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| author | nfenwick <nfenwick@pglaf.org> | 2025-03-08 00:41:54 -0800 |
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You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org - - -Title: El Jayón - Drama en tres actos - -Author: Concha Espina - -Release Date: April 1, 2013 [EBook #42456] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL JAYÓN *** - - - - -Produced by Carlos Colon and the Online Distributed -Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This book was -created from images of public domain material made available -by the University of Toronto Libraries -(http://link.library.utoronto.ca/booksonline/).) - - - - - - - - Nota del Transcriptor: - - Errores obvios de imprenta han sido corregidos. - Páginas en blanco han sido eliminadas. - Letras itálicas son denotadas con _líneas_. - Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=. - - - - - OBRAS - - DE CONCHA ESPINA - - - LA NIÑA DE LUZMELA (novela). Segunda edición. - - DESPERTAR PARA MORIR (novela). Segunda edición. - - AGUA DE NIEVE (novela). Segunda edición. - - LA ESFINGE MARAGATA (novela). Segunda edición. Obra - premiada por la Real Academia Española. - - LA ROSA DE LOS VIENTOS (novela). Segunda edición. - - AL AMOR DE LAS ESTRELLAS (mujeres del _Quijote_). - - RUECAS DE MARFIL (novela). Segunda edición. - - EL JAYÓN (drama en tres actos). - - - - - EL JAYÓN - - - - - EL JAYÓN - - - DRAMA EN TRES ACTOS - - ORIGINAL DE - - CONCHA ESPINA - - - ESTRENADO EN EL TEATRO DE ESLAVA, DE MADRID, - - EL DÍA 9 DE DICIEMBRE DE 1918. - - - MADRID - EDITORIAL PUEYO - Calle del Arenal, 6. - 1919 - - - - - Esta obra es propiedad de su autora, y nadie podrá, sin su - permiso, reimprimirla ni representarla en España ni en los - países con los cuales se hayan celebrado o se celebren - tratados internacionales de propiedad literaria. - - La autora se reserva el derecho de traducción. - - Los comisionados y representantes de la Sociedad de Autores - Españoles son los encargados exclusivamente de conceder o - negar el permiso de representación y del cobro de los derechos - de propiedad. - - Queda hecho el depósito que marca la ley. - - - IMPRENTA HELÉNICA, PASAJE DE LA ALHAMBRA, 3, MADRID - - - - - AL INSIGNE DRAMATURGO DR. MAX NORDAU - - -_Amigo y maestro: Usted que ha tenido para esta obra, cuando apareció en -novela, singulares alabanzas; que la supo alentar hacia el teatro con -generosas profecías, y en público la quiso aplaudir con inolvidable -favor, me permite, ahora, encender en la portada de este libro, como una -lámpara gloriosa, un nombre universal: el claro nombre de usted._ - -_Al prender su lumbre refulgente sobre el obscuro don que aquí le -ofrezco, siento la mano un poco temblorosa, empañados los ojos con el -vaho del alma, torpe la pluma al peso del corazón._ - -_A usted, que tanto sabe de las humanas dolencias, de los ideales -sublimes, del arte y de la vida, estas páginas, niñas aún, le llevan, a -falta de otros encantos, los matices de una existencia ya saturada por -los vientos del mundo. Ellas nacieron en las cumbres, en la augusta paz -de los montes; bajaron a la calle en manos humildes, a merced de una -revista popular; subieron a la escena, empujadas por móviles distintos, -en una noche buena para mí, y hoy vienen a doblarse plácidamente, bajo -el nombre luminoso de usted, esperando nuevas andanzas._ - -_Conocen, pues, deleites de la robusta soledad; hervores de la multitud; -fiebres de la exaltación; contactos de las cosas turbias y malignas que -nos hacen huir. Y sobre todas las emociones, el alto gozo de este -homenaje lleno de admiración para el gran artista y de gratitud para el -noble amigo..._ - -_Que en la ausencia le sirvan a usted de afectuoso recuerdo español, si -no como rosas de cultivado jardín, como flores agrestes de mi huerto -montaraz..._ - - CONCHA ESPINA. - - Madrid, 1.º de Enero de 1919. - - - - -AUTOCRÍTICA - -Publicada en «La Tribuna». - - -_El Jayón_ es un drama rústico, amargo, lo mismo que la vida, fatal como -un _karma_ que se cumple. - -Se desarrolla entre pasiones desnudas, entre criaturas buenas, en un -medio primitivo, dentro del cual intervienen los elementos, con sus -voces y su poder misterioso, como un personaje más. No está hecho a la -medida de ningún actor; así los de Eslava, que lo desempeñan con patente -gallardía, pregonan la condición de su talento, dócil y flexible. - -No es _El Jayón_ una obra regional, o por lo menos, es muy secundario su -regionalismo; la acción puede suceder en todos los rincones del mundo -donde el Amor y el Dolor vayan de la mano, como suelen ir; si yo la -sitúo en mi tierra de Cantabria, es porque de ella conozco, con más -entrañado sentimiento que de ninguna otra, el paisaje y las costumbres, -el lenguaje culto y señoril, modelo popular de buen castellano, con -todos sus ritmos y matices. - -En este drama no trato de decir nada nuevo, de plantear problema alguno, -ni mucho menos de resolverle. Aspiro sólo a llevar a la escena un pedazo -palpitante de vida, un bloque de la cantera humana, labrado por mi -corazón. Para darle forma no me preocuparon ardides técnicos y me dejé -conducir por la emoción y la realidad, creyendo que este camino, si no -fácil y corto, es el único que logra llegar a un alto fin. - -Cuanto a la incertidumbre que pueda causarme esta primera obra teatral, -confesaré que, teniendo yo del público un elevadísimo concepto y dándole -siempre lo mejor de mi alma en mi arte, espero su fallo con la serenidad -de quien, al ofrecer con pura intención su dádiva más noble, merece, -siquiera, un poco de gratitud... - - Madrid, 8 de Diciembre de 1918. - - - - -REPARTO - - - PERSONAJES ACTORES - - _Marcela_ (21 años) JOSEFINA MORER. - _Irene_ (22 » ) HERMINIA PEÑARANDA. - _Luisa_ (28 » ) ANA SIRIA. - _Remedios_ (50 » ) ANA MARÍA QUIJADA. - _Carmen_ (20 » ) JOAQUINA ALMARCHE. - _Flora_ (16 » ) ISABEL GARCÉS. - _Andrés_ (29 » ) FRANCISCO HERNÁNDEZ. - _Antonio_ (38 » ) RICARDO DE LA VEGA. - _Elías_ (30 » ) PABLO HIDALGO. - _Manuel_ (31 » ) ANDRÉS TOBÍAS. - _Cándido_ (19 » ) JUAN BERINGOLA. - _Serafín_ y _Jesús_. (Niños de la - misma edad que en el primer - acto aparecen en las cunas). - -La escena en una aldea montaraz de Santander. Época actual. - -Los trajes como los usa en el Norte la gente del pueblo, sin marcado -color regional que ya no existe. En el acto segundo, casi todos los -personajes llevan abarcas de madera a estilo del país. Los hombres usan -boina. Se habla el castellano correctamente, con escasas alteraciones, -según el texto y la realidad. - - - - -ACTO PRIMERO - - - Un portal rústico, sostenido por vigas, abierto al campo - en casa de ANDRÉS, sobre un paisaje agreste que descubre - la alta sierra y el hondo río. El techado ocupa la escena - por el lado derecho, de través. Al fondo corre la - empalizada de un huerto con portilla, y a la izquierda, - en terreno que lo mismo puede ser campo que corralada y - que linda con el camino vecinal, hay un pozo con brocal - alto, torno y cadena. A un extremo del portal dos - escanillas--las cunas pobres de la Montaña--donde duermen - los niños. Un banco, algunas sillas de madera, una cesta - de costura y los útiles de un pequeño taller de abarcas, - dan la impresión de que allí se vive al aire libre la - mayor parte del tiempo. Varias puertas comunican con el - interior del hogar. Es verano. La tarde empieza a caer. - - -ESCENA PRIMERA - -MARCELA Y ANDRÉS - -Al levantarse el telón aparecen MARCELA cosiendo cerca de las cunas y -ANDRÉS labrando unas abarcas en medio del portal. - -MARCELA - -(_Suspirando_.) No acabas de estar alegre, no... Ni sabes disimular que -tienes siempre una pena. ¡Dime al menos cuál es! - -ANDRÉS - -Aprensiones tuyas. Te he repetido muchas veces que soy feliz, que no hay -hombre en el pueblo con más suerte que yo: tengo lucios ganados, buenas -cosechas, una mujer como tú... - -MARCELA - -(_Interrumpiéndole_.) Y un hijo que merece su nombre. - -ANDRÉS - -También... - -MARCELA - -Serafín está cada día más hermoso. - -ANDRÉS - -Se asemeja a ti. - -MARCELA - -(_Con prontitud_.) No; a mí no. - -ANDRÉS - -(_Sonriendo_.) Pues entonces ¿a quién? - -MARCELA - -(_Algo brusca_.) A ti, será... - -ANDRÉS - -(_Reflexivo_.) Es robusto como nosotros dos, y junto a ese pobre Jesús, -parece talmente un serafín. - -MARCELA - -(_Quejosa_.) ¿Te pesa? - -ANDRÉS - -¡Mujer, qué cosas se te ocurren! - -MARCELA - -¡Es que lo dices con una lástima!... Tú quieres más al jayón. - -ANDRÉS - -¡Marcela! - -MARCELA - -(_Ansiosa y dolida_.) No me lo niegues, Andrés... Si ya todo el pueblo -sabe de quién es el niño; si está corrupto por los alrededores... - -ANDRÉS - -(_Impaciente_.) Habíamos quedado en no hablar más de eso. - -MARCELA - -(_Decidida, con voz sorda_.) ¡Es tuyo y de Irene! - -ANDRÉS - -(_Se levanta bruscamente y ruedan algunos instrumentos del taller_.) ¡Te -prohibo que vuelvas a nombrar a esa infeliz! - -MARCELA - -(_Sollozando_.) ¡Ay, Andrés!... ¡La quieres, la quieres!... Ahora lo -comprendo mejor que nunca... El hijo «es vuestro»... ¡La quieres! Todo -lo que se decía era verdad. - -ANDRÉS - -(DESARMADO Y PESAROSO.) ¿Qué se dijo? Vamos a ver. - -MARCELA - -Lo que yo misma vi. - -ANDRÉS - -Pero ¿qué viste? - -MARCELA - -A ella la tuvo su madre escondida algún tiempo; contó que la muchacha -estaba en la ciudad, pero se murmuraron otras cosas... Y cuando nuestro -nene cumplía un mes... ¿te acuerdas? - -ANDRÉS - -Sí; una noche te desperté para decirte:--Escucha; parece que a la puerta -balita un corderín... Contestaste:--Es un niño que llora; abre: es un -jayón... ¡Habías acertado! Te le llevé a la cama y le diste cobijo... - -MARCELA - -No le había de dejar morir de frío y de hambre, como una hereje; pero al -ser de día quise llevarle a la inclusa y te opusiste. - -ANDRÉS - -(_Confuso_.) Después de haberle recogido... - -MARCELA - -La caridad de una hora no nos obligaba para toda la vida. Como no -atendías mis razones, empecé a sospechar. - -ANDRÉS - -¡Y los chismes de los vecinos!... - -MARCELA - -No, Andrés, no; que sin ver a nadie aquella mañana, porque llamé bribona -a la madre del niño abandonado, te pusiste furioso... (_Indignada y -celosa_.) ¡Saliste a defenderla! - -ANDRÉS - -Y ahora también. Aunque una moza tenga un desliz y pretenda ocultarle, -no me parece justo insultarla. - -MARCELA - -La verdad no es un insulto. La madre que abandona su criatura es... - -ANDRÉS - -(_Interrumpiéndola exaltado_.) ¡No lo digas! - -MARCELA - -¡Ay, Andrés!... - -ANDRÉS - -(_Conmovido_.) Si le pone a la puerta de una mujer tan buena como tú, no -es más que una desgraciada. - -MARCELA - -¡La sigues defendiendo! - -ANDRÉS - -A una sola como tú dices, no. A todas las que sufran el mismo penar. - -MARCELA - -¡Dios mío!... ¡Cómo te descubres! Ya quedo bien segura de que aquella -noche estabas despierto aguardando al jayón. - -ANDRÉS - -(_Volviendo a impacientarse_.) ¡Otra vez!... - -MARCELA - -Querías recogerle antes de que el frío le dañara... Te dolía su llanto -como si te clavasen un puñal... Sí, sí; es carne tuya y de esa... - -ANDRÉS - -(_Violento_.) ¡No la nombres! - -MARCELA - -(_Entre lágrimas_.) ¡Qué desdichada soy! - -ANDRÉS - -(_Compadecido y acercándose a ella_.) Porque te empeñas tú. Te dejas -llevar por cuentos de comadres como si no valieras más que todas ellas -juntas... (_Acariciándole el pelo y separándole las manos con que se -cubre la cara_.) ¡Vamos, no llores!... ¿Qué motivos tienes para -sospechar de mí?... Di la verdad. - -MARCELA - -(_Con deseos de que la consuelen_.) Sí que los tengo. Fuiste novio suyo; -os ibais a casar cuando fuiste a mi pueblo y me conociste a mí... ella -dicen que... te quiere todavía... - -ANDRÉS - -(_Incrédulo_.) Dicen... dicen... - -MARCELA - -No se le ha conocido otro rondador... - -ANDRÉS - -Y eso, ¿qué? - -MARCELA - -(_Vacilando_.) El niño se parece a ti. - -ANDRÉS - -(_Irónico_.) ¿En lo derecho? - -MARCELA - -(_Con amargura_.) ¡No te burles! - -ANDRÉS - -¡Pero si una pizca de crío a los ocho meses no se parece a nadie! - -MARCELA - -(_Con cierto despecho_.) ¿No decías antes que Serafín?... - -ANDRÉS - -Le comparo contigo porque es fuerte y galán, mientras que el otro -pobre, contrahecho y enfermizo... - -MARCELA - -(_En desconsolada actitud_.) Sí; ¡es una compasión!... - -ANDRÉS - -(_La mira en silencio. Coloca junto a ella el taburete donde antes -trabajaba y se sienta muy pensativo. Sale al cabo de su meditación_.) -¡Qué buena eres!... ¡Cuando cavilo que te hago llorar, alguna vez, como -ahora, por ser yo torpe y brusco! - -MARCELA - -(_Conmovida_.) Calla, calla... - -ANDRÉS - -(_Buscándole las manos y los ojos_.) ¡Perdóname, Marcela!... No hay en -el mundo otra criatura tan santa y generosa como tú... Creíste que ese -niño era mío; desconfiaste de mí... y le diste la sangre y el calor; le -aselaste en tu pecho como a un pajaruco sin nidal... - -MARCELA - -(_Muy turbada_.) ¡Calla, por Dios, Andrés! - -ANDRÉS - -(_Vehemente_.) Por lo que haces, a la vera de lo que dudas, ¡bendita -seas! - -MARCELA - -(_Bajo inexplicable confusión_.) ¡No me hables así! - -ANDRÉS - -Más mereces tú, y yo soy hombre de poca labia... Hoy tengo que decirte -para toda la vida: es cierto que quise a esa mujer... pero te quise a ti -más y la dejé por ti. Nada tengo que ver con ella. Si la encuentro me -voy por otro camino. No la hablo nunca; no la miro jamás... ¿Qué otra -cosa me pides? - -MARCELA - -(_Siempre atribulada_.) ¡Ay, ni yo misma lo sé! - -ANDRÉS - -Y en lo tocante al nene, no me puedes decir que te obligo a guardarle, -porque le tienes tanta ley como yo... Le estás criando como a tu propio -hijo; pusiste juntas las escanillas en tu alcoba; los confundes a los -dos en un mismo desvelo y