos mas de lo que yo creia.
+
+Ella, poniendose muy colorada y mas bonita desde la primera palabra que
+el tio pronuncio, respondiole, algo cortada:
+
+--?Y por que no han de gustarme? Aunque criada en un lugar, no soy tan
+ruda.
+
+--Basta con mirarte, hija mia, para conocer que no lo eres. Pero el que
+te gusten los versos no se opone a que puedan gustarte los poetas.
+
+--Ya lo creo que me gustan. Fr. Luis de Leon y Garcilaso son mis
+predilectos entre los liricos espanoles, --dijo Lucia con suma
+naturalidad.
+
+Casi se disipo la sospecha de D. Fadrique. Parecia inverosimil tanto
+disimulo en una muchacha de diez y ocho anos, que rezaba el rosario
+todas las noches, iba a misa y se confesaba con frecuencia.
+
+Don Fadrique no tenia tiempo para rodeos y perifrasis, y se fue
+bruscamente al asunto que le mortificaba.
+
+--Sobrina, con franqueza: ?los versos que hemos oido los ha compuesto D.
+Carlos para ti?
+
+--iQue disparate! --respondio Lucia, soltando una carcajada.
+
+--?Y por que habia de ser disparate?
+
+--Porque nada de aquello me conviene: porque yo no soy Clori.
+
+--Bien pudieras serlo. El poeta no describe a Clori. Afirma vaga e
+indeterminadamente que Clori es bella, y tu eres bella.
+
+--Gracias, tio; V. me favorece.
+
+--No; te hago justicia.
+
+--Sea como V. guste. Pero digame V., ?de donde sacamos a mi viejo
+rabadan? porque yo no doy con el.
+
+--Pues mira, yo crei haberle encontrado.
+
+--?Como, tio, si no estaba en la tertulia mas que el senor cura?
+
+--Y yo, ?no soy nadie?
+
+--?Que quiere V. decir con eso?
+
+--Quiero decir que tengo cincuenta anos, que te llevo treinta y dos, y
+que no estoy loco para aspirar a que me quieran; pero los poetas fingen
+lo que se les antoja, y el barbilindo de D. Carlos puede haber levantado
+esa maquina de suposiciones absurdas para escribir su idilio. En tal
+caso, no esta muy conforme con la verdad todo aquello de que el viejo
+rabadan no puede ya con sus huesos, ni baila, ni corre, ni guerrea, ni
+es capaz de cazar lobos como el zagal. Con mi medio siglo encima, me
+apuesto a todo con el tal D. Carlitos. Todavia, si me pongo a bailar el
+bolero, estoy seguro de que he de bailarle mejor que cuando mi padre me
+hizo que le bailara a latigazos. Y en punto a pulmones y a resuello, no
+ya para encaramarme al Parnaso corriendo detras de las bacantes, no ya
+para tocar todas las flautas y clarinetes del mundo, sino para mover las
+aspas de un molino, entiendo que tengo de sobra.
+
+--Pero, tio, si D. Carlos no ha sonado en V. ni ha pensado en mi.
+
+--Vamos, muchacha, no seas hipocritilla. A mi se me ha metido en la
+cabeza que ese chico te quiere, que ha sabido que yo venia a pasar aqui
+un mes, que ha oido decir que yo era viejo, y, con estos datos, el
+insolente ha supuesto lo demas.
+
+Don Fadrique decia todo esto con risa, para embromar a su sobrina; y,
+aunque dudoso de su recelo, algo picado de la desvergueenza del poeta,
+que por otra parte no habia dejado de caerle en gracia.
+
+--Tio --dijo por ultimo Lucia con la mayor gravedad que pudo,-- V. no es
+el viejo rabadan. El viejo rabadan es de Villabermeja como V.: hace dos
+anos que esta establecido aqui, y merece, en efecto, las calificaciones
+que le prodiga el poeta, porque esta muy asendereado y estropeado. El
+viejo rabadan se llama D. Casimiro. V. debe de conocerle.
+
+--iYa lo creo! iY vaya si le conozco! --dijo el Comendador recordando a
+su antiguo adversario y victima de la ninez.
+
+--Pero entonces, ?quien es Clori? --anadio en seguida.
+
+--Clori es una linda senorita, muy amiga mia. Su madre vive con gran
+recogimiento y no sale ni deja salir a su hija de noche. Por eso no ha
+estado Clori de tertulia; pero es mi vecina, y su madre consiente en
+que venga conmigo de paseo, en compania de mi madre. Si manana quiere V.
+ser nuestro acompanante, iremos a las huertas, a las diez, despues del
+almuerzo, por sendas en que haya sombra. Clori vendra, y V. conocera a
+Clori.
+
+--Ire con mucho gusto.
+
+--iAh, tio! Por amor de Dios, que no se le escape a V. lo de que D.
+Carlos esta enamorado de mi amiga y lo de que ella es Clori. Mire V. que
+es un secreto. Nadie mas que yo lo sabe en la poblacion. Hay que tener
+mucho recato, porque los padres de ella no quieren mas que a D. Casimiro
+y nada traslucen del amor de D. Carlos. Yo se lo he confiado a V. para
+que no fuese V. a creer que yo era Clori y que sin razon de ningun
+genero habiamos convertido a V. en viejo rabadan enclenque, a fin de dar
+motivo a los versos.
+
+--Quedo satisfecho, muchacha, y no dire nada. Te aseguro ya que me
+interesa tu amiga Clori y que tengo curiosidad de verla.
+
+De esta suerte, de improviso, vino D. Fadrique a tener, apenas llegado,
+un secreto con su sobrina, y a figurar en intrigas y lances de amor.
+
+Pensando en ello, se retiro a su cuarto, como los demas se retiraron
+cada cual al suyo, y durmio hasta las ocho de la manana, mejor que un
+mozo de veinte anos.
+
+
+
+
+VIII
+
+Dona Antonia amanecio con un tremendo jaquecazo, enfermedad a que era
+muy propensa. Tuvo, pues, que guardar cama y no pudo acompanar a paseo a
+su hija Lucia; pero, como el mal no era de cuidado, y ya Lucia tenia
+concertado el paseo con su amiga, se decidio que el Comendador las
+acompanase.
+
+La amiga de Lucia vivia en la casa inmediata. Un muro separaba los
+patios de una casa y otra. A la hora convenida, en punto de las nueve y
+media, pronta ya Lucia para salir y con su tio al lado, grito desde el
+patio, al pie del muro:
+
+--Clara (asi se llamaba Clori en la vida real), ?estas ya lista?
+
+No se hizo aguardar la contestacion.
+
+Oyose primero la voz de una criada que decia:
+
+--Senorita, senorita, Dona Lucia esta llamando a su merced.
+
+Un momento mas tarde sono en el patio contiguo una voz argentina y
+simpatica, que respondia:
+
+--Alla voy; sal a la calle; ?para que he de entrar en tu casa?
+
+Salieron D. Fadrique y Dona Lucia, y hallaron ya a Dona Clara en la
+puerta.
+
+El Comendador, a pesar de sus distracciones, miro a Dona Clara con
+extraordinaria curiosidad. Era una nina de poco mas de diez y seis anos.
+El color de su rostro, de un moreno limpio, tenido en las mejillas y en
+los labios del mas fresco carmin. La tez parecia tan suave, delicada y
+transparente, que al traves de ella se imaginaba ver circular la sangre
+por las venas azules. Los ojos, negros y grandes, estaban casi siempre
+dormidos y velados por los parpados y las largas y rizadas pestanas; si
+bien, cuando fijaban la mirada y se abrian por completo, brotaban de
+ellos dulce fuego y luz viva. Todo en Dona Clara manifestaba salud y
+lozania, y, sin embargo, en torno de sus ojos, fingiendolos mayores y
+acrecentando su brillantez, se notaba un cerco obscuro, como el morado
+lirio.
+
+Era Dona Clara mas alta que su amiga Lucia, bastante alta tambien, y,
+aunque delgada, sus formas eran bellas y revelaban el precoz y completo
+desenvolvimiento de la mujer. El cabello de Dona Clara era negrisimo,
+las manos y el pie pequenos, la cabeza bien plantada y airosa.
+
+Ambas amigas iban vestidas de negro, con mantilla y basquina, y algunas
+rosas en el peinado.
+
+Lucia dijo a su amiga la indisposicion de su madre, y que su tio el
+Comendador, recien llegado de Villabermeja, las acompanaria en el paseo.
+Salvos los cumplimientos y ceremonias de costumbre, no hubo en la
+conversacion nada memorable, hasta que los tres, que iban juntos,
+salieron de la ciudad y llegaron al campo.
+
+La pequena ciudad esta por todas partes circundada de huertas. Muchas
+sendas las cortan en diversas direcciones. A un lado y otro de cada
+senda hay una cerca de granados, zarza-moras, mimbres y otras plantas.
+En muchas sendas hay un arroyo cristalino a cada lado; en otras, un solo
+arroyo. Todas ellas gozan, en primavera, verano y otono, de abundante
+sombra, merced a los alamos corpulentos y frondosos nogales, y demas
+arboles de todo genero que en las huertas se crian.
+
+La tierra es alli tan generosa y feraz, que no puede imaginarse el
+sinnumero de flores y la masa de verdura que cinen las margenes de los
+arroyos, esparciendo grato y campestre aroma. Campanillas, mosquetas,
+violetas moradas y blancas, lirios y margaritas abren alli sus calices y
+lucen su hermosura.
+
+El sol radiante, que brilla en el cielo despejado y dora el aire
+diafano, hace mas esplendida la escena. Increible multitud de pajaros
+la anima y alegra con sus trinos y gorjeos. En Andalucia, huyendo de la
+tierra de secano, buscando el agua y la sombra, se refugian las aves en
+estos oasis de regadio, donde hay frescura y tupidas enramadas.
+
+Tales eran los sitios por donde paseaba el Comendador con las dos
+bonitas muchachas. Apenas salieron de la poblacion, tomaron la senda que
+llaman _del medio_. Ellas cogian flores, se deleitaban oyendo cantar los
+colorines o reian sin saber de que. El Comendador meditaba, sentia gran
+bienestar, gozaba de todo, aunque mas tranquilamente que ellas.
+
+Al llegar a sitio mas ancho, no ya a otra senda, sino a un camino, los
+tres, que, por ser la senda casi siempre estrecha, habian ido uno en pos
+de otro, se pusieron en la misma linea. Clara estaba en el centro. Lucia
+dijo entonces, dirigiendose a su tio:
+
+--Vamos, ya habra satisfecho V. su curiosidad. Esta es Clori. ?No es
+verdad que merece haber inspirado el idilio?
+
+Dona Clara, que si bien mas moza que Lucia, era mas reflexiva y grave,
+sintio que su amiga hubiese confiado a su tio aquel secreto, y no pudo
+reprimir las muestras de su disgusto, frunciendo el entrecejo,
+poniendose mas seria y tinendose al mismo tiempo de grana sus mejillas
+con la vergueenza y el enojo.
+
+Nada dijo Dona Clara, a pesar de ello; pero Lucia advirtio su disgusto y
+prosiguio de esta suerte:
+
+--No te ofendas Clarita. No me motejes de parlanchina. Mi tio me puso
+anoche entre la espada y la pared, y tuve que confesarselo todo. Tuve
+que disculparme y que disculpar a D. Carlos. A mi tio se le metio en la
+cabeza que el era el viejo rabadan y que yo era Clori. Ademas, mi tio es
+muy sigiloso y no dira nada a nadie. ?No es verdad tio?
+
+--Descuide V., senorita --respondio el Comendador, encarandose con Dona
+Clara, que se puso mas encarnada aun:-- nadie sabra por mi quien ha
+inspirado el idilio, que es, por cierto, precioso.
+
+El Comendador advirtio que Clara se tranquilizaba, si bien no acerto,
+con la turbacion, a pronunciar palabra alguna.
+
+Dona Lucia continuo:
+
+--iVaya si es precioso el idilio! Creame V., tio: desde Vicente Espinel
+hasta nuestra edad, Ronda no ha producido mas ingenioso poeta que
+nuestro amigo D. Carlos de Atienza, ilustre mayorazgo de la mencionada
+ciudad, el cual vive en Sevilla con sus padres, trata de tomar en
+aquella Universidad la borla de doctor en ambos Derechos, y ahora
+descuida bastante los estudios por seguir a Clori, que, desde Sevilla,
+se ha venido aqui de asiento con su familia, a quien V. sin duda conoce.
+
+--Sobrina, yo no se si tengo o no la honra de conocer a la familia de
+esta senorita, cuyo apellido no me has dicho. ?Como un forastero recien
+llegado ha de adivinar la familia de quien solo sabe que se llama Clori
+en poesia y Clara en prosa?
+
+--iAy, es verdad! iQue distraida soy! No habia yo dicho a V. como se
+llamaba mi amiga. Pues bien, tio: esta senorita se llama Dona Clara de
+Solis y Roldan. Y ahora, ?que dice V.? ?Conoce V. o no conoce a su
+familia?
+
+Al oir en boca de Lucia el nombre y apellidos de su amiga y la ultima
+inocente pregunta, el Comendador se estremecio, se turbo; el color rojo,
+que habia tenido antes las mejillas delicadas de Clarita, se diria que
+habia pasado con mas fuerza a encender el rostro varonil de D. Fadrique,
+curtido por el sol de India y por los vientos de los remotos mares.
+
+Lucia, sin advertir la turbacion de su tio, siguio diciendo:
+
+--Pero ?que digo a su familia? A la misma Clara es posible que V. la
+conozca, solo que ya no se acuerda. Cuando era ella chiquirritita, tal
+vez cuando ella nacio, estaba V. en Lima. Clara es limena.
+
+Dominandose al cabo el Comendador, contesto a su sobrina:
+
+--Mal puedo acordarme y mal puedo haber olvidado a esta senorita, a
+quien nunca he visto. A quien si he conocido y tratado mucho es a su
+senor padre; y tambien, a pesar de la vida retirada y austera que
+siempre ha hecho, tuve el gusto de tratar y ser amigo de mi senora Dona
+Blanca Roldan. ?Como esta su senora madre de V., senorita?
+
+--Sigue bien de salud --contesto Dona Clara;-- pero, entregada como
+nunca a sus devociones, apenas se deja ver de nadie.
+
+--?Y el Sr. D. Valentin, esta bueno?
+
+--Gracias a Dios, lo esta, --dijo Clara.
+
+--Se ha retirado ya de la magistratura --anadio Lucia;-- ha heredado los
+cuantiosos bienes de su hermano el mayor, que murio sin hijos, y vive
+aqui, donde tiene su mejores fincas, de que Clarita es unica heredera.
+
+Como una nueva oleada de sangre subio entonces a la cara del Comendador,
+enrojeciendola toda. Reportandose luego, dijo de la manera mas natural a
+su parlera sobrina:
+
+--?Con que esta senorita, ademas de ser tan guapa, es muy rica?
+
+--Para estos lugares lo es. ?No es verdad, tio, que es muy extrano que
+la quieran casar con don Casimiro? iSi viera V. que viejo y que feo
+esta! Vamos, es ofender a Dios. Yo, si fuera el Papa, negaba la licencia
+que habra que pedirle.
+
+--Pues que --exclamo D. Fadrique,-- ?son ustedes parientes tan
+cercanos?
+
+--Don Casimiro Solis es el pariente mas cercano que tiene mi padre,
+--contesto Clara.
+
+--Seria su inmediato heredero si Clara no viviese, --anadio Lucia, que
+no dejaba por contar nada de cuanto sabia, cuando se hallaba entre
+personas, como Clara y su tio, que le infundian tanta confianza y
+carino.
+
+Don Fadrique no llevo adelante la conversacion. Quedo callado y como
+pensativo y melancolico.
+
+En silencio continuaron, pues, paseando hasta que llegaron al
+_nacimiento_. En mitad de un bosque de encinas y olivos, que pone
+termino a las huertas, se alza un monte escarpado, formado de riscos y
+penascos enormes, que parecen como suspendidos en el aire, amenazando
+derrumbarse a cada momento.
+
+Higueras bravias, jaras de varias especies, romero y tomillo, musgo,
+retama y otras mil hierbas, plantas y flores, nacen en las hendiduras de
+aquellas penas o cubren los sitios en que no esta pelada la roca viva, y
+hallan alguna capa vegetal donde fijar y alimentar las raices.
+
+Los penascos horadados abren paso a diversas grutas o cuevas en no pocos
+sitios del cerro, a cuyo pie, mas bajo aun que el nivel del camino,
+estan como socavadas las piedras, formando una gruta mayor y de mas
+grande entrada que las otras. En el fondo de esta gruta, que se ve todo
+sin penetrar alli, brota de una grieta, sin hiperbole alguna, un
+verdadero rio. Por eso se llama aquel sitio el nacimiento del rio, o
+sencillamente _el nacimiento_.
+
+El agua que mana de entre las penas cae con grato estruendo en un
+estanque natural, cuyo suelo esta sembrado de blanquisimas y redondas
+piedrezuelas. Por aquel estanque se extiende mansa el agua, creando y
+desvaneciendo de continuo circulos fugaces; mas, a pesar de los
+circulos, son las ondas de tal transparencia, que al traves de ellas se
+ve el fondo, aunque esta a mas de vara y media de profundidad, y en el
+pueden contarse las guijas todas.
+
+En la margen del pequeno lago crecen juncos, juncia, berros y otras
+plantas acuaticas.
+
+El estanque o lago llena la gruta y se dilata buen espacio fuera de
+ella, reflejando el cielo en su cristal. A derecha y a izquierda hay dos
+acequias, por donde el agua corre, dividiendose despues en infinitos
+arroyuelos, y yendo a regar las mil y quinientas huertas que hacen del
+termino de aquella pequena ciudad un verde y florido paraiso.
+
+Como todo por aquellas cercanias es terreno quebrado, el agua baja a las
+hondonadas con impetu brioso: a veces se precipita en cascadas, y a
+veces pone en movimiento acenas, batanes y martinetes. No obstante,
+cerca del nacimiento el agua va por tierra llana, con sosegada corriente
+y apacible murmullo, sin que haya ruido mayor en aquella amena soledad
+que el que produce el nacimiento mismo; el golpe del agua que brota de
+la pena y cae dentro de la gruta.
+
+A la orilla del estanque rustico hay varios sauces, y junto al tronco
+del mas alto y frondoso un poyo o asiento de piedra. Alli estaba sentado
+el poeta rondeno D. Carlos de Atienza cuando llegaron el Comendador, su
+sobrina y Dona Clara.
+
+Don Fadrique, como si anhelase apartar de si tristes y enojosos
+pensamientos, impropios de su caracter y risuena filosofia, se paso la
+mano por la frente, y creyendo que recobraba su serena y alegre
+condicion, dijo en voz alta:
+
+--Hola, ilustre poeta, ?que nuevo idilio compone V. en estas soledades?
+
+Don Carlos se levanto del asiento, y yendo hacia los recien venidos,
+dijo:
+
+--Buenos dias, Sr. D. Fadrique. Beso los pies de Vds., senoritas.
+
+El Comendador le allano el camino para que se viniese con el y con las
+ninas y los acompanase un rato en el paseo. Hablo a D. Carlos de sus
+estudios, le pondero lo mucho que le agradaba la poesia, le encomio el
+idilio y se le hizo repetir.
+
+No podia haber dado mayor gusto a D. Carlos, ni mayor satisfaccion de
+amor propio; porque, como todos los que escriben, han escrito o
+escribiran versos en el mundo, era D. Carlos aficionadisimo a recitarlos
+en presencia de un benevolo y discreto auditorio, y siempre se inclinaba
+a calificarle de discreto, con tal de que fuese benevolo.
+
+Don Fadrique miro con disimulo, pero con mucha atencion, a Clarita
+mientras que D. Carlos recito el idilio. Si aun le hubiera quedado la
+menor duda de que Clara era Clori, la duda se hubiera disipado. A
+Clarita, valiendonos de una expresion en extremo vulgar, si bien muy
+pintoresca, un color se le iba y otro se le venia mientras los versos
+duraron. Ya se ponia palida, ya se cubrian de purpura sus mejillas.
+Hasta cuando exclamo D. Carlos recitando:
+
+"Puesique! ?te he dado en balde tanta prueba
+De amor?"
+
+vio o imagino ver D. Fadrique que los parpados de Dona Clara se
+contraian mas de lo ordinario, como para recoger y ocultar indiscretas
+lagrimas, que ansiaban por brotar de los hermosos ojos.
+
+Despues de recitados los versos, D. Carlos, menos atrevido en prosa,
+apenas se acerco a Clara, y no le dijo palabra que todos no oyesen. Solo
+con Lucia hablo en voz baja y como en secreto.
+
+Los cuatro se internaron, prosiguiendo el paseo y volviendo a la ciudad
+por otro camino, en medio de una frondosisima alameda. Alli Clara, o
+adelantandose o quedandose atras y dejando al Comendador con su sobrina,
+hubiera podido hablar a su placer con D. Carlos; pero no parecia sino
+que le tenia miedo, que temblaba de oir su voz sin testigo, y que
+deseaba demostrar a los ojos del Comendador que no queria pertenecer a
+D. Carlos, sino a D. Casimiro. Ello es que en los lugares mas agrestes,
+Clara no se apartaba del lado de D. Fadrique, como si temiese que
+saliese una fiera a devorarla y buscase en el su amparo y defensa.
+
+?Quien sabe lo que pasaba en aquellos instantes en el alma del
+Comendador? Lo cierto es que casi no se atrevia a hablar a Clara; pero
+de repente, en una ocasion en que D. Carlos y Lucia se adelantaron y se
+perdieron de vista entre los arboles, el Comendador detuvo a Clara, la
+contemplo de un modo extrano y dulce, y tomando su semblante una
+expresion solemne y en cierto modo venerable, exclamo:
+
+--iHija mia! Es V. muy buena, muy hermosa... inocente de todo; Dios
+bendiga a V. y la haga tan feliz como merece.
+
+Y diciendo esto, alzo las manos como para bendecir a la muchacha, tomo
+su cabeza entre ellas y le dio en la frente un beso.
+
+Clara hallo, sin duda, muy raro todo aquello, fuera del uso y del
+estilo comun; pero la cara de D. Fadrique estaba tan seria, y su
+expresion era tan simpatica y noble, que, a pesar de las ideas con que
+personajes devotos habian manchado precozmente la conciencia de la nina,
+hablandole de pecados y faltas, Clara no pudo ver alli ningun
+atrevimiento liviano.
+
+Mas aun se afirmo en la idea de lo puro e impecable del extrano e
+inesperado beso, cuando le dijo el Comendador:
+
+--Don Carlos me parece un mozo excelente. ?Le ama V. mucho?
+
+Habia en el acento de D. Fadrique un suave imperio, al que Clara no supo
+resistir.
+
+--Le he amado mucho --contesto,-- pero yo acertare a no amarle. He sido
+muy culpada. Sin que lo sepa mi madre le he querido. En adelante no le
+querre. Sere buena hija. Obedecere a mi madre. Ella sabe mejor que yo lo
+que me conviene.
+
+Don Fadrique no se atrevio a replicar ni a hacer un discurso subversivo
+de la autoridad materna.
+
+A poco volvieron a reunirse, en un solo grupo los cuatro.
+
+Antes de entrar de nuevo en la ciudad, D. Carlos se despidio del
+Comendador y de las dos senoritas, y se fue por otros sitios.
+
+Apenas Lucia y su tio dejaron a Clara a la puerta de su casa, el tio
+pregunto a la sobrina:
+
+--?Que te ha dicho D. Carlos?
+
+--?Que ha de decir? Que esta desesperado; que Clara le desdena, que le
+rechaza, y que, por obedecer a su madre, se casara con D. Casimiro.
+
+--Y D. Valentin, ?que hace?
+
+--Nada. ?Que quiere V. que haga? Pues que, ?ignora V. que D. Valentin es
+un gurrumino? Una mirada de Dona Blanca le confunde y aterra; una
+palabra de enojo de aquella terrible mujer hace que tiemble D. Valentin
+como un azogado.
+
+--De suerte que Dona Blanca es quien ha decidido el casamiento de Clara
+con D. Casimiro.
+
+--Si, tio; en esa casa Dona Blanca es quien lo decide todo. Ella manda y
+los demas obedecen. No se atreven a respirar sin su licencia. No se
+puede negar que Dona Blanca tiene mucho talento y es una santa. Sabe mas
+de las cosas de Dios que todos los predicadores juntos. Reza muchisimo;
+lee y estudia libros piadosos; lleva una vida ejemplar y penitente, y
+hace muchas limosnas a los pobres y a las iglesias; pero, a pesar de
+tantas virtudes y excelentes prendas, nada tiene de amable. Antes al
+contrario, es terrible. A mi me pone miedo.
+
+--No lo dudo, sobrina; ya era como tu la describes cuando yo la conoci.
+
+--iAy, tio! ?Y la veia V. con frecuencia?
+
+--No con frecuencia, sobrina; pero al fin la trate algo.
+
+--No extrane V. que en una semana no vengan a casa, ni para cumplir.
+Dona Blanca vive con la mente tan lejos de todo, y se resiste tanto a
+que le cuenten cosas del mundo exterior que distraigan su espiritu de la
+contemplacion intima en que vive, que de seguro ni ella ni su pobre
+marido sabran que V. ha llegado. D. Valentin no creo que sea hombre muy
+interior, espiritual y contemplativo; pero como tiene tanto miedo a su
+mujer y quiere darle gusto siempre, vive tambien a lo mistico, apartado
+del trato humano, y yo le juzgo capaz de azotarse con unas disciplinas,
+no tanto por amor de Dios, cuanto por amor y por miedo de Dona Blanca.
+
+Don Fadrique escuchaba y callaba. No tenia humor de despegar los labios.
+Lucia, que era aficionada a hablar, solto la tarabilla y prosiguio
+diciendo:
+
+--iPobre Clara! Figurese V. lo divertida que estara. Yo no lo dudo; ella
+se ira al cielo; pero ique! ?no puede ir uno al cielo con menos trabajo?
+No acierto a ponderar a V. los prodigios de astucia, los portentos de
+habilidad, aunque este mal que yo me alabe, que he tenido que hacer para
+ganarme un poco la voluntad y la confianza de Dona Blanca y lograr que
+su hija se trate conmigo y salga a veces en mi compania. Si no fuera por
+mi, Clara estaria como enterrada en vida, entre cuatro paredes. No se
+como ha podido entenderse con D. Carlos. Gracias a que el es muy listo y
+capaz de todo. Clara ha estado con el, no dire que en relaciones, sino
+casi en relaciones. Ello es que Clara le amaba. Luego ha tenido
+remordimientos de amar a un hombre a escondidas de su madre, y sobre
+todo cuando su madre la destina para otro. Asi es que ahora rechaza al
+pobre D. Carlos, y el infeliz zagal Mirtilo se muere de pena.
+
+El Comendador oia con interes a su sobrina, y no ponia en la
+conversacion ni una exclamacion siquiera. Parecia que se habia quedado
+mudo o que no sabia que decir.
+
+--Clara --prosiguio Lucia,-- ahora que cree pecado amar a D. Carlos, y
+que no halla posible oponerse a la voluntad de su madre, piensa a veces
+en ser monja; pero ni este deseo se atreve a confiar a su madre.
+Considera ella, en primer lugar, que no es buena su vocacion; que quiere
+tomar el velo por despecho y como desesperada; y, por otra parte, cree
+que decir a su madre que quiere ser monja es un acto de rebeldia, es
+oponerse a su voluntad de casarla con D. Casimiro. ?Que piensa V. de la
+situacion de mi desgraciada amiga?
+
+Interrogado tan directamente el Comendador, tuvo al cabo que romper el
+silencio; pero respondio con laconismo:
+
+--Mala es, en verdad, la situacion; pero, ?quien sabe? Todo tiene
+remedio menos la muerte. Entre tanto --anadio D. Fadrique, hablando con
+lentitud y bajo, dejando caer las palabras una a una, como si le
+costasen grandes esfuerzos, y como si en vez de responder a su sobrina
+hablase consigo mismo y a si propio se respondiese;-- entre tanto, Dona
+Blanca es discreta, es piadosa y es buena madre. Razones de mucho peso
+tiene... sin duda... para querer casar a su hija con D. Casimiro. En
+fin, muchacha, sigue siendo buena amiga de Clara; pero no caviles ni
+formes juicios acerca de la conducta de Dona Blanca. Voy, ademas, a
+hacerte otra suplica.
+
+--Mande V., tio.
+
+--Es algo dificil lo que exijo de ti.
+
+--?Por que?
+
+--Porque te gusta hablar, y lo que exijo es que calles.
+
+--?Y que he de callar? Ya vera V. como me callo. Yo no quiero que V. se
+disguste y forme mal concepto de mi.
+
+--Pues bien; calla que me has puesto al corriente de los amores de D.
+Carlos y Dona Clara, y calla tambien cuanto sabes acerca de estos
+amores.
+
+--iTio, por amor de Dios! No me crea V. tan amiga de contarlo todo. El
+picaro idilio tiene la culpa. Sin el idilio, ni a V. le hubiera yo
+confiado nada.
+
+Oido esto, sonrio el Comendador a su sobrina; y como ya estaban en la
+casa, se aparto de la muchacha, yendose algo meditabundo y ensimismado,
+cual si procurase resolver un dificil problema.
+
+
+
+
+IX
+
+Mientras el Comendador y Lucia tenian el dialogo de que acabamos de dar
+cuenta, Clara habia entrado en el cuarto de su madre.
+
+Dona Blanca estaba sentada en un sillon de brazos. Delante de ella habia
+un velador con libros y papeles. D. Valentin estaba alli, sentado en una
+silla, y no muy distante de su mujer.
+
+El aspecto de Dona Blanca era noble y distinguido. Vestida con sencillez
+y severidad, todavia se notaban en su traje cierta elegancia y cierto
+senorio. Tendria Dona Blanca poco mas de cuarenta anos. Bastantes canas
+daban ya un color ceniciento a la primitiva negrura de sus cabellos. Su
+semblante, lleno de gravedad austera, era muy hermoso. Las facciones,
+todas de la mas perfecta regularidad.
+
+Era Dona Blanca alta y delgada. Sus manos, blancas, parecian
+transparentes. Sus ojos, negros como los de su hija, tenian un fuego
+singular e indefinible, como si todas las pasiones del cielo y de la
+tierra y todos los sentimientos de angeles y diablos hubiesen
+concurrido a crearle.
+
+Don Valentin, timido y pacifico, enamorado de su mujer en los primeros
+anos de matrimonio, y lleno despues de consideracion hacia ella, no se
+atrevia a chistar en su presencia, si ella no le mandaba que hablase.
+
+Era D. Valentin un virtuoso caballero, pero debil y pusilanime. Habia
+sido, por amor y respeto a su honra, un magistrado integro. Nada habia
+podido apartarle del cumplimiento de su deber, y hasta habia mostrado
+admirable entereza fuera de casa, donde la entereza, por grande que deba
+ser, basta con que dure un instante; pero en la casa, con la domestica
+tirania de una mujer dotada de voluntad de hierro, cuya presion es
+perpetua e incesante, D. Valentin no habia sabido resistir, y habia
+abdicado por completo. La hacienda, los negocios, la educacion de la
+hija, todo dependia y todo era dirigido y gobernado por Dona Blanca.
+
+El aspecto de D. Valentin era insignificante y neutral.
+
+Ni alto ni bajo, ni pelinegro ni rubio, ni flaco ni gordo. Parecia, con
+todo, un senor, por decirlo asi, muy correcto en sus modales, en su
+continente y en su habla. La devota sumision a su mujer anadia a dicha
+calidad de correcto una tintura de mansedumbre.
+
+Don Valentin habia sido en su mocedad muy buen catolico, pero sin
+fervor penitente y sin inclinaciones misticas y contemplativas. Ahora,
+por no desazonar a su mujer, se esforzaba por remedar a San Hilarion o a
+San Pacomio.
+
+Tenia D. Valentin cerca de sesenta anos de edad, pero parecia mucho mas
+viejo, porque no hay cosa que envejezca y arruine mas el brio y la
+fortaleza de los hombres que esta servidumbre voluntaria y espantosa, a
+que por raro misterio de la voluntad se someten muchos, cediendo a la
+persistencia endemoniada de sus mujeres.
+
+No bien entro Clara en el cuarto, Dona Blanca le pregunto:
+
+--?Donde has estado, nina?
+
+--Mama, en _el nacimiento_.
+
+--No se como tiene pies mi senora Dona Antonia para dar paseos tan
+disparatados. Con ir y volver, eso es andar cerca de una legua.
+
+--Dona Antonia no ha estado hoy con nosotras --dijo Clara, no
+atreviendose a mentir, ni siquiera a disimular.
+
+El rostro de Dona Blanca tomo cierta expresion de sorpresa y de notable
+desagrado.
+
+--Entonces ?quien os ha acompanado en el paseo? --pregunto Dona Blanca.
+
+--No se enoje V., mama: hemos ido bien acompanadas.
+
+--Si; pero ?por quien? ?Por alguna fregona? ?Por alguna tia cualquiera?
+
+--Mire V., mama, Dona Antonia tenia la jaqueca y no pudo acompanarnos.
+En su lugar ha venido con nosotras el tio de Lucia.
+
+--?Y quien es ese tio?
+
+--Un senor marino que estuvo en la India y en el Peru, que dice que
+conoce a V., que hace poco ha venido a vivir a Villabermeja, y que
+anoche llego aqui a pasar una temporada.
+
+--Ese es el Comendador Mendoza --dijo D. Valentin, con cierto jubilo de
+saber que habia llegado un antiguo amigo.
+
+--Justamente, papa, asi se llama: el Comendador Mendoza; un senor muy
+fino, si bien algo raro.
+
+--Oye, Blanca, sera menester que vayamos a ver al Comendador, que vive
+sin duda en casa de su hermano --exclamo D. Valentin.
+
+--Cumpliremos con ese deber que la sociedad nos impone --dijo Dona
+Blanca con reposo y dignidad serena--; pero tu, Clara, no debes volver a
+salir de paseo ni tratarte con ese hombre malvado e impio. Si la santa
+fe de nuestros padres no estuviera tan perdida; si las perversas
+doctrinas del filosofismo frances no nos hubiesen inficionado, ese
+hombre, en vez de vestir el honroso uniforme de la marina, vestiria el
+sambenito; en vez de andar libre por ahi, piedra de escandalo, fermento
+de impiedad, levadura del infierno, corrompiendo lo que aun en el
+cuerpo social se conserva sano, estaria en los calabozos de la
+Inquisicion o ya hubiera muerto en la hoguera.
+
+Clara se aterro al oir en boca de su madre aquella diatriba. Se
+represento en su mente al Comendador como a un personaje endiablado; y,
+acordandose del tierno beso que de el habia recibido, se lleno toda de
+espanto y de vergueenza.
+
+Don Valentin, con el recuerdo del Comendador, que le traia a la
+imaginacion mejores tiempos, cuando el estaba menos viejo y menos
+sumiso, se sentia, contra su costumbre, con animo de contradecir y no
+someterse del todo. Asi es que dijo:
+
+--iValgame Dios, mujer, que falta de caridad es esa! Eres injusta con
+nuestro antiguo amigo. No te negare yo que era algo _esprit fort_ en su
+mocedad pero ya se habra enmendado. Por lo demas, siempre fue el
+Comendador pundonoroso, hidalgo y bueno. ?Que tienes tu que decir contra
+su moralidad?
+
+--Callate, Valentin, que no dices mas que sandeces. Y las llamo
+sandeces, por no calificarlas de blasfemias. ?Que moralidad, que
+hidalguia, que virtud puede haber donde faltan la religion y las
+creencias, que son su fundamento? Sin el santo temor de Dios toda virtud
+es mentira y toda accion moral es un artificio del diablo para enganar a
+los bobos que presumen de discretos y que no subordinan su juicio a los
+que saben mas que ellos. Ya lo he dicho y lo repito: el Comendador
+Mendoza era un impio y un libertino, y seguira siendolo. Nosotros iremos
+a visitarle para no chocar, procurando no hallarle en casa y ver solo a
+dona Antonia y a su bendito marido. En cuanto a Clarita, se buscara un
+pretexto cualquiera para que no salga mas con Lucia, exponiendose a ir
+en compania de ese renegado, jacobino, volteriano y ateo. Primero
+confiaria yo a Clara al cuidado de la mas vil y pecadora de las mujeres.
+Esta mujer, con el auxilio de la religion, puede regenerarse y llegar a
+ser una santa; pero de quien niega a Dios o le aborrece, del empedernido
+de toda la vida, ?que esperanza es licito concebir?
+
+Clarita y D. Valentin se compungieron y amilanaron con el sermon de Dona
+Blanca, y nada supieron contestarle.
+
+Quedo, pues, resuelto que Clarita, por culpa del Comendador y para que
+no se contaminase, no volveria a pasear con Lucia.
+
+
+
+
+X
+
+Las resoluciones de Dona Blanca Roldan eran irrevocables y efectivas.
+Ella sabia darles cumplimiento con calma persistente.
+
+Una manana, despues de oir misa con D. Valentin, estuvo Dona Blanca a
+visitar a Dona Antonia y a felicitarla por la venida de su cunado; y fue
+con tal tino, que no se hallaba el Comendador en casa.
+
+Ni antes ni despues de esta visita se dejaron ver Dona Blanca y D.
+Valentin de sus vecinos y amigos. Retirados siempre en el fondo del
+antiguo caseron en que vivian, y pretextando enfermedades, no recibian
+visitas, a pesar de lo dificil y odioso que es negarse a recibir,
+estando en casa, cuando se vive en un pueblo pequeno.
+
+En balde intento repetidas veces Lucia sacar a paseo a Clara. Siempre
+que envio recado, le contestaron que Clara estaba mal de salud o muy
+ocupada y que le era imposible salir.
+
+Lucia fue ella misma a ver a Clara, y solo dos veces pudo verla, pero en
+presencia de su madre. Estas pruebas de retraimiento y hasta de desvio
+estaban suavizadas por una extremada cortesia de parte de Dona Blanca;
+aunque bien se dejaba conocer que si esta senora ponia de su parte
+cuantos medios le sugeria su urbanidad a fin de no dar motivo de
+agravio, preferiria agraviar, si por agraviado se daba alguien, a cejar
+un punto en su proposito.
+
+Fuera del dia en que visito a Dona Antonia, no ponia Dona Blanca los
+pies en la calle sino de madrugada, para ir a la iglesia, a misa y demas
+devociones. D. Valentin la acompanaba casi siempre, como un lego o
+doctrino humilde, y Clara la acompanaba siempre, sin osar apenas
+levantar los ojos del sueldo.
+
+Lucia, cavilando sobre las causas de aquella poco menos que completa
+ruptura de relaciones, llego a temer que Dona Blanca hubiese averiguado
+los amores de Clara con D. Carlos de Atienza, la presencia de este en la
+ciudad y la entrada y proteccion con que contaba en su casa.
+
+Dona Clara no hablaba a solas ni escribia a su amiga; por los criados
+nada podia averiguarse, porque los de Dona Blanca eran forasteros casi
+todos, y o no tenian confianza en la casa, o hacian una vida devota y
+apartada, imitando y complaciendo asi a sus amos.