tanta lástima sientes por Jesús... - -MARCELA - -(_Ansiosa_.) ¿Qué? - -ANDRÉS - -Como si le hubieras echado al mundo. - -MARCELA - -(_Bajando los ojos muy confusa_.) ¡Pobre chiquitín! - -ANDRÉS - -Si te afligen sus cuitas, ¿por qué te pasma que le compadezca yo? - -MARCELA - -¡Me haces unas preguntas!... - -ANDRÉS - -(_Triunfante_.) ¿Quieres que le llevemos al hospicio? - -MARCELA - -(_Con pánico_.) ¡Qué atrocidad! - -ANDRÉS - -(_Muy cariñoso_.) ¿Qué puedo hacer para verte contenta? - -MARCELA - -Estarlo tú. - -ANDRÉS - -¡Si lo estoy! - -MARCELA - -No; eso no, Andrés... Llevas siempre una arruga aquí (_Tocándole en la -frente_.), un tajo que se te hunde hasta el mismo corazón... - -ANDRÉS - -(_Bromista_.) ¡Pues no has dicho tú poco! - -MARCELA - -Digo la verdad... Y en la mirada una pesadumbre que no la sabes -esconder. - -ANDRÉS - -Tienes, tienes explique... (_Se levanta y va recogiendo las herramientas -caídas_.) - -MARCELA - -No he ido a la escuela tanto como tú, no entiendo de finuras ni de -sabidurías; pero en las cosas del sentir... - -ANDRÉS - -Para eso no hace falta aprender... (_Quedan un momento silenciosos_.) - -MARCELA - -(_Mirando hacia el camino_.) Ahí vienen Carmen y Flora. - -ANDRÉS - -Y Cándido detrás. (_Acabó de ordenar el taller y se dirige al pozo para -llenar una regadera grande que habrá junto al brocal_.) - - -ESCENA II - -Dichos, CARMEN, FLORA y CÁNDIDO - -CARMEN y FLORA llevan, debajo del brazo y en la mano, botijos de barro -al uso del país. CÁNDIDO, en mangas de camisa, con el dalle al hombro y -la colodra en la cintura, llega detrás de las mozas. - -CARMEN Y FLORA - -Buenas tardes. (_Posan los botijos en la piedra que con ese objeto hay -cerca del pozo_.) - -MARCELA - -Muy buenas. - -ANDRÉS - -Hola, muchachas. - -CÁNDIDO - -(_Sin acercarse del todo_.) A la paz de Dios. - -ANDRÉS - -(_Alusivo_.) ¡Hombre, qué milagro tú por aquí! - -CARMEN - -(_Con malicia_.) Un milagro patente... ¡Como que él y Flora no se -encuentran nunca! - -FLORA - -No mucho. - -MARCELA - -(_A_ CÁNDIDO.) Llégate, Cándido. (_Está recogiendo la costura y las -muchachas se le acercan_.) - -CARMEN - -(_Adelantándose hacia las cunas_.) Yo voy a ver los crios. (_Observando -a uno y a otro_.) ¡Si están despiertos! (_Las tres mujeres se reúnen -junto a los niños hablando en voz baja_.) - -ANDRÉS - -(_A_ CÁNDIDO.) Vamos, no te quedes ahí como un hito. (_Con la regadera -llena hace ademán de dirigirse al huerto_.) - -CÁNDIDO - -(_Aproximándose_.) Pues, yo venía al tanto de la siega: que si voy para -ti mañana al prao de la Coteruca. - -ANDRÉS - -Sí, hombre, cuento contigo. - -CÁNDIDO - -Se estima. - -FLORA - -(_Que atiende a lo que hablan los dos hombres se acerca a ellos_.) Y -nosotras, Andrés, ¿iremos por la tarde a eslombillar? (_Se pone a sacar -agua_.) - -ANDRÉS - -Si «tiran» el prao por la mañana podéis ir. - -CÁNDIDO - -Escajudo es; pero... ¡madrugando bien d'ello!... - -ANDRÉS - -A todos los segadores de la cuadrilla os cunde la labor... y si con el -alba salís... - -CÁNDIDO - -(_Dándose importancia_.) Se saldrá. (_Andrés entra en el huerto_.) - -CÁNDIDO - -(_A_ FLORA _indeciso_.) Conque, ¿os aguardo ahí alante? - -FLORA - -Bueno... - -CÁNDIDO - -(_A las otras mujeres_.) Vaya, condiós. - -MARCELA y CARMEN - -Adiós. (FLORA _sigue sacando agua y llenando los botijos_.) - -MARCELA - -(_A_ CARMEN. _Hablando de los niños_.) Tienen buena pasta, que si no me -darían mucha guerra... El uno porque está sano y rollizo llora poco... -el otro apenas tiene resuello para llorar. - -CARMEN - -En santas manos cayó el inocente... ¡Mira que ser un infeliz jayón y -salir jiboso además! - -MARCELA - -(_Suspirante_.) ¡Pobre criatura! - -CARMEN - -¡No tan pobre que dió contigo! - -FLORA - -(_Termina su labor y se acerca a las otras mujeres secándose las manos -con el delantal_.) Sí, Marcela, no es por alabarte, pero lo que estás -haciendo con ese chiquillo es como para ponerlo en los libros de misa. - -MARCELA - -(_Azorada_.) ¡Por Dios! - -CARMEN - -(_Ponderativa_.) ¡Ahí es nada...! Recoger al hijo de otra mujer que le -abandona a la santimperie, y criarle como si fuera de las propias -entrañas, y quererle más, según se le ve endeble y cativo, hecho un -pingajo... ¡ahí es nada! - -FLORA - -(_Con calor a_ MARCELA.) ¡Eso no lo hace nadie más que tú!... - -MARCELA - -¡Si lo contáis así!... No hay que aumentar... Le hemos tomado ley y en -vez de un hijo tenemos dos... - -CARMEN - -(_Intencionada_.) Ya, ya... ¡dos hijos!... razón llevas. - -FLORA - -(_En el mismo tono_.) Para disimular y sufrir eres la única. - -MARCELA - -(_Pesarosa_.) ¡Ay, no me habléis de ello! (ANDRÉS _vuelve con la -regadera vacía a buscar más agua_.) - -FLORA - -¿Vamos, Carmen? - -CARMEN - -Sí, vamos. (_Se dirigen a coger los botijos_.) - -ANDRÉS - -(_A_ FLORA.) Ahí te esperan, muchacha. - -FLORA - -Deja que esperen. - -CARMEN - -Hay algunos que no tienen otro oficio. - -FLORA - -(_Sentida_.) ¡Vaya, mujer! - -FLORA Y CARMEN - -(_Despidiéndose_.) Hasta luego. - -MARCELA Y ANDRÉS - -Adiós. - - -ESCENA III - -MARCELA y ANDRÉS - -MARCELA - -(_Sale del portal hacia su marido que se dirige al pozo_.) Oye, Andrés, -¿no estás disgustado conmigo? - -ANDRÉS - -(_Complaciente y triste_.) No, Marcela, no. - -MARCELA - -(_Afanosa_.) ¿Me quieres mucho? - -ANDRÉS - -¡Haga Dios que algún día te lo pueda probar! - -(_Vacila un momento, luego habla como si tomase una determinación_.) Y, -dime, si se puede saber: ¿por qué hoy, así tan de súpito, saliste con -esa cuestión que al cabo de los meses no habíamos mentado... ni falta -que le hacía? - -MARCELA - -Porque ahora «ella»... (_Con timidez_.) bien sabes quién te digo, desde -que volvió al pueblo al fallecer su madre, se acerca mucho por aquí. No -se conforma con mirarnos desde su ventana, la que da al camino por el -lado de allá (_Señalando detrás de la casa_.) enfrente de la mía, sino -que ronda estos brañales... y me hacen temblar sus ojos que relucen como -dos luciérnagas, tan hondos, tan tristes... - -ANDRÉS - -(_Inquieto_.) ¿Y qué más? - -MARCELA - -Pasa por ahí (_Indicando los alrededores_.) como una sombra, casi -siempre al oscurecer, sin decir ni «buenas tardes». - -ANDRÉS - -¡Si no sois amigas! - -MARCELA - -Algo lo fuimos. Cuando me trajiste a la aldea, de recién casada, me -amigué con todas las mozas, pero «ella» siempre huída, como una res que -la persiguen, no se dejó tratar. Al cabo del tiempo desaparecióse y... -no la he vuelto a ver hasta el otro día... - -ANDRÉS - -(_Tratando de parecer indiferente_.) ¿Qué pasó? - -MARCELA - -Dejé a los nenes solos un instante para coger un poco de hierbabuena, y -al volver del huerto la encontré aquí, entre las dos cunas, muy -descolorida, muy asombrada. Di un grito, creyendo que era una aparición. -Ella dió otro, como si la despertasen de un sueño... Quedóse muy cobarde -y dijo:--Pasaba por aquí... y entré a mirar los niños. (ANDRÉS _oye el -relato muy absorto, con la cabeza baja_.) Conque, yo, fuí y le dije: -«Mira lo que quieras.» Y me metí adentro; pero volví en seguida, -temerosa no sé de qué. - -ANDRÉS - -(_Con voz sorda_.) ¿Y ella? - -MARCELA - -Se había marchado lo mismo que un fantasma... Desde entonces me cela -como si quisiera hablarme. Y yo tengo mucho miedo a sus ojos verdes -igual que el río del ansar; a su cara sin colores; a su voz llena de -agruras... - -ANDRÉS - -¿Sólo por eso te acuerdas hoy de tus sospechas, y sufres, y me haces -sufrir? (_Hace un movimiento para volver a su tarea_.) - -MARCELA - -(_Siguiéndole_.) Es que te encuentro más preocupado que nunca, más -pesaroso... Según «ella» quiere acercarse a mí, parece que te me alejas -tú... y pierdo la razón. - -ANDRÉS - -Pues no receles nada que te nuble; no llames a las penas ni hagas caso -de sombras y fantasmas. - -MARCELA - -(_Con deseos de retenerle_.) ¿Adónde vas? - -ANDRÉS - -A seguir regando el plantío que hice ayer. - -MARCELA - -(_Insinuante_.) ¿Y voy a verte un poco más gozoso? - -ANDRÉS - -(_Condescendiente_.) ¡Pero, hija mía! - -MARCELA - -¡Casi nunca te ríes ni te alegras! - -ANDRÉS - -Se me habrá pegado a la cara la neblina del monte, la tristeza del -país... ¡Yo no lo puedo remediar! - -MARCELA - -No siempre está nublado... ¡mira, mira qué sol! - -ANDRÉS - -(_Melancólico_.) ¡Sí; ya traspone! - -MARCELA - -(_Apoyada en el hombro de su marido, contemplando con él el horizonte -crepuscular_.) Mira cómo se hunde en la mies. - -ANDRÉS - -Parece un ascua. - -MARCELA - -Parece, talmente, la hostia cuando relumbra en el viril... - - -ESCENA IV - -Dichos y REMEDIOS, luego LUISA. - -ANDRÉS vuelve a llenar su regadera. - -REMEDIOS - -(_Viene por el camino, llamando_.) ¡Flora... Flora! - -MARCELA - -(_Volviéndose al portal_.) Fuése con Carmen, tía Remedios. - -REMEDIOS - -¡Si en juntándose las dos es el acabóse!... Pues a casa no ha llegado. - -ANDRÉS - -(_A_ REMEDIOS.) Déjela que se esparza, mujer. - -REMEDIOS - -No; que las mozas están muy bien arrecogidas. (ANDRÉS _vuelve a entrar -en el huerto_.) ¡Ay Marcela, con el aquel de que tu agua es la mejor no -te dejamos vivir! - -MARCELA - -Al contrario, me gusta ver aquí a la mocedad. - -REMEDIOS - -(_Acercándose misteriosa_.) Sí, hijuca, sí; más te valen esas visitas -que no otras. - -MARCELA - -(_Con inquietud_.) ¿Cuáles dice usted? - -REMEDIOS - -(_Mirando hacia el camino y en voz baja_.) Por estos andurriales pena -Irene igual que un ánima. - -MARCELA - -(_Disimulando su zozobra_.) ¡Como vive ahí detrás! - -REMEDIOS - -Pero ronda por aquí delante. - -MARCELA - -¿Ahora mismo? - -REMEDIOS - -Veníame a la zaga y se me oscureció no sé por dónde... Paéz que pisa en -el aire: no le suenan los pasos ni siquiera el respiro: ¡Jesús qué -mujer! (_Curiosa y confidencial_.) ¿Sabías que estuvo para casarse con -el tu marido? - -MARCELA - -(_Algo brusca_.) Sí, señora: y a pesar de saberlo... quise a Andrés... - -REMEDIOS - -Por ti la dejó. - -MARCELA - -Y por su gusto. - -REMEDIOS - -(_Cada vez más insinuante_.) ¡Ay, los primeros amores, dicen que suelen -retoñar! - -MARCELA - -(_Dolida y orgullosa_.) ¡Qué le vamos a hacer! - -LUISA - -(_Desde el camino, llamando_.) ¡Marcela! - -MARCELA - -(_Asomándose fuera del portal_.) Pasa, Luisa. - -LUISA - -(_Entrando_.) Buenas tardes, tía Remedios. - -REMEDIOS - -Buenas te las dé Dios y quedaros con Él, que yo me marcho; no venía más -que a buscar a la muchacha. - -LUISA - -(_A_ REMEDIOS.) Ahí la encontré con el serroján ¡mucho platican!... - -REMEDIOS - -¡Bah, cosas del mocerío!... ¿Quién hace caso d'ello? - -MARCELA - -(_Que aparece muy preocupada_.) Es verdad. - -REMEDIOS - -Conque adiós. (_Sale despacio_.) - -LUISA - -Adiós. - -MARCELA - -Que le vaya bien. - -LUISA - -Quería que me prestases el mandil de color de rosa para hacer uno igual. - -MARCELA - -Sí, mujer. - -LUISA - -(_Reparando en la preocupación de_ MARCELA _que se ha sentado en una -silla de través y apoya los brazos en el respaldo_.) Pero, oye, ¿qué te -pasa? - -MARCELA - -(_Suspirante_.) Lo de siempre. - -LUISA - -¿Está peor Jesusín? - -MARCELA - -Lo mismo sigue. - -LUISA - -Tan ruinuco ¿verdad?... Para el primer ahijado que tuve me lucí. - -MARCELA - -Lleva nombre de mártir. - -LUISA - -¡Vaya, y de rey! - -MARCELA - -¡Si su mal tuviera remedio! - -LUISA - -Claro que no le tiene: nunca habrás visto un jiboso... que se le quite -la jiba... - -MARCELA - -Ya lo sé: no me lo asegures. - -LUISA - -(_Algo extrañada_.) ¡Cuidado Marcela que te duele el jayón! - -MARCELA - -(_Se levanta suspirando_.) Hay que tener caridad. - -LUISA - -Harto hiciste por él: bien puedes decir que te debe la vida. - -MARCELA - -¡Una vida que vale tan poco! - -LUISA - -¿Y qué culpa tienes tú? - -MARCELA - -¡Que va a ser un tormento! - -LUISA - -¡Dale! ¡Si lo tomas así! ¡Mira que tienes una cara de angustia! - -MARCELA - -(_Queriendo justificarse_.) No es por eso, mujer. - -LUISA - -¿Pues qué, sigue el tu hombre con la melancolía? - -MARCELA - -Y otra cosa además. - -LUISA - -Chismes y cuentos, de seguro. Desde que Irene volvió al pueblo te están -mortificando entre unos y otros. - -MARCELA - -Si es ella misma que... - -LUISA - -¿Ella? - -MARCELA - -Sí; me ronda la casa, me persigue... - -LUISA - -(_Incrédula_.) Tú ves visiones. - -MARCELA - -No; que la tía Remedios la sorprendió ahora poco, ahí cerca... - -LUISA - -Pero el camino es de todo el mundo. Irene es vecina tuya. - -MARCELA - -Ya te dije que la encontré la otra tarde entre las escanillas. - -LUISA - -No importa... Sentiría un poco de curiosidad... Debes ponerte en su -caso... - -MARCELA - -(_Muy alterada_.) Le tengo miedo. - -LUISA - -¿Miedo? - -MARCELA - -Sí. - -LUISA - -¿Piensas que va robarte el hijo? - -MARCELA - -¡Qué sé yo! - -LUISA - -¡Vamos, no estás en tus cabales!... Ya ves tú, a mí esa moza me da mucha -lástima: tiene cara de hambre; está muy pobre, sola en el mundo, sin un -consuelo, sin un arrimo... ¡y tan cerca de la dicha tuya!... ¡Su madre -dicen que se murió de pena al ver a la hija deshonrada! - -MARCELA - -(_Muy conmovida_.) ¡No me lo mientes, no! - -LUISA - -A ti ya, ¿qué daño te puede hacer? - -MARCELA - -¡Bastante me hizo!... Estoy segura de que Andrés no la olvida, de que la -quiere más que a mí; de que está prendado de ella como nunca; ¡para -siempre!: ¡los primeros amores suelen retoñar! - -LUISA - -(_Maliciosa_.) ¡Juraría que eso te lo acaban de decir! - -MARCELA - -¡Puede ser!... Pero el amor que a mí me tuvo fué un capricho y ya se le -pasó. - -LUISA - -¿Y en qué lo conoces? - -MARCELA - -(_Obstinada_.) En todo: debiendo ser feliz, está siempre sombrío, -amargurado; si la nombran se altera, si la ve se aturde... ¡Esas son -malas señales! - -LUISA - -¡No seas aprensiva! Si es verdad que Andrés volvió a buscarla fué sólo -por compasión, sin dejar de quererte... ¡Así acabó de perderla! - -MARCELA - -¡Por eso la compadece más! - -LUISA - -Ahora, considerando lo que estás haciendo por esa criatura (_Indicando -al niño_.) te venera lo mismo que a una imagen. - -MARCELA - -(_Muy huraña_.) No basta que me venere... si se acuerda de la otra... -Además... yo no merezco esa veneración. - -LUISA - -(_Con asombro_.) ¿Qué dices? - -MARCELA - -(_Evadiéndose_.) Nada, nada... Te estoy entreteniendo... Iré a buscarte -el delantal. (_Entra en la casa_.) - -LUISA - -(_Suspirante_.) Pues, señor, esta moza se consume: ¡tan guapa, tan -buena!... Y la otra lo mismo... Todo por un hombre; ¡no tenemos remedio -las mujeres!... Voy a ver a este crío infeliz. (_Se acerca a la cuna de -Jesús_.) ¡Ay, qué ojos luce más implorantes! - -MARCELA - -(_Saliendo con el delantal en la mano_.) Estará despierto ¿verdad? Se -pasa horas enteras con los ojos abiertos, sin moverse, sin quejarse: -parece que escucha, que discurre y cavila... (_Entrega la prenda a_ -LUISA.) Toma. - -LUISA - -Tú sí que cavilas, mujer. - -MARCELA - -(_Bajo su preocupación_.) El otro se despierta y se vuelve a dormir... - -LUISA - -Me voy. Ya es tarde y Antonio me estará esperando para cenar. (_Va -anocheciendo_.) - -MARCELA - -Yo voy a recoger las cunas y a cerrar las puertas: hace frío. - -LUISA - -(_Asombrada_.) ¿Frío? - -MARCELA - -(_Estremecida_.) Sí; en cuanto se va el sol, siento un aire helado que -no sé si baja del monte o sube del valle... - -LUISA - -Nada, hija, que estás perdiendo la salud. - -MARCELA - -(_Sombría_.) ¡Puede ser! - -LUISA - -Vaya, que no te mortifiques; que mires algo por ti, y hasta mañana. -(_Sale_ LUISA.) - -MARCELA - -Vete con Dios... - - -ESCENA V - -Se acentúa en el campo la sombra del crepúsculo. MARCELA; luego IRENE y -ANDRÉS. - -MARCELA - -(_En actitud de profunda desolación_.) Sí; tengo frío, tengo miedo; -¡tengo una pesadumbre y unas ansias!... - -IRENE - -(_Llega despacio, con mucha timidez, vestida pobremente de negro y habla -con la voz contenida y cobarde_.) ¡Marcela! - -MARCELA - -(_Con un grito de espanto_.) ¡Ah!... ¿Qué? - -IRENE - -¿Te causo miedo? - -MARCELA - -¡Venías tan callando!... (_Dominándose entre brusca y medrosa_.) ¿Qué -quieres? - -IRENE - -No tengo trabajo ni qué comer... Sé que mañana segáis el alto de la -Coteruca, y venía a pedirte un jornal. - -MARCELA - -(_Sin mirarla_.) Se lo diré... a mi marido, y ya te avisaré... - -IRENE - -(_Que no ha entrado en el portal_.) Dios te lo pague... con razón dicen -que eres tan generosa... (_Vacilando_.) ¿Me dejas... dar un beso a los -niños? - -MARCELA - -(_Se yergue muy altiva, con un ímpetu bárbaro de crueldad, y apunta -hacia la cuna de Jesús, quedándose de pie junto a la de Serafín, con -orgulloso gesto_.) Sí; entra, entra; mira; acércate más: ese desgraciado -que no duerme ni llora... ¡ese es el jayón!... (IRENE _se acerca a la -cuna señalada, y arrodillándose reverente, se inclina con suprema -ternura a besar al niño. En la puerta del huerto aparece_ ANDRÉS _que -observa a las dos madres_.) - -TELÓN. - - - - -ACTO SEGUNDO - - - La misma decoración. Han pasado nueve años, nieva y es - media tarde en el mes de febrero. - - -ESCENA PRIMERA - -MARCELA, después LUISA - -MARCELA - -(_Con un chal obscuro atado a la cintura, se asoma al borde del portal -en atisbo impaciente de la borrasca, muy afligida_.) ¡Virgen Santa!... -Arrecia el temporal y Andrés no vuelve con los niños... ¡Buena locura -haberlos dejado ir!... ¿Qué será de ellos, Señor? - -LUISA - -(_Envuelta en un mantón, con abarcas, llega muy arrebujada, llamando -desde el camino_.) ¡Marcela!... ¿Dónde estás? - -MARCELA - -Aquí, ¿dónde quieres que esté? Clavada en esta linde, esperando que pase -la cellisca, pidiéndole a Dios que «aquellos» vuelvan sin mal ninguno. - -LUISA - -(_Desembarazándose un poco del chal_.) Ya sabía yo que estarías así, con -el alma en un hilo, hecha una calamidad... Por eso vine. - -MARCELA - -(_Agradecida_.) Hiciste bien. - -LUISA - -(_Mirándola con aire de reproche_.) No; si tú no vas a llegar a vieja: -¡lo digo yo! - -MARCELA - -(_Pesimista_.) ¡Poco me falta! - -LUISA - -(_Con indignación_.) Pues, hija, ¡te luciste! Vieja tú, a los treinta -años, con una salud como un roble; con esa cara; con ese pelo... ¿qué -diremos, entonces, las demás? - -MARCELA - -¡Ay Luisa, he sufrido tanto!... - -LUISA - -(_Animosa_.) Para todo da el tiempo. - -MARCELA - -¡Y lo que me espera! - -LUISA - -Mira, si te pones de pésame me vuelvo a mi casa. - -MARCELA - -(_Sentándose y poniéndole otra silla_.) ¡Si supieras lo que estoy -padeciendo! - -LUISA - -(_Sentándose_.) Pero criatura, atiéndete a razones: Andrés salió con los -muchachos ayer a media tarde. - -MARCELA - -Sí; estaba el día nublado y sereno. - -LUISA - -¡Ya lo sé!... Pensaban dar la vuelta hoy, tal como a estas horas. - -MARCELA - -Eso mismo. - -LUISA - -Y como nieva, y como en el invernal están asubio, con torta caliente y -leche abundante... ¡pues no vuelven hasta que mejore el tiempo! - -MARCELA - -(_Sin persuadirse_.) Es que Jesús está cada día peor... Yo creo que -tiene calentura: no come, no duerme... y tiemblo por él. - -LUISA - -¿No decís que el monte le prueba, y que el médico le manda subir? - -MARCELA - -Por eso subió; porque arriba duerme y come algo más, y Andrés le lleva a -menudo. - -LUISA - -(_Convencida_.) Pues habrá dormido y habrá cenado anoche. - -MARCELA - -¡Pero el frío le hace mucho daño! - -LUISA - -Tendrán buena lumbre. Además ha calentado un poco la tarde. Mira: ya me -sobra el mantón. (_Echándole para atrás sobre la silla_.) Todo eso que -ves (_Señalando hacia fuera)_ no va a durar ni veinticuatro horas. Va a -saltar el ábrego y a barrer la nevada en un periquete. - -MARCELA - -(_Que permanece ensimismada_.) ¡Ay, tú me animas! - -LUISA - -A eso he venido. - -MARCELA - -Pero no sabes... - -LUISA - -¿Qué es ello, di?: vamos a ver. - -MARCELA - -(_Con voz sorda_.) No... no. - -LUISA - -Bueno: pues no lo dices y en paz. - -MARCELA - -(_Pasándose las manos por la frente_.) ¡Dios mío! (_Para esconder su -pensamiento se levanta y vuelve a escrudiñar los horizontes_.) Cunde la -nieve; se rasan las veredas... todas las lejuras parecen una sola -mortaja... (LUISA _se asoma también a mirar_.) Oye, oye los frémitos del -aire, los clamores del agua en el fondo de la hoz... - -LUISA - -(_Le interrumpe_.) Sí, Marcela, sí; ya veo, ya oigo... Cuando hay un -temporal aquí, en el mes de febrero, suele suceder que cae la nieve; que -la tierra parece mismamente una difunta; que el viento muge igual que un -toro; que el río se pone ronco de dar voces... - -MARCELA - -Tú lo dices así porque no tienes un hijo en medio de la borrasca. - -LUISA - -¡Mujer, ni tú tampoco! El tu muchacho, valiente y robusto, que salta y -brinca lo mismo que un rebeco, está con su padre en la cabaña; no en -medio de la sierra... - -MARCELA - -(_Confusa_.) Pero Andrés se verá muy mal con el otro, enfermo... - -LUISA - -El otro... el otro... - - -ESCENA II - -Dichas y REMEDIOS - -REMEDIOS aparece en el camino con la falda por la cabeza, descubriendo -un refajo rojo. Lleva abarcas y una toquilla cruzada a la cintura. - -REMEDIOS - -¡Eh, Marcela, aquí estoy yo! - -MARCELA - -(_Asomándose a encontrarla_.) Pase, pase, tía Remedios. - -LUISA - -Venga con Dios. - -REMEDIOS - -(_Dejando caer el vestido_.) ¡Ah, tienes buena compaña! Pues, hijuca, -lleguéme acá pensando que estarías sola. - -MARCELA - -Se lo agradezco. (_Acerca otra silla para_ REMEDIOS _y las tres se -sientan_.) - -REMEDIOS - -Y a saber si habían venido los del invernal. (_Saca de una gran -faltriquera una media empezada y unos espejuelos que se pone y comienza -a tejer_.) - -MARCELA - -¡No fuera malo! - -LUISA - -Ya le digo yo, que vendrán así que escampe. - -REMEDIOS - -¡Eso es!... Y en el ínterin, no te apures, que buena cabaña tienen. - -MARCELA - -(_Sin tranquilizarse_.) ¿Y si les ha cogido fuera la nevisca, ya en el -retorno, es un suponer? - -LUISA - -(_Impaciente_.) ¿Y si llega el día del juicio final? - -MARCELA - -¡Ay, Dios mío! - -REMEDIOS - -(_Sacando de la faltriquera un mazo de algodón_.) Miray, y si no hacéis -nada, devanarme esta madeja. - -LUISA - -(_Cogiendo el mazo y desdoblándole_.) Venga; no nos ha de sobrar mucha -luz, por eso no traje labor. - -MARCELA - -Yo no puedo hacer nada: me sería imposible. - -LUISA - -(_Alargándole la madeja para que le ayude_.) ¿Ni tener aquí? - -MARCELA - -¡Ni eso! - -LUISA - -¡Válgame el Señor! (_Se levanta, cuelga la madeja en el respaldo de la -silla y se pone a devanar_.) - -REMEDIOS - -(_A_ LUISA.) Bien considero lo que padece esta infeliz, que el que tiene -un hijo solo, está siempre si le ve o no le ve. - -LUISA - -Yo, ¡como no tengo ninguno! - -REMEDIOS - -¡Y no estarás conforme! - -LUISA - -¡Qué remedio me queda! - -MARCELA - -¡Dichosa de ti! - -REMEDIOS - -(_Suspirando_.) ¡Ay, una sola he criado yo, de seis que tuve, y quisiera -meterla en un fanal! - -LUISA - -Tú, Marcela, no has pensado siempre como ahora. - -MARCELA - -Tienes razón. - -LUISA - -Esperaste a Serafín como si fuera el premio gordo. - -MARCELA - -Mucho más: hubiese dado media vida por él. - -LUISA - -Como tardaba en venir, toda te volvías ofertas y peregrinaciones... - -REMEDIOS - -¡No sabe una lo que pide! - -MARCELA - -(_Evocadora_.) Sí; me puse muchas veces en cruz a los pies de la Virgen -de la Esperanza, y fuí sola, cuando llenó la luna, a beber agua en la -fuente del argomal... - -REMEDIOS - -Dicen que tiene mucha virtud. - -LUISA - -(_Incrédula_.) Puede ser. - -REMEDIOS - -(_A_ LUISA.) ¿Tú no has hecho la prueba? - -LUISA - -No, señora; yo no. - -MARCELA - -(_Embargada en sus recuerdos_.) Una noche, la última que fuí, campaba la -luna, para mi cuenta, más grande y más luciente... Era por el mes de -mayo; estaban las árgomas en flor, olía todo el valle a madurez y un -malvís cantaba como un loco en el ansar... (_Ni_ LUISA _devana ni_ -REMEDIOS _teje_.) Llegué a la fuente, me hinqué a beber en la misma boca -del manantío, y al levantarme vi una mujer a mi lado. - -REMEDIOS - -¡Te quedarías como lela! - -LUISA - -¿No sería tu sombra? - -MARCELA - -Una sombra muerta me pareció... pero estaba viva... Tenía los ojos del -color del bosque; los pasos, chitos; el habla, muda... - -REMEDIOS - -No digas más: ya sabemos quién era. - -LUISA - -¿Y qué hiciste? - -MARCELA - -Eché a correr sin buscar el sendero. El vestido se me enganchaba en las -púas de la ramazón, y pensaba yo que «la otra» corría detrás de mí; que -me quería detener, que me iba a matar... rodé por la tierra, volví a -levantarme... - -REMEDIOS - -Sólo de oirlo se me acorta el resuello, muchachas. - -LUISA - -Y se pone un ñudo en el corazón. - -MARCELA - -Pasaron nueve años, y tengo patente en el alma, como si fuera hoy, -aquella noche blanca de luna y de miedo, llena de flores amarillas, que -me tiraban de la ropa... (_Va anocheciendo. Se oyen pasos en el corral._ -LUISA, _que sigue de pie, se asoma a ver quién llega, sin soltar el -ovillo que devana_.) - -LUISA - -Aquí viene Antonio. - -REMEDIOS - -(_A_ MARCELA, _volviendo a su labor_.) ¡No sé cómo lograste el hijo, con -el susto y la caída! - -MARCELA - -(_Aparte_.) ¡Lograrse! ¡Más se logró el de «ella»! - - -ESCENA III - -Dichas y ANTONIO - -ANTONIO con abarcas y tapabocas y un paraguas grande, de color, abierto. - -LUISA - -(_Esperando a su marido al borde del portal_.) ¿Venías a buscarme? - -ANTONIO - -No; vengo a preguntar por Andrés. - -LUISA - -No ha llegado. - -MARCELA - -(_Levantándose muy impaciente. Va al encuentro de_ ANTONIO.) ¿Sabes tú -algo de ellos? - -ANTONIO - -Ni una palabra. Pero oí decir que bajaban ahora dos pastores con el -serroján, y acerquéme por si habían traído algún mandado. - -LUISA - -No hemos visto a nadie. (_Vuelve a devanar_.) - -MARCELA - -¿Qué pastores dices? - -ANTONIO - -Manuel y Elías, de la cabaña de Cos. - -LUISA - -Y el serroján será Cándido, ¿eh? - -ANTONIO - -El mismo. - -REMEDIOS - -(_Sin dejar su calceta_.) ¡Diez años hace que espera subir hasta pastor! - -MARCELA - -(_Siempre muy preocupada_.) ¿Y a qué vienen? - -ANTONIO - -A buscar harina para la borona por si se cierra el tiempo a nevar. - -MARCELA - -(_A_ LUISA.) ¿Lo ves? - -LUISA - -(_A su marido_.) Está empeñada en que va a durar la tormenta hasta el -verano. - -ANTONIO - -Pues yo barrunto que será cuestión de pocas horas; ahí ves tú. - -LUISA - -(_A_ MARCELA.) ¡Claro, mujer! - -MARCELA - -Entonces, ¿por qué bajan con una tarde así? - -ANTONIO - -Porque se equivocaron, si a mano viene... En el monte se hacen las horas -siglos y parecen los temporales el cuento de nunca acabar. - -MARCELA - -¿Habrán pasado por Bustarredondo? - -ANTONIO - -Camino derecho no lo es... - -MARCELA - -(_Con recelo_.) ¿No dijiste que podrían traerme alguna razón? - -ANTONIO - -¡Como poder...! - -LUISA - -(_A_ ANTONIO.) ¡No la metas en confusiones! - -ANTONIO - -Es que podían. En la sierra todo está cercano, al respetive... Si se -enciende una fogata en el tu invernal (_A_ MARCELA_)_ los otros -invernales se dan por entendidos y los pastores se ponen al habla; se -ayudan, si lo han menester... - -MARCELA - -(_Que escucha recelosa_.) Yo voy a hablar con esos hombres. - -REMEDIOS - -¡Ay, qué súpita eres! - -LUISA - -Pero, ¿qué te van a decir? - -ANTONIO - -Si es por eso, iré yo. - -MARCELA - -(_Resuelta_.) No; yo misma. Voy de un pronto y vuelvo a escape. - -ANTONIO - -Y, ¿adónde? - -LUISA - -¡Eso digo! - -MARCELA - -Adonde estén. - -REMEDIOS - -¿Vas a buscarlos por todo el lugar? - -ANTONIO - -Habrán ido cada uno a su casa o, juntos, a la taberna. - -LUISA - -(_A_ REMEDIOS.) Cándido puede ser que esté con Flora, tía Remedios, que, -por lo visto, la corteja de viuda también. - -REMEDIOS - -¡Dióle por ahí...! - -MARCELA - -(_Coge el mantón de_ LUISA.) Me voy; llevo