+
+Solo podia afirmarse que la unica persona que entraba de visita en casa
+de D. Valentin era su cercano pariente D. Casimiro.
+
+De esta suerte se pasaron diez dias, que a don Carlos, a Lucia y al
+Comendador parecieron diez siglos, cuando al anochecer, en una hermosa
+tarde, el Comendador estaba en el patio de la casa solo con su sobrina.
+Esta traia con su tio una conversacion muy animada, mostrandole las
+plantas y las flores que en arriates y en multitud de tiestos adornaban
+aquel patio, contiguo, como ya hemos dicho, al de la casa de D.
+Valentin. Salvando el muro divisorio, la voz de ambos interlocutores
+podia llegar al patio inmediato. La voz llego, en efecto, porque en
+medio de la conversacion sintieron Lucia y el Comendador el ruido de un
+pequeno objeto pesado que caia a sus pies. Lucia se bajo con prontitud a
+recogerle, y no bien le tuvo en la mano, dijo a su tio, toda alborozada
+y en voz baja:
+
+--Es una carta de Clarita. iQue buena es! Me quiere de veras. Menester
+es conocerla como yo la conozco, para estimar lo que vale esta fineza de
+su amistad. iBurlar por mi la vigilancia de su madre! iEscribirme
+furtivamente! Calle V... tio... si parece imposible. iPor mi, esa
+infeliz, que es una santa, ha faltado a su deber de obediencia filial!
+?Y como, donde, a que hora habra podido escribirme? Vamos ... si le digo
+a V. que es un milagro de carino. Y la picarita ?con que angustia habra
+estado espiando la ocasion de echarme la carta, segura de que yo la
+recogeria? iBenditas sean sus manos!
+
+Y diciendo esto habia desatado el papel de la china en que venia liado
+con un hilo, y se diria que queria comersele a besos.
+
+--Ven a leer esa carta --dijo el Comendador,-- donde haya luz y donde no
+vengan a interrumpirnos. En el despacho no hay nadie y ahora acaban de
+encender el velon. Ven, que es ya de noche y aqui no veras.
+
+Lucia fue al despacho con su tio, y con acento conmovido, casi al oido
+del Comendador, leyo lo siguiente:
+
+"Mi querida Lucia: De sobra conoces tu lo mucho que te quiero.
+Considera, pues, cuanto me afligira verte tan poco y no poder hablarte.
+Mi madre lo exige, y una buena hija debe complacer a su madre. No creas
+que mi madre ha sospechado nada de mis desenvolturas con D. Carlos de
+Atienza. Me echo a temblar al representarme que hubiera podido
+sospecharlo. Nadie sabe mas que tu, el Comendador y yo, que D. Carlos me
+pretende; pero Dios sabe mi pecado, del que estoy arrepentida. Ha sido
+enorme perversidad en mi dar alas a ese galan con miradas dulces y
+profanas sonrisas... casi involuntarias... te lo juro. No por eso me
+pesan menos en la conciencia. Algo he hecho yo, o arrastrada por mi
+maldad nativa, o seducida por el enemigo comun de nuestro linaje, para
+alborotar a ese mozo, hacerle abandonar su Universidad y sus estudios, y
+moverle a venir aqui en persecucion mia. En medio de todo, harto tengo
+que agradecer a Jesus y a Maria Santisima, que se apiadan de mi, a pesar
+de lo indigna que soy, y disponen que no se solemnice mi falta con el
+escandalo. Favor sobrenatural del cielo es, sin duda, el que siga oculto
+el movil que ha impulsado a D. Carlos a venir aqui. La gente cree que
+vino y esta aqui por ti. iCuanto debo agradecerte que cargues con esta
+culpa! Si yo no hubiera sido atrevida, si yo no hubiera animado a D.
+Carlos, si yo hubiera tenido la severidad y el recato convenientes, no
+me veria ahora en tan amargo trance. iAy, mi querida Lucia! El corazon
+humano es un abismo de iniquidad ... y de contradicciones. ?Quieres
+creer que, si por un lado me desespero de haber dado ocasion para que D.
+Carlos haya venido persiguiendome, por otro lado me lisonjea, me encanta
+que haya venido, y advierto que si no hubiera venido seria yo mas
+desgraciada? En medio de todo... no lo dudes... yo soy muy mala. Estoy
+avergonzada de mi hipocresia. Estoy enganando a mi madre, que es tan
+perspicaz. Mi madre me juzga demasiado buena... y vela por mi, como el
+avaro por su tesoro, cuando el tesoro esta ya perdido. No acierto a
+decirtelo para que no te enojes, y, no obstante, quiero decirtelo. No
+cumpliria con un deber de conciencia si no te lo dijese. La causa de
+que mi madre me aparte de ti es tu tio. A mi me parecio un caballero muy
+fino, y bueno; pero mi madre asegura ique horror! que no cree en Dios.
+?Es posible ihija mia! que hiera el demonio con tan abominable ceguedad
+los ojos de algunas almas? ?Se comprende que la copia, la imagen, la
+semejanza, renieguen del original divino, que les presta el unico valor
+y noble ser que tienen? Si ello es cierto, si el Comendador esta
+obcecado en sus impiedades, armate de prudencia y pide al cielo que te
+salve. Procura tambien traer a tu tio al buen camino. Tu tienes
+extraordinario despejo y don de expresarte con primor y entusiasmo. El
+Altisimo, ademas, se vale a menudo de los debiles para sus grandes
+victorias. Acuerdate de David, mancebo, que era un pastorcillo sin
+fuerzas, y vencio y derribo al gigante en el valle del Terebinto.
+?Cuantas hermanas, hijas, madres y esposas no han logrado convencer a
+sus descarriados maridos, hermanos, hijos o padres? A gloria parecida
+debes aspirar tu, y Dios te premiara y te dara brio para alcanzarla. En
+cuanto a mi, aun siendo tan nina, soy una miserable pecadora, y bastante
+tarea tengo con llorar mis locuras y apaciguar la tempestad de
+encontrados sentimientos que me destrozan el pecho. Dame la ultima y
+mayor prueba de amistad. Persuade a D. Carlos de que no le amo. Dile que
+se vuelva a Sevilla y me deje. Convencele de que soy fea, de que gusto
+de D. Casimiro, de que mi ingratitud hacia el merece su desprecio. Yo
+debiera haberle hablado en este sentido; pero soy tan debil y tan tonta,
+que no hubiese atinado a decirselo, y tal vez le hubiera inducido
+estupidamente a que creyese todo lo contrario. Por amor de Dios, Lucia
+de mi alma, despide por mi a D. Carlos. Yo no puedo, no debo ser suya.
+Que se vaya; que no disguste por mi a sus padres; que no pierda sus
+estudios; que no motive un escandalo cuando se sepa que vino por mi y
+que yo soy una malvada, provocativa, seductora, quien sabe ... Adios.
+Estoy apuradisima. No tengo a nadie a quien confiar mis cosas, con quien
+desahogar mis penas, a quien pedir consejo y remedio. Espero con ansia
+la llegada del P. Jacinto, que es el oraculo de esta casa. Se que lo que
+yo le diga caera como en un pozo, y que sus consejos son sanos. Es el
+unico hombre que tiene algun imperio sobre mi madre. ?Cuando vendra de
+Villabermeja? Adios, repito, y ama y compadece a tu--CLARA."
+
+
+
+
+XI
+
+Esta carta inocente, tan propia de una nina de diez y seis anos,
+discreta y educada con devocion y recogimiento, gusto mucho al
+Comendador; pero tambien le dio no poco que pensar. No entraremos
+nosotros en el fondo de su alma a escudrinar sus pensamientos, y nos
+limitaremos a decir que tomo tres resoluciones, de resultas de aquella
+lectura.
+
+Fue la primera buscar modo de ver y de hablar a la severisima Dona
+Blanca; la segunda, sondear bien el animo de D. Carlos para conocer
+hasta que punto amaba de veras a la nina y merecia su amor, y la
+tercera, tratar con el P. Jacinto y proporcionarse en el un aliado para
+la guerra que tal vez tendria que declarar a la madre de Clarita.
+
+A fin de conseguir lo primero, en vez de escribir pidiendo una
+audiencia, que con cualquier pretexto y muy politicamente se le hubiera
+negado, discurrio D. Fadrique levantarse al dia siguiente de madrugada,
+aguardar en la calle a Dona Blanca cuando ella saliese para acudir a la
+iglesia, e ir derecho a hablarle, sin miedo alguno.
+
+Asi lo hizo el Comendador. Dona Blanca, antes de las seis, aparecio en
+la calle con Clarita y don Valentin. Iban a misa a la Iglesia Mayor.
+Apenas los vio salir D. Fadrique, se acerco muy determinado, y saludando
+cortesmente con sombrero en mano, dijo:
+
+--Beso a V. los pies, mi senora Dona Blanca. Dichosos los ojos que
+logran ver a V. y a su familia. Buenos dias, amigo D. Valentin. Clarita,
+buenos dias.
+
+Don Valentin, al oirse llamar amigo tan blandamente y por una voz
+conocida y simpatica, no se pudo contener; no reflexiono, se dejo llevar
+del primer impetu carinoso y se fue hacia D. Fadrique con los brazos
+abiertos. Por dicha, no obstante, D. Valentin tenia la inveterada
+costumbre de no hacer la menor cosa sin mirar antes a su mujer para
+notar la cara que ponia y si le retraia de consumar o le alentaba a que
+consumase su conato de accion. A pesar, pues, de lo entusiasmado que iba
+a abrazar a D. Fadrique, el instinto le indujo a que mecanicamente
+volviera la cara hacia Dona Blanca antes de llegarse a dar el abrazo.
+Indescriptible es lo que vio entonces en los fulminantes ojos de su
+mujer. Casi no se puede describir el efecto que le produjo aquella
+mirada. Creyo D. Valentin leer en ella el mas profundo desden, como si
+le acusase de una humillacion estolida, de una bajeza infame; y creyo
+ver, al mismo tiempo, la ira y la prohibicion imperiosa de que llevase a
+cabo lo que se habia lanzado a ejecutar. El terror sobrecogio de tal
+suerte el animo de D. Valentin, que se paro, se quedo inmovil de subito,
+como si se hubiera convertido en piedra. Solo con voz apagada y apenas
+perceptible exhalo, por ultimo, como languido suspiro, un
+
+--Buenos dias, Sr. D. Fadrique.
+
+--Buenos dias, --dijo tambien Clara, no con mas aliento que su padre.
+
+Dona Blanca miro de pies a cabeza al Comendador, y con reposo y suave
+acento, sin alterarse ni descomponerse en lo mas minimo, le hablo de
+esta manera:
+
+--Caballero: Dios, que es infinitamente misericordioso, tenga a V. en su
+santa guarda. No por amor suyo, de que V. carece, sino por el mundano
+honor de que V. se jacta y por los respetos y consideraciones que todo
+hombre bien nacido debe a las damas, ruego a V. que no nos distraiga del
+camino que llevamos, ni perturbe nuestra vida retirada y devota.
+
+Y dicho esto, hizo Dona Blanca al Comendador una ceremoniosa y fria
+reverencia, y echo a andar con sosegada gravedad, siguiendola D.
+Valentin y llevando delante a Clara.
+
+Don Fadrique pago la reverencia con otra, se quedo algo atolondrado, y
+dijo entre dientes:
+
+--Esta visto: es menester acudir a otros medios.
+
+No bien la familia de Solis se hubo alejado treinta pasos del
+Comendador, vio este que Dona Blanca se volvia a hablar con su marido.
+
+Es evidente que el Comendador no oyo lo que le decia; pero el novelista
+todo lo sabe y todo lo oye. Dona Blanca, que trataba siempre de V. y con
+el mayor cumplimiento a su senor marido cuando le echaba un sermon o
+reprimenda, le hablo asi mientras Clara iba delante:
+
+--Mil veces se lo tengo dicho a V., Sr. D. Valentin. Ese hombre, que V.
+se empeno en introducir en casa, alla en Lima, es un libertino, impio y
+grosero. Su trato, ya que no inficione, mancha o puede manchar la
+acrisolada reputacion de cualquiera senora. Yo tuve necesidad poco menos
+que de echarle de casa. Motivos hubo, en su falta de miramientos y hasta
+de respeto, para que en otras edades barbaras, olvidando la ley divina,
+alguien le hubiera dado una severa leccion, como solian darlas los
+caballeros. Esto no habia de ser: era imposible... Nada que mas repugne
+a mi conciencia; nada mas contrario a mis principios; pero hay un justo
+medio... Delito es matar a quien ha ofendido... pero es vileza
+abrazarle. Sr. D. Valentin, V. no tiene sangre en las venas.
+
+Todo esto lo fue soltando, despacio y bajo, casi en el oido de D.
+Valentin, su tremenda esposa Dona Blanca.
+
+Fueron tan duras y crueles las ultimas frases, que D. Valentin estuvo a
+punto de alzar bandera de rebelion, armar en la calle la de Dios es
+Cristo y contestar a su mujer lo que merecia; pero el olor de mil flores
+regalaba el olfato; la gente pasaba con alegre aspecto; el dia estaba
+hermosisimo; la paz reinaba en el cielo; un fresco vientecillo
+primaveral oreaba y calmaba las sienes mas ardorosas; la familia de
+Solis iba al incruento sacrificio de la misa; Clara marchaba delante tan
+linda y tan serena: ?como turbar todo aquello con una disputa horrible?
+D. Valentin apreto los punos y se limito a exclamar con acento un si es
+no es colerico:
+
+--iSenora!...
+
+Luego anadio para si, cuidando mucho de que no lo oyese Dona Blanca:
+
+--iMaldita sea mi suerte!
+
+Y no bien lanzada la exclamacion, se asusto don Valentin de la blasfema
+rebeldia contra la Providencia que su exclamacion implicaba, y se tuvo
+un instante por primo hermano del propio Luzbel.
+
+Como se ve, el exito del Comendador en este primer intento de reanudar
+relaciones amistosas con la familia de Solis no pudo ser mas
+desgraciado.
+
+
+
+
+XII
+
+No se arredro por eso nuestro heroe.
+
+Aguardo un rato en medio de la calle a fin de que no pudiese decir ni
+pensar Dona Blanca que el la seguia, y al cabo se fue a la iglesia
+Mayor, a donde sabia que la familia de Solis se habia encaminado.
+
+Don Fadrique no iba alli, sin embargo, con el intento de acercarse a
+Dona Blanca otra vez y de sufrir nueva repulsa, sino a fin de hallar a
+D. Carlos, quien, a su parecer, no podia menos de estar en la iglesia,
+ya que no habia otro medio de ver a Clara.
+
+En efecto, D. Fadrique entro en la iglesia y se puso a buscar al poeta,
+a la sombra de los pilares y en los sitios donde menos se nota la
+presencia de alguien. Pronto le hallo, detras de un pilar y no lejos del
+altar mayor. Parecia D. Carlos tan embebido en sus oraciones o en sus
+pensamientos, que nada del mundo exterior, salvo Clara, podia distraerle
+ni llamarle la atencion.
+
+Llego, pues, D. Fadrique hasta ponerse a su lado. Entonces advirtio que
+Clara estaba no muy lejos, de rodillas, al lado de su madre; que D.
+Carlos la miraba, y que ella, si bien fijos casi siempre los ojos en su
+libro de rezos, los alzaba de vez en cuando rapidamente, y miraba con
+sobresalto y ternura hacia donde estaba el galan, declarando asi que le
+veia, que se alegraba de verle, y que tenia miedo y cierto terror de
+profanar el templo y de pecar gravemente enganando a su madre y
+alentando a aquel hombre, de quien decia que no podia ser esposa.
+
+No ha de extranarse que todo esto se viera en las miradas de Clarita.
+Eran miradas transparentes, en cuyo fondo fulguraba el alma como
+diamante purisimo que por maravilla ardiese con luz propia en el seno de
+un mar tranquilo.
+
+El Comendador estuvo un rato observando aquella escena muda, y se
+convencio de que ni Dona Blanca ni D. Valentin recelaban nada de los
+amores de la nina. Calculo, no obstante, que su presencia alli podria
+atraer hacia el la mirada de Dona Blanca, excitar de nuevo su ira,
+hacerle reparar en el gentil mancebo que estaba a su lado, y darle a
+sospechar lo que no habia sospechado todavia.
+
+Entonces, si bien con pena de interrumpir aquellos arrobos y extasis
+contemplativos, toco en el hombro a D. Carlos y le dijo casi a la oreja:
+
+--Perdoneme V. que le distraiga de sus devociones y que turbe la vision
+beatifica de que sin duda goza; pero me urge hablar con V. Hagame el
+favor de venir conmigo, que tengo que hablarle de cosas que le importan
+muchisimo.
+
+Sin aguardar respuesta echo a andar D. Fadrique, y D. Carlos, si bien
+con disgusto, no pudo menos de seguir sus pasos.
+
+Ya fuera de la iglesia, salio D. Fadrique al campo; D. Carlos fue en pos
+de el; y cuando se hallaron en sitio solitario, donde nadie podia oirlos
+ni interrumpir la conversacion, D. Fadrique se explico en estos
+terminos:
+
+--Vuelvo a pedir a V. perdon de mi atrevimiento en obligarle a abandonar
+la iglesia, y mas aun en mezclarme en asuntos de V. sin titulo bastante
+para ello. Apenas conozco a V. Esta es la septima o la octava vez que le
+hablo. A Clarita la he visto hoy por segunda vez en mi vida. Sin
+embargo, el bien de Clarita y el de V. me interesan mucho. Atribuyalo V.
+a un absurdo sentimentalismo; al afecto que profeso a mi sobrina Lucia,
+que llega a Vds. de rechazo; a lo que V. quiera. Lo que le ruego es que
+me crea un hombre leal y franco, y no dude de mi buena voluntad y
+mejores propositos. Quiero y puedo hacer mucho en favor de usted. En
+cambio, aspiro a que oiga V. mis consejos y a que los siga.
+
+Don Carlos oyo al Comendador atentamente y con muestras de respeto y
+deferencia. Luego le contesto:
+
+--Sr. D. Fadrique, por V. y por ser V. el tio de la senorita Dona Lucia,
+tan bondadosa y excelente, estoy dispuesto a oir a V. y hasta a
+obedecerle en cuanto este de mi parte, sin considerar el provecho que
+por mi obediencia V. me promete.
+
+--No me he explicado bien --replico D. Fadrique.--Yo no prometo premios
+en pago de obediencias: lo que quiero significar es que de seguir V.
+ciertos consejos mios se ha de alcanzar naturalmente lo que de otra
+suerte se malograra acaso, con gran pesar de todos.
+
+--Aclare V. su pensamiento, --dijo D. Carlos.
+
+--Quiero decir --prosiguio D. Fadrique,-- que este modo que tiene V. de
+enamorar a Clarita no va, dias hace, por buen camino. Hasta ahora nadie
+sospecha en esta pequena ciudad sus amores de V., gracias a mi sobrina.
+Como ella estuvo, dos meses ha, en Sevilla, donde V. la conocio, y V. ha
+venido luego aqui, y V. va a su casa de tertulia todas las noches, y
+habla V. mucho con ella, y no pocas veces en secreto; y como mi sobrina
+es joven y graciosa y linda, si el amor de tio no me engana, todos creen
+que ha venido V. por ella, que V. la enamora, que V. es su novio. ?Quien
+habia de imaginarse que chica tan mona y en tan verdes anos se
+limitaria a hacer el triste y poco airoso papel de confidenta? Por esto,
+pues, se desorientan los curiosos, y sus amores de V. siguen secretos;
+pero Lucia lo paga. Confiese V. que es mucha generosidad.
+
+--Yo... Sr. D. Fadrique...
+
+--No se disculpe V. No hablo de ello para que V. se disculpe, sino para
+narrar los sucesos como son en si. En este lugar creen todos que V. ha
+venido, abandonando a sus padres, su casa y sus estudios, para pretender
+a Lucia; pero este engano no puede durar. Imagine V. el alboroto, los
+chismes, las hablillas a que dara V. ocasion y motivo el dia en que se
+sepa, como no podra menos de saberse, que V. pretende a Clarita, a quien
+todos creen ya prometida esposa de D. Casimiro Solis.
+
+-Eso no sera nunca mientras yo viva, --exclamo D. Carlos con grandes
+brios.
+
+--Tratemos de impedirlo --continuo con calma D. Fadrique.-- Yo le
+ayudare a V. cuanto pueda, y repito que algo puedo; pero toda la energia
+de usted y toda la prudencia que yo emplee seran inutiles si desoye V.
+mis advertencias y consejos.
+
+--Ya he dicho a V. que deseo seguirlos.
+
+--Pues bien, amigo D. Carlos, es menester que V. se persuada de que
+Clarita, de cuyo amor hacia V. estoy convencido, esta criada con tan
+santo temor de Dios y con tan grande, y hasta si V. quiere exagerado e
+irracional respeto a su madre, que por obedecerla, por no darle un
+disgusto, por no rebelarse, sera capaz de casarse con D. Casimiro,
+aunque se muera de amor por V. al dia siguiente de casada, aunque su
+vestido de boda sea la mortaja con que la entierren.
+
+--Pero si Clara dice a su madre que no ama a D. Casimiro...
+
+--Clara no se atrevera a decirlo.
+
+--Si declara a su madre que me ama...
+
+--Antes morira que confesar a su madre ese amor.
+
+--Y si tanto miedo tiene a su madre, ?no podra huir conmigo?
+
+--No creo que de jamas tan mal paso. De todos modos, aunque tan mal paso
+fuese posible, no se debia apelar a el sino apurados antes otros medios
+mas prudentes y juiciosos. Reitero, con todo, mi afirmacion. Creo capaz
+a Clarita de morir de dolor; pero no la creo capaz de prestarse al
+escandalo de un rapto.
+
+--Entonces ?que quiere V. que yo haga?
+
+--Lo primero, volver a Sevilla con sus senores padres, y dejar a Dona
+Clara tranquila con los suyos.
+
+--Bien se conoce que V. no ama. A su edad de usted...
+
+--Dale... con la tonteria... Caballerito poeta... yo no soy ni viejo ni
+rabadan... ni me parezco en nada al del idilio. Vayase V. a Sevilla hoy
+mismo. Salga V. de esta ciudad antes de que Dona Blanca se percate de
+que hay moros en la costa. Yo velare aqui por los intereses de V. Y si
+peligran; si es menester apelar a medios violentos, cuente V. tambien
+conmigo... hasta para el rapto. A poco me aventuro prometiendoselo a V.,
+porque doy por firme que no se dejara robar Clarita.
+
+--?Y por que, para que he de irme a Sevilla?
+
+--?Pues no se lo he dicho a V. ya? Porque aqui no hace V. sino
+perjudicarse, sin gusto y sin ventaja. Estoy seguro de que no lograra V.
+mas que ver a Clara en la iglesia, con mas angustia que deleite por
+parte de la pobre muchacha. Y esto mientras Dona Blanca no descubra
+nada. El dia en que descubra Dona Blanca su juego de V., sera para
+Clarita un dia tremendo y V. no volvera a verla. Vayase V., pues, a
+Sevilla.
+
+--?Y que ganare con irme?
+
+--Que yo trabaje con tranquilidad en favor de V. Usted me estorba para
+mis planes. Si V. se queda, precipitara la boda de D. Casimiro y hara
+que se envie a escape por la licencia a Roma. Si V. se va, no afirmo yo
+que evitare la boda de Clara con el viejo rabadan y conseguire que sea
+para Mirtilo; pero, o yo he de valer poco, o he de lograr que se nos de
+tiempo y... quien sabe... Nada prometo. Solo ruego a V. que se vaya.
+Vayase V. hoy mismo.
+
+El interes que el Comendador le mostraba, su empeno de que se fuese, la
+decision con que se entrometia en sus asuntos, todo chocaba a D. Carlos
+y le tenia desconfiado y descontento.
+
+El Comendador apuro todas las razones, empleo todos los tonos, pero
+singularmente el de la suplica; D. Carlos le contesto varias veces de
+mal humor, y fue menester la prudente superioridad del Comendador para
+calmar y contener a D. Carlos y evitar que llegase a ofender a quien le
+aconsejaba y casi le mandaba.
+
+Por ultimo, tanto rogo, prometio y dijo D. Fadrique, que D. Carlos hubo
+de someterse y salir aquel mismo dia para Sevilla, si bien ofreciendo
+solo ausencia de poco mas de un mes: hasta que llegasen las vacaciones
+de verano. En cambio, exigio y obtuvo de D. Fadrique que le habia de
+escribir dandole noticias de Clara, y avisandole del menor peligro que
+hubiese, para volar en seguida donde estaba ella.
+
+Don Carlos, aunque no era timido ni torpe, no habia obtenido jamas que
+Clara recibiese carta suya, y menos aun que le escribiese. Pero ?que
+mucho, si ni siquiera de palabra Clara le habia dado a entender que le
+amaba? Clara le amaba, sin embargo. Bien sabia el galan que era falso,
+de puro modesto, aquello de que
+
+ ... Amistosa y compasiva,
+ Quiere que el zagal viva,
+ Mas amarle no quiere.
+
+Clara le amaba, y a su despecho, contra su voluntad, habia declarado su
+amor; pero solo con los ojos, por donde se le iba el alma en busca del
+bizarro y gracioso estudiante, sin que todos sus escrupulos religiosos v
+filiales fuesen bastante poderosos para detenerla.
+
+Don Fadrique pudo convencerse, en el largo coloquio que tuvo con D.
+Carlos, de que su pasion por Clara era verdadera y profunda. Del amor de
+Clara por el poeta rondeno estaba mas convencido aun. Con este doble
+convencimiento, de que se alegraba, precipito mas la partida de D.
+Carlos, y antes de mediodia consiguio que saliese del pueblo con
+direccion a Sevilla.
+
+Don Carlos salio a caballo con un su criado; y D. Fadrique, a caballo
+tambien, se unio con el en el ejido, y le acompano mas de una legua,
+dandole esperanzas y hablandole de sus amores. Al llegar a una
+encrucijada, D. Fadrique se despidio carinosamente del joven, y tomo el
+camino de Villabermeja con el intento de conferenciar con el padre
+Jacinto.
+
+La sencillez y la modestia de este santo varon no habian dejado ver a D.
+Fadrique la inmensa importancia que durante su larga ausencia habia
+adquirido.
+
+Como predicador, gozaba el padre de extraordinaria nombradia por toda
+aquella comarca. Era igualmente celebrado por los tres estilos que tenia
+de predicar. En el estilo llano o de homilia encantaba a la gente
+rustica y ponia la religion y la moral a su alcance, amenizando tan
+graves lecciones con chistes y jocosidades que un severo critico
+condenaria, pero que eran muy del caso para que los zafios campesinos se
+aficionasen a oirle y se deleitasen oyendole. En sermones de empeno, en
+dias de gran funcion, el padre Jacinto era otro hombre: echaba muchos
+latines, ahuecaba la voz y esmaltaba su discurso de un jardin de flores,
+de un verdadero matorral de adornos exuberantes, que tambien gustaban a
+los discretos y finos de aquellos lugares. Y tenia, por ultimo, el
+estilo patetico de la Semana de Pasion y de la Semana Santa, durante las
+cuales los sermones, mas que hablados, eran en Villabermeja, y siguen
+siendo aun, cantados, sin que gusten de otra manera. Sermon de Semana
+Santa, sin lo que llaman alli el _tonillo_, no gusta a nadie ni se tiene
+por sermon. Cuando en el dia va a Villabermeja un cura forastero, tiene
+que aprender el _tonillo_. En este _tonillo_ fue el padre Jacinto un
+dechado de perfeccion, que nadie ha superado hasta ahora. Al oirle,
+aunque sea reminiscencia gentilica, dicen que se comprendia como Cayo
+Graco se hacia acompanar por un flautista cuando pronunciaba en el Foro
+sus mas apasionadas arengas. El P. Jacinto predicaba tambien en el Foro,
+o digase en medio de la plaza publica, durante la Semana Santa. Alli se
+hacian todos los pasos a lo vivo, y el padre los explicaba en el sermon
+conforme iban ocurriendo. Asi, habia sermon que duraba tres horas, y
+siempre sin dejar el tonillo, lo cual no obstaba para que el padre
+expresase los mas varios afectos, como piedad, dolor y colera. Cuando
+aparecia el pregonero en el balcon de las Casas Consistoriales y leia la
+sentencia de muerte contra Jesucristo, ha quedado en la memoria de los
+bermejinos el furor con que el padre se volvia contra el, gritando:
+
+"Calla, falso, ruin, necio y miserable pregonero, y oiras la voz del
+Angel que dice:"
+
+Y entonces salia un angel muy vistoso por otro balcon de la plaza, y
+cantaba el inefable misterio de la Redencion, empezando:
+
+"Esta es la sentencia que manda cumplir el Eterno Padre..." y lo demas
+que tantas veces hemos oido los que somos de por alli.
+
+Pero, volviendo al P. Jacinto, dire que su merito como predicador era
+quizas lo de menos. Su gran valer fue como director espiritual. Se
+pasaba horas y horas en el confesionario. Desde el convento bermejino
+tenia con frecuencia que ir al convento de la ciudad cercana, donde
+tenia no pocas hijas de confesion entre el senorio. Era ademas hombre
+de consejo y tino en los negocios mundanos, y acudian todos a
+consultarle cuando se hallaban en tribulacion, apuro o dificultad. En
+suma, el P. Jacinto era un gran medico de almas, aunque duro y feroz a
+veces en los remedios. Gustaba de aplicarlos heroicos, como suelen hacer
+los demas medicos de los lugares, que tal vez recetan a un hombre el
+medicamento que convendria recetar a un caballo. A pesar de esto, tenia
+el padre tal autoridad y discrecion; era tan ameno en su trato y tan
+resuelto valedor y defensor de las mujeres, que gozaba de inmensa
+popularidad entre ellas, y era fervorosamente reverenciado, asi de las
+jornaleras humildes como de las encopetadas hidalgas.
+
+Aunque tocaba en los setenta anos, estaba firme y robusto aun, si bien
+habia perdido ciertos impetus juveniles, que le habian hecho famoso,
+llevandole en ocasiones a imitar al Divino Redentor, mas que en la
+mansedumbre, en aquel arranque que tuvo cuando hizo azote de unos
+cordeles y echo a latigazos a los mercaderes del templo. El P. Jacinto
+habia sido un jayan y habia sacudido el polvo a algunos desalmados y
+pecadores contumaces, sobre todo cuando eran maridos, que se
+emborrachaban, gastaban el dinero en vino y juego y daban palizas a sus
+mujeres.
+
+Contra esta clase de hombres habia sido duro de veras el P. Jacinto. Ya
+no tenia aquellos arrestos de la mocedad; pero su virtud y su fuerza
+moral, unida al recuerdo de la fisica, infundian gran respeto entre los
+rusticos.
+
+Tales eran las cualidades principales y la brillante posicion del
+antiguo maestro del Comendador, con quien este iba ahora a consultar y
+tratar negocios arduos, y de quien esperaba obtener poderoso auxilio.
+
+
+
+
+XIII
+
+No bien llego el Comendador a Villabermeja y dejo el caballo en su casa,
+se dirigio al convento, que distaba pocos pasos, y como era la hora de
+la siesta, hallo en su celda al P. Jacinto, el cual no dormia, sino
+estaba leyendo, sentado a la mesa.
+
+Mis lectores deben de formarse ya, por lo expuesto hasta aqui, cierta
+idea bastante aproximada de la condicion del mencionado fraile. Faltame
+anadir, para que sea completo el retrato, que era alto y seco; que veia
+y oia bien; que tuteaba a todo el genero humano, y que se preciaba de no
+tener pelillos en la lengua, esto es, de decir cuanto se le ocurria, con
+una franqueza que tocaba y hasta pasaba a menudo sus limites, entrando
+con banderas desplegadas por la jurisdiccion y termino de la
+desvergueenza. Solo con D. Fadrique se mostraba el Padre respetuoso y
+deferente, suponiendo que el tenia, sin poderlo remediar, un afecto por
+su antiguo discipulo, que le hacia sobrado debil.
+
+--Muchacho --dijo a D. Fadrique, apenas le vio entrar,-- ?que buen
+viento te trae por aqui de improviso?
+
+--Maestro --contesto el Comendador,-- he venido expresamente para
+consultar a V.
+
+--?Para consultarme a mi? ?Y sobre que? ?Que hay, que tu no sepas mejor
+que yo y mejor que nadie?
+
+--Mi consulta es de suma importancia.
+
+--Vamos... ?de que se trata?
+
+--Se trata... se trata... nada menos que de un caso de conciencia.
+
+Al oir _caso de conciencia_, el padre miro fijamente al Comendador con
+aire de incredulidad y de recelo, y exclamo al cabo:
+
+--Mira, hijo mio, si es que te aburres en estos lugares y quieres
+chancearte y divertirte, toma una tabla y dos cuernos, y no te diviertas
+ni te chancees conmigo. Ya esta duro el alcacer para zamponas.
+
+--?Y de donde infiere V. que me chanceo o que me burlo? Hablo con
+formalidad. ?Por que no he de exponer yo a V. formalmente un caso de
+conciencia?
+
+--Porque todo hombre de cierta educacion, criado en el seno de la
+sociedad cristiana, aunque haya perdido la fe en Nuestro Senor
+Jesucristo, tiene la conciencia tan clara como yo, y no hay caso que no
+resuelva por si, sin necesidad de consultarme. Si tuvieses fe, podrias
+acudir a mi en busca de los consuelos que da la religion. No acudiendo
+para esto, ?que podre yo decirte, que ignores? La moral tuya es identica
+a la mia, aunque en sus fundamentos discrepe. Y al fin, harto lo conoces
+tu, no hay caso de conciencia, meramente moral, cuya solucion no sea
+llana para todo entendimiento un poco cultivado. Sin duda que Dios, para
+ejercitar nuestra actividad mental y aguzar nuestro ingenio, o para dar
+precio a nuestra fe, ha circundado de tinieblas los grandes problemas
+metafisicos; los ha envuelto en misterios, impenetrables a veces; pero
+en lo tocante a la moral, en lo que atane al cumplimiento de nuestros
+deberes no hay misterio alguno: todo esta claro como el agua. El
+soberano Senor, en su infinita bondad y misericordia, no ha querido, a
+pesar de nuestras maldades, que nadie tenga que ser un Seneca para saber
+perfectamente cual es su obligacion, ni mucho menos que nadie tenga que
+ser un heroe estupendo para cumplirla. Ni para conocerla te falta
+entendimiento, ni para cumplir con ella debe faltarte voluntad. ?Que es
+lo que buscas, pues en mi?
+
+--Mucho pudiera argumentarse contra lo que V. dice; pero no quiero
+disputar, sino consultar. Quiero convenir en que la moral no es ninguna
+reconditez, y en que no es tan arduo cumplir con ella.
+
+--Se entiende --interrumpio el Padre,-- para todos aquellos pueblos
+donde la luz del Evangelio ha penetrado. Tu imaginas que el natural
+discurso ha bastado a los hombres para formar la ley moral: yo creo que
+han necesitado de la revelacion; pero tu y yo convenimos en que, una vez
+presentada esa ley, la razon humana la acepta como evidente. Es gran
+bellaqueria suponer esa ley obscura y vaga, y forjarse casos terribles,
+conflictos espantosos entre los sentimientos naturales y el sencillo
+cumplimiento de un deber. Esto equivaldria a suponer la necesidad de ser
+un pozo de ciencia y de sentirse capaz de sobrehumanos esfuerzos para
+ser persona decente. Ya tu comprendes que esto seria disculpar y dar
+casi la razon a los tunos. Al fin y al cabo, no todos los hombres son
+sabios ni tienen las fibras de hierro ni el corazon de diamante. Realzar
+asi la moral es hacerla poco menos que imposible, salvo para algunos
+seres privilegiados y de primera magnitud, mas profundos que Crisipo y
+mas constantes que Regulo.
+
+--Mucho tiene que ver el caso que quiero presentar con todo lo que esta
+V. diciendo. No es curiosidad ociosa, sino interes muy respetable, el
+que me induce a resolver una duda.
+
+--Imposible... tu no puedes dudar.
+
+--Dejeme V. que acabe. Yo no dudo sobre el caso... Tengo formado mi
+juicio... que me parece de no menor certidumbre que este otro: dos y
+tres son cinco. Mi duda esta en si V., por razones que se fundan en la
+inexhausta bondad divina, tiene la manga mas ancha que yo, o si por
+razones de la ley positiva, en que cree, la tiene mas estrecha. ?Me
+entiende V. ahora?
+
+--Te entiendo muy bien; y desde luego te declaro que no he de tener la
+manga ni mas ancha ni mas estrecha que tu. Lo mismo calificaremos ambos
+un pecado, una falta, un delito, y lo mismo marcaremos y determinaremos
+la obligacion que de el nazca. Las razones teologicas tienen que ver con
+la penitencia, con la expiacion, con el perdon, con la gloria o el
+infierno, alla en el otro mundo, y en esto para nada tienes tu que
+meterte ahora. Veamos, pues, ese caso, ya que quieres consultarme.
+
+--Desde luego V. convendra en que lo robado debe devolverse a su dueno.
+
+--Indudable.
+
+--Y cuando, por efecto de un engano, algo que pertenece a uno viene a
+pertenecer a otro, ?que debemos hacer?
+
+--Debemos poner fin al engano para que lo que posee alguien sin derecho
+pase a manos de su senor legitimo.
+
+--?Y si al poner fin al engano resultan males evidentemente mayores?
+
+--Aqui importa distinguir. Si tu tienes que hablar, no debes decir
+jamas mentira por inmensos que sean los males que de decir la verdad
+resulten. Condenada esta la mentira oficiosa como la perniciosa. No
+debes mentir ni por salvar la vida del projimo, ni por salvar la honra
+de nadie, ni por el bien de la religion; pero yo me atrevo a sostener
+que debes callar la verdad cuando nadie la inquiere de ti y cuando de
+decirla resultan mas males que bienes. Pensar algo en contra es delirio.
+Lo sostengo sin vacilacion. Voy a explanar mi doctrina en breves
+palabras. Tu cometes un pecado. Eres, por ejemplo, mentiroso. Los males
+que nazcan de tu pecado debes remediarlos hasta donde te sea posible y
+licito, esto es, sin cometer pecado nuevo para remediar el antiguo.
+Dios, para hacernos patente la enormidad de nuestras culpas, consiente a
+veces en que nazcan de ellas males cuyos humanos remedios son peores.
+Tratar tu de evitarlos o de remediarlos entonces, no es humildad, sino
+soberbia, orgullo satanico; es luchar contra Dios; es tomar el papel de
+la Providencia; es dar palo de ciego; es querer enderezar el tuerto que
+tu mismo hiciste, torciendo y ladeando lo que esta recto, y tirando a
+trastornar el orden natural de las cosas.
+
+--Hablando con franqueza --dijo el Comendador,-- la doctrina de V. me
+parece muy comoda. Veo que tiene V. la manga mas ancha de lo que yo
+pensaba.
+
+--Vete a paseo, Comendador --repuso el padre, bastante enojado.-- En
+ninguna ocasion pase yo por complaciente. Me diriges la acusacion mas
+dura que a un confesor puede dirigirse. Un santo ha dicho: _Non est
+pietas, sed impietas, tolerare peccata_, y yo disto mucho de ser impio.
+Todo proviene, sin duda, de que tu confundes las cosas. Aqui no hablamos
+de penitencia, de expiacion, de castigo de la culpa. Sobre este punto no
+tengo que decirte yo lo que exigiria de un penitente para absolverle.
+Aqui hablamos solo de la obligacion de satisfacer el agravio que nace
+del pecado o del delito. Y a esto he respondido con sencillez. El
+pecador o delincuente debe ir hasta donde le sea posible y licito. Si ha
+de cometer nuevos pecados, si ha de hacer nuevas maldades y desatinos,
+mejor es que lo deje y no se meta a remediar el mal que ha hecho. Pues
+ique! ?estaria bien, por ejemplo, que tu hirieses a uno, y luego, sin
+saber de cirujia, tratases de curarle y le acabases de matar? Dices tu
+que la tal doctrina es comoda. ?Donde esta la comodidad? Aunque yo te
+excuse de poner el remedio, no te libro de la penitencia, del
+remordimiento y del castigo. Antes al contrario, lo comodo es lo otro:
+remediar el mal de mala manera, y creerse ya horro y darse ya por
+absuelto. Asi un criado torpe te rompera un dia el vaso mas precioso de
+los que has traido de la China, le pegara luego chapuceramente con cola,
+y se quedara tan fresco como si no te hubiese causado el menor
+perjuicio. Lo que debe hacer el criado es andar siempre muy cuidadoso
+para no romper el vaso, y si le rompe, sentir mucho su falta, y ya que
+no puede ni componer bien el vaso ni comprarte otro nuevo e igual,
+sufrir con humildad la reprimenda que tu le eches.
+
+--Me complazco en ver que estamos de acuerdo en lo general de la
+doctrina. En la aplicacion a casos particulares es en lo que veo que
+cabe mucha sutileza. Contra la opinion de V., el buen camino se presenta
+muy anublado y confuso. ?Como determinar a veces hasta donde es posible
+y licito lo que quiero hacer para reparar el dano?
+
+--Es muy sencillo. Si para repararle causas otro dano mayor, deja
+subsistir el primero, que es mas pequeno; y esto aunque en el segundo
+dano que causes no haya pecado de tu parte. Habiendo nuevo pecado, nueva
+infraccion de la ley moral en el remedio, aunque este segundo pecado sea
+menor que el primero que cometiste, no debes cometerle. Dios, si quiere,
+remediara el mal causado.
+
+--?De suerte que no hay mas que cruzarse de brazos; dejar rodar la bola?
+
+--No hay mas que dejarla rodar, ya que deteniendola puedes hacer que
+todo ruede. Las Sagradas Letras vienen en mi apoyo con no pocos textos.
+David dijo: _Abissus abyssum invocat_; Salomon, _Est processio in
+malis_; el profeta Amos, _Si erit malum quod Dominus non fecerit?_ con
+lo cual da a entender que Dios permite u ordena el mal como pena del
+pecado y escarmiento de las criaturas; y el mismo Salomon, antes citado,
+dice, de modo mas explicito, que no podemos anadir ni quitar de lo que
+Dios hizo para ser temido: _Non possumus quidquam addere nec auferre
+quae fecit Deus ut timeatur_.
+
+--A pesar de los textos, a pesar de los latines me repugna esa cobarde
+resignacion.
+
+--?Como cobarde? ?Donde viste tu que para con Dios haya cobardia? La
+resignacion a su voluntad no implica, por otra parte, el que te aquietes
+y te llenes de contentamiento de ti propio. Sigue llorando tu culpa;
+desuellate el alma con el azote de la conciencia y el cuerpo con unas
+disciplinas crueles; haz de tu vida en el mundo un durisimo purgatorio;
+pero resignate y no trates de remediar lo que solo de Dios debe esperar
+remedio. Hasta el sentido comun esta de acuerdo en esto, miradas las
+acciones humanas por el lado de la utilidad y conveniencia, las cuales,
+bien entendidas, concuerdan con la moralidad y con la justicia. iQue
+atinado es el refran que reza: _No siento que mi hijo pierda, sino
+que quiera desquitarse_! Si malo es jugar, peor es aun volver a jugar;
+reincidir en el pecado para remediar el mal del pecado. Pero a todo
+esto, tu no hablas sino de generalidades, y el caso de conciencia no
+parece.
+
+--Voy al caso, --dijo el Comendador.
+
+--Soy todo oidos, --repuso el fraile.
+
+--?Que debe hacer el que no es hijo de quien pasa por su padre, segun la
+ley, y usurpa nombre, posicion y bienes que no son suyos?
+
+[Nota del autor: Esta novela, que se ha publicado a pedacitos en el
+periodico _El Campo_, tiene plan trazado en Noviembre de 1876. El drama
+del Sr. Echegaray _O locura o santidad_ no habia sido representado aun.
+Yo no tenia de el la menor noticia, dado que ya estuviese escrito. Ha
+sido, pues, una coincidencia, para mi harto desagradable, la semejanza o
+analogia del asunto de tan aplaudido drama con el asunto de mi pobre
+novela. Entiendase que al hacer esta observacion no quiero defenderme de
+los que pudieran acusarme de imitar o remedar, sino de aquellos que se
+inclinen a creer que yo, bajo la forma de un cuento, me entrometo en
+censurar, impugnar o controvertir las ideas o doctrinas que en el citado
+drama resplandecen.]
+
+--iHombre... tu eres famoso! ?Despues de tanto preambulo te vienes con
+una preguntilla tan baladi? Prescindo ahora de la dificultad o
+imposibilidad en que ese hijo postizo estaria de probar el delito de su
+madre. Yo no se de leyes; pero la razon natural me dicta que contra la
+fe de bautismo, contra la serie de actos y documentos oficiales que te
+han hecho pasar hasta hoy por un hijo de un determinado y conocido Lopez
+de Mendoza, no pueden valer testimonios sino de un orden excepcional y
+casi imposible. Doy, con todo, de barato que posees tales testimonios.
+Creo, decido que no debes valerte de ellos. ?Sabes los mandamientos de
+la ley de Dios? ?Sabes que el orden en que estan no es arbitrario? Pues
+bien; ?que dice el septimo?
+
+--No hurtar.
+
+--?Y el cuarto?
+
+--Honrar padre y madre.
+
+--Es, pues, evidente que para quitarte de encima el pecado contra el
+septimo ibas a pecar contra el cuarto, deshonrando a tu madre y a tu
+padre, que padre seria siempre el que te tuvo por hijo, te crio, te
+alimento y te educo, aunque no te engendrara.
+
+--Tiene V. razon, P. Jacinto. Y, sin embargo, los bienes que no son
+mios, ?como sigo gozando de ellos?
+
+--?Y quien te dice que goces de ellos? Pues ique! ?es tan dificil dar
+sin expresar la causa por que se da? Dalos, pues, a quien debes. Ya los
+tomaran... En el tomar no hay engano. Y si, por extrano caso, hallares a
+alguien en el tomar inverosimilmente escrupuloso, ingeniate para que
+tome. Lejos de oponerme, pido, aplaudo la reparacion, siempre que para
+llevarla a cabo no sea menester hacer mayor barbaridad que la que
+remedie.
+
+--Esta bien... pero si no es el hijo, sino la madre culpada... ?que debe
+hacer la madre culpada?
+
+--Lo mismo que el hijo... no deshonrar publicamente a su marido... no
+amargarle la vida... no desenganarle con desengano espantoso... no
+anadir a su pecado de fragilidad el de una desvergueenza cruel y sin
+entranas.
+
+--La madre, no obstante, no tiene medios de devolver bienes que por su
+culpa van a pasar o han pasado a quien no corresponden.
+
+--Y si no los tiene, ?que se le ha de hacer? Ya lo he dicho. Que se
+resigne. Que se someta a la voluntad de Dios. Todo eso lo debio prever
+antes de pecar, y no pecar. Despues del pecado no le incumbe el remedio
+si implica pecado nuevo, sino la penitencia. ?Has expuesto ya todo el
+caso?
+
+--No, padre; tiene otras complicaciones y puntos de vista.
+
+--Dilos.
+
+--?Que piensa V. que debe hacer el hombre pecador, complice de la mujer,
+en aquel delito cuya consecuencia es el hurto, la usurpacion de que
+hemos hablado?
+
+--Lo mismo que he dicho del hijo y de la madre.
+
+--?Y si posee bienes para subsanar el dano causado a los herederos?
+
+--Subsanar ese dano, pero con tal recato, discrecion y sigilo, que no se
+sepa nada. En el libro de los Proverbios esta escrito: _Melius est
+nomen bonum quam divitiae multae_. Asi es que por cuestion de
+intereses no se debe perjudicar a nadie en su buen nombre.
+
+El historiador de estos sucesos escribe para narrar, y no para probar.
+No decide, por lo tanto, si el P. Jacinto estaba atinado o no en lo que
+decia; si hablaba guiado por el sentido comun o por la doctrina moral
+cristiana, o por ambos criterios en consonancia completa; y no se
+inclina tampoco a creer que dicho padre tenia una moral burda y grosera,
+y el atrevimiento y la confianza de un rustico ignorante. Quedese esto
+para que lo resuelva el discreto lector. Baste apuntar aqui que el
+Comendador mostraba una satisfaccion grandisima de ver que su maestro,
+como el le llamaba, pensaba exactamente lo que el queria que pensase.
+
+El P. Jacinto, desconfiado como buen lugareno, no advertia el interes
+vivisimo con que su antiguo discipulo le interrogaba; y temiendo siempre
+una burla, una especie de examen hecho por el Comendador para pasar el
+rato, volvio a hablar un tanto picado, diciendo:
+
+--Me parece que estoy archi-candido. ?A donde vas a parar con tanta
+preguntilla? ?Quieres examinarme? ?Piensas retirarme la licencia de
+confesar si no me crees bien instruido?
+
+--Nada de eso, maestro. Yo ignoro si esta V. o no de acuerdo con sus
+librotes de teologia moral; pero esta V. de acuerdo conmigo, lo cual me
+lisonjea, y lo esta tambien con mis propositos, lo cual me llena de
+esperanza. Yo buscaba en V. un aliado. Contaba siempre con su amistad,
+pero no sabia si podia contar tambien con su conciencia. Ahora comprendo
+que su conciencia no se me opone. Su amistad, por consiguiente, libre de
+todo obstaculo, vendra en auxilio mio.
+
+El P. Jacinto conocio al fin que se trataba de un caso practico, real, y
+no imaginado, y se ofrecio a auxiliar al Comendador en todo lo que fuese
+justo.
+
+Aguardando, pues, una revelacion importante, quiso tomar aliento
+haciendo una pausa, y trato de solemnizar la revelacion yendo a una
+alacena, que no estaba lejos, y sacando de ella una limeta de vino y dos
+canas, que puso sobre la mesa, llenandolas hasta el borde.
+
+--Este vino no tiene aguardiente, ni botica, ni composicion de ninguna
+clase --dijo el padre al Comendador.-- Es puro, limpio y sin macula.
+Esta como Dios le ha hecho. Bebe y confortate con el, y cuentame luego
+lo que tengas que contar.
+
+--Bebo al buen exito de mis planes, --contesto el Comendador, apurando
+el vino de su cana.
+
+--Asi sea, si Dios lo quiere, --replico el fraile, bebiendo tambien, y
+se dispuso a atender a don Fadrique con sus cinco sentidos.
+
+
+
+
+XIV
+
+La celda no tenia mucho que llamase la atencion. Sobre la mesa o bufete,
+que era de nogal, habia recado de escribir, el Breviario y otros libros.
+Dos sillones de brazos, frente el uno del otro, con la mesa de por
+medio, y donde se sentaban nuestros interlocutores, eran de nogal
+igualmente. A mas de los dos sillones, habia cuatro sillas arrimadas a
+la pared. Los asientos todos eran de enea. Un _Ecce-Homo_, al oleo, a
+quien cuadraba el refran de _a mal Cristo mucha sangre_, era la unica
+pintura que adornaba los muros de la celda. No faltaban, en cambio,
+otros mas naturales adornos. En la ventana, tomando el sol, se veian dos
+floridos rosales; dentro del cuarto, cuatro macetas de brusco, y
+colgadas en la pared cinco jaulas, dos con perdices cantoras, y tres con
+colorines, excelentes reclamos. Otro bonito colorin, diestro cimbel,
+asido a la varilla saliente que estaba fija a una tabla de pino, volaba
+a cada momento hasta donde lo consentia el hilo largo que le
+aprisionaba, y volvia con mucho donaire a posarse en la varilla.
+
+Los jilgueros cantaban de vez en cuando y animaban la habitacion.
+
+Arrimadas a un angulo habia dos escopetas de caza.
+
+Y, por ultimo, en una alcobita que apenas se descubria, por hallarse la
+pequena puerta casi tapada del todo por una cortina de bayeta verde,
+estaba la cama del buen religioso. La alacena de donde este saco el vino
+y que era bastante capaz, servia de bodega, ropero, despensa, caja o
+tesoro y biblioteca a la vez.
+
+Todo, aunque pobre, parecia muy aseado.
+
+El P. Jacinto, con el codo sobre la mesa, la mano en la mejilla y los
+ojos clavados en D. Fadrique, aguardaba que hablase.
+
+Don Fadrique, en voz baja, hablo de este modo:
+
+--Aunque yo no soy un penitente que vengo a confesarme, exijo el mismo
+sigilo que si estuviese en el confesonario.
+
+El padre, sin responder de palabra, hizo con la cabeza un signo de
+afirmacion.
+
+Entonces prosiguio D. Fadrique:
+
+--El hombre de que he hablado a V., el pecador causa del engano y del
+hurto, soy yo mismo. La ligereza de mi caracter me habia hecho olvidar
+mi delito y no pensar en las fatales consecuencias que de el habian de
+dimanar. El acaso... ?que digo el acaso?... Dios providente, en quien
+creo, me ha vuelto a poner en presencia de mi complice y me ha hecho ver
+todos los males que por mi culpa se originaron y amenazan originarse
+aun. Dispuesto estoy a remediarlos y a evitarlos, de acuerdo con la
+doctrina de V., hasta donde me sea posible y licito. Es un consuelo para
+mi el ver que esta V. en concordancia conmigo. Yo no he de buscar
+remedio peor que la enfermedad; pero hay una persona que le busca, y es
+menester oponerse a toda costa a que le halle. Seria una abominacion
+sobre otra abominacion.
+
+--?Y quien es esa persona? --dijo el padre.
+
+--Mi complice, --contesto el Comendador.
+
+--?Y quien es tu complice?
+
+--V. la conoce. V. es su director espiritual. V. debe tener grande
+influjo sobre ella. Mi complice es... Cuenta, maestro, que jamas he
+hecho a nadie esta revelacion. Al menos nadie pudo jamas tildarme de
+escandaloso. Pocas relaciones han sido mas ocultas. La buena fama de
+esta mujer aparece aun, despues de diez y siete anos, mas
+resplandeciente que el oro.
+
+--Acaba: ?quien es tu complice? Haz cuenta que echas tu secreto en un
+pozo. Yo se callar.
+
+--Mi complice es Dona Blanca Roldan de Solis.
+
+El P. Jacinto se lleno de asombro, abrio los ojos y la boca y se
+santiguo muy deprisa media docena de veces, soltando estas piadosas
+interjecciones:
+
+--iAve Maria Purisima! iAlabado sea el Santisimo Sacramento! iJesus,
+Maria y Jose!
+
+--?De que se admira V. tan desaforadamente? --dijo el Comendador,
+pensando que el padre extranaba que tan virtuosa y austera matrona
+hubiese nunca sucumbido a una mala tentacion.
+
+--?De que me admiro?... Muchacho... ?De que me admiro?... Pues ?te
+parece poco? Bien dicen... Vivir para ver... El demonio es el mismo
+demonio. Miren... y no lo digo por ofender a nadie... imiren con que
+ramillete de claveles te acaricio y te sedujo nuestro enemigo comun!...
+Con un manojo de aulagas. Suave flor trasplantaste al jardin de tus
+amores... iUn cardo ajonjero! Hermosa debe haber sido Dona Blanca...
+todavia lo es; pero ihombre! isi es un erizo! Yo... perdoneme su
+ausencia... no la creia impecable, pero no la creia capaz de pecar por
+amor.
+
+Don Fadrique respondio solo con un suspiro, con una exclamacion
+inarticulada, que el padre creyo descifrar como si dijese que diez y
+siete anos antes Dona Blanca era muy otra, y que ademas la misma dureza
+de su caracter y la briosa inflexibilidad de su genio hacian mas
+vehemente en ella toda pasion, incluso la del amor, una vez que llegaba
+a sentirla.
+
+Repuesto un poco de su pasmo, dijo el P. Jacinto:
+
+--Y dime, hijo, ?que trata de hacer Dona Blanca para remediar el mal?
+?Que proyectos son los suyos, que tanto te asustan?
+
+--?Quien seria el inmediato heredero de su marido si ella no tuviese una
+hija? --pregunto el Comendador.
+
+--Don Casimiro Solis, --fue la respuesta.
+
+--Pues por eso quiere casar a su hija con D. Casimiro.
+
+--iPecador de mi! iEstupido y necio! --exclamo el padre, todo lleno de
+violencia y dando en la mesa unos cuantos punetazos.-- ?Quieres creer
+que soy tan egoista, que el egoismo me habia cegado? Yo no habia visto
+en el plan de Dona Blanca ninguna mala traza. Me parecia natural que
+casase a Clarita con su tio. Yo no miraba sino a mi picaro interes: a
+que nadie se llevase a Clarita lejos de estos lugares. Es menester que
+lo sepas... Clarita me tiene embobado. Por ella, no mas que por ella,
+aguanto a su madre. Lo que yo queria, como un bribon de siete suelas, es
+que se quedase por aqui... para ir a verla y para que ella me agasajase,
+como me agasaja ahora, cuando voy a casa de su madre, sirviendome, con
+sus blancas y preciosas manos, jicaras de chocolate y tacillas de
+almibar. Se me antojo que Clarita era una muneca para mi diversion. Yo
+no cai en nada... no me hice cargo... pense solo en que, ya casada,
+haria una excelente senora de su casa, y me recibiria al amor de la
+lumbre, y yo le llevaria flores, frutas y pajaritos de regalo. iSi
+vieses que corza he hecho venir para ella de Sierra Morena! Es un
+primor. La tengo abajo en el corral... y se la iba a llevar manana.
+Nada... ?has visto que barbaro?... sin dar la menor importancia a lo del
+casamiento. Ahora lo comprendo todo. iQue monstruosidad! iCasar aquel
+dije con semejante estafermo! Ya se ve... ella no lo repugna... no lo
+entiende... ?quien diablo sabe?... pero yo lo entiendo... y me
+espeluzno... me horrorizo.
+
+--Razon tiene V. de horrorizarse... Ella lo repugna... lo entiende...
+pero cree que no debe resistir a la autoridad materna.
+
+--Eso sera lo que tase un sastre. iPues no faltaba mas! Obedecera a su
+madre; pero antes obedecera a Dios. _Diligendus est genitor, sed
+praeponendus est Creator_. Es sentencia de San Agustin.
+
+--Ademas --dijo el Comendador,-- Clarita ama a otro hombre.
+
+--?Como es eso? ?Que me cuentas? ?Que mentira, que enredo te han hecho
+creer? Si amase a un galan, Clara me lo hubiera confesado.
+
+--Ella misma ignora casi que le ama; pero me consta que le ama.
+
+--Vamos, si, ya doy en ello: ciertas miradas y sonrisas con un
+estudiantillo... Me las ha confesado. Esta arrepentida... iCon un
+estudiantillo!... ?Pues se habia de ir Clarita a correr la tuna?
+
+--P. Jacinto, V. chochea.
+
+--iDesvergonzado! ?Como te atreves a decir que chocheo?
+
+--El estudiantillo no es de esos que van con el manteo roto y con la
+cuchara puesta en el sombrero de tres picos, pidiendo limosna, sino que
+es un caballero principal, un rico mayorazgo.
+
+--?De veras? Ya eso es harina de otro costal. De eso no me habia dicho
+nada aquella cordera inocente. Oye... ?y es buen mozo?
+
+--Como un pino de oro.
+
+--?Buen cristiano?
+
+--Creo que si.
+
+--?Honrado?
+
+--A carta cabal.
+
+--?Y la quiere mucho?
+
+--Con toda su alma.
+
+--?Y es discreto y valiente?
+
+--Como un Gonzalo de Cordoba. Ademas es poeta elegantisimo, monta bien a
+caballo, posee otras mil habilidades, es muy leido y sabe de torear.
+
+--Me alegro, me alegro y me realegro. Le casaremos con Clarita, aunque
+rabie Dona Blanca.
+
+--Si, querido maestro. Le casaremos... pero es menester que seamos muy
+prudentes.
+
+--_Prudentes sicut serpentes_... Pierde cuidado. Harto se yo quien es
+Dona Blanca. Es omnimodo el imperio que ejerce sobre su hija. El respeto
+y el temor que le infunde exceden a todo encarecimiento. Y luego, ique
+brio, que voluntad la de aquella senora! A terca nadie le gana.
+
+--No soy yo menos terco... y no consentire que Clara sea el precio del
+rescate de nadie; que sobre ella, que no tiene culpa, pesen nuestras
+culpas; que Dona Blanca la venda para conseguir su libertad. Sin
+embargo, importa mucho la cautela. Dona Blanca, llevada al extremo,
+pudiera hacer alguna locura.
+
+Despues de esta larga conversacion, y perfectamente de acuerdo el
+Comendador y el P. Jacinto, el primero se volvio a la ciudad en aquel
+mismo dia para que su ausencia no se extranase.
+
+El P. Jacinto quedo en ir a la ciudad al dia siguiente de manana.
+
+Los pormenores y tramites del plan que habian de seguir se dejaron para
+que sobre el terreno se decidiesen.
+
+Solo se concerto el mayor sigilo y circunspeccion en todo y disimular en
+lo posible la intima amistad que entre el fraile y el Comendador habia,
+a fin de no hacer sospechoso y aborrecible al fraile a los ojos de Dona
+Blanca.
+
+Se convino, por ultimo, en que, a pesar de la gravedad de la situacion,
+no era ninguna salida de tono, ni tenia una inoportunidad comica o
+censurable, que el P. Jacinto llevase a Clarita la corza y se la
+regalara.
+
+
+
+
+XV
+
+Al volver aquella noche a la ciudad, el Comendador tuvo que sufrir un
+interrogatorio en regla de su sobrina, que era la muchacha mas curiosa y
+preguntona de toda la comarca. Tenia ademas un estilo de preguntar,
+afirmando ya lo mismo de que anhelaba cerciorarse, que hacia ineficaz la
+doctrina del P. Jacinto de callar la verdad sin decir la mentira. O
+habia que mentir o habia que declarar: no quedaba termino medio.
+
+--Tio --dijo Lucia apenas le vio a solas,-- V. ha estado en
+Villabermeja.
+
+--Si... he estado.
+
+--?A que ha ido V. por alli? iSi le traeran a usted entusiasmado los
+divinos ojos de Nicolasa!
+
+--No conozco a esa Nicolasa.
+
+--?Que no la conoce V.?... iBah!... ?Quien no conoce a Nicolasa? Es un
+prodigio de bonita. Muchos hidalgos y ricachos la han pretendido ya.
+
+--Pues yo no me cuento en ese numero. Te repito que no la conozco.
+
+--Calle V., tio... ?Como quiere V. hacerme creer que no conoce a la
+hija de su amigo el tio Gorico?
+
+--Pues digo por tercera vez que no la conozco.
+
+--Entonces, ?que hay que ver en Villabermeja? ?Ha estado V. para visitar
+a la chacha Ramoncica?
+
+El Comendador tuvo que responder francamente.
+
+--No la he visitado.
+
+--Vamos, ya caigo. iQue bueno es V.!
+
+--?Por que soy bueno?... ?Porque no he visitado a la chacha Ramoncica,
+que me quiere tanto?
+
+--No, tio. Es V. bueno... En primer lugar porque no es V. malo.
+
+--Lindo y discreto razonamiento.
+
+--Quiero decir que es V. bueno, porque no es como otros caballeros, que
+por mas que esten ya con un pie en el sepulcro, de lo que dista V.
+mucho, a Dios gracias, andan siempre galanteando y soliviantando a las
+hijas de los artesanos y jornaleros. Ahora no... por el noviazgo; pero
+antes... bien visitaba D. Casimiro a Nicolasa.
+
+--Pues yo no la he visitado.
+
+--Pues esa es la primera razon por la que digo que es V. bueno. Nicolasa
+es una muchacha honrada... y no esta bien que los caballeros traten de
+levantarla de cascos...
+
+--Apruebo tu rigidez. Y la segunda razon por la cual soy bueno, ?quieres
+decirmela?
+
+--La segunda razon es, que no habiendo ido V. ni a ver a Nicolasa ni a
+ver la chacha Ramoncica, ?a que habia V. de haber ido tan a escape como
+no fuese a ver al P. Jacinto y a tratar de ganarle en favor de Mirtilo y
+de Clori? ?Vaya que ha ido V. a eso?
+
+--No puedo negartelo.
+
+--Gracias, tio. No es V. capaz de encarecer bastante lo orgullosa que
+estoy.
+
+--?Y por que?
+
+--Toma... porque, por muy afectuoso que sea V. con todos, al fin no se
+interesaria tanto por dos personas que le son casi extranas, si no fuese
+por el carino que tiene V. a su sobrinita, que desea proteger a esas dos
+personas.
+
+--Asi es la verdad, --dijo el Comendador, dejando escapar una mentira
+oficiosa, a pesar de la teoria del P. Jacinto.
+
+Lucia se puso colorada de orgullo y de satisfaccion, y siguio hablando:
+
+--Apostare a que ha ganado V. la voluntad del reverendo. ?Esta ya de
+nuestra parte?
+
+--Si, sobrina, esta de nuestra parte; pero, por amor de Dios, calla, que
+importa el secreto. Ya que lo adivinas todo, procura ser sigilosa.
+
+--No tendra V. que censurarme. Sere sigilosa. V., en cambio, me tendra
+al corriente de todo. ?Es verdad que me lo dira V. todo?
+
+--Si, --dijo el Comendador teniendo que mentir por segunda vez. Luego
+prosiguio:
+
+--Lucia, tu has dicho una cosa que me interesa. ?Que clase de amorios
+das a entender que hubo o hay entre D. Casimiro y esa bella Nicolasa?
+
+--Nada, tio... ?No lo he dicho ya? Fueron antes del noviazgo con
+Clarita. D. Casimiro no iba con buen fin... y Nicolasa le desdeno
+siempre; pero de esto informara a V. mejor que yo el P. Jacinto. Yo lo
+unico que anadire es que el tal D. Casimiro me parece un hipocriton y un
+bribon redomado.
+
+--No es malo saberlo --penso el Comendador.
+
+--iAh! diga V., tio. Ya se que se fue a Sevilla D, Carlos. Envio recado
+despidiendose y excusandose de no haberlo hecho en persona por la
+priesa. Es evidente que V. le ha hablado al alma y le ha convencido para
+que se vaya, asegurandole que esto convenia al logro de nuestro
+proposito. ?No es asi, tio?
+
+--Asi es, sobrina --respondio el Comendador--. Veo que nada se te
+oculta.
+
+
+
+
+XVI
+
+Cuando ocurrian los sucesos que vamos refiriendo, no habia tantas
+carreteras como ahora. Desde Villabermeja a la ciudad puede hoy irse en
+coche. Entonces solo se iba a pie o a caballo. El camino no era camino,
+sino vereda, abierta por las pisadas de los transeuntes racionales e
+irracionales. Cuando habia grandes lluvias, la vereda se hacia
+intransitable: era lo que llaman en Andalucia un camino real de
+perdices.
+
+Poseia el padre Jacinto una borrica modelo por lo grande, mansa y
+segura. En esta borrica iba y venia siempre, como un patriarca, desde
+Villabermeja a la ciudad y desde la ciudad a Villabermeja. Un robusto
+lego le acompanaba a pie. En el viaje que hizo a la ciudad, al dia
+siguiente de su largo coloquio con el Comendador, le acompano, a mas del
+lego, un rustico seglar o profano, para que cuidase la corza.
+
+Seguido, pues, de su lego, de la corza y del rustico, y caballero en su
+jigantesca borrica, el padre Jacinto entro sano y salvo en la ciudad a
+las diez de la manana. Como el convento de Santo Domingo esta casi a la
+entrada, no tuvo el padre que atravesar calles con aquel sequito. En el
+convento se apeo, y apenas se reposo un poco, se dirigio a casa de D.
+Valentin Solis, o mas bien a casa de Dona Blanca. El cuitado de D.
+Valentin se habia anulado de tal suerte, que nadie en el lugar llamaba a
+su casa la casa de D. Valentin. Sus vinas, sus olivares, sus huertas y
+sus cortijos eran conocidos por de Dona Blanca, y no por suyos. Aquella
+anulacion marital no habia llegado, con todo, hasta el extremo de la de
+algunos maridos de Madrid, a quienes apenas los conoce nadie sino por
+sus mujeres, cuya notoriedad y cuya gloria se reflejan en ellos y los
+hacen conspicuos.
+
+Pero dejemos a un lado ejemplos y comparaciones, que pueden tomar
+ciertos visos y vislumbres de murmuracion, y sigamos al P. Jacinto, y
+penetremos con el en casa de Dona Blanca, donde tan dificil era entrar
+para el vulgo de los mortales.
+
+Merced a la autoridad del reverendo, y siguiendole invisibles, todas las
+puertas se nos franquean.
+
+Ya estamos en el salon de Dona Blanca. Clara borda a su lado. D.
+Valentin, a respetable distancia y sentado junto a una mesa, hace
+paciencias con una baraja. D. Casimiro habla con la senora de la casa y
+con su hija.
+
+Los lectores conocen ya a D. Casimiro, como si dijeramos de fama, de
+nombre y hasta de apodo, pues no ignoran que para D. Carlos, Lucia,
+Clara y el Comendador, era _el viejo rabadan_. Veamos ahora si logramos
+hacer su corporal retrato.
+
+Era alto, flaco de brazos y piernas y muy desarrollado de abdomen; de
+color trigueno, poca barba, que se afeitaba una vez a la semana, y los
+ojos verde-claros y un poquito bizcos. Tenia ya bastantes arrugas en la
+cara, y el vivo carmin de sus narices no armonizaba bien con la palidez
+de los carrillos. En su propia persona se notaba poco esmero y aseo;
+pero en el traje si se descubrian el cuidado y la pulcritud que en la
+persona faltaban, lo cual denotaba desde luego que D. Casimiro mas se
+cuidaba la ropa por ser ordenado, economico y aficionado a que las
+prendas durasen, que por amor a la limpieza. Iba vestido muy de hidalgo
+principal, si bien a la moda de hacia quince o veinte anos. Su casaca,
+su chupa, sus calzones y medias de seda no tenian una mancha, y si
+tenian alguna rotura, esta se hallaba diestra y primorosamente zurcida.
+Gastaba peluca con polvos y coleta, y lucia muchos dijes en las cadenas
+de sendos relojes que llevaba en ambos bolsillos de la chupa. Su caja de
+tabaco, que el mostraba de continuo, pues no cesaba de tomar rape, era
+un primor artistico, por los esmaltes y las piedras preciosas que le
+servian de adorno. Al hablar usaba D. Casimiro de cierta solemnidad y
+pausa muy entonada; pero su voz era ronca y desapacible, asegurandose
+provenir esto en parte de que no le desagradaba el aguardiente, y mas
+aun de que en su casa y despojado de las galas de novio o de
+pretendiente amoroso, fumaba mucho tabaco negro.
+
+La expresion de su semblante, sus modales y gestos no eran antipaticos:
+eran insignificantes; salvo que no podia menos de reconocerse por ellos
+en D. Casimiro a una persona de clase, aunque criada en un lugar.
+
+Se advertia, por ultimo, en todo su aspecto, que D. Casimiro debia de
+padecer no pocos achaques. Su mala salud le hacia parecer mas viejo.
+
+Dado a conocer asi somera, y no favorablemente, por desgracia, podemos
+ya lisonjearnos de conocer a cuantas personas ocupaban la sala cuando
+entro en ella el padre Jacinto.
+
+Dona Blanca, Clarita, D. Valentin y D. Casimiro se levantaron para
+recibirle, y todos le besaron humildemente la mano. El padre estuvo
+sonriente y amabilisimo con ellos, y a Clarita le dio, como si no fuese
+ya una mujer, como si fuese una nina de ocho anos, y con la
+respetabilidad que setenta bien cumplidos le prestaban, dos palmaditas
+suaves en la fresca mejilla, diciendole:
+
+--iBendito sea Dios, muchacha, que te ha hecho tan buena y tan hermosa!
+
+--Su merced me favorece y me honra --contesto Clarita.
+
+Dona Blanca se lamento del mucho tiempo que el padre habia estado sin
+venir de Villabermeja, y todos le hicieron coro. Se trato de que el
+padre tomase algo hasta la hora de comer, y el padre no quiso tomar
+nada, salvo asiento comodo. Desde su asiento hablo de mil cosas con
+animada y alegre conversacion, resuelto a aguardar alli a que Don
+Casimiro se fuese y a que D. Valentin y Dona Clara despejasen, para
+hablar a solas con Dona Blanca.
+
+Dona Blanca adivino la intencion del fraile, entro en curiosidad, y
+pronto hallo modo de despedir a D. Casimiro y de echar de la sala a D.
+Valentin y a Clarita.
+
+Verificado ya el despejo, dijo Dona Blanca:
+
+--Supongo y espero que, despues de tan larga ausencia, honrara V.
+nuestra mesa comiendo hoy con nosotros.
+
+El P. Jacinto acepto el convite, y Dona Blanca prosiguio:
+
+--He creido advertir que estaba V. impaciente por hablarme a solas. Esto
+ha picado mi curiosidad. Todo lo que V. me dice o puede decirme me
+inspira el mayor interes. Hable V., padre.
+
+--No eres lerda, hija mia --contesto este.-- Nada se te escapa. En
+efecto, deseaba hablarte a solas. Y lo deseaba tanto, que dejo para
+despues de tu comida, que acepto gustoso, dejo para sobremesa la
+aparicion de un objeto que traigo de presente a nuestra Clarita, y que
+le va a encantar. Figurate que es una lindisima corza, tan mansa y
+domestica, que come en la mano y sigue como un perro. Pero vamos al
+caso: vamos a lo que tengo que decirte. Por Dios, que no te incomodes.
+Tu tienes el genio muy vivo: eres una polvora.
+
+--Es verdad; yo soy muy desgraciada, y los desgraciados no es facil que
+esten de buen humor. V., sin embargo, no tiene derecho a quejarse del
+mio. ?Cuando estuve yo, desde que nos tratamos, desabrida y aspera con
+V.?
+
+--Eso es muy verdad. Convendras, con todo, en que yo no he dado motivo.
+Yo no soy como otros frailes, que se meten a dar consejos que no les
+piden, y quieren gobernar lo temporal y lo eterno, y dirigirlo todo en
+cada casa donde entran. ?No es asi?
+
+--Asi es. Mas bien tengo yo que lamentarme de que V. me aconseja poco.
+
+--Pues hoy no te quejaras por ese lado. Tal vez te quejes de que te
+aconsejo mucho y de que me meto en camison de once varas.
+
+--Eso nunca.
+
+--Alla veremos. De todos modos, tengo disculpa. Tu sabes que Clarita es
+mi encanto. Me tiene hecho un bobo. ?Quien ignora mi predileccion hacia
+las mujeres? Menester ha sido de toda mi severidad para que alla cuando
+mozo no me quitaran el pellejo los maldicientes. Hoy, hija mia (alguna
+ventaja ha de traer el ser viejo), con treinta y cinco anos en cada
+pata, puedo, sin temor de censura, quereros a mi modo y trataros con la
+intima familiaridad que me deleita. Te confieso que para querer a los
+hombres tengo que acordarme a menudo de que son projimos y quererlos por
+amor de Dios. A las mujeres, por el contrario, las quiero, no ya sin
+esfuerzo, sino por inclinacion decidida. Sois dulces, benignas,
+compasivas y muchisimo mas religiosas que los hombres. Si no hubiera
+sido por vosotras, lo doy por cierto, hubierase perdido hasta la huella
+de la primitiva cultura y revelacion del Paraiso, y los hombres jamas
+hubieran salido del estado salvaje. Si yo fuera un sabio, habia de
+componer un libro demostrando que todo este ser de la Europa del dia,
+que todos estos adelantamientos sociales de que el mundo se jacta, se
+deben, en lo humano, principalmente a las mujeres. Calcula, pues, cuan
+alto y lisonjero es el concepto que tengo de vosotras. Pues bien; en los
+ultimos anos de mi vida, tu hija Clara ha venido a sublimar mucho mas
+aun este concepto de mi mente. En mi mente tenia yo como un tipo sonado
+de perfeccion, al cual ninguna de las mujeres que he conocido se
+acercaba ni en diez leguas. Clarita ha ido mas alla. iQue inocencia la
+suya, tan rara por su enlace con la discrecion y el despejo! iQue fe
+religiosa tan sana y atinada! iQue amor a su madre y que sumision a sus
+mandatos! Clara es una santita en este mundo, y al verla hay que alabar
+a Dios, que la ha criado a fin de dejarnos rastrear y columbrar por ella
+lo que seran en el cielo los angelitos y las bienaventuradas virgenes.
+
+--Mucho lisonjean mi orgullo de madre --interpuso Dona Blanca,-- esos
+encomios de Clarita que oigo en boca de V.; pero mi amor a la justicia
+me induce a creerlos exagerados. Yo me los explico de cierto modo, que
+voy a tener la sinceridad de declarar a V. En el puro amor que en
+general profesa V. a las mujeres, hay algo del antiguo caballero
+andante, algo del hechizo que tiene para todo ser fuerte dar proteccion
+a los debiles y desvalidos. En el concepto superior a la realidad que de
+las mujeres V. forma, hay gran bondad e instintiva poesia. Todos estos
+nobles sentimientos de V. se han empleado, durante una larga y santa
+vida, en lugarenas, jornaleras unas, e hidalgas o ricachas otras, pero
+toscas las mas, en comparacion con Clara, criada en grandes ciudades,
+con otro barniz, con otra mas elevada cultura, con mayor delicadeza y
+refinamiento. Ventajas tales, meramente exteriores y debidas a la
+casualidad, han sorprendido y alucinado a V., y le han hecho pensar que
+lo que esta en la superficie esta en el fondo; que modales mas
+distinguidos, mayor tino y mesura en el hablar, y ciertas atenciones y
+miramientos que nacen de mas esmerada educacion, y que llegan a tenerse
+maquinalmente, gracias a la costumbre, son virtudes y excelencias que
+brotan del centro mismo de un alma que se eleva sobre las otras.
+
+--No, hija mia; nada de eso basta a explicar mi predileccion por
+Clarita.
+
+--?Como que no basta? Sea V. franco. ?No quiere V. y estima casi tanto a
+Lucia?