tu chal. - -LUISA - -(_A su marido_.) Anda, hombre; vete tú. - -ANTONIO - -(_Deteniendo a_ MARCELA.) Voy ahora mismo. - -MARCELA - -Es que me quedo más conforme si los hablo yo. - -ANTONIO - -Te los traigo aquí. - -LUISA - -Muy bien. - -REMEDIOS - -¡Así se hace! - -MARCELA - -(_Cediendo_.) ¿Y no tardarás? - -ANTONIO - -De la que los tope doy la vuelta. - -MARCELA - -Bueno, pues anda, sí... (ANTONIO _recoge el paraguas y sale_.) - - -ESCENA IV - -Dichas menos ANTONIO - -REMEDIOS - -(_Acomodando sus gafas y su labor en la faltriquera_.) Y yo, muchachas, -voy a dejaros; porque cavilo que ese mozón igual se me cuela donde la -hija, y se quedó sola. - -MARCELA - -Además se está haciendo tarde para usted. - -LUISA - -(_Devanando las últimas vueltas de la madeja_.) Sí; que van los caminos -muy malos. Ya está el ovillo hecho. - -REMEDIOS - -(_Coge la mano que le ofrece_ MARCELA _para levantarse_.) ¡Aúpa!... ¡Ay, -hija, estoy muy torpe! (_Se cubre otra vez la cabeza con la falda, -ayudada por_ MARCELA.) - -LUISA - -¿Conque el bueno de Cándido sigue pretendiendo a Flora? - -REMEDIOS - -No sé qué te diga, mujer. Es como si hubiera nacido de suyo con esa -condición; serroján y cortejo de la mi muchacha: de ahí no sale... -Pasaron los años, ella se cansó de esperar y casóse con otro. Ahora -enviuda, con dos rapaces, y ya le tienes ahí. - -MARCELA - -Se conoce que la quiere. - -REMEDIOS - -¿Sabrálo él...? - -LUISA - -(_A_ REMEDIOS, _dándole el ovillo_.) Tenga. - -REMEDIOS - -Dios te lo pague. (_Le mete en la faltriquera_.) Y tú, hijuca (_A_ -MARCELA_)_, no te apures; que ni al hombre ni al hijo tuyo les puede -suceder ningún percance. Son fuertes y sanotes; conque, si alguno lo -pasa mal, será el jayón... - -MARCELA - -(_Sin poderse contener_.) ¡No le llame usted así! - -REMEDIOS - -Al fin y al cabo nada te toca, y un ser tan ruino poco vale... - -MARCELA - -(_Aparte_.) ¡Dios de mi alma! - -REMEDIOS - -Tú bastante sufriste por causa «de otros»... que tienen muchas culpas -que pagar. - -MARCELA - -(_Abstraída, desesperada_.) ¡Culpas...! ¡culpas...! - -REMEDIOS - -Vaya, adiós. - -LUISA - -Adiós, y tenga cuidado dónde pisa. (_Va con ella hasta el corral._ -MARCELA _se deja caer en una silla y se cubre la cara con las manos_.) - -REMEDIOS - -(_Alejándose despacio_.) Sí; que la nieve resbala mucho. - -LUISA - -¡Ahinque bien las abarcas...! - - -ESCENA V - -LUISA y MARCELA - -LUISA - -(_Vuelve al portal y queda muy sorprendida ante la actitud de_ MARCELA.) -Pero, ¿vas a llorar ahora? - -MARCELA - -(_Con desolación_.) ¿Tú sabes lo que me ha dicho esa mujer? - -LUISA - -Nada nuevo. - -MARCELA - -(_Exaltada_.) Nada nuevo, ¿verdad? - -LUISA - -¡Claro que no! - -MARCELA - -(_Con impulso irrefrenable_.) Aquel hijo que aguardé tres años, de -rodillas a la vera del altar y de la fuente, aquel hijo que había de -servir de orgullo a Andrés y me iba a vengar para siempre de «la -otra»... es Jesús, ¿sabes?... Es Jesús, el niño maltrecho y ruin, ese -que vale poco, ese a quien llamáis con desdeño el jayón... - -LUISA - -(_Con asombro inmenso_.) Pero... ¿qué dices? - -MARCELA - -(_Delirante lanzada a la confidencia como en un vértigo_.) Que los -cambié en la cuna, que sentí el bochorno de confesar por mío al -jorobado, al que mira todo el mundo con burlas o con lástima, y mentí... -los troqué... ¡Soy una criminal! - -LUISA - -¿Te has vuelto loca? - -MARCELA - -No, Luisa; estoy en mi sana razón. - -LUISA - -(_Sentándose al lado de_ MARCELA.) Pero... ¿cómo pudiste?... - -MARCELA - -Yo sola conocí la desgracia de mi criatura. Tenían los niños tres meses -cada uno; eran como dos mellizos de semejantes y únicamente yo los -diferenciaba, cuando un día palpé en el pecho de Serafín las costillas -viciosas, los huesos retorcidos... Nublé de espanto. - -LUISA - -¿Y, entonces? - -MARCELA - -Llamé al médico. Le examinó con señales de compadecerse mucho, y sin -decir el mal que tenía, va y me pregunta:--Este niño, ¿cuál es? Yo -conocí que le iba a sentenciar para siempre, y como la comedianta que -representa una mentira, salté y repuse:--Este es el jayón. - -LUISA - -¡Te creyó a pies juntos! - -MARCELA - -Igual que al Evangelio. Aun quiso echarme flores tratándome de generosa -y buena porque criaba yo misma al infeliz... Y le sentenció a padecer -doblado y enfermo, toda la vida... - -LUISA - -¡Vaya un trance! - -MARCELA - -(_Con desesperada tristeza_.) Desde aquella hora, Serafín, el pobre hijo -de mi alma, se llamó Jesús, y ya solo fué mío en las entrañas obscuras -de mi corazón... - -LUISA - -¡Te creímos todos! - -MARCELA - -Y el primero Andrés... Así empezó mi castigo... Tuve que cuidar al niño -ajeno como si fuera el mío, y esconder para el otro el amor y la -misericordia... - -LUISA - -No lo escondiste mucho... - -MARCELA - -¡Por eso me creisteis llena de virtudes y me ensalzasteis más! - -LUISA - -¡Dabas un ejemplo tan noble! - -MARCELA - -Sí; ¡mintiendo...! Andrés me mira como a las efigies de los santos... -(_Con infinita amargura_.) sin conseguir «olvidarla»... Por bien -agradecido huye de Irene y quisiera tratar al hijo sano con todas las -finuras, creyendo que me premia... A veces le registra los ojos con -afán... (_Clavando mucho la mirada_.) así... así... como un loco... Es -que los tiene lo mismo que su madre, verdes, tristes, pungidos de penas -y de brasas... ¿te has fijado? - -LUISA - -En que son muy hermosos; pero en la semejanza no... ¡Cómo se me iba a -ocurrir...! - -MARCELA - -Pues el padre los teme y los busca sin saber por qué... Debe pensar que -engendró en mí un hijo lleno de la pasión de la otra, dueño de aquellos -ojos y de aquella mirada... En tanto se me oculta para consolar al -enfermo imaginando que es el de «ella» y que me duele ese cariño. - -LUISA - -Por desgraciado le prefiere. - -MARCELA - -¡Y también porque en él la sigue queriendo todavía!... - -LUISA - -Tú discurres demasiado. Al cabo del tiempo, Andrés no se acuerda de -Irene, que está, la pobre, acabada, consumida... - -MARCELA - -(_Con sombría expresión_.) ¡No; que le quedan los ojos! - -LUISA - -¿Querías que estuviese ciega? - -MARCELA - -(_Misteriosa_.) Pero los tiene llenos de lumbre, llenos de esperanza... -le viven, allá en la hondura, unos secretos que Andrés no puede olvidar. - -LUISA - -(_Fascinada_.) ¿Y tú los descubriste? - -MARCELA - -No, no... parecen cosa de brujería... - -LUISA - -(_Con la misma inquietud_.) ¡Cosa de sortilegio! - -MARCELA - -Es como si otras almas que sufrieron de amores y de olvidos se asomaran -al semblante de esa mujer, para rogar clemencia. - -LUISA - -(_Levantándose y sacudiendo la obsesión_.) La mitad de lo que hablas es -porque la compadeces y porque... - -MARCELA - -(_Interrumpiendo_.) Sí, dilo, dilo: porque tengo remordimientos... - -LUISA - -¡Mujer! - -MARCELA - -(_Atendiendo a rumores del camino_.) Se oyen pasos: viene gente. - -LUISA - -(_Asomándose al corral_.) ¡Si ya es de noche! - -MARCELA - -(_Observando también_.) Y ha dejado de nevar. - -LUISA - -Sin duda Antonio vuelve con los pastores. - -MARCELA - -(_Estrechando las manos de su amiga_.) ¡Guárdame el secreto, por Dios! - -LUISA - -Descuida, mujer. - -MARCELA - -¡Nadie en el mundo lo sabe más que tú! (_Llega_ ANTONIO _con los -pastores_.) - - -ESCENA VI - -Dichas, ANTONIO, ELÍAS y MANUEL. - -Los dos últimos llevan zajones a estilo del país, cayados y abarcas. - -ANTONIO - -(_A_ MARCELA.) Aquí tienes a éstos. - -ELÍAS - -Buenas noches. - -MANUEL - -Dios os guarde. - -MARCELA - -Ya disimularéis el incomodo... - -ELÍAS - -¡Bah! ¡Siendo cosa tuya y de Andrés! - -MANUEL - -¡Lástima fuera! - -MARCELA - -¿Y el serroján? - -ANTONIO - -Está en casa de Flora y dijo, dice: Dile que no puedo ir. - -LUISA - -¡Qué zoquete!... Pero no os quedéis al raso. (_Viéndoles a la orilla -del portal_.) Adelante. Voy a encender luz. - -MANUEL - -(_A_ LUISA.) Déjalo: se ve bastante así. - -MARCELA - -No, no; os vais a sentar. Ahora sacaré un farol. (_Entran bajo el -techado y se sientan todos menos las mujeres_.) - -LUISA - -Yo entro por él. (_A su marido_.) Alúmbrame tú. - -ANTONIO - -Voy. (_Sin levantarse enciende la mecha con mucha calma._ LUISA _aguarda -de pie_.) - -MARCELA - -(_A los pastores_.) Conque no pasasteis por Bustarredondo ¿verdad? -(_Sentándose_.) - -ELÍAS - -No. - -MANUEL - -No es camino ni menos pensarlo. - -MARCELA - -¡Tengo una inquietud!... Quería saber si es muy recio allá arriba el -temporal. - -MANUEL - -Pues... no sé qué decirte. (ANTONIO _alumbra a su mujer y entran en la -casa_.) - -MARCELA - -¡Ay, Dios mío; será tremendo! - -ELÍAS - -De todas suertes ya pasó lo peor. - -MARCELA - -(_Ansiosa_.) ¿Si? - -MANUEL - -¡Toma! Como que saltó el ábrego ¿no le oyes bufar? (_Se oye un trueno -sordo_.) - -MARCELA - -(_Escuchando_.) Me parece que lo que oigo es un trueno. - -ELÍAS - -Eso mismo es. - -MARCELA - -Entonces vuelve la tormenta. - -MANUEL - -Al contrario, se va hacia la costa. - -ELÍAS - -El viento la sorbe. (_Luce un relámpago_.) - -MARCELA - -(_Se santigua_.) ¡Virgen santa! - -MANUEL - -Todo ese aparato es música celestial. - -MARCELA - -¿Y en el monte cayó mucha nieve? - -ELÍAS - -¡Bastante! - -MARCELA - -¿Como cuanta? - -MANUEL - -Era nevasca, ¿sabes? de esa que cae en torbellinos y le ciega a uno. - -MARCELA - -¡Eso temía yo! - -ELÍAS - -Fué esta mañana; de repente: mostróse el cielo gacho y turbio y empezó -una cellisca que tenía que ver. - -MARCELA - -¡Ay, Señor! (_Se levanta y se acerca a la puerta por donde entraron_ -LUISA _y_ ANTONIO.) ¡Luisa! - -LUISA - -(_Desde dentro_.) Allá vamos. - -MARCELA - -Trae un jarro de vino; haz el favor: ya sabes dónde está. (_Volviendo a -sentarse_.) ¡Yo no vivo de incertidumbre! - -MANUEL - -¡Pero si ya está desnevando! - -ELÍAS - -¡Y que va por la posta! - -MARCELA - -(_Bajo su preocupación_.) ¿De modo que esta mañana hubo remolinos y -ventisca? - -MANUEL - -¡Con fuerza! - -MARCELA - -¿A qué hora empezó? - -ELÍAS - -Sobre eso de las diez. - -MARCELA - -¿Y duró mucho? - -ELÍAS - -Hasta media tarde. Así que me amainó bajamos nosotros para acá. Ya -rodaba la nube contra la llanura y en los pliegues del monte remanecía -el ábrego. - -MARCELA - -En el valle escampó bien anochecido; ahora poco. (_Salen_ ANTONIO _y_ -LUISA_. Él lleva en la mano, encendido, un farol pequeño, de cuatro -vidrios, uno de los cuales gira para servir de puerta._ LUISA _lleva una -jarra de loza con ramos de colores y un solo vaso_.) - -LUISA - -Aquí tenéis. - -MARCELA - -Sentaros. (_A_ LUISA.) Anda, sirve tú, ¿quieres? (_Se sienta_ ANTONIO.) - -LUISA - -Ahora mismo. (_Escancia y ofrece vino blanco a los pastores y luego a su -marido. Beben mientras sigue la conversación; lían cigarrillos en hojas -de maíz y los encienden en la mecha del farol, descolgándole del clavo -donde_ ANTONIO _le habrá puesto en una viga próxima. Durante la escena, -hasta el final del acto, se siguen sucediendo algunos truenos y -relámpagos de la tormenta ya lejana_.) - -MARCELA - -Estarán cubiertos los caminos allá arriba, ¿eh? - -MANUEL - -¡Hazte cargo! - -MARCELA - -¿Y será fácil perderse? - -MANUEL - -A todo nevar, sí. - -ANTONIO - -Porque le envuelven a uno el viento y los copos, y se nubla el sentido. - -ELÍAS - -Hasta puede uno ahogarse, si se tercia. - -LUISA - -(_Con censura_.) ¡Tan grave lo ponéis! - -MARCELA - -(_A_ LUISA.) ¿Ves cómo yo tengo razón en afligirme? - -ANTONIO - -Dicen estos que no. - -MANUEL - -¡Quiá! - -ELÍAS - -Andrés no sale con los muchachos de la cabaña hoy. - -MARCELA - -Pero, ¿si salió antes que empezara a nevar? - -ELÍAS - -(_Muy complaciente_.) ¡Todo pudiera suceder! - -MARCELA - -(_Alarmadísima_.) ¿Cómo dices? - -LUISA - -¡Hombre, qué ocurrencia! - -ANTONIO - -¡Qué había de salir! - -MANUEL - -En lo tocante a eso... - -MARCELA - -¿Qué? - -MANUEL - -(_Con mucha parsimonia_.) ¡Sábelo Dios! - -ANTONIO - -¡Vaya una salida! - -MARCELA - -Sí; ¡Dios lo sabe! (_A los pastores_.) ¿Y no supisteis nada del nuestro -invernal? - -MANUEL - -Nada, hija... Considera que el vuestro cae ponentino y el de nosotros -cara al sur. - -ELÍAS - -¡Si hubiéramos barruntado que andaba por allí Andrés! - -MARCELA - -Pero la bajada al pueblo es la misma. - -ANTONIO - -Desde medio camino sí... - -MARCELA - -(_A los pastores_.) ¿Y no hallasteis huella ninguna? - -LUISA - -¡Marcela, no te mortifiques más! - -MARCELA - -¡No puedo remediarlo! - -ELÍAS - -Ni vimos alma viviente: ¡estaba el monte frío y solo como un muerto! - -MANUEL - -Y nos sucedió un caso. - -ELÍAS - -Es verdad. - -MARCELA - -¿Qué fué? - -ANTONIO - -No me lo habíais dicho. - -ELÍAS - -Vale poco la pena. - -LUISA - -A ver qué es ello. - -MARCELA - -¡Sí! - -MANUEL - -Pues, veníamos por el soto de la Cruz, cuando, en esto, va el serroján y -echa un relincho que retumbó en la nieve por todas las camberas abajo. Y -quien os dice que a tal tiempo, oímos unas voces como si fueran cosa del -otro mundo. - -MARCELA - -¡Virgen de la Esperanza! - -LUISA - -¿Y qué hicisteis? - -MANUEL - -Pararnos a escuchar. - -MARCELA - -¿Entonces? - -MANUEL - -¡Todo estaba mudo, igual que antes! - -MARCELA - -¿Pero, aquel clamor?... - -ANTONIO - -La quejumbre del ábrego... - -ELÍAS - -O el eco del ijujú... - -LUISA - -¡Claro está! - -MARCELA - -¿No sería la voz de Andrés? - -ELÍAS - -¿Por aquellos rodales? - -MARCELA - -¿O el llanto de un niño? - -LUISA - -(_A_ MARCELA.) ¡Lo que tú amontonas, criatura! - -MANUEL - -¡Cosa muy amarga parecía! - -MARCELA - -(_Desolada_.) ¡Me consume el miedo! - -ELÍAS - -Para mi cuenta fueron los crujidos del invernal ruinoso. - -ANTONIO - -Justo: que se hundía al peso de la nieve. - -MARCELA - -¿Y no fuisteis allá? - -ELÍAS - -¿A qué habíamos de ir? - -MARCELA - -(_Dominada por su inquietud_.) Por si algún caminante se hubiera -guarecido y demandara socorro. - -ANTONIO - -No, mujer; por