+
+--Las comparaciones son odiosas, y las del carino mas. Supongamos, a
+pesar de todo, que estimo y quiero a Lucia casi tanto. Eso probaria solo
+que Lucia vale casi tanto como Clara.
+
+--Y que ambas estan educadas con mas esmero.
+
+--Bueno... ?Y que?... Concedo que asi sea. ?Quien te ha negado el poder
+de la educacion? Lo que niego es que la educacion valga hasta ese punto
+sobre un espiritu esteril e ingrato; y lo que niego tambien es que su
+influjo no pase de la superficie y no penetre en el fondo, y no mejore
+el ser de las personas. Es, pues, evidente que Clara debe mucho a Dios,
+y luego a ti, que la has educado bien; pero esto que debe a ti no es
+superficial y externo: los modales, las palabras, las atenciones y los
+miramientos no son signos vanos. Cuando no hay en ellos afectacion, es
+porque brotan del alma misma, mejor criada por Dios o por los hombres
+que otras almas sus hermanas. Cierto que yo no he visto ni conocido mas
+gente en mi vida que la de esta ciudad y la de Villabermeja; pero
+adivino y veo claramente que ha de haber duquesas y hasta princesas cuyo
+barniz no me enganaria ni me alucinaria. Yo conoceria al momento que era
+falso y de relumbron, y que en el fondo eran aquellas damas mas vulgares
+que tu cocinera. Conste, por consiguiente, que no me alucino al encomiar
+a Clarita.
+
+--?Y no provendra la alucinacion, --dijo Dona Blanca,-- de la candida y
+espontanea propension de Clarita a hacerse agradable?
+
+--Sin duda que provendra; pero esa misma propension, siendo espontanea y
+candida, prueba la bondad de alma de quien la tiene.
+
+--?V. no sabe, padre, que eso se califica con un vocablo novisimo en
+castellano, y que suena mal y como censura?
+
+--?Que vocablo es ese?
+
+--Coqueteria.
+
+--Pues bien; si la coqueteria es sin malicia, si el afan de agradar y el
+esfuerzo hecho para conseguirlo no traspasan ciertos limites, y si el
+fin que se propone una mujer agradando no va mas alla del puro deleite
+de infundir cordial afecto y gratitud, digo que apruebo la coqueteria.
+
+Dona Blanca y el P. Jacinto se tenian mutuamente miedo. Ella temia la
+desvergueenza del fraile, y el fraile el genio violentisimo de ella. De
+este miedo mutuo nacia el que se tratasen por lo comun con extremada
+finura y con el comedimiento mas exquisito y circunspecto, a fin de no
+terminar cualquier coloquio en pelea o disputa.
+
+Llevada de esta consideracion, Dona Blanca no impugno la defensa de la
+coqueteria; dio por satisfecha su modestia de madre, y acabo por aceptar
+como justos y merecidos los encomios de su hija Clara.
+
+Luego anadio:
+
+--En suma, mi hija es un prodigio. En las alabanzas de V. no toma parte
+sino la justicia. Me alegro. ?Que mayor contento para una madre?
+Imagino, con todo, que tan lisongero panegirico bien se podia haber
+pronunciado en presencia de testigos. Lo que sigilosamente tenia V. que
+decirme no ha salido aun de sus labios.
+
+El P. Jacinto se paro a reflexionar entonces, al verse tan directamente
+interrogado, y casi se arrepintio de haber venido a tratar del asunto de
+la boda de Clarita, dejandose llevar de un celo impaciente, sin ponerse
+antes de acuerdo con el Comendador, segun habian concertado; pero el
+padre Jacinto no era hombre que cejaba una vez dado el primer paso, y
+despues de un instante de vacilacion, que no dejo percibir a ojos tan
+linces como los de su interlocutora, dijo de esta manera:
+
+--Alla voy, hija; ten calma que todo se andara. Mi encomio de Clarita
+estaba muy en su lugar, porque de Clarita voy a hablarte. Me consta,
+como su director espiritual que soy, que te obedecera en todo; pero
+dime, ?no consideras tu que para algunas cosas, de la mayor importancia,
+convendria consultar su voluntad?
+
+--?Y quien ha informado a V. de que yo no la consulto cuando conviene?
+
+--?Has preguntado, pues, a Clara si quiere casarse tan nina?
+
+--Si, padre, y ha dicho que si.
+
+--?Le has preguntado si aceptara por marido a D. Casimiro?
+
+--Si, padre, y tambien ha dicho que si.
+
+--?Y no seran parte el temor y el respeto que inspiras a tu hija en esas
+respuestas?
+
+--Creo que no merezco solo inspirar a mi hija respeto y temor, sino
+tambien carino y confianza. Prevaliendose, pues, mi hija del carino y de
+la confianza que debo inspirarle, hubiera podido contestar que no queria
+casarse con D. Casimiro. Nadie la ha violentado para que diga que
+quiere. Querra cuando lo dice.
+
+--Es cierto; querra, cuando lo dice. No obstante, para que una decision
+de la voluntad sea valida, importa que la voluntad este previamente
+ilustrada por el entendimiento acerca de aquello sobre lo cual decide.
+?Crees tu que Clarita sabe lo que quiere y por que lo quiere?
+
+--Acaba V. de hacer el encomio mas extremado de mi hija, y ahora me
+induce a pensar que la tiene por tonta, por incapaz de sacramento. ?Como
+quiere V. que una mujer de diez y seis anos ignore los deberes que el
+santo matrimonio trae consigo?
+
+--No los ignora... pero no me vengas con sofismas... una nina de diez y
+seis anos no sabe toda la transcendencia del si que va a dar en los
+altares.
+
+--Por eso tiene a su madre, para iluminarla, aconsejarla y dirigirla.
+
+--?Y tu la has iluminado, aconsejado y dirigido segun tu conciencia?
+
+--La menor duda sobre eso, la mera pregunta que me hace V. es una ofensa
+terrible y gratuita. ?Como presumir, sospechar, ni por un instante, que
+habia yo de aconsejar a mi hija en contra de lo que mi conciencia me
+dictase? Tan mala me cree V.?
+
+--Perdona; me explique con torpeza. Yo no creo, ni puedo creer que hayas
+aconsejado a tu hija contra tu conciencia; pero si puedo creer que en
+tu entendimiento cabe error, y que, llevada tu de algun error, induces a
+tu hija a dar un paso deplorable.
+
+--Extrano muchisimo los razonamientos de usted en el dia de hoy. iQue
+diferentes de lo que eran antes! ?Que cambio ha habido en V.? Sere yo
+victima de un error, y en virtud de ese error dare malos consejos y
+tomare funestas resoluciones; pero usted lo sabia tiempo ha, y nada
+habia dicho en contra cuando no habia aun compromiso alguno contraido.
+?Como ha venido de pronto a hacerse patente a los ojos de V. ese error,
+que antes no percibia? ?Que luz del cielo le ha ilustrado a V. el alma?
+?Que santo o que angel bendito ha bajado a la tierra a descubrir a V. lo
+bueno y a distinguirlo de lo malo?
+
+Dona Blanca, segun se ve, iba ya perdiendo su aplomo y su dificultosa
+dulzura. El P. Jacinto empezaba tambien a amostazarse; pero hizo un
+esfuerzo heroico, y en vez de seguir adelante y de excitar la tempestad,
+procuro calmarla por cuantos medios se le ocurrieron.
+
+--Tienes razon que te sobra --contesto con mucha humildad.-- Yo debi
+disuadirte a tiempo de que concertaras esa boda. Del error que noto en
+ti, confieso que he participado. Por lo menos, ha sido en mi un descuido
+atroz, una ligereza imperdonable, el no hablarte antes como te estoy
+hablando hoy. Pero si yo erre, con reconocerlo ya y con apartarme del
+error, te induzco a que me imites, aunque te de armas en contra mia. Lo
+que afirmas, probara mi inconsecuencia, mas no prueba nada contra mi
+consejo.
+
+--?Como que no prueba nada? Quita a su consejo de V. toda la autoridad
+que de otra suerte hubiera tenido. Consejo dado tan de repente... hasta
+pudiera sospecharse... que no se funda en pensamiento propio del
+consejero.
+
+Dona Blanca, al pronunciar esta ultima frase, lanzo al padre una
+penetrante y escrutadora mirada. El padre, que no era timido, se corto
+un poco y bajo los ojos. Serenandose al instante, repuso:
+
+--No se trata aqui de mas autoridad que de la autoridad de la razon.
+Para darte el consejo, valganme la amistad y el carino que tengo a tu
+persona y a los de tu familia: para que le aceptes o le deseches, no
+pretendo que valga sino el ingenio, que pido a Dios me conceda, para
+llevar el convencimiento a tu alma.
+
+--Esta bien. ?Quiere V. decirme que razones hay para que Clara no se
+case con D. Casimiro? V. es el confesor de Clara. ?Ama Clara a otro
+hombre?
+
+--Por lo mismo que soy su confesor, si Clara amase a otro hombre y ella
+me lo hubiera confiado, no te lo diria sin que ella me diese su venia,
+que yo sabria pedir y exigir en caso necesario. Por dicha, para nada
+tiene que entrar aqui la cuestion de si Clara ama o no a otro hombre.
+
+--No me venga V. con rodeos y sutilezas. Yo he educado a mi hija con tal
+rigidez y con tal recogimiento, que no tengo la menor duda de que no ha
+tenido amorios. Clara no ha mirado jamas con malicia a hombre alguno.
+
+--Asi sera. Pero ?no podra mirarle el dia de manana? ?No podra amar, si
+no ama aun?
+
+--Amara a su marido. ?Por que no ha de amarle?
+
+--Vamos, senora --dijo el P. Jacinto ya con la paciencia perdida:-- no
+amara a su marido, porque su marido es feo, viejo, enfermizo y
+fastidioso.
+
+--Quiero suponer --contesto Dona Blanca con el reposado entono que
+tomaba cuando mas tremenda se ponia,-- quiero suponer que las
+caritativas calificaciones de V. cuadran perfectamente al sujeto, a la
+persona de mi familia, a quien V. honra con ellas. Su exquisito gusto de
+V. en las artes del dibujo halla feo a D. Casimiro; sus conocimientos de
+V. en la medicina le han hecho comprender que esta el pobre mal de
+salud, y la amenidad y discrecion que en V. campean, es natural que le
+induzcan a fastidiarse de todo ser humano que no sea tan ameno y tan
+ingenioso como V., cosa, por desgracia, rarisima; pero V. no me negara
+que mi hija, menos instruida en las proporciones y bellezas de la
+figura del hombre, puede no hallar feo a D. Casimiro, como no le halla;
+menos docta en ciencias medicas, puede creerle mas sano, y menos
+chistosa que V., puede muy bien hallar en D. Casimiro algun chiste y no
+aburrirse de su conversacion. Y por otra parte, aunque mi hija viese en
+D. Casimiro los defectos que V. senala, ?por que no habia de amarle?
+Pues que, ?una mujer de honor, una buena cristiana, ha de amar solo la
+hermosura fisica y el desenfado en el hablar? ?Sera menester buscarle
+para marido, no a un caballero de su clase, honrado, temeroso de Dios,
+virtuoso lleno de atenciones y buenos deseos de hacerla dichosa, sino a
+algun saltimbanquis robusto, a algun truhan divertido, que provoque en
+ella con sus chocarrerias una risa indecorosa y un regocijo poco
+honesto?
+
+--Mira, Dona Blanca --dijo el fraile, que jamas abandonaba el tuteo,
+aunque se incomodara,-- no creas que se necesite ser un Apeles o un
+Fidias para conocer que es feo D. Casimiro. Su fealdad es tan patente y
+somera, que no hay que ahondar mucho para descubrirla. Y en cuanto a su
+ruin salud y escasa amenidad, te aseguro lo mismo. Sin haber cursado
+medicina, sin ser un Hipocrates, ve cualquiera que D. Casimiro esta por
+demas estropeado. Y sin haber estudiado el _Examen de ingenios_, de
+Huarte, se descubre en seguida que el de don Casimiro es romo y huero.
+Yo no pretendo que busques para Clarita a Pitagoras y a Milon de Crotona
+en una pieza; pero ?que diablura te lleva a darle por marido a Tersites?
+
+El P. Jacinto se abstenia de echar latines cuando hablaba a las mujeres;
+pero no podia menos de citar en romance, siempre que se dirigia a damas
+de distincion, hechos, personajes y sentencias de la antigueedad clasica
+y de las Sagradas Escrituras. Por lo demas, era tan claro el sentido de
+lo que decia, que Dona Blanca, aunque no hubiera sabido mas o menos
+confusamente la condicion de los personajes citados, no hubiera tenido
+la menor duda sobre lo que el fraile queria significar. Asi es que le
+respondio:
+
+--Reverendo padre, esos son insultos y no consejos; pero jamas me
+enojare con V. Lo unico que afirmo es que todos los defectos que pone V.
+a mi futuro yerno han de estar menos al descubierto de lo que V. supone
+ahora, cuando antes de ahora no los ha conocido V. Y si los conocia,
+?por que antes no me los dijo? Repito que alguien ha venido a ilustrar
+su claro entendimiento de V. Alguien le induce a dar este paso. No hay
+que disimular. Sea V. leal y franco conmigo. V. ha hablado con alguien
+acerca de la proyectada boda de Clarita. Sus consejos de V. no son
+consejos, sino un mensaje solapado.
+
+El P. Jacinto era fresco de veras; pero con Dona Blanca no habia
+frescura que valiese. El pobre fraile estaba sofocado, rojo hasta las
+orejas. Por el hubiera podido inventarse aquella frase con que se denota
+que a alguien le han dado una buena descompostura: _tenia encarnadas las
+orejas como fraile en visita_.
+
+Hasta su lengua, que por lo comun estaba tan suelta, se le habia trabado
+un poco y no atinaba a contestar.
+
+Dona Blanca, notando aquel silencio, le excitaba a que se explicase y
+anadia:
+
+--No me cabe duda. Esta V. convicto y casi confeso. V. desaprueba hoy lo
+que ayer aprobaba, porque un enemigo mio le ha llenado la cabeza de
+ideas absurdas. Atrevase V. a negar la verdad.
+
+Interpelado, acusado con tan desmedida audacia y con tan ruda serenidad,
+el P. Jacinto saco fuerzas de flaqueza; puso a un lado la causa de su
+inusitada timidez, que era solo el recelo de perjudicar los intereses de
+Clara y de su amigo y antiguo discipulo, y, ya libre de estorbos,
+contesto tan energica y sabiamente, que su contestacion, la replica a
+que dio lugar y todo el resto del dialogo tomaron un caracter distinto y
+solemne, por donde merecen capitulo aparte, el cual sera de los mas
+importantes de esta historia.
+
+
+
+
+XVII
+
+El P. Jacinto, sin alterarse, imitando el entonado reposo de su ilustre
+amiga, contesto lo que sigue:
+
+--Ya he confesado con ingenuidad que debi aconsejarte antes. No lo hice,
+no porque aprobase tu plan, sino porque, llevado de ligereza vergonzosa
+y de indiferencia villana y grosera, no adverti todo el horror de la
+boda que tienes concertada. ?Debo el advertirlo ahora a mi propio
+espiritu, o bien al de otra persona que me ha ilustrado? Punto es este
+que podra interesarte sabe Dios por que y que podra afectar mi
+reputacion de hombre entendido; pero en nada altera el valor de mis
+consejos. No quiero ni puedo justificar mi inconsecuencia. Puedo y debo,
+con todo, mitigar un poco la rudeza de tu acusacion, y lo hare al
+exponer las razones en que fundo mis consejos de ahora. Sentire
+expresarme con impropiedad, aunque espero de tu buena fe que no me armes
+disputa sobre las palabras, si entiendes la idea y la sana intencion con
+que la expreso. Tal vez esta educada Clara con rigidez que raya en
+extremos peligrosos. Temiendo tu que un dia pueda caer, le has
+exagerado los tropiezos. Temiendo tu que la nave pueda zozobrar e irse a
+pique, has ponderado los escollos y bajios que hay en el mar del mundo,
+el impetu y violencia de los vientos que combaten la nave y hasta su
+fragilidad y desgobierno. Esto tiene tambien sus peligros. Esto infunde
+una desconfianza en las propias fuerzas que raya en cobardia. Esto nos
+hace formar un concepto de la vida y del mundo mucho peor de lo que debe
+ser. ?Como ha de negar un creyente que de resultas de nuestros pecados
+el mundo es un valle de lagrimas; que el demonio tiende su red de
+continuo para perdernos; que nuestra flaca condicion es propensa al mal,
+y que es necesario el favor del cielo para no caer en las tentaciones?
+Todo esto es innegable, pero conviene no exagerarlo. Una vez muy
+exagerado, o hay que huir al desierto y hacer la vida ascetica de los
+ermitanos, y entonces todo va bien, porque la belleza y la bondad que no
+se ven en la tierra, se esperan, se presienten y casi se ven ya en el
+cielo, en extasis y arrobos, o hay que dar, faltando el amor divino,
+faltando la caridad fervorosa, en un desesperado desprecio de uno mismo
+y en tal desden y odio a todo lo creado y a nuestros semejantes, que
+hacen a quien asi vive odioso y enojoso a si y a los demas seres. Hija,
+no se si me explico, pero tu eres perspicaz y me iras entendiendo. Otro
+grave peligro nace tambien de tu metodo de educar. La conciencia se
+halla con el mas apercibida y precabida para la lucha; pero al mancharlo
+todo, se mancha; al inficionarlo todo, se inficiona; al presentir en
+todo un delito, una impureza, provoca y hasta evoca las impurezas y los
+delitos. Clarita tiene un entendimiento muy sano, un natural excelente:
+pero, no lo dudes, a fuerza de dar tormento a su alma para que confiese
+faltas en que no ha incurrido, pudiera un dia torcer y dislocar los mas
+bellos sentimientos y convertirlos en sentimientos pecaminosos; pudiera
+concebir del escrupulo de su conciencia, inquisidora del pecado, el
+pecado mismo que antes no existia. No tengo que asegurarte que yo por
+mil motivos no he procurado relajar la rigidez de los principios que has
+inculcado a Clarita, si bien mi modo de ser me lleva, por el contrario,
+a la indulgencia; a ver en todo el lado bueno, y a tardar muchisimo en
+ver el lado malo, y a no descubrirle sino despues de larga meditacion.
+Asi es que al principio, contrayendonos al asunto de la boda, no vi sino
+el lado bueno. Vi que D. Casimiro es un caballero de tu clase, honrado,
+religioso, prendado de Clarita y deseando hacerla feliz. Vi que,
+casandose con ella, seguiria ella aqui y no se la llevarian lejos de su
+madre y de nosotros, que la queremos tanto. Vi que con su mucha hacienda
+y la de su marido haria un bien inmenso en estos lugares, empleandose
+en obras de caridad. Y vi en la misma austeridad con que esta educada la
+garantia de que para Clarita no podia ser el matrimonio el medio de
+satisfacer y aun de santificar, merced a un lazo sagrado e indisoluble,
+una pasion violenta, profana y algo impia, ya que consagra al hombre
+cierta adoracion y culto que a solo Dios se debe, y una ilusion caduca,
+efimera, que se disipa tanto mas pronto cuanto mas vivo y ardiente es el
+resplandor con que la fantasia la finge y colora. Todo esto vi, y por
+haberlo visto trato de cohonestar, ya que no disculpe, el no haberme
+opuesto antes a la boda. Imaginaba yo, ademas, que Clarita no la
+repugnaba. Clarita nada me ha dicho despues; pero mis ojos se han
+abierto, y ahora comprendo que la repugna con repugnancia invencible,
+alla en el fondo de su alma. Ahora comprendo que Clarita no ve solo en
+el matrimonio un voto de devocion y sacrificio. Clarita quiere amar y
+que el matrimonio sancione y purifique su amor. El matrimonio, por lo
+tanto, no puede ser para ella el mero cumplimiento de un deber social,
+un acto de abnegacion, un padecimiento a que hay que resignarse, una
+penitencia, una prueba, un castigo. El profundo respeto que te tiene, la
+ciega obediencia con que se somete a tu voluntad, la creencia de que
+casi todo es pecado, no consentiran que ella confiese nunca ni a si
+misma lo que te digo; pero yo no dudo ya que lo siente. Ahora bien; ?es
+merecedora Clarita de esa penitencia? ?Es digna de ese castigo? ?Que
+derecho tienes para imponersele? Y si es prueba, ?quien te da permiso
+para poner a prueba su bondad? ?Por que, si lo grave y aspero de un
+deber, como es el del matrimonio, puede mezclarse y combinarse con
+licitos contentos que aligeren la cruz y con satisfacciones y gustos que
+suavicen la aspereza del camino, quieres tu solo para tu hija la
+aspereza del camino y la pesadumbre de la cruz, y no tambien la
+permitida dulzura?
+
+Dona Blanca escucho impasible, y al parecer muy sosegada, todo el sermon
+del buen fraile. Al ver que no seguia, dijo, despues de un instante de
+silencio:
+
+--Aun conviniendo en que casarse con un hombre de bien, lleno de afecto
+y de juicio, fuese una penitencia, fuese una cruz, Clarita la debiera
+llevar y resignarse. La mujer no ha venido al mundo para su deleite y
+para satisfaccion de su voluntad y de su apetito, sino para servir a
+Dios en esta vida temporal, a fin de gozarle en la eterna. Y V.
+convendra conmigo, si en estos dias no ha tratado con gentes que han
+perturbado su razon y le han apartado del camino recto, que el modo
+mejor de servir a Dios es, en una hija, el obedecer a sus padres. Usted
+mismo reconoce que el santo sacramento del matrimonio no fue instituido
+para santificar devaneos. Cierto que es mejor casarse que quemarse;
+pero aun es mejor casarse sin quemarse, a fin de ser la fiel companera
+de un varon justo y fundar o perpetuar con el una familia cristiana,
+ejemplar y piadosa. Este concepto puro, cristiano y honestisimo del
+matrimonio no es facil de realizar; mas para eso he educado yo tan
+severamente a Clarita: para que con la gracia de Dios tenga la gloria de
+realizarle, en vez de buscar en el casamiento un medio de hacer licito y
+tolerable el logro de mal regidos deseos y de impuras pasiones. Mas
+pudiera decir en mi abono acerca de este asunto, pero no se trata aqui
+de una discusion academica. Yo carezco de estudios y de facilidad de
+palabra para discutir con V. sobre la cuestion general de si el
+matrimonio ha de ser un estado tan dificil y estrecho como otro
+cualquiera que se toma para servir a Dios, y no un expediente mundanal
+para disimular liviandades. Aqui debemos concretarnos al caso singular
+de Clarita, y para ello vuelvo a lo dicho: necesito, exijo que sea usted
+leal y sincero. ?Quien envia a V. a que me hable? ?Quien le aconseja
+para que me aconseje? ?Quien le ha abierto los ojos, que tenia V. tan
+cerrados, y le ha hecho ver que Clarita, si no ama, amara? Vamos,
+respondame V. ?Por que disimularlo o callarlo? Hay un hombre que ha
+hablado a V. de todo eso.
+
+--No lo negare, ya que te empenas en que lo declare.
+
+--Ese hombre es el Comendador Mendoza.
+
+--Es el Comendador Mendoza--repitio el fraile.
+
+Tal declaracion, aunque harto prevista, dejo silenciosos y como en honda
+meditacion a ambos interlocutores durante un largo minuto, que les
+parecio un siglo.
+
+Dona Blanca, aunque sin precipitar sus palabras, mostrando ya, en lo
+tremulo de la voz y en el brillo de los ojos, viva y dolorosa emocion
+mal reprimida, hablo luego asi:
+
+--Todo lo sabe V. y me alegro. Quizas hice mal en no decirselo yo misma
+la vez primera que me arrodille ante V. en el tribunal de la penitencia.
+Sirvame de excusa que ya mi mayor delito habia sido varias veces
+confesado, y la consideracion de que cada vez que le confieso de nuevo
+hago sabedora a una persona mas del deshonor de quien me ha dado su
+nombre. Todo lo sabe V. sin que yo se lo haya dicho. Bendito sea Dios,
+que me humilla como merezco, sin que yo, tan culpada, cometa la nueva
+culpa de infamar a mi pobre marido. Pues bien: sabiendolo V. todo, ?como
+se atreve a aconsejarme lo que me aconseja? ?Como quiere apartarme del
+camino que llevo, unico posible para una reparacion, aunque incompleta?
+Si contra su parecer de V., si contra la ley del decoro, manchasemos la
+conciencia de Clara, descubriendole su origen, ?que piensa V. que haria
+ella? ?No la despreciaria V. si no buscase la reparacion? Y para ello,
+sin hacer publica la infamia de su madre y de aquel a quien debe venerar
+como a padre, ?que otro recurso tiene Clara sino entrar en un convento o
+dar la mano a D. Casimiro? ?Por que, dira V., ha de pagar Clara la falta
+que no cometio? Harto la pago yo, padre. Los remordimientos, la
+vergueenza, me asesinan. Pero Clara tambien debe pagarla. Si esto parece
+a V. inicuo, vuelvase usted impio y blasfemo contra la Providencia, y no
+contra mi. La Providencia, en sus designios inescrutables, con ocasion
+de mi culpa, ha puesto a mi hija en la alternativa o de sacrificarse o
+de ser falsaria y poseedora indigna de riquezas que no le pertenecen.
+
+--No he de ser yo, por cierto --interrumpio el fraile--, quien disimule
+o atenue lo dificil de la situacion y la verdad que hay en lo que dices.
+Convengo contigo. Se la nobleza de alma de Clara. Si ella supiera quien
+es... pero no, mejor es que no lo sepa.
+
+--?Que piensa V. que haria si lo supiese?
+
+--Sin vacilar... Clara se retiraria a un convento. Tu plan de casarla
+con D. Casimiro le pareceria absurdo, malo, no ya siendo feo y viejo D.
+Casimiro, sino aunque fuese precioso y estuviese ella prendada de el.
+Con ese casamiento ni se remedia el mal nacido del embuste o la falsia,
+ni se despoja tu hija de bienes que no son suyos.
+
+--Es, sin embargo, la unica reparacion posible, aunque incompleta,
+ignorando Clara el motivo que hay para la reparacion. Convengo en que
+entrando Clara en un claustro el mal se remediaria mejor, menos
+incompletamente. Pero ?como la hija de un ateo ha de tener vocacion para
+esposa de Jesucristo?
+
+Al pronunciar estas ultimas palabras, el rostro de Dona Blanca tomo una
+expresion sublime de dolor; sus mejillas se tineron de carmin ominoso
+como el de una fiebre aguda; dos gruesas lagrimas brotaron de repente de
+sus ojos.
+
+El P. Jacinto vio a Dona Blanca transfigurada; reconocio en ella un
+corazon de mujer que antes no habia sospechado siguiera bajo la aspereza
+de su mal genio, y le tuvo lastima y la miro con ojos compasivos. Ella
+prosiguio:
+
+--He meditado en largas noches de insomnio sobre la resolucion de este
+problema, y no veo nada mejor que el casamiento de Clara con D.
+Casimiro. No piense V. que me falte valor para otra cosa. No me falta
+valor; me sobra piedad. Mil veces, ansiosa de que me matase, he estado a
+punto de revelar mi pecado al hombre a quien ofendi cometiendole. Yo
+misma hubiera puesto gustosa el punal en su mano; pero, le conozco,
+iinfeliz! hubiera llorado como un nino; yo le hubiera muerto de pena, en
+vez de recibir el merecido castigo; el, con mansedumbre evangelica, me
+hubiera perdonado, y mi duro pecho y mi diabolico orgullo, lejos de
+agradecer el perdon, hubieran despreciado mas aun al hombre que me le
+otorgaba. Manso, pacifico, benigno, Valentin hubiera apurado un caliz de
+hiel y veneno al oir mi revelacion; no hubiera sido mi juez inexorable,
+sino hubiera acabado de ser mi victima, y yo, reproba, llena de satanica
+soberbia, hubiera ahogado el manantial de la compasion y de la ternura
+con desden, hasta con asco, de una resignacion santa, que el demonio
+mismo me hubiera pintado como enervada flaqueza. Mi deber era, pues,
+callar; hacer lo menos amarga posible la vida de este debil y dulce
+companero que el cielo me ha dado, disimular, ocultar, hasta donde
+cabe... mi falta de amor... mi injusta, impia, irracional, involuntaria
+falta de estimacion. Asi se explican el engano y la persistencia en el
+engano; pero la vileza del hurto no cabe en mi. Mi alma no la sufre.
+?Pretende quizas ese ateo malvado que me envilezca yo con el hurto? ?Que
+razon, que derecho, que sentimiento paternal invoca quien tan olvidado
+tuvo durante anos el fruto de su amor... y de la colera divina? V. dice
+bien: lo mejor seria que Clara se sepultase en un claustro, se
+consagrase a Dios. Yo he hecho lo posible por disgustarla del mundo
+pintandosele horroroso; pero en ella han podido, mas que mis palabras,
+la confianza juvenil, el brio maldito de la sangre, el deleite y la
+exuberancia de la vida. ?Que arbitrio me queda sino casarla con D.
+Casimiro? ?Por que la compadece V.? Pues que, ?no sale ganando? La hija
+del pecado no debiera tener bienes, ni honra, ni nombre siquiera, y todo
+esto conservara y de todo podra gozar sin remordimientos, sin sonrojo.
+
+En la ultima parte de su discurso Dona Blanca estuvo hermosa, sublime
+como una pantera irritada y mortalmente herida. Se habia puesto de pie.
+Al fraile se le figuraba que habia crecido y que tocaba con la cabeza en
+el techo. Hablaba bajo, pero cada una de sus palabras tenia punta
+acerada como una saeta.
+
+El P. Jacinto conocio que habia confiado por demas en su serenidad y en
+su elocuencia. Se hizo un lio y no supo decir nada. Se encontro tan
+apurado, que la vuelta de Clarita al salon le quito un peso de encima y
+le dio tregua para poder replicar en momentos mas propicios y despues de
+meditarlo.
+
+Dona Blanca, no bien entro su hija, supo dominarse y recobrar su calma
+habitual.
+
+Un poco mas tarde vino el benigno D. Valentin, y todos fueron a comer
+como si tal cosa.
+
+El P. Jacinto echo la bendicion al empezar la comida, y rezo al
+sentarse y al levantarse.
+
+Ya de sobremesa, tuvo efecto la grata sorpresa de la corza. Clarita la
+hallo encantadora. La corza se dejo besar por Clarita en un lucero
+blanco que tenia en la frente, y se comio cuatro bizcochos que ella
+misma le dio con su mano.
+
+Don Valentin se maravillo, simpatizo y hasta se enternecio con la
+mansedumbre de aquel lindo animalejo.
+
+Cuando, terminado todo, salio el P. Jacinto de casa de Dona Blanca, se
+apresuro a ir a ver al Comendador, quien le aguardaba impaciente, no
+habiendole visto al llegar de Villabermeja, porque el fraile habia
+adelantado mas de una hora su venida a la ciudad. Excusandose de esto y
+de su precipitacion en dar pasos sin consultar al Comendador, el P.
+Jacinto le relato cuanto habia pasado.
+
+Don Fadrique Lopez de Mendoza no era de los que condenan todo lo que se
+hace cuando no se les consulta. Hallo bien lo hecho por su maestro, y lo
+aplaudio. Hasta la turbacion y mutismo final del fraile le parecieron
+convenientes, porque no habian traido compromiso, porque no se habia
+soltado prenda. Ya hemos dicho que el Comendador era optimista por
+filosofia y alegre por naturaleza.
+
+
+
+
+XVIII
+
+Despues de haberse enterado de la conversacion entre el fraile y Dona
+Blanca, el Comendador se abstuvo de tomar una resolucion precipitada. Se
+contento con rogar a su maestro que no se volviese a Villabermeja, que
+siguiese frecuentando la casa de Dona Blanca y que tratase de desvanecer
+todo recelo en dicha senora, prometiendole no hablar con Clarita de la
+proyectada boda ni decirle nada en contra de los deseos de su madre.
+
+El Comendador queria meditar, y medito largamente, sobre el asunto. Sus
+meditaciones (ya hemos dicho que el Comendador era descreido) no podian
+ser muy piadosas. Era tambien el Comendador alegre, fino y sereno, y
+nada podian tener de apasionadas sus meditaciones. Su espiritu analitico
+le presentaba, sin embargo, todas las dificultades del caso.
+
+No cabia la menor duda. La criatura lindisima y simpatica que a el debia
+el ser estaba condenada, o a vivir como usurpadora indigna de lo que no
+le pertenecia, o a casarse con D. Casimiro, o a ser monja. Uno de estos
+tres extremos era inevitable, a no causar un escandalo espantoso o a no
+realizar un dificil rescate.
+
+Dona Blanca tenia razon, salvo que para tenerla no era menester
+mostrarse tan hosca y tan poco amena con todo el genero humano,
+empezando por su infeliz marido.
+
+Para D. Fadrique habia un ideal economico mas fundamental que el
+politico. Este ideal era que toda riqueza, todos los bienes de fortuna
+llegasen a ser un dia, cuando la sociedad tocase ya en la perfeccion
+deseada, signo infalible de laboriosidad, de talento y de honradez en
+quien los habia adquirido; que el ser rico fuese como innegable titulo
+de nobleza, ganado por uno mismo o por el progenitor que le ha dejado
+los bienes.
+
+Bien sabia D. Fadrique que este termino estaba aun remotisimo, pero
+sabia ademas que el mejor modo de acercarse a el era el de hacer todo
+negocio suponiendole ya llegado; esto es, como si no hubiese riqueza mal
+adquirida en la tierra. Lo contrario seria conspirar a que prevaleciese
+el villano refran de que _quien roba a un ladron tiene cien anos de
+perdon_, y contribuir a que la vida, la historia, el desenvolvimiento
+civilizador de la sociedad sean una trama inacabable de bellaquerias.
+
+Fundado en estos principios, desechaba de si D. Fadrique el pensamiento
+de que en cada lugar del mundo habria de seguro un enjambre de madres
+en el caso de Dona Blanca y una multitud de hijas o de hijos en el caso
+de Clarita, para los cuales el problema moral, de tan dificil solucion,
+que atormentaba a Dona Blanca, era como si no fuese, dejandolos
+disfrutar de la hacienda que la suerte y la ley les otorgaban, sin el
+menor escrupulo y con la mayor frescura. Desechaba tambien la idea, algo
+comica, pero mas que posible, de que el mismo D. Casimiro, por
+circunstancias analogas, podria tener menos derecho que Clarita a la
+herencia, aunque toda fuese vinculada; de que D. Valentin, su padre o su
+abuelo, podrian tambien no haber tenido derecho, y de que solo Dios
+sabe, aunque tal vez el diablo no lo ignore, por que arcaduces
+subterraneos y por que intrincados caminos ha venido a cada cual lo que
+por herencia disfruta. En estos casos la fe debe salvar; pero en el caso
+de Dona Blanca no habia fe que valiese contra la evidencia que ella
+tenia. Cerrar los ojos, vendarselos y remedar fe era una infamia. D.
+Fadrique, condenando en su corazon y en su inteligencia serena los
+furores de Dona Blanca, la aplaudia y ensalzaba de que pensase con
+rectitud y con nobleza. Vaya a quien vaya, merezcale o no, tenga derecho
+o no le tenga aquel a quien un bien se destina, son cosas que importan
+poco ante la superior consideracion de que ese bien me consta que no es
+mio y de que solo le gozo por engano, por delito y por mentir.
+
+Como D. Fadrique era persona de mucho seso y sentido comun, aunque se
+hallaba en epoca de reformas, sistemas y ensuenos de toda clase, no
+penso en condenar la herencia. Sin el grandisimo deleite de dejar ricos
+a nuestros hijos, se perderia el mayor estimulo para el trabajo, para el
+buen orden, para la aplicacion y para aguzar y ejercitar el ingenio. D.
+Fadrique reconocia no obstante, que si estaba lejos aun el dia en que
+sea casi imposible adquirir mal lo que uno mismo adquiere, estaba aun
+mucho mas lejos el dia en que sea casi imposible heredar mal lo que se
+hereda. El modo de no empujar hacia mas hondo porvenir la aurora de ese
+dia, era dar buen ejemplo en contra. La razon de Dona Blanca salia
+siempre triunfante de cada laberinto de reflexiones en que D. Fadrique
+se abismaba.
+
+Habia un mal moral que pedia remedio. Hasta aqui iba D. Fadrique de
+acuerdo con la idea de Dona Blanca. ?Era el remedio peor que el mal? El
+remedio era duro; pero D. Fadrique comprendia que no era peor que la
+enfermedad, y que era menester aplicarle no habiendo otro.
+
+El remedio podia aplicarse de dos maneras. O casando a Clarita con D.
+Casimiro, y esto era facil, o haciendola tomar el velo. Esto segundo, a
+pesar de lo mundano, impio y anti-religioso que era D. Fadrique, le
+parecia mil veces mejor. Comprendia, no obstante, que para que Clarita
+entrase en un convento sin saber ella por que, era necesario que alguien
+le infundiese la vocacion. Tal trabajo no podia tomarle su madre. Solo
+el P. Jacinto podria persuadir a Clarita a que se retirase al claustro.
+
+Para un hombre lleno del espiritu del siglo XVIII, alimentado con la
+lectura de los enciclopedistas, creyente en Dios, pero hablando siempre
+de la naturaleza, no hay que exponer aqui cuan horrible aparecia el
+sacrificio de la hermosura, de la vida, del brio juvenil, sintiendo ya
+sin duda fervorosamente el amor y reclamandole, en aras de un
+sentimiento misterioso, de un objeto, a su ver, impalpable y hasta
+incomprensible. Al Comendador se le antojaba esto una nefanda
+monstruosidad; pero la preferia a ver, a imaginar a Clara entre los
+secos brazos de D. Casimiro; y en su orgullo de hidalgo, y en su afan de
+no verse el mismo mentiroso y fullero, y de no pensar menos noblemente
+que una mujer fanatica y desatinada, lo preferia todo a que Clarita se
+alzase en su dia con los bienes de D. Valentin.
+
+El punto final de las meditaciones de D. Fadrique era siempre el mismo,
+por cuantas sendas y rodeos tratase de llegar a el. No queria a Clara
+poseedora de lo que le constaba que no era suyo; no la queria mujer de
+D. Casimiro; no la queria monja tampoco, y no queria dar escandalo ni
+amargar la vida de D. Valentin con afrentoso desengano. Era, pues,
+indispensable que el fuese el libertador, el rescatador de Clarita.
+
+A pesar de tener preocupado el animo con estas cosas, el Comendador
+ejercia tanto dominio sobre si, que nada dejaba notar.
+
+Paseaba con Lucia por las huertas o charlaba con ella y procuraba
+esquivar sus preguntas inquisitoriales.
+
+Asi transcurrieron ocho dias. Durante ellos se informo el Comendador,
+con el mayor secreto y diligencia, del valor exacto de todos los bienes
+de D. Valentin. Pasaban de cuatro millones de reales.