el monte no transita ningún forastero. - -ELÍAS - -Y los del país no asubiamos en el soto de la Cruz. - -MARCELA - -(_A_ MANUEL_, que parece reservado_.) ¿Tú qué piensas, Manuel? - -LUISA - -(_A_ MANUEL _aparte_.) ¡No la atemorices! - -MANUEL - -(_Después de pensarlo_.) Pues... en finiquito: yo pienso... que todos -tenéis razón. - -ELÍAS - -(_Riendo_.) Está bien. - -ANTONIO - -(A MARCELA.) Mira: el invernal ese que cruje y se está hundiendo, no es -camino de Bustarredondo, ni semejante cosa. - -MARCELA - -(_Con recelo, a los pastores_.) ¿No? - -ELÍAS - -No; queda muy a trasmano. - -MANUEL - -¡Mucho! - -LUISA - -(_A_ MARCELA.) ¡Bien lo sabes tú! - -MARCELA - -(_Con desaliento_.) ¡No sé nada! - -ELÍAS - -(_Haciendo ademán de levantarse_.) Conque, Marcela, si no mandas más... - -MANUEL - -Sí; nos iremos. - -ANTONIO - -(_A su mujer_.) Y también nosotros. - -LUISA - -Sí. (_Todos se levantan_.) - -MARCELA - -(_Dominándose_.) ¿No queréis otro vaso de vino? - -ELÍAS - -Ya basta. - -MANUEL - -Se agradece. - -ANTONIO - -(_A_ MARCELA.) A la mañanuca temprano yo vendré por aquí a ver lo que se -te ocurre. - -LUISA - -Y yo lo mismo. (_Vacilando_.) ¿Tendrás miedo esta noche? - -MARCELA - -Para la soledad no soy medrosa. - -ANTONIO - -(_A su mujer_.) Puedes quedarte con ella. - -LUISA - -Eso estaba cavilando. - -MARCELA - -No. (_Ante el ademán insistente de_ LUISA.) No he de ceder. Que mañana -madrugues, eso sí. (_Los pastores han recogido sus cayados y aguardan en -el corral.) (_LUISA _se pone el mantón_.) - -MANUEL - -(_Desde fuera_.) Si hacia el mediodía no ha bajado Andrés, iremos a -buscarle. - -ELÍAS - -(_A_ MARCELA.) Tú dispones. - -MARCELA - -Gracias por todo... ¡Ah! llevaros el farol. (_Le descuelga y se le -ofrece a la orilla del portal_.) - -LUISA - -¿Te íbamos a dejar a oscuras? - -MARCELA - -Encenderé el candil. - -ELÍAS - -No es menester luz, no. - -ANTONIO - -La nieve nos alumbra. - -ELÍAS y MANUEL - -Buenas noches. - -MARCELA - -Que descanseis. - -LUISA - -(_Volviendo unos pasos atrás._) A ver si te acuestas y duermes. - -MARCELA - -(_A media voz_.) ¡Ay, pídele a Dios por mí! - -LUISA - -(_En el mismo tono_.) Sosiégate, mujer, ten confianza... - -ANTONIO - -(_Ya en el camino esperando a_ LUISA.) ¿Vamos? - -LUISA - -(_A su marido_.) Allá voy. (_A_ MARCELA _abrazándola_.) Adiós... - -MARCELA - -Adiós... (_Desaparecen en el campo_.) - - -ESCENA VII - -MARCELA, luego IRENE - -MARCELA permanece al borde del portal con el farol en la mano, inmóvil, -aterrados los ojos. No se sabe si escucha o aguarda. La noche se aclara -con la nieve; brillan algunos relámpagos; suena el toque de las -oraciones. - -MARCELA - -(_Sale de su quietud con un largo suspiro y se santigua_.) ¡Las -oraciones! ¡Si yo pudiera rezar!... ¡Y un poco he desahogado el corazón -que se me quería partir! (_Apaga el farol y le deja en el suelo_.) No me -hace falta luz: ¿para qué? He de estarme en esta orilla de cara al cielo -y a la nieve, esperando, esperando... ¿Qué espero?... Aquí se me figura -que sufro, más cerca del inocente que sufre... más lejos del castigo... -¡Aquellas voces del soto de la Cruz! (_Levanta la cabeza, mira al campo -y se estremece. Una sombra enlutada va acercándose con sigilo._ MARCELA -_se recoge al fondo del portal_.) ¡Ah...! ¡Una sombra, Dios mío!... La -sombra de una mujer... No es un fantasma, no: bien cierta la descubro... -Es «ella»... siempre «ella»... Padece por la misma criatura que yo; la -empuja hacia mí esta misma inquietud que me consume... ¡Nos come un solo -penar! (_Con vehemente impulso de compasión, llamando, ensordecida la -voz_.) ¡Irene... Irene! - -IRENE - -(_Estremecida, adelantándose_.) ¡Marcela! ¿Eres tú? - -MARCELA - -Ven. - -IRENE - -(_Acercándose dudosa_.) ¿Es verdad que me llamas?... ¿Estás ahí? - -MARCELA - -Te llamo: aquí estoy. - -IRENE - -¡No te veo! - -MARCELA - -Porque llegas de la claridad... En cambio a mi se me hace que vienes -toda llena de luz. (_Sale a recibirla_.) - -IRENE - -(_Pasándose las manos por los ojos_.) Me ciega la blancura de la -nieve... ¿Estás sola? - -MARCELA - -Sí. - -IRENE - -(_Trémula, con la voz tapada_.) ¿Han vuelto? - -MARCELA - -(_Con tono igual_.) ¡No! - -IRENE - -¿Y qué hacías? - -MARCELA - -Esperar... ¿y tú? - -IRENE - -Yo también. - -MARCELA - -Esperaremos juntas. - -IRENE - -¡Si me dejas! - -MARCELA - -Ven. (_Al salir a buscarla atisba otra vez el celaje_.) Has traído la -bonanza. Ya se afinan las nubes... Repara cómo se hiende el cielo y las -estrellas se asoman a ese retal azul... - -IRENE - -(_Fijándose donde_ MARCELA _dice_.) Parece que se miran y que -tiemblan... - -MARCELA - -(_Muy conmovida_.) ¡Lo mismo que nosotras! (_Luce un relámpago; a su -resplandor las dos mujeres se miran temblorosas con suprema ansiedad_.) - -IRENE - -¡Marcela! - -MARCELA - -(_Tendiéndole la mano_.) ¡Ven! - -TELÓN - - - - -ACTO TERCERO - - - Una cocina montañesa con el llar en el suelo, gran - campana, espetera brillante, de cobre, colmada botijera y - bancos rústicos de nogal. Hay varios taburetes de la - misma madera, una puerta lateral que comunica con el - interior, y otra grande, abierta sobre el portal con una - ventana pequeña en la misma dirección. Ha pasado la noche - y ha salido el sol encima de la nieve: su luz debe - asomarse a la escena. - - -ESCENA PRIMERA - -LUISA y ANTONIO - -LUISA - -(_Trajinando_.) ¡Qué cosas se ven en este mundo!... ¡Mira que llegar yo -aquí al amanecer y encontrarme a Irene y a Marcela juntas en un mismo -banco! - -ANTONIO - -(_Con alguna suficiencia, mientras pasea y fuma_.) Las mujeres sois así: -tan repentinas para aborrecer como para perdonar. - -LUISA - -Ellas no se aborrecen... - -ANTONIO - -Pues esa es la cuestión; que en los quebraderos de esta casa todo el -personal es de valía... Marcela una venturada que no hay más que -pedirle; ya lo estamos viendo; mejor criatura no cabe. Andrés, bueno a -carta cabal, amigo de los pobres y pronto a sacarnos de un apuro al que -más y al que menos... ¡Da en cara verle padecer el humor de la -melancolía! - -LUISA - -(_Cavilosa_.) ¡Sí; llevas razón! - -ANTONIO - -Y si vamos a Irene, otra infeliz. Desde el percance aquel no ha vuelto a -dar qué hablar ni ese es el camino... Ella trabaja, sola y enferma, dale -que dale, y puja con la vida siempre clavando los ojos en este llar, -donde le recogieron al hijo. - -LUISA - -¡Por ahí duele! (_Acabó de ordenar la cocina y atiende con mucho -interés a la conversación: hablan en voz discreta_.) - -ANTONIO - -¿Y van a estar los tres como en el Purgatorio, talmente, hasta el sin -fin de los años? - -LUISA - -(_Desanimada_.) ¡Qué sé yo! - -ANTONIO - -¡Es el sino de las personas, no digas!... Nacen con la negrura de un -desvelo, como quien saca una pinta en la piel, y arrastran aquella nube -hasta que vuelven a la tierra. - -LUISA - -¡Será... será! (_Pausa_.) - - -ESCENA II - -Dichos y MARCELA - -MARCELA - -(_Saliendo del interior, siempre con aire inquieto_.) ¡Qué largas se me -van a hacer las horas de aquí al mediodía! - -ANTONIO - -Paréceme que antes no pueden venir. Porque Andrés aguardará a que el -sol caliente para traer a los muchachos poco a poco. - -LUISA - -Y si no llegan a eso de las doce, suben a buscarlos. - -ANTONIO - -(_A_ MARCELA.) No sé si habrán subido ya; porque todo el pueblo está -pendiente de tus cavilaciones. - -MARCELA - -Nos queréis bien. - -ANTONIO - -Merecido estará. - -LUISA - -(_A_ MARCELA.) ¿Por qué no te acuestas un rato y yo me quedo aquí a la -mira? - -MARCELA - -No estoy cansada... Después de calentarme a la lumbre maté el frío y el -sueño y no me importaría quedarme en vela otra noche. - -LUISA - -¡Gastas recia salud! - -MARCELA - -¡Si la pudiera repartir!... - -ANTONIO - -(_A_ MARCELA.) Ya que no mandas ninguna cosa voy a soltar el ganado y -volveré más tarde. - -LUISA - -Es lo mejor. - -MARCELA - -Sí; comeréis con nosotros. - -ANTONIO - -Hasta luego. (_Sale despacio_.) - -LUISA - -(_A_ ANTONIO.) ¿Sabes qué hora es? - -ANTONIO - -(_Deteniéndose en la puerta a mirar hacia delante quitándose el sol con -la mano_.) Las ocho dadas, que ya cayó la sombra en la cerca del -maestro. - - -ESCENA III - -MARCELA y LUISA - -MARCELA - -Entonces, si te puedes quedar aquí voy un rato a la iglesia. Se me hará -el tiempo más corto y aprovecharé la blandura que siento en el corazón. - -LUISA - -Yo te aguardo lo que necesites, y contenta, porque te veo más animosa. - -MARCELA - -¡Qué buena eres conmigo! - -LUISA - -Si te sirvo de algo no haré más que corresponderte. - -MARCELA - -Me sirves de mucho. Desde ayer puedo rezar y no se me endurecen los -pensamientos, cerrados en la esclavitud... Es como si te diese un poco -de este peso que me agobia. - -LUISA - -Me lo diste y se me aposentó aquí. (_Señalándose el pecho_.) - -MARCELA - -Pues con llevarlo tú me alivias. Me consuela saber que tengo a quién -decirle hasta dónde se me hunde la compasión y la ternura por Jesús; -como le quiero de un modo diferente a las otras madres que en el hijo -disfrutan bienandanzas y goces... En mí todo el amor es una cuita que me -consume... un dolor que me parte las entrañas... - -LUISA - -¡Así será para Irene! - -MARCELA - -¡Te acordaste de ella!, ¿verdad? ¿Qué haré yo, Luisa? - -LUISA - -¡Bien lo considero!... - -MARCELA - -Muchas veces en tantos años de padecer, tuve tentaciones de confesar a -gritos mi culpa, que a todos nos aflige. - -LUISA - -¡Es un caso muy fuerte! - -MARCELA - -(_Con pasión_.) ¡Y está Andrés por el medio! - -LUISA - -Pero él es tu marido. - -MARCELA - -(_Sordamente_.) ¡Por gratitud! - -LUISA - -¡No, mujer! - -MARCELA - -¡Por Serafín! - -LUISA - -¿No dices que quiere más al otro? - -MARCELA - -En el hijo dañado le tira la pasión; en el saludable el orgullo... - -LUISA - -Andrés es bueno... - -MARCELA - -Sí, pero no la olvida; no la puede olvidar, ¡y si supiera!... - -LUISA - -¿Y cómo anoche la diste arrimo? - -MARCELA - -No te lo sé decir... Toda la lástima y el sentimiento subiéronse a mi -boca de un pronto. «Estaba» ahí esperando como yo: la llamé y vino. -Juntas lloramos y yo sentí consuelo al cobijarla. Pero si nos hallaste -juntas... ¡nos apartaban muchas cosas!... - -LUISA - -¡Se te haría la noche un siglo! - -MARCELA - -Al revés... se me pasó como un vuelo. Las penas se me pasmaron aturdidas -y ya no supe si yo era yo. - -LUISA - -Estarías trasoñada. - -MARCELA - -Estuve con los ojos abiertos como ahora. - -LUISA - -(_Con mucho interés_.) ¿Y ella? - -MARCELA - -Ella, igual. - -LUISA - -¿Hablasteis? - -MARCELA - -(_Con voz sorda_.) No: lloramos. - -LUISA - -¿Y no te dió recelo su mirada como otras veces? - -MARCELA - -Ninguno: con el llanto se le apagó la lumbre de los ojos... - -LUISA - -Parece mentira... Ahí en la soledad oscura, yo lo que tú me traspaso de -miedo. - -MARCELA - -Había mucha luz. Como está creciendo la luna, quebró las nubes y se puso -cada vez más blanca la noche... Según el ábrego iba deshaciendo la -nieve, llenóse el valle con el vocerío de la riada... - -LUISA - -(_Interrumpiéndola_.) ¡Ya lo creo! Estaban rotos los azutes del ansar y -los saetines del molino. - -MARCELA - -Y bajaban despeñados los chortales del monte. ¿Los oíste? - -LUISA - -¡Qué había de hacer! - -MARCELA - -(_Con honda evocación_.) Pues yo no sabía si aquel llorar tan grande era -de Irene o mío, o de todas las tristezas de la vida juntas. - -LUISA - -Es que soñabas sin dormir. - -MARCELA - -Con todo y eso, no se me despertaron las agonías tan duras como ayer y -ahora parece que se me derrite un poco la pesadumbre con el sol. - -LUISA - -(_Alentándola_.) Sí, Marcela, a ver si te recobras: Dios te ayudará. - -MARCELA - -(_Con alguna esperanza_.) ¡Ay!, mucho se lo tengo que pedir... Voy a -buscar la mantilla. (_Entra en la casa_.) - -LUISA - -(_Sola_.) Y yo a sacar unos cántaros de agua y a gobernar allá dentro. -(_Hay un silencio, mientras el cual_ LUISA _dispone los cántaros_.) - -MARCELA - -(_Sale con la mantilla en la mano y se la va poniendo_.) Si algo ocurre -te acercas a llamarme, ¿eh? - -LUISA - -Vete sin cuidado. (_Se va_ MARCELA.) ¡Pobre criatura! ¡Lo que ella pena -y se martiriza por el amor del su hombre!... Y él, tan amargo y -sobrecogido como si la ventura le supiera a hieles. ¡Qué vida, Señor! - - -ESCENA IV - -CARMEN y LUISA - -CARMEN - -(_Llega con un cántaro y un botijo a sacar agua también. Habla con tono -de misterio y emoción_.) Una que va por ahí delante, ¿es Marcela? - -LUISA - -Lo será, porque acaba de salir. - -CARMEN - -Víla al doblar la cerca del maestro y no pude fijarme bien. ¿Iba a la -parroquia? - -LUISA - -Eso mismo. - -CARMEN - -Entonces, ¿no sabéis lo que pasa? - -LUISA - -(_Con inquietud_.) No..., ¿qué? - -CARMEN - -Pues dicen que bajó Andrés con un muchacho sólo entre los brazos y que -al otro le dejó muerto encima de la nieve. - -LUISA - -(_Muy apurada_.) ¿Cuándo? ¿Quién lo dice? - -CARMEN - -El serroján lo habló en la mi cambera. - -LUISA - -Pero, ¿dónde están? - -CARMEN - -Venía Cándido de casa de Flora y decía que estaban allí; que llegaban -aterecidos y los querían fortalecer un poco, antes que los viese -Marcela. - -LUISA - -¿Será verdad?... ¡Era lo que faltaba!... ¿Y cuál niño dicen que pereció? - -CARMEN - -Eso no lo sé. - -LUISA - -¡Ay, no quisiera encontrarme aquí! - -CARMEN - -Yo me vine a buscar agua para enterarme de si era cierto. - -LUISA - -(_Perpleja_.) ¿Y qué hago yo ahora?... No; a Marcela no la llamo hasta -saber... - -CARMEN - -(_Mirando hacia el camino_.) ¡Ahí vienen! - -LUISA - -(_En la misma actitud_.) ¡Andrés!... ¡Si parece más viejo!... ¿Qué habrá -sucedido? - - -ESCENA V - -Dichas, ANDRÉS, MANUEL, ELÍAS; después ANTONIO. - -ANDRÉS - -(_Con la cabeza descubierta. En zapatos; traje de pana con remonta. -Aspecto de fatiga y desesperación. A_ LUISA.) ¿Marcela? - -LUISA - -(_Temblando_.) No está. - -ANDRÉS - -¿Cómo?... - -LUISA - -Fué a la iglesia y vendrá en seguida... Pero, ¿qué te pasa? - -ANDRÉS - -(_Se deja caer en una silla, con la frente entre las manos. Todos le -rodean en actitud solícita y penosa_.) ¡El jayón!... (_Con amarguísimos -acentos_.) No era más que eso..., ¡un pobre jayón!... - -LUISA - -(_A los pastores_.) ¿Qué dice? - -CARMEN - -(_Comprendiéndolo_.) ¡Es Jesús el que ha perecido! - -ELÍAS - -Sí. - -LUISA - -¡Virgen de los Dolores! - -MANUEL - -¡Y del mal, el menos! - -ANDRÉS - -(_Levantando la cabeza; saturada la voz de amargura_.) ¡Eso es!... Un -niño sin padres, raquítico, inútil, para nada sirve en el mundo. - -MANUEL - -Hombre, eso no... (_Alusivo_.) Bien consideramos la pena tuya. - -ELÍAS - -(_En el mismo tono_.) Y conocemos que él y tú... ¡Claro está! - -CARMEN - -(_Corroborando_.) ¡Las cosas de la vida!... - -LUISA - -(_Aparte_.) ¡El hijo de las dos madres!... - -ANTONIO - -(_Llega buscando a_ ANDRÉS _y le abraza contristado_.) Andrés: supe -ahora mismo la desgracia... - -ANDRÉS - -(_Con honda intención_.) Una desgracia, sí... aunque no lo parezca. - -ANTONIO - -¿Quién lo había de pensar? Ibamos a subir a buscarte sólo por tu mujer. -(_Mirando alrededor_.) ¿Dónde está ella? - -CARMEN - -Yo iré a llamarla. - -LUISA - -(_Deteniéndola con viva ansiedad_.) No vayas, no... Ahora viene... - -ANDRÉS - -¡A tiempo llegará! - -ANTONIO - -(_A los pastores_.) ¿Dónde le encontrasteis vosotros? - -ELÍAS - -Vímosle bajar por la calzada y fuimos a ayudarle. - -MANUEL - -Venía con cara de difunto, cargado con el hijo. - -ANTONIO - -¿Y Serafín? - -ELÍAS - -La tía Remedios le está aliñando para traérsele a su madre. - -LUISA - -(_Aparte_.) ¡Pobre Marcela! - -ANTONIO - -(_A_ ANDRÉS, _que permanece absorto en un dolor sombrío_.) Pero ¿cómo -fué eso? - -ANDRÉS - -¡Por mi culpa! - -ANTONIO - -A ver: dilo. - -MANUEL - -Sí, hombre, cuenta. (_Todos se preparan a escuchar con mucho interés_.) - -ANDRÉS - -¿Qué voy a deciros? No vale para contado. (_Pausa_.) Cuando ayer -barrunté la nieve en los cielos y en el aire, quise venir antes que -reventara la nube, creyendo que había lugar... - -ELÍAS - -¿Y salisteis? - -ANDRÉS - -Esa fué mi torpeza. Jesús no había querido almorzar. Ardía y temblaba, y -me entró la prisa de traerle. Como a la hora de camino, en la mitad del -monte, nos alcanzó la lluvia de través, un cierzo helado que se volvía -nevasca, todo envuelto en huracanes. Entonces quise volverme al -invernal... Pero ya estaban rasas las veredas: nos cegaba la nieve; -perdí el tino y erré el sendero. - -MANUEL - -¡No hay mucho que asombrarse! - -ELÍAS - -¡El temporal aturde al más valiente! - -ANTONIO - -¡El monte es cosa muy seria! - -ANDRÉS - -(_Con la voz traspasada por el desaliento_.) ¡Para qué voy a contaros -más! - -ANTONIO - -Sí: acaba. - -CARMEN - -¿Cómo fué lo del niño? - -LUISA - -¡Dilo pronto, Andrés! - -ANDRÉS - -¡Que le roían la tristeza y la enfermedad y no pudo resistir como el -otro!... Fuí tirando por ellos monte arriba igual que un orate, pensando -acertar con la cabaña. Puse en los hombros a Jesús y llevé de la mano a -Serafín no sé qué tiempo... Era todo el aire una pura cellisca y la -tormenta rodaba con tronidos y relámpagos. - -MANUEL - -¡Pues no bregaste tú poco! - -ELÍAS - -Sí; que empezó a tronar a media tarde. - -ANDRÉS - -¡Y a escampar también! - -ELÍAS - -Eso. - -ANDRÉS - -Pero ¿sabéis dónde estábamos a aquella hora? - -MANUEL - -¿Dónde? - -ANDRÉS - -En el soto de la Cruz. - -MANUEL - -(_Alteradísimo_.) ¿En el invernal? - -ANDRÉS - -Sí. - -ELÍAS - -¿Y diste unas voces? - -ANTONIO - -¡Marcela acertó! - -LUISA - -¡Fué una corazonada! - -ANDRÉS - -(_A los pastores, muy asombrado_.) ¿De qué sabéis?... - -MANUEL - -¿Oíste el ijujú? - -ANDRÉS - -(_Levantándose, con tremenda ansiedad_.) Me lo pareció: ¿erais vosotros? - -ELÍAS - -(_Desolado_.) Sí; ¿cómo íbamos a pensar que eras tú? - -ANDRÉS - -Pero ¿escuchasteis mi grito? - -MANUEL - -¡El tuyo fué; no le tuvimos por cosa humana! - -ELÍAS - -Contamos que al hundirse gemía el invernal... - -MANUEL - -¡Que aullaba el viento!... - -ANDRÉS - -(_Entre dolido y desesperado_.) ¡No me disteis socorro! - -MANUEL Y ELÍAS - -(_Muy afligidos, abrazándole_.) ¡Andrés! - -ANTONIO - -(_Con cierta pavura_.) El monte es así, como una madriguera... - -MANUEL - -(_En el mismo tono_.) ¡Igual que una sima!... - -ELÍAS - -(_A_ ANDRÉS.) Repara que tampoco tú fiaste en nuestra voz. - -ANDRÉS - -(_Muy abatido_.) Tampoco; asubié en la cabaña porque ya no podía Serafín -andar ni yo mismo debatirme contra la fatiga y la inquietud. Esperaba -allí una ayuda de Dios: ¡llegó el milagro y no tuve fe!... Respondí con -un grito a otro apagado entre la nieve y el vendaval; pero respondí sin -confianza, como quien sueña o tiene calentura, y no hallé amparo... - -ANTONIO - -(_Profético_.) ¡Es el destino de cada cual! - -LUISA - -(_Llorosa_.) ¡Qué lástima! - -CARMEN - -(_Lo mismo_.) Da mucha compasión. - -ANDRÉS - -(_Vuelve a sentarse, caído en su quebranto_.) ¡Sí; la suerte suya!... -¡Tenía que morirse a las inclemencias del cielo, según había nacido! - -LUISA - -¿Fué allí en el invernal? - -ANDRÉS - -Ni eso siquiera. Toda la noche padeció sin lamentarse, con los ojos más -despiertos que nunca, mientras Serafín, deshambrido y cansado, acabó por -dormirse. Bajo las hendeduras abiertas a los temporales no les hallé -apenas el abrigo de un rincón y ni un puñado de rozo o de escamonda para -mullirles una cama. Quise darles calor con mi cuerpo y no logré que -Jesús dejara de temblar... - -MANUEL - -A lo menos tuviste luna. - -ANDRÉS - -Sí; muy grande y muy amarilla; ¡más triste que las mismas tinieblas!... - -LUISA - -¿Y después? - -ANDRÉS - -De amanecida empezó a crujir la techumbre con señales de hundirse. Saqué -a los niños fuera, de un brazado, y se vino abajo lo que quedaba del -invernal. - -ANTONIO - -¡Miray que es mala suerte! - -MANUEL - -¡Apañado estuvo! - -LUISA - -(_A_ ANDRÉS, _apremiante_.) ¿Y qué? - -ANDRÉS - -Era en el valle de noche, pero hacía bonanza y ya en las cumbres quería -salir el sol. Cobré ánimo, tomé rumbo de cara a la llanura y volví a -cargar con Jesús; ya no le ardían más que los ojos y parecíame que -estaba mejor. Pero Serafín, al despertar, sintió hambre y empezó a -dolerse, muy cansado y lloroso. Y va y me dice:--Me quieres menos que a -Jesús; por eso le llevas siempre a él... (_Con la voz muy ensordecida_.) -¡Tenía razón!... Yo entonces preguntéle al dañado. ¿Puedes andar? Y fué -y contestó:--Sí. Le posé y cargué al otro... Al poco tiempo rodaba en la -nieve Jesús detrás de mí. Conté que se había resbalado y quise -levantarle, pero no se movía; estaba yerto. Me hinqué al lado suyo; le -llamé:--¡Jesús... Jesusín!... y comenzó a reirse... ¡ja ja ja!... (_Ríe -de un modo siniestro_.) - -LUISA - -(_Con asombro mientras todos se alarman_.) ¿A reirse? - -ANDRÉS - -(_Poseído por la profunda emoción de su relato, se obsesiona con el -recuerdo de la risa fatal, y la repite aunque con la mano sobre la boca -la quiere contener_.) ¡Ja ja ja!... Así ríen los que se hielan. (_Sigue -riendo_.) - -CARMEN - -¡Se trascorda! - -ANTONIO - -(_Asustado_.) Pero, hombre; ¿estás en ti? - -ANDRÉS - -(_Se domina, se levanta y continúa con la más elevada pesadumbre_.) ¡Lo -estoy!... Íbase la risa del niño por el monte abajo sin dejar de -oirse... ¡todavía se oye!... y los ojos le relucían como un cristal, -llenos de lágrimas, abiertos contra las nubes, mirando al sol... Dentro -de ellos el alma fuese apagando como un cirio cuando se consume; hasta -que se le nublaron los últimos ardores con una sombra muy fría, y toda -la carne de la criatura se cuajó en cera mortal... (_Las mujeres -sollozan; los hombres se muestran muy enternecidos_.) Eché a correr con -el hijo que me quedaba y dejé allí solo al inocente... No le sirvieron -estos brazos míos para nacer ni para morir... Una noche, hace ya nueve -años, temiendo que pereciese de frío y de hambre, le abrí esa puerta y -le calenté en ese llar... ¡Bendita sea la mujer que le remedió!... Pero -Jesús traía consigo la condena, arrastraba una culpa, y luego de padecer -toda su vida, tenía que morir de hambre y de frío, sin un regazo, sin un -consuelo... ¡delante de mí!... - - -ESCENA VI - -Dichos, IRENE, después MARCELA - -IRENE - -(_Llega en silencio cuando_ ANDRÉS _pronuncia las últimas palabras. -Demuestra una ansiedad desgarradora_.) ¡Andrés... Andrés!... ¿Qué es lo -que dices? - -ANDRÉS - -(_Con un grito inexplicable_.) ¡Irene!... ¿Tú?... - -IRENE - -(_Mirándole con suprema angustia_.) ¿Es verdad que dejaste a Jesús -muerto en el monte, solo, encima de la nieve? - -ANDRÉS - -(_Bajando la cabeza al peso de toda su amargura_.) ¡Es verdad! - -IRENE - -(_Trastornada por la pena_.) ¡Ah! ¿Qué has hecho de él?... ¿Qué has -hecho, di? - -ANDRÉS - -¡Lo quiso Dios! - -IRENE - -(_Desesperada_.) ¡Mi hijo... mi hijo! (ANDRÉS _hace un generoso -movimiento para recibirla en sus brazos pero se detiene con un sollozo -y_ LUISA _y_ CARMEN _la reciben en los suyos piadosamente_.) - -LUISA - -(_A_ IRENE _y_ ANDRÉS.) ¡Se os escapa a gritos el secreto! - -MARCELA - -(_Sin aparecer, llamando con ansia_.) ¡Luisa!... ¡Luisa!... - -ANTONIO - -¡Ahí viene Marcela! - -ANDRÉS - -(_Dominándose_.) Mucho la debo, pero algo se lo voy a pagar. - -IRENE - -(_En medio de su llanto_.) ¡Sí; con mi carne!... - -ANDRÉS - -(_Mordiendo la frase con pasión_.) ¡Y con la mía! - -LUISA - -(_Ha salido a recibir a_ MARCELA _que llega desolada, con la mantilla -caída en los hombros_.) ¡Detente... aguarda! - -MARCELA - -(_Desasiéndose_.) ¡No... no!... ¿Dónde está Andrés? - -ANDRÉS - -(_Acogiéndola en un abrazo_.) ¡Aquí! - -MARCELA - -(_Mirando en torno suyo como una loca_.) ¿Pero qué sucede? ¿Dónde están -los niños, dónde? - -ANDRÉS - -(_Solemnemente_.) ¡Salvé al hijo tuyo, mujer! - -MARCELA - -(_Convulsa_.) ¿Al mío?... ¿al mío?... ¿A cuál? - -ANDRÉS - -Al tuyo: ¡a Serafín! - -MARCELA - -(_Con un grito indecible_.) ¡Hijo de mi alma! (_Oculta la cara entre las -manos con infinita desolación... Después de una pausa habla -exaltadamente_.) ¡No, ese no es el mío, no; el mío es el otro, el otro! - -IRENE - -(_Absorta_.) ¿Qué dices? - -ANDRÉS - -(_Asombradísimo_.) ¿Cómo? - -TODOS - -(_Con vivísima ansiedad_.) ¿Qué? - -MARCELA - -(_A_ ANDRÉS.) Dime tú qué fué del infeliz. ¿Dónde está?... ¿No -alienta?... ¿No le veré ya nunca, nunca? - -ANDRÉS - -(_Angustiado_.) ¡Vivo, nunca! - -MARCELA - -(_Abrumadísima_.) ¡Ah! - -ANDRÉS - -(_Siempre con voz opaca_.) Le alcanzaron la nieve y el mal... y le dobló -la muerte allá arriba. - -MARCELA - -(_Delirante_.) ¡El castigo, el castigo! - - -ESCENA VII - -Dichos, REMEDIOS y SERAFÍN - -REMEDIOS - -(_Llevando de la mano al niño, que viste blusa y pantalón largo y -representa nueve años muy gentiles_.) Aquí tenéis al muchacho tan -campante. - -MARCELA - -(_Mira al niño con extravío y le empuja al medio de la escena_.) Pues -éste, éste es Jesús, el jayón... Te le devuelvo, Irene, toma: ¡no llores -más por él! - -IRENE - -¿Que este es Jesús?... ¡Mi hijo!... ¿No me engañas? - -ANDRÉS - -(_A Marcela, con ansiosa inquietud_.) ¿Pero es verdad? - -LUISA - -(_Suplicante_.) ¡Marcela, por Dios! - -MARCELA - -(_A su marido_.) ¡Es verdad! (_A_ IRENE.) ¡No te engaño! (_Señalando al -niño_.) Quise valerme de él contra ti, y no quiso el que todo lo -puede!... Este niño es _el vuestro_, el saludable y dulce, el de los -ojos verdes que embrujan como los tuyos. (_Habla con pasión y violencia, -arrepentida y desesperada a un tiempo, mientras_ IRENE _se sacia mirando -al hijo y le tiende los brazos_.) ¡Fíjate! Cuando Andrés le mira, es -igual que si te mirase a ti. - -IRENE - -(_Mirando y abrazando al niño, que se resiste asustado_.) ¡Yo no pienso -en Andrés! - -MARCELA - -(_Con lógica brutal_.) ¡La que se lleva al hijo se lleva al hombre! - -IRENE - -No; al hijo nada más; al hijo, sí; ¡ven! (_Muy codiciosa_.) - -JESÚS - -(_Lloroso, muy aturdido, queriendo irse con_ MARCELA.) ¡Madre! - -ANDRÉS - -(_Aparte_.) ¡No acabo de creerlo! - -MARCELA - -(_Echando al niño con brusquedad en brazos de_ IRENE.) ¡Esa es tu madre! -(_A ella_.) ¡Tómale!... Te le doy y me quedo sola en el mundo, como -estabas tú... - -ANDRÉS - -¡Calla, calla, te confiesas a voces! - -MARCELA - -(_Con infinita amargura_.) ¡Como los sentenciados a muerte! (_Haciendo -un ademán de huída_.) Ahora... ¡adiós! - -ANDRÉS - -(_Adelantándose a detenerla_.) ¿Que te vas? ¿adónde? - -MARCELA - -(_Pugnando por soltar la mano con que la sujeta su marido_.) Por la -nieve adelante, por los caminos altos donde las criaturas perecen de -frío y pesadumbre... - -IRENE - -(_Aparte_.) ¡Como el hijo suyo! - -ANDRÉS - -(_Compasivo_.) ¡No, eso no! - -MARCELA - -(_Con obscura intención_.) Si cada alma vuelve a su estrella, yo quiero -acercarme a la mía sola y en paz. - -ANDRÉS - -Y yo no puedo abandonarte. - -MARCELA - -(_Imperiosa, magnífica en su terrible desesperación_.) ¡Déjame, Andrés! -Ya oíste mi culpa: no te acuerdes más de mí! - -ANDRÉS - -(_Muy sombrío_.) ¡No sé lo que oigo! - -MARCELA - -¡Sí; lo que no sabes lo adivinas!... Nada me preguntes ni me prometas: -me duele tu caridad... ¡Quédate con ellos! - -ANDRÉS - -(_Vacilante_.) ¡Pero, aguarda! - -MARCELA - -¡No! ¡Quiero acabar de arrancarme el corazón! (_Volviéndose a la gente -que escucha con murmullos de inquietud y compasión_.) Que nadie me siga: -¡Que nadie me busque! - -ANDRÉS - -(_Porfiando débilmente_.) ¡Marcela! - -MARCELA - -(_Empujándole hacia_ IRENE _y_ JESÚS _con un sollozo que más parece un -rugido_.) ¡Quédate ahí! (_Huye desatinadamente, mientras_ IRENE _y_ -ANDRÉS _se miran con infinita ansiedad_.) - -IRENE - -(_Dando un paso hacia el hombre como para retenerle, con descubierta -pasión_.) ¡Andrés!... - -TELÓN. - - - - - LA