+
+Bastante se apesadumbro, no debemos ocultarlo, de que D. Valentin
+hubiese llegado a ser tan rico. El Comendador tenia poquisimo mas
+capital, sumando el valor de algunas finquillas que habia comprado cerca
+de Villabermeja, y lo que tenia en varias casas de banca en la Gran
+Bretana y en Madrid. Su decision, a pesar de la pesadumbre, fue firme,
+con todo.
+
+El Comendador sabia y estimaba cuanto vale el dinero. La vanidad de
+haberle adquirido diestra y honradamente le daba para el mayor hechizo.
+Pero ?en que mejor podia emplearse el caudal, la ganancia y el ahorro de
+toda una vida activa, el fruto del brio, del trabajo y del ingenio, que
+en salvar a un ser tan querido y que tan digno era de serlo?
+
+Suponiendose ya el Comendador despojado de cuatro millones, se miraba
+reducido a la triste condicion de un hidalgo labriego, que o tendria que
+salir otra vez a buscar fortuna, o tendria que acomodarse a vivir mal y
+humildemente en Villabermeja. Esto no le arredro.
+
+Eliminadas, pues, varias soluciones, el problema quedo claro y sencillo.
+La unica dificultad que habia que vencer era la de pasar a poder de D.
+Casimiro, de modo tan natural, que apartase toda sospecha, una suma de
+cuatro millones, y hacer valer y constar, como era justo, este
+sacrificio cerca de Dona Blanca, para que la terrible senora reconociese
+a su hija por libre de toda obligacion y por apta para recibir, en su
+dia, los bienes todos de D. Valentin, como devolucion, y no como
+herencia.
+
+
+
+
+XIX
+
+La familia de Solis continuaba incomunicada con sus vecinos.
+
+Solo entraban en aquella casa D. Casimiro y el fraile. Este, a pesar de
+sus consejos, habia sabido ingeniarse, volver a la gracia y recobrar la
+confianza de aquella adusta senora. No es tan llano desechar a un
+director espiritual, a quien se tiene por santo o poco menos, aunque
+este director nos contrarie, y sobre todo haga cosas opuestas a nuestro
+modo de pensar. La mayor falta del padre Jacinto, lo que apenas acertaba
+a explicarse Dona Blanca, era que aquel virtuoso varon, aquel hijo de
+Santo Domingo de Guzman, fuese tan intimo amigo de un hombre a quien
+debia mas bien llevar a la hoguera, si los tiempos no estuviesen tan
+pervertidos y la cristiandad tan relajada.
+
+Dona Blanca no se callo sobre este punto, y varias veces manifesto al
+fraile su extraneza; pero el fraile le contestaba:
+
+--Hija mia, piensa lo que se te antoje. Yo no quiero calentarme la
+cabeza explicandotelo. Bastete saber que yo tengo a D. Fadrique por muy
+amigo, aunque incredulo, como el me tiene por muy amigo, aunque fraile.
+Cavilando en ello me asusto, y prefiero no cavilar. No quiero dar por
+seguro que haya en las almas humanas algo que, a pesar de la radical
+oposicion de creencias, sea lazo de union amistosa y constante y
+fundamento de alta estimacion mutua.
+
+--Vaya si hace V. bien en no cavilar --contestaba Dona Blanca.-- No
+cavile V., no venga a caer en herejia al cabo de sus anos, fantaseando
+algo mas esencial, mas sublime que la creencia religiosa.
+
+--No caere en herejia --replicaba el fraile, que ya hemos dicho que era
+muy desvergonzado;--no caere en herejia cuando tu no caiste. Nunca mi
+amistad sera mas inexplicable que lo fue tu amor.
+
+Con esto Dona Blanca exhalaba un suspiro, que tenia su poco de bufido, y
+se amansaba y se callaba.
+
+Por lo demas, el padre Jacinto era leal y no abuso de su derecho de
+hablar en secreto con Clarita para excitarla en contra de la boda con
+Don Casimiro.
+
+Solo una noticia se atrevio a dar a Clarita por instigacion de D.
+Fadrique: que D. Carlos, amonestado por el Comendador, se habia vuelto a
+Sevilla con sus padres.
+
+De esta suerte, Clarita hubo de tranquilizarse y no sobresaltarse de no
+ver a D. Carlos por la manana en la iglesia. A quien vio varias veces
+casi en el mismo lugar en que D. Carlos se colocaba fue al Comendador,
+cuya maldad su madre le habia ponderado, y que ella se inclinaba
+irresistiblemente a creer bueno.
+
+El Comendador, como en desagravio de haber tenido olvidada tantos anos
+aquella prenda de su amor, no se contentaba con disponerse a hacer por
+ella un gran sacrificio, sino que ansiaba verla y admirarla, aunque
+fuese a distancia.
+
+Asi iban lentamente los sucesos, cuando una manana, en que Dona Antonia
+habia tenido una de sus jaquecas y no se hallaba con gana de salir,
+Lucia fue a paseo sola con el Comendador. Ambos llegaron a la fuente o
+nacimiento del rio que ya conocemos. Sentados a la sombra del sauce,
+oyendo el murmullo del agua, hablaron de las estrellas, de las flores,
+de mil diversas materias, hacia donde el tio procuraba llevar la
+atencion de su sobrina, para distraerla de su curiosidad sobre los
+asuntos de Clara.
+
+Lucia, no llegando a distraerse lo bastante, dijo por ultimo:
+
+--Tio, V. va a hacer de mi una sabia. A veces me habla V. del sol y de
+lo grande que es y de como atrae a los planetas y cometas; y a veces me
+describe los abismos del cielo, y me senala las mas hermosas estrellas,
+y me declara sus nombres y la inmensa distancia a que estan de nosotros,
+y el tiempo que tardan los rayos alados de su luz en herir nuestras
+pupilas. Todo esto me deleita y pasma, haciendome concebir mas adecuado
+concepto del infinito poder de Dios. Tambien me ha explicado V.
+misterios extranos de las flores, y esto me ha interesado mas,
+infundiendome en el alma superior idea de la bondad y sabiduria del
+Altisimo. Pero desechando el disimulo, recelo que V. no me instruye
+tanto sino para no responder a mis preguntas sobre sus proyectos de V.
+acerca de Clarita. Tal sospecha, lo confieso, me quita las ganas de oir
+las lecciones de V., que de otro modo me entusiasmarian; tal sospecha
+disminuye el valor de dichas lecciones, que se me figuran interesadas y
+maliciosas: mas que medio de ensenarme, me parecen medio de embaucarme.
+
+--La malicia la pones tu, sobrina--respondio el Comendador.--Yo procedo
+con la mayor sencillez. Cuanto hay que saber de Clarita lo sabes mejor
+que yo. ?Que puedo anadir a lo que tu sabes?
+
+--Oiga V., tio: aunque nina, no soy tan facil de enganar. Aqui hay
+varios puntos obscuros, inexplicables, y yo no sosiego hasta que todo me
+lo explico.
+
+--Pues ya estas aviada, hija mia, si no te sosiegas hasta que halles la
+explicacion de todo. Condenada estas a desasosiego perpetuo.
+
+--No confundamos las especies. Yo me aquieto sin explicacion sobre
+muchos puntos en que usted, por desgracia, no se aquieta. No hablo de
+eso. Hablo de materias mas llanas y mas al alcance de mi inteligencia.
+En estas requiero explicacion, y sin explicacion no hay reposo. ?Que
+diablo de palabra enrevesada fue aquella de que se valio V. el otro dia
+para significar una suposicion que se forja uno para explicar las cosas,
+y que se da por cierta, cuando las explica?
+
+--Esa palabra es _hipotesis_.
+
+--Pues bien; yo no hago mas que forjar hipotesis a ver si me explico
+ciertas cosas. ?Quiere usted que le exponga alguna de mis hipotesis?
+
+--Exponla.
+
+El Comendador respondio aparentando serena indiferencia al dar aquel
+permiso; pero se puso colorado, y tuvo miedo de que Lucia, por arte
+magica o poco menos, hubiese adivinado el lazo que unia a Clara con el.
+
+Lucia, prevaliendose del permiso y animada con lo poco de turbacion que
+en su tio advirtio, expuso asi una de sus hipotesis:
+
+--Pues, senor, yo me cegue al principio por exceso de vanidad. Pense que
+el carino de tio que V. me tiene le llevaba, para complacerme, a mirar
+con interes a Clori y a Mirtilo, y a procurar e buen fin de sus amores.
+Ya he variado de opinion. Ya la hipotesis es otra. El interes de V. es
+demasiado para ser de reflejo. Noto tambien que es muy desigual: menos
+que mediano por Mirtilo; inmenso por Clori. iAy, tio, tio! ?Si querra V.
+jugar una mala pasada al pobre zagal? Todo se sabe. Pues que, ?cree V.
+que no ha llegado a mi noticia que se ha hecho V. devoto (iojala fuese
+de buena ley la devocion!) y que toditas las mananas de madrugada va V.
+a la iglesia Mayor a misa primera?
+
+--Sobrina, no disparates, --interrumpio el Comendador.
+
+--Yo no disparato. Hallo extrana, para explicada solo por una simpatia
+cualquiera, esa devocion de V., y recelo que la santita que se la
+infunde ha cautivado a V. con mas dulces cadenas que las de la piedad.
+
+--Te repito que no disparates --volvio a decir el Comendador poniendose
+muy serio.-- Confieso que es dificil de explicar el extraordinario
+carino que Clarita me infunde. Aseguro, no obstante, por mi honor, que
+nada tiene de lo que tu imaginas. Si me quieres tu un poco, y si me
+respetas, te suplico, y si crees que puedo mandarte, te mando que
+apartes de ti ese pensamiento. Yo quiero a Clarita, aunque entre ella y
+yo no median los vinculos de la sangre, del mismo modo que te quiero a
+ti, que eres mi sobrina: con amor casi paternal, con el amor que es
+propio de los viejos.
+
+--iPero si V. no es viejo, tio!
+
+--Pues aunque no lo sea. No amo a Clarita de otro modo. Y si esto sigue
+pareciendote raro, no caviles ni busques mas hipotesis para explicartelo
+satisfactoriamente.
+
+--Esta bien, tio. Suspendere mis tareas de forjar hipotesis.
+
+--Eso es lo mas prudente.
+
+--Ya que no valen las hipotesis, ?vale hacer preguntas?
+
+--Hazlas.
+
+--?Persiste V. en favorecer los amores de Mirtilo?
+
+--Persisto y persistire mientras Clara crea yo que le ama.
+
+--?Espera V. triunfar de la tenacidad de Dona Blanca e impedir la boda
+con D. Casimiro?
+
+--Lo espero, aunque es dificil.
+
+--?Me atrevere a preguntar de que medios va V. a valerse para vencer esa
+dificultad?
+
+--Atrevete; pero yo me atrevere tambien a decirte que esos medios no
+tienes tu para que saberlos. Confia en mi.
+
+-Aunque V., tio, esta tan misterioso conmigo, que todo se lo calla, voy
+a portarme con generosidad: voy a revelar a V. mis secretos. Se que Don
+Carlos de Atienza le escribe a V. Tambien a mi me ha escrito. Pero V. no
+ha hecho lo que yo. V. no ha puesto al pobre desterrado en comunicacion
+con Clara: yo si. Yo he escrito a Clara tres cartas nada menos, y a
+fuerzas de suplicas he logrado que el P. Jacinto se las entregue. En mis
+cartas copio a Clara algunos parrafos de los que me ha escrito D.
+Carlos.
+
+--Ese secreto le sabia en parte. El P. Jacinto me habia dicho que habia
+entregado tus cartas.
+
+--Pues, ?vaya que no sabe V. otra cosa?
+
+--?Que?
+
+--Que Clara me ha contestado. La contestacion vino ayer por el aire,
+como la carta primera que juntos leimos.
+
+--?Tienes ahi la nueva carta?
+
+--Si, tio.
+
+--?Quieres leerla?
+
+--No lo merece V.; pero yo soy tan buena, que la leere.
+
+Lucia saco un papel de su seno.
+
+Antes de leer, dijo:
+
+--En verdad, tio, esto me pone muy cuidadosa y sobresaltada. Clara, en
+los dias que lleva de soledad, ha cambiado mucho. iHay en su carta tan
+singular exaltacion, tan profunda tristeza, tan amargos pensamientos!...
+
+--Lee, lee --dijo el Comendador con viva emocion. Lucia leyo como
+sigue:
+
+"Amada Lucia: Mil gracias por todo cuanto estas haciendo por mi. Seria
+yo desleal si te ocultase nada de lo que siento. Ni al P. Jacinto me he
+confiado hasta ahora; pero a ti todo te lo confio. En mi ser pasa algo
+de extrano, que no acierto a entender. Quiero aun a D. Carlos. Y, no
+obstante, conozco que no debo darle esperanzas; que no debo casarme con
+el nunca; que me toca obedecer a mi madre, la cual anhela mi boda con D.
+Casimiro. Pero lo singular es que ha entrado en mi alma, en estos dias,
+un sentimiento tan hondo de humildad, que hasta de D. Casimiro me hallo
+indigna. A solas conmigo he penetrado en el fondo de mi conciencia y me
+he perdido alli en abismos tenebrosos. Cuando mi madre, que es buena y
+me ama, encuentra en mi no se que levadura, no se que germen de
+perversion, no se que mancha mas negra del pecado original que en las
+demas criaturas, razon tendra mi madre. Si, Lucia: quizas en este pecho
+mio, en apariencia tranquilo; bajo la inocencia y superficial sencillez
+de mis pocos anos, van adquiriendo ya ser y vida vehementes y malas
+pasiones, como nido de viboras bajo apinadas rosas. Lo conozco: mi madre
+tiembla por mi; recela de mi porvenir, y tiene razon. Yo me examino, me
+estudio y me asusto. Descubro en mi la propension, dificil de resistir,
+a todo lo malo. Veo mi maldad nativa y mi inclinacion al pecado por
+instinto. ?Como comprender de otra suerte que yo, educada con tanto
+recogimiento y en tan santa ignorancia de las cosas del mundo, haya
+tenido la diabolica malicia de ponerme en relaciones con D. Carlos, de
+hacerle creer que le amaba, mirandole solo (figurate con que perversidad
+le miraria), y de atraerle hasta aqui, obligandole a que me siguiera, y
+todo con tan infernal disimulo, que mi madre nada sabe? Todavia, si es
+posible, hay en mi algo peor. Lo noto, lo percibo y no se, ni quiero, ni
+me atrevo a examinarlo. Lo que si te declarare es que para mi el mundo
+ha de ser mas peligroso que para otras mujeres, por naturaleza mejores.
+Lo que no hay en mi por naturaleza debo pedirlo por gracia al cielo. En
+el cifro mi esperanza. Procede, pues, que yo me aparte del mundo y
+busque el favor del cielo. Ya sabes tu cuanto he repugnado hasta aqui
+entrar en religion. No me juzgaba merecedora de ser esposa de Cristo. En
+esto no he variado, sino para juzgarme aun menos merecedora. En lo que
+si he variado es en reconocer que, por mala que sea una persona, jamas
+debe desesperar de la bondad de Dios. Su Divina Majestad, si hago una
+vida santa, si me arrepiento, si me mortifico durante el noviciado, me
+dara fuerzas y merecimientos despues para tomar el velo, sin que sea
+insolente audacia tomarle. Nada he dicho aun a nadie de esta reciente
+resolucion; pero estoy decidida. Hablare de esto al padre Jacinto para
+que el hable a mi madre, la convenza de que me conviene y quiero ser
+monja, y en vista de mi resolucion desengane a D. Casimiro. Desengana
+tu, desde luego, al infeliz D. Carlos. No te niego que le he querido,
+que le quiero aun; pero no se lo digas. Dile que quiero a otro; que en
+mi corazon hay un inmenso vacio, donde reinan pavorosas tinieblas. No
+basta D. Carlos a llenar ni a iluminar este vacio, y si Dios no le llena
+y le ilumina, me morire de miedo, y lo menos doloroso que ocurrira sera
+que le llene mi perturbada imaginacion con espectros horribles que
+surgen de mi atribulada conciencia. Adios."
+
+
+
+
+XX
+
+La lectura de escrito tan melancolico aguo el contento del paseo del
+Comendador y de su sobrina. Apenas se hablaron ya hasta volver a casa.
+
+Aquella crisis repentina del alma de Clara puso a D. Fadrique taciturno.
+
+Las ideas que acudian a su mente no eran para reveladas a su sobrina.
+
+Pensaba el Comendador que el perpetuo roce del espiritu de Dona Blanca
+con el de su hija; que la presion que ejercia en aquella joven de diez y
+seis anos el severo y atrabiliario caracter de su madre, y que los
+terrores de que habia cargado su conciencia, tenian a la pobre Clara en
+un estado de animo no muy distante del delirio. La carta a Lucia era la
+senal alarmante que Clara daba de aquel estado.
+
+El Comendador, empero, aunque lleno de zozobra, decidio no intervenir
+aun en nada. La resolucion de la crisis podia ser favorable si el no
+intervenia. Su intervencion podia hacerla mas peligrosa.
+
+La sinceridad de Clara era evidente. De subito sin que el P. Jacinto, ni
+nadie, se lo inspirase, habia cambiado de proposito y se hallaba
+resuelta a ser monja. Harto se comprende que para las creencias del
+Comendador esta resolucion era funesta; pero en virtud de esta
+resolucion era casi seguro que D. Casimiro seria despedido. Iba a
+eliminarse un obstaculo; iba a descartarse un adversario.
+
+D. Fadrique determino, pues, aguardar con calma, sin dejar de estar a la
+mira.
+
+Al mismo P. Jacinto no le insinuo ningun aviso que pudiera servirle de
+regla de conducta. Se fio por completo, de su buen natural, y le dejo
+seguir libremente sus propias inspiraciones.
+
+La prudencia del Comendador se vio coronada del exito al cabo de pocos
+dias.
+
+Dona Blanca, persuadida de que la subita vocacion de su hija era sincera
+y profunda, tuvo con D. Casimiro una conversacion muy afectuosa y grave,
+y le dio sus pasaportes.
+
+El P. Jacinto pondero el fervor de Clara y animo a Dona Blanca para que
+a la mayor brevedad la dejase entrar de novicia en un convento de
+carmelitas descalzas que en la ciudad habia.
+
+D. Valentin se avino a todo sin chistar.
+
+Clarita hubiera, pues, entrado en seguida en el convento, como lo
+deseaba y lo pedia; pero la crisis de su alma habia influido
+poderosamente sobre su hermoso cuerpo. Sus ojeras eran mas obscuras y
+extensas que de ordinario; habia adelgazado mucho; la palidez de su
+rostro hubiera inspirado miedo, si su rostro no hubiera sido tan
+hermoso; su distraccion y su embebecimiento parecian a veces mas propios
+de un ser del otro mundo que de una criatura de este, y en su andar
+vacilante y en el brillo momentaneo de sus ojos, seguido siempre del
+prolongado adormecimiento de tan divinas luces, habia como un mal
+agueero, como un anuncio fatidico, que no pudo menos de perturbar la
+ferrea conciencia de Dona Blanca, de doblegar bastante su
+inflexibilidad, y de aterrarla por ultimo.
+
+Las causas del cambio de Clara eran vagas y confusas; pero Dona Blanca
+reconocia que de su modo de educar a Clara, de su involuntario y tenaz
+prurito de mortificarla y asustarla con los peligros del mundo y con su
+propia condicion de pecadora, y de aquel duro yugo que desde la infancia
+habia hecho pesar sobre la conciencia de su infeliz hija, provenia en
+gran parte la situacion en que se hallaba. El motivo, o mejor dicho, la
+ocasion de exacerbarse el mal y de aparecer de repente con tan medrosos
+sintomas, era para todos un misterio. Esto no obstaba para que Dona
+Blanca empezase a temer que pudiera caer sobre ella el crimen de
+infanticidio por esquivar el delito de hurto.
+
+Dona Blanca procedio, pues, con inusitada blandura y exquisita
+prudencia; pero sin desmentir su caracter y sin faltar a su mas
+importante proposito.
+
+No contenta con estar persuadida de la firme resolucion que tenia Clara
+de tomar el velo, hizola prometer que profesaria. Y esto de suerte que
+la promesa no parecio arrancada por instigacion de Dona Blanca, sino a
+su despecho. Asi se aseguraba Dona Blanca de que su hija, renunciando al
+mundo, renunciaria a los bienes de D. Valentin y no podria transmitirlos
+a nadie.
+
+Pero Dona Blanca no queria matar a su hija. Atormentabase previamente
+con el remordimiento de que fuera al claustro desesperada y herida de
+muerte. Deseaba verla profesar, pero alegre, lozana, llena de vida; no
+apareciendo como una victima, sino con el deleite, el gozo y la
+satisfaccion de una esposa que vuela a los brazos de su gallardo y feliz
+prometido.
+
+A fin de lograr que las cosas fueran asi, Dona Blanca puso a un lado su
+constante severidad; empezo a tratar a Clara hasta con mimo, y anhelante
+de que recobrase la alegria y la salud, rompio el entredicho; abrio las
+puertas de su casa para Lucia, y consintio en que Clara volviese a salir
+con ella de paseo, aun a pesar del Comendador.
+
+Dona Blanca, no obstante, antes de dar este permiso, preparo a su hija
+contra D. Fadrique, pintandosele como un monstruo de impiedad y de
+infamia, y recomendandole mucho que hablase con el lo menos posible.
+
+Dona Blanca, entre tanto, se propuso seguir encastillada en su caseron,
+sin ver a nadie mas que al P. Jacinto, y a Lucia, si acaso.
+
+
+
+
+XXI
+
+El destino de D. Casimiro es el mas extrano y caprichoso entre los de
+cuantos personajes figuran en esta historia. En el tejido de su vida
+habia puesto el un orden envidiable y gastado poquisimo. Asi es que, por
+mas que D. Casimiro distase mucho de ser un aguila en nada, habia
+atinado a darse tan buena traza con economia y juicio, que era un senor
+acaudalado para lo que entonces se usaba en Villabermeja. Esto se lo
+debia a si mismo, y de ello podia estar con razon y estaba orgulloso. Lo
+que debio a la casualidad, a un conjunto de hechos para el
+inexplicables, fue el momentaneo encumbramiento a novio de su linda y
+rica sobrina la senorita Dona Clara.
+
+Con cincuenta y seis anos de edad, no pocos padecimientos y la facha que
+ya hemos descrito, don Casimiro mismo, a pesar de su amor propio, que no
+era flojo, habia hallado, alla en el centro de su conciencia, un si es
+no es inverosimil que le quisiesen casar con aquel pimpollo. El amor
+propio, no obstante, es ingeniosisimo, estando casi siempre su ingenio
+en razon inversa del ingenio de las personas; por donde D. Casimiro
+imagino pronto que en su alma habia de haber tan escondidos tesoros de
+bondad y de belleza, y que en sus modales y porte habian de transcender
+tal distincion hidalga y tal elegancia ingenita, que, descubierto todo
+por los ojos zahories de Dona Blanca, basto y sobro para que ella
+ansiase tener a D. Casimiro por yerno. Don Casimiro, pues, desde que
+empezo a ser novio de Clara, se puso mas orondo y satisfecho que antes.
+
+Terrible fue el desengano cuando Dona Blanca le despidio. El enojo
+interior de D. Casimiro no fue menos terrible; pero el era encogido y
+muy torpe para expresarse; Dona Blanca hablaba bien y con autoridad e
+imperio, y el Sr. D. Casimiro se trago su enojo, y recibio los
+pasaportes, hecho manso cordero.
+
+Como sucede a todas las personas debiles y soberbias a la par, la ira de
+D. Casimiro se fue aglomerando despues y poco a poco en el corazon,
+cuando se detuvo a considerar el chasco que se le daba y el desaire
+grandisimo que se le hacia.
+
+Cierto que el rival por quien Clara le dejaba era Dios mismo; pero D.
+Casimiro no se aplacaba con esto.
+
+--?Si querra ser monja --decia,-- para no casarse conmigo? Valiera mas
+haberlo pensado con tiempo y no ponerme en ridiculo ahora. Sin duda que
+para mi es menos cruel que me deje por tan santo motivo que no que me
+deje para casarse con otro mortal. Yo no hubiera consentido esto ultimo.
+Nos hubieran oido los sordos. Yo hubiera tenido un lance con mi rival.
+Pero ?contra Dios que he de hacer?
+
+Don Casimiro se consolaba algo con la imposibilidad de tener un lance
+con Dios, y hasta con la obligacion piadosa en que se veia de
+resignarse.
+
+Su encono contra Dona Blanca y contra Clarita no se mitigaba, a pesar de
+todo. No habia quedado perro ni gato, en diez leguas a la redonda, a
+quien D. Casimiro no hubiera dado parte de su ventura. Ahora, su caida y
+su desventura debian de ser e iban siendo no menos sonadas, y, por
+desgracia, harto mas aplaudidas.
+
+La vanidad del hidalgo bermejino recibia desaforados golpes. Pero ?como
+vengarse?
+
+--La venganza es el placer de los dioses --exclamaba a sus solas el
+dichoso hidalgo;-- pero decididamente yo no soy un dios. ?Que me
+conviene hacer? Es refran frailuno, y muy discreto, que _la injuria que
+no ha de ser bien vengada ha de ser bien disimulada_. Disimulemos pues.
+Tambien hay otro refran que reza: _Cachaza y mala intencion_. Sigamos lo
+que prescriben dichos refranes. Lo primero que me importa es dejar ver
+que no me afligen los desdenes de Clarita. Si ella no me quiere, otra
+que vale tanto como ella, mas que ella, estoy seguro de que me querra.
+Voy a volver a pretender a Nicolasa. No es rica, pero es mejor moza que
+Clarita.
+
+Sin desistir, por consiguiente, de vengarse si se presentaba ocasion
+comoda para ello, D. Casimiro resolvio enamorar estrepitosamente a
+Nicolasa, esperando que asi daria picon a la futura carmelita, o
+probaria al menos que tenia por amiga una mujer de mucho merito.
+
+Nicolasa, en efecto, lo era. Hija del tio Gorico y de su primera mujer,
+alcanzaba fama en casi toda la provincia por su singular hermosura,
+discrecion y rumbo. Caballeros, ricos hacendados y hasta usias o senores
+de titulo, menos comunes entonces que ahora, habian suspirado en balde
+por Nicolasa, la cual, con modesta dignidad, habia respondido siempre en
+prosa aquello que dice en verso cierta dama de una antigua comedia nada
+menos que al Rey:
+
+Para vuestra dama, mucho;
+Para vuestra esposa, poco.
+
+Nicolasa excitaba y provocaba con sus risas, con sus ojeadas languidas y
+con su libertad y desenvoltura. Los hombres se prendaban de ella, la
+perseguian y se llenaban de esperanzas; pero, no bien querian
+propasarse para que se lograsen, Nicolasa se revestia de gravedad y
+entono, propios de la mejor heroina de Calderon, hablaba de la
+inestimable joya de su castidad y limpisima honra, y ponia a raya todo
+atrevimiento, todo desman y todo proposito amoroso algo positivo que no
+llevasen por delante al padre cura.
+
+Nicolasa habia heredado de su madre ciertas prendas que valen mas que
+los bienes de fortuna, porque los conservan, si los hay, y suelen
+proporcionarlos, si no los hay. Tenia don de mando y don de gentes,
+extraordinaria energia de voluntad y perseverancia en sus planes. Se
+habia propuesto o ser una senorona principal o quedarse para vestir
+imagenes, y, sirviendole esto de pauta, ajustaba a ella todos los actos
+de su vida.
+
+Aunque el tio Gorico habia contraido segundas nupcias, y Nicolasa tuvo
+madrastra en vez de madre casi desde la infancia, lejos de contribuir
+esto a que se criase con menos mimo, habia ocasionado lo contrario. La
+madre de Nicolasa habia sido tremenda, dominante, feroz: una Dona Blanca
+a lo rustico; mientras que Juana, la segunda mujer del tio Gorico, era
+la propia dulzura, sometida siempre a su marido, quien a su vez no hacia
+mas que lo que a Nicolasa se le ocurria. Nicolasa lo podia y mandaba
+todo en casa de su padre, menos impedir que el tio Gorico dejase de
+beber bebida blanca.
+
+Los preliminares amorosos de Nicolasa, que estaba entre los veinte y
+los treinta anos de su edad, habian sido ya innumerables. Todos sus
+amores habian muerto al nacer. A los pretendientes encopetados los habia
+Nicolasa despedido, apelando al cura. A los pretendientes de su clase
+los habia desdenado cuando ya llegaban a lo serio y hablaban del cura
+ellos mismos.
+
+Nicolasa, no obstante, como todas las mujeres frias, pensadoras y
+traviesas, habia sabido retener en sus redes, en este crepusculo de
+amor, que califican de platonico, a varios suspiradores perpetuos, de
+los que llaman en Italia _patitos_. Uno, sobre todo, pudiera servir de
+ejemplo portentoso por su pertinacia, resignacion y fervor en las
+incesantes adoraciones. Tal era el hijo del maestro herrador, Tomasuelo.
+
+Desde los diez y siete hasta los veinticinco anos que ya tenia, estaba
+como en cautiverio agridulce. Jamas Nicolasa le dijo que le amaba de
+amor, y jamas le quito la esperanza de que tal vez un dia podria amarle.
+En cambio, le declaraba de continuo que le amaba mas de amistad que a
+ningun otro ser humano; y cuando le declaraba esto, se le veia al chico
+hasta la ultima muela, sentia una beatitud soberana, y daba por bien
+empleados sus, para otras cosas, inutiles y perennes suspiros.
+
+Y no se crea que Tomasuelo era canijo, ruin y tonto. Tomasuelo era
+listo, despejado y fuerte: el mozo mas guapo del lugar; pero Nicolasa le
+habia hechizado. Con un rayo de luz de sus ojos podia darle una dosis de
+aparente bienaventuranza que le durase una semana. Con una palabra sola
+podia hacerle llorar como si fuese un nino de cuatro anos.
+
+Las cadenas en que Tomasuelo gemia y gozaba a la vez de verse cautivo,
+estaban suavizadas para el mozo, y en cierto modo justificadas para el
+publico, con notable habilidad y profundo instinto. Tomasuelo podia
+entrar cuando se le antojase en casa del tio Gorico, ver a Nicolasa,
+requebrarla, mirarla con amor, acompanarla cuando salia; en suma,
+servirla y cuidarla, sin que nadie fuese osado a censurar lo mas minimo.
+Aunque entre Nicolasa y el hijo del herrador no habia el mas remoto
+grado de parentesco, Nicolasa habia preconizado a Tomasuelo por su
+hermano. Dios naturalmente no le habia dado objeto en quien poner amor
+fraternal; pero ella, que sentia con viveza y hondura este amor, se
+proporciono a Tomasuelo para consagrarsele. Con frases sencillas y con
+animo imperturbable, Nicolasa explicaba de esta manera sus extranas
+relaciones con Tomasuelo; y como Tomasuelo hacia gala de su adoracion
+espiritual y se lamentaba resignado de no ser querido de otra suerte,
+todos en el lugar, lejos de censurar, se maravillaban de aquel purisimo
+y angelico lazo que estrechaba asi dos almas.
+
+Cuanto pretendiente se acercaba a Nicolasa era respetado por Tomasuelo,
+quien no le ponia el menor estorbo, durante los preliminares y
+coqueteos; pero si mas tarde se extralimitaba y dejaba ver que venia con
+mal fin, ya podia temer el enojo y las pesadas manos de aquel hermano
+adoptivo, celoso de la honra de su familia. Asimismo Tomasuelo se ponia
+zahareno y poco agradable en su trato con todo aquel rival que por
+cualquier causa era despedido definitivamente y seguia importunando.
+
+Don Casimiro habia estado, antes del noviazgo con Clara, en un largo
+periodo de coqueteo con Nicolasa, la cual, con exquisita circunspeccion,
+habia sabido ir templando y moderando la maquina de los efectos, a fin
+de no precipitar al hidalgo en declaraciones y demostraciones tales, que
+no tuviesen ya mas salida que la de ponerle en la disyuntiva de prometer
+boda o de abandonar la empresa. Gracias a esta conducta, que pasa de
+habil y raya en primorosa, D. Casimiro no habia sido despedido; sus
+amores con Nicolasa habian sido como aurora, como amanecer poetico de un
+dia, que no llego por haberse interpuesto el compromiso con Clarita.
+Roto ya este compromiso, don Casimiro pudo volver, previo el perdon de
+su inconsecuencia, pedido con humildad y concedido magnanimamente, al
+mismo punto en que lo habia dejado: al amanecer, a la aurora.
+
+Las cosas estaban dispuestas con tal arte, que en lugar de escamarse un
+pretendiente con Tomasuelo, lo primero que tenia que hacer era como
+impetrar el beneplacito de aquel espiritual hermano, tan celoso,
+vigilante e interesado en el bien de su hermanita. D. Casimiro obtuvo la
+confianza y venia de Tomasuelo, y lo considero buena senal.
+
+Abandonada la ciudad, y vuelto D. Casimiro a reales de Villabermeja, se
+puso a galantear a Nicolasa con la imprudencia y el impetu del
+despechado. Ella era harto discreta para no conocer que entonces o
+nunca: que la fortuna le presentaba el copete y que importaba asirle. D.
+Casimiro buscaba en Nicolasa refugio y compensacion contra el desden de
+Clarita. D. Casimiro estaba en su poder.
+
+Nicolasa provoco la declaracion seria y definitiva. Hecha esta, planteo
+los dos terminos del fatal dilema: o promesa formal de casamiento, o
+despedida y nuevas calabazas ruidosas. D. Casimiro no pudo resistir y
+prometio casarse.
+
+Espantoso dia de prueba fue aquel en que supo este triunfo el platonico
+Tomasuelo. Hasta entonces no habia tenido rival que fuese mas dichoso
+que el. Ya le tenia. La amargura de los celos le acibaro el corazon;
+las lagrimas brotaron en abundancia de sus ojos.
+
+Cuando vio a solas a Nicolasa, con los ojos encarnados de llorar y con
+voz tremula le dijo:
+
+--?Conque cedes al amor de D. Casimiro? ?Conque vas a casarte? ?Conque
+me matas?
+
+--Calla, tontito mio, contesto ella.--?A que vienen esas quejas? ?Te he
+enganado yo jamas?
+
+--No; no me has enganado.
+
+--?Querias que dejase pasar tan buena proporcion de ser senora principal
+y millonada? ?Tan mal me quieres, egoista?
+
+--No porque te quiero mal, sino porque te quiero a manta, lo siento y lo
+lloro.
+
+Y Tomasuelo lloraba en efecto.
+
+--Anda, no llores, majadero. iSi vieses que feo te pones! ?Quien ha
+visto llorar a un hombron como un castillo?
+
+--Pero isi no puedo remediarlo!
+
+--Si puedes; haz un esfuerzo, ten valor y sosiegate. Ten en cuenta que,
+de aqui adelante, no solo hallaras en mi a una hermana, sino a una
+madrina y a una protectora muy pudiente.
+
+--?Y a mi que se me da todo eso? Nada. Lo que yo codiciaba era tu
+carino.
+
+--Y no lo tienes como antes, ingrato? Pues que, ?los buenos hermanitos
+dejan de amarse aunque se case uno de ellos?
+
+--No seas tramayona, no me aturrulles. Ya sabes tu que la ley que yo te
+tengo no puede sufrir...
+
+--Vamos, vamos; dejate de ninerias. ?Quien crees tu que ocupa y llena el
+lugar mas bonito, principal y escondido de mi corazon? Tu. Mi alma es
+tuya. Te la di toda con el amor que en ella se cria; con afecto de
+hermana. ?Que sombra puede hacerte que sea yo la mujer legitima de D.
+Casimiro? ?Por eso hemos de dejar de querernos como hasta aqui, mas que
+hasta aqui? Nos querremos cuanto tu quieras y cuanto sea posible
+quererse, sin ofender a Dios. ?Supongo que tu no querras ofender a Dios?
+Contesta.
+
+--No, mujer; ?como he de querer yo ofender a Dios? Pues que, ?no soy
+buen cristiano?
+
+--Lo eres. Es una de las partes que mas aprecio en ti. Por eso confio en
+que pienses que voy a ser esposa de otro y no desees nada. Solo el deseo
+es ya pecado. Acuerdate de los mandamientos.
+
+--Oye, ?y esta en mi poder no desear?
+
+--Si. Callate; no digas nada a nadie, ni a ti mismo, cuando desees, y el
+silencio matara el deseo.
+
+--Me matara a mi antes.
+
+Tomasuelo lloro mas fuerte que nunca. Las lagrimas caian a modo de
+lluvia, acompanadas por tempestad de sollozos.
+
+--iPor vida de los hombres endebles! --exclamo Nicolasa.-- ?Que locura
+es esta? Calmate, por Dios y ten pecho ancho.
+
+Nicolasa, con suma blandura, enjugo las lagrimas del mozo con el propio
+panuelo de ella; luego le dio tres o cuatro palmaditas en el grueso y
+robusto cogote; luego le hizo unas cuantas muecas como remedando la
+desconsolada cara que ponia, y, por ultimo, le pego un afectuoso y
+archi-familiar tiron de las narices.
+
+Tomasuelo no supo resistir a tanto favor y regalo. Como rayos de sol
+entre nubes, la alegria y la satisfaccion aparecieron en sus ojos a
+traves de las lagrimas. La boca de Tomasuelo se abrio, ensenando la
+blanca, completa y sana dentadura. No pudo sonreir, porque se quedo
+boquiabierto y como traspuesto.
+
+Nicolasa entonces repitio los cogotazos; anadio al tiron de las narices
+unos cuantos tirones de las orejas, y Tomasuelo penso que se le llevaban
+al paraiso y que era el mas feliz de los mortales.
+
+En esta situacion de animo convino en que Nicolasa debia casarse con D.
+Casimiro; en que el debia seguir siendo su hermano, sin pensar, o sin
+decir al menos que pensaba en otra cosa; y concibio con claridad, mas
+que por el discurso y las razones, por los blandos cogotazos y por los
+tirones de orejas, toda la suavidad, hechizo, consistencia y deleite del
+amor espiritual que a Nicolasa le ligaba.
+
+Asi vencio Nicolasa los obstaculos todos y aseguro su proyectada boda
+con D. Casimiro.
+
+La fama difundio al punto la noticia por toda Villabermeja; salvo luego
+su termino y la llevo a la ciudad, y a los oidos del Comendador, de su
+familia y de los senores de Solis.
+
+El Comendador habia sido visitado por D. Casimiro y le habia pagado la
+visita. No se habian hallado en casa y no se habian visto. La frialdad
+de sus relaciones no hacia necesario mas frecuente trato.
+
+No bien supo el Comendador el resuelto proyecto de boda entre D.
+Casimiro y Nicolasa, fue a Villabermeja; visito a la chacha Ramoncica y
+tuvo una larga conferencia con ella, de cuyo objeto se enterara mas
+tarde el curioso lector. Despues de esto se volvio a la ciudad D.
+Fadrique.
+
+
+
+
+XXII
+
+Clara habia vuelto a salir de paseo con Lucia y acompanada del
+Comendador y de Dona Antonia; pero Clara estaba cambiada.