PRENSA Y EL ESTRENO DE «EL JAYÓN» - - - - -De "El Debate": - - -La Sra. Concha Espina figura en primera línea entre los novelistas -españoles contemporáneos. En las columnas de _El Debate_ hemos rendido -pleitesía a la alcurnia literaria de la egregia escritora al estudiar -dos libros suyos: _Agua de nieve_ y _La Esfinge Maragata_. Hoy tenemos -la satisfacción de volver a aplaudirla con motivo del estreno de su -primera obra teatral, _El Jayón_. - -La rutina suele clasificar a los publicistas inapelablemente. Al que lo -encasilla entre los poetas no le reconoce aptitudes para la novela; al -que lo diputa novelista, no lo aguanta dramaturgo. Diríase que la rutina -es envidiosa y la ofenden la ductilidad y el proteísmo del talento -ajeno. Por esta vez, la rutina habrá de resignarse con que una novelista -ilustre haya triunfado en la escena de Eslava, desde la que hubo de -saludar, al fin de los tres actos, a los espectadores que la aclamaban. - - * * * * * - -La Sra. Espina ha acertado a poner en su obra una intensidad emotiva -extraordinaria; y como el arte esencialmente es emoción, se deduce que -_El Jayón_ merece los aplausos con que fué acogido por el público. -Añádase que los caracteres de Marcela, Irene, Andrés y Luisa están -trazados con habilidad; que el diálogo es sobrio y el estilo primoroso, -y se comprenderá que la crítica debe asociarse al fallo de la opinión. - - * * * * * - -En la autocrítica publicada en _La Tribuna_, afirma la autora: - -«En este drama no trato de decir nada nuevo, de plantear problema -alguno, ni mucho menos de resolverle. Aspiro sólo a llevar a la escena -un pedazo palpitante de vida, un bloque de la cantera humana, labrado -por mi corazón. Para darle forma no me preocuparon ardides técnicos, y -me dejé conducir por la emoción y la realidad, creyendo que este camino, -si no fácil y corto, es el único que logra llegar a un alto fin.» - -Completamente de acuerdo con la teoría que este párrafo expone. La Sra. -Espina ha conseguido realizar sus propósitos, y éstos son noblemente -artísticos. - -En la interpretación, la Srta. Morer, admirable de vis trágica, puso a -contribución su gesto natural, fuerte, elegante y su voz privilegiada, -cuyas vibraciones emocionan por sí mismas, aun descartado el contenido -de lo que exprese. El Sr. Hernández, adusto, seco, pensativo o -fogosamente dramático, según las exigencias de las situaciones. Muy bien -las Sras. Peñaranda y Siria y la Srta. Almarche. - -Mignoni ha pintado para _El Jayón_ dos bellas decoraciones. - - RAFAEL ROTLLAN. - - -De "A B C": - -La primera manifestación teatral del temperamento literario de Concha -Espina ha respondido al prestigio de que goza desde hace mucho tiempo -como novelista la ilustre autora de _La Esfinge Maragata_. - -_El Jayón_, drama en tres actos, estrenado anoche en el teatro de -Eslava, obtuvo un éxito franco, unánime, cordial y justísimo. No podía -esperarse otra cosa de quien tan ponderadamente ha sabido interpretar -momentos y sensaciones de un realismo doloroso y vivo, descubriendo la -llaga de lo trágico, no con la grosera tenacidad de los gusanos, sino -con la solícita atención de un psicólogo. - -_El Jayón_ es un afortunado ensayo dramático. Concha Espina ha tenido el -acierto, además, de mostrarse como dramaturgo femenino de sutiles y -vibrantes percepciones estéticas y humanas. - -Su primera obra escénica es, como la obra de una madre, la exaltación -del más puro sentimiento de la maternidad, y esta postura sentimental -tan simpática y tan excepcional en este ciclo literario en que la mujer -propende a sentir como el hombre, fué acogida con visible complacencia -por el público, sugestionado al mismo tiempo por la plasticidad del -cuadro, del ambiente, de la luz local; la riqueza de la expresión en su -poética rusticidad, y, finalmente, la tembladura de bondad, de -sencillez, de almas buenas, que circula, como la sangre caliente y -generosa por las venas, por todos los instantes del drama. - -Es el jayón un niño prohijado, una criatura con paternidad adoptiva, -según la lexicografía vulgar montañesa. - -En la obra de la exquisita y gentil escritora, el jayón es un niño -tullido, una lacra fisiológica, un rollito santo donde la Fatalidad se -ha complacido en grabar una arruga deforme. Y este niño, hijo aparente -del infortunio, cuando es el infortunio mismo, viene a ser el eje de la -delicada trama, es como la línea de primer término de la linda, de la -sugestiva acuarela dramática que ha compuesto Concha Espina. - -De su triunfo absoluto y clamoroso le hablarían anoche con clara -elocuencia las ovaciones cerradas que le prodigó el entusiasmo de la -concurrencia. - -La Srta. Morer tuvo ocasión de contrastar sus admirables aptitudes, -dando la máxima sensación de la ternura, de la abnegación, del -sacrificio y, finalmente, del desgarrante dolor maternal, interpretando -la figura dulce y bondadosa de Marcela, la madre del jayón, la madre -secreta para todo el mundo, menos para sus entrañas laceradas por la -suprema adversidad. - -La Sra. Peñaranda y el Sr. Hernández se hicieron una vez más acreedores -a la legítima complacencia con que el público de Eslava sabe -justipreciar sus méritos artísticos indiscutibles. - -Para los tres, como para sus estudiosos auxiliares, hubo muchos y -merecidos aplausos. - -Concha Espina fué llamada al palco escénico multitud de veces. - -El decorado, de Mignoni, de justo verismo. - - J. SAN GERMÁN OCAÑA. - - -De "El Sol": - -Nosotros tenemos que recibir complacidos siempre cualquier ensayo -escénico de los novelistas, seguros de que han de llevar a la dramática, -con la sinceridad de sus análisis, graves preocupaciones de lenguaje y -de estilo. En este último aspecto, principalmente, tiene un innegable -valor la aparición ante la batería de una obra de Concha Espina, la -interesante autora montañesa. - - * * * * * - -La sugestión innegable de esa fábula tiene aún menor importancia que la -pintura del ambiente. La Sra. Espina ha llevado al teatro todo el color -y todo el encanto descriptivo de la novela. Y, atenta al paso que daba, -cuidó de conceder a los episodios una sobriedad plausible, que los hacía -resaltar vivamente. El diálogo sostenía, en tanto, sus prestancias, y -los actos se deslizaban bajo un innegable encanto literario. - - * * * * * - -El público aplaudió los tres actos del drama, reclamando en todos la -presencia de la autora. Josefina Morer exteriorizó una vez más su alto -temperamento dramático en la interpretación de Marcela. Y fué secundada -con acierto por la Sra. Siria, y por los Sres. Hernández y Vega, -especialmente. - - -De "La Vanguardia", de Barcelona: - -Otra producción no sólo interesante por sí misma, sino reveladora de -aptitudes dramáticas ciertas ha sido _El Jayón_, primer trabajo escénico -de la insigne novelista Concha Espina. Se trata de una bella narración -publicada ya y adaptada perspicazmente al teatro por su autora. El -público percibía con claridad los dos elementos indispensables: el -ambiente montañés que envuelve el episodio, y la curiosa experimentación -del amor maternal que se intenta realizar. Así la potencialidad de la -fábula destacaba sus vigores y la emoción surgía eficazmente. El dolor -de aquella madre que en lejano día señalara al hijo legítimo como -espurio, como hallado, como el _jayón_, avergonzado del raquitismo y de -la fealdad del niño, adquiere una alta significación en el momento de -perecer el muchacho víctima de un accidente fortuito. El verdadero -_jayón_, el muchacho sano y hermoso se salva. Quien perece es el -muchacho aquel que todos creían no era el de la triste. Ved por lo -apuntado cómo en el drama de la Sra. Espina asoma mejor que una -Fatalidad ciega o una Fatalidad hecha de determinismos, una decisiva -acción providencial, pronta a ejercer sus justicias inexorables. La -sencillez de los personajes que conocemos, el tono misterioso, recogido -y apacible de la obra y la necesidad que tienen aquellos campesinos -humildes del amparo constante de lo alto, concluyen de establecer las -condiciones especiales de _El Jayón_. Y todo esto forma un conjunto -organizado cuyas finalidades idealistas arriban sin mengua de la -realidad viva y palpitante. Prueba, además, que la insigne autora de _La -Esfinge Maragata_ y de _La Rosa de los Vientos_ puede caminar por la -escena. Y a la par afirmaba, con el ejemplo ante nosotros, que no son -tan insondables como se cree los abismos separadores de la novela y de -la dramática. - - JOSÉ ALSINA. - - -De "El Liberal": - -«El Jayón», por Concha Espina. - -La excelente novelista y escritora ha demostrado con ese su primer -ensayo teatral que tiene todas las condiciones de un buen dramaturgo. - -_El Jayón_ es una obra dramática, trágica más bien, llena de emoción y -de fuerza, cuyo fondo es hondamente patético. Y que por la forma y el -ambiente--escenas de la montaña santanderina--está llena de verdadera -poesía real. - -Fué muy aplaudida. - - MANUEL MACHADO. - - -De "La Acción": - -Concha Espina es una escritora que goza de grandes simpatías entre las -damas. El arte de sus novelas y la ejemplaridad que resplandece en la -vida de esta mujer iluminan su personalidad con los prestigios más -ingentes. Concha Espina ha sabido ser una gran escritora y una dama -amante de su hogar, términos no antitéticos, pero, en realidad, no muy -avenidos en la vida corriente y moliente. Por eso sus lectores muestran -hacia su autora predilecta, tanta simpatía como admiración. - -_El Jayón_ es el primer intento teatral de la Sra. Espina. Nadie lo -diría al ver el dominio técnico de que da gallardas muestras esta -escritora en el drama estrenado anoche en Eslava. - -En _El Jayón_, a través de una trama simplicísima y de gran fuerza -patética, Concha Espina exalta con toda la vehemencia de su corazón -femenino, dotado de una gran sensibilidad, el sentimiento de la -maternidad, que es eje y esencia del drama. - -No queremos hurtar a nuestros lectores el interés que en ellos ha de -despertar el argumento del drama. Por eso, contrariando nuestros deseos, -nos abstenemos de relatar las incidencias del asunto. - -Hay en esta primera obra de Concha Espina verdaderos alardes de -sagacidad psicológica, que delatan un gran temperamento dramático en la -ilustre escritora. La acción de la obra se desarrolla en la montaña -santanderina, y los personajes, a pesar de su rusticidad, se expresan -con la sobria elegancia de lenguaje que es característica en aquella -comarca castellana. Sorprenden en _El Jayón_, la fluidez y naturalidad -del diálogo y la elevación literaria de los giros, por cuyo extremoso -celo merece sinceros plácemes esta ilustre autora. - -El interés del drama no desmaya un solo instante. La obsesión amarga de -que están embargados los personajes de la obra se transmite al público, -poniendo en tensión sus nervios en espera del desenlace. Y éste -sobreviene, sencillo, noble y patético, coronando con los rigores de la -adversidad definitiva la gama de torturas en que han venido -consumiéndose las almas. - -El público rindió pródigos homenajes a Concha Espina, la cual hubo de -salir a escena al final de cada jornada, requerida por los insistentes -aplausos. - -Josefina Morer, en la protagonista de la obra, puso de relieve sus -grandes aptitudes para los papeles dramáticos. La bella y gentil actriz, -que es todavía una niña, si, como es de esperar, persevera en el -estudio, será muy pronto una de las figuras culminantes de nuestra -escena. - -Asimismo merecen un sincero aplauso el Sr. Hernández, que cada día añade -mayores perfecciones a su arte, y la Sra. Siria, siempre ajustada y -excelente actriz. - - ALBERTO MARÍN ALCALDE. - - -De "El Universo": - -Las delicadezas del estilo de Concha Espina no son nuevas para nuestros -lectores. - -Esta escritora, quizás la más espiritual de las de su sexo, ha triunfado -en el cuento, en la novela y en el comentario sentimental, con estilo -propio, y con triunfos tan rotundos como generales. Sus artículos, -gustados por el público y consagrados, como sus novelas, por la -crítica, la han granjeado una reputación literaria de las más sólidas. - -Pero si como creadora de las más bellas farsas poéticas es estimada por -los lectores, quizás las exquisiteces de su estilo, por lo raras y -escogidas, por lo depuradas literariamente, la han conquistado, en el -mundo de los artistas una personalidad sobre todas original. - -Concha Espina, aplaudida y mimada del público por toda su labor -anterior, va ahora al teatro con una obra dramática de ambiente rústico. - -En declaración autocrítica nos dice la ilustre autora que en su nuevo -drama no pretende ni enseñar ni demostrar nada, y que el público está -libre de todo intrincado problema moral de complicada solución. - -El ensayo dramático de la ilustre autora de _La Esfinge Maragata_ -pertenece a lo que pudiéramos llamar teatro poético. _El Jayón_ es la -poética exaltación de la maternidad y el canto a las sublimes y -misteriosas profundidades y siniestros de las montañas. Allá arriba, en -las cimas donde las ventiscas y las tempestades se forjan, la nieve -entierra, quitando antes el último suspiro, al jayón. - - * * * * * - -El diálogo, que es el oro puro de esta narración novelesca, tiene -primores poéticos y de estilo verdaderamente espléndidos. - -El lenguaje florido de aquellas montañesas toma color con la acción, y -nos sabe más a mieles que en las lecturas. - -La Srta. Moner, en primer lugar, y Hernández, prestan el calor de su -arte sincero y conmovedor a aquellas ternísimas escenas sentimentales. - -La Sra. Siria y Ricardo de la Vega, en papeles episódicos, admirables de -carácter. - -Hidalgo y los demás intérpretes, muy bien. - -Concha Espina salió a escena al