+
+Su palidez y su debilidad eran para inspirar serios temores. Su
+distraccion continua asustaba tambien al Comendador. Cuando este le
+dirigia la palabra, Clara se estremecia como si la sacasen de un sueno,
+como si cortasen el vuelo remontado de su espiritu y le hiciesen caer de
+pronto del cielo a la tierra, a modo de pajarillo herido por el plomo
+alla en lo sumo del aire.
+
+A pesar de la benignidad y dulce condicion de Clara, D. Fadrique
+advertia con pena que aquella linda criatura esquivaba su conversacion;
+casi no le respondia sino con monosilabos, y hasta procuraba que el no
+le hablase.
+
+Con Lucia era Clara mas expansiva, y Lucia seguia siendolo siempre con
+el Comendador. Por medio, pues, de Lucia penetraba aun el Comendador en
+el espiritu de aquel ser querido y comunicaba algo con el.
+
+Las nuevas que Lucia le daba eran en substancia siempre las mismas, si
+bien mas inquietantes cada vez.
+
+--No lo comprendo, tio --decia Lucia,-- pero a veces me doy a cavilar
+que a Clara le han dado un bebedizo. iTiene unos terrores tan
+inmotivados! iSiente unos remordimientos tan fuera de razon!... No se
+que sea ello. Dona Blanca le ha puesto tan feroces escrupulos en el
+alma, le ha hecho recelar tanto de su apasionada natural condicion...
+que la infeliz se cree un monstruo, y es un angel. Tal vez imagina que
+la persiguen las furias del infierno, los enemigos del alma, una legion
+entera de diablos, y entonces no se considera en salvo sino acogiendose
+al pie del altar. Es menester que avisemos a D. Carlos que venga pronto,
+a ver si liberta a Clara de este genero de locura.
+
+El Comendador y Lucia escribieron con la misma fecha a D. Carlos de
+Atienza, participandole la novedad de la despedida de D. Casimiro, de la
+resolucion de Clara de retirarse a un convento y del estado poco
+satisfactorio de su salud. Don Carlos partio desatentado de Sevilla, y
+estuvo en la ciudad a poco.
+
+Con el mismo recato y disimulo de siempre Don Carlos volvio a ver a
+Clara en los paseos que esta daba con Lucia; pero la delicada salud de
+Clara le lleno de desconsuelo. Y mas aun, si cabe, le atormento y
+afligio el ver a Clara esquiva, timida como nunca, apartandose de el y
+no queriendo apenas hablarle, aunque mirandole a veces con involuntarias
+amorosas miradas, que se conocia que ella dejaba escapar a su despecho,
+y con las cuales, mas que amor, reclamaba piedad, conmiseracion y hasta
+perdon por su inconsecuencia de dejarle, de haber alentado sus
+esperanzas, y de matarlas ahora entrando en el claustro.
+
+La desesperacion de D. Carlos de Atienza llego a su colmo. Con no poca
+amargura echaba la culpa de todo al Comendador.
+
+--Para esto --decia-- me obligo V. a que me ausentase. En esto han
+parado las promesas de arreglarlo todo en menos de un mes: en que Clara
+se me este muriendo, y en que ademas haya dejado de amarme y quiera ser
+monja; en que acabe por tomar el velo... y luego la mortaja. Pero yo me
+morire tambien. Yo no quiero sobrevivir. Me matare si no me muero.
+
+El Comendador no sabia que responder a tales quejas. Procuraba consolar
+a D. Carlos, que le juzgaba indiferente y extrano; que ignoraba que el
+tenia mayor necesidad de consuelo.
+
+Iba D. Fadrique a buscarle en el P. Jacinto. Iba asimismo a buscar en el
+alguna luz sobre aquel misterio; pero icaso extrano! el P. Jacinto, todo
+franqueza y jovialidad antes, se habia vuelto muy grave, muy misterioso
+y muy callado.
+
+Don Fadrique entrevia, no obstante, que el padre Jacinto aprobaba la
+resolucion de Clara de ser monja. Esto le ponia fuera de si, y a veces
+estaba a punto de romper con el P. Jacinto y de mirarle como a amigo
+desleal o como a fanatico sin entranas.
+
+Con todo, en medio de sus tribulaciones el Comendador se reportaba y no
+perdia la calma. Habia tomado sus medidas. Su conducta estaba prescrita
+y determinada con firmeza, y aguardaba sereno el resultado.
+
+Este no tardo mucho en venir.
+
+Era muy de manana cuando trajo un criado desde Villabermeja una carta
+para D. Fadrique. Don Fadrique la leyo rapidamente, estando en la cama
+aun. Se levanto a escape, se vistio y se fue al convento de Santo
+Domingo en busca de su maestro.
+
+El padre acababa de levantarse y recibio a Don Fadrique en su celda.
+Sentados ambos, como en la otra celda de Villabermeja, hablaron de este
+modo.
+
+
+
+
+XXIII
+
+--Padre Jacinto --dijo el Comendador con aire de jubiloso triunfo--,
+Clara es libre ya. No es menester que se case con D. Casimiro ni que sea
+monja.
+
+--?Como es eso, hijo mio?
+
+--He dado por ella una suma igual a todo el caudal de D. Valentin.
+
+--?A quien?
+
+--A D. Casimiro.
+
+--?Y con que razon? ?Con que pretexto ha podido aceptarla?
+
+--La ha aceptado con una razon que promete callar; por un motivo
+secreto.
+
+--iValgame Dios, hijo mio! iQue delirio! iQue sacrificio inutil: Y
+dime... ese motivo secreto... iConfiar asi a D. Casimiro la honra de una
+familia ilustre!...
+
+--Yo no le he confiado nada.
+
+--?Pues de que medio te has valido?
+
+--De una mentira; pero mentira indispensable y con la cual nadie pierde.
+
+--?Puedo saber esa mentira?
+
+--Todo lo va V. a saber.
+
+El padre presto la mayor atencion. Don Fadrique prosiguio diciendo:
+
+--De sobra sabe V. que Paca, la primera mujer del tio Gorico, fue una
+mala pecora.
+
+--Es evidente. Dios la haya perdonado.
+
+--La buena reputacion de Paca no tiene nada que perder.
+
+--Absolutamente nada.
+
+--Pues bien. Hay la feliz coincidencia de que Nicolasa nacio pocos meses
+despues de mi ida de Villabermeja, cuando estuve alli de vuelta de la
+Habana.
+
+--?Y que?
+
+--He hecho creer primero a la chacha Ramoncica, con el mayor sigilo, que
+Nicolasa es hija mia. Le he dicho que un deber imperioso de conciencia
+me obliga a dotarla, ahora, que ella se va a casar. La chacha entiende
+poco de numeros. Se ha espantado, no obstante, de la enorme cantidad que
+yo queria dar por dote; pero la he echado de esplendido y me he supuesto
+mas rico de lo que soy. A las observaciones que la chacha me ha hecho,
+he respondido que mi resolucion era irrevocable. He persuadido, por
+ultimo, a la chacha de que no conviene que Nicolasa sepa los lazos que a
+ella me unen, y que es mas delicado y honesto que lo sepa solo el
+sujeto que va a ser su marido. He logrado, pues, que la chacha se
+encargue de persuadir a D. Casimiro a que tome lo que libre, aunque
+misteriosamente, quiero dar y doy a su futura. No creo que la chacha
+haya tenido que hacer grandes gastos de elocuencia para convencer a D.
+Casimiro de que debe aceptar. Don Casimiro me ha escrito esta carta,
+donde me dice que acepta, me colma de elogios por mi generosidad, y me
+promete callar el motivo de la donacion que le hago, y la misma
+donacion, hasta donde sea posible.
+
+El P. Jacinto leyo la carta que le entrego D. Fadrique. Luego saco este
+del bolsillo un paquete de papeles. Le puso sobre la mesa y dijo:
+
+--Aqui estan los papeles todos que se requieren para formalizar la
+donacion, la cual deseo que se lleve a feliz termino por medio de V.
+Este es el poder mas amplio, otorgado ante un escribano de esta ciudad,
+para que V. disponga, venda, enajene y haga lo que convenga con todo
+cuanto me pertenece. Estas son las cartas a los banqueros que tienen
+fondos mios, poniendolos todos a la orden de V. Esta, por ultimo, es la
+lista, inventario, cuenta o como quiera llamarse, de lo que en poder de
+dichos banqueros tengo hasta ahora; y esta otra es la cuenta de lo que
+valen los bienes de D. Valentin, justipreciados por peritos. Escasamente
+llegara lo mio a cubrir el importe de lo que disfruta dicho senor; pero
+V. sabe que poseo algunas finquillas, y, si fuere menester, suplire la
+falta. Querido maestro, V. va a ser ejecutor fiel y pronto de mi
+decidida voluntad, de la cual pretendo que de V. noticia y testimonio a
+Dona Blanca, exigiendole en cambio de mi parte la libertad de mi hija. Y
+digo exigiendole la libertad de mi hija, porque si no le da libertad, si
+no procura quitarle de la cabeza tanto insano delirio, si no determina
+curarla de la mortal enfermedad de alma y de cuerpo, que su orgullo, su
+fanatismo y sus remordimientos, mil veces mas odiosos que el pecado, han
+hecho nacer, yo me he de vengar, dando el mas insolente escandalo que se
+ha dado jamas en el mundo. Espero que aceptara V. gustoso mi encargo.
+
+--Le acepto, --respondio el padre;-- mas no sin condiciones. Yo no he de
+ser el instrumento de tu ruina, si tu ruina es inutil.
+
+--?Y por que inutil?
+
+--Porque Clara, a mi ver, no desistira ya de tomar el velo.
+
+--?Como que no desistira? Sobre Clara pesa el yugo ferreo de su madre.
+Quitemosle ese yugo, y Clara volvera a vivir, y volvera a amar a su
+gallardo estudiante, y se casara con el, y sera dichosa.
+
+--Lo dudo.
+
+--Yo no lo dudo. Lo que no me explico es como se ha vuelto V. tan
+tetrico.
+
+--Me parece que es ya tarde, --dijo el P. Jacinto, suspirando.
+
+--Voto al mismo Satanas --replico D. Fadrique:--no es tarde aun, si la
+dicha es buena. Vaya usted hoy mismo a ver a Dona Blanca. Informela de
+todo. Convenzala de que es libre Clara; de que los bienes que de D.
+Valentin ha de heredar estan ya pagados. Sepa Dona Blanca que yo rescato
+misteriosamente a nuestra hija. Sepa tambien que si no admite el
+rescate, rompere todo freno; lo dire todo; sere capaz de una villania;
+la deshonrare en publico; leere a D. Valentin cartas que aun de ella
+conservo; hare doscientas mil barbaridades.
+
+--Vamos, hombre, moderate. En seguida ire a hablar con Dona Blanca. Ella
+es madrugadora. Estara ya de punta y me recibira. Aguardame en tu casa,
+y alla acudire a referirte mi entrevista.
+
+--En casa aguardare a V. Apresurese, padre, porque estoy devorado por la
+impaciencia.
+
+Dicho esto, el fraile y D. Fadrique se levantaron y salieron juntos de
+la celda a la calle, por la cual caminaron en silencio, hasta que el uno
+entro en casa de su hermano y el otro en casa de Dona Blanca Roldan.
+
+Dando paseos por su estancia; despidiendo desabridamente a la curiosa
+Lucia, que asomo la rubia cabeza a la puerta, y pregunto, como de
+costumbre, que habia de nuevo, y lleno todo de agitacion, espero D.
+Fadrique mas de hora y media.
+
+El fraile llego al cabo; pero, antes de que abriese los labios, columbro
+D. Fadrique, en lo melancolico que venia, que era portador de malas
+nuevas.
+
+No bien entrado el fraile, cerro la puerta con llave el Comendador, para
+que nadie viniese a interrumpirlos, y en voz baja dijo, mientras el y su
+maestro tomaban asiento:
+
+--Cuente V. lo que ha pasado. No me oculte nada.
+
+--Hablare en resumen, porque ha sido larga la discusion. Dona Blanca ha
+celebrado tu generosidad. Dice que no atina a comprender como un impio
+es capaz de accion tan noble. Supone que es obra del orgullo; pero al
+fin la celebra. Mas no por eso te excita a que consumes el sacrificio.
+Afirma que sera inutil, y te ruega que no le hagas. Dona Blanca
+considera que su hija tiene hoy una verdadera vocacion; que Dios la
+llama a ser su esposa; que Dios la quiere apartar de los peligros del
+mundo; que Dios quiere salvarla, y que ella no puede, sin gravisima
+culpa, retraer ahora a su hija de tan santos propositos.
+
+--iHipocresia! iRefinamiento de maldad! --interrumpio D. Fadrique.-- ?Y
+V. no la ha amenazado con mi venganza? ?No le ha dicho V. que estoy
+determinado a todo; que le arrancare la mascara; que se acordara de mi;
+que la burla que de mi hace no quedara sin afrentoso castigo?
+
+--Se lo he dicho todo; pero Dona Blanca ha contestado que, si bien te
+cree un hombre sin religion, todavia te tiene por caballero, y que no
+teme de ti esas villanas e infames acciones con que en tu rabia la
+amenazas. Anade, no obstante, que, aun cuando se enganase, aun cuando tu
+te olvidases de la honra y te vengases asi, lo sufriria todo antes de
+disuadir a su hija contra lo que la conciencia le dicta.
+
+--Esa mujer esta loca, P. Jacinto. Esa mujer esta loca, y creo que su
+locura es contagiosa; que a Clara y a V. los tiene ya enloquecidos, y
+que falta poco para que yo tambien lo este. Pero, lo juro por mi honor,
+por Dios, por lo mas sagrado: mi locura sera de muy diversa indole.
+Sonara con mi locura. Pues que, ?imagina que soy yo un segundo D.
+Valentin? ?Piensa que me sometere a sus monstruosos caprichos? ?Entiende
+que soy necio y que voy a creer lo que a ella se le antoje hacerme
+creer? Clara tiene trastornada la cabeza, y por eso quiere ser monja de
+repente. ?Que vocacion ha de tener, cuando me consta que estaba, que
+esta aun, enamorada de ese muchacho rondeno, con quien podria ser
+felicisima? Aqui hay algun misterio abominable. Algo se ha hecho para
+infundir el delirio en Clara y perturbar su natural despejo. Yo ni
+puedo, ni quiero, ni debo consentir extravagancias tan criminales. ?No
+comprende esa mujer de Satanas que la educacion que ha dado a su hija,
+que esos terrores que le ha infundido son como un veneno? ?Quiere saciar
+el odio que me tiene, asesinando a su hija, porque tambien es mi hija?
+
+--Comendador, ten sangre fria; mira que te enganas. Mira que Clara no
+siente hoy la vocacion religiosa por causa de su madre.
+
+--Me importa poco que sea hoy o ayer cuando su madre le ha dado la
+ponzona. El corazon me dice que las rarezas, que los extravios de Clara
+provienen del tormento espiritual que le esta dando su madre desde que
+la nina tiene uso de razon. Esto es menester que acabe. Si Clara, cuando
+este en completa tranquilidad y serenidad de espiritu, sanos su cuerpo y
+su alma, persiste en ser monja, que lo sea: yo no me opondre. Mi
+sacrificio habra sido inutil. No exhalare una queja. Que disfrute de
+todos mis bienes D. Casimiro. Pero mientras Clara este enferma, casi
+fuera de si, con una especie de fiebre continua, no he de sufrir que se
+tome ese estado febril por extasis mistico, y esos ataques nerviosos por
+llamamientos del cielo. Es mi hija, voto a quince mil demonios, y no
+quiero que me la maten. Ahora mismo voy a ver a Dona Blanca. Rompere la
+consigna para entrar. Rompere la cabeza a quien quiera oponerse a mi
+entrada. Si no la veo y la hablo, estallo como una bomba. No me detenga
+V., P. Jacinto. Dejeme V. salir.
+
+El Comendador habia abierto la puerta, se habia puesto el sombrero, y
+forcejeaba por salir con el P. Jacinto, que procuraba detenerle.
+
+--Quien esta desatinado eres tu --decia el padre.--?A donde vas? ?No
+calculas el escandalo de lo que te propones hacer?
+
+--Dejeme V., Padre. Yo no calculo nada.
+
+--Esto es una perdicion. Dios te ha dejado de su mano. Oye cuatro
+palabras con reposo y haz luego lo que quieras. Carezco de fuerzas para
+detenerte.
+
+El P. Jacinto cedio en su resistencia y el Comendador se paro a
+escucharle.
+
+--Quieres ver a Dona Blanca, y la veras, pero con menos peligro de
+lances y de escandalo. Pasado manana va D. Valentin a la caseria con el
+aperador, a vender unas tinajas de vino. Entonces podras ver y hablar a
+Dona Blanca. Para evitar mayores males, te llevare yo mismo. Yo
+entretendre a Clara a fin de que hables a solas con Dona Blanca y le
+digas cuanto tienes que decirle. Ya ves a lo que me allano. Ya ves a lo
+que me comprometo. Vas a sorprender desagradablemente a Dona Blanca con
+tu inesperada visita. Vuestra conversacion va a tener algo de un duelo a
+muerte; mas prefiero intervenir en el, ser complice en el delito de
+vuestro espantoso dialogo, a que sucedan cosas peores. Por las animas
+benditas, Comendador, aguarda hasta pasado manana. Vendras conmigo.
+Veras a Dona Blanca. Por la amistad que me tienes, por la pasion y
+muerte de Cristo te suplico que te calmes para entonces, y trates de que
+sea lo menos cruel posible la entrevista que te voy a procurar.
+
+El Comendador cedio a todo, y agradecio al P. Jacinto los consejos que
+le daba y la proteccion que le ofrecia.
+
+
+
+
+XXIV
+
+Con febril impaciencia aguardo D. Fadrique el plazo que el padre le
+habia pedido.
+
+No hay plazo que no se cumpla, y dicho plazo se cumplio al cabo.
+Cumplieronse tambien los pronosticos del Padre. D. Valentin salio aquel
+dia muy de manana con el aperador para ir a la caseria, de donde no
+pensaba volver hasta la noche.
+
+El Comendador, que lo espiaba todo, se preparo para la entrevista
+prometida. El P. Jacinto no se hizo aguardar mucho tiempo y vino a
+buscarle.
+
+Reconociendo que lo menos peligroso, lo menos ocasionado a males, era
+que se viesen ambos complices, por si lograban entenderse y convenir en
+algo acerca de la hermosa Clarita, no quiso el padre hablar con Dona
+Blanca y proponerle una conferencia con el Comendador. Tenia por seguro
+que se negaria, y que, ya sobre aviso, le haria mas dificil, casi
+imposible, el hacer entrar al Comendador hasta donde ella estuviese.
+Asi, pues, se resolvio por la sorpresa. Sabia las costumbres de la
+casa, sabia las horas de todo, y todo lo dispuso con sencillez y
+habilidad.
+
+Antes de las diez de la manana, una hora despues del almuerzo, Clara se
+retiraba a su cuarto y Dona Blanca se quedaba sola en la sala donde
+estaba de diario.
+
+El padre se puso en marcha en punto de las diez llevando al Comendador
+en pos de si. Entraron en el zaguan, y el padre dio dos aldabonazos.
+
+La voz de una criada grito desde arriba:
+
+--?Quien es?
+
+--Ave Maria purisima. Gente de paz, --contesto el padre.
+
+La moza, que reconocio la voz, tiro del cordel desde un balcon del piso
+principal que daba al patio. Con este cordel se abria la puerta sin
+bajar la escalera.
+
+La puerta se abrio, y entraron el Comendador y el fraile, sin que los
+viese nadie, ni la misma criada que les habia abierto, pues entre el
+patio, a donde daba el balcon en que se hallaba la criada, y la puerta
+de la calle, habia otro zaguan, del cual arrancaba la escalera principal
+o de los senores.
+
+No bien entro el P. Jacinto con su companero, cerro de nuevo la puerta y
+dijo en alta voz:
+
+--Dios te guarde, muchacha.
+
+--Dios guarde a su merced, --contesto ella.
+
+Entonces el Comendador y su guia subieron rapidamente la escalera. Ya
+en la antesala, donde tampoco habia un alma, dijo el fraile a D.
+Fadrique, senalandole una puerta:
+
+--Alli esta Dona Blanca. Entra... hablale; pero ten juicio.
+
+Don Fadrique, con animo decidido, con verdadero denuedo, se dirigio a la
+puerta senalada, entro, y la volvio a cerrar.
+
+No bien desaparecio D. Fadrique, llego la criada.
+
+--iHola! --dijo el P. Jacinto.-- ?Esta Dona Blanca sola?
+
+--Si, padre. ?No entra su merced a verla?
+
+--No; mas tarde. Dejala tranquila. No entres ahora, que estara ocupada
+en sus negocios. No la distraigamos. ?Esta Clarita en su cuarto?
+
+--Si, padre.
+
+--Ea, vete a tus quehaceres, que yo voy a ver a Clarita.
+
+Y, en efecto, el P. Jacinto y la criada se fueron por su lado cada uno.
+
+Entre tanto, D. Fadrique se hallaba ya en presencia de Dona Blanca,
+sorprendida, pasmada, enojada de tan imprevisto atrevimiento. Sentada en
+un sillon de brazos, habia levantado la cabeza al sonar el pestillo y la
+puerta que se abria, habia visto que la volvia a cerrar quien habia
+entrado, habia reconocido al punto al Comendador, y aun casi inmovil,
+silenciosa, le miraba de hito en hito, sospechaba si estaria sonando, y
+apenas si se atrevia a dar credito a sus ojos.
+
+El Comendador se adelanto lentamente dos o tres pasos.
+
+No saludo de palabra; no pronuncio una sola: no hallaba, sin duda,
+formula de saludo que no disonase en aquella ocasion; pero con el gesto,
+con el ademan, con la expresion de toda su fisonomia, mostraba que era
+un caballero respetuoso, que pedia humildemente perdon de la astucia y
+de la audacia que se habia visto obligado a emplear para llegar hasta
+alli. En su rostro se veian las disculpas que de palabra no daba. Si
+atropellaba respetos, lo hacia con razon suficiente. A par de estas
+cosas, se leia asimismo en el rostro varonil del Comendador la firme
+resolucion de no salir de alli hasta que se le oyese.
+
+Dona Blanca se hizo al punto cargo de todo esto. Conocia tan bien a
+aquel hombre, que no necesitaba a veces oirle hablar para penetrar sus
+intenciones y sus sentimientos. Dona Blanca comprendio que lo menos malo
+era oirle; que no podia echarle, sin exponerse a dar el mayor de los
+escandalos. No quiso, sin embargo, aparecer desde luego resignada. Se
+alzo de su asiento, y antes de que el Comendador hablase, le dijo:
+
+--Vayase V., D. Fadrique, vayase V. ?Que palabras, que explicaciones
+pueden mediar entre nosotros, que no produzcan una tempestad, sobre todo
+si nos hablamos sin testigos? ?Para que me busca V.? ?Para que me
+provoca? No podemos hablarnos; apenas si podemos mirarnos sin herirnos
+de muerte. ?Es V. tan cruel, que desea matarme?
+
+--Senora --contesto el Comendador:-- si no creyese que cumplo un deber
+imperioso viniendo hasta aqui, no hubiera venido. Cuando penetro
+furtivamente en esta sala, es porque tengo razones suficientes para
+ello.
+
+--?Que razones alega V. para venir a turbar mi reposo?
+
+--El interes que me inspira un ser a quien me une estrechisimo lazo.
+
+--Muy disimulado, muy oculto ha tenido V. ese interes durante diez y
+seis anos. No se ha acordado V. de ese ser hasta que por casualidad ha
+tropezado con el en su camino. Ha sido menester que salga V. de paseo
+con una sobrina suya, y que esta sobrina tenga una amiga, y que esta
+amiga vaya con ella, para que el amor paternal, que vivia latente y ni
+siquiera sospechado alla en las profundidades de su magnanimo corazon,
+se revele de pronto y de gallarda y briosa muestra de si. Si el acaso no
+nos hubiese traido a vivir en la misma poblacion, o si Clara no hubiese
+sido amiga de Lucia, aunque en la misma poblacion viviesemos, su
+interes de V., su amor paternal, sus deberes imperiosos, confieselo V.,
+dormirian tranquilos en el fondo de esa envidiable y harto comoda
+conciencia.
+
+--Justo es que me moteje V. No debo defenderme. Confieso mi culpa. Voy,
+con todo, a tratar de explicarla y de atenuarla. Yo no podia sospechar
+que al lado de V., bajo el amparo de una madre carinosa, corriese mi
+hija ningun peligro, hallase motivo para ser desventurada.
+
+--Su desventura no proviene de mi solamente. Su desventura proviene del
+pecado en que fue concebida, y del cual ni V. ni yo, que somos los
+pecadores, podemos salvarla ni redimirla.
+
+--Ella no es responsable: nadie es responsable de faltas que no comete.
+Esa transmision es un absurdo. Es una blasfemia contra la soberana
+justicia y la bondad del Eterno.
+
+--No llevemos la conversacion por ese camino, Sr. D. Fadrique. Si a V.
+le parece blasfemia lo que yo creo, impiedad y blasfemia me parece a mi
+cuanto V. dice y piensa. ?A que, pues, hablar conmigo de Dios? Deje V. a
+Dios tranquilo, si por dicha cree en El, alla a su modo. La desventura
+de mi hija, llamela V. fatal, llamela como guste, procede de su
+nacimiento. Pues que, ?no ha reconocido V. mismo esa desventura, al
+querer librar de ella a mi hija, haciendo un gran sacrificio, que yo le
+agradezco, pero que juzgo ya inutil?
+
+--Alguna verdad hay en lo que V. dice. Yo reconozco que Clara, sin
+culpa, estaba condenada por la suerte o a sacrificarse o a ser una
+usurpadora indigna.
+
+--Estamos de acuerdo, salvo que donde V. dice por la suerte, digo yo por
+el pecado, y no por el pecado de ella, sino por el pecado de otros. Esto
+es inicuo para V., que no acata los inescrutables designios de la
+Providencia. Esto es solo misterioso para mi. Por eso es lo mejor no
+tocar tales cuestiones. Hablemos de aquello en que convenimos.
+Convenimos en que Clara estaba, sin culpa suya, condenada a una pena.
+
+--Convenimos; pero convenga V. tambien en que yo la he libertado.
+
+--Si la ha libertado V., habra sido por una serie de casos fortuitos:
+porque vio V. a Clara y la reconocio; porque Clara es bonita, ya que, si
+hubiera sido fea, no se hubiera V. entusiasmado tanto, ni la vanidad de
+padre hubiera provocado con impetu el amor de padre, y porque, en suma,
+tiene usted bastante dinero que dar, y halla V. un hidalgo con bastante
+poca vergueenza para tomarle sin motivo justificado.
+
+--A mi vez suplico yo tambien a V. que no entremos en cuestiones
+inutiles. Yo no he venido aqui a discretear ni a filosofar.
+
+--Yo no discreteo ni filosofo. Digo lo que es cierto. El pecado no fue
+un acaso; no fue algo independiente de nuestro libre albedrio. El que
+usted haya encontrado a Clara; el que ella sea bonita, por donde juzga
+V. que no debe casarse con D. Casimiro ni ser monja, y el que tenga V.
+mas de cuatro millones, no son cosas que de su voluntad de V. han
+dependido. Para V. son casuales, aunque por Dios estuviesen previstas y
+preparadas, como lo esta cuanto ocurre en el universo.
+
+--Vamos, senora, no apure V. mi paciencia. Tan casual sera todo eso,
+como el haber yo encontrado a V. en Lima, el que fuese V. bonita y el
+que yo no fuese un monstruo de feo. Lo que no fue casual, sino
+voluntario, fue la caida; pero tampoco es casual, sino voluntario, el
+rescate. Sera casual, no dependera de mi voluntad el tener cuatro
+millones; pero es voluntario, es mi voluntad misma el darlos. Clara, no
+por casualidad, sino por un acto libre, esta ya rescatada del
+cautiverio, al cual, segun V. juzga, y no sin razon, se hallaba sometida
+por otro acto, que no supongo que considere V. mas voluntario, mas
+reflexionado, mas meditado y mas deliberado con perfecta claridad en la
+conciencia.
+
+Hasta este punto el dialogo habia sido de pie. Dona Blanca ni se sentaba
+ni ofrecia asiento al Comendador. Este, despues de un momento de pausa,
+porque Dona Blanca no respondio al punto a su ultimo razonamiento, dijo
+con serenidad:
+
+--Mire V., senora: yo no quiero que disertemos ni que divaguemos.
+Tengo, no obstante, mucho que hablar; y para que la conferencia sea
+breve, importa proceder sin desorden. El desorden no se evita sino con
+la comodidad y el reposo. ?No le parece a V., pues, que seria bueno que
+nos sentasemos?
+
+Dona Blanca siguio silenciosa, lanzo una mirada al Comendador, entre
+iracunda y despreciativa, y se dejo caer de nuevo en el sillon, como
+aplanada. Entonces se sento el Comendador en una silla, y prosiguio
+hablando.
+
+--Mi resolucion --dijo,-- es irrevocable. Sea por lo que sea: por un
+capricho, porque Clara es bonita, porque he tropezado con ella
+casualmente en mi camino, por lo que a V. se le antoje, yo la he
+rescatado. Todo lo que herede ella por muerte de su marido de V. lo
+gozara ya, con anos de anticipacion, el que debiera heredarle, si Clara
+no viviese. Viva, pues, Clara. Vengo a pedir a V. su vida.
+
+--A lo que viene V. es a insultarme. ?Mato yo acaso a Clara?
+
+--Lejos de mi el proposito de insultar a V. Sin querer, podria V. acaso
+matar a Clara, y esto es lo que vengo a evitar. Para ello estoy resuelto
+a apelar a todos los medios.
+
+--?Me amenaza V.?
+
+--No amenazo. Declaro mi pensamiento sin rebozo.
+
+--?Y que me toca hacer, segun V., para evitar que Clara muera?
+
+--Disuadirla de que sea monja.
+
+--Eso es imposible. Yo no creo que entrar monja sea morir, sino seguir
+la mejor vida.
+
+--Ya he dicho que no discuto, ni trato de teologias con V. Concedo,
+pues, que la vida del claustro es la mejor vida; pero es cuando hay
+vocacion para seguirla; cuando no se va al claustro desesperada, casi
+loca, llena de desatinados terrores.
+
+--Vuelvo a repetir a V. que me deje, Sr. D. Fadrique. ?Para que hablar?
+Nos atormentaremos y no nos entenderemos. Usted llama terrores
+desatinados al santo temor de Dios, desesperacion al menosprecio del
+mundo, y locura a la humildad cristiana y al recelo de caer en tentacion
+y de faltar a los deberes. Usted considera muerte la vida que en este
+mundo se asemeja mas al vivir de los angeles. ?Como, pues, hemos de
+entendernos? Usted me honra mas de lo que merezco, pensando que me
+acusa, al suponer que yo he inspirado a mi hija tales ideas y tales
+sentimientos.
+
+--Por amor del cielo, mi senora Dona Blanca, yo no se por quien conjurar
+a V., en nombre de quien suplicarle, que no involucre las cosas, que no
+me oiga con prevencion, que atienda al bien de su hija, y que no dude
+de que yo vengo aqui, la molesto con mi presencia y la mortifico con mis
+palabras, sin prevencion tambien, y solo por el deseo de ese bien
+impulsado. ?Como he de condenar yo el santo temor de Dios, el
+menosprecio del mundo, si es razonable, y la humildad cristiana, que nos
+lleva a desconfiar de nuestra flaca y pecadora naturaleza? Lo que yo
+condeno es el delirio. Concederia que Clara tomase el velo aun cuando no
+le tomase despues de pensarlo reflexivamente; aun cuando lo tomase por
+un rapto fervoroso de devocion; pero lo que no concedo, lo que no
+consiento es que le tome en un arrebato de desesperacion. Seria un
+suicidio abominable y sacrilego.
+
+--?Y de donde infiere V. que Clara esta desesperada? ?Quien se lo ha
+dicho a V.? ?Que motivos tiene ella para desesperarse?
+
+--Nadie me lo ha dicho. Basta mirar a Clara para conocerlo. Usted misma
+lo conoce. No disimule V. que lo conoce. Si no temiese V. hasta por su
+vida corporal, ?no hubiera ya dejado que entrase en el convento? Al
+darle ahora la libertad que le da, ?no lo hace V. excitada por el deseo
+de que su salud se mejore? En cuanto a los motivos de su desesperacion,
+concretamente yo los ignoro; pero los percibo de cierta manera confusa.
+Usted la ha hecho dudar de si mas de lo que debiera: sin prever un
+resultado tan funesto, ha infundido V. en su espiritu que esta
+predestinada a pecar si no busca asilo al pie de los altares. En suma,
+V. la ha envenenado con tal desconfianza, que ella, al sentir los
+latidos de su corazon juvenil y la lozania de la vida en su verde
+primavera; al ver el fuego, si puro, ardiente de sus ojos; al oir la voz
+de la naturaleza, que la incita a que ame; al sonar acaso con licitas
+venturas, logradas en este mundo al lado de un ser de su misma humana
+condicion, se ha figurado que era presa de impuras pasiones, se ha
+creido perseguida por los monstruos del infierno, y para no ser ella un
+monstruo, ha querido refugiarse en el santuario.
+
+--Demos que todo eso sea exacto --replico imperturbable Dona Blanca.--
+Demos que los hechos son los mismos para V. y para mi. La diferencia
+subsistira siempre en la manera de apreciarlos. Si Clara se va al
+claustro, no ya por puro amor de Dios, sino por temor de ofenderle, por
+considerarse sobrado fragil para resistir las tempestades del mundo y
+por miedo de si misma y del infierno, Clara, a mi ver, no desatina:
+Clara procede con recto juicio y consumada prudencia. Los motivos de su
+vocacion para la vida religiosa, si no son los mas elevados, son buenos.
+Lejos de mi el tratar de disuadirla, aunque pudiese. A fin de que goce
+Clara una efimera e incierta dicha en la tierra, no he de oponerme yo a
+que tome el camino que mas derechamente pueda llevarla al cielo. No por
+dar gusto a V. he de aconsejar yo a Clara, cuando la nave de su vida va
+a entrar ya en el puerto segurisimo y abrigado, que vuelva la proa y que
+se engolfe en el pielago borrascoso, donde puede zozobrar y hundirse con
+eterno hundimiento.
+
+--Si --interrumpio el Comendador, harto ya,--lo mejor es que se muera
+para que se salve.
+
+--?Y como negarlo? --respondio fuera de si Dona Blanca.-- Mas vale morir
+que pecar. Si ha de vivir para ser pecadora, para su eterna condenacion,
+para su vergueenza y su oprobio, que muera. iLlevatela, Dios mio! Asi me
+hubiera muerto yo. iCuanto mas me valiera no haber nacido!
+
+--Los mismos furores de siempre. Esta V. como atormentada de un espiritu
+maligno. Yo me lo sabia. Yo tengo la culpa de todo. Yo hubiera debido
+robar a mi hija de la casa de V., y criarla conmigo, y hacerla dichosa,
+y darle mi nombre.
+
+--Bendito sea Dios porque no ha sido asi. iCriada mi hija por un impio!
+?Que hubiera sido de ella? iDebe de ser repugnante una mujer sin
+religion!
+
+-No se lo que sera una mujer sin religion, ni hubiera sido mi proposito
+que mi hija no la tuviera. Lo que se es que una mujer exaltada por el
+fanatismo religioso puede hacerse insufrible.
+
+--iQue feliz seria yo si tal hubiera aparecido a los ojos de V. desde
+el principio! iCuantos males se hubieran evitado! Pero V. pensaba
+entonces de otra manera, y me persiguio con constancia, me pretendio con
+terquedad, y no hubo medio de seduccion, ni mentira, ni engano, ni
+blandura de regaladas palabras, ni encarecimiento de amante que muere de
+amor, ni promesa de darme toda el alma, que V. no emplease para vencer
+mi honrado desvio. Llego V. a alucinarme hasta el extremo de anhelar yo
+perderme por salvar a V. iAquel si que fue delirio! ?Pues no llegue a
+sonar con que, cayendo yo, iba a ganar su alma de V. y a sacarla de la
+impiedad en que estaba sumida? ?Pues no me desvaneci hasta el punto de
+creer que, incurriendo con V. en el pecado, habia de levantarle y
+traerle luego conmigo en la purificacion y en la penitencia? ?De que
+artificios no se vale el demonio para envolvernos en sus redes? Yo
+estaba ciega. Crei ver en V. un hombre extraviado que me enamoraba, que
+estaba prendado de mi, a quien por amor mio iba yo a cautivar el alma,
+haciendola capaz de mas altos amores. No adverti que ni siquiera era V.
+capaz del bajo y criminal amor de la tierra. Usted buscaba solo la
+satisfaccion de un capricho, un goce facil, un triunfo de amor propio.
+V. creyo que, una vez vencido mi desvio, que despues de un instante de
+pasion y de abandono, todo seria paz, todo lo olvidaria yo por V., para
+que V. me hallase siempre sumisa, alegre, con la risa en los labios. V.
+imagino que yo iba a matar en mi alma todo remordimiento, toda
+vergueenza, toda idea del deber a que habia faltado, todo temor de Dios,
+todo respeto a mi honra, todo sentimiento amargo de su perdida, todo
+miedo a las penas del infierno, todo aguijon en la conciencia. Se
+equivoco V., y por eso le pareci insufrible. Era V. dueno de mi alma;
+pero, asi como en tierra de valientes y generosos, que jamas olvidan lo
+que deben a su patria, solo posee el feroz conquistador la tierra que
+pisa, asi V. no me poseia sino cuando hasta de mi misma me olvidaba.
+Cuando no, me alzaba yo contra V., trataba de limpiar mi culpa con la
+penitencia, y luchaba siempre por libertarme. ?Cuanto, no obstante,
+hubiera debido enorgullecer a V. cada una de sus victorias, aun siendo
+impio, si hubiera V. acertado a comprender la grandeza sublime y
+tempestuosa de las grandes pasiones? Horribles eran aquellas frecuentes
+luchas; pero V., cuando triunfaba, triunfaba, no solo de mi, sino de los
+angeles que me asistian; de mi fe profunda; del cielo, a quien yo
+invocaba; del principio del honor arraigado en mi alma, y de mi
+conciencia acusadora y severa contra mi misma. V., que solo buscaba
+alegria y deleite, se fatigo de luchar. Asi me liberte del cautiverio
+infame. Alabado sea Dios, que lo dispuso. Alabado sea Dios, que ha
+castigado despues tan justamente mi culpa; pero, se lo confieso a V.,
+el castigo que mas me ha dolido siempre, el que mas me duele todavia, es
+el tener que despreciar al hombre que he amado. Ya lo sabe V. Usted me
+halla insufrible: yo le hallo a V. despreciable. Vayase de aqui. Salga
+de aqui, o hare que le echen. ?Quiere V. delatarme? ?Quiere V.
+declararme culpada? Hagalo. No temo ya desventura ni humillacion, por
+grande que sea. Sepalo V. de una vez para siempre: me alegro de que
+Clara entre en un convento. No sere tan vil, que por miedo de V. falte a
+mi deber inculcandole lo contrario. Ahora, marchese; salga de mi casa;
+dejeme tranquila.
+
+Dona Blanca, puesta de pie otra vez, con ademan imperioso, senalando la
+puerta con la mano, expulsaba al Comendador. ?Que habia de hacer, que
+habia de contestar este? Dona Blanca parecio frenetica a los ojos del
+Comendador, lleno de piedad y casi de susto. Temio ser cruel y mal
+caballero si respondia. Guardo silencio. Vio el asunto perdido, al menos
+por aquel lado, y no quiso prolongar mas el doble martirio.
+
+Don Fadrique inclino la cabeza y salio de la sala harto apesadumbrado.
+Apenas se vio en la antesala, bajo la escalera, abrio la puerta del
+zaguan y se lanzo a la calle, respirando con delicia el ambiente, como
+quien se esta ahogando y logra sacar la cabeza del agua en que se
+hallaba sumergido.
+
+
+
+
+XXV
+
+A pesar de su optimista y regocijada filosofia; a pesar de su propension
+natural a reir y a ver las cosas por el lado comico, D. Fadrique estuvo
+todo aquel dia meditabundo, callado, con una seriedad melancolica harto
+extrana en el.
+
+A la hora de comer apenas probo bocado; apenas si hablo con su hermano,
+con su cunada y con su sobrina, los cuales, cada uno por su estilo, le
+agasajaban mucho.
+
+Don Jose era un senor excelente, que no hacia mas que cuidar de su
+hacienda, jugar a la malilla en la reunion de la botica y dar gusto a
+Dona Antonia.
+
+Esta senora tenia una pasta de las mejores: cuidaba de la casa con
+esmero, cosia y bordaba. Era buena cristiana, iba a misa todos los dias
+y rezaba el rosario con los criados todas las noches; pero en todo ello
+habia algo de maquinal, de formula, costumbre o rutina, sin que Dona
+Antonia se metiese en honduras religiosas. Solo salia algo de sus
+casillas y mostraba cierto entusiasmo apasionado en favor de la Virgen
+de Araceli, de Lucena (Dona Antonia era lucentina), prefiriendola a las
+otras Virgenes y hallandola mas milagrosa.
+
+En cuanto a director espiritual, Dona Antonia tenia a un capuchino
+fervoroso y elocuente, cuya fama eclipsaba entonces la del P. Jacinto,
+el cual, como mas tibio en el predicar y en el reprender, no hacia
+tantas conversiones ni traia al redil tantas ovejas descarriadas como su
+cofrade barbudo.
+
+Lucia tenia por confesor al P. Jacinto, y se llevaba tan bien con su
+madre, que las unicas discusiones que habia entre ellas eran sobre los
+meritos de sus respectivos confesores. Por lo demas, como Dona Antonia
+no tenia voluntad ni opinion, y de todo se le importaba lo mismo,
+francamente no era gran prueba de sumision y deferencia en Lucia el no
+discutir nunca con su madre, salvo sobre el capuchino, y alguna que otra
+vez, aunque raras, acerca de la Virgen de Araceli. Lucia no era muy
+devota, y careciendo de otra Virgen predilecta, concedia pronto a su
+madre la superior excelencia de la suya.
+
+La unica causa de disidencia era, pues, el P. Jacinto, en quien Lucia
+hallaba superior entendimiento e ilustracion; mas al cabo, como buena
+hija que era, y a fin de contentar a su madre, declaraba que el
+capuchino habia reunido a un sinnumero de malos casados, que andaban
+campando por sus respetos y viviendo aparte engolfados en mil
+marimorenas, y habia logrado que no pocos pecadores y pecadoras dejasen
+las malas companias y peores tratos, e hiciesen vida ejemplar y
+penitente: de todo lo cual podia jactarse muchisimo menos el P. Jacinto;
+de donde inferia Lucia que el capuchino era mejor director espiritual de
+los extraviados, y el P. Jacinto mejor director de los que estaban en el
+buen sendero o dentro del aprisco. El uno valia para vencer y reducir a
+la obediencia a los rebeldes; el otro para gobernar sabia y blandamente
+a los sumisos.
+
+Con esto se aquietaba Dona Antonia y vivia en santa y dulce paz con su
+hija, a quien habia ensenado todas sus habilidades caseras, reconociendo
+la maestra, sin envidia y con jubilo, que casi siempre se le aventajaba
+ya la discipula. Lucia bordaba con todo primor, en blanco, en seda y en
+oro; hacia calados, pespuntes y vainicas como pocas, y en guisos y
+dulces nadie se le ponia delante, que no saliera con la ceniza en la
+frente. Solo resplandecia aun la superioridad de Dona Antonia en las
+faenas de la matanza. Era un prodigio de tino en el condimentar y
+sazonar la masa de los chorizos, morcillas, longanizas y salchichas; en
+adobar el lomo para conservarle frito todo el ano, y en dar su
+respectivo saborete, con la adecuada especieria, a las asaduras, que ya
+compuestas llevan siempre el nombre de pajarillas, sin duda porque
+alegran las pajarillas de quien las come, y a los rinones, mollejas,
+higado y bazo, que se preparan de diverso modo, con clavo, pimienta y
+otras especies mas finas, excluyendo el comino, el pimenton y el
+oregano.
+
+El lector no ha de extranar que entremos en estos pormenores. Convenia
+decirlos, y, distraidos con la accion principal, no los habiamos dicho.
+
+El nino mayorazgo, hijo de D. Jose y de Dona Antonia, habia ido, hacia
+poco, al Colegio de guardias marinas de la isla, con buenas cartas de
+recomendacion de su senor tio.
+
+Dona Antonia andaba siempre con las llaves de una parte a otra, ya en la
+reposteria, ya en la despensa, ya en la bodega del aceite, ya en la del
+vino, ya en la del vinagre.
+
+La casa tenia todo esto, como casa de labrador, a par que de senores,
+pues D. Jose, al trasladarse a la ciudad, habia traido a ella muchos de
+sus frutos para venderlos con mas estimacion y darles mas facil salida.
+
+Don Jose, cuando no hacia cuentas con el aperador, o bien oia a los
+caseros, que venian a verle y a informarle de todo desde las caserias, o
+se largaba a la botica, donde habia tertulia perpetua y juego por
+manana, tarde y noche.
+
+Resultaba, pues, que el Comendador, salvo a las horas de las tres
+comidas, y un rato de noche, cuando habia tertulia, a la cual no
+faltaba jamas D. Carlos de Atienza, se hallaba en una grata y apacible
+soledad, no interrumpida sino por la rubia sobrina, la cual le buscaba
+siempre, preguntandole que habia de nuevo respecto a Clara.
+
+Don Jose y Dona Antonia, que estaban en Babia, nada sabian de los
+disgustos y cuidados del Comendador. Lucia los sabia a medias; distando
+infinito de presumir, a pesar de sus hipotesis, que Clara estaba ligada
+a su tio con vinculo tan natural.
+
+Los criados de la casa y el publico todo seguian desorientados en punto
+a D. Carlos de Atienza. Viendole joven, elegante y lindo, que venia con
+frecuencia a la casa, y que cuchicheaba siempre con Lucia, supusieron
+con visos de fundamento que era su novio, y ya en la casa le apellidaban
+el novio de la senorita.
+
+Tal era la situacion de cada uno de los personajes secundarios de esta
+historia cuando el Comendador, despues de su entrevista con Dona Blanca,
+se hallaba tan desazonado.
+
+Durante la comida le colmaron de cuidados, creyendole indispuesto. Dona
+Antonia supuso que tendria jaqueca y le excito a que fuese a reposar. D.
+Jose, despues de decirle lo mismo, se largo a la botica. Lucia, con mas
+vivo interes, trato de informarse mil veces de la causa del disgusto de
+su tio; pero no consiguio nada.
+
+El Comendador, a sus solas, no hacia mas que pensar sobre su dialogo
+con Dona Blanca, y concebir los mas encontrados pensamientos, aunque
+siempre poco gratos.
+
+Ya se le figuraba que dicha senora tenia un orgullo satanico, un genio
+infernal, y entonces se culpaba a si mismo de no haberle robado a la
+hija; de haberla dejado en su poder para que la enloqueciera y la
+hiciera desgraciada. Ya imaginaba, por el contrario, que, desde su punto
+de vista, Dona Blanca tenia razon en todo.
+
+El Comendador entonces calificaba su persecucion en pos de Dona Blanca y
+su victoria ulterior (que en otro tiempo habia mirado como una ligereza
+perdonable, como una bizarria de la mocedad) de conducta inicua y
+malvada a todas luces, aun juzgada por su criterio moral, lleno de
+laxitud en ciertas materias.
+
+--Por cierto que no merezco perdon --se decia D. Fadrique.-- La maldita
+vanidad me hizo ser un infame. iHabia tantas mujeres guapas cuando yo
+era mozo, a quienes cuesta tan poco otro tropiezo, una caida mas o
+menos! ?Por que, pues, no siendo arrastrado por una pasion vehemente,
+que ni siquiera tengo esta excusa, ir a turbar la paz del alma de
+aquella austera senora? Tiene razon sobrada. Soy digno de que me
+aborrezca o me desprecie. Lo unico que mitiga un tanto la enormidad de
+mi delito es la mala opinion que tenia yo entonces de casi todas las
+mujeres. No me cabia en la cabeza que ninguna pudiera (despues sobre
+todo) tomar tan por lo serio los remordimientos, la culpa... En fin, yo
+no previ lo que paso despues. Si lo hubiera previsto... me hubiera
+guardado bien de pretender a Dona Blanca. Aunque no hubiera habido otra
+mujer en la tierra... su corazon hubiera quedado entero para D.
+Valentin, sin que yo se le robara. Pero nada... iesta picara costumbre
+de reir de todo... de no ver sino el lado malo! Me gusto... me
+enamoro... eso si... yo estaba enamorado... y como crei que la
+gazmoneria era sal y pimienta que haria mas picante y sabroso el logro
+de mi deseo, y que luego se disiparia, insisti, porfie, hice
+diabluras... si... hice diabluras: cree dentro de su conciencia un
+infierno espantoso; por un liviano y fugitivo deleite deje en su
+espiritu un torcedor, una horrible maquina de tormento, que sin cesar le
+destroza el pecho, diez y siete anos hace. iComo tengo este caracter tan
+jocoso!... Las canas se volvieron lanzas. La burla fue pesada. Pero
+iDios mio... si yo no podia sospecharlo! Aunque me lo hubieran asegurado
+mil y mil personas, no lo hubiera creido. Lo repito, no cabia en mi
+cabeza. Yo no comprendia arrepentimiento tan feroz y tan persistente,
+simultaneo casi con el pecado. Yo no habia medido toda la violencia de
+una pasion que, a pesar del grito airado y fiero de la conciencia, que
+a despecho del sangriento azote con que el espiritu la castiga, rompe
+todo freno y sale vencedora. Cuando exclamaba ella, casi rendida ya a mi
+voluntad, cayendo entre mis brazos, doblandose quebrantada al toque de
+mis labios, recibiendo mis besos y mis caricias, cediendo a un impulso
+irresistible, y no obstante luchando: "iDios mio, matame antes que caiga
+de tu gracia! iPrefiero morir a pecar!;" cuando decia esto, que hoy ha
+repetido a proposito de su hija, no me inspiraba compasion, no me
+apartaba de mi mal proposito; antes bien era espuela con que aguijoneaba
+mi desbocado apetito. iCuan hermosa me parecia entonces, al pronunciar,
+con voz entrecortada por los sollozos, aquellas palabras, a las cuales
+yo no prestaba sino un vago sentido poetico, y en cuya verdad profunda
+yo no creia! Hasta la dulzura de su misma religion se maleaba y viciaba
+en mi mente, interpretada por mi concupiscencia, y quitaba a mis ojos
+todo valor a aquella desolacion suya, a aquella angustia con que miraba
+y repugnaba la caida, sin hallar fuerzas para evitarla. Yo me atrevia a
+decidir que no era tan gran mal el que tenia tan facil remedio. Yo me
+convertia en redentor del alma que cautivaba y en salvador del alma que
+perdia, parodiando la sentencia divina y diciendo en mi interior:
+"Levantate: estas perdonada, por lo mucho que has amado." iAh, cielos!
+?Por que ocultarmelo? Procedi con villania. Era yo tan bajo y tan vil,
+que no comprendi nunca el vigor, la energia de la pasion que sin
+merecerlo habia excitado. Era yo como salvaje que, sin conocer un arma,
+la dispara y hiere de muerte. La grandeza y la omnipotencia del amor me
+eran tan desconocidas como la persistencia y el indomito poderio de una
+conciencia recta, que acepta el deber y le cumple, o jamas se perdona si
+no le cumple. ?Sera que soy un miserable? ?Tendran razon los frailes y
+los clerigos al sostener que no hay verdadera virtud sin religion
+verdadera?
+
+De esta suerte se atormentaba D. Fadrique en afanoso soliloquio, en que
+volvia cien y cien veces a repetirse lo mismo.
+
+El que no viniese el P. Jacinto a hablar con el inspiraba al Comendador
+la mayor inquietud. Varias veces se asomo al balcon de su cuarto, que
+daba a la calle, a ver si le veia salir de casa de Dona Blanca. Varias
+veces salio a la calle y fue hasta el convento de Santo Domingo, aunque
+estaba lejos, a preguntar si el P. Jacinto habia vuelto. El P. Jacinto
+no parecia en parte alguna.
+
+A la caida de la tarde, estando D. Fadrique en su estancia, oyo pisadas
+de caballos que paraban cerca. Salio al balcon y vio apearse a D.
+Valentin, que volvia de la caseria.
+
+Llego la noche y no parecio el P. Jacinto.
+
+Don Fadrique echaba a volar su imaginacion con vuelo siniestro. Hacia
+las suposiciones mas extranas y dolorosas. --?Que habra sucedido?-- se
+preguntaba.
+
+A las ocho de la noche, por ultimo, el Comendador vio aparecer al P.
+Jacinto bajo el dintel de la puerta de su cuarto.
+
+Al verle, le dio un vuelco el corazon. El padre traia la cara mas grave
+y melancolica que habia tenido en su vida.
+
+--?Que es esto? ?Que pasa? --dijo el Comendador.--?Donde ha estado V.
+hasta ahora?
+
+--?Donde he de haber estado? En casa de Dona Blanca, donde hice mal y
+remal en introducirte traidoramente. iBuena la has hecho! ?Que demonios
+te aconsejaron cuando hablabas? ?Que dijiste a la infeliz? iVaya un
+berrinche que ha tomado! Esta mala. iDios quiera que no se ponga peor!
+
+El Comendador se mostro consternado, se quedo mudo. El fraile anadio:
+
+--Clarita es una santa. Alli la dejo cuidando a su madre. No se para que
+todas estas desazones. La chica esta resuelta, firmemente resuelta. Todo
+es inutil. Bien hubiera podido evitarse tu endemoniada conversacion con
+la madre. Tiempo es de evitar aun que te arruines a tontas y a locas.
+
+El Comendador, recobrando el habla, respondio:
+
+--Lo hecho, hecho esta. Yo no gusto de arrepentirme. Yo no deshago mis
+promesas. Yo no me vuelvo atras nunca. Lo que prometi a D. Casimiro y el
+ha aceptado, tiene que cumplirse. Pero, ?que enfermedad es esa de Dona
+Blanca? ?Sigue Clara poseida de su lugubre locura? Voto a todos los
+demonios y condenados que hay en el infierno, que jamas hubiera yo
+podido sonar que iba a ser victima de tan enrevesados sentimentalismos.
+
+El Comendador se paseaba a largos pasos por la estancia. El padre le
+miraba con pena y algo aturdido.
+
+En esto, Lucia, que habia visto entrar al padre, asomo la rubia y linda
+cabeza a la puerta, que habia quedado entornada, y dijo con dulce
+ansiedad.
+
+--Tio, ?que hay de nuevo?
+
+--Nada, nina. Por Dios, dejanos en paz ahora que vamos a tratar asuntos
+muy graves.
+
+Lucia se retiro, lastimada de inspirar tan poca confianza.
+
+
+
+
+XXVI
+
+Cuando el padre y el Comendador se quedaron solos de nuevo, cerro este
+la puerta e interrogo al padre en voz baja sobre lo que habia oido a
+Dona Blanca, sobre lo que habia hablado con Clarita; pero nada saco en
+limpio.
+
+El P. Jacinto parecia otro del que antes era. Mostrabase preocupado;
+buscaba evasivas para no contestar a derechas: sus misterios y
+reticencias daban a su interlocutor una confusa alarma.
+
+Al fin tuvo D. Fadrique que dejar partir al fraile, sin averiguar nada
+mas que lo que ya sabia.
+
+Aquella noche no salio de su cuarto; no quiso ver a nadie; pretexto
+hallarse indispuesto, para encerrarse y aislarse.
+
+Se pasaron horas y horas, y aunque se tendio en la cama, no pudo dormir.
+Mil tristes ideas le atormentaban y desvelaban.
+
+Rendido de la fatiga, se entrego al sueno por un momento; pero tuvo
+visiones aterradoras.
+
+Sono que habia asesinado a Dona Blanca, y sono que habia asesinado a su
+hija. Ambas le perdonaban con dulzura, despues de muertas; pero este
+perdon tan dulce le hacia mas dano que las punzantes palabras que aquel
+dia habia escuchado de boca de su antigua querida. Esta y Clara se
+ofrecian a su imaginacion con la palidez de la muerte, con los ojos
+fijos y vidriosos, pero como triunfantes y serenas, subiendo lentamente
+por el aire, hacia la region del cielo, y entonando un antiguo himno
+religioso, que siempre habia atacado los nervios y contrariado los
+sentimientos harto gentilicos del Comendador por su funebre ternura, por
+su identificacion del amor y de la muerte, y por su misantropica
+exaltacion del ser del espiritu por cima de todo deleite, contento,
+esperanza, consolacion o bien posible en la tierra.
+
+Las mujeres, que iban subiendo al cielo, cantaban; y D. Fadrique oia, a
+traves del ambiente tranquilo, los ultimos versos del himno, que decian:
+
+ _Mors piavit, mors sanavit
+ Insanatum animum_
+
+Con estos dos versos en la mente se desperto D. Fadrique.
+
+Apenas se hubo vestido, oyo que daban golpecitos a la puerta.
+
+--?Quien es? --pregunto?
+
+--Soy yo, tio --dijo la dulce voz de Lucia.-- Tengo que hablar con V.
+?Puedo entrar?
+
+--Entra, --contesto el Comendador con bastante zozobra de que Lucia
+trajese malas noticias.
+
+La cara de Lucia estaba demudada. Los ojos algo encarnados, como si
+hubiesen vertido lagrimas.
+
+--?Que hay? --dijo D. Fadrique.
+
+--Que Dona Blanca esta muy mala. Clara me escribe diciendomelo, y me
+ruega que haga la caridad de ir a acompanarla.
+
+--?Y se sabe que tiene Dona Blanca?
+
+--Yo, tio, no lo se. El mal ha venido de subito. La criada, que me trajo
+la carta de Clarita, dijo que su ama cayo enferma como herida por un
+rayo; que eso es verdad, la senora estaba delicada, pero que al fin lo
+pasaba regular, como casi todos, cuando de repente, cual si hubiera
+tenido alguna aparicion de los malos y hubiera peleado con ellos, cayo
+en tal postracion, que ha sido menester ponerla en la cama, donde esta
+aun con calentura.
+
+Don Fadrique sintio un frio repentino, que discurria por todo su cuerpo
+y que hasta los huesos le penetraba. Imagino que se le erizaban los
+cabellos. Se inmuto; pero con habla interior dijo para si:
+
+--En efecto, ?habre sido tan brutal que la haya asesinado?
+
+Notando despues que Lucia no tenia mas que decir y aguardaba respuesta,
+el Comendador hizo un esfuerzo para aparentar serenidad, y dijo a su
+sobrina:
+
+--Ve, hija mia; ve a cumplir con ese deber de caridad y de amistad para
+con Clarita. Procura consolarla. iOjala que el padecimiento de Dona
+Blanca no tenga peores consecuencias!
+
+--Voy volando, --replico Lucia.
+
+Y sin aguardar mas, con la venia de su madre, que ya tenia, bajo la
+escalera y se fue a la casa inmediata.
+
+
+
+
+XXVII
+
+La sobrina del Comendador tenia tan alegre caracter como su tio. Era,
+por naturaleza, tan optimista como el. Casi todo lo veia de color de
+rosa; pero, compasiva y buena, tomaba pesar por los males y disgustos de
+los otros, si bien procurando mas consolarlos o remediarlos que
+compartirlos.
+
+Con esta disposicion de animo entro Lucia a ver a Clara. Apenas se
+vieron, se abrazaron estrechamente.
+
+Clara, al contrario de Lucia, era melancolica, vehemente y apasionada,
+como su madre. Sobre esta condicion del caracter, que era ingenita en
+ella, la educacion severisima de Dona Blanca, su continuo hablar de
+nuestra perversidad nativa, su concepto del mundo y del vivir como valle
+de lagrimas y tiempo de prueba, y su terror de la eterna condenacion y
+de lo facil que es caer en el pecado, habian difundido por toda el alma
+de Clara una sombra de amarga tristeza y de medrosa desconfianza. Por
+dicha, Clara carecia de aquel orgullo, de aquel imperio de su madre, y
+el lado obscuro y tenebroso de su espiritu estaba suavemente iluminado
+por un rayo celeste de humildad, resignacion y mansedumbre.
+
+Clara era mil veces mas amante que su madre, y se abandonaba a la
+dulzura de amar, si bien con recelo siempre de pecar amando.
+
+Ambas amigas se hallaban en un cuarto contiguo a la alcoba de Dona
+Blanca.
+
+El cuitado de D. Valentin no sabia que hacer: andaba inquieto; bullia de
+un lado a otro, sin atreverse a entrar en la alcoba de su mujer para que
+no le despidiese a gritos, porque venia a turbar su reposo, y sin
+atreverse tampoco a no estar alli cerca para que su mujer no le acusase
+de indiferente, egoista y desalmado, que no miraba con interes sus
+males, y ni siquiera preguntaba por su salud. En esta perplejidad, D.
+Valentin entraba y salia; asomaba de vez en cuando la nariz a la alcoba,
+a ver si le veia Dona Blanca y le decia que entrase, y, sin decidirse a
+entrar, mientras no alcanzaba la venia, preguntaba a Clara por su madre,
+ni en voz muy alta para que Dona Blanca se incomodase, ni en voz muy
+baja para que fuera posible que Dona Blanca le oyese y comprendiese que
+su marido cuidaba de ella y no era un hombre sin entranas.
+
+Este procedimiento prudentisimo no le valio, sin embargo. Ya una vez,
+como repitiese con harta frecuencia lo de asomar la nariz a la puerta
+de la alcoba, Dona Blanca habia dicho:
+
+--?Que haces ahi? ?Vienes a molestarme? Pareces un buho que me espanta
+con sus ojos. Dejame en paz, por Dios.
+
+Poco despues se descuido algo D. Valentin, alzo la voz demasiado al
+preguntar a Clara por su madre, y esta exclamo desde la alcoba:
+
+--iQue pesadilla de hombre! Se ha propuesto no dejarme descansar. iSi
+parece que esta hueco! Valentin, habla bajo y no me mates.
+
+D. Valentin salio entonces zapeado de la estancia en que se hallaban
+Clara y Lucia, y las dejo solas.
+
+Aunque Dona Blanca era buena cristiana, estos raptos de mal humor contra
+su marido se comprenden y explican como en cierto modo independientes de
+su voluntad. Dona Blanca no habia encontrado en el ni un atomo de la
+poesia, ni una chispa de las sublimidades que habia sonado hallar, en su
+inexperiencia, en el hombre a quien dio su mano, siendo aun muy nina.
+Luego, hacia diez y siete anos, no veia ella en D. Valentin sino un
+hombre cuya serenidad era el perpetuo sarcasmo de las borrascas de su
+corazon; cuya union con ella habia hecho que lo que pudo ser un bien
+licito, una felicidad santificada, fuese un pecado abominable, y cuya
+salud corporal parecia una burla de los achaques y padecimientos que a
+ella la atormentaban. Hasta la paciencia con que D. Valentin la sufria
+era odiosa a Dona Blanca, cual si implicase bajeza, gana de no
+incomodarse por no molestarse, desden o menosprecio.
+
+En balde procuraba Dona Blanca formar mejor opinion de su marido, a fin
+de respetarle, como reflexivamente conocia que era su deber: Dona Blanca
+no lo lograba. Las mejores prendas de alma de D. Valentin, con
+intervencion quizas de algun demonio astuto, se trocaban, en el alma de
+Dona Blanca, en defectos ridiculos. En balde pedia a Dios Dona Blanca
+que le concediese, ya que no amar, estimar a su marido. Dios no la oia.
+
+Zapeado, pues, D. Valentin, Dona Blanca quedo sola en la alcoba,
+abismada, sin duda, en sus hondos y amargos pensamientos, y Clara y
+Lucia, casi al oido la una de la otra, hablaron asi:
+
+--?Que ha dicho el medico, Clara? ?Que tiene tu madre? --pregunto Lucia.
+
+--El medico hasta ahora --respondio Clara,--no ha dicho mas que lo que
+cualquiera de nosotros ve y comprende: que mi madre tiene calentura;
+pero la calentura es solo sintoma de un mal que el medico desconoce aun.
+Anoche la calentura fue muy fuerte y nos asustamos mucho. Hoy de manana
+ha cedido.
+
+--Vamos, Clarita, ya veo que exageraste en tu carta y me alarmaste sin
+motivo. Tu madre se curara pronto. Apuesto que la causa de toda su
+indisposicion ha sido alguna rabieta que ha tenido con D. Valentin.
+
+--Pues te equivocas. Mi madre no ha tenido la menor rabieta con nadie en
+todo el dia de ayer. Papa estuvo en el campo.
+
+--Entonces se concibe que no rabiase con el. ?Y contigo no rabio?
+
+--Hace dias que mi madre esta dulcisima conmigo. Te repito que ayer no
+se sofoco mama con nadie; no rino a ninguna criada; estuvo apacible y
+silenciosa.
+
+Clara, si bien era una criatura de singular despejo, se forjaba la
+extrana ilusion de que una buena madre de familia tenia forzosamente que
+rabiar, y asi no decia nada de lo dicho para censurar a su madre, sino
+candorosamente.
+
+Lucia no insistio en buscar el origen del mal de Dona Blanca: se inclino
+a creer que este mal era pequeno, a fin de no tener que afligirse; y
+volviendo la conversacion hacia otros puntos, pregunto a su amiga:
+
+--Clara, ?sigues firme en tu resolucion de tomar el velo?
+
+--Estoy mas resuelta que nunca. Una voz misteriosa me grita en el fondo
+del alma que debo huir del mundo; que el mundo esta sembrado de peligros
+para mi.
+
+--Confieso que no te entiendo. ?Que peligros tendra el mundo para ti,
+que para los demas no tenga?
+
+--iAy, querida Lucia; el desorden de mi espiritu, los extranos impulsos
+de mi corazon, la violencia de mis afectos!
+
+--Pero, muchacha, ?que violencia, ni que desorden es ese? Yo no hallo
+desordenado ni violento el que ames a D. Carlos, que es muy guapo y
+joven, y el que no gustes de D. Casimiro, que es viejo y feo. Esto me
+parece naturalisimo.
+
+--Sera natural, porque la naturaleza es el pecado.
+
+--?Donde esta el pecado?
+
+--En desobedecer a mi madre, en enganarla, en haber atraido a D. Carlos
+con miradas amorosas y profanas, en complacerme en que guste de mi y en
+que me persiga, en desear que siga queriendome hasta en este instante,
+cuando ya estoy decidida a no ser suya. En suma, Lucia, mi alma es un
+tejido de maranas y de enredos, que el mismo diablo trama y revuelve.
+Ademas, yo he prometido a mi madre que sere monja, y para que lo sea, ha
+despedido ella a D. Casimiro. ?Como faltar ahora a mi promesa, burlarme
+de mi madre y hasta de Cristo, a quien he dado palabra de esposa? ?Que
+infamia me propones?
+
+--Es verdad, hija mia: el caso es apurado; pero ?quien te mando que
+dijeses que querias ser monja y que lo prometieses? ?Por que no
+declaraste con valor a tu madre que no querias a D. Casimiro y que no
+querias ser monja tampoco?
+
+--Bien sabe Dios --respondio Clara,-- que deseo desahogarme contigo,
+depositar en tu amistoso corazon el secreto de mi infortunio,
+confiartelo todo; pero yo misma no me comprendo sino de un modo
+imperfecto, y lo que de mi misma comprendo esta tan enmaranado, que no
+encuentro palabras para explicartelo. Siento la razon y causa de todas
+mis acciones, y no las percibo bien para exponerlas. Quiero, no
+obstante, sincerarme y tratar de probarte que no es absurda mi conducta.
+Voy a ver si lo consigo. Yo he amado, yo amo aun a D. Carlos de Atienza.
+Yo detesto a D. Casimiro. Esto es verdad; pero mi amor por D. Carlos y
+mi odio a D. Casimiro no han tenido jamas la suficiente energia para
+hacerme arrostrar la colera de mi madre, declarandole que amaba al uno y
+odiaba al otro. Asi, pues, te aseguro que durante meses he estado
+resignada a sofocar en mi alma el naciente amor a D. Carlos y a casarme
+con D. Casimiro para ser una hija obediente. Hubiera yo preferido a todo
+ser esposa de Cristo; pero me consideraba indigna. Para ser mujer de D.
+Casimiro me sentia con fuerzas. Yo esperaba vencer mi fatal inclinacion
+a D. Carlos, y, logrado esto, ser modelo de casadas: cuidar al achacoso
+D. Casimiro, y hasta quererle, imponiendome como deber el carino.
+Hallandome de esta suerte, nuevos y extranos sentimientos han combatido
+mi alma y han hecho que mi espiritu dude mas de si. Me he llenado de
+terror. En mi humildad, no me he creido digna ni de ser mujer de D.
+Casimiro. Me he espantado de mi flaqueza, de la perversidad de mis
+inclinaciones, y entonces he pensado en refugiarme en el claustro.
+Juzgandome menos digna que antes de ser esposa de Cristo, he pensado en
+la infinita bondad de aquel Soberano Senor, padre de las misericordias,
+y he comprendido que, aun siendo yo indigna de todo, podia acudir a El y
+refugiarme en su seno, segura de que no me rechazaria, de que me
+acogeria amoroso, purificandome y santificandome con su gracia.
+
+--Tu me hablas de nuevos y extranos sentimientos, pero sin decir cuales
+son --dijo Lucia.-- Aqui hay un misterio que no me dejas penetrar.
+
+--iAy! --exclamo Clara,-- apenas si yo le penetro. ?Como declarartele?
+Mira, Lucia, yo conozco que amo siempre a D. Carlos. Si me finjo en
+completa libertad de elegir mi vida, me parece que mi eleccion sera ser
+mujer de D. Carlos. Su talento, su bondad, su delicada ternura, me hacen
+presentir que seria yo dichosa viviendo a su lado. Te lo confesare. A
+pesar del horror que mi madre ha sabido inspirarme a la complacencia de
+los sentidos, la imagen material de D. Carlos, su porte, la gallardia
+de su cuerpo, la elegancia y pulcritud de su vestido, el fuego de sus
+ojos y la viva animacion de su semblante y la frescura de su boca me
+atormentan y me hieren, y me distraen de mis piadosas meditaciones.
+
+--Te lo repito, Clarita: en nada de eso veo yo la obra del diablo; en
+nada descubro influencias sobrenaturales: todo es naturalisimo. Y si,
+como tu afirmas, la naturaleza es el pecado, bien es menester, o que
+Dios nos de medios sobrenaturales para vencerla, o que nos perdone con
+muchisima generosidad cuando ella nos venza. ?Donde estan esos
+sentimientos singulares que te perturban?
+
+--Lucia, tu hablas con suma ligereza. Tus razones tienen no se que fondo
+de impiedad. Me da miedo. Mi madre no se enganaba. El trato, la
+conversacion con tu tio debe de ser muy peligrosa.
+
+--No disparates, Clara. A mi tio no se le ha ocurrido jamas darme
+lecciones de impiedad. Si lo que yo sostengo es poco piadoso, la culpa
+es completamente mia. Sere yo la que esta endiablada. Pero dejemos a un
+lado esas cuestiones: vamos a lo que importa. Dime que raros
+sentimientos te asaltan el alma, inspirandote esa humildad, esa
+desconfianza profunda, que te induce a tomar el velo.
+
+--No acierto a decirtelo. Me falta valor.
+
+--Ea... animo... di lo que es.
+
+--Mi madre no ha hecho mas que hablarme de tu tio desde que aparecio en
+esta ciudad... desde que yo le vi y pasee con el una tarde. Me le ha
+pintado como pudiera haberme pintado a Luzbel, rodeado aun de hermosos
+fulgores de su primitiva naturaleza angelica, valeroso, audaz,
+inteligente como pocos seres humanos. Me ha hecho creer que ejerce tal
+imperio sobre las almas, que las atrae y las cautiva, y las pierde si
+gusta. En su mirada hay una luz siniestra que ciega o extravia. En su
+palabra, una musica seductora que embelesa los entendimientos y
+ensordece la voz del deber en la conciencia. Segun mi madre, tu tio es
+la maldad personificada, el dechado de la irreligion, un rebelde contra
+Dios, de quien conviene apartarse para no contaminarse. En resolucion,
+cuanto mi madre ha dicho de tu tio debiera infundirme hacia el un odio,
+una aversion grandisima. Se por mi madre que el Comendador es un
+reprobo. No hay esperanza de que se salve. Esta condenado. Es como
+Luzbel. Y, sin embargo, lejos de producir en mi los discursos de mi
+madre el horror hacia el Comendador que ella deseaba, tal es mi
+perversidad, tan pecaminoso es mi espiritu de contradiccion, que han
+avivado mis simpatias hacia tu tio. Yo no debiera decirtelo, yo no se
+como tengo la desvergueenza de decirtelo. Apenas si a mi confesor le he
+dejado entrever algo de lo que siento en el negro abismo de mi corazon.
+Pero, si no te lo digo... ?con quien me desahogo?... Lucia, tu eres mi
+mejor amiga... Yo quiero al Comendador de un modo inexplicable. Me
+siento arrastrada hacia el. Creo en todas sus maldades porque mi madre
+me las ha dicho; y creo que Dios, a quien el Comendador es simpatico, se
+las va a perdonar, como yo se las perdono. ?No es una monstruosidad, no
+es una aberracion este carino hacia una persona casi desconocida? Yo me
+condenaba antes por mi inclinacion a D. Carlos, a despecho, a escondidas
+de mi madre. Ahora me sucede casi lo mismo que a ti: mi inclinacion a D.
+Carlos me parece natural. Lo diabolico, lo abominable es mi inclinacion
+a tu tio. Es un sentimiento tan distinto, que no destruye ni aminora mi
+afecto a D. Carlos. Esto prueba mi desordenada indole, mi pecadora y
+perturbada manera de ser. No se con que pretexto, bajo que titulo, con
+que nombre carinoso he de acercarme a el, hablarle, llegar a su
+intimidad, y lo deseo. Cuantas cualidades detestables mi madre le
+atribuye, se me antoja que no lo son en el, porque es un ser de superior
+natural jerarquia y esta exento de la ley comun para los demas mortales.
+
+Con la mirada fija, con el semblante no risueno, como le tenia de
+costumbre, sino triste y grave, y sin acertar a contestar palabra, oyo
+Lucia la inesperada confesion de Clara.
+
+Despues de unos instantes de silencio Clara prosiguio:
+
+--Nada me respondes; nada observas; te callas; reconoces que soy un
+monstruo. Sera amor de otro genero, sera un sentimiento indefinido, que
+carece de nombre en la clase e historia de las pasiones; pero yo quiero
+a tu tio y le quiero por esa misma pintura con que mi madre ha procurado
+que yo le aborrezca.
+
+A este punto llegaba Clara, cuando vino a interrumpirla la voz de Dona
+Blanca, que decia:
+
+--iHija, hija!
+
+Lucia y Clara se estremecieron. Aunque era imposible que Dona Blanca las
+hubiese oido, imaginaron por un instante que milagrosamente las habia
+oido y que iba a terciar en la conversacion por estilo terrible.
+
+--?Que manda V., mama? --dijo Clara temblando.
+
+--Agua. Dame un poco de agua. iMe ahogo!
+
+Las dos amigas acudieron a la alcoba a dar agua a la enferma. Entonces
+notaron con pena y sobresalto que la fiebre habia crecido. Las
+palpitaciones del corazon de Dona Blanca eran tan violentas, que se
+hacian perceptibles al oido.
+
+--?Que siente V., senora? --pregunto Lucia...
+
+--Una ansiedad... una fatiga... --respondio Dona Blanca,-- el corazon me
+late con tanta fuerza.
+
+Lucia poso suavemente la mano sobre el pecho de Dona Blanca. Entonces
+noto con pena que los latidos de su corazon habian perdido el ritmo
+natural: eran desordenados y anormales; pero no dijo nada por no asustar
+a la paciente y a su hija.
+
+El cuidado que requeria Dona Blanca no consintio que prosiguiese el
+dialogo entre Clara y Lucia.
+
+
+
+
+XXVIII
+
+Tantos anos de pesares y de tormentos habian ido destruyendo la salud de
+Dona Blanca. Su tristeza sin tregua; su oculta vergueenza, con la que de
+continuo tenia que verse cara a cara, sin poder hallar alivio
+comunicandola y confiandose a una persona amiga; sus luchas de compasion
+y de desprecio por su marido y de amor y de odio por el Comendador; su
+horror del pecado que creia sentir sobre ella y que le pesaba como lepra
+asquerosa e incurable; su orgullo ofendido; su temor del infierno, al
+que a veces se creia predestinada, y su preocupacion incesante de la
+suerte de Clara, a quien amaba con fervor y a quien en ocasiones
+aborrecia, como vivo testimonio de su mas grave falta y de su mas
+imperdonable humillacion, habian influido lastimosamente sobre todos los
+organos de aquella vida corporal.
+
+Dona Blanca hacia mucho tiempo estaba sujeta a frecuentes paroxismos
+histericos. Habia momentos en que le parecia que se ahogaba: un
+obstaculo se le atravesaba en la garganta y le quitaba la respiracion.
+Entonces le daban convulsiones que terminaban en sollozos y lagrimas.
+Despues solia calmarse y quedar por algunos dias tranquila, aunque
+palida y debil.
+
+El caracter violentisimo de aquella mujer, exacerbado por la continua
+contemplacion de una desgracia, que hacia mayor su melancolica fantasia,
+la impulsaba a tratar a su marido, a su hija y a muchos de los que la
+rodeaban, con un despego, con una dureza cruel, de la que en el fondo
+del corazon, que era bueno, se arrepentia ella al cabo, no siendo
+fecundo este arrepentimiento sino en nuevos motivos de disgustos y de
+amarguras.
+
+La energia de las pasiones habia asi, poco a poco, fatigado
+materialmente el corazon de Dona Blanca, excitandole a moverse con
+impulso superior a sus fuerzas. No padecia solo de las palpitaciones
+nerviosas de que daba muestras en aquel instante. Tal vez (los medicos
+al menos lo habian afirmado) Dona Blanca tenia una enfermedad cronica en
+aquel organo tan importante.