final de todos los actos a recibir los -aplausos numerosos y entusiastas. - - FEDERICO LEAL. - - -De "El Fígaro": - -Los intérpretes del drama. - -El drama estrenado anoche por la compañía que acaudilla D. Gregorio -Martínez Sierra no va a los artistas del teatro Eslava. Sinceramente -estimamos que merece otra interpretación más de emoción, de más nervio, -que la que le dieron, con la mejor intención, la Srta. Morer, la Sra. -Peñaranda y Paco Hernández, principales intérpretes de _El Jayón_. - -Y es que, acostumbrados al género diametralmente opuesto que cultiva el -director artístico del teatro, no sienten, no viven, no cultivan el -drama intenso que con tan buena fe les ha entregado la Sra. Espina, de -quien teníamos un alto concepto literario por sus novelas y cuentos, y a -la que debemos desde ahora una mayor consideración escénica. - -Esta misma opinión nuestra sustentaba el público que acudió al estreno -del drama, otorgando con afecto prolongados aplausos a la autora y -reclamando su presencia en escena al finalizar cada uno de los tres -actos en que la obra está desarrollada. - - -«El Jayón». - -_El Jayón_, el niño hallado sin padres, recogido por caridad, es al -contrario de lo que estamos acostumbrados a ver en teatros, el motivo -del drama íntimo que ahoga la felicidad del matrimonio montañés, eje de -la obra. - -Este hijo del amor adúltero, hijo del marido y de una moza del valle, es -encontrado una noche de nieve y de frío junto a la puerta de la casa del -padre. - -La esposa, que sospecha la tragedia de aquel hombre, acoge con amor a la -criatura y procura hermanarla con su hijo, el legítimo, recién nacido -también. Pero un día descubre que éste es defectuoso, enfermizo, -contrahecho, y en un arranque de orgullo, sintiéndose humillada, -vencida, viendo al _jayón_ fuerte y sano, cambia a los niños de cuna -para no avergonzarse ante la gente del fracaso de su amor. - -Y como un castigo ultrahumano, fingiendo siempre, eternamente dolorida, -ve sucumbir, poco a poco, a su hijo verdadero, hasta que una noche -trágica, también de fríos y nieves, perdidos en la montaña, el padre de -los dos niños abandona, muerto, helado, al enfermo, para salvar al otro -sano... - -Este es el drama fatal, sombrío, en el que interviene, como una sombra -acusadora, la madre del _jayón_, errante y triste, para recobrarlo al -final, en una escena de extremada intensidad, de un agobio profundo, -dislacerante, amargo. - - -El drama. - -Se desarrolla fácilmente, sin complicaciones, muy ponderado y muy -interesante. Un momento, cuando acaba la obra, pesa algo, por la -extensión del momento que, una vez expuesto, no debiera prolongarse con -la desesperación y el dolor de la madre. - -Literariamente merece algo más que el ligero comentario que podríamos -hacerle. A nuestro juicio, modestísimo, hace tiempo que no se -representaba una comedia tan fácilmente dialogada ni tan elegante de -expresión. - -Sin perder un momento el ambiente rústico, sin un alarde, se escucha con -verdadera complacencia por el buen gusto de la escritora, que, a no ser -mujer, seguramente hubiese alcanzado los honores de la Academia hace -tiempo. - - -Presentación. - -Así como los efectos escénicos del acto primero nos causaron una -impresión de espanto, de desesperación, por los tonos chillones del -decorado, por la falsedad absoluta del paisaje, por la colocación, en -general, en cambio tenemos que confesar el acierto del escenógrafo -Mignoni al presentar la misma, exacta decoración de paisaje en el -segundo, con un efecto de nieve verdaderamente originalísimo. El -decorado del tercer acto es de escasa, nula originalidad. Su -indumentaria, aceptable nada más. - - JOSÉ MAIRAL. - - -De "La Correspondencia de España": - -«_El Jayón_, nos dice su autora, es un drama rústico, amargo, lo mismo -que la vida, fatal como un _karma_ que se cumple. - -Se desarrolla entre pasiones desnudas, entre criaturas buenas, en un -medio primitivo, dentro del cual intervienen los elementos, con sus -voces y su poder misterioso, como un personaje más. No está hecho a la -medida de ningún actor», etc. - -Esto nos dice la Sra. Espina, y aun algo más, y en verdad no nos -defrauda. - -Es _El Jayón_ uno de esos dramas humanos que, por lo mismo, por lo -humanos, pueden pasar en cualquier parte, en cualquier época, allí donde -latan dos humanos corazones... ¿Qué decimos dos? No; aquí son necesarios -más; cinco por lo menos: tres _activos_, digámoslo así (los de dos -mujeres madres y un hombre padre), y dos _pasivos_ (los de los hijos): -el _jayón_ y el legítimo. - -En la vida se han dado sin duda muchos casos como el que presenciamos -ayer en la escena. La novedad en estos asuntos nada importa; su -verdadera novedad no está en el motivo, sino en el modo de -desarrollarlo, y la distinguida y laureada autora de _La Esfinge -Maragata_ ha demostrado un tacto escénico admirable. - -Sobriamente y con creciente interés en cada escena, va desenvolviéndose -el drama, que tiene instantes felicísimos de emoción y poesía. - -Es verdad que ninguno de los papeles está hecho _a la medida de ningún -actor_; pero es cierto también que todos estos papeles de la vida real, -con sus palabras y sus sentimiento comunes, _caen_ siempre como hechos a -la medida para nuestros cómicos, que son insuperables en cuanto se les -hace caminar por la superficie terrena y no se les obliga a explorar en -psicologías subterráneas o aéreas. - -Anoche, todos los actores de Eslava que tomaron parte en la obra lo -hicieron a maravilla. Hasta los más secundarios; por ejemplo, aquellos -dos pastores, llegados al llano de las alturas nevadas, parecían tipos -arrancados de la propia sierra. - -Todos dignos de plácemes, y sobre todos hemos de mencionar especialmente -y en justicia a la Sra. Peñaranda, que dió la nota dramática más -emocionante, sin gritos desentonados, gestos extemporáneos, sin -aspavientos, sino con una sobriedad en la actitud y en la palabra, -palabra cálida, humana, de dolor profundo y contenido, mil veces más -emocionante y trágica que un coro de voces plañideras. - -La Sra. Espina salió al final de todos los actos, reclamada por los -aplausos unánimes del público. Reciba también el nuestro fervoroso. - - GOY DE SILVA. - - -De "El Imparcial": - -Con motivo del estreno de «El Jayón». - -_Hablando con Concha Espina._ - -Dulzura; todo en ella es dulzura: los ojos puros que miran siempre _más -allá_, el pliegue de la boca cansada, los gestos pausados, la voz -igual... - -Entra en el saloncillo del teatro, donde la espero; el ancho sombrero de -terciopelo negro proyecta una sombra suave sobre su rostro, cubriendo -los cabellos negros; los largos pendientes de coral rojo no son en ella -una extravagancia, ni siquiera una fantasía: son un adorno encantador e -inmóvil, porque su cabeza apenas se mueve. - ---Vengo a molestarla--la digo--con motivo del estreno de esta noche; la -actualidad manda, y usted es hoy una figura de actualidad de primer -orden... - ---¡Oh, no!--protesta casi intimidada--: de primer orden, no. - ---Un estreno teatral femenino--prosigo--es aquí un acontecimiento, y -tratándose de una firma, como la de usted... Pero esto es un pretexto; -hace mucho que yo deseaba hablar con usted para poder luego hablar de -usted a mis lectoras. Y antes de tratar de su nueva personalidad -literaria, yo quisiera que me hablase usted de su vida. - -Y me habló de su vida muy sencillamente, con su voz dulce e igual, -parándose a menudo, como si cada palabra evocase algo ante sus ojos, que -miran siempre _más allá_... - - * * * * * - ---Y ahora hablemos un poco de su última encarnación literaria. ¿Cómo se -le ocurrió escribir para el teatro? - ---Paso de la novela al teatro con la misma naturalidad y lógica que pasé -del periodismo a la novela, o de los versos a la prosa. Hace algún -tiempo escribí _El Jayón_ en novela para _La Novela Corta_. Mis pocos -amigos intelectuales me aseguraron que los tres capítulos de _El Jayón_ -eran más bien tres actos de un drama. Y un buen día me decidí a seguir -su consejo y, en efecto, a medida que escribía me parecía que mi novela -iba adquiriendo su verdadera forma, realizando su verdadera misión. - ---Volviendo al motivo _de actualidad_ de mi visita, ¿cuáles son sus -impresiones de autora dramática en día de primer estreno? - ---Estos días confieso que en los ensayos sufrí un poco; es doloroso el -oir las frases que nos dictó la emoción, cien veces remachadas, -indiferentemente, desapasionadamente. Yo comprendo que esto es una -sensación algo pueril, de autora novicia. - ---No sé si es pueril, pero me parece que debe ser muy justa. ¿Y hoy? - ---Hoy estoy muy tranquila; soy muy optimista. - -Y sus ojos, y su actitud toda, confirman tan sinceramente sus palabras -que la miro algo desconcertada, y no temiendo ya turbar tan robusta -serenidad, insisto: - ---Sin embargo, descontado el valor seguro de una obra de usted, hay -obras muy hermosas y hasta de gran éxito más tarde, que fueron, el día -de su estreno... - ---... ¿Un fracaso?--concluye tranquilamente--. Pues bien, yo me pongo -perfectamente en el caso; de todas maneras no será culpa mía. Yo he -escrito un drama que yo misma he presenciado y hondamente sentido, -entregándome en mi obra con toda pasión, con toda fe. Yo no podía hacer -más; luego, sean las cosas como sean, mi trabajo es el mismo; yo -también... - -¡Admirable Concha Espina, inmortal autora de _La Esfinge Maragata_; el -éxito de su primer drama ha debido llenarla de una alegría digna, sin -nervosidad, como sin nervosidad también fué la espera! Porque usted en -la gloria como en el arte, como en la vida misma, permanece siempre -fuerte con dulzura, optimista sin vanidad, y sin pasividad, serena. -Porque usted, como sus ojos claros, está siempre _más allá_... - - MAGDA DONATO. - - -De "La Unión", de Sevilla: - -Anoche, en el escenario de Eslava, se representó una obra teatral debida -al ingenio de Concha Espina, la de la prosa correcta y clara como agua -de manantial serrano, la novelista que sabe tejer realidades de nuestra -propia vida con finos hilos de ensueño, dando a la labor un tono suave, -de verdad y de ilusión, tan perfectamente armonizado, que logra poner un -suspiro en nuestros labios, al mismo tiempo que, embebecidos, pensando -en unas dulces quimeras, miramos a las lejanías más azules. - -Y la representación de _El Jayón_--que así se denomina la nueva comedia -dramática--nos proporcionó aquella hora grata que el espíritu nos -demandaba, cansado de tanta aridez y de tanto mezquino prosaísmo como -estamos viviendo estos días en este nuestro buen pueblo español. - -Concha Espina, dotada de un exquisito temperamento artístico, -escribiendo para el teatro como escribe sus novelas, tuvo el -singularísimo acierto de subyugar a los espectadores, brindándoles -generosamente aquellas exquisiteces de que estamos tan ayunos y que, en -verdad, hemos echado de menos en tantas temporadas teatrales perdidas -para la cultura, para el buen gusto y para el arte, nuestro supremo -soberano. - -_El Jayón_, que tiene por fondo un brioso panorama de vidas rurales, que -exalta hasta un sacrificio eterno--el de dejar el amor al hombre -único--, el santo cariño maternal, está enmarcado en una pureza de -lenguaje y en una simplicidad de tecnicismo que constituyen la triunfal -ejecutoria de la pluma que anoche fué aclamada, no ya por el aplauso de -los selectos, sino por el público de la galería, que, abierta el alma a -la llegada de la emoción, supo gustar ésta y apropiársela, -agradeciéndola como una señalada merced. - -Los periódicos madrileños relatarán, de seguro, el argumento de la obra -que de modo tan definitivo triunfó anoche en Eslava, y por ello, para no -hacer demasiado extenso este apunte, no he de meterme en tal detalle; -pero, por si no te lo dijesen los críticos de teatros al hacer el -comentario del estreno, yo he de manifestarte, amigo lector, que _El -Jayón_ tiene una escena tan intensa y tan sublime, tan generosa y tan -llena de dulzores de alma de mujer, tan ungida por la gracia de las que -fueron madres, que la diputo como uno de los mayores aciertos de nuestro -teatro. - - * * * * * - -Cuando _El Jayón_ siga su camino por todos los teatros de España, que la -ruta es amplia y reclaman las gentes de todos los lugares beber en el -mismo fresco y grato manantial, Concha Espina recogerá el fruto de la -gratitud, pues ha puesto en el duro surco de nuestra vida semilla de -arte noble y grande. - -Y bien haya quien así atiende la sed de nuestro espíritu, que ya -empezaba a mostrar grietas producidas por la hosca resequedad que -hubieron de proporcionarnos los que se propusieron extraviarnos en -nuestro camino hacia lugares de cordialidad, de ternuras, de realidades -suavizadas por el dulzor del ensueño. - - LEOCADIO MARTÍN RUIZ. - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of El Jayón, by Concha Espina - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL JAYÓN *** - -***** This file should be named 42456-8.txt or 42456-8.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/4/2/4/5/42456/ - -Produced by Carlos Colon and the Online Distributed -Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This book was -created from images of public domain material made available -by the University of Toronto Libraries -(http://link.library.utoronto.ca/booksonline/).) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions -will be renamed. - -Creating the works from public domain print editions means that no -one owns a United States copyright in these works, so the Foundation -(and you!) can copy and distribute it in the United States without -permission and without paying copyright royalties. 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