+
+A pesar de su cansancio, tal vez el excesivo ejercicio habia agrandado y
+robustecido de una manera peligrosa aquel activo corazon.
+
+Como quiera que fuese, Dona Blanca hacia tiempo que estaba harta de
+vivir.
+
+La unica idea, el unico proposito, el solo fin que en su vivir estimaba
+era el de cumplir un deber terrible: el evitar que su hija heredase a
+D. Valentin.
+
+Cuando su hija le prometio con solemne promesa entrar en el claustro, y
+cuando despues supo, de boca del P. Jacinto, y mas tarde de los labios
+del mismo D. Fadrique, el rescate de Clara, si bien le rechazo y le
+juzgo inutil ya, se tranquilizo, creyendo su proposito cumplido en
+cualquier evento, y considerandose desligada del mundo; sin nada que
+hacer en el sino atormentarse, y sin razon alguna para desear, estimar y
+conservar la vida.
+
+El reposo relativo del espiritu de Dona Blanca cuando penso haber
+hallado la solucion de su dificil problema, la hizo caer en una
+postracion, en una atonia peligrosa. Por otro lado, no obstante, su
+imaginacion, fecunda en atormentarla, le ofrecia mil motivos de
+afliccion y de ira. La generosidad del Comendador humillaba su orgullo,
+y por mas que trataba de empequenecerla o de afear y envilecer sus
+causas fingiendoselas vulgares, absurdas o caprichosas, dicha
+generosidad resplandecia siempre y la ofendia.
+
+La voluntad de Dona Blanca era de hierro: pocas personas mas pertinaces
+y firmes que ella; pero su espiritu vacilaba y no se aquietaba jamas. La
+fuerza de cualquier encontrado pensamiento bastaba a descontentarla de
+lo que habia hecho, y no bastaba a hacerle cambiar y a moverla a hacer
+otra cosa. No producia sino nueva mortificacion esteril.
+
+Asi es que Dona Blanca percibia vivamente la presion que habia ejercido
+sobre el alma de su hija, que, sin querer, acaso la habia hecho infeliz,
+y que su hija iba a encerrarse en un convento, no devota, sino
+desesperada. Las rudas acusaciones del Comendador durante la fatal
+entrevista, acusaciones contra las cuales se habia ella defendido con
+valor y tino, terminada aquella lucha de palabras, acudian a su mente
+con mayor fuerza, sin que las dijera el Comendador, sin que se pudieran
+rechazar merced al calor de la disputa, y labrando en su animo como una
+honda llaga.
+
+El ardiente amor que el Comendador le habia infundido, siendo causa de
+que ella se humillase, se habia convertido en espantoso aborrecimiento y
+sin perder este caracter, sin volver a su ser primero, porque ya no era
+posible, porque su alma tenia mucha hiel para poder amar, habiase
+recrudecido en su seno durante la entrevista con el hombre que le
+inspiraba.
+
+Todos estos dolores, tribulaciones y combates espirituales no es de
+maravillar que produjesen en Dona Blanca una enfermedad aguda,
+sobrexcitando sus males cronicos.
+
+Poco despues de la conversacion entre Clara y Lucia, de que acabamos de
+dar cuenta, visitaron a la enferma los dos medicos mejores de la
+ciudad. Ambos convinieron en que su dolencia era de cuidado. Ambos
+reconocieron cierta alarmante alteracion en la circulacion de la sangre,
+que por la fiebre sola no se explicaba. El corazon tenia una actividad,
+enfermiza y un excesivo desarrollo. El pulso era vibrante y duro. El
+lado izquierdo del pecho de la enferma se estremecia con las
+palpitaciones. Un vivo carmin tenia las mejillas de Dona Blanca, de
+ordinario palidas.
+
+Los medicos auguraron mal de estos y otros sintomas: la principal
+dolencia estaba complicada con otras muchas. No hallando, pues, remedio
+eficaz por lo pronto, recetaron algunos paliativos, y entre ellos la
+digital en pequenas dosis.
+
+Aunque disimularon bastante la gravedad y el caracter poco lisonjero de
+sus observaciones y pronosticos, dejaron a las dos amigas en extremo
+afectadas.
+
+Todo aquel dia permanecio Lucia al lado de Clara, auxiliandola en sus
+faenas y cuidados; pero ya no era ocasion propicia para volver a las
+confidencias.
+
+Si bien Clara no volvio a hablar del estado de su alma, sin duda pensaba
+en el, segun lo preocupada que estaba. Lo que antes de confiarse a Lucia
+habia ella percibido en imagenes vagas y como borrosas, habia adquirido,
+en su propia mente, mayor ser, consistencia y determinada figura al
+formularse en palabras. Asi es que, en medio del afan y del dolor que
+por su madre sentia, Clara se atormentaba con la idea de aquella
+inclinacion hacia un sujeto, a favor del cual, por extraordinario
+hechizo, se trocaban en causas y motivos de simpatia y afecto todas las
+razones que para aborrecerle le daban.
+
+Lucia, por su parte, tambien estaba meditabunda y triste en extremo. Su
+taciturna tristeza, dado su caracter regocijado, parecia superior a la
+pena que pudiera sentir por el mal de Dona Blanca, y aun al mismo
+disgusto que los devaneos mentales y los dolores fantasticos de su amiga
+debieran causarle.
+
+Don Valentin, combatido por los opuestos sentimientos de la compasion y
+del terror que su mujer le inspiraba, seguia viniendo con frecuencia a
+informarse del estado de la paciente; pero, en vez de entrar en el
+cuarto y asomar la nariz a la alcoba, se quedaba fuera y asomaba solo al
+cuarto la nariz, preguntando a su hija:
+
+--?Como esta tu mama?
+
+Clara respondia: --Lo mismo;-- y D. Valentin se iba.
+
+Fuera de la criada de mas confianza, que ya venia a traer un recado, ya
+a dar algun auxilio indispensable, nadie mas que el P. Jacinto entraba
+en la habitacion donde se hallaban Clara y Lucia.
+
+Al anochecer subio de punto, llego a su colmo la agitacion febril de
+Dona Blanca. El P. Jacinto estaba acompanando a las dos amigas y
+asistiendo con ellas a la enferma.
+
+Esta, que habia estado por la tarde sonolienta y postrada, empezo a dar
+senales de vivisima exaltacion: se quejo de que le dolia la cabeza;
+mostro en el semblante cierta movilidad convulsa; pronuncio frases sin
+orden ni concierto. Lo que mas repetia era:
+
+--Vete, Valentin. Dejame, no me atormentes. --Sin duda la enferma tenia
+la alucinacion de ver a D. Valentin, que alli no estaba.
+
+Asi permanecio Dona Blanca hasta cerca de las diez. Entonces se agravo
+el mal: el delirio se declaro; estallo con impetu.
+
+El cerebro sintio por completo la reaccion del mal que la infeliz tenia
+en las entranas. Los pensamientos todos, que durante anos la
+atormentaban, y que hacia mas de treinta horas habian cobrado mayor
+brio, se barajaron en tumulto; se rebelaron contra la voluntad, se
+hicieron independientes de ella, rompieron todo freno; y, buscando y
+hallando maquinal e instintivamente palabras adecuadas en que
+formularse, salieron del pecho en descompuestas voces.
+
+Dona Blanca se incorporo en la cama; miro con ojos extraviados a Lucia y
+a Clara y al fraile, y hablo de esta manera:
+
+--iVete, Valentin! ?Por que quieres matarme con tu presencia? Matame
+con un punal... con una pistola. Echame una soga al cuello y ahorcame.
+No seas cobarde. Toma la debida venganza.
+
+--Sosiegate, Dona Blanca --interrumpio el fraile, a quien ella se
+dirigia como si fuera D. Valentin.--Sosiegate; tu marido esta fuera...
+Idos, muchachas --anadio, dirigiendose a las dos amigas.--Dejadme solo
+con la enferma, a ver si logro que se sosiegue.
+
+Clara y Lucia, como si estuviesen alli clavadas, no se movieron. Dona
+Blanca prosiguio:
+
+--Ten valor y matame. Tu honra lo exige. Es necesario que mates tambien
+al Comendador. Esta condenado. Se ira al infierno y me llevara consigo.
+
+--iMadre, madre, V. delira! --exclamo Clara.
+
+--No, no deliro --respondio Dona Blanca.-- Y tu, necio --anadio
+dirigiendose al fraile,-- ?eres ciego? ?no la ves? --y senalaba con el
+dedo a su hija.-- iComo se le parece! iDios mio! iComo se le parece! Es
+un retrato suyo. iApartate de mi vista, vivo testimonio de mi vergueenza!
+
+Clara, llena de horror y de ansiosa curiosidad a la vez, oia a su madre y
+pugnaba por comprender todo el arcano tremendo. Al sonar las ultimas
+palabras, que iban dirigidas a ella, se cubrio Clara el rostro con ambas
+manos.
+
+--Bien puedes estar satisfecha --continuo Dona Blanca.-- Te tenia
+olvidada; pero al cabo se acordo de ti e hizo un gran sacrificio. Ya
+pago de antemano lo que has de heredar de mi marido. Te rescato de Dios
+para entregarte al mundo. Quedate en el mundo. Tu no puedes ser monja.
+La mala sangre del Comendador hierve en tus venas. ?Como dudar que eres
+la hija maldita de aquel impio?
+
+Clara, al oir estas ultimas palabras, dio un grito inarticulado y cayo
+desmayada entre los brazos de Lucia.
+
+Lucia saco a Clara fuera de la alcoba, sosteniendola por debajo de los
+brazos y tirando de ella.
+
+Dona Blanca, entre tanto, no pudiendo resistir mas a la honda emocion,
+extenuada, rendida, cayo de nuevo en la cama, con temblor convulso y
+rigidez de los tendones, lo cual fue cediendo con lentitud y dando lugar
+a un desfallecimiento profundo.
+
+El P. Jacinto acudio entonces a donde estaba Clara, que Lucia habia
+recostado en un sofa.
+
+Clara volvio en si del desmayo, exhalo un suspiro y rompio a llorar con
+desatado y copioso llanto.
+
+--iClara, amiga querida! dijo Lucia.
+
+--Calmate, nina, calmate, --exclamo el P. Jacinto.
+
+--iDios santo y misericordioso! --dijo Clara.--Tu mano omnipotente me
+hiere y me sana al propio tiempo. iPobre madre mia de mi alma! iCuan
+infeliz has sido! Y el... iay! el... no puede ser impio y perverso como
+tu supones... iAhora comprendo por que y como yo le amaba!
+
+
+
+
+XXIX
+
+La enfermedad siguio su curso ascendente. Tres dias despues de la escena
+que hemos descrito, Dona Blanca estaba tan mal, que no habia esperanza
+de salvarla.
+
+Su hija y Lucia la habian cuidado, la habian velado con el mayor carino
+y esmero.
+
+Los accesos de delirio se habian renovado con largas intermitencias de
+postracion.
+
+La cabeza de Dona Blanca se despejo al cabo por completo; pero su estado
+era digno de lastima: la respiracion, corta y anhelante; la voz,
+alterada y ronca; imposibilidad de estar acostada; necesidad de estar
+incorporada.
+
+Los medicos declararon al P. Jacinto que habia sobrevenido un grave
+impedimento a la circulacion de la sangre en el mismo corazon, y que, si
+crecia el impedimento, se seguiria la muerte.
+
+El padre dejo percibir a Clara aquel terrible pronostico, con la mayor
+delicadeza que pudo, y confeso y administro a la paciente.
+
+En aquel momento supremo, a las puertas de la eternidad, Dona Blanca
+depuso la dureza de su genio, su orgullo y su amargura, y no guardo en
+el alma sino la fe vivisima, que hizo renacer en ella las esperanzas
+ultramundanas y abrio el manantial de las mas puras consolaciones.
+
+Dona Blanca llamo a D. Valentin, le abrazo y le suplico que la
+perdonase. D. Valentin, muy afligido y lloroso, y no menos humilde,
+contesto que nada tenia que perdonar; que el era el culpado, pues no
+habia sabido hacer dichosa a una mujer tan santa y tan buena.
+
+El rostro macilento de Dona Blanca se tino entonces de ligero rubor. Sus
+labios exhalaron un triste suspiro.
+
+A Clara la llamo a si Dona Blanca, le dio un beso en la frente, y le
+dijo al oido con acento apenas perceptible:
+
+--Di a tu padre que le perdono. Tu, hija mia, sigue los impulsos de tu
+corazon. Eres libre. Se honrada. No te cases si no le amas mucho. Mira
+no te enganes. Lo se todo... Me lo ha dicho el padre Jacinto. Si le amas
+y merece tu amor, casate con el.
+
+Pocos instantes despues exhalo Dona Blanca el ultimo suspiro, diciendo
+con ahogada y sumisa voz:
+
+--iJesus me valga!
+
+El dolor de Clara fue profundo. Silenciosamente lloro la muerte de su
+madre.
+
+Lucia lloro tambien y trato de mitigar con su afecto el dolor de su
+amiga.
+
+El P. Jacinto, acostumbrado al espectaculo de la muerte y familiarizado
+con ella, cerro piadosamente los ojos y la boca de la difunta, que se
+habian quedado abiertos; puso sus manos en cruz, y la extendio en el
+lecho.
+
+El debil D. Valentin, cuando vio muerta a su mujer, sintio por un lado
+una pena muy viva, porque todavia la amaba; pero, por otro lado, segun
+aseguran malas lenguas, que siempre estan de sobra, advirtio cierto
+alivio, cierto desahogo, cierto infame deleite en su alma, como si le
+quitaran un enorme peso de encima, como si le libertaran de la
+esclavitud. Tan opuestas pasiones, batallando dentro de su nerviosa y
+debil constitucion, le hicieron romper en risa sardonica. Despues se
+asusto de si mismo; se creyo peor de lo que era, tuvo miedo del diablo;
+tuvo vergueenza de que Dios, que todo lo ve, viese la sucia fealdad de su
+conciencia, y se compungio y amilano. Acudieron entonces a su memoria
+los amores pasados, los dulces dias de la ilusion, el tiempo en que su
+mujer le queria; y todo ello enternecio por tal arte aquel pecho nada
+varonil, que el desgraciado se deshizo en lagrimas, dando sollozos,
+gemidos y hasta gritos, moviendo a gran compasion el verle y el oirle.
+
+El P. Jacinto llevo a D. Fadrique la noticia de la catastrofe.
+
+Don Fadrique, retirado en su cuarto, aguardaba siempre con ansiedad
+noticias de la enferma. Esta vez, al mirar al P. Jacinto, el Comendador
+leyo en su rostro lo que habia ocurrido.
+
+--Ha muerto, --dijo el Comendador.
+
+--Ha muerto, --respondio el fraile.
+
+El Comendador no replico palabra. Inmovil, de pie, callado, sintio un
+dolor mezclado de remordimiento. Dos gruesas y amargas lagrimas rodaron
+por sus mejillas.
+
+--Te ha perdonado --dijo el P. Jacinto.
+
+--iAh, padre!... yo no me perdono... Me seria menos insufrible en la
+memoria el recuerdo de una afrenta no vengada... de una vileza en que yo
+hubiese incurrido... de una mancha en mi honor... En cualquiera otro
+caso me seria mas facil conciliarme conmigo mismo. Aunque Dios me
+perdone... yo no me perdono.
+
+
+
+
+XXX
+
+A los seis meses de la muerte de Dona Blanca, en pleno invierno, se
+reunian todas las noches en torno del hogar, en el piso alto de la casa
+del mayorazgo D. Jose Lopez de Mendoza, a mas de su mujer y de su hija
+Lucia, el Comendador D. Fadrique, el viudo D. Valentin, Clara y a veces
+el padre Jacinto.
+
+El joven D. Carlos de Atienza habia estado dos o tres veces en Sevilla a
+ver a sus padres; pero en seguida se habia vuelto. Tenia abandonada la
+Universidad; no pensaba en los estudios ni en la carrera. Habiase
+consagrado enteramente a idolatrar, a consolar, a adorar a Clarita, a
+quien ya veia sin dificultad, de diario.
+
+Don Fadrique y el P. Jacinto iban y venian a Villabermeja; pero estaban
+mas tiempo en la ciudad.
+
+La donacion de los bienes de D. Fadrique se habia hecho en toda regla y
+con el posible sigilo.
+
+Don Fadrique vivia modestamente de su paga de oficial retirado.
+Habitaba, no obstante, en Villabermeja la casa del mayorazgo, alhajada
+con los preciosos muebles que trajo cuando vino.
+
+El caracter de D. Fadrique no habia cambiado, pero se habia modificado.
+Su optimismo natural sufria interrupciones frecuentes. Negra nube de
+tristeza ofuscaba a menudo el resplandor de su abierta y franca
+fisonomia.
+
+Aunque el dolor por la muerte de Dona Blanca se habia ido mitigando en
+todos aquellos corazones, Clara la recordaba con ternura melancolica, y
+el Comendador con carino y con penoso arrepentimiento a la vez.
+
+Solo D. Valentin, que comia como un buitre, y que habia engordado, y no
+hallaba quien le rinese ni quien le dominase, se creia en la obligacion
+de llorar cuando menos ganas tenia. Entonces la consideracion de aquello
+a que se juzgaba obligado, y el ver que no le salian de adentro la
+afliccion y el lloro, le compungian de nuevo y producian en el el
+prurito y el flujo. D. Valentin era un mar de lagrimas dos o tres veces
+por semana.
+
+Clara, viendo ya a todas horas a D. Carlos y a D. Fadrique, habia
+penetrado la diferencia de los afectos que a ambos la ligaban, y cada
+dia los hallaba mas compatibles. El Comendador le inspiraba cada dia mas
+veneracion, ternura y gratitud por su sacrificio generoso. D. Carlos le
+parecia cada dia mas agraciado, bello, enamorado, ingenioso y poeta.
+
+Pasaron asi algunos meses mas. Vino la primavera. Llego el verano.
+Solemnizose el primer aniversario de la muerte de Dona Blanca con llanto
+y con misas y otras devociones.
+
+El escrupulo de faltar a la promesa de ser monja se borro al fin de la
+mente de Clarita. Su madre, al morir, la habia absuelto de la promesa.
+El amor inspirado y sentido la excitaba a no cumplirla. El bueno del P.
+Jacinto, confesor de Clarita, le aseguraba que la promesa era nula.
+
+Clarita al cabo la anulo, haciendo otra promesa dulcisima para D.
+Carlos. Le prometio darle su mano, confesandole al fin que le amaba.
+
+Una alambicada cavilacion habia detenido a Clara en dar el si a D.
+Carlos. Clara juzgaba probable que D. Casimiro muriese sin sucesion y
+que alguna parte de los bienes del rescate viniese a ella; pero hasta
+esta duda, que si bien delgada y sutil, la mortificaba, se disipo del
+todo.
+
+Nicolasa, o mejor dicho, la senora Dona Nicolasa Lobo de Solis, esposa
+legitima de D. Casimiro, dio a luz un robusto infante.
+
+Cuando el Comendador, al volver un dia de Villabermeja, trajo esta
+noticia, fue Lucia la primera persona a quien se lo comunico.
+
+--Calle V., tio --exclamo la muchacha;-- de seguro que el nino de D.
+Casimiro sera un escomendrijo; parecera un gazapillo desollado.
+
+--No, sobrina --contesto el Comendador;-- el recien nacido Solis es
+fuerte como un becerro.
+
+Asi era la verdad, segun hemos sabido despues. El primogenito de los
+Solises parecia, no un becerro, sino un toro.
+
+Don Casimiro era el varon mas bienaventurado de la tierra. Estaba lleno
+de satisfaccion y de orgullo de verse tan amado de su mujer, y de tener
+por hijo a un Hercules tebano, sin pensar en el Saturnio y sin mirarse
+como Anfitrion, pues ignoraba la mitologia.
+
+El tio Gorico, desde el casamiento de Nicolasa, habia empezado a pugnar
+porque le llamasen Don Gregorio; habiase jubilado del oficio de Abraham
+y del de pellejero, y no se empleaba mas que en beber aguardiente y
+rosoli, y en ponderar la ventura y la grandeza de su hija, sus virtudes
+y la vida beata que daba a su ilustre esposo.
+
+Despues del bautismo de la criatura, iba el tio Gorico de casa en casa,
+refiriendo el jubilo de su yerno, quien ya se volvia hacia la cama donde
+estaba Nicolasa, ya hacia la cuna donde estaba el nino, y ya se paraba a
+igual distancia de la cama y de la cuna, y exclamaba, levantando las
+manos al cielo:
+
+--iDios mio! iDios mio! ?Que he hecho yo para ser tan dichoso?
+
+En efecto, la dicha pudo mas que D. Casimiro, y pronto le hundio en la
+sepultura.
+
+Aunque sea adelantar los sucesos, se dira aqui que la viuda llevo una
+vida retirada, sin recibir ni tratar, durante un ano, sino al platonico
+Tomasuelo, y que tuvo dos gemelos postumos, los cuales, si el
+primogenito merecia llamarse Hercules, no merecian menos pasar por
+Castor y Polux.
+
+La rectitud de la conciencia de Dona Blanca y sus severos fallos,
+hallando un leal y decidido ejecutor en D. Fadrique, daban asi sus
+resultados naturales, proporcionando pinguee herencia a aquellos
+mitologicos angelitos, vastagos lozanos de la familia de Solis.
+
+Como quiera que fuese, toda persona delicada y noblemente orgullosa no
+repara en las bajezas y bellaquerias del vulgo de los mortales y en la
+utilidad que proporcionan: no acepta jamas, sino en sentido ironico y de
+burla, la picaresca sentencia de la fabula:
+
+ "Tomelo por su vida: considere
+ Que otro lo comera, si no lo quiere."
+
+Asi es que D. Fadrique se reia de las consecuencias de su
+desprendimiento, y no por eso dejaba de aplaudirse de haberle tenido. Lo
+que a el le importaba era que su pura y hermosa hija no disfrutase de
+nada que no fuese suyo o por lo que en compensacion no hubiera el dado
+lo equivalente con usura.
+
+La boda de Clara y D. Carlos de Atienza se celebro al cabo en un bello
+dia del mes de Octubre de 1795, ano y medio despues de morir Dona
+Blanca.
+
+Los padres de D. Carlos vinieron de Sevilla para asistir a la boda.
+
+Los desposados se quedaron a vivir en la ciudad donde ha sido la escena
+de nuestra historia.
+
+Durante el ano y medio, que tan rapidamente hemos recorrido, el
+Comendador habia vivido, ya en Villabermeja, ya en la ciudad en casa de
+su hermano; pero mas en la ciudad que en Villabermeja.
+
+El afecto hacia Clara le atraia a la ciudad; pero, como Clara andaba muy
+distraida en sus amores y era muy dichosa, no consolaba tanto las
+melancolias del Comendador como su rubia sobrina.
+
+Esta era la que llamaba al Comendador cuando se tardaba en volver de
+Villabermeja; la que mas le escribia diciendole que viniese, y la que le
+enviaba recados con el mulero y con el aperador para que dejase la
+soledad bermejina.
+
+Como Lucia estaba ya enterada de todos los secretos de su amiga Clara, y
+como tampoco ocurrian cosas importantes, no habia motivo ni pretexto
+para acudir a cada momento al tio, preguntandole, como en otro tiempo,
+que habia de nuevo. En cambio Lucia, libre ya de los cuidados en que la
+suerte de su amiga la habia tenido, sintio despertarse en su alma la mas
+viva curiosidad cientifica. La astronomia y la botanica, que antes la
+enojaban cuando habia secretos de Clara que ansiaba penetrar, la
+entusiasmaban ahora extraordinariamente, y nunca se cansaba de oir las
+lecciones que su tio le daba, excitado por ella. No habia leccion que no
+le pareciese corta. No habia misterio de las flores que no quisiese
+descubrir. No habia estrella que no quisiese conocer.
+
+La discipula ponia en grandes apuros al maestro, porque si se trataba
+del movimiento de los astros, de su magnitud, de la distancia a que se
+hallaban de la tierra y de otras afirmaciones por el estilo, ella queria
+saber la razon y el fundamento de las afirmaciones, y D. Fadrique
+hallaba disparatado y hasta absurdo ensenar las matematicas a una
+sobrina tan guapa, tan alegre y graciosa; y, por el contrario, si se
+trataba de flores, Lucia queria que le explicase su tio lo que era la
+vida y lo que era el organismo, y aqui el Comendador hallaba que no
+habia ciencia que respondiese a las matematicas y que explicase algo.
+Sin querer se encumbraba entonces a una filosofia primera y fundamental,
+y Lucia le escuchaba embebecida, y, como vulgarmente se dice, metia
+tambien su cucharada, porque de filosofia habla, en queriendo, y no
+habla mal, toda persona de imaginacion y viveza.
+
+En suma, Lucia se iba haciendo una sabia. Mientras mas aprendia, mas iba
+creciendo su aficion y su empeno de saber. Las lecciones y conferencias
+duraban horas y horas.
+
+El Comendador se acostumbro de tal suerte a aquel dulce magisterio, que
+el dia en que no daba leccion le parecia que no habia vivido.
+
+Sus dias de Villabermeja fueron disminuyendo, y alargandose cada vez mas
+los que pasaba con la discipula.
+
+Siempre que volvia de Villabermeja, el Comendador traia a su discipula
+libros de su biblioteca, flores y plantas de su huerto, y pajaros que
+cazaba vivos. Lucia gustaba mucho de los pajaros, y, merced al
+Comendador, no habia ya casta de aves en toda la provincia, ora de paso,
+ora permanentes, de que Lucia no tuviese un par de muestra en su
+pajarera.
+
+Notado todo esto por Clara y D. Carlos, daba ocasion a bromas inocentes,
+pero que turbaban algo al Comendador y que ponian a Lucia colorada como
+la grana.
+
+Los novios hablaban a Lucia con cierto retintin de su excesivo amor a la
+ciencia.
+
+En fin, aunque el Comendador y Lucia no se hubieran dado, ni hubieran
+querido darse cuenta de lo que les pasaba, Clara y D. Carlos les
+hubieran hecho reflexionar, pensar en ellos mismos y despejar la
+incognita.
+
+El Comendador y Lucia, a pesar de la diferencia de edad, estaban
+perdidamente enamorados el uno del otro.
+
+Lucia admiraba en su tio la discrecion, la nobleza de caracter, el saber
+y la elegancia natural del porte y de los modales. Le encontraba
+hermoso, de varonil hermosura, y no le parecia posible que hubiese otro
+tal hombre como el en todo el mundo.
+
+A D. Fadrique le parecia Lucia tan bonita, tan buena y tan inteligente
+como Clara, que era todo cuanto el podia encarecer la alabanza, alla en
+su pensamiento. La alegria de Lucia concordaba ademas muchisimo mejor
+con el caracter del Comendador que la seriedad un poco triste que Clara
+habia heredado de su madre.
+
+El Comendador, que al fin no era una criatura inexperta, conocio pronto
+que amaba a Lucia y que de ella era amado; pero, pensando en su edad y
+en el idilio de D. Carlos, no se atrevia a declarar su amor, si bien le
+manifestaba con su constante solicitud en servir a Lucia.
+
+Ella no atinaba, entre tanto, a comprender la timidez del Comendador, a
+quien juzgaba enamorado.
+
+De aqui que se dijesen toda clase de requiebros y finezas, que
+literalmente podrian tomarse por efecto de amistad tiernisima, pero que
+ocultaban el fervoroso espiritu de verdadero amor.
+
+Don Fadrique, a mas de sus anos, creia tener otro inconveniente, que en
+su delicadeza no le permitia aspirar a ser amado de Lucia. Este otro
+inconveniente era su pobreza; pero Lucia, precisamente por esa pobreza y
+por el motivo que la habia causado, amaba y admiraba mas al Comendador.
+El descuidado desden, la alegre calma y el nada trabajoso ni lamentado
+abandono con que D. Fadrique se habia desprendido de mas de cuatro
+millones, valian mas de mil en la poetica y generosa mente de Lucia.
+
+Esta llego a veces a preguntar a su tio (sabido es que tenia el defecto
+de ser muy preguntona) que por que no se casaba.
+
+Cuando el tio le contestaba que porque era viejo, Lucia le aseguraba que
+era mozo o que estaba mejor que los mejores mozos. Cuando el tio
+contestaba que porque era pobre, Lucia afirmaba que la paga de oficial
+retirado era mas que suficiente; que ademas la chacha Ramoncica estaba
+poderosisima con lo que habia ahorrado, e iba a dejarle por heredero, y
+que, por ultimo, podia casarse con una rica.
+
+Todo esto lo decia Lucia con mil rodeos y disimulos; pero el Comendador,
+si bien lo comprendia, juzgaba aun que ella podia enganarse y tomar por
+amor otros sentimientos de respeto y afeccion casi filial; por donde no
+hallaba justo ni honrado prevalerse tal vez de una alucinacion de
+aquella linda muchacha para lograr lo que consideraba una felicidad para
+el.
+
+En esta situacion se hallaban Lucia y el Comendador la noche en que se
+celebro la boda de Clara y de D. Carlos en casa de D. Valentin.
+
+El Comendador estuvo alegre, aunque hondamente conmovido, en aquella
+solemne ocasion, en que una persona tan querida de su alma se unia con
+lazo indisoluble al hombre que debia hacerla dichosa.
+
+Don Jose y Dona Antonia se volvieron temprano a su casa.
+
+Lucia permanecio al lado de Clara hasta mas tarde. Tambien se quedo con
+ella el Comendador.
+
+Juntos y solos volvieron ambos a la casa. La noche estaba hermosisima,
+la calle silenciosa y solitaria, el ambiente tibio y perfumado, el,
+cielo lleno de estrellas y sin luna.
+
+Lucia iba callada, contenta, pensado en la ventura de su amiga.
+
+No estaba D. Fadrique menos sonador e imaginativo.
+
+El transito de una casa a otra era cortisimo; pero, sin reflexionar, le
+alargaron ellos, parandose en medio de la calle y contemplando la boveda
+inmensa del firmamento, como si quisiesen interrogar a las eternas
+luces, que alli fulguraban, sobre la suerte de los recien casados y
+quiza sobre la propia suerte.
+
+Lucia, dando un suspiro, dijo al fin:
+
+--iNo lo dude V... seran muy felices!
+
+--Alegrate solo y no estes envidiosa --respondio el Comendador;-- tu
+hallaras tambien un hombre que te merezca, que te ame y a quien ames tu
+con toda la energia de tu corazon.
+
+--No, tio, no me amara --replico Lucia.-- Yo soy muy desgraciada.
+
+Y Lucia suspiro de nuevo. El Comendador, a la dulce y escasa luz de los
+astros, vio entonces que corrian dos hermosas lagrimas por las mejillas
+de Lucia. La luz de los astros se quebraba en aquellos liquidos
+diamantes y daba reflejos de iris.
+
+El Comendador no fue dueno de si mismo. Acerco su rostro al de Lucia y
+puso los labios en una de aquellas lagrimas. Luego exclamo:
+
+--iTe amo!
+
+Lucia no contesto palabra. Echo a andar hacia su casa; llamo, abrieron,
+y entro seguida del Comendador.
+
+Al llegar a la escalera, se volvio y le dijo:
+
+--Buenas noches, tio. Adios, hasta manana. Mama me estara aguardando.
+
+El Comendador puso la cara mas afligida del mundo, viendo que tan
+secamente respondia la muchacha, o mejor dicho, no respondia a su
+repentina y vehemente declaracion.
+
+Ella se apiado entonces, sin duda, y anadio sonriendo:
+
+--Hable V. manana con mama...
+
+--?Y que?... --interrumpio D. Fadrique.
+
+--Y pida V. la licencia a Roma.
+
+Dicho esto, muy avergonzada, pero muy satisfecha, Lucia subio a brincos
+la escalera, y dejo al Comendador no menos contento que ella iba.
+
+Cuando supo Clara que Lucia y el Comendador habian decidido casarse, se
+alegro en extremo.
+
+Don Carlos de Atienza compartio la alegria de su mujer, y recordando que
+debia una especie de satisfaccion al Comendador, el cual se habia creido
+aludido cuando le oyo leer el idilio contra el viejo rabadan, compuso
+otro idilio en defensa de un rabadan no tan viejo y en alabanza del amor
+de los rabadanes.
+
+Este segundo idilio, que viene a ser como la palinodia del primero, se
+conserva aun en los archivos de Villabermeja, de donde mi amigo D. Juan
+Fresco me ha remitido copia exacta y fidedigna, que traslado aqui para
+terminar. El idilio es como sigue:
+
+ IDILIO
+
+ En la vid, con sus pampanos lozana,
+ Relucen cual topacio los racimos.
+ Quita lluvia temprana
+ Al alma tierra la aridez estiva,
+ Y los frutos opimos
+ Medran con nuevos jugos en la oliva
+ Y en el almendro que entre riscos brota.
+ Recobra el claro rio
+ El caudal que perdiera en el estio;
+ Y el aspera bellota
+ Se madura y endulza entre el pomposo
+ Follaje, donde el viento,
+ Para las gentes de la edad primera,
+ Con fatidico acento
+ La voluntad de Jupiter dijera.
+ No como en primavera
+ El campo esta de flores matizado;
+ Que el labrador cansado
+ En las flores cifraba su esperanza,
+ Y ora en cosecha sazonada alcanza
+ El premio de su afan y su cuidado.
+ Embalsama el membrillo con su aroma
+ Los cefiros ligeros;
+ Y en el limon y en la madura poma,
+ Y en los sabrosos peros
+ El oro luce y el carmin asoma.
+ Que brillaron en rosas y alelies;
+ Mientras, por celos de su flor, empieza
+ A romper la granada su corteza,
+ Descubriendo un tesoro de rubies.
+ Con la otonal frescura
+ Nace la nueva hierba, y su verdura
+ La palidez de los rastrojos cubre.
+ Serena esta la esfera cristalina,
+ Y hacia el rojo Occidente el sol declina
+ En una hermosa tarde del Octubre.
+ Filis, la pastorcilla sonadora,
+ Bella como la luz de la alborada,
+ Abandonando ahora
+ Su tranquila morada,
+ Va de las ninfas a la sacra gruta;
+ Y en vez de flores, por presente lleva
+ Un canastillo de olorosa fruta.
+ Con que a vencer la resistencia prueba
+ Que hacen a sus amores
+ Las Ninfas que en el suelo
+ A Cupidos traviesos y menores
+ Dan vida y ser contra el amor del Cielo.
+ No bien el antro con su planta huella,
+ Donde reinan las sombras y el reposo,
+ Con terror religioso
+ Se estremece la timida doncella.
+ Su presente coloca
+ De las silvestres Ninfas en el era.
+ Y altas razones de prudencia rara,
+ Que pone el Numen en su fresca boca,
+ Con esmerada concision declara:
+ "Ninfas, no os ofendais de mi desvio;
+ No deis vuestro favor a los zagales
+ Que cautivar pretenden mi albedrio.
+ Son como los rosales,
+ Que lucen mucho en la estacion florida
+ Y dan amarga fruta desabrida.
+ De su orgullosa mocedad el brio
+ Apetece y no ama;
+ Y con enojo en sus palabras leo
+ Que poetica llama
+ Ni ennoblece ni ilustra su deseo;
+ Y que el conato que imprimio natura
+ En todo ser viviente,
+ No se acrisola alli ni se depura
+ Del Cielo con la luz resplandeciente.
+ Ya se que los Cupidos,
+ Vuestros hijos queridos,
+ Dan a la tierra su vil tud creadora;
+ Mas el amor, que en el Empireo mora.
+ Esa misma virtud en ellos vierte,
+ Y difunde do quier su vida arcana,
+ Vencedora del mal y de la muerte.
+ Pues bien; la que se afana
+ Los misterios ocultos y supremos
+ Por saber de este Amor, ?lograrlo puede
+ Con un zagal sencillo y sin doctrina?
+ Las que tesoro tal gozar queremos,
+ ?No es mejor que busquemos
+ Al varon sabio a quien el Dios concede
+ El vivo lampo de su luz divina?
+ Por esto, Ninfas, a mi Irenio adoro:
+ Como en arca sagrada,
+ Guarda dentro del alma inmaculada
+ Del Amor el tesoro;
+ Y arde su llama bajo el limpio hielo
+ Con que el tenaz trabajo de la mente
+ Corona ya su frente,
+ Como corona el cano Mongibelo.
+ Asi Irenio recobra por la ciencia
+ Lo que roba del tiempo la inclemencia.
+ iCuanto zagal con incansable mano
+ Toca el rabel en vano
+ Por carecer de gracia y maestria;
+ Mientras que Irenio, con su blando tino
+ Y su plectro divino,
+ Produce encantadora melodia,
+ Y hace sentir al alma lo que quiere,
+ No bien la cuerda hiere!
+ Si el zagal inexperto
+ Persigue al perdigon en la carrera,
+ O le pierde o le coge medio muerto;
+ Mas la diestra certera
+ Pone Irenio prudente
+ En el oculto nido,
+ Do el pajaro reposa con descuido,
+ Y su pluma naciente
+ Sin destrozar, sus alas no fatiga,
+ Y le aprisiona al fin para su amiga.
+ Ni resplandece menos el ingenio
+ Del doctisimo Irenio
+ En componer cantares
+ Y en referir historias singulares.
+ Cuando me alcanza de la rama verde
+ La tierna nuez, la alloza delicada,
+ Elige lo mejor, sin tronchar nada.
+ Cuando algun corderillo se me pierde,
+ El le busca y a casa me le lleva;
+ Y de continuo me regala y prueba
+ Su carino sincero,
+ O haciendo con esmero
+ De los huesos de guinda
+ Ya un barquichuelo, ya una cesta linda.
+ O ensenando a sacar a mi jilguero
+ El alpiste menudo
+ De entre mis labios con su pico agudo.
+ Tan solo me perturba y me desvela
+ Que Irenio a veces con el alma vuela
+ Por donde de su amor terreno dudo.
+ Pero si Irenio de verdad me amara,
+ Mayor triunfo seria
+ El lograr la victoria,
+ No de pastoras de agraciada cara,
+ Sino de la poesia,
+ De la ciencia, del arte y de la gloria."
+ Irenio a Filis, escondido, oia;
+ Y apareciendo y dandole un abrazo,
+ Dijo con modestisima dulzura:
+ "Este amoroso lazo,
+ Que labra mi ventura,
+ En vano, Filis, explicar pretendes
+ Con tus alambicadas discreciones.
+ iAy, candorosa Filis! ?No comprendes
+ Que, a pesar del saber que en mi supones,
+ Amor no te infundiera
+ Tu rabadan si muy anciano fuera?
+ Cuando mi amor al del zagal prefieres
+ Por viejo no, por rabadan me quieres."
+
+
+
+
+Madrid, 1876.
+
+ACABOSE DE IMPRIMIR ESTE LIBRO EN LA IMPRENTA ALEMANA EN MADRID A XXXI
+DIAS DE AGOSTO DE MCMVI ANOS
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of El Comendador Mendoza, by Juan Valera
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL COMENDADOR MENDOZA ***
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+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
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+
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+ https://www.gutenberg.org
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+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
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